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jueves, 19 de junio de 2014

De Rodillas, de Malenka Ramos

De Rodillas (Venganza 1)
Malenka Ramos
Versión digital- Amazon (Próximamente Planeta)
262 páginas aprox (pero parecen más)

Sinopsis:

Dominic era poco popular en el instituto; Samara no le hacía caso. Quince años después, convertido en un exitoso abogado, decide entrar en su casa y violarla. Será el inicio de una bonita historia de amor, llena de violaciones, humillaciones, zurras, insultos y todo eso tan romántico. Pero Dominic no está solo en sus inocentes aficiones. Bien dicen que Dios los cría y ellos se juntan…


Comentario:

La nefasta novela "50 sombras de Grey" y su incomprensible éxito pusieron de moda un tipo de historia caracterizado por el sexo "alternativo", con preferencia por el cliché de hombre dominante y frío con trauma y mujer sumisa que hace todo por amor (ya que el amor, según estas novelas, es lo más importante, más que la dignidad y que la autoestima). Pero esta novela, tomando el patrón archimanido, decide ir más allá y nos presenta una narración arcaica, retrógrada y machista, donde un acosador, Dominic, maltratador físico y psicológico, violador y torturador, se convierte en el protagonista, mientras la mujer, Samara, es una sumisa con medio cerebro, siendo generosa.

 Bien es cierto que en el género rosa abundan los prototipos masculinos dominantes, chulescos, celosos, machistas y demás, pero es que aquí, se exacerba todo de un modo que llega a lo grotesco y risible (impagable cuando el perturbado la va a violar analmente y ella dice "no, no, que soy virgen de ahí..." ¡De ahí!). Aunque se supone que la versión  que saldrá en julio publicada por Planeta (¡Sí, Planeta!) es más suave que la que yo he leído y se suprime la violación del primer capítulo, no deja de tratarse de un hombre con un pasamontañas que entra en tu casa, te ata a la cama y te amenaza y aterroriza. En la versión digital, la viola directamente y amenaza con más. Un buen principio para una novela erótica. ¡Me salen fluidos como a la prota solo de pensarlo!

No es la primera novela que narra torturas y violaciones, en efecto, pero el quid es cómo se cuenta y de parte de quién se pone el narrador... Si yo leo un relato donde todos los personajes piensan que eso es bueno y lo aceptan como tal, y no hay ni una sola opinión en el libro contradictoria con esto, ningún punto de vista que relativice el de los protagonistas, lógicamente voy a interpretar que la autora simpatiza con estos personajes o que se me está trasladando un cierto mensaje. Si tras una violación, humillaciones a todas horas, insultos y amenazas, una mujer se enamora de un hombre así tengo que concluir que ese libro es un insulto a las mujeres, e incluso a los hombres, por la imagen deplorable que se da de ellos.

Lo peor es la falta de justificación de las acciones. Que el violador decida, quince años después, vengarse de la chica que a los diecisiete lo despreció violándola y humillándola hasta extremos brutales me habla de un problema grave en la mente de ese hombre. Que ella tras la violación, o el allanamiento, en la versión light, no denuncie a la policía y encima se vaya enamorando de este sujeto perturbado, habla de otro problema mental si cabe más severo y de peor pronóstico. Así pues, diríase que se trata de una novela sobre enfermos mentales, que encima caen mal porque no son nada simpáticos y carecen por completo de sentido del humor. Ah, y se creen mejores que los demás, que viven "relaciones aburridas, monótonas y rutinarias",  y no saben lo que se están perdiendo siendo normales y no haciéndose daño entre sí.

Para hacer más suave todo esto (para “justificar”, en suma), se nos dice que el prota "sufre mucho" con sus actos. Yo me pregunto por qué si sufre tanto no pide el tratamiento médico que un enfermo como él precisa. Para algo inventaron los antipsicóticos y los ansiolíticos.

Todas las mujeres que aparecen en la historia son sumisas "avant la lettre", y se dejan maltratar y mangonear, torturar y violar; todos los hombres que aparecen, pese a los fallidos intentos de la autora de insistir en lo buenos que son (lo dice pero no se ve nada de eso), son psicópatas, violadores, torturadores y personas incapaces de una relación sexual sin violencia.

