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lunes, 20 de marzo de 2017

A menos de cinco centímetros, de Marta Robles

Editorial: Espasa, 2017
Colección: Espasa narrativa
344 páginas
19.90 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

Katia Kohen contrata al detective Roures para que pruebe que el famoso escritor Armando Artigas asesinó a su madre , con quien había tenido una aventura, y a otras tres mujeres más.

«A menos de cinco centímetros» es una novela detectivesca clásica, que incluye muchas de las características del género: su protagonista, Tony Roures, es un sexagenario ex corresponsal de guerra que investiga infidelidades hasta que llega un caso capaz de «redimirle» de un pasado que le hace sentir culpable. Solitario, fracasado, romántico, no tarda en sentirse atraído por Misia Rodríguez, víctima potencial, bella e interesante, a quien desea salvar.

Este reconocido alter ego de la autora (Roures, como Carvalho, al que ha declarado homenajear, se traducen como Robles) aporta además la crítica social que se asocia a este género mediante reflexiones sobre la guerra, la trata de personas, el Holocausto o la prostitución, muy presentes en  los capítulos narrados desde el punto de vista del detective.

Los otros protagonistas, Misia Rodríguez y Armando Artigas, además de sus roles de posibles víctima y asesino, protagonizan la trama «romántica» (pasión, sexo), y la mayoría de las escenas eróticas, algunas de ellas más significativas que otras, casi todas breves y sin caer en el mal gusto. Y también reflexionan sobre literatura, Armando como autor («Escribir una mala novela es muy difícil. Y escribir una buena es un milagro. La diferencia entre una y otra es la emoción. Y ni siquiera eso garantiza su éxito. Por eso solo hay que contar aquello que uno querría leer. Nada más. No existen fórmulas mágicas, salvo, tal vez, tener algo que decir y una mirada propia a la hora de decirlo») y Misia, esposa de un editor, como lectora («Ahogó sus penas entre esas palabras escritas que un día le enseñaron a llorar y a vivir en mundos paralelos»).

El resto de los personajes: Katia Kohen (contrata al detective), Isabel (periodista, parte del pasado traumático de un Roures en busca de redención) Alfonso Benítez y Miguel Atance (amigos de confianza de Artigas) o Carlos Rothman (marido de Misia) cumplen su cometido como secundarios necesarios para que avance una historia en la que los flashbacks que muestran la relación de Armando con varias de las mujeres supuestamente asesinadas no parecen aportar gran cosa a la novela.

Las continuas referencias a cómo visten los personajes (Misia y Armando), si bien se dirían utilizadas a modo de caracterización y contraste, un largo listado de títulos y características de libros, o los mencionados flashbacks, llega un momento en el que obstaculizan la fluidez de la narración más que enriquecer la historia. En cuanto a la resolución del misterio, la escasez de personajes con posibilidades de haber cometido los crímenes es tal que no resulta difícil, para quienes lean habitualmente este género, deducir su identidad incluso antes que Roures. El motivo, en cambio, es casi imposible adivinarlo, quizá por su carácter rebuscado, del que no se dan indicios.  

En resumen, «A menos de cinco centímetros» es una novela correctamente redactada que contiene los elementos habituales de las novelas de detectives clásicas, con varios altibajos de ritmo, algún cabo suelto (¿Qué ocurre con cierto libro tras publicarse?), un desenlace de interés creciente resuelto de manera convencional y un final agridulce acorde con el género al que pertenece.


***T***


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viernes, 3 de marzo de 2017

Open: Memorias, de Andre Agassi

T.O.: Open. An Autobiography, 2009
Editorial: Duomo ediciones, 2014
Traducción de Juanjo Estrella González
480 páginas

Argumento:

Autobiografía del tenista Andre Agassi.

Comentario:

Tenis, tenis y más tenis. La autobiografía de Agassi gira en torno a este deporte, y abarca todas las facetas de su vida, dominada por la inevitabilidad de jugar, competir, ganar y perder, luchar por ser el mejor.

El autor relata cómo comenzó a entrenar obligado por la obsesión paterna de cumplir en el hijo un sueño que no había logrado por sí mismo. Los duros entrenamientos a los que se sometía, el lento progreso hasta hacerse conocido, el detallismo con el que relata algunos de los partidos (juego a juego, golpe a golpe) o la relación con varios de sus compañeros, desde pelotear siendo niño con su admirado Björn Borg y la arrogancia de Jimmy Connors, a los enfrentamientos con su némesis, Pete Sampras, entre otros (Roger Federer, Boris Becker, Rafael Nadal…).

También se recrea en las manías o rituales antes de entrar en la pista, sus entrenadores, que llegan a ser parte de su familia, las lesiones, el sufrimiento que soportaba en algunos partidos, los viajes por el mundo en busca de la siguiente competición, la soledad, detalles que satisfarán a quienes interese especialmente la faceta deportiva del protagonista.


Además, la obra incide, sobre todo en su primera mitad, en la compleja relación entre el tenista y su progenitor, un hombre implacable decidido a que el muchacho triunfase (el autor rememora repetidamente sus enfrentamientos una máquina lanzapelotas modificada, a la que llama el dragón, y le hace sentir diminuto, desvalido), con quien mantiene una relación entre el amor y el odio similar a la que tiene con el tenis.

«De pronto mi padre disponía ya de su pista de tenis en el patio trasero, lo que significaba que a partir de entonces yo ya tenía mi cárcel. Yo mismo había alimentado a quienes habían construido mi prisión. Había ayudado a pintar las líneas blancas que servirían para confinarme. ¿Por qué lo había hecho? No tenía otra opción. Ésa es la razón por la cual hago todo.»
«Después de años oyendo a mi padre despotricar contra mis fallos, una derrota ha bastado para que yo mismo asuma sus críticas. He interiorizado a mi padre –su impaciencia, su perfeccionismo, su rabia– hasta que su voz no sólo suena como la mía, sino que es la mía. Ya no necesito que mi padre me torture. A partir de ese día, eso puedo hacerlo yo solito.»

