Mostrando entradas con la etiqueta Misterio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Misterio. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de marzo de 2017

A menos de cinco centímetros, de Marta Robles

Editorial: Espasa, 2017
Colección: Espasa narrativa
344 páginas
19.90 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

Katia Kohen contrata al detective Roures para que pruebe que el famoso escritor Armando Artigas asesinó a su madre , con quien había tenido una aventura, y a otras tres mujeres más.

«A menos de cinco centímetros» es una novela detectivesca clásica, que incluye muchas de las características del género: su protagonista, Tony Roures, es un sexagenario ex corresponsal de guerra que investiga infidelidades hasta que llega un caso capaz de «redimirle» de un pasado que le hace sentir culpable. Solitario, fracasado, romántico, no tarda en sentirse atraído por Misia Rodríguez, víctima potencial, bella e interesante, a quien desea salvar.

Este reconocido alter ego de la autora (Roures, como Carvalho, al que ha declarado homenajear, se traducen como Robles) aporta además la crítica social que se asocia a este género mediante reflexiones sobre la guerra, la trata de personas, el Holocausto o la prostitución, muy presentes en  los capítulos narrados desde el punto de vista del detective.

Los otros protagonistas, Misia Rodríguez y Armando Artigas, además de sus roles de posibles víctima y asesino, protagonizan la trama «romántica» (pasión, sexo), y la mayoría de las escenas eróticas, algunas de ellas más significativas que otras, casi todas breves y sin caer en el mal gusto. Y también reflexionan sobre literatura, Armando como autor («Escribir una mala novela es muy difícil. Y escribir una buena es un milagro. La diferencia entre una y otra es la emoción. Y ni siquiera eso garantiza su éxito. Por eso solo hay que contar aquello que uno querría leer. Nada más. No existen fórmulas mágicas, salvo, tal vez, tener algo que decir y una mirada propia a la hora de decirlo») y Misia, esposa de un editor, como lectora («Ahogó sus penas entre esas palabras escritas que un día le enseñaron a llorar y a vivir en mundos paralelos»).

El resto de los personajes: Katia Kohen (contrata al detective), Isabel (periodista, parte del pasado traumático de un Roures en busca de redención) Alfonso Benítez y Miguel Atance (amigos de confianza de Artigas) o Carlos Rothman (marido de Misia) cumplen su cometido como secundarios necesarios para que avance una historia en la que los flashbacks que muestran la relación de Armando con varias de las mujeres supuestamente asesinadas no parecen aportar gran cosa a la novela.

Las continuas referencias a cómo visten los personajes (Misia y Armando), si bien se dirían utilizadas a modo de caracterización y contraste, un largo listado de títulos y características de libros, o los mencionados flashbacks, llega un momento en el que obstaculizan la fluidez de la narración más que enriquecer la historia. En cuanto a la resolución del misterio, la escasez de personajes con posibilidades de haber cometido los crímenes es tal que no resulta difícil, para quienes lean habitualmente este género, deducir su identidad incluso antes que Roures. El motivo, en cambio, es casi imposible adivinarlo, quizá por su carácter rebuscado, del que no se dan indicios.  

En resumen, «A menos de cinco centímetros» es una novela correctamente redactada que contiene los elementos habituales de las novelas de detectives clásicas, con varios altibajos de ritmo, algún cabo suelto (¿Qué ocurre con cierto libro tras publicarse?), un desenlace de interés creciente resuelto de manera convencional y un final agridulce acorde con el género al que pertenece.


***T***


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

lunes, 13 de marzo de 2017

La biblioteca de los libros rechazados, de David Foenkinos

T.O.: Le Mystère Henri Pick, 2016
Editorial: Alfaguara, 2017
Traducción: María Teresa Gallego y Amaya García
290 páginas
18.90 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

Delphine Despero, editora de la editorial Grasset, y su pareja, el autor fracasado Frédéric Koskas visitan la biblioteca de Crozon, un pueblo de Bretaña, donde encuentran un manuscrito que deciden publicar,  alcanzando un éxito inesperado.

Comentario:

En «La biblioteca de los libros rechazados» se encuentran dos historias, una de misterio y otra metaliteraria, engarzadas entre sí, sustentándose mutuamente, cada una protagonista de la mitad de la obra.

Tras la publicación, y posterior éxito, de la novela, se inicia una pesquisa en la que esta, «Las últimas horas de una historia de amor», sería la «víctima», y su autor, supuestamente Henri Pick, un pizzero fallecido un par de años antes, el «criminal». Jean-Michel Rouche, un crítico literario en horas bajas, sería el detective que, creyendo en la «inocencia» de Pick, decide averiguar quién es el verdadero «culpable».

La investigación de Rouche, emprendida por su cuenta, desconfiado de la versión oficial, incluye entrevistarse con diversos «testigos», encontrar pruebas que cree concluyentes, e incluso pensar que ha resuelto el caso y verse impelido a tomar una decisión, más o menos moral, sobre qué hacer con lo que sabe. La resolución del caso, con un giro final hasta cierto punto inesperado (elige entre las dos posibilidades más creíbles), es la lógica y pertinente con la intención de la novela.

La aparición del «cadáver» («Las últimas horas de una historia de amor») se usa además para analizar la influencia que ejerce un hecho inesperado tanto en un público lector ansioso de saber más como en las personas cercanas al supuesto autor, siendo la viuda de Pick, Madeleine, una de las principales afectadas. La mujer pasa de la incredulidad a la duda y a la asunción de que su marido escribió una novela, basándose en una anécdota de juventud, cuando estuvieron temporalmente separados:

« Pocos minutos después se dijo incluso que era posible. Improbable, sí, pero posible. Y además, debía tener en cuenta otro elemento: a ella le agradaba aquella manifestación del pasado. Le apetecía creer en cualquier cosa que le permitiese volver a entrar en contacto con Henri, de la misma forma que otros se dedican al espiritismo. A lo mejor había dejado esa novela para ella. Para regresar por sorpresa. Para decirle que todavía estaba allí; esa novela era para cuchichearle al oído su presencia; era para que el pasado de ambos pudiera seguir vivo. Y entonces preguntó:
   —¿Puedo leer su libro?»

La parte metaliteraria de la novela incluye desde un recorrido superficial  por las costumbres literarias francesas, hasta menciones de programas dedicados a la literatura, o autores y libros famosos: Houellebecq («Sumisión es su mayor éxito. Más que el Goncourt. Pero es su peor libro. Se me cayó de las manos. La verdad, para cualquiera a quien le guste Houellebecq, es muy inferior a todo lo demás que ha escrito. Tiene un sentido excepcional de lo novelesco, pero aquí la verdad es que no hay argumento. Y las pocas páginas buenas sobre la sexualidad o la soledad son repeticiones de lo que ya había escrito, pero en peor.»), Marcel Proust, John Kennedy Toole y, en especial, Richard Brautigan, en cuya novela «The Abortion» está el origen de esa Biblioteca de libros rechazados que inaugura Jean-Pierre Gourvec en Grozon.


