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martes, 13 de octubre de 2015

En busca de la Bella Durmiente, de Nut

Editorial: Ediciones Babylon
Ilustración de cubierta: Celia Portillo
150 páginas
Ebook: 2,95 €

Argumento:

El príncipe Devan de Idho, cansado de que le desprecien por la pérdida de los dones que le correspondían por nacimiento, decide rescatar a la Bella Durmiente y casarse con ella. Pronto se une a él en la aventura Sai de Llyr, con la intención de ser el cronista de sus heroicas aventuras.

Comentario (con SPOILERS):

En busca de la Bella Durmiente no es solo una nueva revisión del cuento desde el punto de vista del príncipe que intenta rescatarla, o una novela romántica protagonizada por una pareja homosexual, sino que va más allá, relatando el viaje iniciático de un joven que intenta encontrarse a sí mismo a partir de unas circunstancias desfavorables.

La obra está dividida en tres partes: una inicial que da origen a la historia, en la que Devan se ve despojado de los dones que le corresponden por nacimiento a cambio de otros, una segunda en la que el protagonista realiza una búsqueda interior paralela a la aventura externa (el intento de llegar al castillo y rescatar a Rhona) y una final en la que, tras vivir nuevas experiencias, tiene que decidir cual será su futuro.

En el aspecto formal, y a excepción de alguna que otra errata, cabe destacar que la novela está bien redactada y estructurada, con poco texto irrelevante. Si bien es cierto que quizá algunos puntos de vista ocasionales no son necesarios para contar la historia, centrarse en cómo ve las cosas Devan no solo enriquece al personaje, sino que además dificulta que se conozcan ciertos detalles acerca de Sai, unos más previsibles y fáciles de adivinar que otros. Quizá la mayor aportación del cronista situada en el último tramo de la historia, y centrada en el relato de hechos pasados es más una concesión a las convenciones del género romántico que información relevante para la obra, pero, debido a su relativa brevedad, no llega a hacerse pesada ni molesta.

Entre los personajes, además de Devan y Sai, cobran especial relevancia Rhona, la Bella Durmiente, y Briana, su joven cuidadora, cuya utilidad en la narración es evidente, si bien cabe pensar si incluir una historia tan similar a la de los protagonistas, cuando el tema ente el príncipe y la princesa podría haberse resuelto de otra forma, puede restar protagonismo a uno de los temas principales: la relación entre dos personas del mismo sexo. También tiene importancia Faryan, el chambelán e imagen paterna de Devin ante el rechazo de quienes le rodean, sin olvidar que es su error el que propicia la intervención de Daibhidh el Arcano y el cambio en el destino del joven.

Si bien los obstáculos que deben vencer Devan y Sai para llegar hasta Rhona son ingeniosos, mantienen el interés y ayudan a que progrese la relación entre ellos, y la escena romántica entre los jóvenes es tan elegante como poética en su resolución, quizá lo más interesante de la novela es su intención, que trasciende varios de los géneros en los que se la podría encuadrar (aventura, fantasía, romántica) y utiliza un subtexto más o menos evidente para hablar de la propia aceptación (no centrada en la homosexualidad, sino en cualquier tipo de diferencia que produzca rechazo o incomprensión ajena), dando lugar a una novela tan entretenida en la superficie como interesante en el fondo.


***T***

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión. Insultos o comentarios personales sobre las administradoras no saldrán publicados, solo comentarios de los libros.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Fulgor, de Manel Loureiro

Editorial: Planeta, 2015
488 páginas
19,90 €
Ebook: 9,99 €

Argumento:

Tras recuperarse del coma en el que permanecía tras un accidente de tráfico, Casandra empieza a sufrir extrañas visiones. 

Comentario:

Fulgor es una de esas novelas en las que nada destaca de forma especial, pese a los intentos de enganchar por distintos medios, desde la persecución y asesinatos con los que comienza, descritos con una minuciosidad que puede agradar a quienes les gusten este tipo de detalles (hay más escenas similares, aunque la mayor parte de la obra transcurre por cauces menos truculentos, lo cual puede decepcionar a cierto tipo de lectores), hasta los avisos tipo «No sabía que acababa de abrir la puerta a algo muchísimo más aterrador» o los largos capítulos en los que parece que Casandra está a punto de ser descubierta haciendo algo inconveniente (la charla con Logan en El Trastero o la incursión en los grandes almacenes), aunque la intriga es más acerca de cómo logrará salir del paso que si logrará hacerlo (es evidente que sí cuando queda tanto para acabar la novela).

Quizá la característica que mejor define esta novela sea su previsibilidad: sigue los cauces habituales del género, incluidas ciertas «sorpresas» que no lo son tanto, las mencionadas escenas de violencia explícita, largas secuencias de «acción» y poco más.

Fulgor tampoco destaca por unos personajes que, a excepción de Casandra, Logan y, en menor grado, Daniel, son meros comparsas al servicio de la narración. Incluso la protagonista y el dilema con el que se publicita la novela («En Fulgor Manel Loureiro plantea un apasionante reto al lector: ¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para salvar a los tuyos? ¿Qué sacrificarías de verdad? ¿Dónde están tus límites?») son convencionales. Ella actúa como haría cualquier protagonista, y las trabas morales que se plantea en algún momento las solventa con rapidez y decisión, sin atormentarse demasiado.

En lo formal no hay grandes alardes: redacción lineal durante casi toda la novela, uso de términos habituales para describir los momentos más dramáticos, con preferencia por palabras como extraño o imposible  («... Roberto entraba haciendo una contorsión imposible», «… se abombó durante un segundo de una manera imposible», « Su hijo señaló una pila de libros imposiblemente grande…», o el ya clásico ángulo imposible: « Por debajo de la sábana asomaba la bota de un hombre retorcida en un ángulo imposible») cuando si ocurre es posible, e incluso hay alguna ocasión donde se emplea un término más adecuado (…«con el cuello torcido en una posición antinatural…»).


Por cierto, es curioso que Casandra se sorprenda cuando cierto personaje resulta no ser lo que creía, dado que está presente en una escena anterior, en la que ella puede ver el aura de quienes la rodean… 

En resumen, Fulgor es una novela de género (thriller/fantasía/terror) muy similar a cualquier otra, con una factura correcta, entretenida, deudora de la obra de Stephen King, que se diría escrita para gustar a un público anglosajón.

***T***

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lunes, 6 de julio de 2015

El libro de Ivo, de Juan Cuadra

El libro de Ivo
Juan Cuadra Pérez
Fantacsy
400 páginas


Argumento:

La muerte de la Reina de los sueños hace que se desate el caos en la tierra. Un grupo de seres de otro mundo tratarán de poner orden y localizar al asesino.


Comentario:

Lo más destacable de esta extensa novela es que se trata de una pieza de fantasía urbana, una temática poco cultivada en nuestro país. He leído que hay influencias de Gaiman y de otros autores en el diseño del mundo imaginario y su expresión pero como no conozco esas obras no puedo juzgar hasta qué punto hay inspiraciones.

Así en principio, parece que tiene alguna idea original, especialmente lo relacionado con el Reino, el mundo fantástico donde vive Mab, la reina de los sueños y las pesadillas. Sin embargo, a mi modo de ver, estas ideas no se desarrollan todo lo bien que deberían.