También se dedica espacio a las mujeres de su vida, desde un primer amor por Wendi, una recogepelotas de su edad, hasta sus matrimonios con Brooke Shields (ella le convenció para que dejase de ponerse peluca y se afeitase la cabeza) y Steffi Graf, relaciones que parecen predestinadas y relata en cierto detalle, sobre todo la de Stefanie, quien es la primera persona que entiende y  comparte su relación con el tenis («Hablamos de tenis por primera vez. Cuando le digo que odio el tenis, ella se vuelve hacia mí con un gesto que significa: pues claro. ¿No lo odiamos todos?»).


Andre Agassi, Stefanie Graf, Jaden y Jaz (Fotografía: John C. Russell)

«Esa noche, tras celebrarse la final, tiene lugar el famoso Baile de Wimbledon. Llevo años oyendo hablar de él, y me muero por asistir, porque el ganador baila con la ganadora de la final femenina y en esa edición, como en casi todas las celebradas en los últimos tiempos, la ganadora es Steffi Graf. Yo me enamoré de ella desde que la vi concediendo una entrevista en la televisión francesa. Me impactó, me deslumbró su gracia discreta, su belleza natural. Era como si su aspecto, de algún modo, mostrara que olía bien. Y, además, que era buena, una persona intrínseca, esencialmente buena, llena de rectitud moral y de una clase de dignidad que hoy ya no existe.»

Destaca la estructura de la obra, que empieza por un final (la inminencia del último partido antes de la retirada) para luego relatar el inicio de su carrera, a los siete años, y termina con un comienzo, el de la escuela que ha construido en Las Vegas.
 «Juego al tenis para ganarme la vida, aunque odio el tenis, lo detesto con una oscura y secreta pasión, y siempre lo he detestado.Cuando este último fragmento de mi identidad encaja en su lugar, me pongo de rodillas y susurro: por favor, que acabe todo esto.Y después: no estoy preparado para que acabe todo esto»


Las memorias, escritas entre Agassi y J. R. Moehringer (premio Pulitzer de periodismo y autor de su propia autobiografía,  El bar de las grandes esperanzas, obra que impresiona al tenista y motivo por el que le pide ayuda para escribir la suya), están narradas en primera persona y presente, con algún que otro salto temporal, sin guiones para indicar los diálogos, aunque no resulta difícil de leer.

En resumen, Open es una autobiografía irregular (dependiendo de qué faceta de la vida del autor interese más), con altibajos (demasiados relatos de partidos), a veces superficial y otras profunda que, más allá del deportista de élite, muestra a la persona, con sus contradicciones, intensidad, dudas, pasión, sufrimiento, romanticismo. Y es que, si bien el tenis parece el tema principal, trata de la vida, como dice Agassi en las palabras que quiere dirigir a los alumnos de la primera promoción de su escuela:

«La vida es un partido de tenis entre extremos opuestos. Ganar y perder, amar y odiar, abrir y cerrar. Reconocer pronto ese doloroso hecho ayuda. También hay que reconocer los extremos opuestos que hay en nosotros, y si no podemos entregarnos a ellos, o reconciliarnos con ellos, debemos al menos aceptarlos y seguir adelante. Lo único que no podemos hacer es ignorarlos.
¿Qué otro mensaje espero poder transmitir? ¿Qué otro mensaje podrían esperar ellos de alguien que dejó el colegio a los catorce años, y cuyo mayor logro, el logro del que más orgulloso se siente, es esta escuela?»


***T***

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jueves, 7 de abril de 2016

Olvidé decirte quiero, de Mónica Carrillo

Editorial: Planeta, 2016
320 páginas
19,50 €
Ebook; 12,99 €

Argumento:

Malena rememora su relación con Mario.

Comentario:

«Olvidé decirte quiero» tiene bastantes similitudes con la primera novela de su autora, «La luz de Candela»: narración en primera persona con distintos puntos de vista (en esta solo Malena y Mía), inclusión de breves relatos o poemas, generalmente al final de cada capítulo (que poco o nada aportan a la historia), o el amor romántico basado en la dependencia que sienten la protagonistas por hombres que no las merecen (Manuel en la otra y Mario en esta, son incapaces de amar, y definidos por ellas en base a su atractivo físico y a sus dotes amatorias), de la que intentan liberarse relacionándose con otros hombres.

También como en la novela anterior, apenas hay diálogos o interacción de Malena con otros personajes (excepto los hombres: Mario, Alejandro, 007... el resto, familia, su amiga Vega, apenas merecen la atención de la protagonista) a favor de una narración sustentada en juegos de palabras (si en la otra era con películas en esta es más con canciones), frases pretendidamente poéticas, rimas, reflexiones que quizá intentan ser profundas pero resultan tópicas, y más generalidades que hechos concretos. 

En cuanto a las intervenciones de Mía (la difunta perra de Malena, obsesionada por su oportunidad perdida con Lucas, el perro de sus sueños), que tal vez intentan hacer comprender a una protagonista que no puede enterarse cuáles fueron sus errores, pronto se dispersan en digresiones absurdas sin el ingenio y el humor que cree tener, además de un exceso de «humanización» (pensamientos y sentimientos imposibles en un animal), que restan eficacia y «seriedad» a un discurso que parece resumirse en: «… podemos calificar que los humanos sois, grosso modo, idiotas.»

Solo en el capítulo 49, cuando ya se ha relatado la relación de Malena con Mario y Alejandro, comparado ambos romances y descrito sus encuentros sexuales, la obra retoma la posibilidad de una defunción inminente que se suponía la premisa de la novela, asegura haberse despedido de todos y zanjado conversaciones dejadas a medias o nunca comenzadas, reflexiona brevemente sobre lo que pudo hacer y no hizo, lo que haría si tuviera una segunda oportunidad, si continuara con su vida… Y acaba.

