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jueves, 16 de marzo de 2017

La noche de la usina, de Eduardo Sacheri

La noche de la usina
Eduardo Sacheri
Editorial Alfaguara (Premio Alfaguara 2016)
376 páginas

Argumento:

Un grupo de personas que juntan dinero para montar un negocio es estafado en los tiempos del "corralito" argentino. En lugar de dejar que el estafador se salga con la suya, organizan un gran robo para recuperar su dinero.

Comentario:

Dos cosas destacan en esta novela por encima de todo: primero, lo entretenida que es, y segundo, su clara influencia cinematográfica, tanto desde el punto de vista de la estructura de los acontecimientos y de cómo se muestran, como de las referencias  (hay alusiones a la película "Cómo robar un millón y..." con Peter O'Toole y Audrey Hepburn).

Las aventuras de un desparejo grupo de amigos y vecinos que se juntan para perpetrar un robo, que es también venganza (y que posee incluso componente social), no tienen nada de intelectuales, metafísicas y elevadas; solo son las, a veces, torpes mañas de personas normales (con sus manías y excentricidades) de un pueblo argentino, afectadas por la terrible crisis económica de los años noventa del siglo XX, rematada por el llamado "corralito" (2001), que  marcó tan negativamente la vida de los habitantes de este país austral. 

La novela se divide en tres partes diferenciadas. La primera nos narra las malas condiciones económicas del pueblo de O'Connor y de los vecinos, y de las decisiones que toman para afrontarlas (recaudar dinero entre todos para poner un negocio). Después, con la estafa de la que son víctimas y que desencadena otros hechos luctuosos, comienza la parte en la que se elabora el plan para recuperar el dinero robado, mediante otro robo; finalmente, el autor nos regala un epílogo contando la suerte de los diferentes participantes en la empresa, un happy end en toda regla, quizás demasiado happy. 

Ya solo observando la estructura se ve el estilo cinematográfico de la historia. Y es que es inevitable ver, mientras lees, esas regiones campestres y algo desoladas, similares a paisajes de western, y a los personajes urdiendo sus planes, con sus soluciones ingeniosas.

La prosa fluye de modo libre (con anticipaciones y otros cambios de tiempos verbales), coloquial, con diálogos rápidos, expresiones puramente argentinas, que la hacen más auténtica y realista (un estilo que me recuerda, salvando las distancias, al de "Patria" de Aramburu), y abundante humor, derivado casi siempre de la torpeza de los personajes comunes al enfrentarse a algo que los supera y que solo se ve en las películas (especialmente hilarantes las peripecias del chico que se hace pasar por jardinero en la oficina del "malo").

No es que sea una novela de alta literatura. En realidad, es bastante ligera, a pesar de tocar temas nada divertidos como la crisis económica argentina y el corralito, y ya de modo  más general, el abuso que los poderosos hacen de las personas de a pie y que suele quedar impune. En este caso, los afectados, en unión solidaria y fraterna, se toman la justicia por su mano, lo cual puede tener también lecturas sociopolíticas. Dejando esto aparte, el autor ha tomado la vía de las aventuras y el humor, logrando una historia amena, quizás con algún bache de ritmo durante la elaboración del plan, y con personajes que, siendo entrañables y algunos de ellos pintorescos, tampoco es que sean un dechado de profundidad  (más bien lo contrario).

Quizás este es uno de los defectos de la novela, que  no se ahonda mucho en la psicología de los personajes, a los que conocemos por un par de rasgos cada uno apenas, pero que, teniendo en cuenta el tipo de historia, tampoco afecta demasiado. Otro defecto podría ser que resulta algo previsible en sus pasos. Es decir, sigue el "guion" de una película de robos canónica, incluida el algo inverosímil desenlace (que nadie los investigue, quiero decir, que salga todo tan bien).

No, no es alta literatura, repito (pese a haber ganado un premio), pero hace pasar un rato entretenido, despierta algunas risas, nos muestra el triunfo de gente común oprimida por el malvado capitalista, y además, termina bien. De vez en cuando, hay que leer algo amable en esta línea. Pero sin acostumbrarse.


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jueves, 16 de febrero de 2017

La invasión del Tearling (La Reina del Tearling 2), de Erika Johansen

La invasión del Tearling
The Invasion of the Tearling
Erika Johansen
Traductora: Gemma Rovira
Fantascy
576 páginas


Argumento:

Kelsea se ha hecho con el poder y ahora, ha de enfrentarse a su mortal enemiga, la Reina Roja. Mientras el ejército de la Reina se acerca a la capital del Tearling, Kelsea tiene visiones sobre una mujer llamada Lily que vivió en el tiempo anterior a la Travesía...

Comentario (con algún spoiler indicado en el texto):

La primera impresión que tenemos nada más empezar a leer la novela es que la autora ha mejorado su narrativa respecto a la primera entrega de la saga ("La Reina del Tearling"). 

Una vez asentada Kelsea en el trono, se describen mejor los entresijos del poder y las dificultades de gobernar, las luchas contra la Iglesia (sic) y sus representantes (todos ellos corruptos y malvados), las medidas tomadas por la reina ante la inminente invasión del país enemigo, dirigido por la Reina Roja... (que se limitan a decretar una evacuación de toda la población en la capital) y otras disposiciones de gobierno y administrativas. También están extensamente descritas las contradicciones, deseos (en especial, el "despertar sexual", un tanto atípico por lo "racional") y luchas internas de la protagonista principal y su deriva un tanto repentina hacia el "lado oscuro", con comportamientos agresivos hacia los demás (llegando a disfrutar de las torturas) y también autodestructivos (últimamente veo muchos personajes literarios que se autolesionan con cortes, ¿será una moda?). Por contra, la reina roja, que tenía una participación más extensa en la anterior novela, sale mucho menos pero, hasta cierto, punto más humanizada. 

La autora logra crear personajes reconocibles y con cierto volumen, dentro de lo que es la historia, y muchos de ellos, no maniqueos, con sombras y luces (en el caso de Kelsea se ve con claridad que tiene un fondo cruel). Desde luego, la protagonista no es un personaje convencional.

El libro es muy extenso, pero si nos fijamos tampoco pasan tantas cosas como para llenar esa cantidad de páginas. La autora tiende a hacer escenas muy largas y a usar una prosa muy densa, llena de descripciones. Sin embargo, se lee bastante bien, con agilidad. Algo que no me ha gustado es que mete partes demasiado extensas relatadas desde el punto de vista de personajes irrelevantes, como un carcelero o soldados, que me aburren. En realidad, las partes que más me han interesado son las que toman el punto de vista de Kelsea y de Lily, la mujer pre-Travesía con la que esta tiene un vínculo mental. 

Es curioso que la obra se titule "la invasión del Tearling" cuando en realidad esperamos todo el rato que hay un enfrentamiento y una batalla y estos no se producen, no al menos como imaginamos... 

La autora alterna la historia de la invasión con una narración distópica ambientada en los Estados Unidos de  nuestro futuro próximo, donde ha tenido lugar una involución que recuerda a "El cuento de la doncella" de Margaret Atwood, en la cual las mujeres han sido relegadas y sufren continuos malos tratos y degradaciones. No me gusta mucho la forma como la autora introduce los flashbacks. No se le ha ocurrido nada mejor que hacer que Kelsea se desmaye y vea por los ojos de Lily (gracias a esta argucia, sabe TODO lo que ocurrió antes de la Travesía). Como ya es norma, estas "visiones" se describen de una forma cronológicamente lineal de modo que Kelsea (y el lector) pueda conocer los hechos en el orden en que sucedieron (este tipo de visiones solo pueden suceder en literatura, ja) y con todo lujo de detalles (incluso demasiados detalles). El relato de Lily es interesante, algo cliché, aunque la verdadera intriga que yo tenía era ver cómo resolvía la autora la "Travesía", es decir, como lograban los seguidores de William Tear llevar sus barcos al "mundo mejor" (el de Kelsea). Y la solución es bastante descacharrante... Y ahí llegamos a uno de los puntos más insatisfactorios de la novela: el uso de la magia.

Sabemos que se trata de una novela de fantasía, y que Kelsea tiene unos zafiros que le dan ciertos poderes. Sin embargo, el uso de estos es del todo arbitrario. Unas veces puede usar la magia y otras no (según convenga a la autora). Lo mismo ocurre con William Tear, que era también dueño de los zafiros de marras. SPOILER Y que es capaz de abrir un agujero en el tiempo (sic) para llevar su flota de barcos al futuro, pero no de derrotar al sistema opresor distópico... 