La autora se ampara en que es "consentido" para evitar que la tachen de apóloga de la violencia de género. Hay una escena de tortura al final donde se utiliza la estratagema de dar a la víctima la opción de irse o seguir con las aberraciones, y como la sumisa descerebrada acepta quedarse, pues ahí tiene el camino expedito para todas los maltratos que se le ocurran... ¿Hasta que punto una enferma mental, como las descritas en esta obra, puede dar consentimiento? Es lo mismo que decir que una mujer maltratada da consentimiento a su pareja para que la sacuda porque como no denuncia y no reacciona... Vamos, que en este caso todos dirían que no, que la pobre mujer es que tiene la mente alienada y está tan asustada por el maltratador que no puede ni pensar en lo que le conviene. Sin embargo, cuando esto sucede en un marco sexual, todo vale, y el consentimiento es el argumento.

La novela carece de estructura, por lo demás. Se trata de escenas sueltas centradas en la violencia, sin casi partes de unión, y cuando las hay, como alguna elipsis, son realmente fallidas, denotándose un escaso dominio de los recursos literarios. Se intenta tapar la inexistencia de trama metiendo montones de personajes (iguales a los psicópatas principales) y cansinas escenas de sexo, por llamarlo de alguna manera, y tortura, que destacan por su falta de imaginación, ya que son todas iguales: él la humilla, ella protesta un poco, él le mete los deditos y ve que está húmeda y que en realidad lo desea porque es una perra guarra zorra, consuma la humillación o la violación diciendo que la "hace suya" (sí, eso tan antiguo), y ella tiene un orgasmo "devastador".

La falta de recursos se evidencia también en las poco creíbles coincidencias y casualidades que se saca de la manga la autora (increíble la forma que tiene Samara de averiguar quién es el enmascarado y la suerte que tiene de que justo entonces haya una reunión de antiguos algunos y él vaya), así como las pueriles formas de concluir los simulacros de subtramas que aparecen, y que no son sino relatos muy similares al principal intercalados en él y que no aportan gran cosa, salvo propiciar más escenas de sumisión-dominación. Especialmente ridícula la subtrama con Luis, el hermano perdido de Samara y su inexplicable odio hacia el padre. Aunque ahora que lo pienso, también es ridícula la subtrama con Sara y Mateo. Ahora que lo pienso de nuevo, es todo absurdo: que parece más que una novela un largo relato destinado supuestamente a ponerte cachonda, aunque la reacción normal al leerlo sea apretar bien los muslos y pegar el culo contra la pared, además de evitar a los abogados atractivos, exitosos y ricos, por si acaso...

Aunque se supone que esta "novela" la va a publicar Esencia, de Planeta, un sello de romántica, creo que no he leído nada más antirromántico en mi vida, incluso más anti sexual. Es el tipo de libro que podrían dar a leer a la gente para quitarle las ganas, a falta de bromuro.  A mí me parece más encajable en Valdemar, en alguna colección de terror gore, o en Dolmen, en el género zombi, aunque muchos de los muertos vivientes tienen más luces que Samara, la heroína.

A pesar del intento de superarse en el tema de las parafilias, se cae a menudo en contradictorias y perturbadoras muestras de mojigataría y en blanduras impropias de las fustas de los torturadores. La prota, que no es precisamente virgen (no al menos del agujero convencional), se ruboriza y siente vergüenza por ponerse desnuda y en otras situaciones, pero no le afecta ser violada. Luis, que es un violento sádico (aunque en el libro se dice que es muy buena persona), siente remordimientos por acostarse con ella, ya que es su hermana (a la que ni conocía personalmente). La propia Samara se escandaliza al enterarse de que es su hermano y se enfada con Dominic, el violador, por haber organizado el tema, ¡pero cuando la viola y maltrata él, no le dice nada! ¡Eso le parece bien!

Por otra parte, de la protagonista no sabemos absolutamente nada, ni tampoco de qué la lleva a comportarse así, la razón de su falta de reacciones lógicas, cómo era antes, si ya apuntaba maneras de tonta, si fue por algún golpe en la cabeza o falta de oxígeno en el parto, etc. Parece un robot o una marioneta con relleno de paja en el cerebro.

