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lunes, 20 de marzo de 2017

A menos de cinco centímetros, de Marta Robles

Editorial: Espasa, 2017
Colección: Espasa narrativa
344 páginas
19.90 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

Katia Kohen contrata al detective Roures para que pruebe que el famoso escritor Armando Artigas asesinó a su madre , con quien había tenido una aventura, y a otras tres mujeres más.

«A menos de cinco centímetros» es una novela detectivesca clásica, que incluye muchas de las características del género: su protagonista, Tony Roures, es un sexagenario ex corresponsal de guerra que investiga infidelidades hasta que llega un caso capaz de «redimirle» de un pasado que le hace sentir culpable. Solitario, fracasado, romántico, no tarda en sentirse atraído por Misia Rodríguez, víctima potencial, bella e interesante, a quien desea salvar.

Este reconocido alter ego de la autora (Roures, como Carvalho, al que ha declarado homenajear, se traducen como Robles) aporta además la crítica social que se asocia a este género mediante reflexiones sobre la guerra, la trata de personas, el Holocausto o la prostitución, muy presentes en  los capítulos narrados desde el punto de vista del detective.

Los otros protagonistas, Misia Rodríguez y Armando Artigas, además de sus roles de posibles víctima y asesino, protagonizan la trama «romántica» (pasión, sexo), y la mayoría de las escenas eróticas, algunas de ellas más significativas que otras, casi todas breves y sin caer en el mal gusto. Y también reflexionan sobre literatura, Armando como autor («Escribir una mala novela es muy difícil. Y escribir una buena es un milagro. La diferencia entre una y otra es la emoción. Y ni siquiera eso garantiza su éxito. Por eso solo hay que contar aquello que uno querría leer. Nada más. No existen fórmulas mágicas, salvo, tal vez, tener algo que decir y una mirada propia a la hora de decirlo») y Misia, esposa de un editor, como lectora («Ahogó sus penas entre esas palabras escritas que un día le enseñaron a llorar y a vivir en mundos paralelos»).

El resto de los personajes: Katia Kohen (contrata al detective), Isabel (periodista, parte del pasado traumático de un Roures en busca de redención) Alfonso Benítez y Miguel Atance (amigos de confianza de Artigas) o Carlos Rothman (marido de Misia) cumplen su cometido como secundarios necesarios para que avance una historia en la que los flashbacks que muestran la relación de Armando con varias de las mujeres supuestamente asesinadas no parecen aportar gran cosa a la novela.

Las continuas referencias a cómo visten los personajes (Misia y Armando), si bien se dirían utilizadas a modo de caracterización y contraste, un largo listado de títulos y características de libros, o los mencionados flashbacks, llega un momento en el que obstaculizan la fluidez de la narración más que enriquecer la historia. En cuanto a la resolución del misterio, la escasez de personajes con posibilidades de haber cometido los crímenes es tal que no resulta difícil, para quienes lean habitualmente este género, deducir su identidad incluso antes que Roures. El motivo, en cambio, es casi imposible adivinarlo, quizá por su carácter rebuscado, del que no se dan indicios.  

En resumen, «A menos de cinco centímetros» es una novela correctamente redactada que contiene los elementos habituales de las novelas de detectives clásicas, con varios altibajos de ritmo, algún cabo suelto (¿Qué ocurre con cierto libro tras publicarse?), un desenlace de interés creciente resuelto de manera convencional y un final agridulce acorde con el género al que pertenece.


***T***


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jueves, 16 de marzo de 2017

La noche de la usina, de Eduardo Sacheri

La noche de la usina
Eduardo Sacheri
Editorial Alfaguara (Premio Alfaguara 2016)
376 páginas

Argumento:

Un grupo de personas que juntan dinero para montar un negocio es estafado en los tiempos del "corralito" argentino. En lugar de dejar que el estafador se salga con la suya, organizan un gran robo para recuperar su dinero.

Comentario:

Dos cosas destacan en esta novela por encima de todo: primero, lo entretenida que es, y segundo, su clara influencia cinematográfica, tanto desde el punto de vista de la estructura de los acontecimientos y de cómo se muestran, como de las referencias  (hay alusiones a la película "Cómo robar un millón y..." con Peter O'Toole y Audrey Hepburn).

Las aventuras de un desparejo grupo de amigos y vecinos que se juntan para perpetrar un robo, que es también venganza (y que posee incluso componente social), no tienen nada de intelectuales, metafísicas y elevadas; solo son las, a veces, torpes mañas de personas normales (con sus manías y excentricidades) de un pueblo argentino, afectadas por la terrible crisis económica de los años noventa del siglo XX, rematada por el llamado "corralito" (2001), que  marcó tan negativamente la vida de los habitantes de este país austral. 