Otro punto que rebaja mi valoración de la novela son los comportamientos y decisiones absurdas de Kelsea al final de la historia, en su enfrentamiento con la Reina Roja. No lo he entendido.

La autora introduce en su novela una altísima carga crítica: contra las diferencias entre ricos y pobres, contra la opresión de las mujeres, contra la iglesia y la religión. No se corta a la hora de describir el maltrato (incluidas violaciones) y escenas de torturas. Ni a la hora de defender un cierto socialismo un tanto utópico. En ese aspecto, es una novela que difiere del resto de historias de este estilo.

En resumen, una obra, mezcolanza de varios géneros, que despierta cierto interés, aunque también revela algunos errores notables en la construcción del mundo imaginario, y es más osada que la media en ciertos aspectos. A mí me ha entretenido, hasta me ha enganchado, lo cual no quiere decir nada, pero lo cierto es que la autora logra que te caigan simpáticos los personajes principales y te sumerjas en este mundo improbable.

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jueves, 12 de enero de 2017

El dios asesinado en el servicio de caballeros, de Sergio Sánchez Morán

 El dios asesinado en el servicio de caballeros
Sergio Sánchez Morán
Fantascy
336 páginas

Argumento:

La detective paranormal Verónica Parabellum se encuentra el cadáver de un dios en su coche, pero no recuerda cómo ha llegado hasta allí. Con ayuda de un forense vampiro y de una amiga médium, tratará de descubrirlo, a lo largo de un periplo por el submundo esotérico de una Barcelona donde habitan todo tipo de seres mitológicos y fantásticos.

Comentario:

Como puede colegirse del argumento, se trata de una novela de tipo humorístico y fantástico (del subgénero "fantasía urbana"), con un cierto toque detectivesco, algo novedoso en España, que no en el mundo anglosajón (hay bastantes investigadores paranormales tanto en literatura como en audiovisual).

Narrada en primera persona, según los cánones de la novela de detectives, de la cual toma varios estereotipos, la historia empieza con fuerza "in media res", con la protagonista en medio de un ataque de amnesia que le impide saber cómo ha llegado a la situación descrita. La narración transcurre a partir de ahí de un modo bastante ágil y fluido, al que contribuye el interés por descubrir el mundo imaginario, poblado por seres de diversas mitologías (griega, hindú, nórdica, etc) y criaturas fantásticas (vampiros, fantasmas, etc) que conviven con los humanos sin que estos lo perciban más que tangencialmente en ocasiones, ya que los seres mágicos se ocultan con hechizos.

La novela, según mi opinión, va de más a menos. Lo más interesante es la descripción del mundo imaginario, aunque tampoco esté muy detallada; y sobre todo, el humor que salpica todo. Reconozco que me he reido con algunas de las ocurrencias del autor (puestas en boca de la protagonista), que son bastante ingeniosas. Sin embargo, conforme la novela avanza, el humor se diluye en favor de la acción, un tanto confusa y en exceso detallada (siempre según mi gusto).

Tampoco destaca mucho la investigación, con métodos clásicos del oficio de detective y otros tomados de la parafernalia paranormal (pistolas cargadas con balas especiales para criaturas fabulosas, etc), debido a que las tintas están cargadas sobre la parte fantástica y humorística. A menudo, la protagonista soluciona los asuntos de un modo que parece "casual" en exceso o con golpes de suerte o porque las cosas le vienen dadas, o esa es la impresión que me ha dejado. De todas formas, como dije antes, se trata de un defecto menor, ya que la investigación es una mera excusa para mostrarnos el mundo de Verónica, que, como personaje, cae bien, posee un canónico tormento del pasado (que no se explica en detalla), determinación, y un afilado sentido del humor, a pesar de ser algo cliché en otras cosas.

Quizás el autor no arriesga al no inventar su propia mitología (las que se describen parecen bien documentadas), pero tampoco creo que fuera su interés hacer algo "ambicioso" sino una novela entretenida, divertida a tramos (sobre todo al inicio), con fantasía suficiente para interesar a los aficionados a este género, ligera, sin pretensiones, aunque a mí, al llegar a cierto punto, se me empezó a hacer algo pesada y repetitiva (tanto en las expresiones, como en los chistes y situaciones). Otro punto de interés es la localización en tierras españolas, que permité hacer sátira sobre fenómenos como los periodistas mediáticos o la fama adquirida por los futbolistas, así como otras referencias culturales del país.

En resumen, una novela bastante ligera, correcta en su género, divertida e ingeniosa sobre todo al inicio, aunque quizás no demasiado original en sus planteamientos (ya vistos en obras similares anglosajonas) que creo que es el punto de partida de una serie con la misma protagonista. No sé si a los lectores de fantasías más adultas y profundas les podría satisfacer...

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lunes, 21 de noviembre de 2016

Ningún Escocés Verdadero, de Ana Ballabriga y David Zaplana

Ningún escocés verdadero
Ana Ballabriga y David Zaplana
424 páginas


Argumento:

Un detective, experto en arte, recibe el encargo de comprar en subasta una peculiar pintura, que se piensa pudiera ser de Bacon. También localizar, antes de la anunciada visita del Papa a Murcia, la Vera Cruz de Caravaca, una importante reliquia sagrada robada hace décadas. Pero pronto descubrirá que ambos objetos están en el centro de una trama retorcida y peligrosa cuyo conocimiento pondrá a prueba su fe católica.

Comentario:

La novela ganadora del último premio Indie de Amazon podría ser catalogada, en razón de su aparente argumento, como un thriller de misterio y de búsqueda de objetos sagrados al estilo del Código Da Vinci y similares... Podría, pero no debería, ya que por debajo de un inicio que promete la repetición de un esquema ya muy visto en este género, la historia, según avanza, va cambiando y tornándose cada vez más oscura y retorcida, hasta llegar a un desenlace ciertamente sorprendente, no solo en lo argumental sino casi más en lo ideológico. 

Durante el primer tercio, que es algo pausado, y centrado más en la descripción de los personajes que en la trama de investigaciones (algo necesario para observar su cambio y evolución posteriores), llegas a creer que transitas por lugares conocidos, y como ya mencioné, bastante explotados en la literatura reciente. Sin embargo, a partir de que Elías, el personaje principal, el detective, se pone en marcha y comienzan a desvelarse los misterios, y él a sufrir reveses, observamos que, aunque se intuyen algunas cosas (como el parentesco de ciertos personajes), el desarrollo de la mayor parte de la trama resulta imprevisible. 

Contribuye a tal imprevisiblidad la estructura adoptada, que, aunque no es novedosa (intercalar hechos del presente y del pasado, puntos de vista de varios personajes, dejando en el misterio la identidad de alguno de ellos), sí que funciona bastante bien para crear intriga, y se nota pensada y trabajada. De igual modo, la adecuada dosificación de la información ayuda al lector a reconstruir en su mente los hechos y a explicar lo anterior, a atar cabos y formular hipótesis.  Me ha gustado que no se oculte en demasía al "villano" de la función (o uno de ellos). Muy astutamente se deriva la intriga hacia otros puntos; no es tanto averiguar quién ejecuta las maldades, sino la razón por la cual lo hace, y que es donde se encuentran las mayores sorpresas. 

A diferencia de otras novelas de "misterios religiosos", el objeto inicial de la búsqueda es un mero "macguffin" que oculta un secreto mucho mayor, y dentro de lo que cabe, bastante original y arriesgado en su planteamiento.

Aunque no es la primera ni la única historia de esta índole que crítica a la Iglesia Católica, no podría decirse que sea "arreligiosa" o "antirreligiosa", ya que parece oponerse a la corrupción de las instituciones y de sus representantes la búsqueda de una religiosidad más personal y mística, de un cierto tono maniqueo (en el sentido dualista e histórico de la expresión). Y es que, como en las novelas de este "género", hacen su aparición (o son mencionados) movimientos de creencias dualistas como los cátaros, los gnósticos (relacionados todos ellos con los "maniqueos" o seguidores de Mani), los agotes, el símbolo de la pata de la oca... pero a diferencia de la mayor parte de las otras, no se sueltan rollos relacionados con estos, con propósito didáctico, sino con una función en la trama, al servicio del "mensaje".  También destaca su talante políticamente incorrecto y su "inversión de valores" casi al estilo de Nietzsche, y en coherencia con la ideología gnóstica, sobre todo en relación con el tratamiento del sexo o las drogas (algo muy importante en la novela, y en las motivaciones de los personajes).