Es decir, tras un comienzo interesante, donde vamos conociendo, mediante una narración que intercala varias líneas narrativas en diferentes tiempos (aunque no me queda clara la utilidad de esta división temporal), los dos planos geográficos de la historia, esta decae en favor de larguísimas descripciones de acciones un poco inconexas centradas en asesinatos, torturas, violaciones y todo tipo de hechos sangrientos. A mí estas cosas gore no me molestan si están dosificadas y tienen peso y relevancia en la narración, pero en este libro a menudo aparecen de forma repetitiva y machacona. En realidad, si lo pensamos bien, de las líneas argumentales que tenemos, casi todas se basan en perseguir a alguien o en realizar un sacrificio humano.

Así pues, la novela entra pronto en el terreno del caos y la confusión, y para mi, del aburrimiento. Sobran páginas y sobran personajes, que lo único que hacen es alargar aún más. La segunda mitad de la novela se me ha hecho bastante pesada. Considero que la trama es muy leve para tantas páginas, y la  línea más interesante, la de la búsqueda del asesino de la reina y los avatares de los habitantes del Reino queda diluida en un marasmo de crímenes urbanos y callejeros, descritos con detalle excesivo y gratuito.

La prosa, bastante sencilla, por no decir pobre en ocasiones, no contribuye a mejorar el panorama. Una historia como esta pedía algo más de lirismo, una creación atmosférica, algo que nos imbuya en una sensación onírica y sobrenatural.

La idea de que las pesadillas son el vertedero del alma o su alivio tiene su gracia, aunque una no deja de pensar, mientras lee el libro, cómo es posible que todo el mundo en esa ciudad tenga como secreto anhelo matar, violar y torturar a sus semejantes. A mí eso me ha parecido muy exagerado.

Tampoco entiendo el título, ya que Ivo es uno más de los numerosos personajes.

He leído que se trata de una serie, y que habrá más tomos. Francamente, no creo que lea los siguientes si siguen en la misma línea y vuelve a incidir sobre los mismos temas. Para los fans muy acérrimos de la fantasía y la acción está bien.

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martes, 21 de abril de 2015

Qué difícil es ser dios, de Arkady y Boris Strugatsky

Qué difícil es ser dios
Trudno Byt Bogom
Arkady y Boris Strugatsky
Traducción: A.M. García y D. Santos
Ediciones Acervo


Sinopsis:

Don Rumata de Estoria quiere salvar como sea al sabio Budaj, amenazado por el poder de Don Reba, un intrigante cortesano que planea derrocar al rey de Arkanar con ayuda de un ejército de monjes fanáticos. Pero nada es lo que parece y Rumata sentirá la tentación de usar sus "poderes" tecnológicos para salvar del oscurantismo al pueblo de Arkanar.


Comentario:


Novela considerada un clásico de la CF en general y de la CF rusa en particular, "Qué difícil es ser dios" es una historia bastante original que podría encuadrarse también en el género de "fantasía heroica" por el tipo de mundo descrito.

En ella tenemos a un noble, Don Rumata, cuyo objetivo es salvar a los intelectuales, artistas y pensadores de Arkanar, el reino más importante de un planeta muy similar a la tierra. El mundo descrito aparentemente tuvo mejores épocas, pero la barbarie y el fanatismo religioso han hecho que se persiga con saña todo atisbo de pensamiento. Dada la época en la que se escribió la obra (1964) y el contexto político (Rusia soviética) es inevitable ver los simbolismos críticos sobre la censura y la persecución intelectual de estilo totalitario que se vivía en aquellos tiempos. La obra tuvo bastantes problemas para salir al público.

La novela, muy breve y de fácil lectura, es en cambio rica en ideas y subtextos. Aunque hay diversos lances aventureros, luchas a espada, intrigas palaciegas, romances y demás elementos del folletín fantástico-heroico, lo realmente importante es lo que se trata de transmitir.

Por un lado, tenemos a Don Rumata, cuyo verdadero nombre es Anton (todos los protagonistas terrícolas son rusos, por supuesto), un hombre de una civilización científica avanzada donde ya no existe la violencia ni la opresión (se ha alcanzado el paraíso comunista), que estudia otros planetas en busca de culturas similares a la terrestre pero en estados primitivos.

Este grupo de sociólogos o historiadores se mezclan con los nativos y tratan de ayudar a su progreso sin intervenir de modo obvio. Anton-Rumata se siente en continuo conflicto entre su educación civilizada y los modos del mundo seudomedieval donde habita y entre la teoría feudal establecida por los sabios de su mundo y las realidades que conoce in situ. Son muy interesantes sus pensamientos y observaciones sobre la violencia, la falta de higiene de los lugareños y sus pasiones, que por un lado le horrorizan, pero por otro lo arrastran. Resulta, en ese sentido, muy realista, ya que la visión de esos mundos fantásticos está alejada de la idealización de ciertas corrientes del género.

Don Reba, el ministro del rey, es el antagonista de la historia. Representa al personaje ambicioso que por lograr el poder es capaz de aliarse con cualquiera, en este caso con hordas de fanáticos religiosos que terminan por rematar los retazos de civilización del reino. En el libro se le equipara un poco irónicamente con Richelieu, aunque como ellos mismos admiten, no le llega ni a la suela de los zapatos. La política de este personaje se basa en la tortura, el envenenamiento, la persecución...

En líneas generales, Don Rumata se siente impotente por no poder ayudar más a los habitantes de ese mundo, algunos de los cuales intuyen que es "especial" y lo tratan de "dios" y le piden que les entregue el "rayo" con el que podrían derrocar a Don Reba. Pero "es difícil ser dios" y al final Don Rumata sucumbe a la barbarie cuando, debido a los acontecimientos que se precipitan al final, siente la furia primitiva que está prohibida en su ordenada civilización. 

La estructura de la novela se basa en una larga introducción donde conocemos, desde la extrañeza, el mundo imaginario de Arkanar. Pero pronto entendemos lo que es Rumata y cuál es su misión. La trama en sí es bastante breve y sencilla, y el final es algo brusco. De hecho, se hace una elipsis un tanto peculiar que pone el foco en la sociedad de sociólogos, que analizan lo sucedido con Rumata (y que nosotros no vemos, pero podemos intuir).

Existen dos películas inspiradas por esta novela: "El poder de un dios", bastante fiel a la historia (refleja incluso diálogos casi literales y episodios de la novela, aunque también tiene alguna pequeña licencia), pero no muy buena técnicamente; y "Qué difícil es ser un dios", estrenada en 2013 y considerada una obra de culto.

