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domingo, 27 de noviembre de 2016

El laberinto de los espíritus, de Carlos Ruiz Zafón

El laberinto de los espíritus
Carlos Ruiz Zafón
928 páginas
Editorial Planeta


Argumento:

La policía investiga la desaparición de Mauricio Valls, escritor y antiguo director del penal de Montjuic en Barcelona. Para ello designa a la pareja formada por la misteriosa Alicia Gris y el veterano Vargas. Al tiempo, se revelan los últimos secretos de la familia Sempere, protagonista de los tomos anteriores de esta serie del "Cementerio de los libros olvidados".



Comentario:

Hasta la mitad más o menos, esta obra de Zafón me estaba gustando. Escrita con una prosa ágil, dinámica, colorista (pero moderada respecto a excesos de figuras de las obras anteriores), llena de diálogos ingeniosos, escenas de tinte cinematográfico, intriga, y protagonizada por una pareja de "detectives" (Alicia y Vargas) muy bien compenetrada, en la que destaca ella, una especie de espía en la línea del Falcó de Pérez Reverte (pero mucho más humana, realista e interesante, dentro de su carácter novelesco), la novela se lee casi sin sentirlo hasta que tiene lugar cierto giro argumental. 

Sin embargo, a partir de ese momento (y de que entren en escena los Sempere y las tramas e historias de los libros anteriores), a mí se me ha hecho cuesta arriba. Los diálogos, además de ser larguísimos, se pasan de ingeniosos. Todos los personajes, sean de la adscripción socio económica que sean, hablan más o menos igual, son capaces de agudas réplicas y contra réplicas en los contextos más variados. Hay dos tipos de habla: la culta enrevesada (de Fermín y un par de personajes más) y la normal. Para mi gusto, se falla en el tono, demasiado humorístico incluso en situaciones dramáticas (por ejemplo, una escena donde un personaje malherido está a punto de morir en un taxi y los demás con sus floreos y frases graciosas). 

Dejando aparte a Alicia, que me parece el hallazgo de la novela, el resto de personajes o me caen mal, como Bea (injustificadamente celosa y arisca) y  Fermín (caricatura del personaje de "La Sombra del viento"), o me parecen sosos, como Daniel,  muy desdibujado. Por otro lado, hay demasiados personajes. Y, lo que es peor, demasiados personajes con "punto de vista" (consecuencia de ese narrador en tercera persona omnisciente que lo cuenta absolutamente todo: sí, Zafón sigue sin conocer la elipsis; por favor, que alguien se la presente), lo cual contribuye a aumentar el número de páginas, a dispersar la atención, a enredar la trama. Hay también un exceso de explicaciones sobre lo ocurrido, que lejos de aclarar, lían más al lector (o al menos, yo he tenido esa impresión: hay detalles de las que no me he enterado, lo reconozco).

Algunas de las cosas que suceden me parecen previsibles, como la identidad de uno de los "villanos", o el secreto-misterio de Isabella (¿qué otra cosa podría ser?). El misterio final desvelado no me ha resultado interesante. Y terminada la lectura, una se da cuenta de la cantidad de escenas que podrían haberse recortado o eliminado sin que se resintiera la obra.

Lo cierto es que cuanto más analizo la historia más deslavazada me parece. Da la impresión de que el autor mete muchos elementos, además de tratar de explicar los libros anteriores, con el resultado de una amalgama heterogénea en exceso dilatada. Lo único que me ha interesado de verdad ha sido la historia de Alicia, que podría haber funcionado incluso por separado, en un spin off. Pero el autor la vincula de forma algo forzada con la historia de los Sempere, que a mí, la verdad, me aburre (y es que ya son muchos libros contando lo mismo desde distintos ángulos).

Percibo que Zafón usa como de costumbre diarios y libros para contar diversas partes de la historia, pero a mí me ha parecido un recurso algo fallido, en tanto en cuanto no son creíbles tales documentos. Es decir, no cuadra un "diario" tan artístico y literario, y encima destinado a no ser leído. Un diario (o memorias, confesión, etc), por lo demás, que aporta un secreto que no afecta a la trama en demasía ni aporta nada a los personajes tocados por la "confesión". Si quieres confesar algo, escribe una carta; si no quieres que se sepa, no escribas nada.