Sobre este particular, hemos de decir que no es una novela apta para todos los públicos, y que las personas con sensibilidad o moral convencional quizás no encuentren agradables bastantes de las situaciones descritas, bastante atrevidas. No me refiero a descripción de actos sexuales solo, sino a que, por ejemplo, tenemos una chica de doce años que disfruta del sexo (consentido) o varios lances incestuosos, pero desde un punto de vista positivo, sin carga culposa ni nada por el estilo. También hay actos sexuales perpetrados por la clerecía. Y violencia explícita, que incluye crímenes, torturas, violaciones... 

Si tuviera que ponerle pegas a la novela, diría que empieza algo lenta, luego toma velocidad, en algunos pasajes excesiva, y luego, por fin, encuentra el ritmo adecuado y acelera de un modo conveniente para preparar el desenlace y aumentar la intriga. Otra cosa que me ha parecido algo exagerada son los vínculos familiares controvertidos (a pesar de que están justificados por el "mensaje liberador")... y, sobre todo, el final, algo rocambolesco... o muy rocambolesco. Lo más curioso es que si cuento el argumento y su desenlace, me resulta algo "surrealista" y descabellado, pero no tenía esa impresión cuando lo iba leyendo, demostración de que los autores han logrado suspender mi incredulidad lo suficiente como para meterme en la historia (aunque es algo chirriante que cierto recurso sirva lo mismo para despertar la creatividad que para dar fuerza física y otras cualidades). También podría haberse moderado la exposición de la moral de la protagonista (en algún momento demasiado discursivo y sermón, pero tampoco es que moleste mucho. He visto cosas peores. Además, ella misma matiza y posee cierta autocrítica).

En lo formal, la redacción es correcta. En líneas generales, está bastante bien acabado, algo que, y no quisiera que sonara negativo, no suele verse en los libros autoeditados en Amazon. Se nota enseguida que tiene una hechura profesional y que ha sido pensada y estructurada con oficio.

Otro punto fuerte es el personaje de L., que a mí me ha recordado un poco a Salander (la de la saga Millenium), salvando las distancias, por su moral tan "peculiar", su coherencia y su valentía. Elías es algo menos fuerte como personaje, pero representa bien su rol de hombre de moral católica, en apariencia sin dudas, pero que cambia según va recibiendo información. El  Papa no me lo he creído mucho, no por lo que piensa, sino porque lo explicite de manera tan cruda.

En resumen, una novela curiosa. No voy a decir que sea alta literatura; imagino que sus autores no pretendían tan cosa, pero entre las miles de aventuras con temática religiosa destaca por su atrevimiento, una documentación adecuada (sin meter wikis a lo bestia, sino donde procede), reflexiones interesantes y diferentes sobre la iglesia, la religión, la moral, la creatividad en el arte, las drogas, y otros temas... Además, no está mal escrita y mantiene la intriga hasta el final, pese a su trama algo extravagante. El título, por cierto, es un ingenioso juego de palabras que alude a una falacia lógica y a la vez al circo donde viven algunos de los protagonistas.


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lunes, 14 de noviembre de 2016

La séptima función del lenguaje, de Laurent Binet

 La séptima función del lenguaje
La Septième fonction du langage
Laurent Binet
Traductor: Adolfo García Ortega
Seix Barral
448 páginas

 
Argumento:

El semiólogo Roland Barthes muere atropellado, pero no está claro que haya sido un accidente. El inspector Bayard y un joven profesor de la universidad, llamado Simon, investigan el asunto.


Comentario:

Hay que advertir que esta novela es un poco rara. Aunque el argumento se base en la investigación de un crimen, no es novela negra ni una novela policial. La estructura de misterio o thriller es una mera excusa para una especie de divertimento culto en el cual el autor introduce a famosos intelectuales (casi todos franceses, aunque también aparecen algunos de otras nacionalidades) y hace bromas e ironías acerca de sus ideas y personas, dentro de un ámbito temporal, el de los años ochenta en Francia (y en el mundo), muy bien reconstruido, con referencias a la cultura popular (cantantes, actores, presentadores de televisión, etc), a políticos como Mitterrand, Giscard, Rocard, Jack Lang, Fabius y otros, hechos históricos, etc.

La novela, pese a tocar áreas como la lingüística, la semiótica, la filosofía, la sociología, etc, no se hace ardua, ya que está narrada de forma ágil. Los personajes, como si de una novela de aventuras se tratara, buscan un misterioso documento con ciertos "poderes" a lo largo de diversas ciudades en su afán por aclarar la muerte misteriosa de Roland Barthes, un semiólogo francés que existió realmente (como espero que todo el mundo sepa...). Dado que hace un "cameo" el recientemente fallecido Umberto Eco, y teniendo en cuenta la estrutura narrativa adoptada y la temática, sospecho que el autor hace también un homenaje al semiólogo italiano, y a sus novelas, en las que conjugaba la erudición de un catedrático con la línea ligera de las historias populares de conspiraciones y aventuras.

Siendo así, no es extraño encontrar escenas de acción, encuentros con sociedades secretas que siguen protocolos y rituales "sangrientos" y absurdos, personajes misteriosos que aparecen y desaparecen, políticos que quieren ganar las elecciones con el poder de la palabra, vínculos inesperados entre hechos que no parecen tener nada que ver (las Brigadas Rojas, el atentado a la estación de Bolonia...), y alusiones a las funciones del lenguaje (que todos estudiamos en el colegio, aquello de la función fática, la conativa, etc) y las teorías del significado y el significante. Obviamente, también hay un componente metaliterario, que se plasma en el juego entre lo que se dice y lo que se quiere decir, los códigos de los géneros literarios, los héroes de la cultura popular como James Bond, las divertidas deducciones de Simon, que parece una especie de Sherlock Holmes de la semiótica, y sus dudas acerca de ser el personaje de una novela.

El tono, como es de imaginar, es de humor, un humor surrealista y, a veces, difícil de captar. Y es que la mayor traba para disfrutar esta novela es el desconocimiento de la gente de los autores-personajes y de sus teorías. Hablaré por mí, aunque de nombre conozco a casi todos los intelectuales citados, conozco muy poco sobre las ideas que defendieron, lo cual hace que me pierda los "chistes" o los juegos irónicos: Althusser, Foucault, Derrida, Deleuze, Kristeva, Lacan, Sollers, Eco, Barthes, Chomsky... y muchos más, aparecen en la obra; por desconocimiento (vuelvo a hablar por mí) a veces no sabes muy bien si lo que se cuenta son hechos reales o ficticios (aunque eso no afecta a la comprensión de la historia, por supuesto, pero sí hace perder matices). Lo mismo puede decirse de las charlas entre políticos, casi todos socialistas, que hay en el libro. Bien, Mitterrand y todos los demás sé quiénes son, pero las sutilezas de las diferencias idelógicas entre ellos quedan fuera de mi conocimiento.

Si se toma solo como novela de aventuras o misterio puede no resultar satisfactoria del todo, ya que la gracia es la broma y la casi parodia, y no la resolución de un caso policial.

Los personajes principales, Bayard y Simon, no son muy profundos que digamos, aunque tampoco es necesario. Cada uno representa una facción ideológica: lo reaccionario y el progresismo. A mí, personalmente, me ha gustado más el segundo, un intelectual que actúa casi como un héroe de aventuras, con su dosis de peligro, acción y hasta romance/sexo.

En resumen, una novela metaliteraria escrita según los códigos de los géneros populares donde hay lugar para todo: aventuras, sexo, feminismo, drogas, intelectualidad, rivalidades entre sabios, amputaciones de miembros, homosexualidad, saunas sórdidas, sociedades secretas inspiradas en la Palabra, un libro secreto que contiene algo que podría cambiar el mundo, mucha, mucha ironía y surrealismo. No apta para todo tipo de lectores, sin embargo.


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jueves, 27 de octubre de 2016

El maestro de esgrima, de Arturo Pérez-Reverte

El maestro de esgrima
Arturo Pérez-Reverte
Punto de Lectura
320 páginas


Resumen:

A mediados del siglo XIX, en Madrid, ejerce su oficio de maestro de esgrima Jaime de Astarloa. Su vida cambiará cuando entre en escena la joven Adela de Otero, que pretende que le dé clases de esgrima. Mientras tanto, el general Prim prepara su levantamiento.


Comentario:


Podría decirse que se trata de una novela clásica en sus formas y temas, que combina un poco de misterio, un poco de costumbrismo, un poco de historia y una intriga palaciega. La trama es demasiado sencilla, la verdad, para el número de páginas que ocupa, y que se llenan con abundantes descripciones y explicaciones de la situación política en la España de la época (eso sí, muy relevantes para la historia, ya que están íntimamente relacionadas con la trama principal).