Fragmento:

"Como vos sabéis, yo, Ministro de Seguridad de la Corona de Arkanar, tomé ciertas medidas contra los llamados intelectuales, sabios y demás gente inútil y peligrosa para el Estado. Estas medidas tropezaron con una increíble reacción. Mientras todo el pueblo, de modo unánime, conservando su fidelidad al Rey y a las tradiciones de Arkanar, me ayudaba en todo, es decir, entregaba a los que se ocultaban, se tomaba la justicia por su mano y señalaba a los sospechosos que escapaban a mi atención, una fuerza desconocida pero enérgica nos quitaba de las manos a los delincuentes más importantes, más perversos y más repugnantes, y los llevaba fuera de las fronteras del Reino. De esta forma pudieron escapar el astrólogo ateo Baguir Kissenski; el alquimista Sinda, que como pudo demostrarse tenía relaciones con el espíritu del mal y con las autoridades de Irukán; el abominable panfletista y alterador del orden Tsurén, y otros muchos de menor rango.
Así pudo ocultarse el brujo loco y mecánico Kabani. Alguien gastó montañas de oro intentando impedir que se cumpliera la voluntad del pueblo con relación a los espías y envenenadores sacrílegos, ex galenos de la corte de Su Majestad. También hubo alguien que, en unas circunstancias que hacen recordar al enemigo de la especie humana, liberó de sus guardianes al monstruo de la depravación, corruptor de almas populares y cabecilla de la insurrección campesina Arata el Jorobado. - Don Reba hizo una pausa, la piel de su frente se estremeció, y miró significativamente a Rumata. Este elevó sus ojos al techo y sonrió. Recordó el día en que se llevó a Arata el Jorobado valiéndose de un helicóptero. Los guardianes se quedaron alucinados al ver el aparato. Y a Arata le ocurrió lo mismo. Fue un buen golpe.
- Y sabed - prosiguió Don Reba - que este cabecilla llamado Arata está ahora en libertad, y acaudilla a los siervos que se han sublevado en las regiones orientales de la metrópoli, donde se está derramando mucha sangre noble. Se sabe que este cabecilla no carece de dinero ni de armas.
- Os creo - dijo Rumata -. Desde el primer momento me dio la impresión de que era un hombre decidido...
- ¿Así que reconocéis...? - le interrumpió Don Reba.
- ¿Qué?
Durante unos segundos se miraron mutuamente a los ojos.
- Sigamos - dijo Don Reba -. Por la salvación de estos corruptores de almas pagasteis, Don Rumata, según mis humildes e incompletos cálculos, no menos de cuatro arrobas de oro. Ni hay que decir que al hacer esto cayó sobre vos una mancha eterna por haber pactado con el espíritu del mal. Tampoco mencionaré que durante todo el tiempo que lleváis en el reino de Arkanar no habéis recibido de vuestras propiedades de Estoria ni una sola moneda. ¿Por qué habríais de recibirla? ¿Qué objeto tiene enviar dinero a un difunto, aunque sea pariente? Y sin embargo, ¡qué oro!
Abrió un cofrecillo que tenía medio oculto entre los papeles de la mesa y extrajo un puñado de monedas con el perfil de Pisa VI.
- ¡Este oro sería suficiente para mandaros a la hoguera! - gritó Don Reba -. ¡Es oro del diablo! ¡No hay manos humanas capaces de obtener un metal tan puro como éste!"

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martes, 14 de abril de 2015

Seraphina, de Rachel Hartman

T.O.: Seraphina, 2012
Editorial: Nocturna Ediciones
Colección: Literatura Mágica, nº 20
Traducción: Marta Torres Llopis
545 páginas
17 €

Argumento:

Seraphina, una joven música que oculta un secreto, se ve envuelta en las intrigas cortesanas tras el asesinato de un miembro de la familia real.

Comentario:

Seraphina es una novela en la que resulta difícil saber si pesan más los pros o los contras, y hace pensar en cual hubiera sido el resultado si su autora hubiera tenido más experiencia.

Por una parte, la extensión, que supera las quinientas páginas, podría estar justificada por la necesidad de presentar un mundo propio: las relaciones entre humanos y dragones, el difícil equilibrio entre ambas especies, la creación de una sociedad con similitudes medievales, en la que destaca la importancia del arte (música y danza), la religión (ese salterio con la imagen tachada de  la misteriosa Santa Yirtrudis) o la política, y otros detalles que enriquecen el texto y le dotan de una ambientación más profunda de lo habitual.

Quizá alguien con más práctica hubiera evitado repetir tantas veces las rutinas de Seraphina o las visitas al «jardín de los grotescos» de la protagonista que, si bien sirven para mostrar ese universo y la situación de los personajes, se traduce en escenas demasiado largas y prolijas, tanto en las descripciones de lugares, costumbres, atuendo o idiomas como en diálogos, o los (torpemente resueltos) flasbacks protagonizados por la madre de Seraphina, que ralentizan la acción, haciendo que la historia tarde demasiado en «arrancar».

Por otro lado, Seraphina muestra una madurez y complejidad, tanto en la creación de personajes como en los conflictos, poco habituales en una primera obra que, además, aparece calificada como juvenil, si bien es la edad de algunos de sus personajes (la protagonista tiene dieciséis años, Glisselda quince) lo único que la ubicaría en ese género.

También la creación de los personajes, desde la protagonista en primera persona (y por tanto la que tiene mayor desarrollo, relatando sus pensamientos, problemas y emociones) a otros con gran presencia en la historia, como Lucian Kiggs, Glisselda, Orma, Lars, Abdo o Basind, destaca por la cantidad de matices de que les dota, y el uso que hace de ellos.

Por ejemplo, para tratar el tema de la aceptación (la propia y la de los demás), equipara el rechazo que producen los híbridos a los que sufren los dragones, sobre todo los más «humanizados», o  el ser bastardo u homosexual, transmitiendo valores positivos por medio de varios de estos personajes.

Resaltar además la progresiva evolución de Seraphina, propiciada por las circunstancias a las que se enfrenta, que pasa de ser una muchacha insegura, condicionada por la obligada ocultación de sus características, a alguien segura de sí misma, que vence sus miedos y acaba mostrándose tal cual es.

Evolución similar afecta igualmente a otros protagonistas y secundarios, como Crisselda, forzada a hacerse cargo de todo, Orma (menos frío de lo que aparenta) o Claude (declarando en público lo que siente por su hija Seraphina).

En resumen, si se superan las carencias formales (estructura, evolución de la historia, repeticiones etc), el fondo de la obra (personajes, contenido, profundidad, creación de un universo propio), puede resultar atractivo e interesante, aunque no consiga aprovechar todo su potencial.

Aunque Seraphina es el primer tomo de una bilogía que (en principio) se completaría con Shadow Scale (según la web de Nocturna Editorial esta novela se publicará en castellano en 2016), deja la mayor parte de las tramas, sobre todo las principales, bastante cerradas.


Citas de la novela (con spoilers):


«—¿Qué ha hecho Orma? —inquirió Glisselda, a mi espalda. Me di la vuelta; estaba sobre un afloramiento de rocas, con una presencia sorprendentemente majestuosa mientras el cielo se volvía rosa y dorado a su espalda.
—Anteponer a su sobrina semihumana a su propio pueblo en varias ocasiones —explicó Basind con tono aburrido—. Mostrar emociones diferentes en cantidades que exceden los límites permisibles, incluidas el amor, el odio y el dolor. Ahora mismo está perdiendo una batalla que podría ganar sin esfuerzo debido a su preocupación por un niño humano al que ni siquiera conoce.
Mientras Basind hablaba, Orma fue arrojado contra el campanario de la catedral, de manera que su espalda colisionó con la techumbre. La pizarra y la madera golpearon las campanas, lo que añadió cacofonía al toque de ard que seguía doblando a rebato en todas las iglesias de la ciudad.
—Le ofrezco asilo —dijo Glisselda. Cruzó los brazos a la altura del pecho.
Basind enarcó una ceja.
—Está destrozando vuestra ciudad.
—Está luchando contra un traidor a su propia especie. ¡Imlann ha intentado asesinar al ardmagar!
Basind encogió sus hombros huesudos.
—Francamente, eso me importa un bledo.
—¿No os importa que fracase la paz?
—Los censores precedemos a la paz; estaremos aquí mucho después de que se haya desmoronado.»


