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lunes, 10 de julio de 2017

El destino del Tearling (La Reina del Tearling 3), de Erika Johansen

El destino del Tearling (La reina del Tearling 3)
The Fate of The Tearling
Erika Johansen
Traductora: Gemma Rovira Ortega
PLAZA & JANÉS
528 páginas

Argumento:

Desenlace de la trilogía del Tearling: Kelsea, prisionera de la Reina Roja se enfrenta a sus enemigos en su afán por salvar de la destrucción el reino, al tiempo que sigue teniendo visiones del pasado, en esta ocasión de los sucesos acontecidos después de la Travesía de William Tear.


Comentario:

El último libro de esta trilogía me ha parecido el más extraño de todos. En primer lugar, porque la protagonista, Kelsea, en realidad sale muy poco, algo que sorprende habida cuenta de su importancia en la historia. También resulta bastante inusual que se dediquen decenas de páginas a personajes secundarios y tramas que, una vez terminado el libro, se ve que no aportan nada  (lo de Javel, por ejemplo).

En este tomo, la magia aparece de forma profusa, pero sigue sin explicarse de forma coherente de dónde proviene y cómo es utilizada. Todo tiene un cierto aire de improvisación y aleatoriedad, que no hace muy creíble lo que ocurre. Especialmente, se nota en la parte de flashback que narra la caída del mundo utópico creado por Tear, trescientos años antes de la época de Kelsea. No se sabe muy bien de dónde saca Row Finn la magia (sí, los zafiros, pero ¿qué explicación hay de estos?) y por qué se transforma, ni recuerdo tampoco que se diga por qué cierto personaje es inmortal (se alude a una maldición, pero vamos, no queda muy clara la cosa).

Aunque la historia es entretenida, hay partes donde se estanca, y que coinciden con la intervención de esos personajes sobrantes (Javel, Aisa). Hacia el final toma velocidad; los acontecimientos se precipitan pero por causas extrañas y sobrenaturales, en medio de un marco de caos y confusión derivado de la caída del reino Mort.

Un punto a favor de la autora es que evita el maniqueismo en algunos personajes, como el de la Reina Roja, que se desdibuja en la tercera parte, pero al tiempo, deja salir su parte más humana.  Otro, es que introduce temas más profundos de lo habitual, con algunas valoraciones sobre los peligros de las utopías, de la tiranía,  etc, además de otras consideraciones digamos más filosóficas y éticas (la situación de la mujer, la violencia contra los menores). Sobre todo, destaca que no hay una parte romántica, como suele ser habitual en los libros juveniles, y sí una cierta violencia (a veces excesivos los detalles gore y de terror).

La parte más polémica de la novela es el desenlace, donde la protagonista toma una decisión radical que implica su propio sacrificio en cierto modo... En realidad, ella es la única que sale perdiendo con este giro. A mí no me ha desagradado tanto el final como esperaba. No es de mi tipo de finales favoritos, a decir verdad, detesto que los autores hagan eso, pero quizás en el marco de esta historia no queda tan mal, aunque resulte deprimente y frustrante para los lectores... Además, también es muy discutible que ocurran los hechos como dice la autora solo por un cierto cambio... Me parece todo demasiado idílico, aunque cuadre con el mensaje que se quiere dar.

En resumen, un libro raro y desconcertante, con un final aún más extraño, que remata esta trilogía del Tearling. Para mí ha sido una lectura entretenida y curiosa, pero creo que, a pesar de algunos destellos puntuales de la autora, la calidad es mediana más que nada porque no ha sabido cortar lo que sobra. Eso sí, por encima de los libros juveniles que suelo leer, y también por encima de muchos libros de fantasía adulta, más que nada porque tiene contenido más allá de la trama.

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)

lunes, 10 de octubre de 2016

La Reina del Tearling, de Erika Johansen

La reina del Tearling
The Queen of the Tearling
Erika Johansen
Gemma Rovira (Traductora)
Fantascy
493 páginas


Argumento:

La joven Kelsea vive en un bosque en la sola compañía de dos viejos tutores. Un día aparecen unos soldados que se la quieren llevar a la capital del reino para hacerla Reina, ya que ella es la heredera. La vida de la joven cambiará radicalmente, cómo no, en esta tesitura.


Comentario (algún spoiler):

Cuando compré este libro no tenía la menor referencia de él. Pensé que se trataría de fantasía, por la portada y por la sinopsis, y aunque, en efecto, fantasía hay, el estilo literario no es lo que yo pensaba. Ya desde las primeras páginas me pareció más una obra juvenil que otra cosa. No es que ser juvenil sea algo malo, pero el planteamiento y resolución de algunas situaciones me resultaron un poco desconcertantes y ligeras.

Especialmente descolocante es el inicio, esa premisa de que la heredera del trono de un reino (el Tearling, en este caso) viva aislada en un lugar para supuestamente evitar que la maten sus rivales. Vamos a ver, si eres la heredera, ¿por qué no haces valer tus derechos? ¿No hay nadie en ese reino que te apoye, yo qué sé, nobles, instituciones…? ¿Y si nadie te apoya cómo te arriesgas a postularte como Reina? En el libro se supone que su tío, al parecer su único familiar vivo, ocupa la regencia desde hace ¡diecinueve años! El tío, claro está, es uno de los que la quieren matar sin que se sepa muy bien por qué, ya que él no usurpa el trono pese a no haber nada que se oponga (después de todo, la heredera podría estar muerta; lleva años perdida). 

Se supone que Kelsea tiene un montón de “poderosos” enemigos que quieren acabar con ella: el Regente y la Reina Roja (que es la mala, la reina del reino rival), entre los más destacados. Incluso han contratado a una secta de asesinos para hacer el trabajo, pero inexplicablemente durante casi veinte años nadie la encuentra (y eso que está en el mismo reino).  Tampoco pueden matarla en su camino hasta la capital, pese a la clara ineptitud de sus guardias reales, que en lugar de protegerla, se emborrachan y distraen cada dos por tres (además de permitir que caiga en manos de una especie de Robin Hood que roba a los ricos para quedárselo todo él, pero aun así es el ídolo del pueblo).

Ni que decir que la chica llega a la capital y sin que haya la menor resistencia por parte de los “malos” o del “pueblo”, y saltándose a la torera algunas de las tradiciones o protocolos, se convierte en la reina, porque ella lo vale (y sus zafiros mágicos), sin más experiencia ni educación que la que le dieron los tutores en el bosque (que eso sí, abarca todos los campos imaginables).

Llegados a este punto, cabe destacar que la construcción de este mundo imaginario es bastante mala, confusa e incoherente. O tal vez es que la forma de explicarla no es la más adecuada para hacerlo comprensible.

En primer lugar, la autora pasa olímpicamente de explicarnos las normas del reino, por ejemplo, reglas de sucesión, de regencia, organismos… Tal parece que la organización administrativo-política consta de una reina, de una guardia real, cuyo capitán parece que actúa como consejero… y nada más. Bueno, hay unos curas por ahí, pero de eso hablaremos más adelante.  De acuerdo que no hay por qué detallar tanto a veces, y que es más importante la historia, pero si la falta de estos detalles hace que no entiendas qué pasa… pues a lo mejor es que son necesarios. Pero como la autora te oculta cosas para las “sorpresas” y los “misterios”…

En segundo lugar, el universo donde tiene lugar la acción de esta historia. La autora no te explica dónde ni cuándo estamos. Por la descripción: guerreros con espadas y corazas, gente montando a caballo, etc, parece que hablamos de un mundo pre-industrial… Pero de pronto, saca a colación tecnología y cosas de nuestro mundo, como los libros de Harry Potter, cigarrillos, los ebooks, los pc, las calculadoras… y entonces te das cuenta de que en realidad, se trata de algo tipo distopía juvenil como las que están últimamente de moda.