En general, durante buena parte de la narración, se mantiene el equilibrio entre las menciones literarias y la trama de misterio, si bien en la segunda mitad, cuando se centra en la investigación sobre quién escribió en realidad la obra, comienzan las digresiones, desde el relato pormenorizado de la vida de personajes secundarios hasta el exceso de romances, dejando algunas de las subtramas sin una conclusión satisfactoria.


En resumen, «La biblioteca de los libros rechazados» es una novela sobre el amor a la literatura, con algunos, breves, baches de ritmo e interés debidos a digresiones innecesarias y a la tendencia del autor a contar más que a mostrar, aderezada con un misterio cuya resolución mantiene la intriga hasta el último momento.


***T***


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

jueves, 9 de marzo de 2017

Y si fuera cierto, de Antonia J. Corrales

Editorial: Amazon, 2017
Longitud de impresión: 155
2.99 €

Argumento:

Fabiola es contratada para escribir una biografía. Cuando llega al pueblo donde tiene que hacer su trabajo empiezan a suceder cosas extrañas.

Comentario:

Alguien que haya leído alguna de las novelas anteriores de la autora podría pensar, tras la lectura de los dos o tres primeros capítulos de «Y si fuera cierto», que, al menos en lo formal, tiene muchas similitudes con estas: narración en primera persona de protagonista femenina en crisis, frases entre lo melodramático, lo superficial  y lo incomprensible, repetitivas, con menos contenido del que aparentan, desorden narrativo (comienza con el viaje y vuelve a un acontecimiento anterior), ausencia de fecha o lugar en el que se desarrolla la historia, palabras usadas fuera de contexto, erratas, puntuación caótica en la que faltan tildes y comas, etc….

Por fortuna, poco después de la llegada de Fabiola a su destino, algunas de estas características empiezan a diluirse. La autora abandona durante la mayor parte de la novela el tono exagerado y las frases tan grandilocuentes como vacías para adoptar una narración sencilla y eficaz, en algunos momentos emotiva, sobre todo en el relato, bastante tópico y por tanto susceptible de despertar empatía, de la vida matrimonial de la protagonista y su ex marido, Ezequiel, o la breve escena que esta comparte con su madre enferma.

También se nota que, además de mejorar la comprensión y facilitar la lectura, la drástica disminución de este tipo de frases permite distinguir la historia bajo la superficie, y el trabajo realizado para dotarla de estructura y coherencia, y de una profundidad ausente en varias de las obras anteriores de la autora, más centradas en el relato de generalidades emocionales que en contar algo con sentido, como sí ocurre en «Y si fuera cierto», obra más «novelada», con escenas, diálogos y un mensaje claro, directo y positivo.

Como ejemplo de estructura destaca la relación entre lo que sucede en la primera parte de la novela y en la segunda (se explica incluso el ruido que hace el tren camino del pueblo), la sutileza con la que a media novela cambia un escenario por otro, o la muy eficaz revelación de los misterios, con un toque fantástico, que rodean el lugar y a sus habitantes, en un crescendo de intriga y curiosidad. Que haya quien pueda deducir lo que sucede en realidad (no es tan difícil) no resta interés a la lectura, ni tampoco la relativa previsibilidad de lo que ocurre tras la revelación, si bien la autora consigue dar un par de sorpresas sin perder la credibilidad (dentro de lo fantástico) de la historia.

La elección de la primera persona (habitual en la obra de la autora) cobra significado y sentido en la historia de Fabiola, en la subjetividad de lo que experimenta. Aunque la definición del personaje no es muy profunda, si está lo bastante caracterizada para mostrar a una mujer en crisis: separada de su marido, con un amante, la madre enferma y una novela que lleva años escribiendo sin ser capaz de terminarla. La estancia en el pueblo, lo que allí vive y las consecuencias, que cambian su vida, son una suerte de viaje iniciático (de nueve meses, como un embarazo) que ordena sus prioridades y le hace tomar decisiones que cambian su vida. El resto de los personajes (Santos, Jacinta, Margaret, Ezequiel, Torcuato…) y sus actos están al servicio de la trama.

En el aspecto fantástico, destaca la recreación del pueblo y sus circunstancias: la sabiduría de Jacinta, los colores, el simbolismo de la hoja de arce roja (en novelas anteriores fue un paraguas rojo o una jirafa albina), a modo de contacto con la realidad, recordatorio de la vida de Fabiola antes de llegar al pueblo, objeto «mágico» que actúa como nexo de unión entre un lugar y otro.

En resumen, pese a las evidentes similitudes entre «Y si fuera cierto» y otras de sus novelas (mujeres heridas, «fantasía», símbolos, cambios, amistad femenina, viajes iniciáticos, relaciones románticas difíciles...), se percibe en esta una evolución (sería mayor con una revisión formal más profunda para «limpiar» la prosa), que la convierte en la que mejor consigue transmitir las inquietudes de su autora.


***T***


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

lunes, 6 de marzo de 2017

El silencio de las Tierras Altas, de Steinar Bragi

El silencio de las Tierras Altas
Hálendið
Steinar Bragi
Traductor: Enrique Bernárdez Sanchís
Ediciones Destino
368 páginas


Argumento:

Dos parejas recorren las Tierras Altas de Islandia. El mundo mágico y desolado de la región sacará a la luz sus fantasmas ocultos.

Comentario:

No sé muy bien en qué género encuadrar la novela que nos ocupa. Podría ser fantástico o terror o incluso un thriller con elementos psicológicos y sobrenaturales, en los que tienen mucho peso los mitos propios de la nación islandesa, con sus duendes y demás. Lo que sí tengo seguro es que no me ha gustado nada. 

Para ser tan corta, me ha aburrido. Y no sé muy bien por qué. Supongo que detectar la falta de dirección de la historia ayudó bastante a mi tedio.

Tenemos dos parejas de islandeses acomodados pero que han sufrido (todo lo que puede sufrir un islandés) con la crisis económica e inmobiliaria, lanzados a la aventura de recorrer en todoterreno las tierras altas de Islandia, un lugar desolado, según la descripción que hace el autor, casi un desierto, donde no parece haber ni cobertura para los teléfonos... Los protas tienen un accidente y empiezan a ocurrir cosas extrañas. Se refugian en una cabaña con unos viejos que también dan mala espina. Hay apariciones y desapariciones, huesos y cosas cada vez más raras. 