En resumen, «Olvidé decirte quiero» cuenta, con algunas diferencias, la misma historia de amor, desamor, dependencia etc… que «La luz de Candela» sin aportar novedades, infrautiliza las posibilidades de análisis que ofrece la premisa argumental, reitera argumentos y justificaciones en un texto repetitivo en el que los capítulos de Mía, parecen digresiones sin utilidad, y acaba con un final tan abrupto como carente de sentido. Una novela que se diría escrita para gustar a un determinado tipo de lectoras (es difícil que interese a los hombres), quizá aquellas que disfrutaron con la anterior obra de la autora.


Citas de «Olvidé decirte quiero»:


Malena, capítulo 1:

« Me llamo Malena y es posible que muera hoy. Se me ha pasado tantas veces este macabro pensamiento por la mente que ahora no sé muy bien qué hacer, qué decir, ni siquiera sé qué sentir. ¿Y si finalmente muriera hoy? No digo hoy, sino ahora. En este preciso instante. ¿Cómo sería mi vida en mi ausencia?
 Y la nada más absoluta me responde con un silencio perturbador.»

Malena, capítulo 2:

« Siempre he sido muy miedosa. Tuve miedos desde niña. A estar sola, a tener pesadillas, a suspender, a hacerme mayor, a ser rara, a volverme loca, a gustar y a no gustar, a que me quisieran y a que no, a la vida y a la muerte.
Tuve miedo, incluso, a dejar de tener miedos. Pero ahora es distinto. Por primera vez, el miedo es real. Puedo morir. Puedo morirme yo. Es más, es posible que ya lo esté y no lo sepa porque nunca lo he estado antes. ¿Quién me dice que esto no es estar muerto? Nadie ha venido de la otra vida a explicarnos el camino de vuelta, que quizá sea este en el que me encuentro.»

Mía, capítulo 27:

«Nunca aceptaste que Mario no volviera, Male. Y menos aún que se fuera con esa perra. «Tan vulgar, tan poca cosa», decías en voz alta alguna vez mientras deambulabas por casa. Ojalá se hubiera fijado en alguien brillante, ¿verdad? Una mujer hermosa, rápida, aguda, perspicaz, con sentido del humor. Alguien que hubiera estado a tu altura, ¿no?»,


También en este blog:

- Reseña de «La luz de Candela»



***T***


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jueves, 26 de noviembre de 2015

La isla de Alice, de Daniel Sánchez Arévalo

Editorial: Planeta, 2015
616 páginas
21,90 €
Ebook: 12,99 €

Argumento:

Tras perder a su marido en un accidente de coche que le sitúa en un lugar alejado de su ruta habitual, Alice se traslada a vivir a Robin Island con sus hijas Olivia y Ruby en busca de respuestas.

Comentario:

«La isla de Alice» es una de esas novelas que no es posible clasificar en un solo género, ya que incluye, en mayor o menor medida, pasajes y subtramas de misterio, romance y hasta una mezcla de historia iniciática y de superación personal, todo ello aderezado con humor y  positividad.

Empieza de forma dramática, con la protagonista en una situación en la que no encuentra otra opción que huir hacia delante en una búsqueda (¿de dónde regresaba su marido cuando sufrió el accidente?) que es también una forma de suportar el dolor, un viaje con el que pretende recomponer su vida y las de sus hijas, Olivia (también afectada por la pérdida) y la recién nacida Ruby.

La obra, redactada en primera persona, de forma no lineal (en varias ocasiones da breves «saltos» al futuro que sirven para incrementar el interés y la intriga por lo que sucederá en Robin Island y en la vida de Alice, o muestra el sueño recurrente de la protagonista, que cambia según pasa el tiempo y avanza en su «investigación») y dividida en cinco partes, que marcan las diferentes etapas en su evolución tras perder a su marido, está llena de simbolismos y detalles que enriquecen y dotan de complejidad a la narración.

Las cinco partes en las que se estructura «La isla de Alice» llevan los títulos, y citas, de conocidas novelas, todas relacionadas con lo que cuenta. «Moby Dick» relata la búsqueda obsesiva de Alice, decidida a descubrir si Chris le ocultaba algo. En «La isla del tesoro», ya en Robin Island, busca el tesoro/misterio/secreto de su marido. En «Robinson Crusoe» Alice, náufraga en una isla en la que no sabe en quién confiar, encuentra a su Viernes. En «El hombre invisible» resuelve el misterio de Chris y en «Alicia en el país de las maravillas» se encuentra a sí misma y su  lugar en el mundo.

Aunque puede dar una impresión de sencillez (parece que no pasan tantas cosas en las más de seiscientas páginas de la obra), esta es engañosa y, por debajo de esta apariencia se percibe una cuidada planificación que destaca en los detalles, algunos relacionados con el mar (los títulos de varias de las partes de la obra, el nombre del pez, Flint, las «peceras») y casi todos simbólicos, como el que atañe al tesoro que encuentra Alice (esa X del mapa). Incluso los nombres, desde ese Chris/Christ con el que se refiere a su marido hasta el de la isla (Robin se traduce como petirrojo y ella es pelirroja) tienen un significado.

Hay docenas de detalles, unos más claros y significativos que otros, pero todos intencionados, simbólicos, enriquecedores: los relojes que fabrica Alice, la tienda de lámparas que abre después, el trastorno obsesivo compulsivo que «contagia» a Olivia, el propio título, «La isla de Alice», tantos que sería difícil enumerarlos.