Bien, más o menos te dicen que hubo una Travesía de gente de nuestro mundo moderno, capitaneada por un tal William Tear, que se llevó a varias personas a un Nuevo Mundo para comenzar desde cero mediante una utopía “socialista” (sí, socialista). Pero ni mención de qué pasó para tomar esas decisiones, ni a dónde fueron a parar, etc. Es curioso que pese a que los libros son en este universo un bien escaso, hay varios personajes que conocen bien la historia pre-Travesía (o dicen conocerla), y hacen frecuentes alusiones a ella. Sin embargo, como es una de las partes del misterio de la obra, la autora se guarda de dar detalles (que se conocerán en el libro segundo). 

En este nuevo mundo hay dos reinos principales que son el Tearling (capital Nueva Londres) y Nueva Europa, que se cambió el nombre a Mortmesne. En el Tearling la tecnología es tan básica que ni tienen imprentas para hacer libros, ni armas de acero, viven en la pobreza y con una agricultura casi de subsistencia (aunque en algún momento dice que los campesinos van a cierto lugar a vender sus cosechas, lo cual significa que hay excedentes); sin embargo, en el otro reino, el de los “malos”, el de la Reina Bruja perversa, la gente vive en orden, tienen fábricas, fundiciones, conocen el hierro y el acero, tienen armas, y, agárrense, hacen trasplantes y hasta cirugía estética. Es decir, que reinos que son vecinos están en estadios culturales radicalmente distintos, y hasta que llegó Kelsea al poder, nadie se planteó que podrían recuperar la tecnología del pasado (que la conocen, pues la mencionan, saben que existen las imprentas, ¿por qué no las fabrican? ¿Por pereza?). Por cierto, ¿por qué la reina mala que tiene una tecnología aplastantemente superior no invadió el otro país en lugar de observar un estúpido tratado de paz?

Resulta muy chocante que Kelsea mencione que el de los pelirrojos es un “gen recesivo” y que se diga que la reina roja es una experta en “genética”, en un mundo donde la gente lucha con espadas y arcos. Ah, se me olvidaba que también existen la heroína inyectable y los antibióticos… Y los anticonceptivos, para los ricos, ya que el número medio de hijos por familia es de siete. (Recuerdan del pasado lo que interesa para la historia y mantener el misterio).

Pero lo más curioso es que algunos personajes, sobre todo los femeninos, en algunos aspectos tienen mentalidades y actitudes hacia ciertos hechos totalmente modernos (de nuestro mundo), mientras que en otros actúan como gente bárbara. Por ejemplo, la Reina Roja siente asco por los pederastas de su gobierno, hasta el punto que no quiere ni darles la mano, y mientras piensa esto… te sacrifica un niño a un espíritu oscuro o le corta la lengua a un esclavo sexual. Kelsea, por su parte, también es muy sensible a la problemática femenina, a los malos tratos, la pederastia, tráfico de menores (sic), tráfico de drogas, esclavitud y todas esas cosas que pasan en su reino, pero ni se inmuta cuando ve la cabeza de x personaje clavada en una pica.

Aunque el utópico William Tear era ateo y socialista, al parecer la Iglesia sigue teniendo poder incluso en ese otro mundo. Una iglesia muy peculiar, más católica que protestante, con un Santo Padre y curas interviniendo en la sociedad con brigadas anti-sodomía (sic). Kelsea, que es atea también, desde el inicio se enfrenta con la “iglesia”, corrupta, por supuesto. 

Como si esta descripción del mundo o worldbuilding no fuera suficientemente confusa, resulta que también hay magia, sin que se explique  de dónde viene, por qué, cómo funciona, etc. A Kelsea le viene muy bien, ya que sus zafiros maravillosos le sirven como auténtico deus ex machina para resolver situaciones difíciles… Y a la Reina Roja para hacer maldades (pero no para encontrar a Kelsea en casi 20 años, qué mal). También a la reina le vienen genial las visiones proféticas o sueños que le advierten de los peligros o amenazas (cuando procede, según conviene a la historia… otras veces no ve nada).

Qué decir de la protagonista, un auténtico ejemplo: valiente, aguerrida, lista, culta, escéptica, defensora de los derechos de las mujeres, anti esclavista, generosa, compasiva… pero atormentada por ser ¡fea, gorda y masculina! (cosa que nos repiten con cansina insistencia, así como las envidias que le provocan las mujeres guapas, incluso las viejas). No solo la reina del Tearling vive obsesionada por su físico sino que incluso sus propios guardias le recuerdan que tiene sobrepeso… (A falta de asesores o consejeros, los groseros y maleducados guardias). Recordemos que esta protagonista fea, gorda y masculina será interpretada en el cine por Emma Watson…

Se nos dice que Kelsea es lista, pero toma con frecuencia decisiones arbitrarias o directamente incomprensibles, como saber que x persona trata de asesinarla y en lugar de mandar detenerla, la deja marchar, dándole encima varios días de margen para que recoja sus cosas. Luego, ante una amenaza, se va con toda su guardia y parte del ejército a x pueblo, dejando la capital desguarnecida… Por no mencionar su falta de análisis de la situación cuando llega al trono y su imprudente decisión respecto al "tributo" al otro reino.

En fin. Que en este libro las cosas pasan muy deprisa. Gente que nunca vio un trono se hace reina y comienza a gobernar a diestro y siniestro con un programa político “progresista”: mejorar la cultura, la sanidad, la educación, quitar la pobreza, abolir la esclavitud... A ver, que la idea no es mala, es la forma de plasmarlo la autora, de modo muy simplista, acelerado e irreal. En general, todo el libro es así. Pasan cosas que te las tienes que creer, pero no están bien justificadas, personajes que aparecen y desaparecen cuando conviene (el Traedor), secretos y misterios que se saben pero no se dicen para mantener la “intriga” de un modo poco sutil, escenas surrealistas (la coronación, los esclavos sexuales de la reina mala), decisiones y descripciones infantiles, al lado de escenas violentas de violaciones, gente quemada, muertes, torturas… La sutileza no es el fuerte de la autora: los malos son malísimos (y tontos a veces; el Regente, en concreto, es muuuy tonto), y los buenos son justos.

Al final del libro, no se da solución a ninguno de los misterios planteados: quién es el padre de Kelsea, qué pasó en la utopía para degenerar a monarquía corrupta, qué le pasó al mundo para que se fuera la gente a la Travesía, de dónde viene la magia de los zafiros, dónde rayos está este mundo… En el segundo tomo creo que se da respuesta a alguna de las preguntas, pero no a todas.

En aspectos formales, la prosa es sencilla, fácil de leer, sin complicaciones ni adornos y con un tono ligero y juvenil, en tercera persona con punto de vista del personaje (hay varios, pero se centra en Kelsea), aunque abundan las descripciones. 

En resumen, un libro un poco desconcertante, a veces risible, a veces surrealista, pero que al final, de pura ternura que te da su simpleza, acabas tomándole cariño a este mundo y a la peculiar reina Kelsea. Seguramente lea el segundo tomo. Quiero pensar que todas las preguntas sin respuesta, las aparentes incoherencias, tienen explicación en futuras entregas... 


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lunes, 5 de septiembre de 2016

Un Monstruo viene a Verme, de Patrick Ness

Un monstruo viene a verme
A monster calls
Patrick Ness
Traductor: Carlos Jiménez Arribas
Nube de Tinta
208 páginas

 
Resumen:

Un niño cuya madre padece cáncer recibe la visita a ciertas horas de un monstruo que le exige conocer la verdad, su verdad.

Comentario:

No sé muy bien si esta historia es un cuento infantil, una obra para adultos o algo para todos los públicos. La prosa es demasiado simplona y telegráfica como para satisfacer a un lector ya avezado, mientras que la temática afronta un tabú de nuestra sociedad poco tratado en narrativa infantil y juvenil: la muerte de un ser querido desde el punto de vista de un niño. A mí entender, se queda como a medio camino, y no satisface ninguna de estas facetas.