En todo esto, el autor nos intercala flashbacks con las muy aburridas vidas de los protagonistas, los cuales para mí son casi indistinguibles unos de otros. La forma tan sosa de contarlas no logró hacérmelas interesantes al menos. 

Algunos capítulos parecen crítica social (leve); otros, terror de la más rancia escuela, con toques de absurdo y surrealismo estilo "Lost" (qué daño hizo esta serie), para terminar con un final ambiguo pero cuyas posibles explicaciones son todas estúpidas y te hacen desear no haber leído el libro. 

La prosa tampoco es nada del otro mundo, más bien lo contrario. Quizás lo mejor sea la ambientación, el aire sobrenatural y mágico que confiere al paisaje donde se desarrolla la acción, pero en líneas generales deja un poso de vacío al final, porque no sabes muy bien qué se nos quiere transmitir con esa novela. ¿Hay algún tipo de simbolismo? ¿Va de la crisis y bancarrota que sufrió Islandia? ¿Los duendes son reales o alucinaciones? 

El final es de esos que tanto odian los lectores, así que no digo más... El que quiera arriesgarse a perder valiosas horas de vida está en su derecho, pero no digan que no están advertidos.


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

jueves, 2 de marzo de 2017

Un lugar a donde ir, de María Oruña

Un lugar a donde ir
María Oruña
520 páginas
Editorial Destino

Argumento:

La teniente Valentina Redondo se enfrenta a un extraño caso: aparece muerta una joven vestida con ropas medievales en un lugar llamado Mota de Trespalacios, y en posesión de una moneda antigua. Poco después, ya son dos los cadáveres con moneda. Paralelamente, su novio Oliver realiza gestiones para encontrar a su hermano desaparecido. 

Comentario:

La segunda novela de las aventuras de la teniente Valentina Redondo en tierras cántabras me ha parecido más floja que la primera. A todas luces, la extensión desmesurada de la novela, de más de quinientas páginas, es un hándicap para una narrativa fluida. La trama, mucho  más sencilla de lo que parece, se alarga al intercalar en la narración de la investigación policial  flashbacks con la vida de la víctima y las reflexiones un tanto delirantes del asesino, siguiendo por otra parte, el manido modelo de los misterios "nórdicos". Para rematar, se incluye una subtrama protagonizada por el novio de la detective, Oliver, un auténtico hombre-florero, que añade páginas y solo sirve para justificar su existencia y para liar más el caso principal de un modo forzado.

Los diálogos son también extensos y repetitivos. Habría sido  necesaria una buena poda para ajustar la prosa, ya que a menudo repite informaciones ya dichas, tanto en la parte narrada como en los parlamentos de los personajes. En cuanto a estos, apenas están perfilados. En lugar de mostrarnos cómo son, la autora nos cuenta un montón de datos de ellos, pero desvinculados de lo que vemos o de la trama en sí. Así tenemos una gran cantidad de páginas dedicadas a describir la vida de la forense o de alguno de los policías, claramente sobrantes, ya que esos datos no son relevantes para la historia ni estos personajes tienen una actuación más allá de la que les otorga su rol arquetípico de informadores o ayudantes de la protagonista. El premio a la situación más rara del libro se la llevan dos ingleses hablando entre sí en español, "para practicar el idioma", viviendo ambos en España... y mostrando unos parlamentos perfectos llenos de frases complejas.

Como ya es de rigor en toda novela policíaca, los cadáveres aparecen con unas parafernalias rocambolescas. En este caso, la primera víctima ha sido vestida como una princesa medieval, y lleva una moneda antigua. Si ya de por sí resulta extravagante tal disposición, más chocantes son las explicaciones finales, tan cogidas por los pelos que no resultan nada creíbles. Más parece que todo eso forma parte de la obligación ineludible en el género de que las muertes tengan la presentación más espectacular y rara posible. Si esto ya resulta chirriante de por sí, más lo es el que algunos de los personajes consideren que pueda haber elementos mágicos o anómalos, tales como un viaje en el tiempo. Bien es verdad que la anomalía queda pronto descartada, pero resulta molesto que se baraje tal hipótesis, cuando el lector es consciente de que la obra transcurre en un ambiente realista.

 Otra cosa que no me gusta, será porque este género no es de mis favoritos, es el abuso de explicaciones, por ejemplo, forenses, que los expertos dan a otros que se supone deberían conocer del tema, al menos un poco. Estos momentos wikipedia solo valen para que veamos lo mucho que se ha documentado la autora, pero a mí no me interesan. Prefiero que me digan directamente que la policía ha determinado la fecha y hora de la muerte en x y en y y no me cuenten todo el proceso para determinar eso. Pero imagino que habrá gente a quién sí le interesen esos procedimientos. Y que forma parte del género.

El afán por evitar que el lector descubra al asesino, único aliciente de este tipo de novelas, hace que la trama se retuerza y se usen recursos un poco engañosos. A pesar de ello, y casi sin pistas, uno puede hacer sus deducciones, fijándose un poco en la estructura de la novela...

En resumen, una novela policíaca muy canónica y convencional, que gustará a los fans de este género, pero que a mí me ha quedado muy corta como novela en general, al no lograr empatizar ni con los personajes ni con las situaciones. Eso sí, buen reclamo turístico para Cantabria, con abundantes postales.

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

lunes, 6 de febrero de 2017

La escritora, de Carmen Conde

Editorial: Ediciones B, 2017
368 páginas
18 €

Argumento:

Una escritora aparece asesinada, devorada por ratas, y solo es la primera víctima.

Comentario:

Desde los primeros capítulos (un prólogo situado en 1976 y un presente en 2011) se nota que la autora sabe escribir, con una prosa sumamente visual, intensa y bien medida, con la que no duda en describir escenas de gran crudeza no aptas para personas sensibles a lo gore (bebés, ratas, cadáveres) y presentar a personajes poco convencionales, como lo es Lucrecia Vázquez, una joven de 27 años, no muy atractiva, negra literaria, que sufre el síndrome de Gilles de Tourette. («Ahora se llevan las novelas policíacas con protagonistas femeninas raras —le había dicho su editor—.)

Si bien al principio parece que se trata de la protagonista, pronto se ve que su papel es el de principal sospechosa e interés romántico del policía, Gerard Castillo, desde cuyo punto de vista, subjetivo, se cuenta casi todo lo que pasa. Esto permite conocer lo que sabe, sospecha o intuye, influido por sus propios prejuicios, deseos o temores, aunque la inclusión del prólogo propicia que, al menos en buena parte de la novela, se vaya por delante de él en cuanto al posible motivo de los crímenes etc…

Como fondo de la trama policial está la literaria, en la que la autora, por medio de Lucrecia y los otros personajes relacionados con la literatura (la difunta Dana Green, el autor de libros de autoayuda Alejandro Paz, el editor Ramón Aparicio), hace una crítica tan certera como implacable, y poco sutil, de varios géneros y los métodos utilizados para publicitarlos, incluido el de la propia novela.