La guinda del pastel está al final, con la gran escena de tortura a una sumisa rebelde, donde se cae en situaciones tan grotescas como llegar a decir que más sufría el Amo, un tal Roberto, al ver como le daban estopa, ya que la quiere muchísimo. Pobre Rober, me dan ganas de llorar solo de pensar en su sufrimiento... Y es que a veces las sumisas son tan obstinadas y se ponen tan tercas queriendo recibir lo suyo... (palabras de Robert en el libro).

Otro momento cumbre del final, de echar lágrimas y no precisamente de emoción, es cuando Dominic le pide matrimonio a Samara...

Habiendo leído por algún foro intervenciones de la autora, indignada por los comentarios a su obra, la cual, según ella, ha de leerse en su totalidad (cómo no, es trilogía), y a pesar de haberme costado Dios y ayuda terminar el primer tomo, he hojeado un poco del inicio del segundo para ver cómo evoluciona. Lo primero que se observa es que se hace algo más light o bien que ya estás tan estragada y con tanto callo del anterior que ya ni te afecta.

Lo segundo que el machismo sube a límites mucho más preocupantes, con la intervención de una domina, una tipa que tiene un sumiso, y que antes fue sumisa. Naturalmente, la interpretación de los habitantes de la casa de los horrores es que es una resentida al haber perdido a su amo, una amoral (jaaaaaaa) y  todos la odian por su forma de vida, y desprecian al sumiso que la sirve, cuyo comportamiento no logran entender (sin embargo, si entienden ser ellos los amos y las mujeres las sumisas).

Dejé de leer cuando el supuesto sumiso se rebela contra la "arpía" y le da también y la viola (en esta novela "violación" es la palabra clave). Y es que a quién se le ocurre, mujeres mandando. ¡El mundo al revés!

Ni que decir que la prosa es pobre, hay erratas, laísmos, leísmos y hasta palabras que significan cosas diferentes de lo que cree la autora. La ambientación brilla por su ausencia. No se sabe dónde transcurre la acción, ya que mezcla datos culturales que parecen norteamericanos con detalles españoles, como que la prota leía el SuperPop de adolescente. Tampoco hay grandes descripciones ni de lugares ni de personas.
Mucho van a tener que editar los de Planeta para sacar algo en limpio de esto… 

La novela, a pesar de todo, te deja con la intriga de saber: ¿Qué será lo próximo? ¿Un aficionado a la necrofilia, a la zoofilia, un pederasta traumatizado? ¿Sexo con ortigas? ¿Intercambio de mascotas? ¿Un club de niños fetichistas de Hello Kitty vestida de cuero?

Estoy en ascuas.

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

jueves, 5 de junio de 2014

Adivina quién soy esta noche, de Megan Maxwell

Adivina quién soy esta noche
Megan Maxwell
Editorial Esencia
496 páginas
  
Sinopsis:

Yanira inicia sus aventuras como cantante famosa mientras su esposo Dylan se cela. Entre pelea y pelea, sexo.

Comentario:

 Esta novela es la segunda parte de "Adivina quién soy", publicada no hace mucho. Y cuando digo segunda parte, es literal, puesto que comienza donde terminaba la anterior. 

Ya que en la primera dejábamos a la protagonista en un trance un tanto peligroso, el inicio de esta resuelve ese asunto de la manera más tonta, haciendo que el famoso cliffhanger no sea más que un gancho y, en cierto modo, un engaño, ya que a lo largo de la historia no se retoma ese asunto, que queda ahí como un hecho aislado y sin conexión con el resto de la trama. La resolución, por cierto, es algo insatisfactoria, tomando la protagonista decisiones incomprensibles (spoiler: como no denunciar a quien ha tratado de atropellarla), cuyas razones no se explican.

Lo de trama es un decir, puesto que esta escasea, lo cual se nota más al ser una novela extensa. Todo gira en torno a un conflicto muy leve y manido: si la protagonista elige su carrera profesional en el mundo de la música o  a su marido Dylan, quien, naturalmente, no ve con buenos ojos que ella esté en ese mundillo (su madre también era cantante y eso repercutió en su familia para mal). A lo largo de la novela se repiten los enfrentamientos y roces entre la pareja por ese motivo, pues como era de esperar, ella se hace famosa y se codea con celebridades como Ricky Martin, Marc Anthony, Michael Bubblé, Antonio Banderas y otros de esta índole, creándose situaciones que generan celos en Dylan.