En resumen, aunque quizá algunos pasajes puedan hacerse demasiado extensos (la larga búsqueda de la primera parte o las «incursiones» por la isla), el autor, tal vez debido a su experiencia previa como guionista, logra que Alice sea una narradora convincente con la que se puede empatizar, que la mezcla de géneros no chirríe, que las diferentes tramas evolucionen de forma coherente y que se lea con creciente interés.


Nota: «La isla de Alice» es la novela finalista del Premio Planeta 2015.


***T***


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miércoles, 28 de octubre de 2015

Nomeolvides, de Pilar Eyre

Editorial: Planeta, 2015
320 páginas
20 €
Ebook: 12,99 €

Argumento:

Tras quedar finalista del premio Planeta con Mi color favorito es verte, Pilar comienza una gira promocional de la novela que le producirá tanto alegrías como problemas.

Comentario:

Nomeolvides, quizá por ser la continuación de la anterior novela de su autora, y estar redactada en similar tono, entre lo trascendental, lo humorístico y lo melodramático, puede causar la impresión de que es más de lo mismo: más escenas en las que la protagonista se pone en evidencia, e incluso en ridículo, sin que parezca importante, brotes repentinos y exaltados en los que recuerda su amor obsesivo por Sébastien, aparentes digresiones relatando anécdotas más o menos intrascendentes (gira publicitaria, familia, hijo) etc...

Sin embargo, ese itinerario que recorre desde la concesión del premio hasta la decisión final, es menos caótico de lo que aparenta y, entre momentos inclasificables (los planes para asesinar primero, para heredar el premio, y seducir después al verdadero ganador del Planeta, Jorge Zepeda) y reiteradas alusiones a Sébastien, tanto en el recuerdo como en el anhelo de recuperarlo (para lo que Pilar no duda en recurrir a los métodos que haga falta) la novela avanza hacia su meta.

Esta finalidad es la que da sentido y cierta profundidad a la obra más allá de la historia romántica entre Pilar y Sébastien, las escenas de sexo explícito, las anécdotas que narra sobre la gira promocional o la posibilidad de que todo (o casi) lo que se cuenta sea real, por entretenido y «morboso» que resulte.

Y es que lo que plantea la novela es una decisión, relacionada tanto con Sébastien como con la literatura y la propia identidad, y es lo que da sentido a la obsesión que muestra Pilar durante toda la historia, tanto por el amor romántico como por mostrar, exhibir, una verdad que la llena de satisfacciones (encuentros con fans de lo que narra en Mi color favorito es verte, éxito de ventas, reseñas positivas, posibilidad de traducción a otros idiomas).

Nomeolvides es también la búsqueda de un Sébastien a quien cree perdido aunque no es capaz de aceptarlo ni de rendirse, pese a que todo sugiere que él no quiere volver a verla, y una necesidad de probar que cuenta la verdad, ante la que se encuentra con obstáculos que incluyen la negativa de varios amigos a ayudarla, ofendidos por la imagen que da de ellos en Mi color favorito es verte

Y al final es, sobre todo, una elección, quizá la más difícil de la vida de la protagonista, entre la verdad o la mentira (y las consecuencias de lo que elija), en la que resalta una interesante ambigüedad tanto en los motivos de Sébastien como en los de Pilar, él para hacer su petición y ella para dar la respuesta.

Por cierto, en lo formal se observan comas y puntos distribuidos arbitrariamente por todo el texto y curiosos cambios de los tiempos verbales, incluso dentro de la misma frase, ya sea por error o como una forma de plasmar la caótica personalidad de la protagonista

En resumen, Nomeolvides es una novela que tiene muchas similitudes estructurales con su predecesora, lo que puede dar la impresión, durante parte de su desarrollo, de que no aporta nada nuevo, si bien mejora en su segunda mitad, cuando se percibe con mayor claridad el mensaje que intenta transmitir. Puede satisfacer a quienes disfrutaron la anterior obra de la autora.


Enlace relacionado:




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jueves, 8 de octubre de 2015

Último verano de juventud, de Jorge Javier Vázquez

Editorial: Planeta, 2015
290 páginas
18,90 €
Ebook: 12,99 €

Argumento:

Segunda entrega de la autobiografía novelada de Jorge Javier Vázquez.

Comentario (con SPOILERS):

Último verano de juventud es una de esas obras difíciles de clasificar: el propio autor la define como novela tanto en las entrevistas que le han hecho como en la propia narración, aunque también admite que algunos de los pasajes que relata sucedieron y otros no, lo cual la convierte, al menos en parte, en autobiográfica.

Esta especie de «juego» de especular sobre lo que es real, o no, puede funcionar a nivel de producir morbo entre quienes lean la obra (¿De verdad hizo esto o aquello?), aunque también puede restar fuerza dramática a algunos capítulos, puesto que la narración, en primera persona, sugiere sinceridad por parte del autor, una necesidad de mostrarse tal cual es ante su público.

Sin embargo, en sus declaraciones asegura que no todo es real, o que es lo que le dice a su madre para que no se asuste, que su pareja ha escrito varios capítulos contando su propia historia, pero que no todo lo que dice es verdad (es cierto que parte de lo que cuenta no suena creíble), creando confusión y dudas al pretender mezclar realidad y ficción.

Como novela se supone que es una historia de amor: tras relatar varias situaciones, entre las que destaca una crisis existencial, Jorge, que mantiene una aventura con un becario (Izan), se ve «obligado» a elegir entre  dos viajes (Londres o Lisboa), uno junto al joven y otro con «Fermín» (nombre ficticio dado por el autor a su pareja), cuyas consecuencias van más allá de elegir a uno u otro hombre, que simbolizan distintas formas de vida: el becario significa juventud, locura, negativa a madurar y aceptar cosas que atormentan al protagonista (envejecer, perder atractivo físico y oportunidades de hacer locuras) mientras que «Fermín» supone aceptar que es un hombre maduro, asentado, quizá aburrido, quizá fiel a su pareja.