En lo formal, destaca una redacción cuidada en la que apenas se pueden «reprochar» detalles como la repetición de información en una o dos ocasiones, la breve incursión de Lucrecia en el pov de Gerard o algunas digresiones, en especial durante el viaje a Galicia, minucias que no desmerecen los aciertos, desde la adecuada progresión del misterio y las revelaciones, la elección de punto de vista, o el tono melodramático (lo que ocurre en el pasado y sus consecuencias), que no tiene duda en utilizar algunos de los tópicos que critica.

En resumen, «La escritora» es una novela bien redactada, visual, con personajes complejos, alguno poco convencional (Lucrecia), crítica a varios géneros literarios, humor e ingenio, desarrollo en el que las revelaciones, dudas y posibilidades incrementan el interés y la intriga, exceso de escenas gore (demasiadas ratas), cierta previsibilidad al final (lo que relata el prólogo y la escasez de personajes acotan bastante las posibilidades) y un último tercio de los que «enganchan».


Citas literarias:

«Lucrecia se había fogueado creando decenas de novelas eróticas de argumentos clónicos y demenciales que desembocaban implacablemente en multitud de coitos entre la pareja protagonista, que incluían sexo oral, anal y vaginal en varias posturas distintas, una de ellas digna de contorsionistas experimentados, más una escena estelar con participación de mucha más gente, animales, hortalizas y objetos de diversa índole.»

«Cuando Ramón Aparicio le explicó qué tenían pensado, ella casi se desmayó de la alegría. Por fin podía liberarse de los tríos, del sexo anal, de las lluvias doradas, de la zoofilia y de todas esas cosas de las que todo el mundo habla con naturalidad, pero que casi nadie practica. Por fin podría pasar por delante de un quiosco sin ver aquellas portadas infames y el nombre de Shayla Deveraux en letras doradas, y no temer que alguien, algún día, llegase a descubrir que Shayla Deveraux era ella.»
«—¿Qué quieres? Es el mundo que nos da de comer. Así que si Alejandro consigue concluir su novela, la publicaremos con un seudónimo bien raro, que suene a escandinavo. Un seudónimo impronunciable y repleto de ø, æ, ä, y ö. Luego, en la contracubierta nos inventaremos varias reseñas extraídas de tres o cuatro prestigiosos y conocidísimos diarios, como por ejemplo The Bananas Republic, The Sri Lanka Independent o The Sebastopol Publishers. Diremos que el autor es un tejedor de intrigas sensacional, que es la nueva voz de la novela negra, o que es un narrador superlativo. Y por si no fuese suficiente, adornaremos el libro con una faja verde chillón que diga que ha vendido un millón de ejemplares en Bután y que ha sido traducido a ochenta y siete idiomas, incluyendo el kikuyu y el arameo clásico... Antes de que nadie se dé cuenta de que es un pedazo truño, ya habremos vendido los cinco mil ejemplares de la primera edición, lo suficiente para recuperar gastos y para que a Alejandro se le caiga la cara de vergüenza cuando comiencen a lloverle las críticas en los blogs literarios, que las habrá. Tú puedes comprar a un par de periodistas y conseguir que te hagan una buena reseña en su diario, pero no a cinco mil lectores. Y los lectores no son idiotas, por mucho que a nosotros nos gustaría que lo fueran.»

«—Entiéndalo, sargento. Yo no le tenía ningún afecto, pero me siento obligado a defenderla. Piense que entre las presentaciones, las entrevistas y los congresos, Dana Green tenía un programa más apretado que Lady Gaga, y cumplía a rajatabla con él. En ese sentido era toda una profesional.—Yo pensé que los escritores se dedicaban a escribir.—Eso era antes, cuando no existía el ordenador. Ahora cualquier imbécil se baja cuatro informaciones de Google y teclea trescientas páginas que vende a peso y que compiten en las estanterías de los supermercados al lado de Muérdeme, vampiro y de Fóllame, vizconde. Por poner un ejemplo.—Veo que no es muy optimista.Ramón Aparicio se encogió de hombros.—No sé si me creerá, pero el mundo editorial cada día se parece más a la televisión. Antes se decía que eran mundos antagónicos, que la televisión era un medio de masas, de consumo pasivo y superficial y que la literatura era de consumo activo y con aspiración a trascendencia. Bla, bla, bla. Hoy en día, si la televisión está sometida al share, nosotros también lo estamos a la maldita lista Nielsen, así que tampoco podemos ofrecer calidad si queremos salir en la lista de los libros más vendidos. ¡Mírelo usted mismo! Salvo gloriosas excepciones, el pastel se lo reparten entre cuatro, y los cuatro hablan de lo mismo. Cuando iba de thrillers religiosos, todos se dedicaron a sacarle novias e hijos secretos a Jesucristo, o a los apóstoles, o a construir catedrales entre violación y violación, que mire que es morboso el personal. Ahora parece que triunfan los psicópatas, y se trata de inventar crímenes espeluznantes, cuanto más espeluznantes mejor. Que si desollado con un cortaúñas suizo, que si asfixiado con sus propias cuerdas vocales... ¡Qué asco! Es lamentable, pero hay que seguir estas estúpidas modas si se pretende sobrevivir. Y eso sin contar con que el pirateo en internet nos va a quitar el pan de la boca a más de uno...»


 
***T***

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

lunes, 30 de enero de 2017

El club de los mejores, de Arthur Gunn

Editorial: Ediciones B, 2016
408 páginas
19 €

Argumento:

Tras el reencuentro con un amigo de la infancia, Walter  Millar se ve envuelto en una investigación que le lleva de vuelta a su niñez y a su pueblo.

Comentario:

«El club de los mejores» pretende ser un thriller lleno de acción, misterio, giros imprevisibles y sorprendentes que se queda en el intento.

Desde el principio, con ese flashback en cursiva, situado en la niñez del protagonista y sus amigos, se intuye que el pasado tendrá una parte importante en la historia, será el origen y motivo de todo lo que ocurre en la actualidad (utilizar este recurso, repetido en  varias ocasiones a lo largo de la obra, con mayor o menor relevancia, sería absurdo si no tuviera un motivo y finalidad).

Toda la primera parte, desde la llegada de Cormac hasta su desaparición, está  llena de tópicos vistos y leídos en innumerables ocasiones por cualquiera que le guste el género, alargada de forma artificiosa por escenas de acción, digresiones y el creciente convencimiento de Millar de que las cosas no son lo que parecen, algo que se deduce desde el comienzo.

