miércoles, 30 de abril de 2014

Cartas a Palacio, de Jorge Díaz

Cartas a Palacio
Jorge Díaz
Plaza y Janés
560 páginas



Sinopsis:

A pesar de las presiones, España se mantiene neutral durante la I Guerra Mundial. El rey Alfonso XIII organiza en palacio una oficina para responder a las cartas de familiares de desaparecidos y prisioneros de guerra a fin de localizarlos y otras tareas humanitarias. Las vidas de varios personajes se entrecruzan con el fondo del conflicto europeo.


Comentario:


Dado el centenario del inicio de la I Guerra Mundial, era de esperar que surgieran libros que tocaran el tema. "Cartas a Palacio" toma un hecho real en este contexto bélico, durante el cual España se mantuvo neutral, para hilvanar una serie de historias cruzadas de diverso interés, algunas de las cuales lindan con el folletín puro y duro (el tema amoroso y sexual, tríos incluidos, es el motor de varias de las historias).

El libro, narrado en presente, alterna los puntos de vista de los numerosos personajes (se trata de una novela coral) a lo largo de más de quinientas páginas que se me han hecho algo tediosas. Y es que la historia, que a priori  podría resultar interesante, está contada de una manera aséptica, fría y carente de emoción, con una prosa que no dramatiza las situaciones sino que se limita a explicarlas en algunas ocasiones como un resumen. Esa circunstancia, unida a los continuos cambios de personajes, ha impedido que me introduzca en la narración o que sienta empatía alguna por los protagonistas, cuyas acciones no me impactaban, no porque no fueran impactantes, sino por la manera en la que eran descritas, de un modo distante.

De vez en cuando, se incluyen datos sobre la Guerra Mundial, en forma didáctica, que es algo que no me gusta mucho en las novelas. Aunque los datos que se dan pueden ser correctos a veces da la impresión de que están ahí solo para "lucirlos" o para "dar lecciones de Historia" a los lectores. Para quien desconozca las circunstancias y desarrollo de la Gran Guerra puede tener cierto interés, aunque tampoco se trata de un despliegue de información destacable.

En cuanto a las diferentes historias o arcos de personajes me han parecido un poco tópicas y convencionales. Algunas parecen estar solo para mostrar los "horrores de la guerra", como el del pintor francés, cuyas aventuras en el frente y las trincheras a veces contienen bastantes lugares comunes sobre el tema. Mención aparte al "malo" de la función, cuyas acciones no parecen nada lógicas. Es un villano que no solo no tiene profundidad sino que incluso sobra, ya que sus actos no afectan para nada al conjunto de la narración, aparte de ser previsible su relación con su amante, y su rocambolesco final. Eso no quiere decir que el resto de las historias no sean también convencionales y previsibles. Entre los personajes o situaciones que podrían ser eliminados sin que se resintiera la obra están el asunto de las memorias de Raúl, Elisa, el villano, el asesino del Archiduque...

A mi modo de ver, el número desmesurado de personajes de diferentes ámbitos sociales perjudica mucho la novela y la alarga innecesariamente, haciéndole perder ritmo y también tensión. Da la impresión de que los conflictos de los personajes o son débiles o  están desaprovechados. Es como si faltara algo... por ejemplo, profundidad en el tratamiento de las emociones o en la psicología.

En el libro se suceden muchas coincidencias: personajes que se encuentran una y otra vez en diversos puntos de Europa, y que obedecen a la necesidad de relacionar las historias de unos con otros y mostrar diferentes escenarios del conflicto (París, Madrid, Berlín, etc).

A destacar la imagen bastante amable  e idílica que se da del monarca Alfonso XIII, iniciador y organizador de la oficina pro-cautivos.

Al parecer, apenas ha salido la obra y ya hay planes para rodar una serie al estilo de "Tiempo entre costuras". Supongo que en un formato audiovisual esta ficción plagada de personajes puede quedar bien, con bonitos decorados y trajes de época, un tema de actualidad (centenario de la Gran Guerra) y diversos lances amorosos y sexuales.

En resumen, un libro que aprovecha el aniversario de uno de los peores conflictos de la historia de Europa para urdir un culebrón al que le falta pasión y que exigiría un desarrollo menos rutinario. A quien le guste época histórica recreada y las historias cruzadas con un toque romántico puede interesarle esta obra.



Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

lunes, 28 de abril de 2014

In Vino Veritas. En el Vino está la Verdad, de Virginia Gasull

Editorial: Suma de letras
18 €
Ebook: 7,99 €

Argumento:

La inspectora (Anne) Oteiza, de la Brigada de Patrimonio, es encargada de investigar el robo de varias botellas antiguas de vino. Su amiga Sofía le recomienda que contacte con el coleccionista francés Édouard DeauVille.

Comentario:

«In vino veritas» es una novela que, por su participación a  partes casi iguales entre el romance y el misterio, podría incluirse en el subgénero de suspense romántico con algunas escenas eróticas.

La autora consigue mantener el equilibrio entre ambos géneros utilizando de forma precisa e inteligente escenas como las visitas a los diferentes Châteaux en las que DeauVille acompaña a Oteiza, logrando que funcionen tanto a nivel de investigación (parte de lo que le cuentan le sirve para hacer varias deducciones) como para mostrar la personalidad de él (familiar, interesado por el bienestar de sus empleados…) y la creciente atracción entre ambos.

La novela está narrada en tercera persona, alternando los puntos de vista de Oteiza, DeauVille y algún otro personaje ocasional. También se incluyen algunos capítulos en segunda persona y presente, cuya finalidad podría ser la de intensificar la reacción emocional de los protagonistas a lo que les sucede (el recorrido por San Sebastián, lo que empieza a sentir por él, etc).

Aunque hay alguna frase desordenada y ocasionales repeticiones de palabras muy seguidas, la narración es más que correcta, fluye con naturalidad, los mencionados cambios de puntos de vista y de tercera a segunda persona le dan personalidad y evitan la rutina.

El personaje más complejo y mejor desarrollado es el de Oteiza: independiente, traumatizada por el drama familiar (es reacia al compromiso), inteligente, buena policía… mientras que DeauVille es culto, familiar, comprensivo, ambos atractivos y sin problemas para que ella, como inspectora, protagonice las escenas de acción.

Los secundarios, desde Sofía (Sophie) Duchamp, al policía francés Philippe Bertrand (romántica y discretamente interesado en Oteiza), Christine Chavenon (enóloga, vecina y ex de Édouard), el actor Michael Schneider, la difunta abuela e  incluso el Château DeauVille, cumplen sus roles, algunos más tópicos y previsibles que otros.

La ambientación de los lugares está conseguida (la autora conoce los escenarios en los que se mueven sus personajes), incluyendo la información y descripciones dentro de la trama con naturalidad, al igual que lo referente a la enología, al robo de vinos y obras de arte por los nazis, el «Retablo de Gante» y su panel «Los Jueces Justos», y algunas anécdotas reales relacionadas con estos temas.

En resumen, «In Vino Veritas» destaca entre otras novelas actuales del género (romántico) por su complejidad, tanto en las diversas líneas argumentales, manejadas con destreza, como en la poco habitual narración en tercera y segunda persona, los matices en las personalidades de sus protagonistas (el trauma de Oteiza, el desaprovechado tema de las cicatrices, DeauVille y las botellas de vino de la familia…) o incluso en un tratamiento casi realista de la trama romántica… Además quedan algunos temas sin resolver (el pasado de ella, el robo del mosaico de Baco), lo que deja abierta la posibilidad de nuevas historias con los mismos protagonistas.


Políptico de Gante, o La adoración del Cordero Místico


Fragmento de la novela:


«¿Qué te está pasando? ¿Estás bajando la guardia? ¿Por qué ahora? ¿Te estás volviendo vulnerable? Demasiadas emociones en los últimos días; tiene que ser eso. Llevas años luchando contra ello; el maldito trastorno de estrés post traumático. Controlado durante años con pastillas. Tratado con innumerables sesiones de terapia. Ataques de ansiedad que se inician con cualquier cosa imprevista: una imagen, un estallido, una noticia en la televisión, un recuerdo.
La rutina siempre es una buena técnica de lucha. Metida dentro del mundo policial, manteniéndote activa y centrada en tu trabajo puedes evitarlo durante meses. Nadie del departamento lo ha detectado nunca. Has pasado satisfactoriamente todos los test psicológicos. Pero ahí siguen, latentes; tu claustrofobia, tu sociopatía, tu fobia a estar rodeada de gente. Tu sempiterna necesidad de inhibirte, de olvidar; tus altibajos de humor, tus malas rachas, tu carácter desconfiado. Tu búsqueda de soledad, tu terror al compromiso, tu miedo a enamorarte, tu pánico a volver a amar a alguien porque después puedes perderlo.»