Otro bache se encuentra al final, con un anticlimático desenlace o epílogo de decenas de páginas, de tono metaliterario, donde el autor trata de cerrar el círculo de la serie introduciendo elementos que vinculan con "La sombra del viento" y su personaje emblemático Carax. 

A mí se me ha hecho larga la novela. A pesar de que está bien redactada y revisada, me ha parecido lo mismo de siempre pero mucho más extendido. Zafón recrea, con su suerte de realismo mágico, una Barcelona alternativa, o sea, que no existe, pasada por su visión gótica y fantasmagórica, llena de mansiones decadentes, con salas polvorientas, colecciones de muñecas, almacenes abigarrados, cementerios, bibliotecas desmesuradas, lugares ocultos, un mundo subterráneo al que solo algunos tienen acceso... Abundan los sueños, donde el autor da rienda suelta a su verbo florido para lo fantástico. Y referencias a libros, librerías, clásicos de la literatura, a "letraheridos" (palabra de origen catalán que repite mucho). Tampoco se evitan escenas truculentas, o directamente gore, que recuerdan a películas de terror. En este sentido, Zafón da a sus fans lo que les gusta de él, lo que ha hecho su estilo, mucho más depurado y preciso en lo tocante a la prosa. En ese aspecto poco se le puede reprochar. Más pegas podrían ponerse a la forma de articular el argumento y desarrollar la trama y a alguna escena que busca meramente el impacto teatral, aunque no sea muy lógica.

En resumen, Zafón en estado puro, pero con dosis extra para fans que deseen rematar la serie del Cementerio de Libros Olvidados, para mi gusto bastante buena y entretenida hasta la mitad, luego no tanto, bien escrita, a veces excesiva, atemporal pese a estar ambientada en el franquismo (qué "original"), llena de recursos un poco manidos de folletín clásico (identidades ocultas o falsas, parentescos secretos, secuestros, hombres enmascarados, etc) que remiten a las fuentes de inspiración del autor. Me ha hecho gracia cómo Zafón evita que busquemos anacronismos al decirnos al inicio que los hay...

Off topic: aunque me gustaría que el autor escribiera algo totalmente nuevo y se olvidara para siempre de estos personajes, no estaría mal contar las aventuras de Alicia durante los años en los que no se sabe de su vida. Podría ser interesante, dado que el personaje promete. Ahí queda eso...


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jueves, 17 de noviembre de 2016

El unicornio, de Iris Murdoch

T.O.: The Unicorn, 1963
Editorial: Impedimenta, 2014
Traducción: Jon Bilbao
352 páginas
22,70 €

Argumento:

Marian Taylor llega al castillo de Gaze creyendo que va a trabajar como institutriz. Pronto descubre que su misión será otra.

Comentario:

Si bien «El unicornio» parece ser considerada una obra menor entre las de su autora, se pueden observar en ella temas habituales en el resto de su producción: la reunión de un grupo de personas, que giren en torno a otra que permanece en segundo plano, la inclusión de un elemento nuevo que sirve de catalizador para cambiar la situación, los dilemas morales, los impulsos sexuales (heteros y homosexuales), sentimentales y románticos etc…

«El unicornio» empieza con la llegada de Marian Taylor al castillo de Gaze, un lugar aislado, misterioso, con los habitantes de la casa vecina, Riders, como unos vecinos. Ella cree que trabajará como institutriz y se encuentra ejerciendo de acompañante de Hannah (el unicornio del título, descrita como un ser excepcional), prisionera más o menos voluntaria, custodiada por una serie de personajes atrapados y condicionados por sus propias circunstancias, que les mantienen a la espera de Peter Crean―Smith, marido de Hannah, cuyo regreso puede ocurrir, o no, en cualquier momento.