Los primeros capítulos se consumen en la descripción del maestro de esgrima del título, de su vida, de sus costumbres y forma tradicional de pensar, de sus clases y sus tertulias en los cafés. La ambientación es muy buena. Además, está introducida de manera natural, con mucho oficio. Es sin duda uno de los puntos fuertes de la novela. Sin embargo, el exceso descriptivo acarrea en la primera parte de la obra un ritmo bastante pausado. Podría decirse que se trata de una larga presentación de situaciones y personajes, donde hay poca acción.

A partir de la aparición de Adela de Otero parece remontar el interés, aunque, pronto, el autor se estanca de nuevo con más descripciones de clases de esgrima, lances... y de cuán misteriosa es la joven. En este punto, para mi gusto, se cargan demasiado las tintas. La rodea de un halo tan "misterioso" y tan idealizado que enseguida notas cuál es el rol que va a ejercer en la historia, y no, no te equivocas. Hay excesiva insistencia sobre la cicatriz de su boca, sus ojos color violeta, su aire un tanto masculino, su belleza...

Cuando parece que no a pasar nada más en la novela que ver al venerable caballero dando clases a la joven (y medio enamorado de ella), tiene lugar la introducción de un elemento policiaco (poco desarrollado) que vuelve a animar la historia con la promesa de un misterio y de la resolución de un crimen.

Hay escenas algo tediosas, como la lectura de ciertas cartas llenas de nombres por parte del protagonista. Nos las lee enteras, aunque para el lector no significan nada, ya que la clave para entenderlas no se da. Realmente, esta parte podría habérsela ahorrado. También hay algún detalle que parece no cuadrar, aunque será que yo no me enteré bien  (spoiler: el maestro había pasado las cartas a su amigo periodista para que le dijera cuál podría ser su interés, y este, al descubrirlo, se dedicaba a chantajear a un empresario cuyo nombre figuraba en los documentos comprometedores, pero resulta que luego sabemos que la carta clave para saber que se trataba de este empresario había caído debajo de un mueble en casa del maestro, luego el periodista no pudo conocerlo) y alguna situación un tanto "absurda" (spoiler: que justo la carta importante fuera la que quedó debajo del mueble y no otras, cuando se cayeron todas). Y ese clásico de las novelas policiacas malas cuando el asesino sin motivo alguno le cuenta al protagonista todo lo que hizo, cómo y por qué...

En resumen, y a pesar de sus defectos, una novela agradable y simpática, bien escrita, bien ambientada y bien estructurada, aunque "clásica" y sin demasiadas sorpresas, algo lenta en su desarrollo y cuyo protagonista parece un poco el alter ego del autor en cuanto a ideología.

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lunes, 24 de octubre de 2016

Falcó, de Arturo Pérez-Reverte

Falcó
Arturo Pérez-Reverte
Alfaguara
296 páginas


Argumento:

El espía Falcó recibe la encomienda de organizar una peligrosa misión en el territorio republicano durante la Guerra Civil española.


Comentario:

La nueva novela de Pérez-Reverte podría encuadrarse en el género de aventuras en un marco histórico (en este caso, la Guerra Civil España, en los años treinta del siglo XX). Al parecer, y según palabras del autor, esta sería la primera obra de una serie con el personaje que le da título, al estilo de "Alatriste".

En consonancia con el carácter y género de la novela, la narrativa es ágil, la prosa ajustada, seca, concisa, sencilla, sin grandes adornos o descripciones, dando prioridad a la acción sobre la reflexión, lo cual le da un cierto aire de novela de kiosko. En ningún momento se me ha hecho aburrida, a pesar de que las historias de acción y tiros no sean de mis favoritas. No sobra casi nada (quizás alguna escena de sexo innecesaria).

 La trama tampoco es que sea muy compleja, más bien lo contrario. Para colmo, la estructuración y estilo clásicos hacen que sea bastante previsible para quien esté familiarizado con los códigos del género y con las querencias del propio autor, que repite varios de sus clichés favoritos, tanto en personajes como en situaciones.

El protagonista, Falcó, es demasiado tópico como para destacar. Recuerda mucho a James Bond en su actitud. Es el típico antihéroe duro, frío, sin afectos, mujeriego, con su própio código, su propia guerra... Pérez Reverte, además, lo dota de una actitud chulesca que agrava la sensación de estar delante de un cliché o un estereotipo. Se cargan mucho las tintas en su faceta de mujeriego, hasta el punto de que se acuesta con tres mujeres distintas en las escasas 300 páginas de la obra. Entiendo que se ponga una escena de seducción con una mujer aleatoria para que veamos cómo es (su frialdad de sentimientos, su actitud ante el sexo y el amor), pero dos mujeres aleatorias más el interés "romántico" ya son muchas para una sola novela tan corta, sobre todo porque, en apariencia, alguna de ellas no aporta nada a la trama (digo, en apariencia, porque quizás al tratarse de una serie, esos personajes sean recurrentes).

En general, los personajes no están muy trabajados, limitándose a ser meros esterotipos que cumplen su función pero sin profundidad. Apenas están descritos, de modo que sus psicologías son básicas y centradas en uno o dos rasgos.

Los diálogos resultan impostados, en su insistencia de querer ser ingeniosos y cortantes. Pero casi todo en esta novela tiene carácter artificioso, como de cartón piedra, como esas películas de Garci que imitan el cine negro clásico y donde todos los personajes dicen cosas rebuscadas con un cigarrillo en la mano y pose sofisticada. Las escenas de acción, por suerte, son cortas y ágiles, quizás demasiado rápidas en algunas ocasiones, y con la violencia en su dosis justa y realista.

Lo más destacable de la novela sin duda, es que el autor, quizás por un afán provocador, haya elegido que su protagonista milite en el bando franquista en lugar de en el Republicano (que es lo políticamente correcto). Es de admirar el tono neutro a la hora de describir a los bandos contendientes, sin tomar, en apariencia, partido por uno u otro, narrando con asepsia el sinsentido de la guerra y el fanatismo, dotando de ciertos valores a personajes que, en otras novelas o películas serían los malos malosos (falangistas, militares del régimen, etc). Sin embargo, la frialdad en la forma de narrar, también hace que ni siquiera nos moleste, importe o escandalice la amoralidad del personaje central (un asesino despiadado, a fin de cuentas). Todo es demasiado distante, como demasiado peliculero.

En resumen, una novela corta, rápida, que sigue los códigos y tópicos del género de aventuras y espías, algo acartonada, de trama muy simple, previsible, que deja algo indiferente, pero que al menos no irrita (a no ser que uno se tome mal el tema político...)

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viernes, 16 de septiembre de 2016

Los Bosques Imantados, de Juan Vico

Los bosques imantados
Juan Vico
Seix Barral
224 páginas
 
Resumen:

Victor Blum, periodista racional, acude al bosque de Samiel en la fecha del eclipse donde se supone que aparecerá Locusto, un misterioso mago, a fin de desenmascararlo, en medio de un clima de superstición.

Comentario:

El planteamiento de la novela resulta interesante e intrigante. Hasta la publicidad de la obra plantea que se trata de mostrar el conflicto entre ciencia y superstición, el poder de la prensa sensacionalista, cómo afectan las creencias irracionales al ser humano...

Sin embargo, a mi modo de ver nada de eso es aprovechado en absoluto, ni se desarrolla, limitándose la historia a una mera trama que tira más hacia lo detectivesco que hacia otra cosa. Todo ese supuesto subtexto queda ahogado y sepultado por las peripecias, sin que estas nos muestren nada más allá de la mera anécdota novelesca.

Tomada como novela de género sin más, puede crear intriga, ya que al personaje principal le suceden diversos lances en el pueblo del bosque famoso, se entrevista con científicos, conoce las supersticiones locales, descubre la profanación de una iglesia, lo atacan unos desconocidos... Es decir, una trama típica de las novelas de aventuras, con un toque sobrenatural, y una ambientación centrada en el creencias paranormales y fantásticas del siglo XIX, como la mediumnidad, el mesmerismo, las curaciones milagrosas. Pero al final, la construcción de la historia, que parecía más o menos sólida, comienza a agrietarse y a mostrar las costuras y los errores derivados de añadir un montón de elementos diversos con los cuales el autor parece no saber qué hacer.