***

«Comonot se volvió a Ninys y Samsam; aunque le brillaban los ojos, su voz rebosaba serena autoridad:
—¿Acaso no veis que ya no se trata de dragones contra humanos? La división ahora radica entre los que piensan que vale la pena preservar esta paz y los que quieren que sigamos en guerra hasta que una u otra facción sea aniquilada.
»Algunos dragones ven el bien del Tratado. Ellos se unirán a nosotros. Los jóvenes han crecido con ideales pacíficos; no simpatizarán con los viejos generales que quieren recuperar sus tesoros y sus territorios de caza. —Se volvió a Glisselda e hizo un gesto hacia el cielo—. Si algo hemos aprendido los dragones de vosotros es que la unión hace la fuerza. No tenemos por qué enfrentarnos solos al mundo entero. Mantengámonos unidos por la paz.
La princesa Glisselda se puso en pie, rodeó el gran escritorio de roble y abrazó a Comonot, eliminando toda duda. No iba a entregárselo a los generales. Libraríamos una batalla por la paz.»


***T***



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lunes, 10 de noviembre de 2014

El mapa del caos, de Félix J. Palma

El mapa del Caos
Félix J. Palma
Plaza y Janés
672 páginas



Sinopsis:

En un mundo victoriano alternativo donde la tecnología y la ciencia son la religión, un científico descubre que el universo está a punto de desaparecer. La única salida es buscar otros universos donde trasladar a la población. Lewis Carroll propone hacer un agujero para viajar a los otros mundos; Wells, crear un virus que permita a la persona dar "saltos cuánticos".


Comentario:

El mapa del caos pertenece a la llamada Trilogía Victoriana, con la que comparte protagonistas, aunque se puede leer cada tomo de forma independiente sin que eso afecte mucho a la comprensión, ya que más que partes seguidas se trata de variaciones sobre el mismo tema. En esta ocasión, el autor elucubra sobre la teoría del multiverso, con la inclusión de varios escenarios situados en diferentes universos o mundos alternativos que difieren en mayor o menor medida del "original", y en los que podemos encontrar a los mismos personajes (el escritor Wells, su esposa Jane, el millonario Murray, el agente de Scotland Yard Clayton, etc, etc). Además de los digamos fijos en la trilogía aparecen algunos escritores más, como Conan Doyle y Lewis Carroll.

Está dividida en tres partes, de las cuales las dos primeras me han parecido bastante lentas. La tercera resulta más interesante, al entrar ya a fondo en el aspecto cuántico de los mundos alternativos (y en la "verdadera" trama), en la CF más hard (aunque mezclada aún con algo de fantasía). También es la parte más complicada de entender al combinar varios mundos y personajes de unos mundos que saltan a otros y se encuentran consigo mismos.

Algunos pasajes se me han hecho algo pesados, sobre todo las interminables y algo empalagosas charlas de Wells con su mujer o las del escritor con Murray. Hay diálogos muy largos y que no hacen avanzar la trama, y luego, partes en elipsis con extensos resúmenes bastante densos. También es cierto que aunque es algo menos arriesgado en su forma me parece mejor que el segundo, muy lastrado por la "intertextualidad".

A diferencia del primer libro, que me había parecido buenísimo, este diría que ha bajado de nivel en todos los aspectos, tanto en la calidad de la prosa (aunque tampoco es que sea mala, la verdad; aún hay algún destello de ingenio y de imaginación), como en la estructuración de la trama (pasan pocas cosas para lo largo que es); la intervención del narrador y otros detalles (por cierto, ahora recuerdo que el narrador iba a revelar al final quién es y ¡no me acuerdo si lo hace o no!).

Lo que menos me ha gustado en lo formal han sido los diálogos de los personajes cyborg, en algunos casos extremadamente explicativos y poco sutiles a la hora de transmitir información al lector. También falta algo de revisión. Aparece al menos dos veces la expresión "a cada cual más" cuando es "a cual más"; se dice sir Crookes (en lugar de aplicar el sir al nombre, que es lo correcto); "enfrentar" en lugar de "enfrentarse a", etc, etc.

El final, que es lo mejor de la obra, tiene un cierto cariz surrealista y caótico (después de todo, trata del caos), en homenaje a la obra de Alicia en el País de las Maravillas. En realidad, hay homenajes cada dos por tres y referencias a la literatura victoriana o eduardiana continuos: a Sherlock Holmes, al perro de Baskerville, el hombre invisible, La isla del Dr. Moreau... El toque steampunk está más acusado que en las otras dos novelas de la trilogía, sobre todo en la descripción del mundo tecnológico que inicia el relato, pero también en otros mundos descritos (la prótesis que lleva Clayton, etc).

Como comentario off topic: en la publicidad de la novela dan a entender que trata de alguien que busca más allá de la muerte a su amor perdido (¿Qué harías para recuperar a un ser querido, presunto lector? ¿Irias incluso a buscarlo al Mas Alla, desafiando a la propia muerte?). Sin embargo, para llegar a este punto, que a mi modo de ver, tampoco es central en la obra, hay una larguísima introducción de más de medio libro.

Aunque sobran muchas páginas sobre todo del inicio (historia de Clayton), al final, la trama parece cuadrar, aunque tampoco me he parado a pensar y a hacer un croquis con las diferentes líneas temporales y geográficas para ver si hay errores. Sin embargo, he quedado un poco saturada con el desmesurado homenaje a Wells que supone esta trilogía, al que tenemos por triplicado y cuadruplicado (y también a su mujer, lo cual es peor).

En resumen, una novela de corte fantacientífico y steampunk que en el fondo es una alabanza a la literatura y a los mundos imaginarios que esta crea, al factor caótico de la naturaleza humana (poniéndolo por encima de la razón, algo que no me gustado mucho), un tanto escapista en su planteamiento y con muchas hojas sobrantes, aunque mejor escrito que la media.


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viernes, 7 de noviembre de 2014

Cuernos, de Joe Hill

T.O.: Horns, 2010
Editorial: SUMA de letras
Traducción: Laura Vidal
456 páginas
20 €
E-book: 12,99 €

Argumento:

Ig Perrish despierta de una borrachera y se da cuenta de que le han salido cuernos.

Comentario:

"Infierno" es la primera de las cinco partes de diez capítulos cada una en que se divide la novela, caracterizada por un comienzo cuyo interés va en aumento:

"Ignatius Martin Perrish pasó la noche borracho y haciendo cosas terribles. A la mañana siguiente se despertó con dolor de cabeza, se llevó las manos a las sienes y palpó algo extraño: dos protuberancias huesudas y de punta afilada. Se encontraba tan mal —débil y con los ojos llorosos— que al principio no le dio mayor importancia, tenía demasiada resaca como para pensar en ello o preocuparse. Pero mientras se tambaleaba junto al retrete se miró al espejo situado sobre el lavabo y vio que por la noche le habían salido cuernos. Dio un respingo, sorprendido, y, por segunda vez en doce horas, se meó en los pies."