Incapaces de tomar decisiones, todos parecen creer que será Peter quien, de alguna manera, les libere, acabe con la rutina tan cómoda como resignada en la que viven. Son, sin embargo, la llegada de Marian y el regreso de Effingham (eterno enamorado de Hannah), cuyos puntos de vista, en tercera persona, se alternan para mostrar tanto la situación como a los personajes, los que inician un intento de cambio en apariencia bienintencionado que tiene consecuencias inesperadas.

La novela tiene un desarrollo pausado, en el que tanto las descripciones de los paisajes, inhóspitos y aterradores, peligrosos, una extensión de la prisión que es Gaze para sus habitantes, como las reflexiones interiores de Marian y Effie contribuyen a crear una atmósfera inquietante, confusa, con toques góticos y misteriosos, llevando a los personajes a un  punto en el que se ven abocados a tomar decisiones, a tratar de hacer algo antes de que vuelva Peter, esa amenaza incierta que se cierne sobre Hannah, aunque también sobre los demás.

La autora consigue crear expectativa e inquietud, mantener el interés con sucesivas y bien medidas revelaciones, tanto acerca de lo que sucedió años atrás, origen del cautiverio de Hannah, como de las personalidades de unos personajes complejos, oscuros, atormentados, que fascinan y atraen a Marian, quien se siente romántica y sexualmente interesada por Gerald Scottow y Denis Nolan, protectora con Hannah, inquieta y desconcertada con Violet y Jamesie Evercreech, etc…

Curiosamente, centrar los puntos de vista en Marian y Effingham, con la inclusión de unas cartas que intercambia ella de un ex, consigue tanto alimentar la intriga como desdibujar al resto de los personajes, cuyos comportamientos y motivaciones, a veces extremos, impulsivos, pueden parecer absurdos, erráticos, contradictorios (pasan de amarse a odiarse sin motivo aparente), creando una sensación de desconcierto y confusión quizá deliberada.

En resumen, «El unicornio» es una novela bien escrita y desarrollada, que consigue combinar una atmósfera opresiva, de misterio, con tramas menos convencionales, como reflexiones sobre la culpa, el castigo o las consecuencias de la intervención no solicitada, con algunos altibajos de ritmo y un tramo final excesivo en emociones y reacciones.


***T***

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viernes, 16 de septiembre de 2016

Los Bosques Imantados, de Juan Vico

Los bosques imantados
Juan Vico
Seix Barral
224 páginas
 
Resumen:

Victor Blum, periodista racional, acude al bosque de Samiel en la fecha del eclipse donde se supone que aparecerá Locusto, un misterioso mago, a fin de desenmascararlo, en medio de un clima de superstición.

Comentario:

El planteamiento de la novela resulta interesante e intrigante. Hasta la publicidad de la obra plantea que se trata de mostrar el conflicto entre ciencia y superstición, el poder de la prensa sensacionalista, cómo afectan las creencias irracionales al ser humano...

Sin embargo, a mi modo de ver nada de eso es aprovechado en absoluto, ni se desarrolla, limitándose la historia a una mera trama que tira más hacia lo detectivesco que hacia otra cosa. Todo ese supuesto subtexto queda ahogado y sepultado por las peripecias, sin que estas nos muestren nada más allá de la mera anécdota novelesca.

Tomada como novela de género sin más, puede crear intriga, ya que al personaje principal le suceden diversos lances en el pueblo del bosque famoso, se entrevista con científicos, conoce las supersticiones locales, descubre la profanación de una iglesia, lo atacan unos desconocidos... Es decir, una trama típica de las novelas de aventuras, con un toque sobrenatural, y una ambientación centrada en el creencias paranormales y fantásticas del siglo XIX, como la mediumnidad, el mesmerismo, las curaciones milagrosas. Pero al final, la construcción de la historia, que parecía más o menos sólida, comienza a agrietarse y a mostrar las costuras y los errores derivados de añadir un montón de elementos diversos con los cuales el autor parece no saber qué hacer.