La narración en primera persona impide conocer la realidad de otros personajes («Fermín» e Izan principalmente), cuyas emociones y motivos son deducidos e interpretados por el protagonista: ¿Cómo saber si a Izan le gusta de verdad Jorge o se acerca a él atraído por la fama?

Los continuos saltos temporales, que a veces se dirían caprichosos y no relacionados con la trama principal (la historia de amor), junto a pasajes que  parecen entradas de un diario, dificultan establecer la cronología de los hechos y, por tanto, la evolución de Jorge. También hay capítulos (el matrimonio que se «adueña» de la casa del protagonista, los estudios de la sobrina) que no parecen relacionados con el resto, más propios de una autobiografía o recuerdos que de una novela.

En el apartado supuestamente autobiográfico se mezclan hechos que cualquiera que conozca un poco al autor sabe ciertos, como el enfrentamiento en directo con «La concejala» y «La suegra de un torero», a quienes no se menciona por sus nombres, la cancelación de un día para otro de «El programa que presenté ante de Sálvame» (Aquí hay tomate), o la visita de La Mari al plató del Deluxe, espantada del protagonista, y la madre, incluida, con datos acerca de su afición a la vida nocturna y a diversas sustancias, tal vez a los que se refiere como inventados…

Quizá decepcione a los incondicionales del autor que apenas hable de los colaboradores de Sálvame (se mencionan los nombres de Rosa Benito, Mila Ximénez, María Patiño, Kiko Matamoros y Kiko Hernández), siendo las principales referencias al programa las dedicadas a su relación con los directores y los encuentros con Izan durante algunas pausas publicitarias.

También llama la atención algún pasaje que parece destinado a justificar ciertos actos, como su afición a la bebida:

«Al trasladarme a Madrid bebía para intentar ligar, luego para poder dar rienda suelta a mi morbo y al final para sentirme mal y darle la razón a todos los que me consideraban el ser más abyecto de la historia de la televisión gracias al programa que presenté antes de Sálvame.»

Las dudas sobre su intervención en la obra de teatro basada en su anterior novela, La vida iba en serio,  que ha recibido duras críticas:

«Tenía que confiar en Juan Carlos, aunque, siendo como soy, me preocupaban de antemano los titulares del día siguiente al estreno. Inmediatamente se me vino uno a la cabeza: «La actriz sepulta al presentador». Y luego otro: «Kiti deja en ridículo a Jorge J.». Y otro más, incluso: «¿Es necesario que Jorge J. salga en su función?».
Sé que me están esperando. Y que me van a examinar con lupa. Suponía que tantos años en primera línea de batalla me habían inmunizado contra la mala leche, pero me equivocaba.»

La percepción sobre su programa anterior, tan similar al actual:

«Después de tres años en antena, el programa se olvidó de divertir y viró hacia lo sórdido. Y la audiencia no solo no desertó, sino que cada vez era más masiva. Como la audiencia nos legitimaba, considerábamos que no estábamos cometiendo ninguna equivocación. Pero las cometimos. ¡Más madera! ¡Es la guerra! Y nosotros la repartíamos.
De la noche a la mañana, repito, de la noche a la mañana, comenzaron a lloverme palos. Ganados a pulso. Y no supe gestionarlos.»

O lo que comenta con La Mari tras la escena en el Deluxe:

«—Que sea la última vez que vienes a un plató de televisión.
—Hijo, si es que se ponen muy pesados. Tú no sabes la cantidad de veces que me han llamado.
—¡Y las que te llamarán! Es su deber. Llamar. Embaucar. Engatusar. ¿No entraste ya el lunes por teléfono en Sálvame para desearme felices vacaciones?
—¡Porque me llamaron! Porque tu amigo David, el director, me dijo que te haría mucha ilusión.
—Se expresó muy mal. Tendría que haberte dicho que le hacía ilusión a él, no a mí.»

«Me dieron ganas de explicarle que para ella la televisión es un juego, un lugar mágico en el que la peinan y la maquillan. Y ese juego continúa al día siguiente porque no para de recibir llamadas diciéndole lo guapa que ha salido, y cuando sale a la calle las vecinas la piropean sin cesar. La estrella del barrio. Pero jugar también implica riesgos: convertirse en objeto de comentarios crueles o despectivos, o en motivo de chanza para que ingeniosos tuiteros se luzcan en ese lodazal en que se ha convertido gran parte de internet. Y a estas alturas de mi carrera, lo que menos me apetece es tener que lidiar también con las críticas que pueda recibir mi madre, por si no tuviera ya bastante con las mías.»

Aunque intente minimizar los daños con las mencionadas declaraciones acerca de la veracidad de parte de lo que se relata en la obra, también hay que reconocer al autor cierto valor para arriesgarse a que se considere que la imagen que da de sí mismo como alguien egocéntrico, superficial, inmaduro, egoísta, frívolo, cobarde etc… es real.

Como su predecesora, La vida iba en serio, esta historia puede interesar, por distintos motivos, tanto a detractores como a admiradores de su autor.

***T***


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lunes, 13 de julio de 2015

El abrazo infiel, de Olvido Hormigos

Editorial: RBA Libros
350 páginas
15€
€book: 7,99 €

Argumento:

Adriana Ortiz graba un vídeo erótico para su amante, quien lo difunde.


Comentario:

Es evidente que buena parte del interés que pueda despertar El abrazo infiel se deba a la escena con la que empieza la novela, esa grabación de un vídeo erótico (y su posterior difusión) que cambia la vida de la protagonista, Adriana, como le sucedió a la autora en su momento. Sin embargo, más allá del morbo de intentar averiguar qué partes son verdaderas o no (sobre todo en las escenas eróticas) quien sea capaz de separar la anécdota real de la ficticia y trascender el supuesto carácter autobiográfico de la historia, se encontrará con una primera obra bastante digna.