Lo más interesante es que se aborde el tema de la muerte. El protagonista, un niño cuya madre está en tratamiento de cáncer, tiene que asumir lo inevitable a pesar del dolor que eso conlleva. Aunque no se deja claro si las visiones del monstruo que lo visita son proyecciones de su tormento, metáforas, una forma de evasión o algo real, imagino que se trata más bien de lo primero y lo segundo, de forma que ese monstruo, un tejo gigantesco que se ha movido de su sitio para "curarle", reviste un claro simbolismo de su dolor y su ira ante algo que no puede controlar, y que niega continuamente, refugiándose en la esperanza de que todo mejorará.

El citado monstruo, en su afán de curación, le propone un trato: le contará tres historias y luego el niño le contará una cuarta, la revelación de qué es lo que pasa en la pesadilla recurrente que padece en los últimos tiempos. El planteamiento y desarrollo de tales historias reviste un acusado tonito de libro de autoayuda. Los relatos en sí, bastante mediocres a mi modo de ver, reflejan la dualidad del ser humano, que no hay buenos ni malos, y que todo puede verse bajo diferentes puntos de vista. La historia del chico que, como nos imaginábamos, representa la catarsis y final aceptación de la realidad, es bastante obvia.

En realidad, todo en el libro resulta previsible, nítido y hasta cliché en muchas de las situaciones, como por ejemplo, que el niño sufra acoso por los típicos matones escolares, o ese padre al que apenas ve y que ya tiene otra familia en Estados Unidos. De acuerdo, la historia es conmovedora, es decir, te hace llorar al final, pero también es cierto que juega con la ventaja de tocar un tema que a todos nos afecta y nos produce inquietud.

Lo que menos me ha gustado es la forma cómo está escrita, con diálogos a veces un poco repetitivos, en los que se abusa de la reticencia, aunque se trata de un recurso que usa el autor para mostrar a unos personajes que "tienen que hablar" pero no hablan seriamente, ni sacan a la luz esa realidad que los sobrepasa, y suelen dejar a medias sus frases.

Lo que más, la valentía de la temática.

En resumen, un libro breve, casi un cuento, que nos habla de aceptar las cosas inevitables e irreversibles como la muerte.

Al parecer, hay una película basada en esta obra dirigida por el director español Juan Antonio Bayona, autor de "Lo imposible", o sea... lágrimas garantizadas.

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miércoles, 30 de marzo de 2016

El Chico de las Estrellas, de Chris Pueyo

Editorial: Destino, 2015
208 páginas
12,95 €
Ebook: 7,99 €

Argumento:

Chris narra la historia que le lleva a conocerse y aceptarse a sí mismo.

Comentario:

El Chico de las Estrellas es una novela en la que la forma destaca sobre un fondo más emocional que profundo.

El autor utiliza recursos «estéticos» para tratar de dotar a su obra de una «originalidad» que no sino apariencia, como el color azul del texto:

Página 12: «Embadurné mi habitación de un azul oscuro y brillante, con unas gotas de plata en forma de estrellas, un azul más cercano al morado que al verde, un azul cantábrico cuando de madrugada se revela el mar. Un azul chulo.»

También usa fuentes de distinto tipo y tamaño (creciente), palabras señaladas en negrita o tachadas:

Páginas 19-20: «Él no era mi padre y no vivíamos con él, pero cuando a mi madre (La Mujer Que en Vez de Respirar, Fuma)  le daba un ataque de locura amor, me llevaba dormido a su infierno casa.»

O pone apodos a las personas que le rodean: El Chico de las Estrellas (el propio Chris), La Mujer Que en Vez de Respirar, Fuma (la madre), La Dama de Hierro (la abuela), La Mujer de las Velas (la psicóloga), El Chico Más Guapo del Mundo (su primer novio) o Lady Madrid (su única novia).

Además, el autor alterna la primera persona con la tercera, en apariencia a modo de distinción de sus dos identidades: Chris (asustado, inseguro) y El Chico de las Estrellas (el ideal que sale a la superficie, libre), algo que funciona tras el posible desconcierto inicial.
La redacción, una especie de prosa poética en la que, como hace con los nombres, rara vez menciona cada cosa por su nombre, contribuye también a ocultar lo poco original del texto.

Sin embargo, todo esto apenas oculta cierta carencia de recursos del autor para contar una historia (según él la suya) en la que algunas cosas parecen ocurrir, sin más: No se muestra, por ejemplo, el proceso por el que Chris acaba aceptándose a sí mismo (su homosexualidad) durante una estancia en Londres.

Otras situaciones: la vida con su madre y El Señor del Bigote Negro, el papel salvador de la abuela o alguna amiga (La Arquitecta de Sonrisas, La Chica del Reloj de Pulsera, La Chica de las Arepas), el reconocimiento y aceptación de su homosexualidad, el trato que recibe por ser gay, o las sesiones con la psicóloga, reciben, al menos un poco de atención (poco profunda), incluyendo ejemplos, sin dejar de ser tópicas y convencionales. 

Tampoco queda clara la finalidad de una novela en la que, pese a su poca extensión (200 páginas) hay pasajes cuya inclusión no aporta nada a la historia (el capítulo 20, sobre cómo son los cuentos de hadas originales en comparación con las películas de Disney, el Cuento de Ivo), mientras que el romance entre El Chico de las Estrellas y El Chico Más Guapo del Mundo, los pasajes que cuentan lo sucedido cuando él y su madre vivían con El Señor del Bigote Negro, o la presentación de La Dama de Hierro, son lo más emotivo de una obra que concluye, como podría hacerlo en cualquier otro momento, poco después de la historia de amor.

En conclusión, El Chico de las Estrellas, aun con sus carencias (superficial, inconcreta, a veces dispersa), funciona a nivel emocional: es fácil empatizar, identificarse, con alguien que busca su propia identidad. Cualquiera que lea la novela ha sido (o es) adolescente, con lo que esto implica, o ha sufrido algún tipo de rechazo, no necesariamente por su orientación sexual, quizá por su aspecto físico, etnia, religión, nivel social, cultura, etc…


***T***


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lunes, 21 de diciembre de 2015

Medio Rey (El Mar Quebrado 1), de Joe Abercrombie

Medio Rey (El Mar Quebrado 1)
Half a king
Joe Abercrombie
Traductor: Manuel Viciano Delibano  
Editorial: Fantascy 
384 páginas

Argumento:

Yarvi, el hijo tullido del rey, se prepara para afrontar la prueba que lo convertirá en clérigo cuando sucede lo imprevisto: su padre y su hermano son asesinados, y él, convertido, de rebote, en el nuevo monarca. Pero las cosas se tuercen durante la venganza. De pronto, Yarvi, que no puede ser guerrero por su discapacidad, deberá desarrollar todo su ingenio, conocimientos y astucia para sobrevivir en un mundo hostil y castigar a quienes le hicieron daño.

Comentario:

Empecé la lectura de esta novela con ciertas prevenciones, ya que el género no es mi favorito (aunque, curiosamente, "El señor de los anillos" sí fue uno de mis libros favoritos de juventud). En los primeros capítulos, con ciertos hechos bastante clichés y previsibles, mis recelos parecieron confirmarse. Sin embargo, al final debo decir que la lectura de "Medio Hombre" no ha sido tan mala como esperaba. En realidad, se trata de una historia de aventuras, ambientada en un escenario seudovikingo de fantasía (con poca fantasía, es cierto) en el subgénero que (me enteré no hace mucho) se denomina Grimdark (esa manía de etiquetar todo), correcta y a la que no le se pueden achacar muchos defectos (aparte de esos tópicos ya mencionados, que hacen que vayas adivinando más o menos lo que va a ocurrir a continuación).