La novela no tiene ningún tipo de estructura. Se limita a narrar acciones casi a modo de diario donde Yanira nos cuenta cada cosa que hace, sin profundizar demasiado y sin que se vean muchas escenas con puntos de giro, avances de trama, o narrativamente relevantes. Eso afecta al ritmo. Durante la primera parte de la novela casi no pasa nada (nada en el sentido narrativo, repito), siendo la historia, además, bastante previsible en todo, en qué va a ser de la carrera musical de la joven, en cómo va a molestar eso a Dylan, en cómo va a terminar todo, etc, etc. Algo que hace que el interés vaya decayendo por momentos hasta el único punto de giro, casi llegando al final, que aunque sea esperable y predecible, al menos hace que cambie un poco el ritmo cansino de la narración.

Los personajes principales, Yanira y Dylan, son algo planos. Al estar narrado en primera persona, tenemos la ocasión de conocer los "pensamientos" y "reflexiones" de la chica, quien usa un lenguaje en exceso coloquial y algo pobre, plagado de interjecciones que tratan de suplir sus carencias expresivas a la hora de narrar experiencias intensas. Cuando tienen relaciones sexuales ella repite: "qué gustazo, qué placer, qué pasote" y cosas por el estilo. Cuando piensa sobre su marido las reflexiones son: "qué sexy y qué guapo es, ¿cómo puede ser tan guapo mi morenazo?" Prácticamente, toda la relación de esta pareja se asienta en el sexo y en la belleza. Aunque en el resto de los protagonistas hay algo similar. Hasta la abuela de ella justifica los cuernos que le puso a su difunto "porque estaba enfermo" y claro, al encontrarse con su amor de juventud... La amiga de la protagonista también busca al amor de su vida basándose en si es o no bueno en la cama.

La protagonista, como los otros personajes, no alberga ni un gramo de maldad, solapamiento u oscuridad. Son todos tan buenos y perfectos que da grima. Pero más grima da los apelativos con que se dirigen unos a otros: caprichosa, conejita, mi bichito, o las expresiones que salen de las bocas de algunos: me súper encanta, te súperquiero... Acabas súper odiándolos y súper deseando verlos súper muertos.

Como en la anterior, o quizás más acentuado en esta, los personajes no usan un lenguaje propio de sus nacionalidades. Sean canarios, portorriqueños, españoles o norteamericanos todos hablan un atildado castellano de Burgos, a menudo muy coloquial, hasta el punto de que incluso los latinoamericanos dicen "vosotros" en lugar de "ustedes" y expresiones típicas de la Península.

La pléyade de secundarios que aparece agobia y distrae, sobre todo porque, quitando a unos pocos, como Omar, Ankie o Tifany, el resto no parecen tener un rol claro en la trama ni sirven para nada más que para acompañar a la protagonista o aumentar páginas. El travesti Valeria, por ejemplo, no tiene ninguna participación narrativa.

Además, se añaden decenas de páginas con escenas sin interés, como la que explica los cuidados que hay que dar a la niña bastarda en su enfermedad diabética. Para subidas de azúcar, las que producen ciertos diálogos en los lectores... Y es que siempre que salen niños en estas novelas empiezan las disfunciones pancreáticas... Aunque en este caso, los adultos también aportan lo suyo.

Como también sucedía en la primera parte, las escenas sexuales se intercalan cada x capítulos, a veces sin venir a cuento. La mayor parte de estos encuentros no aportan nada a la relación de los personajes ni alteran la trama. A veces parece que se trata de dos novelas distintas, "pegadas" una a la otra. Si elimináramos las escenas eróticas la historia general no sufriría ninguna alteración. Hablando de estas escenas resulta curioso que la protagonista acepte todo por parte de su dominante marido incluso habiendo declarado ella que no le gusta. Siempre que tiene alguna reticencia, esta desaparece al iniciarse el intercambio sexual, y termina gustándole todo, ya sean golpes con latigo, sexo anal, etc. Y si no le gusta (como que le eyaculen en la cara), pues da igual. ¡Vaya suerte tiene! En la primera parte se hablaba de intercambio de parejas, pero sigue sin verse en esta, quedando como mucho reducido el tema a tríos variados o cuartetos. Las escenas sexuales a mí me han parecido poco emocionantes e incluso aburridas, puesto que no cambian nada en la historia, son meros adornos que alargan muchísimo la novela. Y además, son muy parecidas unas a otras.