Esta colección de tópicos, por la que se puede adivinar casi todo lo que pasará mucho antes de que suceda (hay pequeños detalles imposibles de adivinar, alguno propiciado por escenas un tanto «engañosas»), está  presente durante toda la novela, aderezada además con giros argumentales que se ven venir de lejos, cliffhangers utilizados de forma casi melodramática para anunciar situaciones que, en varias ocasiones, son anticlimáticas, absurdas y no merecedoras de tal «entusiasmo» («me llevó hasta algo que me dejó sin aliento», «lo que vi dentro me cortó la respiración»).

La narración en primera persona de un protagonista, Walter Millar, que puede resultar poco atractivo debido a las características con las que se le ha dotado (egoísta, egocéntrico, carente de empatía, al menos con Martha, su esposa, cuyos deseos y necesidades le son indiferentes), logra que el resto de los personajes queden desdibujados, meros comparsas al servicio de la trama (la de misterio, no la personal, que apenas tiene cabida en la obra), ya sea como amigos, enemigos, sospechosos o interés romántico.

La historia, que transcurre en Estados Unidos, cuenta con una ambientación que recuerda a otras novelas y películas del género, sin algo que destaque o llame la atención. Crosby es el clásico pueblo en el que nada parece cambiar con el paso del tiempo, ni las calles, ni el bar, el hotel o las personas que se dejaron atrás, a quienes se presenta, de alguna manera, como fracasadas.

Lamentablemente, la parte más «profunda» de la historia (las consecuencias de los actos, la culpa, el remordimiento, la amistad fraguada en la infancia, el retorno al hogar del que se huyó etc) queda muy desdibujada, otro recurso utilizado al servicio de la acción y el misterio, lo que da como resultado una novela llena de tópicos, previsible, tan entretenida y «adictiva» como fácil de olvidar cuando se acaba la lectura.  


***T***



¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

lunes, 23 de enero de 2017

El jardín de las mentiras, de Amanda Quick

T.O.: Garden of Lies, 2015
Editorial: Ediciones B, 2016
Traducción: José Heisenberg
352 páginas
17,50 €

Argumento:

Ursula Kern, dueña de una agencia de secretarias, sospecha que han asesinado a una de sus empleadas y decide investigar.

Comentario:

Como es habitual en las obras de la autora, a la trama romántica se une otra de misterio, y cada una contribuye al desarrollo y avance de la otra, siendo la segunda la que tiene mayor protagonismo en esta ocasión.

Alternando distintos puntos de vista (a los de Ursula y Slater se unen ocasionalmente los de varios secundarios, relacionados con el crimen), la novela incide desde el principio en el empeño de la protagonista en averiguar si su empleada y amiga, Anne Clifton fue asesinada, lo que da lugar a entrevistas con personajes sospechosos, escenas de acción y espionaje, persecuciones etc, con pequeñas incursiones en el creciente romance.

La descompensación entre el espacio que ocupan las diferentes tramas puede ocasionar decepción a quienes prefieran la romántica, muy leve, sin apenas tropiezos o impedimentos para su desarrollo, basada en diálogos y atracción física, resuelta con la eficacia habitual en la autora.

En cuanto al crimen, investigación y resolución, siendo poco original y hasta previsible, se desarrolla con habilidad, tiene momentos de interés y destaca por la independencia de Ursula, capaz de meterse en líos, y resolverlos, sin ayuda de un Slater que aparece justo cuando ella se las ha arreglado para salvarse de determinadas situaciones.

Los personajes son típicos de la autora, una protagonista independiente, de cierta edad, en este caso viuda, capaz de hacerse cargo de su vida y un héroe atormentado y misterioso a la par que sensible a los que no dota de más matices para definir sus personalidades. Igualmente los secundarios, muchos de ellos relacionados con el teatro, antiguos actores y actrices al servicio de Slater Roxton debido a que su madre, Lilly Lafontaine, es una ex actriz reconvertida en escritora de melodramas, apenas tienen matices, dotados de leves excentricidades, entre lo dramático y lo humorístico, se limitan a cumplir su cometido, al igual que los bastante tópicos villanos.


En resumen, «El jardín de las mentiras» es una novela correcta y entretenida, que puede gustar a incondicionales de la autora, más a quienes les interese el misterio que a quienes prefieran el romance.


***T***

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)




lunes, 16 de enero de 2017

Recetas para amar y matar, de Sally Andrew

T.O.: Recipes for Love and Murder, 2015
Editorial: Grijalbo, 2016
Traducción: Ángeles Leiva Morales
448 páginas
18,90 €
Ebook: 7,99 €

Argumento:

Tannie María van Harten comienza a escribir una columna de recetas y consejos para la Klein Karoo Gazette. Poco después una mujer aparece asesinada, ella cree que es una de las que le han escrito y decide averiguar lo sucedidio.

Comentario:

Entre lo más importante de una novela de misterio están tanto el planteamiento y resolución del mismo como la personalidad de su protagonista, en especial si, como es el caso de «Recetas de amor y muerte», está redactada en primera persona y es, además, el inició de una serie (la autora ya ha escrito una segunda entrega).

En cuanto al personaje principal, María está dotada de una complejidad  mayor de lo habitual, con características poco convencionales, tanto en lo físico (se describe como mayor de cincuenta años, baja, rellenita y con pasión por cocinar y comer) como en la personalidad: viuda de un hombre que la maltrataba, refugiada en la comida como consuelo, empática, decidida…

La forma de ser de la protagonista se une a una narración en la que una larga y detallada (excesiva) selección de recetas, tanto particulares como recomendadas a quienes escriben a su consultorio, convive con (repetitivas) descripciones de paisajes y, sobre todo, con las emociones y pensamientos de María, capaz de decir y creer algo y al tiempo, mediante un sutil subtexto, dejar ver una realidad diferente (el desarrollo de la relación con el teniente Henk Kannemeyer).

El resto de los personajes, vistos a través de sus ojos, están lo suficiente caracterizados como para ser reconocibles por sus diálogos y acciones, desde las compañeras de  trabajo en la Klein Karoo Gazette, Hattie y Jessie, hasta algunos de los sospechosos. Destacan en especial Dirk van Schalwyk (viudo de la asesinada Martine) y Anna Pretorius, amiga y enamorada de la fallecida, cuya intensa relación (empiezan enfrentados y acaban aliados) da un toque de humor surrealista a la novela.

La ambientación consiste principalmente en la descripción del entorno (paisajes, lluvia, calor, color), un resumen de la historia de Nelson Mandela (que fallece durante el desarrollo de la historia) y la utilización de palabras en afrikáans (se puede consultar un glosario al final de la novela, aunque en muchas ocasiones hay significados que se pueden deducir del contexto o conocer el significado es irrelevante).