Enlaces relacionados:



***T***

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sábado, 26 de abril de 2014

Los anarquistas de Long Spoon Lane, de Anne Perry

T.O.: Long Spoon Lane, 2005 
Editorial: Debolsillo 
Colección: Best Seller
Traducción: Margarita Cavándoli 
350 páginas 
8,95 €

 Argumento:

En el verano de 1893 una explosión hace arder algunos edificios. Thomas Pitt participa en la persecución de varios hombres que se refugian en una casa de Long Spoon Lane. Tras un intercambio de disparos, la policía entra en el lugar y se encuentra con que uno de los anarquistas tiene un tiro en la cabeza, sus compañeros culpan a la policía y se trata de un miembro de la aristocracia. Para resolver el caso, Pitt se verá obligado a aliarse con un viejo enemigo y ex miembro del Círculo Interior, Sir Charles Voisey.

Comentario:

Como es habitual en las novelas protagonizadas por Pitt y su esposa Charlotte, la historia se desarrolla dentro de la aristocracia británica, y los crímenes que se suceden a lo largo de la trama afectan profundamente los cimientos y creencias de quienes se ven implicados en los sucesos.

En esta ocasión, el protagonismo de Charlotte y su hermana Emily (curiosamente se llaman como las dos hermanas Brontë más conocidas, quizá un homenaje de la autora) es escaso, limitándose a algunos encuentros, y cediendo lugar a Lady Vespasia, que conoce a Sheridan y Cordelia Landsborough, progenitores del asesinado. 

Utilizando de fondo el debate, político, social y moral, sobre armar o no a la policía, y la posible corrupción de algunos de sus miembros, la autora incide en temas como el honor y la psicología de sus personajes, con abundantes párrafos dedicados a los pensamientos íntimos de algunos, y muestra las consecuencias de la violencia dentro de las familias que han sufrido pérdidas. 

Todo esto es habitual en la autora, incluso las sorpresas que se van revelando como consecuencia de la investigación, antiguos dramas amorosos (Vespasia se siente atraída por Sheridan y se lleva mal con Cordelia) o secretos del pasado sobre los que da bastantes pistas como para averiguar parte de lo que más tarde se contará.

Además de las relaciones de Vespasia con la familia del fallecido Magnus (que incluyen además a sus tíos y otros personajes), gran parte de la trama se dedica a las reflexiones de Pitt ante su obligada colaboración con Charles Voisey, el hombre que intentó matar a su familia y al que odia profundamente. 

A lo largo del relato y en sucesivos encuentros ante tumbas de militares como Nelson y Wellington, o el pintor Turner, Pitt y Voisey hablan tanto del caso como de sí mismos y sus ideales, y el policía se encuentra tentado de respetar e incluso admirar algunas de las facetas de su enemigo pese a saber que no puede confiar en él, siendo esto, quizá, lo más interesante de la trama. 

La parte policíaca y misteriosa es bastante tópica y responde al esquema habitual de la autora. Sin llegar a resultar una lectura aburrida es algo punto previsible y hay algunos pasajes que se hacen largos, pero en general es una novela entretenida que se lee con cierto interés. 


***T***

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miércoles, 23 de abril de 2014

Diez negritos (Y no quedó ninguno), de Agatha Christie

Ten Little Niggers, 1939 
Editorial: RBA
 224 páginas
 4,95 € 
Ebook: 3,79 €

Argumento:

Varias personas reciben sendos mensajes invitándoles a unas vacaciones en una isla misteriosa. Al poco de llegar una voz grabada les acusa de haber cometidos distintos crímenes y, poco después, muere una de ellas. 