Si bien la historia es bastante sencilla, contiene varios giros finales que elevan mi calificación, y la convierten en una lectura entretenida, con buen ritmo, clásica en su concepción y desarrollo (el joven aprendiz discriminado por la minusvalía de su mano que ha de buscarse otras formas de medrar, centradas en lo intelectual o mágico, que sufre una injusticia, es víctima de una muerte simbólica, resucita a una nueva vida, se prepara, conoce aliados, enemigos, etc y al final realiza su venganza). 

Los personajes, como es canónico en el Grimdark, son ambiguos y oscilan entre el bien y el mal, y, lo que es más interesante, sufren dilemas morales, se cuestionan su comportamiento o lo analizan bajo el influjo de sus creencias y filosofías. En algunos aspectos, recuerda a las novelas de "Canción de Hielo y Fuego" (sin paja y con menos personajes, menos ambición y un solo punto de vista), y el protagonista, a Tyrion Lannister (también limitado por malformaciones genéticas que lo vuelcan hacia el cultivo de la mente, aunque mucho más sarcástico e ingenioso que la creación de Abercrombie, quien más bien tira hacia lo melancólico, el pesimismo, etc)

El libro se lee muy rápido. La prosa no se detiene en florituras, pero tampoco es del todo descarnada y fría. Por muy cliché que sean los personajes, el autor trata de que empaticemos con ellos y sus problemáticas, logrando individualizarlos, dentro de lo que cabe, y que no sean, como en muchos otros libros, meros nombres (aunque, como en todas las novelas, hay unos personajes mejor tratados que otros: a destacar Nada, el protagonista y la clériga que lo instruye en la filosofía del "mal menor"). Con unas pocas pinceladas describe lo más relevante del mundo imaginario (pero tampoco es que se mate mucho el autor en este punto) para que nos situemos y nos centremos en la intriga principal, cargada sobre las espaldas del joven Yarvi y su historia de iniciación, de superación y de venganza, siempre en lucha con sus ideas, cuestionadas por la cruda realidad del mundo violento en el que le ha tocado nacer a quien no cuenta con capacidad para esgrimir armas, pero si con astucia y conocimiento para salir de los peores bretes.

Dejando aparte esa previsibilidad, fruto de su acomodo a los cánones del género,  alguna afortunada casualidad a favor del protagonista (su encuentro con el rey enemigo tras ser dado por muerto), y alguna situación poco creíble (que en unos reinos tan poco poblados la gente no lo reconozca como al hijo del rey, sabiéndose, además, que este posee una característica deformidad) se lee con interés y curiosidad hasta el sorprendente epílogo, del que se dan pistas a lo largo de la novela, como debe ser, y donde el protagonista vuelve a demostrar su inteligencia y su perspicacia y a sufrir de nuevo otro de sus dilemas morales, con un resultado que transforma al niño ingenuo en un adulto  que ha visto que las cosas no son blancas y negras nunca y que, a veces, es imposible seguir los ideales.

Una buena lectura para jóvenes y adultos de espíritu aventurero.

NOTA: el libro forma parte de una trilogía (El Mar Quebrado) pero termina de manera adecuada, y se puede leer por separado del resto.



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martes, 14 de abril de 2015

Seraphina, de Rachel Hartman

T.O.: Seraphina, 2012
Editorial: Nocturna Ediciones
Colección: Literatura Mágica, nº 20
Traducción: Marta Torres Llopis
545 páginas
17 €

Argumento:

Seraphina, una joven música que oculta un secreto, se ve envuelta en las intrigas cortesanas tras el asesinato de un miembro de la familia real.

Comentario:

Seraphina es una novela en la que resulta difícil saber si pesan más los pros o los contras, y hace pensar en cual hubiera sido el resultado si su autora hubiera tenido más experiencia.

Por una parte, la extensión, que supera las quinientas páginas, podría estar justificada por la necesidad de presentar un mundo propio: las relaciones entre humanos y dragones, el difícil equilibrio entre ambas especies, la creación de una sociedad con similitudes medievales, en la que destaca la importancia del arte (música y danza), la religión (ese salterio con la imagen tachada de  la misteriosa Santa Yirtrudis) o la política, y otros detalles que enriquecen el texto y le dotan de una ambientación más profunda de lo habitual.

Quizá alguien con más práctica hubiera evitado repetir tantas veces las rutinas de Seraphina o las visitas al «jardín de los grotescos» de la protagonista que, si bien sirven para mostrar ese universo y la situación de los personajes, se traduce en escenas demasiado largas y prolijas, tanto en las descripciones de lugares, costumbres, atuendo o idiomas como en diálogos, o los (torpemente resueltos) flasbacks protagonizados por la madre de Seraphina, que ralentizan la acción, haciendo que la historia tarde demasiado en «arrancar».

Por otro lado, Seraphina muestra una madurez y complejidad, tanto en la creación de personajes como en los conflictos, poco habituales en una primera obra que, además, aparece calificada como juvenil, si bien es la edad de algunos de sus personajes (la protagonista tiene dieciséis años, Glisselda quince) lo único que la ubicaría en ese género.

También la creación de los personajes, desde la protagonista en primera persona (y por tanto la que tiene mayor desarrollo, relatando sus pensamientos, problemas y emociones) a otros con gran presencia en la historia, como Lucian Kiggs, Glisselda, Orma, Lars, Abdo o Basind, destaca por la cantidad de matices de que les dota, y el uso que hace de ellos.

Por ejemplo, para tratar el tema de la aceptación (la propia y la de los demás), equipara el rechazo que producen los híbridos a los que sufren los dragones, sobre todo los más «humanizados», o  el ser bastardo u homosexual, transmitiendo valores positivos por medio de varios de estos personajes.

Resaltar además la progresiva evolución de Seraphina, propiciada por las circunstancias a las que se enfrenta, que pasa de ser una muchacha insegura, condicionada por la obligada ocultación de sus características, a alguien segura de sí misma, que vence sus miedos y acaba mostrándose tal cual es.

Evolución similar afecta igualmente a otros protagonistas y secundarios, como Crisselda, forzada a hacerse cargo de todo, Orma (menos frío de lo que aparenta) o Claude (declarando en público lo que siente por su hija Seraphina).

En resumen, si se superan las carencias formales (estructura, evolución de la historia, repeticiones etc), el fondo de la obra (personajes, contenido, profundidad, creación de un universo propio), puede resultar atractivo e interesante, aunque no consiga aprovechar todo su potencial.

Aunque Seraphina es el primer tomo de una bilogía que (en principio) se completaría con Shadow Scale (según la web de Nocturna Editorial esta novela se publicará en castellano en 2016), deja la mayor parte de las tramas, sobre todo las principales, bastante cerradas.


Citas de la novela (con spoilers):


«—¿Qué ha hecho Orma? —inquirió Glisselda, a mi espalda. Me di la vuelta; estaba sobre un afloramiento de rocas, con una presencia sorprendentemente majestuosa mientras el cielo se volvía rosa y dorado a su espalda.
—Anteponer a su sobrina semihumana a su propio pueblo en varias ocasiones —explicó Basind con tono aburrido—. Mostrar emociones diferentes en cantidades que exceden los límites permisibles, incluidas el amor, el odio y el dolor. Ahora mismo está perdiendo una batalla que podría ganar sin esfuerzo debido a su preocupación por un niño humano al que ni siquiera conoce.
Mientras Basind hablaba, Orma fue arrojado contra el campanario de la catedral, de manera que su espalda colisionó con la techumbre. La pizarra y la madera golpearon las campanas, lo que añadió cacofonía al toque de ard que seguía doblando a rebato en todas las iglesias de la ciudad.
—Le ofrezco asilo —dijo Glisselda. Cruzó los brazos a la altura del pecho.
Basind enarcó una ceja.
—Está destrozando vuestra ciudad.
—Está luchando contra un traidor a su propia especie. ¡Imlann ha intentado asesinar al ardmagar!
Basind encogió sus hombros huesudos.
—Francamente, eso me importa un bledo.
—¿No os importa que fracase la paz?
—Los censores precedemos a la paz; estaremos aquí mucho después de que se haya desmoronado.»