El final es el de todas las novelas románticas, y el epílogo también, por supuesto. Por si alguien no quiere leerlo, gemelos, chico y chica.



Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

domingo, 16 de septiembre de 2012

No te escondo nada, de Sylvia Day


 No te escondo nada

T.O.: Bared to You
Editorial: Espasa, 2012
ISBN: 978-84-670-0965-1
320 páginas
17,90 €

Argumento:

Eva Tramell conoce a Gideon Cross y comienzan una relación condicionada por los traumas que ambos sufrieron en el pasado.

Comentario:

Parte de la publicidad de No te escondo nada la compara con la “famosa”  50 sombras de Grey (incluso el diseño de la cubierta imita a las de Grey), lo que hace difícil resistirse a la tentación de comentar las similitudes, y diferencias, entre ambas novelas.

 Los parecidos empiezan con la narración en primera persona de una protagonista que enseguida queda fascinada por el atractivo del galán de turno, quien a su vez se siente atraído por ella. Además Cross, como Grey, es un hombre de éxito y millonario, en apariencia “inalcanzable” y que tiene ciertos problemas en cuanto a las relaciones íntimas se refiere y un pasado misterioso y traumático que se muestra reticente a contar y condiciona la evolución del romance entre los personajes. Y, cómo no, ambas novelas son la primera entrega de una trilogía.

Las diferencias, partiendo de una base con bastantes puntos en común, comienzan con que Day, al contrario que James, tiene oficio, una carrera como autora en diversos géneros y varios premios literarios, lo que establece las distancias entre las obras de ambas.
Eva, a diferencia de Ana, tiene experiencia previa, parte de ella traumática lo que, sumado a su pertenencia a una familia adinerada, sienta una base de igualdad con Cross que no se da en la otra novela. Incluso se revela cuando él intenta controlarla (las clases de Krav Maga, el regalo del móvil con ocasional intercambio de mensajes, la forma en que la espía) y establece hasta qué punto lo admite y las contraprestaciones que quiere a cambio.

Curiosamente, junto a las descripciones de impresionantes físicos (todos los personajes son muy atractivos) y cada cambio de vestuario que hacen los protagonistas principales (Eva, Gideon, Cary), casi sorprende la caracterización psicológica de cada uno de ellos, quizá superficial y esquemática en los más secundarios, aunque muy relevante.

Si en 50 sombras de Grey el conflicto principal se originaba en el deseo de él de basar su relación en unas prácticas de BDSM que en ningún momento se hacen realidad, en No te escondo nada, son ambos, Eva y Gideon, quienes sufren las consecuencias de un pasado traumático (más especificado en ella, la narradora, que en él, quizá reservado para las secuelas) que condiciona su forma de relacionarse de forma romántica y física.

Aunque ambos se sienten mutuamente atraídos, ella quiere más, amistad, conversación, algo que apenas oculta su necesidad de compromiso, y los dos son inseguros celosos y posesivos (la reacción de ella ante Magdalene o Corinne, la de él ante Cary o Christopher). Estas reacciones, y otras, que podrían parecer caprichosas o producto de una “necesidad” de crear escenas para complicar el progreso del romance, incluso poco lógicas a veces, se justifican psicológicamente con la inclusión de breves retazos, a veces dramáticos (las pesadillas de Gideon) de lo que han sufrido en el pasado.

Las escenas explícitas, abundantes, podrían parecer repetitivas y excesivas, hasta que los protagonistas analizan sus respectivos comportamientos, y preferencias, ante esta intimidad: mutua dependencia, necesidad de ejercer el control o cederlo (más psicología que sadomasoquismo), demostrando que su inclusión no es caprichosa.

Tanto Eva y Gideon como el resto de los personajes, desde Cary, el también atormentado compañero de piso de ella hasta sus respectivas familias y compañeros de trabajo, tienen cierta personalidad y roles relevantes (sobre todo Cary, Monica -la madre de Eva- y el doctor Petersen, terapeuta de ambos), dando la sensación de que no sobra ninguno.
La presentación y evolución de los personajes es correcta, fluida, con los clásicos e inevitables conflictos que crean interés, la intriga y misterio por conocer los detalles de lo que sucedió a los protagonistas en el pasado. El final no es tal, ya que hay dos secuelas y muchos conflictos por resolver, aunque tampoco es del todo insatisfactorio.