Comentario:

«Diez Negritos» fue publicada en 1939, hace ya 75 años, por lo que su argumento ya ha sido utilizado posteriormente y hasta es posible que se deduzca la identidad de la persona que va terminando uno tras otro con los habitantes de la isla, por lo que para evaluarla en su justo valor hay que tener en cuenta el tiempo que lleva escrita. 

La novela comienza dando información sobre el lugar al que se dirigen mediante la lectura de las diversas invitaciones por parte de los invitados. Si se lee con atención ya en esas primeras páginas se dan pistas gracias a la habilidad de la escritora para relatar los hechos sin hacer trampa.

En cuanto tiene a todos los personajes recluidos en la isla y deja claro el estado de aislamiento en que se encuentran, la autora suelta la sorpresa: una voz grabada acusa a cada una de las personas presentes de haber cometido un crimen, dando datos precisos, como los nombres de las víctimas. 

Para aumentar la tensión descubren en una mesa una serie de figuras de porcelana que representa a los diez negritos de una canción infantil, que sirvió de inspiración a Christie:



Diez negritos se fueron a cenar. 
Uno de ellos se asfixió y quedaron 
Nueve. 
Nueve negritos trasnocharon mucho. 
Uno de ellos no se pudo despertar y quedaron 
Ocho. 
Ocho negritos viajaron por el Devon. 
Uno de ellos se escapó y quedaron 
Siete. 
Siete negritos cortaron leña con un hacha. 
Uno se cortó en dos y quedaron 
Seis. 
Seis negritos jugaron con una avispa. 
A uno de ellos le picó y quedaron 
Cinco. 
Cinco negritos estudiaron derecho. 
Uno de ellos se doctoró y quedaron 
Cuatro. 
Cuatro negritos fueron a nadar. 
Uno de ellos se ahogó y quedaron 
Tres. 
Tres negritos se pasearon por el Zoológico. 
Un oso les atacó y quedaron 
Dos. 
Dos negritos se sentaron a tomar el sol. 
Uno de ellos se quemó y quedó nada más que 
Uno. 
Un negrito se encontraba solo. 
Y se ahorcó y no quedó... 

¡Ninguno!


Otros recursos utilizados para mantener el interés son el registro exhaustivo de la isla, que les revela como únicos habitantes, los pensamientos de cada personaje sin aclarar a quien corresponde cada uno, la persistente tormenta o que la esperada barca del día siguiente no aparece, y ya hay un par de cadáveres… 

La autora no se recrea en dar profundidad a los personajes, en crearles un pasado y características más allá de lo necesario para especular sobre si fueron capaces o no de cometer los asesinatos de que se les acusa. En este aspecto resaltan algunas divagaciones que no dejan gran cosa en claro. 

Uno de los personajes, el juez acusado de haber influido en el jurado para que sentenciara 
a muerte a un hombre culpable, toma las riendas de la situación exponiendo al resto las posibilidades que hay en cuanto a la identidad del asesino, llegando a la conclusión de que debe ser uno de ellos. 

A partir de ese momento, todos sospechan de todos, y lo dicen en parejas o grupos, dando sus razones, en ocasiones plausibles, que se centran sobre todo en dos de los personajes. 

Mientras, los cadáveres, asesinados según la rima de la canción siguen aumentando, incluido el sospechoso lógico, tanto para algunos personajes como para quien lee si se atiende a las circunstancias y estilo del mensaje que escuchan, obligando a plantearse otras posibilidades cuando el segundo sospechoso también desaparece… aunque, de momento, no encuentran el cuerpo…

La autora acaba la novela con dos capítulos excepcionales. En el primero las personas que llegan a la isla son incapaces de discernir qué ha ocurrido, quién ha matado a quién, en qué orden o porqué motivos.

En el final el asesino, que no se ha resistido a presumir de sus actos, envía un mensaje en una botella donde explica lo que ha hecho, cómo y porqué, y todo concuerda, no deja cabos sueltos, ni en motivos (fascinante esa lucha entre el asesino que lleva en su interior y su sentido de la justicia…) ni en hechos. 

En conclusión, Agatha Christie vuelve a escribir una historia de misterio inteligente, ingeniosa, y tan original que a lo largo de varias décadas ha tenido infinidad de imitadores. 

