martes, 10 de junio de 2014

Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro

Never let me go, 2005 
Editorial: Anagrama 
Colección: Compactos (CM 420)
Traducción: Jesús Zulaika Goicoechea 
360 páginas
11,90 € 

Argumento: 

Kathy H. Relata su vida en el internado británico Hailsham, donde conoce a quienes serán sus mejores amigos, Ruth y Tommy. 

Comentario: 

Esta es una novela de difícil clasificación. En apariencia, y durante la mayor parte del relato, se diría que es la típica y algo anodina vida de un grupo de jóvenes en un internado británico, con su descubrimiento de la vida y sus circunstancias, y es sólo después de la mitad cuando parece convertirse en ciencia-ficción, algo que su autor niega, afirmando que «Más bien, me gusta pensar que es una ficción alternativa»...


La historia parte de un presente en que Kathy incluye, con la naturalidad de vivir dentro de esa particular realidad, algunas frases de contenido incierto, casi inquietante, que se perciben como misteriosas, para luego lanzarse de lleno a la descripción de la vida en Hailsham y de cómo empezó la amistad entre Kathy, Ruth y Tommy, protagonistas principales de la novela. 

Kathy relata su propia vida en primera persona con cierto distanciamiento, mostrando pequeños retazos de la realidad de un grupo de niñ@s y luego adolescentes que, sin saber los detalles, perciben de forma inconsciente que no son como el resto de la gente y tratan de comprender lo que sus cuidadores apenas les revelan como insinuaciones a medias al tiempo que establecen sus identidades coleccionando las obras de arte producidas por los demás e intentando individualizarse por todos los medios posibles mientras crecen entre conflictos típicos como peleas, enamoramientos y dificultad de adaptación al medio. 

Muchas de las vivencias que recuerda Kathy son verdades a medias, ocultas además por una serie de términos eufemísticos para referirse a lo que desde siempre conocen como su destino en la vida, para que, de pronto, la protagonista suelte los hechos dramáticos y terribles con la mayor naturalidad en medio de cualquier frase de apariencia inocua. 

Durante cientos de páginas el autor describe el desarrollo de los personajes, dando saltos del presente al pasado de la protagonista, sin perder el tono pausado, casi aburrido del relato en que sus protagonistas comienzan a soñar con cambiar el futuro que les espera por la fuerza del amor.

Cuando se produce el reencuentro entre Kathy, Tommy y Ruth, deciden hacer algo por sí mismos y es Ruth quien propicia el desenlace en una escena poco creíble en que se saca de la manga la dirección de Madame, personaje recurrente de su infancia que visitaba el colegio para llevarse las obras de arte producidas por los alumnos a una incierta Galería en la que creen que se exhibe el resultado de sus esfuerzos, cuyo verdadero nombre y circunstancias no se comentan en ninguna parte del texto. 

Así, después de unas trescientas páginas de dudas, preguntas, eufemismos y el intento de mantener el interés y el misterio, el autor, por medio de Madame y otro personaje, suelta al fin el mensaje de la obra, relacionado con el significado de la individualidad, la identidad, el miedo a lo desconocido y la forma de reaccionar ante lo que se teme, que resulta en cierto punto decepcionante y, desde bastante antes, previsible, incluyendo la revelación de la naturaleza de los protagonistas.


Nunca me abandones fue adaptada al cine en 2010, protagonizada por Carey Mulligan (Kathy), Andrew Garfield (Tommy) y Keira Knightley (Ruth).


Kathy, Ruth y Tommy


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