El autor muestra una aceptable documentación, aunque a veces se nota que la incluye por mero adorno, como todo lo relacionado con el mago Robert Houdin, amigo y mentor de Victor, el protagonista, o las referencias a los símbolos célticos o primitivos de los colgantes de algunos habitantes del pueblo.  Entiendo que son exigencias para ambientar la obra y para mostrar las diferencias entre la mentalidad cientificista de Victor y el mundo primitivo y supersticioso de las gentes que pululan en torno al bosque de Samiel. Esta es una de las partes fuertes de la misma, así como la prosa, que pese a su frialdad y falta de chispa, es correcta y limpia, no tanto, no obstante, como para considerla propia de la "alta literatura".

Si como decía antes, considerada como novela de género, misterio, detectives o como se le quiera llamar, más o menos va dando la talla a lo largo de sus páginas, de pronto, todo se viene abajo en el final, con diferencia lo que menos me ha gustado. Las grandes expectativas sobre Locusto no se cumplen. El misterio termina siendo pobre, y, para colmo, el autor crea un anticlímax explicándolo con prolijidad, y atando cabos a veces de forma muy forzada, o directamente desechando como no relacionados con lo demás algunos de los acontecimientos. Y todo eso a lo largo de un montón de páginas, lo cual hace que parezca que la obra no va a terminar nunca, y eso que es bastante breve.

No sé si falta desarrollo o si falta un misterio más intenso, o algo más de empaque narrativo, lo que sí tengo seguro es que resulta muy decepcionante esta resolución, al menos para mí, sobre todo porque durante el resto de la obra se mantenía una intriga creciente y no estaba mal escrita. Además, los personajes, que hay demasiados (miles de periodistas casi indistinguibles unos de otros), son apenas pinceladas sin profundidad, demasiado arquetípicos, incluido el protagonista, del cual, en realidad, no sabemos mucho.

En resumen, una novela de género que crea cierto misterio hasta que llega a un final algo pobre y frustrante, correctamente escrita y con buena ambientación y documentación sobre la época y las creencias paranormales del XIX.

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martes, 12 de enero de 2016

El Factor Sobrenatural, de Edgar Cantero

El Factor Sobrenatural
Supernatural Enhancements
Edgar Cantero
Traductor: Edgar Cantero y  Xavier Morató
Editorial Minotauro
384 páginas


Argumento:

A. y Niamh heredan una mansión con fama de contener un fantasma, después de que el anterior propietario se suicidara.


Comentario:

Dicen que esta novela se inspira en "Casa de hojas" de Danielewski y en las obras de Gaiman (sí, esta también), pero como no he leído ni la una ni al otro no puedo juzgar... De igual modo, se remite en la publicidad a Lovecraft y a Stoker... Bien, en lo del segundo está claro que se refieren a la estructura, hecha a partir de fragmentos de libros, grabaciones de audio y video, cartas y otros recursos de esta índole (como "Drácula", aunque sabemos que un tal Charles W. Adams la usó en una novela anterior: "El misterio de Notting Hill"), pero en lo del primero... Igual es que no la he leído bien, pero en ningún lado he visto el menor atisbo de Lovecraft. Yo diría que más bien las inspiraciones vienen del mundo del cine y la tv, a los que trata de imitar, de manera fallida, ya que son artes con lenguajes y recursos muy distintos, y lo que podría funcionar en imágenes igual no lo hace sobre el papel (a veces, este libro recuerda a un guion).

La obra parece tratar de la investigación llevada a cabo por dos extraños personajes (A. y Niamh) en una mansión gótica donde supuestamente habita un fantasma y que fue escenario del suicidio del anterior propietario (y de alguno más).Tanto la historia de la mansión como su descripción resultan muy poco originales y recuerdan a mil películas y novelas sobre lo mismo. Sin embargo, llega un punto en el que todo empieza a derivar hacia otros derroteros. Las apariciones fantasmales, que hasta entonces habían descrito como relevantes, resulta que no pintan nada. De pronto, la novela se transforma en una especie de misterio de búsqueda de tesoros con criptogramas incluidos y sectas extrañas. No me parece que sea, como reza la publicidad, "espeluznante" ni mucho menos de terror.