En el aspecto formal, llama la atención la casi total ausencia de «vicios» comunes a muchos autores primerizos: no abusa de los adverbios acabados en ―mente, ni de las frases hechas, maneja con soltura el flashback (tras saltar el escándalo se retrocede al momento en que se conocieron Adriana y su marido Antonio, entonces Toni) y, si bien utiliza mayoritariamente el punto de vista de la protagonista, en tercera persona, cambia con destreza al de Antonio, Rafa o Malena cuando considera necesario comunicar lo que piensan estos personajes. Además maneja con soltura el recurso de «crear intriga» al final de algunos capítulos, posponiendo la resolución de algún conflicto.

También destaca la capacidad de la autora para crear escenas significativas, tanto en las conversaciones entre los personajes como las de contenido erótico, resueltas con elegancia (quien espere un lenguaje vulgar o prácticas poco convencionales sufrirá una decepción) y siempre al servicio de algo, ya sea para resolver un conflicto, emocional o psicológico, o para dar profundidad a la personalidad de los protagonistas: debilidad, fortaleza, venganza, dependencia mutua, acercamiento, amor etc…

Los personajes principales (en especial Adriana, Antonio, Rafa y Malena) están dotados de una complejidad mayor de lo habitual: bien definidos tanto en lo emocional como en lo psicológico, actúan en base a las características de las que les ha dotado su autora y, si bien es cierto que alguno (Malena) es algo tópico y previsible en su papel de villana, también lo es que son bastante «reales», creíbles en sus conflictos, con quienes se puede empatizar en algunas ocasiones, rechazarles o compadecerles otras.

Otra característica poco habitual en una primera novela, es que trasciende el mero entretenimiento para tratar otros temas. Un ejemplo sería la falta de «humanidad» o empatía de algunos medios, capaces de «destrozar» a alguien por la audiencia. También critica la hipocresía social, que castiga a la autora del vídeo pero no a quien lo difunde, o a quienes reprochan su difusión pero lo miran y comentan.

De alguna manera, El abrazo infiel es una novela inciática que muestra el camino de la heroína hacia su libertad. A partir de la publicación del vídeo, la vida de la protagonista sufre un vuelco que no le deja otra opción que huir hacia delante, convertirse, como ella señala, en una versión de lo que la acusan, pero no en una puta, sino en una mujer libre. Para realizar esta metamorfosis Adriana regresa brevemente a su pueblo, Pozoamargo, un retorno simbólico a la época, antes de Toni, en que era feliz, se enfrenta a escollos y «ataques», ajusta cuentas tanto con el amante, Damián, como con el marido, y al final alcanza su meta en un final «abierto» que da testimonio de su logro.

En resumen, El abrazo infiel es una novela correctamente redactada y estructurada, en la que apenas se aprecian digresiones o texto sobrante (quizá el encuentro en el cine, cuya única finalidad parece ser incluir otro encuentro erótico de Adriana), se lee con agrado e interés, tan romántica como crítica, y en la que da la impresión de que la autora ha querido contar su versión de los hechos, exorcizar y superar lo sucedido.  



Cita de la novela (con SPOILERS):

«—Perdóname...
—No tienes que pedirme perdón, estamos a la par. Pero lo que le habéis hecho a mi tía no tiene nombre. Ella nunca ha querido pertenecer a este mundo. Esa zorra de Malena le tendió una trampa y tú no hiciste nada para salvarla.
—Te juro que lo intenté, te doy mi palabra.
—A estas alturas tú y yo ya no nos engañamos. Los dos sabemos lo que pasó: la entrevista era jugosísima. Lo tenía todo: morbo, una interlocutora inocente a la que manipular, la exclusiva... No me extraña que no te dejaran pararlo todo... Lo que no sé es hasta qué punto lo intentaste. Tú y yo sabemos muy bien cómo funciona el directo: siempre hay una salida, siempre puedes gritar, o dar un puñetazo en la mesa si quieres callar a alguien. Las consecuencias vienen después, con disculpas y despidos si es preciso... Y eso fue lo que te detuvo. Te importan demasiado el programa, tu nombre y tu puesto, como para sacar los pies del tiesto. Está visto que no lo harías ni por mí.
—Adriana, no digas eso, por favor...
—Enhorabuena —le interrumpió—, gracias a tu querida Malena, ahora ya eres el locutor más famoso de España.
—La echaré, haré que la despidan. La culpa es toda suya —insistió.
—Sí, seguro que ahora ella es la periodista más odiada de España, pero el caso es que no me importa. Ya no me importa ella, ni tú, ni el programa. Todos tenemos lo que queremos: tú eres el más famoso, ella será la periodista mala que más dará que hablar estos días, mi tía se siente como una mierda... Y yo...
—¿Qué? —preguntó Antonio con miedo de lo que le pudiera responder—. ¿Qué eres tú, Adriana?
—¿Yo? Yo soy la mujer más libre de España —contestó convencida, y de pronto lo vio todo claro, y llegaron hasta su boca un montón de palabras que explicaban esa claridad en su pensamiento—. Ya no me sentía deseada por mi marido y me decidí a hacer eso que todas las mujeres casadas y aburridas sueñan pero no se atreven a hacer realidad: me lié con un chico joven, guapo y cachas, y no por amor, solo por sexo, porque quería disfrutar con él como ya no lo hacía contigo. Yo me atreví a ser infiel, a tener una aventura y sentirme viva, y la gente me critica solo por eso, por atreverme, por buscar lo que no tenía: emoción, riesgo... Yo no he matado a nadie, no soy una asesina ni una criminal; únicamente buscaba algo de placer en mi vida y no me arrepiento. Para muchos seré la más puta, a lo mejor para ti también, pero ya estoy harta de agachar la cabeza, de pedir perdón, de esconderme, de intentar pasar inadvertida y sentirme culpable cada vez que alguien me mira mal o me critica solo por tener el valor de salir de la rutina y añadir algo de pasión a mi vida. Al único que tenía que dar cuentas era a ti, a nadie más, pero ahora tú me has liberado. Puede que yo sea la más puta, pero todos habéis salido ganando: Malena con la entrevista del año, tú eres de pronto el hombre más compadecido, el más leal por seguir conmigo a pesar de todo, el mejor marido... ¿Eso es lo que buscabais? Pues me alegro, porque yo también voy a tener lo que quiero: desde ahora voy a ser solo quien quiero ser. ¿Sabes qué, Antonio? Ya no me siento culpable. No he robado, no he insultado, no he cometido ningún delito... Y a partir de ahora, voy a hacer lo que me dé la realísima gana.»