***

«Comonot se volvió a Ninys y Samsam; aunque le brillaban los ojos, su voz rebosaba serena autoridad:
—¿Acaso no veis que ya no se trata de dragones contra humanos? La división ahora radica entre los que piensan que vale la pena preservar esta paz y los que quieren que sigamos en guerra hasta que una u otra facción sea aniquilada.
»Algunos dragones ven el bien del Tratado. Ellos se unirán a nosotros. Los jóvenes han crecido con ideales pacíficos; no simpatizarán con los viejos generales que quieren recuperar sus tesoros y sus territorios de caza. —Se volvió a Glisselda e hizo un gesto hacia el cielo—. Si algo hemos aprendido los dragones de vosotros es que la unión hace la fuerza. No tenemos por qué enfrentarnos solos al mundo entero. Mantengámonos unidos por la paz.
La princesa Glisselda se puso en pie, rodeó el gran escritorio de roble y abrazó a Comonot, eliminando toda duda. No iba a entregárselo a los generales. Libraríamos una batalla por la paz.»


***T***



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lunes, 30 de marzo de 2015

Todas las hadas del reino, de Laura Gallego

Editorial: Montena, 2015
480 páginas
15,95 €
Ebook: 7,99

Argumento:

La vida del hada Camelia, y de quienes la rodean, cambia cuando una de sus compañeras le pide que la sustituya como madrina de uno de sus ahijados.

Comentario:

Ya desde el principio de la novela se percibe que sobra texto, lo cual, pese a la brevedad de los capítulos, ralentiza el avance de la narración. Estos excesos abarcan tanto los diálogos, demasiado prolijos, las escenas de Camelia con sus ahijados, que repiten una y otra vez la misma información sin apenas variantes (se nota que la autora intenta comunicar el carácter caprichoso de algunos de los protegidos del hada) e incluso a la desmesurada cantidad de  personajes secundarios, muchos de ellos sin rol definido, o que podría ser asumido por alguno de los otros.

También son muchas las referencias a cuentos de hadas clásicos, unas más sutiles que otras, casi todas fácilmente identificables, al punto que la novela parece una mezcla o versión de varios de ellos e incluso tiene similitudes con la película Maléfica, sin que esta nueva interpretación aporte grandes novedades ni una visión original de los relatos en los que se basa.

A diferencia de otras obras de la autora, en especial las primeras, no hay un gran romance que protagonice la historia, sino varios, que ocupan una parte mínima de su extensión, sin que ninguno de ellos llegue a emocionar o conmover. Esto puede deberse a un tratamiento superficial y casi esquemático de los personajes, ninguno de ellos con la entidad suficiente para resultar cercano. De hecho, el más complejo, Camelia, no consigue despertar simpatía, ni que se empatice con ella, quizá causado por la incongruencia, o falta de explicación, de algunas de sus reacciones.

Llama la atención el tono casi infantil con que está narrada la historia, en marcado contraste con los temas que trata (amor no correspondido, venganza…), o que pase por alto la descripción de ciertas escenas pero se recree en otras (la hoguera), lo que da como resultado una novela extraña que parece navegar entre el intento de hablar de ciertos temas (la protección de la naturaleza, la inacción de las hadas, el desagradecimiento humano, las consecuencias de los actos) y el de conservar el estatus de juvenil que tienen las otras novelas de la autora.

En resumen, Todas las hadas del reino es una novela que se deja leer, beneficiada por la corta extensión de los capítulos y perjudicada por casi todo lo demás, que seguramente no satisfará del todo a los incondicionales de Gallego, siendo una obra menor dentro de su producción.

***T***

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martes, 7 de octubre de 2014

Tesla y la conspiración de la luz, de Miguel A. Delgado

Tesla y la conspiración de la luz
Miguel Ángel Delgado
Ediciones Destino
432 páginas



Sinopsis:

El joven mensajero Edgar, habitante de una Nueva York alternativa de inicios del siglo XX donde toda la energía se toma de una Red inalámbrica, se ve involucrado por azar en una trama para reivindicar a Nikola Tesla, del que nunca ha oído hablar, en el marco del funeral de Edison.

Comentario:

Otra novela enmarcada en la moda de los retrofuturismos, en esta ocasión, ambientada en las primeras décadas del siglo XX y en un entorno de ciencia ficción. Naturalmente, también es una ucronía, cuyo punto divergente es la opción de la humanidad por las energías limpias y ecológicas en lugar de por los combustibles fósiles. 

La obra nos presenta un mundo en el cual la información y la energía se transmiten de manera inalámbrica desde un punto central situado en Nueva York, lugar donde transcurre la mayor parte de la acción. Esta tecnología, cuyo desarrollo no me queda muy claro, se inspira en la diseñada por el famoso ingeniero Nikola Tesla, reivindicado en los últimos años e inventor, entre otras cosas, de la radio, aunque en la novela se supone que su nombre ha sido ninguneado y todo el mérito se lo ha llevado Edison, adorado casi como un dios, con la connivencia de banqueros y otros magnates (en la vida real Tesla estuvo a punto de recibir el Nobel, pero se negó a aceptarlo).

En esta ucronía no existen los transportes autopropulsados por motores de combustión. Todos los aparatos reciben la energía de la red, de un modo que no he entendido, así como tampoco si esto se hace mediante una tarifa plana o de manera gratuita.

La primera parte, donde se nos muestra el mundo, es la más interesante. Sus características peculiaries se nos muestran bien integradas en la acción, introduciendo también referencias a personajes y hechos reales de la época (actores, películas, banqueros, etc), algunos con un desarrollo alejado del verdadero. En la segunda hay un estancamiento apreciable, mientras que en la tercera abundan las escenas de acción, incluso protagonizadas por personajes secundarios: muchas las he leído en diagonal, pues son tiroteos, persecuciones y destrucciones que bien podrían haberse contado más resumidamente. 

La trama no está demasiado elaborada, a decir verdad, es muy sencilla y básica; recuerda a las obras de Julio Verne y otros pioneros de la ficción científica (submarinos, sabios locos, inventores solitarios que viven en bases secretas, robots). Incluso hay homenajes a Wells y su Guerra de los Mundos (como en la obra de Félix J. Palma de El Mapa del Tiempo y sus secuelas, a las que también recuerda, pero esta con menos calado literario). 

Algunos aspectos de la trama no los he entendido. Como por ejemplo: si tan peligroso les parecía Tesla a los gobernantes o magnates que dirigían el sistema, ¿por qué esperan a la muerte de Edison para detenerlo? Podrían haberlo neutralizado mucho antes, ¿no? 

En cuanto a los personajes, están en consonancia con lo que se espera de una novela de ciencia ficción ligera, con un toque un poco naïf: son bastante planos, no trasmiten mucho; además, hay algunos que parecen sobrar, como el viejo que vive en la pensión. El villano pasaba por allí, nunca conocemos sus motivaciones por su propia boca. A decir verdad, no aparece siquiera. Pensaba que al final nos revelarían quién era o que habría relación entre este y otro personaje que parece no pintar nada, pero no, no se explica. La prosa es correcta, pero tampoco brilla especialmente en el sentido literario.

Como ucronía resulta similar a las visiones ingenuas del XIX sobre cómo habría de ser el futuro. No se sabe muy bien por qué hay que luchar contra este "sistema", cuando en realidad parece bastante bueno y todo el mundo está encantado con vivir así. No se mencionan problemas sociales ni políticos e incluso el clima está regulado. Podría decirse que es una distopía donde se muestra un "mundo feliz" que no lo es tanto, pero en realidad, solo unos pocos individuos parecen insatisfechos y más bien por asuntos algo abstractos y muy personales. También podría ser una "crítica" del mundo actual, en exceso controlado y con poco margen para las aventuras y la indeterminación, pero no resulta muy efectivo. Solo sabemos que al protagonista le gustaría ser piloto y poco más. Tal vez sea una alegoría del poder de quien posee la tecnología sobre los demás, pero no estoy segura. El conflicto de la novela a mí personalmente no me ha enganchado ni convencido. Esperaba que se revelara algún secreto más impactante o con más repercusión en la vida de los habitantes del mundo imaginario.