La novela se divide en tres partes diferenciadas. La primera nos narra las malas condiciones económicas del pueblo de O'Connor y de los vecinos, y de las decisiones que toman para afrontarlas (recaudar dinero entre todos para poner un negocio). Después, con la estafa de la que son víctimas y que desencadena otros hechos luctuosos, comienza la parte en la que se elabora el plan para recuperar el dinero robado, mediante otro robo; finalmente, el autor nos regala un epílogo contando la suerte de los diferentes participantes en la empresa, un happy end en toda regla, quizás demasiado happy. 

Ya solo observando la estructura se ve el estilo cinematográfico de la historia. Y es que es inevitable ver, mientras lees, esas regiones campestres y algo desoladas, similares a paisajes de western, y a los personajes urdiendo sus planes, con sus soluciones ingeniosas.

La prosa fluye de modo libre (con anticipaciones y otros cambios de tiempos verbales), coloquial, con diálogos rápidos, expresiones puramente argentinas, que la hacen más auténtica y realista (un estilo que me recuerda, salvando las distancias, al de "Patria" de Aramburu), y abundante humor, derivado casi siempre de la torpeza de los personajes comunes al enfrentarse a algo que los supera y que solo se ve en las películas (especialmente hilarantes las peripecias del chico que se hace pasar por jardinero en la oficina del "malo").

No es que sea una novela de alta literatura. En realidad, es bastante ligera, a pesar de tocar temas nada divertidos como la crisis económica argentina y el corralito, y ya de modo  más general, el abuso que los poderosos hacen de las personas de a pie y que suele quedar impune. En este caso, los afectados, en unión solidaria y fraterna, se toman la justicia por su mano, lo cual puede tener también lecturas sociopolíticas. Dejando esto aparte, el autor ha tomado la vía de las aventuras y el humor, logrando una historia amena, quizás con algún bache de ritmo durante la elaboración del plan, y con personajes que, siendo entrañables y algunos de ellos pintorescos, tampoco es que sean un dechado de profundidad  (más bien lo contrario).

Quizás este es uno de los defectos de la novela, que  no se ahonda mucho en la psicología de los personajes, a los que conocemos por un par de rasgos cada uno apenas, pero que, teniendo en cuenta el tipo de historia, tampoco afecta demasiado. Otro defecto podría ser que resulta algo previsible en sus pasos. Es decir, sigue el "guion" de una película de robos canónica, incluida el algo inverosímil desenlace (que nadie los investigue, quiero decir, que salga todo tan bien).

No, no es alta literatura, repito (pese a haber ganado un premio), pero hace pasar un rato entretenido, despierta algunas risas, nos muestra el triunfo de gente común oprimida por el malvado capitalista, y además, termina bien. De vez en cuando, hay que leer algo amable en esta línea. Pero sin acostumbrarse.


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jueves, 2 de marzo de 2017

Un lugar a donde ir, de María Oruña

Un lugar a donde ir
María Oruña
520 páginas
Editorial Destino

Argumento:

La teniente Valentina Redondo se enfrenta a un extraño caso: aparece muerta una joven vestida con ropas medievales en un lugar llamado Mota de Trespalacios, y en posesión de una moneda antigua. Poco después, ya son dos los cadáveres con moneda. Paralelamente, su novio Oliver realiza gestiones para encontrar a su hermano desaparecido. 

Comentario:

La segunda novela de las aventuras de la teniente Valentina Redondo en tierras cántabras me ha parecido más floja que la primera. A todas luces, la extensión desmesurada de la novela, de más de quinientas páginas, es un hándicap para una narrativa fluida. La trama, mucho  más sencilla de lo que parece, se alarga al intercalar en la narración de la investigación policial  flashbacks con la vida de la víctima y las reflexiones un tanto delirantes del asesino, siguiendo por otra parte, el manido modelo de los misterios "nórdicos". Para rematar, se incluye una subtrama protagonizada por el novio de la detective, Oliver, un auténtico hombre-florero, que añade páginas y solo sirve para justificar su existencia y para liar más el caso principal de un modo forzado.