Se trata de una redacción en la que el autor prefiere mostrar lo que ocurre en lugar de explicarlo (confía en que quien lee deduzca lo que implica la escena de Glenna y los dónuts), y avanza junto a la exploración que hace Ig sobre sus nuevas características (la escena en el hospital o las conversaciones con sus familiares, que muestran de forma inquietante lo que hay en el más oculto subconsciente de las personas) y acaba con un impactante clímax (la confesión de su hermano Terry) que impele a continuar leyendo.

“Fuegos artificiales” elude la narración lineal y se lanza a un flashback situado diez años antes, cuando algunos de los personajes principales se conocen y comienza la historia de amor entre Ig y Merrin, con Lee como tercer vértice de un triángulo que quizá es lo más importante de la novela, el catalizador de muchas de las cosas que suceden.

Pese a que sus casi cien páginas se hacen por momentos largas debido al quizá excesivo detalle con el que se relatan algunas cosas, y aunque sorprende que Ig no se dé cuenta de la realidad acerca de Lee, con quien se obstina en iniciar una amistad un tanto incomprensible, se trata de uno de los fragmentos más inquietantes de la novela, quizá por el subtexto enfermizo que se percibe en la relación entre el trío protagonista, manteniendo el interés por seguir leyendo que comienza en “Infierno”.

“El sermón del fuego” parte del presente para sumergirse en un nuevo flashback en el que Ig recuerda su último encuentro con Merrin, y volver a la actualidad, incluyendo la aportación de una testigo, que como todos, se siente impelida a contarle sus secretos mientras él comienza a descubrir su capacidad para manipular las decisiones de las personas que se le confiesan. Una visita a Lee, donde conoce algunos límites a su don y otros encuentros relatados en detalle comienzan a ralentizar el avance de la narración y puede causar momentos de desconexión en una historia que hasta entonces podía calificarse de adictiva.

“El arreglador” está redactada desde el punto de vista de Lee. Como otras partes, da la sensación de tener más texto del necesario para lo que cuenta. Los pasajes dedicados a la relación de Lee con su madre y a la psicología del personaje son convencionales, retratando a un psicópata de manual cuyo desequilibrio ya podía percibirse en “Fuegos artificiales” (aunque Ig no se entera de nada), siendo el texto dedicado a lo que realmente sucedió entre Lee y Merrin lo más relevante, ya que la experiencia de su infancia que le recuerda un comentario materno se relaciona con la parte fantástica (y con la horca que se ve en la cubierta), despertando expectativas que no se desarrollan posteriormente.

“El evangelio según Mick y Keith” cuenta el desenlace de la obra. Si bien en un sentido emotivo cumple su cometido, destacando la sorpresiva carta póstuma de Merrin, el contenido, aparte de cierta retorcida ironía, no parece influir mucho en la historia. También se incide en la evolución de la relación de Ig con Glenna y Terry, quienes adquieren un mayor protagonismo y son parte fundamental de la conclusión.

El aparente intercambio de roles entre el Bien y el Mal (ambos protagonistas/antagonistas sufren unan conversión, Lee a la religión e Ig a la imagen habitualmente asociada al diablo), la incursión en lo que hay en el interior de las personas, o la posibilidad de manipularlas, son parte de las atractivas ideas en las que el autor apenas profundiza. Resulta más satisfactoria la trama romántica y emocional, mientras que la aparición de los cuernos de Ig y los demás hechos fantásticos, como es demasiado habitual en un género en el que a veces son más interesantes las premisas de partida y su desarrollo que su conclusión, pueden resultar tan decepcionantes como un final un tanto precipitado y confuso en el que casi nada de lo sucedido se justifica satisfactoriamente.

Nota: Cuernos ha sido adaptada al cine, dirigida por Alexandre Aja y protagonizada por Daniel Radcliffe (Ig), Juno Temple (Merrin), Max Minghella (Lee), Joe Anderson (Terry), Kelly Garner (Glenna) y James Remar (Derrick), entre otros.



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martes, 7 de octubre de 2014

Tesla y la conspiración de la luz, de Miguel A. Delgado

Tesla y la conspiración de la luz
Miguel Ángel Delgado
Ediciones Destino
432 páginas



Sinopsis:

El joven mensajero Edgar, habitante de una Nueva York alternativa de inicios del siglo XX donde toda la energía se toma de una Red inalámbrica, se ve involucrado por azar en una trama para reivindicar a Nikola Tesla, del que nunca ha oído hablar, en el marco del funeral de Edison.

Comentario:

Otra novela enmarcada en la moda de los retrofuturismos, en esta ocasión, ambientada en las primeras décadas del siglo XX y en un entorno de ciencia ficción. Naturalmente, también es una ucronía, cuyo punto divergente es la opción de la humanidad por las energías limpias y ecológicas en lugar de por los combustibles fósiles. 

La obra nos presenta un mundo en el cual la información y la energía se transmiten de manera inalámbrica desde un punto central situado en Nueva York, lugar donde transcurre la mayor parte de la acción. Esta tecnología, cuyo desarrollo no me queda muy claro, se inspira en la diseñada por el famoso ingeniero Nikola Tesla, reivindicado en los últimos años e inventor, entre otras cosas, de la radio, aunque en la novela se supone que su nombre ha sido ninguneado y todo el mérito se lo ha llevado Edison, adorado casi como un dios, con la connivencia de banqueros y otros magnates (en la vida real Tesla estuvo a punto de recibir el Nobel, pero se negó a aceptarlo).

En esta ucronía no existen los transportes autopropulsados por motores de combustión. Todos los aparatos reciben la energía de la red, de un modo que no he entendido, así como tampoco si esto se hace mediante una tarifa plana o de manera gratuita.

La primera parte, donde se nos muestra el mundo, es la más interesante. Sus características peculiaries se nos muestran bien integradas en la acción, introduciendo también referencias a personajes y hechos reales de la época (actores, películas, banqueros, etc), algunos con un desarrollo alejado del verdadero. En la segunda hay un estancamiento apreciable, mientras que en la tercera abundan las escenas de acción, incluso protagonizadas por personajes secundarios: muchas las he leído en diagonal, pues son tiroteos, persecuciones y destrucciones que bien podrían haberse contado más resumidamente. 

La trama no está demasiado elaborada, a decir verdad, es muy sencilla y básica; recuerda a las obras de Julio Verne y otros pioneros de la ficción científica (submarinos, sabios locos, inventores solitarios que viven en bases secretas, robots). Incluso hay homenajes a Wells y su Guerra de los Mundos (como en la obra de Félix J. Palma de El Mapa del Tiempo y sus secuelas, a las que también recuerda, pero esta con menos calado literario). 

Algunos aspectos de la trama no los he entendido. Como por ejemplo: si tan peligroso les parecía Tesla a los gobernantes o magnates que dirigían el sistema, ¿por qué esperan a la muerte de Edison para detenerlo? Podrían haberlo neutralizado mucho antes, ¿no? 