En cuanto a la tecnología mostrada o la imagen que se da de Tesla... bueno, se trata de una obra de fantasía que supongo no trata de ser rigurosa sino tan solo explotar el nombre mitificado del ingeniero, pero echo en falta más explicación sobre cómo funciona la Red, cómo pueden enviar la energía a distancia sin pérdidas y cómo está organizado el sistema económico en un mundo así donde es tan fácil lograr energía, esos pequeños detalles...

En general, no me ha satisfecho mucho la obra, aunque se lee fácil y está correctamente redactada.

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viernes, 30 de mayo de 2014

La mecánica del corazón, Mathias Malzieu

La mecánica del corazón
La mécanique du coeur
Mathias Malzieu
Traductor: Vicenç Tuset
Editorial Debolsillo
174 páginas


Sinopsis:

En el día más frío de la historia, nace Jack, con el corazón congelado. La comadrona que lo trae al mundo le coloca en lugar de la víscera helada un reloj de cuco, que le servirá para vivir mientras no sea víctima de emociones fuertes, en especial del amor.

Comentario:

Más que novela, la obra de Malzieu parece un cuento de hadas con toques góticos, steampunk y neovictorianos, además de romántico en todos los sentidos de la palabra, con una estética que equivale en literatura a películas como Pesadilla Antes de Navidad y similares. Aunque se dice que es un cuento para adultos, y a menudo se tocan temas que podrían entrar en esta definición (sexo, violencia, etc), realmente el tono es muy infantil. Por si eso fuera poco, el exceso poético, con continuas metáforas y comparaciones, una prosa barroca, exagerada y tendente al empalago y el sentimentalismo exacerbado, hacen que resulte un poco difícil de digerir para mentes de una cierta edad. Además, se repiten mucho ciertas expresiones y palabras, dándole a la prosa un aire aún más inmaduro.

Dado que se trata de un cuento, el relato contiene una trama muy simple y poco creíble, con intención de metáfora sobre el sufrimiento del amor y el desamor y los problemas sociales de los que son diferentes.

Se supone que la acción transcurre en Edimburgo y Granada, pero podría ocurrir casi en cualquier lugar, ya que estos entornos están muy genérica y tópicamente descritos. Tampoco los personajes tienen desarrollo quedándose en meras marionetas que actúan de manera irracional. Sorprende que un joven de diez años se enamore hasta tal punto de buscar a lo largo de Europa, años más tarde, a una persona que ha visto una vez. Por si fuera poco, la susodicha persona tiene otro enamorado que hace lo mismo que el prota: seguirla años después. Sin embargo, la descripción y personalidad de Miss Acacia, interés amoroso de ambos, no parecen justificar tanto interés por parte de estos muchachos.

El libro está lleno de anacronismos que no se sabe si son deliberados, producto del descuido o qué. Se cita por ejemplo a Charles Bronson y variados hechos, situaciones y personajes que el protagonista, nacido a finales del XIX es difícil que haya podido conocer (a no ser que sea inmortal y nos narre todo desde el futuro, pero eso no se deja entrever).

Aunque el libro es corto, a veces se me ha hecho largo, sobre todo por la inclusión de episodios cuya relevancia o significado no he comprendido, como el asunto de Jack el Destripador en el tren. A veces, sobre todo llegados a Granada, la acción se estanca;  no vuelve a tomar un poco de brío hasta la irrupción del "antagonista".

Como punto positivo el intento del autor de buscar un estilo propio en una estética habitualmente reservada al cine o lo audiovisual.

A mí me ha parecido algo infantil, pero igual para jóvenes que se inician en la lectura está bien.



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sábado, 22 de marzo de 2014

El libro de los portales, de Laura Gallego

Editorial: Minotauro, 2013
496 páginas
14,95 €
Ebook: 6,99 €
 
Argumento:

En Darusia comienzan a suceder cosas relacionadas con los portales que la comunican. Varios estudiantes de la Academia de los Portales deciden resolver los misterios que les rodean.

Comentario:

Es inevitable que el argumento de El libro de los portales, e incluso la ilustración de la cubierta, recuerden, hasta cierto punto, la serie Stargate, con la que tiene algunas semejanzas, al menos superficiales, aunque pronto toma su propio rumbo.

Según avanza la lectura se hace evidente que la autora se ha trabajado mucho el diseño de un mundo condicionado por la existencia de estos portales y lo que significa para el desarrollo de la vida de sus habitantes. Poco a poco, mediante escenas como en la que Tabit acude al hogar de Yanek y habla con él muchacho y su familia, se va ampliando la información sobre estos portales: para qué sirven, cómo se pintan, el uso de la bodarita roja, lo que supondría que se quedaran sin ella, la aparición de la azul con su contenido de esperanza e intriga, el borrado de algunas de estas puertas, y la Academia de los Portales.

Todos estos datos, bien insertados entre escenas dedicadas a la presentación de los personajes y el desarrollo de los diversos misterios, resultan a menudo demasiado prolijos, dándoles en ocasiones una relevancia superior a la narración de las aventuras de los protagonistas, incluso ralentizando el avance de la historia. Si bien es cierto que la autora crea una sociedad compleja en la que prácticamente cada detalle es relevante para explicar lo que sucede más adelante, también puede resultar en algunos tramos una lectura demasiado densa.

Los protagonistas principales: Caliandra, Tabit, Tash, Rodak, Yunek, están diseñados para cumplir su cometido, con las características adecuadas para amoldarse a los tipos que representan, tanto en la parte de aventura como en la romántica, siendo sus comportamientos y reacciones bastante previsibles en casi todo momento, con escasas excepciones, algo que puede restar interés por el destino de los personajes a quienes consigan prever lo que va a suceder antes de que ocurra.

Y es que la novela, pese a su corrección formal, y una esmerada planificación que deja ver el oficio de la autora (todo tiene su importancia y se dirige de forma lenta pero segura a un final que cierra el círculo), no aporta nada nuevo ni diferente (ni siquiera lo que descubren más tarde sobre los portales, la aparición de Yiekele o el lugar en que la encuentran son suficientes para crear esa sensación de sorpresa o maravilla) al género.

De hecho la historia peca de excesivamente previsible en bastantes aspectos, lo que, unido a la mencionada prolijidad en la descripción de todo lo concerniente a los portales, puede resultar, en algunos de sus excesivamente largos capítulos, pesada de leer, por lo que el balance final sería el de una novela entretenida, aunque no especial.


***T***

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lunes, 24 de febrero de 2014

Si el amor es una isla, de Esther Sanz

Editorial: Planeta, 2014
296 páginas
14,95 €
Ebook: 10,99 €

Argumento:

Luisa acude a la isla de Sark para trabajar el el hotel Silence Hill Resort. 

Comentario:

Situar la acción de la novela en la isla de Sark, un lugar real situado en el Canal de la Mancha, y utilizar sus particulares circunstancias, dota a la historia de una ambientación poco convencional que, si bien no se aprovecha en todo su potencial, funciona lo suficiente para darle un algo diferente.

La narración en primera persona, que se suele utilizar para conseguir que se  empatice más con el personaje principal no consigue, en esta ocasión, que Luisa destaque o resulte cercana, quizá porque no hay gran cosa destacable en ella, carece de una personalidad compleja o poco convencional.

En cuanto a los otros dos componentes del «triángulo amoroso», lo más destacable es que el «malo», Patrick Groen, que lo es según la opinión de quienes hablan con Luisa, aunque en ningún momento se muestra que lo sea, parezca mejor persona y menos misterioso que Jim, el «bueno», cochero y escritor en ciernes, cuyo comportamiento es en ocasiones más interesante que el del dueño del Silence Hill Resort.