Sobre «Diez negritos» se han hecho varias adaptaciones cinematográficas en distintos países e idiomas, hasta cambiando el final por otro más «romántico», e incluso hay películas actuales que la adaptan con ligeras variaciones y sin el reconocimiento al original, como «Identidad», o «Cazadores de mentes». 


***T***


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lunes, 21 de abril de 2014

Laura y el misterio de la Isla de las Gaviotas, de Javier Holgado & Carlos Vila

Editorial: Plaza & Janés Editores, 2014
510 páginas
16,90 €
Ebook: 10,99 €

Argumento:

Laura Lebrel y Jacobo Salgado van a pasar su luna de miel en la Isla de las Gaviotas, donde se encuentran inmersos en una trama de asesinatos que se remonta dos décadas atrás.

Comentario:

« Laura y el misterio de la Isla de las Gaviotas» es, como la serie de TV («Los misterios de Laura») de la que toma prestados los protagonistas, una novela de intriga de estilo clásico en la que varios personajes se encuentran encerrados en un lugar que no pueden abandonar en compañía de alguien que les va asesinando.

La presentación de los personajes y sus circunstancias, uno a uno, antes de llegar a la isla, ocupa casi una cuarta parte de la novela, y llega a hacerse algo larga en algunos momentos. Incuso, una vez reunidos, en ocasiones puede resultar difícil recordar quién es quién, quizá porque están construidos en base a su relación con la Isla de las Gaviotas: lo que ocultan o sus posibilidades de ser víctimas o asesinos y apenas se incide  en rasgos distintivos.

En cuanto a los protagonistas principales, responden a la dinámica de la serie, siendo los mayores alicientes ver a Laura y Jacobo recién casados, a Martín interesado por ella, o cómo se conocen Lydia y Cuevas, estando el protagonismo repartido entre todos alternativamente y ambos casos, el de la Isla de las Gaviotas y el de Madrid, relacionados entre sí.

La novela utiliza con destreza las convenciones más clásicas del género, entre ellas que alguno de los asesinatos parezca imposible, que el criminal siga una especie de pauta o ritual (asesina según las ilustraciones del libro «Los pequeños macabros», de Edward Gorey) que todos o ninguno de los personajes tengan coartada según el caso, la reunión final con los sospechosos en la que Laura aclara lo sucedido o que todos ellos estén relacionados con lo sucedido veinte años atrás en la isla (como se deduce de la presentación), logrando que parezcan inocentes o culpables según se suceden las revelaciones.

«La J es de James, que tomó lejía por error»
Ilustración de «Los pequeños macabros», de Edward Gorey

Además, que se investiguen resuelvan tanto el caso del «Flautista», como los dos actuales da diversidad y mantiene la tensión en una historia con leves componentes de terror y en la que «errores» relativos como la tardanza en «arrancar», o los innecesarios avances de la trama («Poco podía imaginar la joven que sus deseos iban a verse cumplidos en muy poco tiempo.»), no perjudican una historia que a partir de la llegada a la isla y, sobre todo, del inicio de la tormenta, mantiene un interés creciente.

Que se den las pistas necesarias para poder adelantarse a Laura y resolver alguno de los casos es una muestra de la destreza con la que está planificada la trama, en la que se atan todos los cabos de forma satisfactoria.

Nota:

Los autores de la novela, y guionistas de «Los misterios de Laura», han comentado que «Laura y el misterio de la Isla de las Gaviotas», precuela de la serie, está pensada para que pueda ser una miniserie o una TV Movie.


Fragmento de la novela:

«Pero otro pensamiento se introdujo en su cabeza haciendo que se le helara la sonrisa en los labios. Lo que había presenciado era no sólo una pieza clave y definitiva para su investigación. También constituía la pieza final que faltaba para completar el puzle que explicaba todo lo que le había ocurrido durante los últimos meses: los robos, los actos vandálicos, la desaparición del perro.Y también se dio cuenta de otra cosa: preferiría no haber hecho nunca ese descubrimiento.»