En cuanto a los personajes, están en consonancia con lo que se espera de una novela de ciencia ficción ligera, con un toque un poco naïf: son bastante planos, no trasmiten mucho; además, hay algunos que parecen sobrar, como el viejo que vive en la pensión. El villano pasaba por allí, nunca conocemos sus motivaciones por su propia boca. A decir verdad, no aparece siquiera. Pensaba que al final nos revelarían quién era o que habría relación entre este y otro personaje que parece no pintar nada, pero no, no se explica. La prosa es correcta, pero tampoco brilla especialmente en el sentido literario.

Como ucronía resulta similar a las visiones ingenuas del XIX sobre cómo habría de ser el futuro. No se sabe muy bien por qué hay que luchar contra este "sistema", cuando en realidad parece bastante bueno y todo el mundo está encantado con vivir así. No se mencionan problemas sociales ni políticos e incluso el clima está regulado. Podría decirse que es una distopía donde se muestra un "mundo feliz" que no lo es tanto, pero en realidad, solo unos pocos individuos parecen insatisfechos y más bien por asuntos algo abstractos y muy personales. También podría ser una "crítica" del mundo actual, en exceso controlado y con poco margen para las aventuras y la indeterminación, pero no resulta muy efectivo. Solo sabemos que al protagonista le gustaría ser piloto y poco más. Tal vez sea una alegoría del poder de quien posee la tecnología sobre los demás, pero no estoy segura. El conflicto de la novela a mí personalmente no me ha enganchado ni convencido. Esperaba que se revelara algún secreto más impactante o con más repercusión en la vida de los habitantes del mundo imaginario.

En cuanto a la tecnología mostrada o la imagen que se da de Tesla... bueno, se trata de una obra de fantasía que supongo no trata de ser rigurosa sino tan solo explotar el nombre mitificado del ingeniero, pero echo en falta más explicación sobre cómo funciona la Red, cómo pueden enviar la energía a distancia sin pérdidas y cómo está organizado el sistema económico en un mundo así donde es tan fácil lograr energía, esos pequeños detalles...

En general, no me ha satisfecho mucho la obra, aunque se lee fácil y está correctamente redactada.

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miércoles, 6 de agosto de 2014

La última noche en Tremore Beach, de Mikel Santiago

Editorial: Ediciones B, 2014
420 páginas
18 €
Ebook: 7,99 €

Argumento:

Tras sufrir el impacto de un rayo, el compositor en crisis Peter Harper comienza a experimentar extrañas visiones.

Comentario:

«La última noche en Tremore Beach» es una de esas novelas que, aun siendo moderadamente entretenidas, no aportan nada nuevo al género en que se adscriben, en este caso una mezcla de fantasía y misterio.

Narrada en primera persona por su protagonista, el compositor en crisis creativa Peter Harper, tanto este como el resto de los personajes son descritos de manera un tanto superficial, lo justo para que sean útiles a la leve trama de la obra, cumpliendo su cometido de interés romántico (Judie), vecinos entre el misterio y la sospecha (Marie y Leo) o hijos a los que defender (Beatrice y Jip), sin que ninguno destaque, pese a la insistencia del autor en contar detalles carentes de interés de varios de ellos.

Quizá el hecho de que la historia esté contada por Harper, lo que de alguna manera implica que se relata a posteriori, y la ausencia de una sensación de verdadero drama, pese a los intentos del protagonista por transmitir su inquietud, junto al tratamiento de unos personajes con los que es difícil empatizar y, por tanto, temer por lo que les pueda suceder, ocasiona cierta desconexión con lo (poco) que pasa en la novela.

Si bien el autor intenta crear expectativa y sensación de peligro, un inicio demasiado largo durante el que cuesta visualizar hacia dónde se dirige la novela, o algunas escenas dilatadas en exceso (no es lógico que en pasaje de peligro y angustia Harper haga continuas digresiones para recordar y relatar pormenorizadamente momentos sin interés de su vida) restan agilidad a la narración, la ralentizan.

A esto contribuyen también varios capítulos cuya eliminación no solo no afectaría a la trama, sino que la beneficiaría. Entre los ejemplos más evidentes está la visita de Peter y sus hijos al abuelo, Patrick, durante la que se repiten detalles de la vida familiar del protagonista que ya se han contado antes, el pasado de Judie, que no aporta nada, o la larguísima carta final en la que Leo explica, con un detallismo tan exagerado como innecesario, el secreto que escondían él y Marie.

En cuanto a lo formal, se agradecería una mayor revisión en varios aspectos, desde el ya mencionado exceso de texto innecesario e incluso mal redactado (parece que se busca la forma más larga y enrevesada de contar algunas cosas) hasta la repetición de palabras (en ocasiones varias veces en un mismo párrafo) o del recurso de intentar crear intriga y sensación de angustia con digresiones demasiado obvias, evidenciando que es precisamente esa la intención del autor.

En resumen, «La última noche en Tremore Beach» es una novela tan correcta (en cuanto a su cometido de entretener) como anodina (no aporta novedades ni en el contenido ni en la forma de contarlo), en la que da la sensación de que apenas ocurren cosas (el rayo, los sueños, la defensa de la familia), con unos buenos muy buenos, unos malos muy malos y un desenlace previsible, en la que cabe destacar que, al menos, se intenta dar respuesta y solución a las pocas intrigas que presenta.


También en este  blog:

- Reseña de El mal camino.


***T***


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lunes, 4 de agosto de 2014

La habitación de Naomi, de Jonathan Aycliffe

T.O.: Naomi’s Room, 1991
Editorial; Plaza & Janés
Traducción: Jesús de la Torre Roldán
202 páginas

Argumento: 

Dos décadas después, Charles Hillenbrand relata, a modo de memorias, lo que sucedió tras el asesinato de su hija Naomí.

Comentario (con SPOILERS):

«La habitación de Naomí» es una de esas novelas «mitificadas» por su condición de descatalogada y difícil de encontrar (aunque está en algunas bibliotecas), por lo que su lectura puede llegar a decepcionar, hasta cierto punto, a quien se haya creado muchas expectativas sobre su contenido.

Se trata de una historia de fantasmas, con la correspondiente casa encantada, sucesos y presencias inquietantes, fotografías en las que aparecen personas y cosas que no deberían estar ahí, ruidos de pisadas en el desván y otras manifestaciones habituales en el género. Quienes hayan leído muchas novelas o visto películas, quizá tengan la sensación de que no aporta novedades, o incluso de cierta previsibilidad en algunos aspectos, si bien se debe más a la utilización de recursos clásicos que a una posibilidad real de adivinar todo lo que sucede.

En cualquier caso, en la novela destaca la capacidad de Aycliffe para crear desde el comienzo una atmósfera inquietante, sombría,  una intriga que no se centra solo en la resolución del asesinato de Naomi, sino también en los crímenes posteriores y en la evolución que sufre el protagonista.

La obra está narrada por Charles Hillenbrand, un profesor de Cambridge que lleva dos décadas viviendo en una casa habitada por fantasmas, atormentado por los recuerdos, el dolor y el sentimiento de culpa, quien inicia la redacción de sus memorias en una primera persona muy adecuada para dosificar la información y transmitir subjetividad.