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martes, 25 de noviembre de 2014

Mi color favorito es verte, de Pilar Eyre

Editorial: Planeta, 2014
336 páginas
20 €
Ebook: 9,99 €

Argumento:

La escritora Pilar Eyre conoce a un hombre con el que mantiene una breve relación y, tras su desaparición, se obsesiona con él.

Comentario:

Aunque en la sinopsis de la novela se dice que es una historia verídica vivida por la protagonista y autora, que sea cierto, o no, es irrelevante, no afecta al contenido de la historia. En cualquier caso también sirve como recurso para acercar a la autora (y narradora) y a la persona que lee, contribuyendo a crear entre ambas un vínculo, sea real o ficticio, una complicidad incrementada tanto por esa sensación de cercanía que produce la narración en primera persona subjetiva que informa de lo que le parece cuando lo desea, en la que Pilar se muestra exagerada, egoísta, egocéntrica, melodramática y, sobre todo, ingeniosa y divertida, crítica consigo misma y con el mundillo literario.

En Mi color favorito es verte, la protagonista utiliza elementos de la biografía de la autora para desgranar lo que no solo es una historia de amor o una (levísima) investigación detectivesca, sino que además trata otros temas, entre los que destacan la literatura, la soledad o el paso del tiempo, logrando que se puedan hacer varias lecturas, unas más evidentes y superficiales que otras.

Así, no es extraño leer cómo afecta la crisis al mundo literario, y a las ventas de Pilar en particular, verla hablar con sus difuntos progenitores, divertirse con sus primas o, cuando se obsesiona con Sébastien, enviarle poemas, canciones que irrumpen en la narración para señalar con acierto los altibajos emocionales de la protagonista, anécdotas relacionadas con su pasado, familia y amistades, o la intervención de algunos personajes (la pareja del restaurante) ajenos a la trama que no pueden evitar darle su opinión sobre lo ocurrido.

La novela cuenta además con una estructura muy bien organizada en la que se alterna la parte romántica con la intriga por lo que sucedió, pese a que Pilar lo sabe desde el principio del relato y lo cuenta todo a posteriori, dosificando la información con destreza, un detalle aquí o allá rápidamente cortado para mantener la curiosidad, una progresión de la historia en la que siempre parece estar pasando algo, aunque solo tenga que ver con el tema principal tangencialmente, y sutiles digresiones (en los últimos capítulos, en especial durante el viaje a Montpellier, quizá se nota más su finalidad) que retrasan la revelación final.

Además de la trama autobiográfica, centrada en ese amor (o pasión) que se diría una excusa para hablar de temas de mayor profundidad, ya mencionados, como la soledad (esa presencia constante de los progenitores difuntos, la necesidad de comunicar su pasión incluso a desconocidos) o el paso del tiempo y la belleza (el uso de la cirugía estética, las alusiones a la diferencia de edad, la defensa de la pasión y el amor en cualquier momento), destaca el juego metaliterario inteligente y culto que desarrolla la autora desde el principio al final de la obra.

La disminución de ventas de sus novelas históricas, la crisis en el sector literario, el encargo de escribir un libro de autoayuda (en cierto modo Mi color favorito es verte lo es), la descarada utilización de sí misma y sus vivencias como material literario, la verdadera identidad de Sébastien y lo que tienen en común son muestra de la intención de la autora: buscar de complicidad con quienes la leen, establecer varios niveles de lectura y escribir una novela que funciona precisamente gracias a todo esto.
  
Citas de Mi color favorito es verte:

¡Sébastien!
Dijo Sébastien, y el mundo no se conmovió y siguió su marcha dando vueltas y vueltas alrededor del sol, como si nada hubiera ocurrido, pero una onda de fuego me recorrió de arriba abajo. Desde ese momento llevo este nombre cincelado en el cerebro. Cuando pienso en las cadencias de cada sílaba, y ese «tien» final, que podría ser «tian» pero no llega a serlo, esa ene larga, prolongada hasta el infinito, tan fuerte como un puñetazo en el estómago, tan suave como la pisada de un niño, tengo que parar de escribir, los dedos se quedan en alto, respiro hondo como si fuera a perder el sentido y hundo la cabeza en las manos preguntándome por qué.
¿Por qué tuvo que pasar todo? ¿Por qué?

***

¡Cómo está tardando esa maldita niña en terminar su cena, Dios! Pero pronto me arrepiento de este exabrupto, esa maldita niña quizás algún día será mi hijastra... Porque yo tengo secretos inconfesables: además de ciertas visitas de las que hablaré luego, ¡soy adivina autodidacta! ¡Tengo pensamientos premonitorios! ¡Por algo me he hecho escritora! Porque yo conozco a un hombre, en el sentido de hola qué tal, y ya me imagino yendo al altar con él, viviendo junto a él, envejeciendo juntos, preparando juntos esas cenas que suelo ofrecer en mi casa en las que las amigas con un marido colgando del brazo me dicen: «¿todavía sola?, ¿pero en qué piensan los hombres de este país?», acompañándome a la fiesta del Premio Planeta, cambiando las bombillas del porche, abrochándome los collares por detrás y echándome unos polvos que tiembla el misterio, así me lo imagino.