El autor muestra una aceptable documentación, aunque a veces se nota que la incluye por mero adorno, como todo lo relacionado con el mago Robert Houdin, amigo y mentor de Victor, el protagonista, o las referencias a los símbolos célticos o primitivos de los colgantes de algunos habitantes del pueblo.  Entiendo que son exigencias para ambientar la obra y para mostrar las diferencias entre la mentalidad cientificista de Victor y el mundo primitivo y supersticioso de las gentes que pululan en torno al bosque de Samiel. Esta es una de las partes fuertes de la misma, así como la prosa, que pese a su frialdad y falta de chispa, es correcta y limpia, no tanto, no obstante, como para considerla propia de la "alta literatura".

Si como decía antes, considerada como novela de género, misterio, detectives o como se le quiera llamar, más o menos va dando la talla a lo largo de sus páginas, de pronto, todo se viene abajo en el final, con diferencia lo que menos me ha gustado. Las grandes expectativas sobre Locusto no se cumplen. El misterio termina siendo pobre, y, para colmo, el autor crea un anticlímax explicándolo con prolijidad, y atando cabos a veces de forma muy forzada, o directamente desechando como no relacionados con lo demás algunos de los acontecimientos. Y todo eso a lo largo de un montón de páginas, lo cual hace que parezca que la obra no va a terminar nunca, y eso que es bastante breve.

No sé si falta desarrollo o si falta un misterio más intenso, o algo más de empaque narrativo, lo que sí tengo seguro es que resulta muy decepcionante esta resolución, al menos para mí, sobre todo porque durante el resto de la obra se mantenía una intriga creciente y no estaba mal escrita. Además, los personajes, que hay demasiados (miles de periodistas casi indistinguibles unos de otros), son apenas pinceladas sin profundidad, demasiado arquetípicos, incluido el protagonista, del cual, en realidad, no sabemos mucho.

En resumen, una novela de género que crea cierto misterio hasta que llega a un final algo pobre y frustrante, correctamente escrita y con buena ambientación y documentación sobre la época y las creencias paranormales del XIX.

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jueves, 4 de agosto de 2016

Luna. Luna Nueva, de Ian McDonald

Luna. Luna nueva
Luna. New Moon
Ian McDonald
Traducción: José Heisenberg
428 páginas
Ediciones B



Argumento:

La matriarca del clan Corta, Adriana, una ingeniera que emigró a la luna para tener un futuro mejor, va a cumplir ochenta años pero se está muriendo. Antes de que ocurra lo inevitable, quiere dejar bien atado el asunto de su sucesión y el control de las empresas Corta Hélio, encargadas de la explotación de Helio 3 en la luna. Soterradamente, se desata una lucha entre las grandes familias que controlan el poder ecónomico en el satélite con violentas y catastróficas consecuencias...


Comentario:

La nueva serie literaria CF de moda se inaugura con este título tan evocador, cuya acción, como se indica, transcurre íntegramente en nuestro satélite, ya colonizado con propósitos mercantiles, y donde son hegemónicas cinco grandes familias (los Cinco Dragones) que se reparten los negocios.

Ya desde el inicio se da uno cuenta de que lo mejor de esta novela, lo más novedoso, es el impresionante worldbuilding  o construcción del mundo imaginario, lleno de detalles que abarcan desde la descripción física de paisajes variados (la superficie cubierta por regolito, las sedes de las cinco familias, con especial dedicación a Boa Vista, la ciudad João de Deus y Crucible, los lugares industriales y nodos de transporte, las zonas residenciales más cercanas a la superficie y, por ende, más expuestas a la inclemente radiación, los túneles de lava, etc), hasta un amplio panorama de los sistemas sociales, la sexualidad (muy libre), el sistema judicial (centrado en el Tribunal de Clavio, los contratos para cualquier faceta de la vida, y con la extraña anomalía de los juicios por combate), las relaciones colonia metrópoli, las diferencias sociales, el sorprendente peso de la religión, la multiculturalidad, etc.

Es decir, el autor ha hecho un trabajo bastante elaborado de este nuevo mundo que funciona exactamente igual en su esencia que los nuevos mundos de nuestro planeta cuando fueron colonizados. Poco se puede objetar a una pintura tan extraordinariamente rica, que te sumerge en el lugar de manera muy efectiva y, salvo algún pequeño detalle, creíble.

Además, el autor se aleja de la típica narración del género, y opta por una prosa más personal, con algún ramalazo artístico, que, si bien en algún momento dificulta un poco la fluidez o crea cierta confusión, a la larga le da un toque casi épico y poético a la historia.

Para introducirnos en este mundo, de una gran complejidad al menos en apariencia, el autor usa el punto de vista de numerosos personajes, demasiados para mi gusto, centrándose, sobre todo, en los miembros de la familia Corta, cuya matriarca, Adriana Corta, incluye unas minimemorias (una confesión a otro personaje) donde nos relata cómo fue su tránsito desde Brasil hasta la luna y cómo consiguió hacerse con el poder y el dominio de la explotación del Helio 3, gas que sirve para la iluminación en la tierra.

Aparte, conocemos también las vidas de sus hijos Rafa, Lucas, Wagner, Carlinhos y Ariel, nacidos de vientres de alquiler (madrinas), cada uno con sus peculiaridades y sus respectivas familias. He notado cierta dejadez en la descripción de algunos de los personajes principales, como Rafa y Lucas, mientras que otros, como Ariel, resultan más interesantes y están mejor desarrollados, aunque yo diría que los personajes no son el punto fuerte de esta novela. Es cierto que el autor les dota de algún rasgo distintivo y de gustos, características y relaciones propias, pero da la impresión de que no profundiza en su mente o en sus emociones, sino que es todo todo descripción digamos externa.

Para mí, uno de los personajes más interesantes es la terráquea Marina, que nos sirve para apreciar las diferencias entre la tierra y la sociedad lunar, tanto socioeconómicas como físicas y fisiológicas. No soy muy entendida en estos temas pero se me hace algo extraño pensar que en solo dos o tres generaciones de nacidos en la luna ya hayan estos generado diferencias anatómicas apreciables como una mayor estatura y menor desarrollo muscular.

En este mundo tan mercantilista y estratificado, los ricos viven en lo más profundo, y los menos afortunados, los trabajadores y "tragapolvos", en la parte más cercana a la superficie donde están expuestos a radiaciones mortales. Y todo el mundo dispone de una especie de avatar que flota a su lado, como un interfaz informático que sirve para comunicarse con máquinas y otros avatares ("familiares"), además de controlar el chib, un indicador del saldo de los cuatro elementos básicos para sobrevivir en la luna: datos, aire, agua y carbono (no me quedó muy claro cómo hacen para quitarte el aire, ¿tienes un chip y te afecta a los pulmones?). Con este elemento uno puede imprimirse todo tipo de objetos y sustancias en las impresoras públicas (hasta trajes, medicinas, armas, etc). Cada faceta de la vida está regulado por contratos, sobre todo los matrimonios, que se celebran entre las grandes familias para generar alianzas cuasi dinásticas.

Dejando aparte el apartado de construcción del mundo, la novela no aporta gran cosa. Es algo lenta en su inicio, ya que el autor se recrea mostrándonos las familias, sus relaciones, la sociedad de la luna en general, y, cuando empiezan a pasar cosas,  la trama recuerda a un culebrón estilo Falcon Crest, con algunos toques de "Canción de Hielo y Fuego" o de historias de la mafia. Porque, en efecto, las grandes familias de la luna se comportan como dinastías regias o familias de la Camorra. Así pues, tenemos de todo: el nieto rebelde, el hermano ambicioso que rivaliza con el preferido de su  madre, el hijo "raro" que no es realmente hijo, esposas que lucha por la custodia de los niños, viejos y decrépitos enemigos, sexo, mucho sexo, a veces gratuito, luchas en los tribunales, "juicios por combate" a cuchillo limpio, intentos de asesinato mediante moscas mecánicas, sabotajes industriales, masacres... y la promesa de una venganza.

Como punto original, el autor se aleja de las ambientaciones con personajes y nacionalidades anglosajonas para mostrarnos una mezcla total de razas, idiomas y culturas, con especial predilección por el lenguaje portugués, propio de la familia protagonista, los Corta. Eso hace que a lo largo del libro aparezcan palabras y frases escritas en esta lengua en medio del texto en lengua original. Nunca me ha gustado esta forma de "ambientar" o de evocar sociedades extranjeras. Es como si describieras un inglés que hablara en inglés con otros de su país y les dijera: "Oh, my Lord!" y el resto de la frases traducidas. En algunos momentos, esto es muy exagerado y chocante, sobre todo para un lector hispanohablante (que te pongan la palabra "escolta" en cursiva, es decir, en portugués para referirse... a un escolta).

