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lunes, 24 de febrero de 2014

Así habló Zaratustra, de Friedrich Nietzsche

Así habló Zaratustra
Also sprach Zarathustra
Friedrich Nietzsche
Introducción, traducción y notas de Andrés Sánchez Pascual
Libro de Bolsillo- Alianza Editorial
468 pp
Género: filosofía lírica



Argumento

Zaratustra vuelve de su exilio en la montaña para hablar del superhombre a las gentes...

Comentario

No se trata de una novela, claro está, ni tampoco de un ensayo filosófico, sino de una obra incalificable en cuatro partes, que puede situarse sin lugar a dudas entre los libros clave de la historia de la humanidad tanto por su calidad literaria como por la influencia de su mensaje.

Nietzsche utiliza la figura real del profeta Zaratustra pero como portavoz de sus propias ideas. El personaje va conversando con diferentes hombres, mujeres y criaturas que se encuentra por el camino y a las cuales lleva su mensaje, que se cifra en varias ideas fuerzas que son: el superhombre, el eterno retorno de lo idéntico, la muerte de Dios, la voluntad de poder... El estilo es lírico, lleno de metáforas y de neologismos formados a partir de la flexibilidad ideológica de la lengua alemana. Hay paráfrasis de otros autores como el famoso “chorus mysticus” del Fausto de Goethe, que el autor toma prestado para darle la vuelta. También parodia constantemente a los textos religiosos, en especial a la Biblia y a sus formas retóricas y parábolas. 

Nietzsche no deja títere con cabeza en su labor de destruir la filosofía al uso y las ideas más comunes sobre la religión, Dios, el arte, la literatura, los doctos, los virtuosos, la cultura, la poesía... Arremete en especial contra las mujeres, a las que considera "recreación del guerrero, y todo lo demás es tontería". Suya también es la frase "Si vas con mujeres no olvides el látigo". 

Dejando aparte lo irritantes que puedan ser sus planteamientos para personas de hoy en día, no se le puede negar su grandísimo talento. Hay capítulos de una gran hondura y profundidad, soliloquios donde el autor se encuentra con su propio ser; otros son demoledores; la mayor parte atesoran una riqueza conceptual y una belleza que arrebatan. Mucha gente encuentra este libro críptico. Tal vez sea conveniente leer antes "Más allá del bien y del mal" o cualquier otra obra del autor para conocer de antemano los puntos de su filosofía "a martillazos". Pero la experiencia de leer "Así habló Zaratustra" es algo único y no dejará indiferente a nadie, para bien o para mal. Sus frases poseen la resonancia de lo mítico y de ahí que calen tan hondo en las mentes impresionables.

Las notas y explicaciones de Andrés Sánchez Pascual son prolijas y muy interesantes, además de aclaratorias de las partes más oscuras. Muy bueno también el prólogo donde explica la estructura de la obra en relación con la filosofía del autor.

Un libro que no debe faltar en la biblioteca de ninguna persona que se considere culta.

Algunos fragmentos con indicación del título del capítulo:

(Del hijo y del matrimonio)
¡Ay, esa pobreza de alma entre dos! ¡Ay, esa suciedad de alma entre dos! ¡Ay, ese lamentable bienestar entre dos! Matrimonio llaman ellos a todo eso: y dicen que sus matrimonios han sido contraídos en el cielo. ¡No, a mí no me gusta ese cielo de los superfluos! ¡No, a mí no me gustan esos animales trabados en la piel celestial!

(Del nuevo ídolo)
Allí donde el Estado acaba, ¡mirad, allí, hermanos míos! ¿No veis el arco iris y los puentes del superhombre?

(Los discursos de Zaratustra)
Vosotros miráis hacia arriba cuando deseáis elevación. Y yo miro hacia abajo, porque estoy elevado.

Siempre hay algo de demencia en el amor. Pero siempre hay también algo de razón en la demencia.

Yo no creería más que a un dios que supiese bailar. Y cuando vi a mi demonio lo encontré serio, grave, profundo, solemne: era el espíritu de la pesadez, él hace caer a todas las cosas.

De todo lo escrito yo amo sólo aquello que alguien escribe con su sangre. Escribe tú con sangre: y te darás cuanta de que la sangre es espíritu.

No con la cólera sino con la risa se mata.

(De las tablas viejas y nuevas)
Yo amo a los valientes: mas no basta con ser un mandoble, ¡hay que saber también a quien se dan los mandobles!
Y a menudo hay más valentía en contenerse y pasar de largo, ¡a fin de reservarse para un enemigo más digno!


(Del hombre superior)
Ahora es cuando la montaña del futuro humano está de parto. Dios ha muerto: ahora nosotros queremos que viva el superhombre.


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