Charles habla de su familia feliz (él, su esposa Laura y Naomi), del día que todo cambió, da pequeños saltos temporales y hace incisos para aportar datos que enriquecen el relato y, sobre todo, incluye acotaciones en el presente, relacionadas con los fantasmas que le rodean, creando un clima enfermizo, una sensación de amenaza, quizá más logrado por la sutileza y naturalidad con la que informa de todo ello, dejando que cada cual los rellene con su propia imaginación, y creando intriga e interés sobre los temas que trata.

Casi desde el principio se sabe que tras el asesinato de Naomi se suceden varios más, por lo que la aparición de  nuevos personajes aumenta las expectativas sobre lo que pasará, a quién y cómo. La madre de Naomi, Laura, el policía que investiga el caso, Ruthven, un fotógrafo, Lewis, que aporta fotos de los fantasmas o Carol y Jessica, hermana y sobrina de Charles, contribuyen a mantener el interés en la historia y, todos tienes su rol bien definido.

Sin embargo, pierden intensidad frente a la complejidad de los dos protagonistas: Charles Hillenbrand y John Liddley, el médico que construyó la casa a mediados del XIX, y por cuya biografía se interesa el primero hasta extremos obsesivos, que le llevan a comprenderle, incluso a identificarse con él en un crescendo de desasosiego y misterio que culmina en varias escenas que rozan lo gore en contraste con la sutileza del texto precedente.

En resumen, es posible que el mayor mérito de «La habitación de Naomí» sea cómo lo cuenta más que lo que cuenta. En poco más de doscientas páginas, el autor logra crear una historia que crece con cada descubrimiento del protagonista, analiza la evolución de dos personajes (Hillenbrand y Liddley) complejos y atormentados, habla del amor, el dolor, la culpa, la locura, y lo hace con un estilo medido y elegante, con oficio, dando como resultado una novela de terror y misterio que, más de dos décadas después de ser publicada, es más interesante que otras obras posteriores.

      Cubierta de una edición de Naomis’s Room 
en inglés, más acorde con el contenido de la novela.

Nota: Jonathan Aycliffe es el seudónimo utilizado por Denis MacEoin para escribir historias de fantasmas. El autor escribe obras académicas con su verdadero nombre y novelas de intriga como Daniel Easterman.

***T***

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miércoles, 30 de julio de 2014

El reino (La reina del cementerio II), de Amanda Stevens

T.O.: The Kingdom (Graveyard Queen 2)
Editorial: Roca
350 páginas
18,90 €
Ebook: 4,99 €

Argumento:

Amelia Gray recibe el encargo de restaurar el cementerio de Asher Falls. La joven percibe enseguida algo extraño en el lugar, que la atrae y repele al mismo tiempo..

Comentario:

«El reino» es la segunda entrega de una trilogía («La reina del cementerio») y, como la anterior («La restauradora»), está protagonizada por una joven con capacidad para ver fantasmas y meterse en líos.

Ambas novelas están narradas en primera persona por Amelia, lo cual, quizá debido a la inexperiencia de la autora, se traduce en el relato de una serie de acciones irrelevantes, repeticiones de pensamientos, emociones e  información que dificultan la lectura al tener continuamente la sensación de que tal o cual cosa ya se ha contado antes… alguna de ellas varias veces.

En «El reino» Amelia recuerda de nuevo las instrucciones paternas para cuando se encuentre con fantasmas, insiste una y otra vez en su relación imposible con Devlin (coprotagonista de «La restauradora») y en la atracción física que siente por Thane Asher, un hombre atractivo y, en principio, menos problemático que Devlin, sufre varios ataques de algo misterioso que asocia con El Mal, tiene conversaciones repetitivas con varios personajes (que no aportan nada a la historia) y, sobre todo, insiste en que ese lugar está relacionado con sus propios orígenes…

Así, al contrario que en la novela anterior, cuyo desenlace era menos previsible, no es difícil seguir las pistas que la protagonista esparce continuamente y sin la menor sutileza a lo largo de la obra (aunque ella misma no se entera de casi nada hasta el final) y averiguar enseguida casi todo lo que ocurrió en el pasado y la relación que tiene con ella.

Para ello Amelia cuenta con la colaboración de varios personajes, buenos y malos, que de pronto, pese al anterior secretismo familiar, no tienen inconveniente en responder todas las preguntas que hace, incluso confesiones de culpabilidad y maléficos planes.

En resumen, una novela que hubiera sido más entretenida de no estar lastrada por el exceso de repeticiones, la obviedad de la resolución del misterio que plantea y una conclusión poco satisfactoria en la que deja varios cabos sueltos, quizá a resolver en la tercera entrega, «El profeta».

 Cubierta de «La rastreadora»



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viernes, 25 de julio de 2014

Los Hijos de Adán (La saga de los longevos II), de Eva García Sáenz

Eva García Sáenz
Edición digital
237 páginas

Sinopsis:

Iago, miembro de la Vieja Familia, un grupo de longevos que llevan miles de años sobre la faz de la tierra, ha de enfrentarse a uno de sus parientes que creía muerto hacía siglos. Sin embargo, la llegada de este personaje trastocará de tal modo su existencia que se verá abocado a enfrentarse al pasado y a sus conflictos para salvar lo que más ama, a su esposa Adriana.

Comentario:

Lo primero que se aprecia en la novela nada más empezar es la "profesionalización" de la escritura de la autora, y su tendencia claramente comercial (en el buen sentido). Lo segundo, el carácter mucho más coral de la obra, en comparación con la primera parte, llegando a perderse el protagonismo de Adriana, la única "efímera" con un papel relevante en la historia, la cual aparece bastante desdibujada y casi en un segundo plano. Así pues, más casi que la primera, la trama se centra en torno a la llamada "Vieja Familia", sus rencillas familiares a lo largo de los siglos y sus enfrentamientos con otros clanes, contado por varios personajes en primera persona.

La prosa es buena, limpia, precisa y fácil de leer; el vocabulario destaca por su variedad y acomodación técnica a lo narrado. También destaca, y mucho, en cuando a documentación de las diversas épocas históricas donde se desarrolla la acción, con la inclusión de detalles que denotan un buen estudio e interiorización de variadas disciplinas, que además, están bien presentados en la trama, sin didactismo ni afán de lucirse porque sí. Es de agradecer que la autora se dirija a lectores inteligentes, lo cual no quiere decir que sea una lectura complicada. Al contrario.

Los capítulos son cortos, e incluso muy cortos, en consonancia con la tendencia "comercial" apuntada al inicio. No solo cambia en cada uno de ellos el personaje narrador, sino también la época y la localización. Como en la anterior, los flashbacks al pasado (lejano y cercano) permiten conocer los orígenes de las desavenencias de los personajes, aunque diría que en este libro están mejor elegidos, salvo excepciones. Aunque estos flashbacks me han parecido algo largos y detallados para la importancia que tienen.