La estructura fragmentaria no facilita la comprensión de la historia (de hecho, a mí se me ha hecho muy difícil de leer). Hay fragmentos que tienen un cierto nivel literario (como la inclusión de trozos de libros de parapsicología sobre el escepticismo, la duda, la naturaleza de los fenómenos), pero otros son de calidad muy dudosa (las grabaciones de audio donde no pasa nada, salvo "escuchar" a gente escribiendo en un papel y manteniendo diálogos de besugos).  El abuso de las "cámaras" y "grabadoras" a mí me ha aburrido y sacado de la lectura más de una vez, ya que me costaba imaginarme las escenas. Aparte, que una vez finalizada la lectura, te das cuenta de que muchas sobran claramente. Hay momentos donde te incluyen facturas de compra y te preguntas si es necesario. La parte donde se realiza el análisis criptográfico de un mensaje la he leído casi en "piloto automático", renunciando a pensar o analizar nada... Podrían haberme colado mil agujeros de trama e incoherencias a porrillo sin que me diera cuenta porque más de una vez desconecté de la obra.

Así pues, ha sido una lectura llena de altibajos, con transcripciones de sueños de carácter simbólico, tratados de criptografía, cartas a una misteriosa tía Liza, grabaciones, alusiones a series populares como X-Files (Expediente X, en España), escenas de acción finales que se salen del tono de la novela y personajes excéntricos como los protagonistas A. (del que no se sabe nada) y Niamh, una muda adolescente, que mantienen una relación "equívoca".

La historia en sí es curiosa y más o menos original (a menos que "copie" a Gaiman, como he leído en alguna reseña). Sin embargo, la temática no son los fantasmas sino el mundo onírico. Al final, hay un giro sorpresivo interesante. Pero creo que la historia, contada de manera "normal", habría tenido más gracia. Supongo que esta se ambienta en 1995 para evitar la tecnología actual (en especial, los teléfonos móviles, auténtico veneno para las historias de misterio...)

En resumen, una obra que prometía y que tiene alguna parte destacable, pero que, en conjunto, no la veo cuajada. Se me ha hecho larguísima.


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jueves, 30 de abril de 2015

Matemos al tío, de Rohan O'Grady

T.O.: Let’s Kill Uncle, 1963
Editorial: Impedimenta, 2014
Traducción: Raquel Vicedo
316 páginas
22 €

Argumento:

Barnaby Gaunt, un niño de diez años, cree que Tío quiere asesinarle para quedarse con su dinero. Con la ayuda de su amiga Christie MacNab, a quien ofrece como recompensa un millón de dólares de su herencia, planea adelantarse y asesinarle él antes.

Comentario:

Matemos al Tío es una de esas novelas con tantas facetas que es posible pasar alguna por alto. Tras la apariencia de una lectura casi infantil, entre la aventura, el misterio y lo gótico, hay una historia con mucho subtexto, que profundiza más allá de lo aparente en situaciones que van desde las más obvias, como es la posibilidad de que el Tío del título sea un asesino, a otras más sutiles, entre las que se encuentra la reflexión sobre la supuesta inocencia de la infancia, las consecuencias de la guerra en una pequeña comunidad (en la Isla no hay otros niños que los protagonistas ya que todos los jóvenes, excepto Albert, fallecieron) o el amor incondicional (tanto el que siente el sargento Coulter por la señora Rice-Hope como el de los niños hacia él).

La capacidad de la autora para crear una atmósfera que solo es idílica en la superficie (las abundantes comidas que cocina la señora Nielsen para los niños, la belleza de un paisaje exuberante que sirve como escenario de travesuras infantiles) es uno de los principales alicientes de este juego de apariencias, en el que hechos, personas y escenarios que parecen inocentes se convierten en amenazas potenciales cuando los niños deciden acabar con Tío: las armas que guarda en su casa Lady Syddyns, la medicación de la señora Brooks o la apatía de un aterrorizado Una Oreja contribuyen a crear expectativa, a sospechar, incluso temer, el desarrollo de los acontecimientos.