Pero no es el único idioma que forma parte de la compleja terminología selenita: también encontramos frases en coreano, en árabe, etc. Aunque con la repetición de los conceptos vas más o menos entendiendo qué significa cada término, el autor, por suerte, nos incluye un pequeño glosario al final.

La novela es curiosa y entretenida una vez superados los escollos iniciales, y obviados los elementos un tanto tópicos de estos relatos de lucha por el poder económico y político. Como es de esperar en una novela que forma parte de una serie, al final, tenemos una traca de fuegos artificiales y el consiguiente cliffhanger que anima a continuar para ver qué familias triunfan en esta lucha a muerte y qué personajes viven y mueren...

En resumen, una novela de Ciencia Ficción pero con espíritu de telenovela que, ¡sorpresa!, va a tener una versión televisiva. Recomendable para los fans de este género, sobre todo por su construcción del mundo imaginario, aunque, para mi gusto, falta un poco de profundidad en los personajes y hasta de emoción. A mí me ha resultado un poco frío todo, frío como la propia luna.

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miércoles, 15 de junio de 2016

Hijos del Dios Binario, de David B. Gil

Hijos del dios Binario
David B. Gil
Suma de Letras
576 páginas


Argumento:

Una periodista recibe un mail de su ex novio, recientemente fallecido en Londres. Al analizar la carta, se da cuenta de que hay ciertos datos encriptados sobre una empresa llamada Fenris. Junto con un compañero de trabajo decide investigarlo. 

Paralelamente, un cazador de objetos del mundo pasado, es contratado para localizar a un hombre que perteneció al ejército israelí. Pero las cosas no son como le han contado...


Comentario:

Aunque algunos colocan la novela que nos ocupa en el apartado de "ciencia ficción", para mí es un thriller de manual, por la estructura de la trama y todas las características asociadas a este género que en ella se dan cita. Bien es cierto que, según se avanza en la lectura, aparecen más detalles de ciencia ficción. E incluso te vas dando cuenta de que la acción (pese a lo que parece) no está ambientada en nuestra época sino en un futuro cercano. Sin embargo, son elementos un tanto accesorios (salvo los relacionados con la resolución del misterio, que involucran ciencia puntera, cuyos fundamentos ya existen en nuestros días).

Partiendo de dos tramas principales, la protagonizada por una periodista en busca de explicaciones de la muerte de un ex novio que le ha dejado un mensaje encriptado sobre una extraña corporación y por un cazador de reliquias de aires bondianos o bournianos de origen oscuro, y una tercera de fondo, protagonizada por unos niños muy especiales, y que terminan por juntarse, se nos relata una historia que sigue con pulcritud y eficacia todos los cánones del thriller tradicional, redactada con fluidez y agilidad, pero que en cuya total adhesión a esos elementos típicos (protagonista con grandes recursos para la supervivencia, villanos mortíferos e implacables con gran aptitud para lucha, persecuciones por medio mundo, ambientes exóticos, gadgets tecnológicos, planes maestros conspiratorios de alcance global, etc) encuentra su mayor debilidad: la falta de originalidad. 

Ciertamente, la novela se lee con interés, y hasta con gran intriga por saber qué secretos se encierran en sus páginas, pero también con la sensación de que todo eso ya lo has visto/leído antes en muchas películas y libros. 

Volviendo a los elementos concretos de ciencia ficción, casi ciberpunk, que dan título a la obra (los hijos del dios binario), resulta muy llamativo que se trate de algo accesorio en realidad, siendo, con mucho, el punto más interesante de la novela, que daría para una historia completa, más atractivo que el misterio verdadero, el cual se ve venir un poco por las pistas que da el autor. La idea del dios binario, así como la de sus seguidores, resulta inquietante y bastante factible en un futuro próximo. Pero el autor solo nos menciona a esta "secta" como meros coadyuvantes de los protagonista a la hora de bucear en los entresijos del ciberespacio en busca de respuestas.

Los personajes, como es canónico en estas obras, son bastante planos y se limitan a ejecutar sus roles al servicio de la historia. También, como es canónico, tiene lugar un poco creíble romance, que a decir verdad, no aporta mucho y, si nos apuramos, apenas molesta. Los villanos no sorprenden en su carácter despiadado, inhumano y casi robótico, siempre al servicio de la "misión" de sus jefes. En cuanto a los niños, su trama podría ser más interesante, aunque tiene su punto, con una minisociedad aislada y educada para ciertos fines, de la cual no llegamos a conocer mucho.

En resumen, una obra correcta dentro de su género, pero lastrada por las propias convenciones del thriller, las cuales no la dejan elevarse, que nos plantea un futuro próximo donde habrá que lidiar con las amenazas de una ciencia que se escapa de las manos de sus creadores y anuncia un mundo totalitario y muy oscuro. Una entretenida lectura para el verano.

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jueves, 28 de abril de 2016

El Tiempo es el que es (El Ministerio del Tiempo: la novela), de Anaïs Schaaff y Javier Pascual

El tiempo es el que es (El Ministerio del Tiempo, la novela)
Anaïs Schaaff y Javier Pascual 
Editorial Plaza y Janés
253 páginas


Argumento:

Un extraño aviso escrito en un códice medieval solicitando auxilio es el punto de partida de la primera misión (en este libro) de Amelia, Julián y Alonso, quienes deberán desplazarse a la Edad Media para averiguar quién lo envía. En la segunda misión, el trío se enfrentará a un robo a bordo de un navío de la flota de Indias. Finalmente, habrán de colaborar con los aliados para que la misión Carne Picada, en la II Guerra Mundial, logre sus propósitos contra los nazis.

Comentario:

Esta obra forma parte del "merchandising" de la serie de televisión "El ministerio del Tiempo", emitida por RTVE, y que, en el momento en que escribo este comentario, va por su segunda temporada. Es importante indicar, para los seguidores de la serie, que son el público objetivo de esta historia (hay referencias y circunstancias que solo quienes sigan habitualmente las aventuras de los tres protagonistas entenderán), que, como se avisa en el prólogo, el arco temporal relatado va entre los capítulos 19 y 20 de la citada segunda temporada. Huelga decir que eso implica la existencia de spoileres o revelaciones de algunas de las tramas seguidas a lo largo de la serie, como la de Lola Mendieta.

En realidad, aunque lo han agrupado todo en un solo volumen, podría decirse que se trata de tres historias, relacionadas, más o menos, entre sí, y con el nexo de las patrullas y viajes en el tiempo de Amelia, Julián y Alonso (los personajes principales de la serie). La primera historia, que es, además, la más breve, para mi gusto es la peor, ya que me recuerda bastante en su planteamiento y situaciones al capítulo que abre la segunda temporada, dedicado al Cid. Este relato, curiosamente, también está ambientado en la Edad Media, y también toma como partida un personaje heroico y semi legendario, como Bernardo del Carpio (que, según algunos cantares de gesta, fue quien mató al héroe francés Roldán en Roncesvalles). La parte más elaborada, por el contrario, creo que es la última, dedicada a una operación de inteligencia en la II Guerra Mundial, con la participación de Lola Mendieta, cuyo origen, biografía e inicios se revelan.

Tratándose de la novelización de un guion no cabe esperar grandes alardes literarios, y desde luego, no los hay. La prosa es simple, que no sencilla, y los recursos narrativos toscos y funcionales, sobre todo al inicio. Se nota que se introduce la "documentación" sobre los personajes históricos o seudohistóricos que se encuentra el trío protagonista con un afán didáctico y de un modo algo rudimentario (tirando de Wikipedia, a veces, literalmente). Apenas hay descripciones o ambientación "literarias", limitándose la redacción, supongo, a transcribir el guion.

Los personajes, despojados de la vida que insuflan los actores de la serie, resultan demasiado planos y esquemáticos, muy ceñidos cada uno a sus tics o características básicas. Vamos, que cada uno hace lo que esperamos que hagan, sin sorpresas, evolución o pensamientos elaborados. Tampoco entre ellos avanzan las interacciones atisbadas y apuntadas en la serie, con lo cual los conflictos humanos pasan a un segundo plano en beneficio de la aventura y la acción. Los diálogos pierden mucho sobre el papel: son demasiado básicos, aunque también es cierto que se impone la narración pura sobre el diálogo.

El interés de esta novela depende mucho de la afición que se tenga por la serie. Los fans quizá verán satisfechas sus expectativas al descubrir aspectos desconocidos de algún personaje secundario, pero siempre desde un nivel de exigencia no muy alto en lo artístico.