En resumen: aunque No te escondo nada se ha publicitado (al menos en España) como una especie de sucesora de 50 sombras de Grey, quizá para intentar repetir su éxito (producto de una afortunada campaña de marketing), seguramente no tendrá su repercusión, si bien se trata de una novela mucho mejor que la otra (dentro del género que comparten) en muchos aspectos: redacción, personajes, credibilidad, interés. 


*** T ***


Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

martes, 12 de junio de 2012

Cincuenta Sombras de Grey, de E.L. James



 50 shades of Grey
E.L. James
Traducción: PILAR DE LA PEÑA MINGUELL, HELENA TRIAS BELLO
Grijalbo
554 páginas


Argumento:

La estudiante Anastasia Steele entra en contacto con el joven millonario Christian Grey, del cual se enamora inmediatamente, ya que es joven, guapo, rico y misterioso. Pero pronto surgirá un problema: él practica sadomasoquismo.

Comentario:

Aunque el marketing está vendiendo este libro basándose en el supuesto morbo que pueda tener el sadomasoquismo (BDSM, de ahora en adelante), lo cierto es que este asunto es un mero adorno en la historia, que no deja de ser un romance de manual, sin ninguna aportación nueva a lo que ya se conoce en el género.

La novela, pues, pertenece al género rosa puro y duro, con la inclusión de profusas escenas explícitas pero finas, adaptadas al gusto femenino, sin palabras malsonantes ni descripciones escabrosas. Quien espere ver torturas, gente colgando del techo sujeta por ganchos en los pezones o similares, quedará muy decepcionado. Es claramente un libro "para mujeres", como toda novela romántica que se precie. Y es así porque el acento se pone en el AMOR, pese a lo que pudiera parecer por la gran cantidad de escenas subidas de tono que nos encontramos, a partir casi de la mitad de la obra (encima el inicio es sosillo, muy poco erótico).

La protagonista, inocente, casta, pura y virginal, enamorada de Grey, acepta entrar en su juego de dominio/sumisión, precisamente por eso, porque está ENAMORADA. Él adopta un rol de dominio, ya que es un AMO, y pretende que ella firme un contrato por el cual pasaría a ser su SUMISA y a realizar las actividades concomitantes a su nuevo estatus. Incluso antes de firmar observamos que la protagonista es sumisa, pasiva de por sí, se deja controlar, que él se ponga celoso y le diga hasta lo que tiene que hacer en cada momento, incluso ella misma lo llama "controlador" y "acosador", un modelo de relación entre hombre y mujer que trae reminiscencias del maltrato y de otras épocas... El famoso contrato que ella debería firmar para entrar en el juego estipula un montón de cláusulas, consensos y limitaciones, tantas que hacen que el sadomasoquismo de la novela se quede en un juego de niños, puesto que ella, en el fondo, se niega a hacer casi todo lo que parece más "heavy", y solo se entrega a meros intercambios eróticos de lo más normalito, con bolas chinas, azotitos en el culo y poco más. 

Poco a poco los roles van cambiando, ya que sutilmente, ella va "dominando" al supuesto Amo mediante el amor (él está enamorado, así que lo tiene fácil), y modificando las normas a su gusto, hasta el punto que el Contrato, que es el quid de la cuestión de la novela (¿firmará, no firmará?) va perdiendo importancia y va siendo sustituido por un romance de lo más convencional.

Lejos de ser una novela sobre BDSM, se trata más bien de una novela CONTRA el BDSM, ya que la protagonista ve a Grey como un MONSTRUO, una persona ENFERMA, que actúa como lo hace debido a un trauma de infancia, una persona que necesita causar dolor para disfrutar. Como en toda novela romántica, ella, armada con su pureza y su amor tratará de hacerle regresar a la LUZ desde el mundo OSCURO donde se mueve, y convertirlo, en suma, en una persona normal, curar su herida y reformarlo. Así pues, las características personales de los personajes encajan a la perfección con sus roles simbólicos: ella virgen (pura, inocente), él el típico "libertino-con-trauma", misterioso, etc.