El resto de los personajes, secundarios, se utilizan para «tareas básicas», como informar a Luisa de los chismes del pueblo, resolver los misterios que sirven de fondo a la trama amorosa o protagonizar sus poco relevantes historias románticas (Ingrid y Gaspard, Elisabeth y Rahul), pese a que algunos de ellos, por su importancia en varias de las subtramas hubieran merecido un mayor desarrollo (Elisabeth y su local a medio camino entre una librería y una tetería, Books & Cups, madame Perrier y su desaprovechada capacidad para ver fantasmas...).

También llama la atención que el inicio de la novela tenga un tono misterioso, casi decimonónico, con esas condiciones de trabajo tan draconianas como absurdas (la justificación de aceptarlas para  pagar el tratamiento paterno es poco convincente) cuya única finalidad acaba siendo servir de excusa para propiciar encuentros entre Luisa y Patrick.

De hecho, poco a poco, tras sentar las bases para la resolución de los misterios, la novela va derivando hacia lo romántico, centrándose en la atracción de Luisa por ambos jóvenes, Patrick y Jim, quien parecen interesarle por igual, repartiendo escenas románticas (con un punto erótico) entre ambos, para resolver todo de forma rápida en las últimas páginas.

Las menciones a varios libros, entre los que destaca El fantasma de la ópera, de Gaston Leroux (que tiene ciertos paralelismos con la situación de Patrick) y Las ciudades invisibles, de Italo Calvino (Luisa se siente en parte identificada con Zobeida, protagonista de una de sus historias), o la también poco desarrollada idea de Jim soñando la novela que está escribiendo, son algunos de los homenajes a la literatura que incluye la autora en su obra.

En resumen, Si el amor es una isla es una novela juvenil y romántica de desarrollo irregular, seguramente perjudicada por la narración en primera persona que impide dotar de profundidad a la mayoría de los personajes, no aprovecha todo su potencial y resulta algo previsible, si bien se lee con agrado, está correctamente redactada y cumple su cometido de entretener.

Pasaje de la novela:
—Supongo que, como musa, te he decepcionado... —le dije sin saber cómo despedirme.
—En absoluto. Has seguido el guión de forma totalmente previsible —respondió con frialdad.
—¿Qué quieres decir?
—Que los hombres poderosos siempre han sido irresistibles para las mujeres, sobre todo para las de humilde cuna.
Aquella insinuación me arrancó una bofetada. Sin embargo, antes de que aterrizara en su mejilla, Jim interceptó mi muñeca y me atrajo hacia él con fuerza. Traté de luchar antes de que me robara un beso.
—Dime una cosa —murmuró a dos centímetros de mi boca—, ¿te ha besado él así?
Le miré con rabia y salí de allí corriendo en dirección a Silence Hill.



***T***

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domingo, 23 de febrero de 2014

Harry Potter y la Orden del Fénix, de J. K. Rowling


Harry Potter y la orden del Fénix 
Harry Potter and the Order of the Phoenix 
Joanne K. Rowling 
Editorial Salamandra 
896 páginas 

 

Argumento: 

Como de costumbre, Harry pasa unas horribles vacaciones en casa de sus tíos, los Dursley. Cuando su primo sufre el ataque de un dementor y tiene que hacer uso de un encantamiento, desata las iras del Ministerio de Magia de Cornelius Fudge, que prohibe hacer esos alardes delante de muggles (no magos). Harry es juzgado por tales delitos, pero resulta absuelto por intervención de Dumbledore, director del colegio Howgarts, al que regresa Harry. 

Pero las cosas no pintan nada bien. Sirius Black, su perseguido padrino, está encerrado en la casa familiar, donde también se reúnen los miembros de la llamada Orden del Fénix, una alianza de magos que creen que Lord Voldemort, el malo malísimo, está a punto de regresar con pésimas intenciones. 

Para los alumnos del colegio Howgarts, además, está la preocupación por los examenes T.I.M.O.S, una especie de reválida que orientará sus futuras profesiones. 

Harry no deja de sufrir dolores en su cicatriz. Está irritable, y sufre los contratiempos hormonales de sus quince años. Él, más que nadie, sabe que Voldemort volverá... 

Como el Ministerio de Magia ha designado como profesora de Defensa contra las Artes Oscuras a la maltratadora de niños Dolores Umbridge, que se opone a enseñarles los hechizos pertinentes, Harry organiza con sus amigos unas clases paralelas... 

Entretando, varios peligrosos mortífagos escapan de la tenebrosa cárcel de Azkaban... 

Comentario: 

Libro larguísimo, y densísimo en nombres y detalles, tantos que muchos no los recuerdo bien, lo empecé a leer creyendo que tenía entre manos una novela juvenil de aventuras y fantasía. Debido a mi error de apreciación, las primeras 300 páginas, en las que prácticamente no pasa nada, se me hicieron tediosas, y estuve a punto de dejarlo. Sin embargo, una vez me di cuenta de las verdaderas intenciones de Rowling y de los mensajes ocultos que están detrás de la aparente inanidad de la novela lo tomé con ganas y lo terminé muy deprisa. 

Así pues, se puede decir que como novela de aventuras juveniles le sobran casi todas las páginas. De acción propiamente dicha debe de haber unas doscientas o trescientas siendo generosa. El resto se consume en descripciones costumbristas del mundo de la magia y del colegio Howgarts. En este sentido, si la jerga utilizada (muggle, animago, mortífago, polvos flu, etc) fuera un léxico normal, no se diferenciaría mucho de cualquier relato sobre adolescentes, con sus preocupaciones típicas: los novietes, los estudios, relaciones de amistad, el juego (el quiddich). Este aspecto me ha gustado más, aunque resulte paradójico. 

Los quinceañeros del colegio empiezan a descubrir nuevos sentimientos, a establecer relaciones entre sexos, más allá de la camaradería, aunque todavía inmaduras y como de preparación y conocimiento para algo más profundo. No puede negarse que Rowling describe con realismo todos estos cambios de la adolescencia, aunque, por ejemplo, no se habla mucho o nada de sexo. 

Viendolo así, como un libro de "fantasía costumbrista", se puede comprender un poco la manía de Rowling de incluir la descripción detallada de todas las clases, deberes y actividades del colegio (incluyendo los aburridísimos partidos de quiddich, que directamente los he leído por encima); o la visita al hospital de San Mungo, también larguísima, donde reconocemos como paciente al antiguo y vanidoso profesor Gilderoy Lockhart; por no mencionar el juicio a Harry o las escenas del inicio con los tíos. Este exceso de páginas permite a la autora explayarse acerca de ese mundo mágico que ha creado, de sus rarezas y curiosidades, algunas de ellas inventadas a partir de la inversión del mundo "normal" (los sanadores de San Mungo recelan de la medicina muggle, como los muggles recelan de los sanadores "mágicos"). Hay escenas prescindibles como la del autobús noctámbulo y otras muy largas, como la llegada de Harry a la casa de Sirius Black con la orden del Fénix, o el combate final en el Ministerio de la Magia, con tanto hechizo de nombre raro. En general, en este libro, Rowling no está nada contenida en cuanto a descripción y diálogos inflados, muchas veces puramente de relleno sin ninguna gracia ni funcionalidad en la historia. 

La estructura del libro es similar a la de otros anteriores de la misma serie. Parece que siempre ocurre lo mismo: los tíos haciéndole la vida imposible a Harry, llegan cartas de Howgarts, se incorpora a clase, el sombrero seleccionador, empiezan las clases, hay un misterio relacionado con Voldemort, Draco se pone pesado y molesto, enfrentamiento con el mal, Dumbledore charlando con Harry en plan sabio, fin de curso y regreso a casa de los tíos). Sí es muy diferente en el tratamiento y profundidad. El primero de la serie era claramente un libro infantil, sencillo, corto y con muchas gracietas dedicada a los niños; el quinto, es decir, este, es más complejo, adulto, violento... No parece en realidad adecuado para niños muy pequeños, que dudo que comprendan en toda su extensión los acontecimientos descritos (asesinatos, torturas de todo tipo, mentales y físicas, malos tratos...). 