Lo mismo que reza el título: El tiempo es el que es, esta novela "es lo que es" y para lo que es. 
En resumen, un producto entretenido y fácil de leer que los fans de "El ministerio del tiempo" disfrutarán, siempre y cuando no esperen una prosa o redacción de nivel elevado.

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lunes, 21 de diciembre de 2015

Medio Rey (El Mar Quebrado 1), de Joe Abercrombie

Medio Rey (El Mar Quebrado 1)
Half a king
Joe Abercrombie
Traductor: Manuel Viciano Delibano  
Editorial: Fantascy 
384 páginas

Argumento:

Yarvi, el hijo tullido del rey, se prepara para afrontar la prueba que lo convertirá en clérigo cuando sucede lo imprevisto: su padre y su hermano son asesinados, y él, convertido, de rebote, en el nuevo monarca. Pero las cosas se tuercen durante la venganza. De pronto, Yarvi, que no puede ser guerrero por su discapacidad, deberá desarrollar todo su ingenio, conocimientos y astucia para sobrevivir en un mundo hostil y castigar a quienes le hicieron daño.

Comentario:

Empecé la lectura de esta novela con ciertas prevenciones, ya que el género no es mi favorito (aunque, curiosamente, "El señor de los anillos" sí fue uno de mis libros favoritos de juventud). En los primeros capítulos, con ciertos hechos bastante clichés y previsibles, mis recelos parecieron confirmarse. Sin embargo, al final debo decir que la lectura de "Medio Hombre" no ha sido tan mala como esperaba. En realidad, se trata de una historia de aventuras, ambientada en un escenario seudovikingo de fantasía (con poca fantasía, es cierto) en el subgénero que (me enteré no hace mucho) se denomina Grimdark (esa manía de etiquetar todo), correcta y a la que no le se pueden achacar muchos defectos (aparte de esos tópicos ya mencionados, que hacen que vayas adivinando más o menos lo que va a ocurrir a continuación).

Si bien la historia es bastante sencilla, contiene varios giros finales que elevan mi calificación, y la convierten en una lectura entretenida, con buen ritmo, clásica en su concepción y desarrollo (el joven aprendiz discriminado por la minusvalía de su mano que ha de buscarse otras formas de medrar, centradas en lo intelectual o mágico, que sufre una injusticia, es víctima de una muerte simbólica, resucita a una nueva vida, se prepara, conoce aliados, enemigos, etc y al final realiza su venganza). 

Los personajes, como es canónico en el Grimdark, son ambiguos y oscilan entre el bien y el mal, y, lo que es más interesante, sufren dilemas morales, se cuestionan su comportamiento o lo analizan bajo el influjo de sus creencias y filosofías. En algunos aspectos, recuerda a las novelas de "Canción de Hielo y Fuego" (sin paja y con menos personajes, menos ambición y un solo punto de vista), y el protagonista, a Tyrion Lannister (también limitado por malformaciones genéticas que lo vuelcan hacia el cultivo de la mente, aunque mucho más sarcástico e ingenioso que la creación de Abercrombie, quien más bien tira hacia lo melancólico, el pesimismo, etc)

El libro se lee muy rápido. La prosa no se detiene en florituras, pero tampoco es del todo descarnada y fría. Por muy cliché que sean los personajes, el autor trata de que empaticemos con ellos y sus problemáticas, logrando individualizarlos, dentro de lo que cabe, y que no sean, como en muchos otros libros, meros nombres (aunque, como en todas las novelas, hay unos personajes mejor tratados que otros: a destacar Nada, el protagonista y la clériga que lo instruye en la filosofía del "mal menor"). Con unas pocas pinceladas describe lo más relevante del mundo imaginario (pero tampoco es que se mate mucho el autor en este punto) para que nos situemos y nos centremos en la intriga principal, cargada sobre las espaldas del joven Yarvi y su historia de iniciación, de superación y de venganza, siempre en lucha con sus ideas, cuestionadas por la cruda realidad del mundo violento en el que le ha tocado nacer a quien no cuenta con capacidad para esgrimir armas, pero si con astucia y conocimiento para salir de los peores bretes.

Dejando aparte esa previsibilidad, fruto de su acomodo a los cánones del género,  alguna afortunada casualidad a favor del protagonista (su encuentro con el rey enemigo tras ser dado por muerto), y alguna situación poco creíble (que en unos reinos tan poco poblados la gente no lo reconozca como al hijo del rey, sabiéndose, además, que este posee una característica deformidad) se lee con interés y curiosidad hasta el sorprendente epílogo, del que se dan pistas a lo largo de la novela, como debe ser, y donde el protagonista vuelve a demostrar su inteligencia y su perspicacia y a sufrir de nuevo otro de sus dilemas morales, con un resultado que transforma al niño ingenuo en un adulto  que ha visto que las cosas no son blancas y negras nunca y que, a veces, es imposible seguir los ideales.

Una buena lectura para jóvenes y adultos de espíritu aventurero.

NOTA: el libro forma parte de una trilogía (El Mar Quebrado) pero termina de manera adecuada, y se puede leer por separado del resto.



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viernes, 18 de diciembre de 2015

Víctor Ros y el gran robo del oro español, de Jerónimo Tristante

Editorial: Plaza & Janés, 2015
380 páginas
18,90 €

Argumento:

La Brigada Metropolitana solicita la colaboración de Víctor Ros para recuperar el oro robado en un banco español. El detective viaja a Londres para resolver un caso que le enfrenta a viejos enemigos.

Comentario (con SPOILERS):

Al reseñar «Víctor Ros y el gran robo del oro español», quinta novela de la serie protagonizada por el detective, es casi inevitable recodar los comentarios hechos en este blog a las primeras entregas, «El misterio de la casa Aranda» y «El caso de la viuda negra», y llama la atención comprobar que algunas de las cosas que se decían entonces sirven también para la obra actual.

Como en sus predecesoras, en esta novela el autor incluye documentación que, si bien es curiosa (el origen del nombre de Scotland Yard…), no es relevante  para la trama, aunque en esta ocasión la ambientación es menor que en anteriores novelas, centrada sobre todo en la descripción de Whitechapel y algunas pinceladas más, destacando una narración llena de diálogos sin apenas acotaciones, a veces explicativos e informativos, o superficiales e innecesarios, alargando las escenas con digresiones sin contenido.

Otra de las características de estas obras es la continua reiteración de datos ya expuestos (la duda sobre si persiguen o no a Aldanza, lo que han averiguado etc…) y repetidos con excesivo detalle (Bradbury contando a Barnet su problema familiar), lo que sugiere cierta inseguridad del autor sobre su capacidad de transmitir la información… o desconfianza en que quien lee la novela pueda recordar cuestiones ya mencionadas.

También se puede encontrar, por supuesto, el habitual homenaje a la obra de Arthur Conan Doyle y su Sherlock Holmes, que en esta ocasión no se limita a hacer deducciones similares a las del detective británico, sino que, además,  incluye una escena con una araña muy similar a la que se puede ver en la película «El perro de los Baskerville», (1959) y le hace personaje secundario de la historia, propiciando un encuentro entre ambos en Whitechapel durante el que intercambian experiencias y halagos, y el autor convierte a Holmes en uno de los «palmeros» de Ros (se suma a Clara, Blázquez y otros, que insisten en resaltar una brillantez y genialidad que no incluye reconocer a ciertos pilluelos).

Página 191:

«―Entonces, querido amigo mendigo, es usted Holmes… Quiero pedirle disculpas por mi excesiva familiaridad en nuestro tanto [¿trato?]. Me refiero a hace un rato pero, claro, las circunstancias…
―No diga tonterías, Ros, somos colegas.
―Pero yo lo he leído todo sobre sus casos. Me carteo con muchos detectives de Europa e incluso América y nunca me atrevía hacerlo con usted. Es el mejor.
―No se lo voy a discutir ―dice el detective de Baker Street oculto bajo la piel del mendigo―. Pero dada su trayectoria y su edad, creo que acabará usted superándome. Me impresionó su trabajo en Oviedo y en Madrid, con aquel asunto de la Casa Aranda.
―¡Vaya! Es increíble que conozca esos casos, ¡me siento muy honrado! Mucho.
―Bah, en este mundo de mediocres es agradable que exista gente brillante, se siente uno reconciliado con la humanidad, ¿sabe?»