El argumento plagia o copia o como se quiera decir el de Crepúsculo, la famosa obra de S. Meyer, y no solo a nivel de historia sino también en la descripción de los personajes, que están calcados (dado que es un fanfic de la obra en origen). Ana es Bella, Christian Grey es Edward, y el vampirismo es sustituido por los peculiares gustos de él, pero toda la estructura de la novela, las cosas que pasan, los secundarios (con algunos cambios leves) son los de Crepúsculo de una manera descaradísima, sin rubor ninguno.

Dejando aparte el valor simbólico de los detalles, parece ser que, según este tipo de historias, las mujeres han de ser tontas, torpes, ignorantes y románticas, y los hombres arrogantes, controladores, celosos, misteriosos y expertos en los menesteres realizados en lechos. El protagonista no solo desflora a la joven, al más rancio estilo decimonónico, con gran efusión de sangre, "comme il faut", sino que además le enseña todo lo que hay que hacer (la "entrena", empezando por lo "básico"), desde cómo tocarse (aunque ella no puede hacerlo sola, claro, ha de ser siempre en presencia de él, para su placer, incluso fuera del "contrato") hasta cómo tomar la píldora, ir al ginecólogo. Ella no parece una universitaria, sino una persona con graves limitaciones intelectuales. Por desgracia, al estar narrada la obra en primera persona desde su perspectiva tenemos el dudoso gusto de conocer sus pensamientos, bastante frívolos en ocasiones. Aunque no sabría decir si son peores sus pensamientos o sus poco creíbles actos, ya que para ser virgen (en todos los sentidos, nunca ha tenido novio, luego no tiene experiencia tampoco en trato con hombres, exceptuando a sus amigos) la chica se maneja muy bien en la cama, llega al clímax varias veces seguidas con toda facilidad (y rapidez), y no desconfía para nada de un tipo que la lleva a su casa y le muestra una cámara de torturas. Por si fuera poco, la protagonista "excusa" a Christian, y achaca sus vicios a que "abusaron" de él, es decir, Christian nunca tiene la culpa de nada ni es responsable de sus actos (es una pobre "víctima"), cosa que también debe de pensar él puesto que tiene hasta un terapeuta, psiquiatra o algo así, al que le cuenta sus historias...

No ayudan precisamente a tragar esta obra el paupérrimo lenguaje, la redacción esquemática, plana, tipo telegrama, con diálogos "partido de tenis", lapidarios y repetitivos, y con frecuencia ridículos y risibles, y el abuso de expresiones y palabras que crean efectos cómicos. Los personajes se pasan toda la novela arqueando la ceja, mordiéndose el labio, poniendo los ojos en blanco, frunciendo ceños, labios y ojos (sic), ruborizándose (ella, cada dos líneas), poniéndose rojos como tomates (ella también), diciendo "uau", y "nena" (él), mascullando. Para mí gusto, solo lo mal escrita (y traducida) que está la obra ya la convierte en "ardua de leer". Para colmo, sobre la mitad poco más o menos, empieza a hacerse reiterativa y a no avanzar, a aburrir sobremanera... hasta el previsible (aunque efectivo) desenlace, que deja la historia abierta para la segunda y tercera partes, que, por supuesto, no leeré: no tengo madera de sumisa ni me gusta sufrir...

¿Dónde está lo novedoso de esta historia? En ningún lado. Cualquier lectora de romántica podría hacer una lista de novelas de género erótico con escenas similares o más escabrosas que las de este libro (y seguramente mejor escritas). El argumento y su mensaje, súper trillado, hasta tal punto que ya es insultante, esa mezcla entre Pretty Woman y Crepúsculo, con sus discutibles concepciones de las relaciones humanas. El marketing desaforado que incide en el sadomaso de forma engañosa, en busca del morbo por el morbo, para enmascarar una historia de amor convencional... Ya podrían haber invertido el dinero de la publicidad en mejorar la traducción de la obra y ofrecer un producto de más calidad en lugar de este texto mal escrito y peor desarrollado, tan anticuado en su concepción que parece ingeniado en el siglo XIX.

La obra es la primera de una trilogía. Cuesta creer que tan breve argumento pueda seguir desarrollándose a lo largo de mil páginas más, pero es así...



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