Como literatura, la novela no es muy buena. Tiene el defecto de la desmesura, la digresión, el no centrarse en un tema, el exceso de nombres, la prosa plana (o sencilla, para niños)... Pero posee el encanto de la creación de un mundo propio de la autora, rico en detalles, coherente, y con personajes fácilmente identificables. 

La autora no deja nada al azar. Incluso los nombres de los personajes parecen tener un sentido o ser un guiño cultural. Minerva (como la diosa de la sabiduría) McGonagall, Albus (blanco, en latín, color de pureza) Dumbledore, Hermione (de Hermes, conocimiento secreto) Granger, Voldemort (Vuelo de muerte, en francés), Severus Snape, etc... 

La creación del mundo es impecable, perfecta y organizada. Se aprecia que cada raza posee un estilo de patronímico. Así los gigantes, tienen nombres toscos que parecen onomatopeyas, en consonancia con su escasa sofisticación intelectual; los centauros tienen nombres elegantes y evocadores (Firenze, Bane, Ronan...); los elfos domésticos, nombres humorísticos (Dobby). La cultura de Rowling y su conocimiento de temas esotéricos se revela en las líneas maestras de su mundo fantástico, intercalado en el real de un modo muy ingenioso (casas que solo pueden ver los magos, la estación de King Cross con el andén 9 3/4, ese ministerio de Magia, del que el gobierno "real" parece tener conocimiento, ya que se dice que el ministro de magia transmite mensajes al Primer Ministro de Gran Bretaña acerca de los peligros de Voldemort...) Naturalmente, muchos detalles permanecen ocultos al lector normal que busca solo la aventura, pero están ahí, construyendo y cimentando la parte visible. Rowling nunca ha negado que ya tiene su obra escrita, incluso la última palabra de la serie, que será "cicatriz", y que todo obedece a una concepción de globalidad realmente desmesurada. 

Y como se trata de una fantasía "costumbrista", en el fondo, los temas que se tratan son universales y aplicables al mundo muggle. Lo que más me gusta de Rowling, en este sentido, es que no es nada maniquea describiendo acciones y personajes. Un personaje que debería "ser" el "bueno", tiene partes oscuras; y otros que parecen "malos", poseen alguna razón que los redime. El hecho de que se establezca ese paralelismo constante entre Harry y Lord Voldemort, demuestra bien a las claras la ambigüedad de esa lucha del Bien y del Mal. Por otra parte, lejos de mostrar a los magos como una criaturas idílicas los describe como racistas (desprecian a los muggles, incluso los personajes "buenos"), recelosos, genocidas (mandan exterminar a otras razas, como los gigantes), enfrentados en terribles luchas por el poder (veáse la lucha entre Cornelius Fudge, ministro de magia y sus acólitos contra Dumbledore, al que acusan de subversivo, y a la vez contra los mortífagos rebeldes), crueles (la prisión de Azkaban es un lugar terrorífico que las leyes muggles desde luego no permitirían; la sola presencia de los dementores sería considerada como un crimen contra la humanidad; y no nos olvidemos de la profesora Umbridge que tortura literalmente a Harry y es una tirana de mucho cuidado), clasistas (tienen establecidas categorías en su propio mundo, los sangre pura, los mestizos, los hijos de muggles...), esclavistas (tienen de esclavos a los elfos domésticos, que además no pueden rebelarse contra las órdenes y si lo hacen se autocastigan). Y las criaturas que lo pueblan, tampoco son una joya. Los centauros también odian a los humanos, son vengativos y capaces de asesinar a quienes violan sus bosques. No, definitivamente, no es un mundo ideal el de los Magos, sino más bien siniestro, truculento, y en algunos aspectos terrorífico (los dementores) 

Entre los hechos que me han llamado la atención está la ausencia total y absoluta de menciones a la religión. Sí, se dice que celebran la Navidad, pero no hay comentarios sobre Dios, en cualquiera de sus cultos o sobre el significado de esos "ritos" (lo único que se menciona relativo a la Navidad, por ejemplo es la costumbre de besar debajo del muérdago) Una se pregunta si esos niños son paganos o ateos, que es lo más probable, aunque tal vez Rowling no lo diga explícitamente para no meterse en camisa de once varas. Muy curiosa es la charla que mantiene Harry con un fantasma acerca de la vida después de la muerte, en la cual el fantasma se niega a hablar de ello y confiesa ¡su desconocimiento sobre el particular! No se menciona a Dios, pero la muerte es algo constante en este libro, y Harry, afectado por una defunción próxima, siente la inquietud de saber. 

Otro hecho curioso es el talante esclavista de los magos, que ya mencioné de pasada. Todos los magos, a excepción de Hermione, tratan con condescendencia o desprecio a los elfos y se burlan incluso de su intento por "liberarlos", llegando a afirmar que no quieren dejar su estado. La chica pertenece precisamente a una asociación para salvar de la servidumbre a estas criaturas atormentadas. 

Un apartado especial para los personajes, en los que se centra la acción. 

Rowling profundiza en la personalidad de Harry, al que define en este libro como atormentado, alterado por las hormonas, iracundo, desagradable, malhumorado y con unas respuestas a veces teñidas de sarcasmo, un poco bruto e insensible, tímido con la chica que le gusta y poco hábil para manejar ese tonteo adolescente. Sufre cuando le prohíben jugar al quiddich; es torturado por la profesora Umbridge hasta derramar su sangre; se atormenta al descubrir en el pensadero de Snape, que su padre, al que tenía en un altar era a su edad un elemento indeseable y repugnante, que se divertía metiéndose con Snape, solo porque era "diferente". Estas escenas me han gustado bastante. Cuando él ve el pasado, a James Potter y a sus amigos, Lupin, Peter y Sirius, y a su madre defendiendo a Snape. Se cuestiona entonces muchas cosas; quiere explicaciones de ese comportamiento, como cualquier chico al que se le rompen los mitos de infancia, como rito de paso a la edad adulta. 

Ron está más desdibujado, y casi solo aparece como víctima de las bromas y burlas de Draco y sus amigos. No parece un personaje por el que Rowling sienta mucha predileccion, ya que apenas describe su vida interior. 

Hermione me ha gustado. Es la chica sensata, lógica, inteligente, que urde estrategias para salvar a sus amigos; es responsable y racional, y tiene compasión hacia los demás seres. Es una maga atípica, en este sentido. Es la mejor consejera de Harry incluso en materia de amores, y le revela lo que ha hecho mal con Cho, la chica que le gusta a Harry. 

La figura de Dolores Umbridge ocupa el rol de antagonista, llegando a extremos realmente preocupantes; Dumbledore está oculto hasta casi el final, donde retoma su papel de sabio, poderoso, perfecto y puro; McGonnagall tiene más protagonismo que Dumbledore e incluso protagoniza una violenta escena que la lleva al hospital; Draco es malísimo sin matices; Sirius no me cae bien, y está para lo que esta; Lupin casi no sale; Hagrid es raro... 
En fin... 

En resumen, una novela muy extensa, que no alcanza buena puntuación literaria, pero que fascina como mundo, y que trasciende el ámbito de la literatura para convertirse en un fenómeno social o nuevo mito, como El Señor de los Anillos. Lo que más me ha gustado ha sido lo menos fantástico, aunque al final, Rowling recuerda que escribe para jóvenes y vuelve a las varitas, encantamientos y similares... 




Es supermillonaria. Ella sí que sabe hacer magia, jajja 
J. K. Rowling, genio y figura






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