Los protagonistas de la serie «Los misterios de Laura»
De izquierda a derecha: Cuevas, Lydia, Jacobo, Laura y Martín


***T***



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sábado, 19 de abril de 2014

Memoria de mis putas tristes, de Gabriel García Márquez


Memorias de mis putas tristes
Gabriel García Márquez
118 páginas
Espasa Calpe



Argumento

Para festejar su nonagésimo cumpleaños un hombre solicita a la madame de un burdel una joven virgen. Mientras se prepara para esa noche, recuerda su relación con las mujeres y el amor, a sus padres... Cuando conoce a la niña se encapricha, hasta el punto de quedarse con ella en su casa.


Comentario

Se puede decir que este es un libro escrito con el oficio que da la experiencia abrumadora de Gabriel GM. Tiene frases realmente brillantes, que surgen, sobre todo, de algunas de las reflexiones en primera persona de este hombre de noventa años de envidiable salud y estado físico, que trabaja, va en bicicleta y mantiene una vida activa con “unos cuantos dolorcillos”.

Pienso que GGM ha tratado con este libro de hacer una reivindicación de la vejez, por cuando el personaje no es el típico señor mayor que suele aparecer en las novelas, decrépito, impedido y en un papel secundario. Aquí se habla de una vejez en la que se pone de manifiesto que la edad es algo externo, pero que en el interior uno siempre se siente más joven de cómo lo ven los demás.

El personaje no se priva de nada, ni de pensar en el amor y el sexo desmintiendo la imagen asexuada de los ancianos en nuestra sociedad. Es una novela “vitalista” y llena de optimismo, a pesar del tono nostálgico (los bonitos recuerdos que tiene de sus padres), que incluso deja un final abierto a la historia de amor del personaje y la niña. En este sentido rompe tópicos.

Sin embargo, no me ha parecido una novela redonda. Si la hubiera escrito otro autor me parecería buena, pero siendo de GGM una siempre espera más fantasía y elaboración en la prosa. Más que una novela parece un relato alargado. Incluso la forma parece de relato. El inicio es mucho mejor que el final, desde el punto de vista de la redacción. Da la impresión de ir desinflándose, pero se nota la pluma con experiencia que está detrás.


Lo han vendido como una novela en la que el sexo tiene un papel predominante pero todo es más sutil. Ni siquiera creo que sea de amor, sino más bien de desamor. La relación del personaje con las mujeres y el sexo quedó marcada por una experiencia de “violación” en su niñez, cuando tenía once años. Desde entonces, siente un “rechazo” hacia las mujeres como seres humanos (esto es mi opinión) que le impide relacionarse con ellas de igual a igual. Siempre necesita que la otra parte esté sometida, bien por el dinero, bien por encontrarse dormida, etc.

Creo que GGM opta por una solución extraña al final: el hombre que no sabe amar se inventa un amor para afrontar sus últimos años o meses. Dudo mucho de que Delgadina, la niña, esté enamorada de él, ya que a lo largo del libro no se desarrolla la relación entre los dos personajes. Ella es un mero objeto de contemplación. De hecho, cuando la niña se manifiesta en su verdadera esencia, él se dice “que la prefiere dormida”, es decir, que prefiere el ideal a la realidad. Es un hombre fantasioso que incluso al ver a la niña con joyas se figura que es una puta y la insulta. Parece que las mujeres para él solo pueden ser putas. Otros personajes como la madame no están suficientemente desarrollados, aunque podrían dar de sí.

La última obra (o penúltima, ya que al parecer hay una novela inédita por ahí) del gran autor colombiano no hace justicia a sus grandes realizaciones del pasado, pero se puede leer con interés si uno está libre de prejuicios. Como homenaje mejor releer "Cien años de soledad" o "El amor en los tiempos del cólera".

Para quien desee complementar la lectura con la versión fílmica, hay una película basada en el libro, de igual título y protagonizada por Emilio Echevarría, Ángela Molina y Geraldine Chaplin.




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viernes, 18 de abril de 2014

Matadero cinco, de Kurt Vonnegut

Slaughterhouse Five or the children's crusade, 1969 
Editorial: Anagrama
Colección: Compactos, nº27 
Traducción: Margarita García de Miró 
188 páginas 
7,90 € 

Argumento: 

Billy Pilgrim, superviviente de la segunda guerra mundial, dice que ha contactado con unos alienígenas del planeta Trafalmadore. 