***

Desde que me anudé a la editorial de su propiedad con un contrato de un libro al año, me até al cuello una cadena de por vida. Yo he reflotado una empresa en crisis y él me ha convertido en escritora, pero año tras año, con un ritmo de producción infernal, tengo que dar a luz un libro. Como una máquina de elaborar embutidos, produzco salchicha tras salchicha con una pulcritud y docilidad que es el asombro de todos mis colegas, que solo escriben cuando la inspiración llama a su puerta.
Me preguntan con altivez algo burlona en esas mesas redondas a las que vamos a emborracharnos y comer de gorra:
—¿Otro libro?
Y yo contesto avergonzada:
—Sí, otro.
Me levanto todos los días a las siete de la mañana, escribo hasta mediodía, y después de nuevo por la tarde hasta la hora de cenar. A veces, cuando tengo que buscar algún dato que se me atraviesa y que puede ser simplemente el nombre del trovador favorito de la reina, me pongo a rastrear por internet hasta la madrugada, y cuando lo encuentro (Aramís de Galindo), me siento como el aventurero que descubre su primera pepita de oro. Y me duermo abrazada a mi pepita con tal satisfacción que un rastro de baba humedece mi almohada.

***

—Que no se vende nada, coño, y tus libros tampoco... Fin de ciclo, Pilar, las novelas históricas ya no interesan una mierda.
Se me cierra la garganta como si una mano me apretara, la voz me surge quejumbrosa cual pordiosero doliente:
—Pero, cómo, qué me dices, si ahora teníamos preparada la vida de Isabel de Valois, los trovadores, el maltrato de su marido homosexual en el fondo...

—Con Isabel de Valois me limpio el culo, con los trovadores me limpio el culo, con tus libros me limpio el culo...

—Pero, Ricardo, ya tengo todos los libros que existen sobre el siglo XVI, los palacios, los cinturones de castidad, las doncellas promiscuas... Pensaba introducir un elemento fantástico en forma de dragón que habla andaluz y es muy gracioso...
Ricardo da un gran suspiro y barre todo con la gran escoba del desprecio:
—Eso es una mierda ya, Pilar, una mierda pasada de moda... ¡Antigua, apolillada y rancia! Todas las mujeres que compraban tus libros o han muerto o tienen Alzheimer; cambia de registro, monada, yo solo te digo eso, cambia de registro o...

—O qué, Ricardo.
Me separo el teléfono de la oreja temiéndome lo peor, pero mi editor se limita a suspirar y a decirme en tono tan suave que me entra un escalofrío:
—O nos vamos los dos a freír espárragos... En vez de estar todo el día con el chocho al aire, piensa nuevos argumentos... —Y como presa de inspiración, me dice con voz animada—. ¿Por qué no escribes una novela nórdica de misterio?
—¿Nórdica que pase en los países escandinavos, quieres decir?
—Sí. —Mi editor es como un crío, se anima con una piruleta—. Un hombre que odie a las mujeres, un periodista y una chica con piercings..., mucho café, frío, asesinatos rituales...
—Es que eso ya está escrito, Ricardo, se llama Los hombres que no amaban a las mujeres... El autor es Stieg Larsson...
Sé que mi editor está cogiendo papel y lápiz para apuntar:
—A ver, repite, Larsson... Hablaré con él por el tema de los derechos...
Ricardo no lee nada, ni mis libros. Suspiro con cansancio:
—Está muerto. Larsson está muerto.


Nota: Mi color favorito es verte es la novela finalista del Premio Planeta 2014.

También en este blog: Reseña de Nomeolvides.


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miércoles, 20 de agosto de 2014

Nubes de algodón, de Carmen Alcayde

Editorial: Suma de letras, 2014
320 páginas
17 €
Ebook: 8,99 €

Argumento:

Estela Cruz, autora de libros de autoayuda, se enfrenta a la realidad de su vida.

Comentario:

La novela está redactada en primera persona por Estela, siendo ella el personaje mejor desarrollado, mientras que el resto, mostrados a través de sus ojos, son secundarios al servicio de las tramas que afectan a la protagonista.

Quizá por utilizar esta forma de redacción, y dado que el tema central de la novela es la crisis existencial de la protagonista,   apenas hay ambientación  ni descripción de lugares o personas, centrándose en las reflexiones de Estela sobre su vida pasada, presente y futura, los libros que escribe, lo que descubre sobre sí misma o los demás y cómo evoluciona, y reacciona, ante las situaciones que se le presentan.

La autora, que ha declarado ser lectora habitual de libros de autoayuda, hace que su protagonista cite repetidamente fragmentos de sus propias obras logrando que suenen creíbles y que cada pasaje parezca encajar con el título de cada uno de los tres libros escritos por Estela.

Citas de la novela: 

«El buen rollo se instaló en aquel lugar elegido por Cintia. El último grito en Madrid, que parecía inventado para acoger a mujeres como nosotras. Fantásticas por fuera y llenas de taras por dentro. Pocos hombres en la sala, tampoco hacían falta. A la conquista de la noche. Finalidad: olvidar que más allá de ese salón de grandes ventanales rodeado de sauces llorones la vida con la que soñamos de niñas se nos estaba escapando. Nuestros príncipes ya empezaban a croar como ranas, y nuestra agenda de baile permanecía oculta en algún lugar recóndito. Escuchando nuestro alboroto, nadie habría sospechado nuestras carencias, pero yo conozco a mi género. Una mujer feliz no ríe tanto, ni tan alto. Nosotras usamos la estridencia como medio para no escucharnos.»

***T***

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