lunes, 21 de noviembre de 2016

Ningún Escocés Verdadero, de Ana Ballabriga y David Zaplana

Ningún escocés verdadero
Ana Ballabriga y David Zaplana
424 páginas


Argumento:

Un detective, experto en arte, recibe el encargo de comprar en subasta una peculiar pintura, que se piensa pudiera ser de Bacon. También localizar, antes de la anunciada visita del Papa a Murcia, la Vera Cruz de Caravaca, una importante reliquia sagrada robada hace décadas. Pero pronto descubrirá que ambos objetos están en el centro de una trama retorcida y peligrosa cuyo conocimiento pondrá a prueba su fe católica.

Comentario:

La novela ganadora del último premio Indie de Amazon podría ser catalogada, en razón de su aparente argumento, como un thriller de misterio y de búsqueda de objetos sagrados al estilo del Código Da Vinci y similares... Podría, pero no debería, ya que por debajo de un inicio que promete la repetición de un esquema ya muy visto en este género, la historia, según avanza, va cambiando y tornándose cada vez más oscura y retorcida, hasta llegar a un desenlace ciertamente sorprendente, no solo en lo argumental sino casi más en lo ideológico. 

Durante el primer tercio, que es algo pausado, y centrado más en la descripción de los personajes que en la trama de investigaciones (algo necesario para observar su cambio y evolución posteriores), llegas a creer que transitas por lugares conocidos, y como ya mencioné, bastante explotados en la literatura reciente. Sin embargo, a partir de que Elías, el personaje principal, el detective, se pone en marcha y comienzan a desvelarse los misterios, y él a sufrir reveses, observamos que, aunque se intuyen algunas cosas (como el parentesco de ciertos personajes), el desarrollo de la mayor parte de la trama resulta imprevisible. 

Contribuye a tal imprevisiblidad la estructura adoptada, que, aunque no es novedosa (intercalar hechos del presente y del pasado, puntos de vista de varios personajes, dejando en el misterio la identidad de alguno de ellos), sí que funciona bastante bien para crear intriga, y se nota pensada y trabajada. De igual modo, la adecuada dosificación de la información ayuda al lector a reconstruir en su mente los hechos y a explicar lo anterior, a atar cabos y formular hipótesis.  Me ha gustado que no se oculte en demasía al "villano" de la función (o uno de ellos). Muy astutamente se deriva la intriga hacia otros puntos; no es tanto averiguar quién ejecuta las maldades, sino la razón por la cual lo hace, y que es donde se encuentran las mayores sorpresas. 

A diferencia de otras novelas de "misterios religiosos", el objeto inicial de la búsqueda es un mero "macguffin" que oculta un secreto mucho mayor, y dentro de lo que cabe, bastante original y arriesgado en su planteamiento.

Aunque no es la primera ni la única historia de esta índole que crítica a la Iglesia Católica, no podría decirse que sea "arreligiosa" o "antirreligiosa", ya que parece oponerse a la corrupción de las instituciones y de sus representantes la búsqueda de una religiosidad más personal y mística, de un cierto tono maniqueo (en el sentido dualista e histórico de la expresión). Y es que, como en las novelas de este "género", hacen su aparición (o son mencionados) movimientos de creencias dualistas como los cátaros, los gnósticos (relacionados todos ellos con los "maniqueos" o seguidores de Mani), los agotes, el símbolo de la pata de la oca... pero a diferencia de la mayor parte de las otras, no se sueltan rollos relacionados con estos, con propósito didáctico, sino con una función en la trama, al servicio del "mensaje".  También destaca su talante políticamente incorrecto y su "inversión de valores" casi al estilo de Nietzsche, y en coherencia con la ideología gnóstica, sobre todo en relación con el tratamiento del sexo o las drogas (algo muy importante en la novela, y en las motivaciones de los personajes).

Sobre este particular, hemos de decir que no es una novela apta para todos los públicos, y que las personas con sensibilidad o moral convencional quizás no encuentren agradables bastantes de las situaciones descritas, bastante atrevidas. No me refiero a descripción de actos sexuales solo, sino a que, por ejemplo, tenemos una chica de doce años que disfruta del sexo (consentido) o varios lances incestuosos, pero desde un punto de vista positivo, sin carga culposa ni nada por el estilo. También hay actos sexuales perpetrados por la clerecía. Y violencia explícita, que incluye crímenes, torturas, violaciones... 

Si tuviera que ponerle pegas a la novela, diría que empieza algo lenta, luego toma velocidad, en algunos pasajes excesiva, y luego, por fin, encuentra el ritmo adecuado y acelera de un modo conveniente para preparar el desenlace y aumentar la intriga. Otra cosa que me ha parecido algo exagerada son los vínculos familiares controvertidos (a pesar de que están justificados por el "mensaje liberador")... y, sobre todo, el final, algo rocambolesco... o muy rocambolesco. Lo más curioso es que si cuento el argumento y su desenlace, me resulta algo "surrealista" y descabellado, pero no tenía esa impresión cuando lo iba leyendo, demostración de que los autores han logrado suspender mi incredulidad lo suficiente como para meterme en la historia (aunque es algo chirriante que cierto recurso sirva lo mismo para despertar la creatividad que para dar fuerza física y otras cualidades). También podría haberse moderado la exposición de la moral de la protagonista (en algún momento demasiado discursivo y sermón, pero tampoco es que moleste mucho. He visto cosas peores. Además, ella misma matiza y posee cierta autocrítica).

En lo formal, la redacción es correcta. En líneas generales, está bastante bien acabado, algo que, y no quisiera que sonara negativo, no suele verse en los libros autoeditados en Amazon. Se nota enseguida que tiene una hechura profesional y que ha sido pensada y estructurada con oficio.

Otro punto fuerte es el personaje de L., que a mí me ha recordado un poco a Salander (la de la saga Millenium), salvando las distancias, por su moral tan "peculiar", su coherencia y su valentía. Elías es algo menos fuerte como personaje, pero representa bien su rol de hombre de moral católica, en apariencia sin dudas, pero que cambia según va recibiendo información. El  Papa no me lo he creído mucho, no por lo que piensa, sino porque lo explicite de manera tan cruda.

En resumen, una novela curiosa. No voy a decir que sea alta literatura; imagino que sus autores no pretendían tan cosa, pero entre las miles de aventuras con temática religiosa destaca por su atrevimiento, una documentación adecuada (sin meter wikis a lo bestia, sino donde procede), reflexiones interesantes y diferentes sobre la iglesia, la religión, la moral, la creatividad en el arte, las drogas, y otros temas... Además, no está mal escrita y mantiene la intriga hasta el final, pese a su trama algo extravagante. El título, por cierto, es un ingenioso juego de palabras que alude a una falacia lógica y a la vez al circo donde viven algunos de los protagonistas.


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