A diferencia de la mayoría de las novelas de la serie, en esta ocasión se abandona la estructura habitual de incluir dos casos que acaban más o menos relacionados para centrarse en la aventura, que se traduce en un buen número de personajes (Ros, Clara, Eduardo, Blázquez y dos nuevos: María Fuster, quizá la más interesante, y Martin Roberts) paseándose por Londres interrogando a diversos sospechosos en su afán de encontrar a Aldanza y recuperar el oro robado, lo cual puede restarle interés para quienes prefieran las tramas de misterio.

Los personajes habituales mantienen más o menos los roles establecidos: Clara sigue con sus sufragistas (¿En España? ¿En 1883?) y su participación activa en los casos de su marido (en especial a partir de «La última noche de Víctor Ros»), Blázquez sirve de alivio cómico y Ros continúa siendo el detective casi infalible de anteriores entregas, aunque parece olvidar esa especial  intuición que le caracterizaba.

Página 73:

«―¿Y bien?
―Don Segismundo, debe creerme, todo esto es obra de Aldanza, lleva su marchamo.
―¿Y qué tiene, Ros, dígame?
―Sé que es él.
―¿Intuición? Sé que no es usted de esos, precisamente por ese motivo le mandamos avisar. Me aseguraron que sus métodos eran científicos.
―¡No, no! No es intuición, hay indicios. Se lo aseguro. Uno de los asaltantes del Banco de España, que ya ha quedado aclarado que era una trampa, dijo antes de morir: ‘Maldito Aldanza’.»

Además, regresa Bárbara Miranda (personaje que aparece por primera vez en «El enigma de la calle Calabria», concebido como el Moriarty de Ros y nunca desarrollado en todo su potencial) y «resucita» Alberto Aldanza (quizá por unir las tramas de las novelas con las de la serie que se realizó basada en ellas) como némesis del protagonista.

Página 67: 

«Un caso cerrado, una brillante actuación de un gran detective sumada a una fantástica hoja de servicios, eso era Alberto Aldanza para él. Alguien a quien tuvo que borrar de su memoria pues le convirtió, muy a su pesar, en una especie de heredero suyo. Aquellas lecciones tuvieron un precio muy alto.  Por un momento se siente como aquel joven subinspector inexperto que siguió las enseñanzas de un tipo horrible y malvado para convertirse en un gran policía. Sabe que ese estigma siempre le perseguirá. Ironías del destino, Aldanza lo consiguió: Víctor Ros es, en parte, hijo suyo, una creación de la mente de un villano, de un loco, de un asesino. El hijo de un monstruo.»

La narración en presente (que se inició en «La última noche de Víctor Ros»), lejos de acercar la historia y los protagonistas a sus lectores, se diría que la dificulta al resultar un tanto artificiosa, poco natural, en especial en el relato de las escenas de acción.

En «Víctor Ros y el gran robo del oro español» se observa también alguna errata (en la página 96 se escribe, correctamente, «Ashford Street» y en la 98 «Asfhord Street»), se utiliza la palabra «ímprobo» cuando se quiere decir «probo», y hay algunas comas mal colocadas. 

Sin comentarios a la adenda final y su última frase, cuya intención puede ser tanto sorprender como crear expectativa por leer la siguiente aventura.


Novelas protagonizadas por Víctor Ros:

―El misterio de la casa Aranda, 2007 (reseñada en este blog)
―El caso de la viuda negra, 2008 (reseñada en este blog)
―El enigma de la calle Calabria, 2010
―La última noche de Víctor Ros, 2013
―Víctor Ros y el gran robo del oro español, 2015 


La adaptación a TV de las aventuras de Víctor Ros está protagonizada por Carles Francino (Víctor Ros), Esmeralda Moya (Clara), Megan Montaner (Lola), Tito Valverde (Armando), Tomás del Estal (Blázquez) y Helio Pedregal (Alberto Aldanza).

Víctor y Clara
Víctor y Lola

***T***


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viernes, 11 de diciembre de 2015

La joya del Yukón, de Sophie Saint Rose

Editorial: Amazon
130 páginas (aprox.)
2,99 €

Argumento:

Sam llega al Yukón para hacerse cargo de la explotación minera de la familia. Allí se reencuentra con Allan, de quien lleva años enamorada.

Comentario:

En una novela como «La joya del Yukón» es inevitable mencionar las diferencias entre lo formal y el contenido como novela romántica, puesto que lo primero condiciona lo segundo y afecta al resultado de manera negativa.

Sería largo y difícil enumerar cada error: hay pasajes en los que abundan los adverbios acabados en «-mente», otros llenos de gerundios, en ocasiones faltan palabras, están mal escritas (todos los «sino» que aparecen deberían ser «si no») o no significan lo que cree la autora, abusa de alguna frase hecha (ojos abiertos como platos, en una ocasión casi de un párrafo a otro), distribución incorrecta de las comas, desconocimiento de cómo redactar los diálogos, con la consiguiente confusión acerca de quién habla en varias ocasiones, y un largo etcétera de errores que una revisión concienzuda y unos conocimientos básicos (ortografía, gramática...) lograrían disminuir notablemente.

Sin embargo, como novela romántica las cosas cambian, y la autora da a sus lectoras en contenido que esperan: romance, equívocos, discusiones, reconciliación, diálogos ingeniosos, personajes distinguibles y todo lo que se pueda esperar en una historia del género al que pertenece, y lo hace dándole su propia personalidad sin llegar a salirse de las normas establecidas.

Sam (Samantha) Wilcox es una protagonista poco convencional: ingeniera de minas, segura de sí misma, valiente e independiente, no deja que él (Allan Rutherford) interfiera en su trabajo, toma sus propias decisiones, se gana sin esfuerzo la admiración de todo el pueblo y es capaz de enfrentarse tanto a las dificultades en el trabajo como a otros peligros, llegando a salvar la vida a un Allan que se muestra encantado con su personalidad y la admira.

En «La joya del Yukón» destacan los diálogos entre Sam y Allan, ingeniosos y divertidos, aunque también los de ella con Big, con quien mantiene una relación paterno filial poco convencional (destacar la conversación sobre Allan en el hospital, con él presente, que «escandaliza» al galán). Los personajes secundarios (George y Melvin, empleados de toda la vida, o Gilli, la camarera del bar Peter's) cumplen su cometido de colaborar al avance de la historia.

Si bien hay subtramas que no se aprovechan tanto como sería posible (que todos creyeran que era un chico y de repente se enteren que es una mujer o la facilidad con la que gana la apuesta) y situaciones que se solucionan con demasiada facilidad (Marc  y Lara) también hay que señalar la credibilidad de lo relacionado con la explotación minera (imposible saber hasta qué punto se equivoca, o no), y la utilidad que tiene para hacer avanzar la narración, la simpatía de los personajes y la facilidad con la que se avanza en la lectura pese a las mencionadas dificultades formales.

En conclusión: es lamentable que una obra con potencial se vea perjudicada por el aspecto formal y, en menor medida, por la elección de una cubierta poco atractiva (aunque con un estilo reconocible), y que la autora, éxito de ventas en Amazon, no intente dar un mejor acabado a sus historias (esta parece un borrador sin revisar) en lugar de publicarlas tan seguidas.


Citas de «la joya del Yukón»:


«¿Allan la veía como había dicho esa chica?  Daba igual, tampoco podía hacer nada al respecto. Esa era la vida que le gustaba y no la iba a cambiar por gustarle más a Allan Rutherford.»


***


«— ¿De qué habláis?
 —Cosas de hombres— dijo su padre sorprendiéndola. Nunca le había dicho que algo era cosas de hombres.
 — ¿Cómo que cosas de hombres?— se sentó de golpe mirando a su padre enfadada— No me vengas tú con ese rollo, papá. ¡No te lo consiento!
 Su padre se sonrojó ligeramente— Hija, ha sido un lapsus.
 — ¡Lapsus y una leche! ¡Soy tan hombre como podéis serlo vosotros! Más incluso.
 Todos asintieron como si estuviera chiflada y ella se enfadó más— ¡No me vengas a mí con esas palabras machistas, porque creo que he demostrado todo lo que soy capaz de hacer!
 Después de hablar durante varios minutos sobre la igualdad de los hombres y las mujeres les miró señalándolos con el dedo –Así ¿qué es eso de lo que hablabais, de lo que ya no me acuerdo pero da igual?
 Allan se echó a reír y la cogió por la nuca antes de besarla con fuerza. Cuando se separó de ella, Sam se puso como un tomate— Mi padre está ahí— susurró mirándolo a los ojos.
 —Me da permiso ¿verdad Big?
 —Haré la vista gorda.»


***T***

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