Comentario: 

Vonnegut comenta al comienzo de la obra que pasó mucho tiempo escribiendo y rescribiendo su propia novela de lo que ocurrió en Dresde durante la segunda guerra mundial y la forma en que encontró la perspectiva adecuada para hacerlo. De esta forma, y más adelante a lo largo de todo el texto, él mismo es parte de lo que escribe, haciendo referencia a lugares en que estuvo y situaciones que vivió junto al protagonista. 

Escrita de forma sencilla, casi como una enumeración de hechos, sorprende la fuerza que llega a adquirir la prosa, la manera en que consigue situar en los lugares y situaciones que describe llegando a conmover y emocionar aunque casi cualquiera tenga mucha e incluso más terrible información de las tragedias ocurridas durante esta y cualquier otra guerra. 

El protagonista, Billy Pilgrim es un muchacho normal, casi un crío, al que han sacado de su pueblo como a tantos otros (esa cruzada de los inocentes que se menciona al comienzo), y también lo son algunos de sus compañeros. La novela relata la vida de esta persona normal durante la guerra y después, mostrando las consecuencias de lo vivido. 

En la contraportada hay una cita de Vonnegut según la cual: «Lo cómico es tan integral en mi vida que si empiezo a trabajar en una historia sobre cualquier tema y no encuentro elementos cómicos, la dejo». 

Al principio puede dar la impresión de que en «Matadero cinco» está ausente este humor que tanto importa al autor o que es tan negro que no es accesible a cualquiera, pero poco a poco, en frases puntuales y, sobre todo, en algunas escenas, se va percibiendo. 

Se halla presente, por ejemplo, durante la llegada de Billy y sus compañeros a un campo de prisioneros en que son recibidos por otros presos, ingleses, y el autor satiriza de alguna manera la forma de ser y comportarse que se asocia a los británicos; también durante el viaje en solitario que realiza un casi catatónico Billy Pilgrim acompañado de tres compañeros y se «escuchan» los pensamientos delirantes de uno de ellos. 

O esos extraterrestres, los trafalmadorianos de «Las sirenas de Titán» que tanto tienen que decir («... He visitado treinta y un planetas habitados del universo, y he estudiado informes de otros cien. Sólo en la Tierra se habla de libre albedrío.»

Pero quizá, sobre todo, está en la crítica que se hace de casi cualquier tema, desde la vida humana, la religión o cualquier otra cosa, a partir de las novelas de ciencia-ficción de Kilgore Trout (que aparece en novelas anteriores y posteriores del autor), a quien Billy lee y más tarde llega a conocer. 

Presentando a Trout está el que posiblemente es su único fan, Eliot Rosewater (que protagoniza la novela «Dios le bendiga señor Rosewater»1965), al que el protagonista conoce en un hospital después de la guerra, cuando sospecha que se está volviendo loco. 

Trout ha escrito libros como «El evangelio del espacio», en el que habla de religión, y varios otros que se mencionan a lo largo de la historia con títulos y contenidos surrealistas y que parecen relacionados con la enfermedad de Billy (sobre todo con sus relatos sobre el planeta Trafalmadore y sus habitantes.) 

Una historia que habla del horror de las guerras, de la relatividad del tiempo y del espacio, de la no existencia de la muerte y de muchos otros temas, escrita de forma engañosamente sencilla, fácil de leer y muestra del buen hacer de Vonnegut. 

Matadero cinco fue llevada al cine en 1972, dirigida por George Roy Hill y protagonizada por Michael Sacks en el papel de Billy Pilgrim. 

Escena de la película Matadero cinco



***T***


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miércoles, 16 de abril de 2014

La luz de Candela, de Mónica Carrillo

Editorial: Planeta, 2014
320 páginas
19,50 €
Ebook: 9,99 €

Argumento:

Candela rememora su relación con Manuel.

Comentario:

«La luz de Candela» está redactada en primera persona por su protagonista a modo de reproche dirigido al que fuera el gran amor de su vida, Manuel, alternada con poemas, micro relatos (cuya inclusión no parece tener una finalidad concreta) y los monólogos (y algún diálogo) de la madre y amigas de Candela (quizá para «hablar» de distintos tipos de amor, desamor, mujeres, los hombres de sus vidas, dependencia emocional etc).