Aun con ciertos excesos (las mencionadas recetas), los dos primeros tercios de la novela se leen con agrado y facilidad, desde la investigación  del crimen hasta la evolución de las relaciones entre los personajes, siendo sin embargo la última parte, cuando María descubre quién ha asesinado a Martine y por qué, la menos satisfactoria, quizá porque se opta por una resolución tópica, convencional y exagerada (la «cacería»).

A ello contribuyen largas escenas de «acción», que incluyen la larga charla entre la protagonista y el personaje que ha cometido el crimen, la confesión pormenorizada y posterior persecución a María, la búsqueda de Jessie (amiga de María y periodista de la Klein Karoo Gazette). La cantidad de páginas que se utilizan para resolver (más o menos) la trama romántica también «ayudan» a dar esa sensación de texto excesivo.

En resumen, «Recetas de amor y muerte» destaca por la «voz» de su narradora, el humor surrealista y unos métodos de investigación poco convencionales, y ni siquiera «defectos» como la tópica resolución del crimen logran empañar una lectura agradable y entretenida que deja con ganas de continuar leyendo los casos de Tannie María. (Por cierto, la lectura de las recetas que se incluyen al final  es opcional).


***T***


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

jueves, 22 de diciembre de 2016

Tormenta de nieve y aroma de almendras, de Camilla Läckberg

Editorial: Maeva, 2016
Colección: Mistery Plus
Traducción: Marta Armengol & Carmen Montes
192 páginas
16.90 €

Argumento:

Colección de relatos ambientados en el universo Fjällbacka.

Comentario:

Aunque la ilustración de la portada, similar a las utilizadas en las novelas protagonizadas por Erica y Patrik, puede hacer pensar que se trata de una nueva entrega, no es así. Es una breve colección de relatos cuyo hilo conductor con la serie principal es la participación, más o menos episódica, de varios de los personajes de esta.

El primero de los relatos, que ocupa más o menos la mitad del volumen, está protagonizado por Martin Molin, compañero de trabajo de Patrik Hedström, quien se ve aislado en una casa con un cadáver y varios sospechosos, familiares del difunto, construidos en base a los motivos y posibilidades que pudieran tener para cometer un asesinato.

Este relato, «Tormenta de nieve y aroma de almendras» quizá sea el más complejo y trabajado de los cinco, en parte gracias a su extensión, que permite un mayor desarrollo de las situaciones y reflexiones de cada uno de los sospechosos, cuyos puntos de vista se suman al de un Martin confuso y sobrepasado que tarda en reaccionar y solo al final, y de manera casi repentina, averigua lo que ha sucedido.

«Un día de perros», mucho más breve, alterna el punto de vista de Sixten, un chico que sufre los insultos de sus compañeros de instituto, con el de Patrik en su trabajo, hasta que sus vidas se cruzan un instante, con una finalidad que no queda clara, además de no incluir misterios que resolver.

 En «Una muerte elegante» aparecen Erica y Patrik, ya casados, si bien su presencia es irrelevante en una historia que se basa en la (relativa) sorpresa final y cuya brevedad se agradece.

«El café de las viudas» quizá sea el segundo mejor relato del tomo, pese a su obviedad, presente desde el título, y que hubiese funcionado mejor si tuviera menos texto y no diera tantas vueltas sobre lo mismo, incluyendo pasajes en cursiva, tan propios de la autora.

«Soñar con Elisabeth», la última historia del volumen, vuelve a basar todo en la efectividad de la «sorpresa» final, sin el aliciente de un verdadero misterio o investigación.

Para finalizar, quizá por aumentar el número de páginas (no llegan a 200), se incluye «La escuela del crimen», siete lecciones que contienen consejos, ejercicios y sugerencias de lecturas (sobre todo novelas de Agatha Christie) que no aportan nada nuevo al proceso de escribir una novela. Recomendaciones acerca de cómo crear situaciones y personajes y listas de tareas componen esta «escuela» cuyos consejos da la impresión de que no siempre son seguidos por la propia autora.

En resumen, «Tormenta de nieve y aroma de almendras» es una colección de relatos fechados hace varios años, de interés irregular, que puede tanto satisfacer como decepcionar, según las expectativas que se tengan, en especial a quienes sean incondicionales de la autora.


***T***



¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

jueves, 1 de diciembre de 2016

El carbonero, de Carlos Soto Femenía

Editorial: Destino, 2016
Colección: Áncora & Delfín
288 páginas
17,50 €
Ebook: 8,99 €

Argumento:

Marc está obsesionado por averiguar quién asesinó a su madre siete años atrás.

Comentario:

«El carbonero», relatada en primera persona por su protagonista, se divide en tres partes bien definidas: la presentación de los principales personajes y sus circunstancias, la venganza de Marc y las consecuencias de esta.

La primera parte hace especial hincapié en relatar el modo de vida de los carboneros, detallando los diferentes pasos del proceso, la dureza y dificultades a las que se enfrentan, lo que parece conferirle cierta importancia, al menos hasta ver que se diluye hasta desaparecer en las siguientes etapas de la obra, relativizando su importancia.

En estas páginas se define también al pequeño elenco de personajes, siempre vistos a través de la mirada subjetiva de Marc, en base a lo que siente o piensa de los demás, desde la atracción por dos mujeres tan diferentes como Aina y Joana, a la relación con un progenitor silencioso, inmerso en su mundo interior, un espectro de sí mismo tras la tragedia.

Una revelación de Joana (a saber por qué no la ha hecho antes) lleva a Marc a averiguar, sin la menor dificultad y, por tanto, sin misterio ni intriga, quién asesinó a su madre, y a iniciar la venganza que protagoniza la parte central de la novela, con un protagonista convertido de pronto en asesino implacable, violento, muy distinto al joven sensible y protector que se había mostrado en las páginas anteriores.

Este repentino cambio, tanto en el tono como en la personalidad de Marc llama más la atención  al sumarse a la aparición de los villanos, en especial uno de ellos, Ganxo, con quien mantiene una conversación compuesta por ingeniosos intercambios de frases, chulerías, etc, en un tono que, por momentos, llega a resultar exagerado, paródico, poco creíble.

La conclusión, que incluye las consecuencias de la venganza, parece tan controlada por Marc como todo lo anterior, erigiéndose tanto en vengador como justiciero en un final un tanto confuso en el que se echa en falta algo, quizá una mayor definición en algunos temas.

En resumen, «El carbonero» es una novela desigual, relatada por un protagonista que maneja un vocabulario más amplio y complejo del que sería razonable esperar en sus circunstancias, que no parece encontrar el equilibrio en forma ni en fondo (la importancia decreciente de la profesión, la ausencia de misterio, cómo se dosifica la información…), que gustará, o no, según las expectativas que se tengan.