Así, entre excursiones por la Isla, calor y comilonas, la autora da a conocer a unos personajes con matices y personalidad entre los que destacan tanto Christie como Barnaby o Tío, pero también los Brooks y su negativa a aceptar la pérdida de su hijo Dickie años atrás, el atormentado Una Oreja, que teme comportarse como el puma que es o el sumiso agradecimiento de Pobre Desmond, aunque el más complejo es el sargento de la Real Policía Montada del Canadá, Albert Coulter (su vida solitaria,  una casa llena de libros y música anticuados, las cartas que escribe a la señora Rice-Hope y destruye sin entregar, la relación epistolar con el decepcionante señor Hobbs, el ser el único hombre superviviente de su generación…), que empieza odiando a los niños y va evolucionando hasta encariñarse con ellos.

Que apenas mediada la novela se sepa con certeza si Tío es, o no, el monstruo que describe Barnaby no disminuye el interés por lo que harán los protagonistas, sino que intensifica la reflexión sobre el bien y el mal, sobre la moralidad de ciertos actos que quieren llevar a cabo Barnaby y Christie (en especial los relacionados con Pobre Desmond) o la intencionalidad de lo que parecen travesuras (la destrucción de los paneles del invernadero de Lady Syddyns, pintar lunares azules al Duque de Hierro, el toro de concurso del señor Duncan, o lo ocurrido a Fletcher, el pájaro de la señorita Proudfoot), creando una sensación de inseguridad y duda en torno a las motivaciones de los protagonistas.

Y es que quizá lo más interesante de Matemos al tío está en la ambigüedad, las apariencias, en la dificultad para confiar por completo en la ingenuidad de Christie y Barnaby, en ese ambiente tan logrado que casi obliga a sospechar de todo y de todos o en ciertas situaciones casi surrealistas narradas con humor negro. Y también en esa frase final que podría dar lugar a otra historia, desarrollada en la imaginación de quien la lee, acerca de cómo llegará a suceder lo que anuncia.

Destacar la ilustración de la cubierta, en la que aparecen Barnaby, Christie y Una Oreja, original de Edward Gorey para la primera edición de la novela.

Observación: en la nota al pie nº3, en la página 157, hay una errata, la palabra «dese» en lugar de desde. También hay un par de ocasiones en las falta el guión de diálogo.

Citas:

Capítulo 9, página 104:

«―Siempre intentas que las cosas parezcan peor de lo que son. ¿Quién era Rodney y por qué lo mató tu tío?
―Escúchame ―dijo Barnaby de todo corazón―.Soy malo. ¿Y sabes por qué? Por culpa de él. Te voy a contar una cosa que nadie creería jamás.
―¿Qué?
Se inclinó hacia ella.
―Me pega.
Vaya, no me digas –se burló Christie―. A muchos niños les dan azotes. Mi madre me da bien fuerte si no me porto bien.
¡No lo entiendes! ¡Solo me azota si me porto bien! Si soy malo me hace regalos. Está loco y nadie lo sabe excepto yo. Es la verdad, Christie, solo me pega si soy bueno.
Hizo una pausa y añadió con tristeza:
―No me pega muy a menudo.»

***

Capítulo 9, página 106:

«―¿Qué voy a hacer, Christie? ¿Qué voy a hacer? Tengo tanto miedo…

Christie se quedó pensativa, entornó los ojos y apretó los labios en una fina línea.
―Bueno –dijo finalmente―, para empezar, deja de comportarte como un bebé. Si es tan malo como dices, y que conste, Barnaby Gaunt, que no estoy diciendo que me crea todo lo que dices porque siempre lo exageras todo, pero si es tan malo, solo nos queda una opción.
―¿Y cuál es? ¿Qué vamos a hacer, Christie? ¡Haré lo que sea!
Tendremos que asesinarlo a él primero –dijo Christie.»

***T***


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