Los diálogos son también extensos y repetitivos. Habría sido  necesaria una buena poda para ajustar la prosa, ya que a menudo repite informaciones ya dichas, tanto en la parte narrada como en los parlamentos de los personajes. En cuanto a estos, apenas están perfilados. En lugar de mostrarnos cómo son, la autora nos cuenta un montón de datos de ellos, pero desvinculados de lo que vemos o de la trama en sí. Así tenemos una gran cantidad de páginas dedicadas a describir la vida de la forense o de alguno de los policías, claramente sobrantes, ya que esos datos no son relevantes para la historia ni estos personajes tienen una actuación más allá de la que les otorga su rol arquetípico de informadores o ayudantes de la protagonista. El premio a la situación más rara del libro se la llevan dos ingleses hablando entre sí en español, "para practicar el idioma", viviendo ambos en España... y mostrando unos parlamentos perfectos llenos de frases complejas.

Como ya es de rigor en toda novela policíaca, los cadáveres aparecen con unas parafernalias rocambolescas. En este caso, la primera víctima ha sido vestida como una princesa medieval, y lleva una moneda antigua. Si ya de por sí resulta extravagante tal disposición, más chocantes son las explicaciones finales, tan cogidas por los pelos que no resultan nada creíbles. Más parece que todo eso forma parte de la obligación ineludible en el género de que las muertes tengan la presentación más espectacular y rara posible. Si esto ya resulta chirriante de por sí, más lo es el que algunos de los personajes consideren que pueda haber elementos mágicos o anómalos, tales como un viaje en el tiempo. Bien es verdad que la anomalía queda pronto descartada, pero resulta molesto que se baraje tal hipótesis, cuando el lector es consciente de que la obra transcurre en un ambiente realista.

 Otra cosa que no me gusta, será porque este género no es de mis favoritos, es el abuso de explicaciones, por ejemplo, forenses, que los expertos dan a otros que se supone deberían conocer del tema, al menos un poco. Estos momentos wikipedia solo valen para que veamos lo mucho que se ha documentado la autora, pero a mí no me interesan. Prefiero que me digan directamente que la policía ha determinado la fecha y hora de la muerte en x y en y y no me cuenten todo el proceso para determinar eso. Pero imagino que habrá gente a quién sí le interesen esos procedimientos. Y que forma parte del género.

El afán por evitar que el lector descubra al asesino, único aliciente de este tipo de novelas, hace que la trama se retuerza y se usen recursos un poco engañosos. A pesar de ello, y casi sin pistas, uno puede hacer sus deducciones, fijándose un poco en la estructura de la novela...

En resumen, una novela policíaca muy canónica y convencional, que gustará a los fans de este género, pero que a mí me ha quedado muy corta como novela en general, al no lograr empatizar ni con los personajes ni con las situaciones. Eso sí, buen reclamo turístico para Cantabria, con abundantes postales.

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domingo, 27 de noviembre de 2016

El laberinto de los espíritus, de Carlos Ruiz Zafón

El laberinto de los espíritus
Carlos Ruiz Zafón
928 páginas
Editorial Planeta


Argumento:

La policía investiga la desaparición de Mauricio Valls, escritor y antiguo director del penal de Montjuic en Barcelona. Para ello designa a la pareja formada por la misteriosa Alicia Gris y el veterano Vargas. Al tiempo, se revelan los últimos secretos de la familia Sempere, protagonista de los tomos anteriores de esta serie del "Cementerio de los libros olvidados".



Comentario:

Hasta la mitad más o menos, esta obra de Zafón me estaba gustando. Escrita con una prosa ágil, dinámica, colorista (pero moderada respecto a excesos de figuras de las obras anteriores), llena de diálogos ingeniosos, escenas de tinte cinematográfico, intriga, y protagonizada por una pareja de "detectives" (Alicia y Vargas) muy bien compenetrada, en la que destaca ella, una especie de espía en la línea del Falcó de Pérez Reverte (pero mucho más humana, realista e interesante, dentro de su carácter novelesco), la novela se lee casi sin sentirlo hasta que tiene lugar cierto giro argumental. 

Sin embargo, a partir de ese momento (y de que entren en escena los Sempere y las tramas e historias de los libros anteriores), a mí se me ha hecho cuesta arriba. Los diálogos, además de ser larguísimos, se pasan de ingeniosos. Todos los personajes, sean de la adscripción socio económica que sean, hablan más o menos igual, son capaces de agudas réplicas y contra réplicas en los contextos más variados. Hay dos tipos de habla: la culta enrevesada (de Fermín y un par de personajes más) y la normal. Para mi gusto, se falla en el tono, demasiado humorístico incluso en situaciones dramáticas (por ejemplo, una escena donde un personaje malherido está a punto de morir en un taxi y los demás con sus floreos y frases graciosas). 