***T***


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

domingo, 27 de noviembre de 2016

El laberinto de los espíritus, de Carlos Ruiz Zafón

El laberinto de los espíritus
Carlos Ruiz Zafón
928 páginas
Editorial Planeta


Argumento:

La policía investiga la desaparición de Mauricio Valls, escritor y antiguo director del penal de Montjuic en Barcelona. Para ello designa a la pareja formada por la misteriosa Alicia Gris y el veterano Vargas. Al tiempo, se revelan los últimos secretos de la familia Sempere, protagonista de los tomos anteriores de esta serie del "Cementerio de los libros olvidados".



Comentario:

Hasta la mitad más o menos, esta obra de Zafón me estaba gustando. Escrita con una prosa ágil, dinámica, colorista (pero moderada respecto a excesos de figuras de las obras anteriores), llena de diálogos ingeniosos, escenas de tinte cinematográfico, intriga, y protagonizada por una pareja de "detectives" (Alicia y Vargas) muy bien compenetrada, en la que destaca ella, una especie de espía en la línea del Falcó de Pérez Reverte (pero mucho más humana, realista e interesante, dentro de su carácter novelesco), la novela se lee casi sin sentirlo hasta que tiene lugar cierto giro argumental. 

Sin embargo, a partir de ese momento (y de que entren en escena los Sempere y las tramas e historias de los libros anteriores), a mí se me ha hecho cuesta arriba. Los diálogos, además de ser larguísimos, se pasan de ingeniosos. Todos los personajes, sean de la adscripción socio económica que sean, hablan más o menos igual, son capaces de agudas réplicas y contra réplicas en los contextos más variados. Hay dos tipos de habla: la culta enrevesada (de Fermín y un par de personajes más) y la normal. Para mi gusto, se falla en el tono, demasiado humorístico incluso en situaciones dramáticas (por ejemplo, una escena donde un personaje malherido está a punto de morir en un taxi y los demás con sus floreos y frases graciosas). 

Dejando aparte a Alicia, que me parece el hallazgo de la novela, el resto de personajes o me caen mal, como Bea (injustificadamente celosa y arisca) y  Fermín (caricatura del personaje de "La Sombra del viento"), o me parecen sosos, como Daniel,  muy desdibujado. Por otro lado, hay demasiados personajes. Y, lo que es peor, demasiados personajes con "punto de vista" (consecuencia de ese narrador en tercera persona omnisciente que lo cuenta absolutamente todo: sí, Zafón sigue sin conocer la elipsis; por favor, que alguien se la presente), lo cual contribuye a aumentar el número de páginas, a dispersar la atención, a enredar la trama. Hay también un exceso de explicaciones sobre lo ocurrido, que lejos de aclarar, lían más al lector (o al menos, yo he tenido esa impresión: hay detalles de las que no me he enterado, lo reconozco).

Algunas de las cosas que suceden me parecen previsibles, como la identidad de uno de los "villanos", o el secreto-misterio de Isabella (¿qué otra cosa podría ser?). El misterio final desvelado no me ha resultado interesante. Y terminada la lectura, una se da cuenta de la cantidad de escenas que podrían haberse recortado o eliminado sin que se resintiera la obra.

Lo cierto es que cuanto más analizo la historia más deslavazada me parece. Da la impresión de que el autor mete muchos elementos, además de tratar de explicar los libros anteriores, con el resultado de una amalgama heterogénea en exceso dilatada. Lo único que me ha interesado de verdad ha sido la historia de Alicia, que podría haber funcionado incluso por separado, en un spin off. Pero el autor la vincula de forma algo forzada con la historia de los Sempere, que a mí, la verdad, me aburre (y es que ya son muchos libros contando lo mismo desde distintos ángulos).

Percibo que Zafón usa como de costumbre diarios y libros para contar diversas partes de la historia, pero a mí me ha parecido un recurso algo fallido, en tanto en cuanto no son creíbles tales documentos. Es decir, no cuadra un "diario" tan artístico y literario, y encima destinado a no ser leído. Un diario (o memorias, confesión, etc), por lo demás, que aporta un secreto que no afecta a la trama en demasía ni aporta nada a los personajes tocados por la "confesión". Si quieres confesar algo, escribe una carta; si no quieres que se sepa, no escribas nada.

Otro bache se encuentra al final, con un anticlimático desenlace o epílogo de decenas de páginas, de tono metaliterario, donde el autor trata de cerrar el círculo de la serie introduciendo elementos que vinculan con "La sombra del viento" y su personaje emblemático Carax. 

A mí se me ha hecho larga la novela. A pesar de que está bien redactada y revisada, me ha parecido lo mismo de siempre pero mucho más extendido. Zafón recrea, con su suerte de realismo mágico, una Barcelona alternativa, o sea, que no existe, pasada por su visión gótica y fantasmagórica, llena de mansiones decadentes, con salas polvorientas, colecciones de muñecas, almacenes abigarrados, cementerios, bibliotecas desmesuradas, lugares ocultos, un mundo subterráneo al que solo algunos tienen acceso... Abundan los sueños, donde el autor da rienda suelta a su verbo florido para lo fantástico. Y referencias a libros, librerías, clásicos de la literatura, a "letraheridos" (palabra de origen catalán que repite mucho). Tampoco se evitan escenas truculentas, o directamente gore, que recuerdan a películas de terror. En este sentido, Zafón da a sus fans lo que les gusta de él, lo que ha hecho su estilo, mucho más depurado y preciso en lo tocante a la prosa. En ese aspecto poco se le puede reprochar. Más pegas podrían ponerse a la forma de articular el argumento y desarrollar la trama y a alguna escena que busca meramente el impacto teatral, aunque no sea muy lógica.

En resumen, Zafón en estado puro, pero con dosis extra para fans que deseen rematar la serie del Cementerio de Libros Olvidados, para mi gusto bastante buena y entretenida hasta la mitad, luego no tanto, bien escrita, a veces excesiva, atemporal pese a estar ambientada en el franquismo (qué "original"), llena de recursos un poco manidos de folletín clásico (identidades ocultas o falsas, parentescos secretos, secuestros, hombres enmascarados, etc) que remiten a las fuentes de inspiración del autor. Me ha hecho gracia cómo Zafón evita que busquemos anacronismos al decirnos al inicio que los hay...

Off topic: aunque me gustaría que el autor escribiera algo totalmente nuevo y se olvidara para siempre de estos personajes, no estaría mal contar las aventuras de Alicia durante los años en los que no se sabe de su vida. Podría ser interesante, dado que el personaje promete. Ahí queda eso...