Sin embargo, pese a la obvia mejoría técnica y a su ejecución casi impecable, el argumento de esta novela no me ha acabado de enganchar, supongo que porque el tema no me llama mucho y me parece algo fría la forma de exponer los hechos, con unos diálogos demasiado alambicados, y una trama algo simple (aunque bien aprovechada y alargada con los flashbacks y demás). Me resulta difícil de entender que personajes de diez mil años o más conserven odios y pasiones tan intensos hacia otras personas. Tampoco veo desarrollado el tema de la inmortalidad y sus consecuencias (psicológicas, sociales, etc). Y los giros de sacar aún más inmortales para enredar las relaciones de los personajes (y lo que es peor, hacer más secuelas) me parece que va en contra de la esencia del primer libro. La autora destaca mucho más en ambientación y documentación que en escenas de acción. Eso se nota, sobre todo en el desenlace, que me ha parecido algo resumido y precipitado.

En resumen, un libro correctamente escrito, riguroso en cuanto a su planteamiento histórico-científico, con una trama centrada en querellas familiares (celos, luchas paternofiliales, etc), cuyo final parece abierto a más aventuras.



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domingo, 13 de julio de 2014

Tempus, de Nerea Riesco

Tempus
Nerea Riesco
Editorial Minotauro
496 páginas


Sinopsis:

Leonard Green, un físico que investiga sobre viajes en el tiempo, es brutalmente asesinado. Richard, alumno del profesor Green, resulta sospechoso del crimen y por ello es perseguido por la policía de Scotland Yard. Richard y Daniela, hija del difunto, huyen en busca de respuestas, mientras son acosados por una letal sádica.

Comentario (con algún SPOILER - OJO):

El título hace presagiar que nos enfrentamos a una nueva historia sobre viajes en el tiempo o donde estos tienen una cierta importancia. Y así es, en efecto, pero matizando. A mí me ha parecido que más bien de lo que trata es de la inmortalidad, de la vida eterna, sus consecuencias, su valoración filosófica, etc. Con esto no quiero decir que sea una historia donde la filosofía tenga mucho peso. Hay ciertas escenas donde los personajes discuten sobre el tema, se ven los pros y los contras, pero es más bien hacia el final. Considerada en conjunto, la obra me ha recordado, en estructura, al Código Da Vinci (Dan Brown), y en temática, a La Saga de los Longevos (Eva García Sáenz), mezclado todo ello con gotitas de El día de la marmota y El Mapa del Tiempo, de Félix Palma.

Lo del Código Da Vinci es bastante obvio. Comienza con el asesinato de un sabio que parece custodiar un secreto que podría cambiar la historia de la Humanidad; el protagonista, junto con una descendiente del difunto (en este caso hija, en el anterior, nieta) se lanza a una aventura en busca de pistas que hay que descifrar para dar con el “tesoro”. Son perseguidos por la policía, y acogidos por un amigo del protagonista, que, como imaginamos, hace el mismo rol que el amigo de Langdon en la novela de Dan Brown. En el desenlace, por si esto fuera poco, hay una escena similar a la de “Ángeles y demonios”, que tiene lugar en el CERN, hogar del Gran Colisionador de Hadrones. 

En la historia aparece un grupo de inmortales que forman una “familia” con sus conflictos, filias, fobias y mutuas solidaridades (como en La Saga de los Longevos), donde no falta la típica “manzana podrida” que ejerce el rol antagónico. Desde casi el primer capítulo se adivinan varias líneas argumentales de la novela, como quién es quién en el mundillo inmortal y el secreto que esconden (lo de Liz canta bastante, y más conociendo su modus operandi y el nombre del inspector de Scotland Yard). Hay varias partes muy previsibles. También es cierto que para mí ha sido fácil adivinar todo, dado que he leído mucho de temas esotéricos y no me son desconocidos los nombres de los “inmortales” de la novela. De hecho, nada más leer “Nicolás” lo asocié directamente con el apellido de un famoso alquimista… Y así con el resto de las cosas. 

Muchas de las acciones y decisiones de los personajes no se entienden, como las razones del alquimista para hacer inmortal a cierto personaje bastante nefasto y sádico, o que este personaje arrastre una locura de amor de siglos que la llega a trastornar. O que le permitan sus acciones. Tampoco queda claro si sus crímenes sirven para lo que ella cree (rejuvenecer) o no, dado que los otros, Richard mismamente, se describen como de aspecto joven y no necesitan realizar tales masacres. Hay varios aspectos que quedan como en el aire, relacionados con la forma en que se hicieron inmortales o las consecuencias de esta inmortalidad y forma de mantenerla. Tampoco resulta muy creíble que se pueda entrar tan fácil en el colisionador en pleno experimento ni que toda la base  teórico-práctica del viaje en el tiempo dependa de una fórmula matemática que ha desarrollado un solo científico...

La historia en sí me ha parecido bastante convencional (y con poca trama para las páginas que tiene), exceptuando el final, el último capítulo, que, para mí, salva el conjunto, correcto en su redacción, incluso mejor escrito que la media, pero con un grave lastre que hace que la lectura no sea todo lo fluida que debería. 

De sus 500 páginas, sobran más de la mitad. Esto es así debido al afán de la autora por “documentar” cada paso que dan los personajes, incluso con datos innecesarios para la comprensión de la historia. Están en plena persecución, una escena de acción, y nos mete una cuña para explicar el “efecto Doppler”; se van a cierta ciudad inglesa y nos cuenta anécdotas históricas irrelevantes sobre un príncipe que iba ahí a montar sus juergas; y así con todo. Las explicaciones sobre diversas teorías acerca de la posibilidad o no del viaje en el tiempo son necesarias, no así el resto de informaciones que incluye sobre diversos temas, así como tampoco las prolijas descripciones de las ciudades. También rompe muchísimo el ritmo el que cuente la vida de cada personaje secundario que se encuentran por el camino, como el portero o el policía de aduana francés, o lo que piensa el policía sobre los delincuentes (dado que eso no afecta a la trama). Incluso las vidas de los personajes principales están introducidas de un modo digresivo que ralentiza la acción. Algunos flashbacks podría decirse que no son estrictamente necesarios. 

Una vez llegas al final, te das cuenta de que, además, sobra algún personaje, como el inspector de Scotland Yard, que lo único que hace es perseguir a los protagonistas, pero sin intervenir en la trama realmente. Su historia queda inconclusa. Y podría haber dado juego, dado su apellido…

La redacción y la prosa, por otro lado son bastante buenas, y más para el género, con un aire, sobre todo al principio, de novela clásica de aventuras que incita a leer más. Este punto es muy destacable y sitúa al libro, repito, por encima de la media.

El desenlace es lo más original, dentro de que no hay nada original en la literatura, ya que incide en una solución del viaje en el tiempo poco tocada y en cierto modo algo deprimente. Aunque  no se logra entender muy bien por qué el protagonista no toma acciones mucho más drásticas o lógicas para solucionar su problema (como matar a ciertos personajes).

En resumen, una novela en exceso larga para lo que cuenta, con un tema que siempre es atrayente, pero que tiene un ritmo poco fluido debido a constantes digresiones “documentales”. Sin embargo, resultan interesantes algunas consideraciones sobre la vida, la inmortalidad, los viajes en el tiempo y lo que traerían consigo de poder realizarse. Creo que puede gustar a los amantes de la CF.

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