miércoles, 10 de agosto de 2011

¡Indignaos!, de Stéphane Hessel


Indignez-vous
Stéphane Hessel
Traducción de Telmo Moreno
Editorial Destino
64 páginas

Argumento:

Un viejo luchador de la resistencia francesa habla a los jóvenes sobre la lucha por los derechos mediante métodos pácificos.

Comentario:

La obra de S. Hessel consta de un prólogo del escritor José Luis Sampedro y de un breve ensayo sobre el estado actual de la democracia y el sistema. En realidad, llamarlo ensayo tal vez resulte excesivo, puesto que parece más bien una mezcla entre memorias políticas de un luchador de la resistencia contra los nazis e impulsor de los Derechos Humanos con algunas reflexiones poco inspiradas pero bienintencionadas dirigidas fundamentalmente a una juventud dormida a la que se trata de concienciar  para que se indigne y luche por medios pacíficos.

En las pocas páginas que componen el opúsculo el autor trata de advertir a los ciudadanos sobre el retroceso de los derechos adquiridos a lo largo de los años, y que han venido amparados por la crisis y la connivencia entre políticos y poder económico. Francamente, nadie con dos dedos de frente puede decir que no hay razones para la “indignación”, puesto que es cierto que la crisis ha calado muy hondo en las sociedades antaño prósperas y democráticas, sobre todo de Europa occidental, desmotivando a la juventud y acentuando la corrupción de las clases políticas. De hecho, algunos achacan a este libro la inspiración de los movimientos de “indignados” que se han visto últimamente en España y en otros países.

Si bien es cierto que la intención es buena, el libro, considerado como obra literaria, es pobre, poco profundo y está lleno de ideas comunes. Tal vez su discurso light o dicho con palabras más finas, su “pensamiento débil” es lo que ha hecho que llegue a las masas el mensaje, bastante simple. Pero precisamente esta falta de análisis, de reflexión, etc, es también su mayor fallo. Parece más una arenga que una obra de filosofía, de sociología o de cualquier otra ciencia social.

En un mundo ligero como el nuestro, donde la profundidad se sacrifica en aras de la penetración del mensaje, no es de extrañar la existencia de un libro así, que además, ha fermentado en un caldo de cultivo propicio. Ideas vagas, imprecisas genéricas, descargadas de la “conciencia de clase” de antaño, ausencia de objetivos claros y definidos, donde se abusa de la apelación a la resistencia pasiva o mejor dicho a la protesta pacífica… como si se quisiera indignar y a la vez desarmar a los jóvenes, no sea que su protesta sea tan intensa y tan violenta que realmente pueda cambiar el sistema. Porque, ¿de qué se trata? ¿De protestar o de lograr cambios profundos en un sistema que es profundamente injusto en lo humano aunque en lo económico se haya mostrado muy lucrativo para ciertos estamentos? El libro no nos da la respuesta.

Lectura solo recomendable a quienes deseen conocer el libro que supuestamente inspiró los movimientos cívicos del mayo del 2011, bastante alejados en intención, movilización, potencia e impacto en la Historia de los del mayo francés de 1968. Pero si se puede elegir, mejor leer filósofos y pensadores de más fuste...

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