¿Qué te ha parecido la crítica? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

lunes, 21 de noviembre de 2016

Ningún Escocés Verdadero, de Ana Ballabriga y David Zaplana

Ningún escocés verdadero
Ana Ballabriga y David Zaplana
424 páginas


Argumento:

Un detective, experto en arte, recibe el encargo de comprar en subasta una peculiar pintura, que se piensa pudiera ser de Bacon. También localizar, antes de la anunciada visita del Papa a Murcia, la Vera Cruz de Caravaca, una importante reliquia sagrada robada hace décadas. Pero pronto descubrirá que ambos objetos están en el centro de una trama retorcida y peligrosa cuyo conocimiento pondrá a prueba su fe católica.

Comentario:

La novela ganadora del último premio Indie de Amazon podría ser catalogada, en razón de su aparente argumento, como un thriller de misterio y de búsqueda de objetos sagrados al estilo del Código Da Vinci y similares... Podría, pero no debería, ya que por debajo de un inicio que promete la repetición de un esquema ya muy visto en este género, la historia, según avanza, va cambiando y tornándose cada vez más oscura y retorcida, hasta llegar a un desenlace ciertamente sorprendente, no solo en lo argumental sino casi más en lo ideológico. 

Durante el primer tercio, que es algo pausado, y centrado más en la descripción de los personajes que en la trama de investigaciones (algo necesario para observar su cambio y evolución posteriores), llegas a creer que transitas por lugares conocidos, y como ya mencioné, bastante explotados en la literatura reciente. Sin embargo, a partir de que Elías, el personaje principal, el detective, se pone en marcha y comienzan a desvelarse los misterios, y él a sufrir reveses, observamos que, aunque se intuyen algunas cosas (como el parentesco de ciertos personajes), el desarrollo de la mayor parte de la trama resulta imprevisible. 

Contribuye a tal imprevisiblidad la estructura adoptada, que, aunque no es novedosa (intercalar hechos del presente y del pasado, puntos de vista de varios personajes, dejando en el misterio la identidad de alguno de ellos), sí que funciona bastante bien para crear intriga, y se nota pensada y trabajada. De igual modo, la adecuada dosificación de la información ayuda al lector a reconstruir en su mente los hechos y a explicar lo anterior, a atar cabos y formular hipótesis.  Me ha gustado que no se oculte en demasía al "villano" de la función (o uno de ellos). Muy astutamente se deriva la intriga hacia otros puntos; no es tanto averiguar quién ejecuta las maldades, sino la razón por la cual lo hace, y que es donde se encuentran las mayores sorpresas. 

A diferencia de otras novelas de "misterios religiosos", el objeto inicial de la búsqueda es un mero "macguffin" que oculta un secreto mucho mayor, y dentro de lo que cabe, bastante original y arriesgado en su planteamiento.

Aunque no es la primera ni la única historia de esta índole que crítica a la Iglesia Católica, no podría decirse que sea "arreligiosa" o "antirreligiosa", ya que parece oponerse a la corrupción de las instituciones y de sus representantes la búsqueda de una religiosidad más personal y mística, de un cierto tono maniqueo (en el sentido dualista e histórico de la expresión). Y es que, como en las novelas de este "género", hacen su aparición (o son mencionados) movimientos de creencias dualistas como los cátaros, los gnósticos (relacionados todos ellos con los "maniqueos" o seguidores de Mani), los agotes, el símbolo de la pata de la oca... pero a diferencia de la mayor parte de las otras, no se sueltan rollos relacionados con estos, con propósito didáctico, sino con una función en la trama, al servicio del "mensaje".  También destaca su talante políticamente incorrecto y su "inversión de valores" casi al estilo de Nietzsche, y en coherencia con la ideología gnóstica, sobre todo en relación con el tratamiento del sexo o las drogas (algo muy importante en la novela, y en las motivaciones de los personajes).

Sobre este particular, hemos de decir que no es una novela apta para todos los públicos, y que las personas con sensibilidad o moral convencional quizás no encuentren agradables bastantes de las situaciones descritas, bastante atrevidas. No me refiero a descripción de actos sexuales solo, sino a que, por ejemplo, tenemos una chica de doce años que disfruta del sexo (consentido) o varios lances incestuosos, pero desde un punto de vista positivo, sin carga culposa ni nada por el estilo. También hay actos sexuales perpetrados por la clerecía. Y violencia explícita, que incluye crímenes, torturas, violaciones... 

Si tuviera que ponerle pegas a la novela, diría que empieza algo lenta, luego toma velocidad, en algunos pasajes excesiva, y luego, por fin, encuentra el ritmo adecuado y acelera de un modo conveniente para preparar el desenlace y aumentar la intriga. Otra cosa que me ha parecido algo exagerada son los vínculos familiares controvertidos (a pesar de que están justificados por el "mensaje liberador")... y, sobre todo, el final, algo rocambolesco... o muy rocambolesco. Lo más curioso es que si cuento el argumento y su desenlace, me resulta algo "surrealista" y descabellado, pero no tenía esa impresión cuando lo iba leyendo, demostración de que los autores han logrado suspender mi incredulidad lo suficiente como para meterme en la historia (aunque es algo chirriante que cierto recurso sirva lo mismo para despertar la creatividad que para dar fuerza física y otras cualidades). También podría haberse moderado la exposición de la moral de la protagonista (en algún momento demasiado discursivo y sermón, pero tampoco es que moleste mucho. He visto cosas peores. Además, ella misma matiza y posee cierta autocrítica).

En lo formal, la redacción es correcta. En líneas generales, está bastante bien acabado, algo que, y no quisiera que sonara negativo, no suele verse en los libros autoeditados en Amazon. Se nota enseguida que tiene una hechura profesional y que ha sido pensada y estructurada con oficio.

Otro punto fuerte es el personaje de L., que a mí me ha recordado un poco a Salander (la de la saga Millenium), salvando las distancias, por su moral tan "peculiar", su coherencia y su valentía. Elías es algo menos fuerte como personaje, pero representa bien su rol de hombre de moral católica, en apariencia sin dudas, pero que cambia según va recibiendo información. El  Papa no me lo he creído mucho, no por lo que piensa, sino porque lo explicite de manera tan cruda.

En resumen, una novela curiosa. No voy a decir que sea alta literatura; imagino que sus autores no pretendían tan cosa, pero entre las miles de aventuras con temática religiosa destaca por su atrevimiento, una documentación adecuada (sin meter wikis a lo bestia, sino donde procede), reflexiones interesantes y diferentes sobre la iglesia, la religión, la moral, la creatividad en el arte, las drogas, y otros temas... Además, no está mal escrita y mantiene la intriga hasta el final, pese a su trama algo extravagante. El título, por cierto, es un ingenioso juego de palabras que alude a una falacia lógica y a la vez al circo donde viven algunos de los protagonistas.


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)