La forma de narración escogida, en la que priman las emociones de la protagonista sobre los motivos que la llevan a enamorarse de un hombre cuyas virtudes parecen concentrarse en la belleza exterior y las cualidades amatorias, a depender de él, ver que su obsesión no es correspondida, romper y comenzar un lento y dificultoso desenganche, da una impresión de reiteración en las mismas emociones, de masoquismo disfrutado y deliberado, quizá buscada por la autora.

A lo largo de la obra, tanto Candela como sus amigas hacen referencia a películas, series de TV y novelas relacionadas con el amor y, mayoritariamente, su idealización romántica («Sexo en Nueva York», «Los puentes de Madison», «Memorias de África» etc…) incluyendo el inevitable homenaje o versión de la «Lolita» de Nabokov en una imaginaria carta de Manuel a Candela, escrita por ella en el capítulo 57:

«Candela, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Can-de-la: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Can.de.la.»

Apenas hay diálogos, y los que se incluyen son, sobre todo, «duelos» de ingenio con las amigas (Jimena, Malena y Berta), quedando Manuel desdibujado, a merced de los recuerdos e impresiones de Candela, quien da monótonas vueltas en torno a lo que parece más una obsesión basada en el sexo (son las escenas que más ampliamente describe) que un amor real (la relación de ella con su primo Jota, o León, por el personaje de Jean Reno en «El profesional (León)» se muestra como más profunda y sana).

Y de pronto se acaba. Transcurridos varios años de la ruptura, y un par de hombres «terapéuticos» después, sin una escena especial que muestre el «desenganche», Candela cuenta a ese Manuel que seguramente no se enterará de ello cómo ha cambiado su vida y ya…

En conclusión: «La luz de Candela» es una novela relatada casi como un resumen, sin mostrar escenas ni conflictos reales, basada en las emociones de la protagonista, con digresiones (las amigas) que aportan poco al romance, aunque intentan servir de reflexión, muestrario y leve crítica tanto de cierto tipo de hombres y relaciones como de la imagen que dan el cine y la literatura del amor romántico. Para incondicionales de las historias emocionales.

Cita de la novela:

«—Doy gracias a la vida por la existencia de Brad Pitt.
Ese ha sido el mensaje que he encontrado en mi móvil al despertarme esta mañana. Es lo que ocurre cuando tienes una amiga viviendo a diez mil kilómetros. El cambio horario nos obliga a llevar una comunicación virtual a lo Lady Halcón. Es una especie de correspondencia 2.0. Es decir, en lugar de comunicarnos con cartas, nosotras hablamos a través de Whatsapp, correo electrónico o Skype. Hoy hemos podido charlar un rato.
—Confiesa, Jimena, ¿cuál te has puesto esta vez?
—Leyendas de pasión. Lo sé, Candela, soy una cursi con lazos rosas y mariposas. Soy la Mariah Carey de los expatriados en Tailandia.
—Leyendas de pasión es un peliculón. Nunca lo reconoceremos ante un hombre para que no lo utilice en nuestra contra, pero eso es así.
—Cierto. Y Pitt está enorme, en el sentido más amplio de la palabra.
—La verdad es que el muchacho está guapo subiendo al caballo, bajando del caballo, acariciando el caballo...
—¡Y sin caballo! Me ha alegrado el día este hombre.
—Hablando de grandes joyas del cine, no entiendo cómo siempre aparecen en lo más alto de las listas Ciudadano Kane, El gran dictador y otras películas de medio pelo y nunca aparece Dirty dancing.
—Tienes tanta razón, criatura. Con la de buenos ratos que nos ha regalado el malogrado Patrick. Esos domingos por la tarde en el sofá tarareando Time of my life.
—Ese hombre varonil entrando en la sala (un pelín sobreactuado y algo hortera, cosa que tampoco reconoceremos en público), desafiando al padre rancio, burlando a la cansina de la hermana (porque es muy cansina...) y agarrando a Baby del brazo para decirle la frase más célebre de la historia del cine. LA FRASE.
—«No permitiré que nadie te arrincone.»
—Si me hacen eso alguna vez, juro (LO JURO, Candela) que me caso con ese galán.»

***T***

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