Dejando aparte a Alicia, que me parece el hallazgo de la novela, el resto de personajes o me caen mal, como Bea (injustificadamente celosa y arisca) y  Fermín (caricatura del personaje de "La Sombra del viento"), o me parecen sosos, como Daniel,  muy desdibujado. Por otro lado, hay demasiados personajes. Y, lo que es peor, demasiados personajes con "punto de vista" (consecuencia de ese narrador en tercera persona omnisciente que lo cuenta absolutamente todo: sí, Zafón sigue sin conocer la elipsis; por favor, que alguien se la presente), lo cual contribuye a aumentar el número de páginas, a dispersar la atención, a enredar la trama. Hay también un exceso de explicaciones sobre lo ocurrido, que lejos de aclarar, lían más al lector (o al menos, yo he tenido esa impresión: hay detalles de las que no me he enterado, lo reconozco).

Algunas de las cosas que suceden me parecen previsibles, como la identidad de uno de los "villanos", o el secreto-misterio de Isabella (¿qué otra cosa podría ser?). El misterio final desvelado no me ha resultado interesante. Y terminada la lectura, una se da cuenta de la cantidad de escenas que podrían haberse recortado o eliminado sin que se resintiera la obra.

Lo cierto es que cuanto más analizo la historia más deslavazada me parece. Da la impresión de que el autor mete muchos elementos, además de tratar de explicar los libros anteriores, con el resultado de una amalgama heterogénea en exceso dilatada. Lo único que me ha interesado de verdad ha sido la historia de Alicia, que podría haber funcionado incluso por separado, en un spin off. Pero el autor la vincula de forma algo forzada con la historia de los Sempere, que a mí, la verdad, me aburre (y es que ya son muchos libros contando lo mismo desde distintos ángulos).

Percibo que Zafón usa como de costumbre diarios y libros para contar diversas partes de la historia, pero a mí me ha parecido un recurso algo fallido, en tanto en cuanto no son creíbles tales documentos. Es decir, no cuadra un "diario" tan artístico y literario, y encima destinado a no ser leído. Un diario (o memorias, confesión, etc), por lo demás, que aporta un secreto que no afecta a la trama en demasía ni aporta nada a los personajes tocados por la "confesión". Si quieres confesar algo, escribe una carta; si no quieres que se sepa, no escribas nada.

Otro bache se encuentra al final, con un anticlimático desenlace o epílogo de decenas de páginas, de tono metaliterario, donde el autor trata de cerrar el círculo de la serie introduciendo elementos que vinculan con "La sombra del viento" y su personaje emblemático Carax. 

A mí se me ha hecho larga la novela. A pesar de que está bien redactada y revisada, me ha parecido lo mismo de siempre pero mucho más extendido. Zafón recrea, con su suerte de realismo mágico, una Barcelona alternativa, o sea, que no existe, pasada por su visión gótica y fantasmagórica, llena de mansiones decadentes, con salas polvorientas, colecciones de muñecas, almacenes abigarrados, cementerios, bibliotecas desmesuradas, lugares ocultos, un mundo subterráneo al que solo algunos tienen acceso... Abundan los sueños, donde el autor da rienda suelta a su verbo florido para lo fantástico. Y referencias a libros, librerías, clásicos de la literatura, a "letraheridos" (palabra de origen catalán que repite mucho). Tampoco se evitan escenas truculentas, o directamente gore, que recuerdan a películas de terror. En este sentido, Zafón da a sus fans lo que les gusta de él, lo que ha hecho su estilo, mucho más depurado y preciso en lo tocante a la prosa. En ese aspecto poco se le puede reprochar. Más pegas podrían ponerse a la forma de articular el argumento y desarrollar la trama y a alguna escena que busca meramente el impacto teatral, aunque no sea muy lógica.

En resumen, Zafón en estado puro, pero con dosis extra para fans que deseen rematar la serie del Cementerio de Libros Olvidados, para mi gusto bastante buena y entretenida hasta la mitad, luego no tanto, bien escrita, a veces excesiva, atemporal pese a estar ambientada en el franquismo (qué "original"), llena de recursos un poco manidos de folletín clásico (identidades ocultas o falsas, parentescos secretos, secuestros, hombres enmascarados, etc) que remiten a las fuentes de inspiración del autor. Me ha hecho gracia cómo Zafón evita que busquemos anacronismos al decirnos al inicio que los hay...

Off topic: aunque me gustaría que el autor escribiera algo totalmente nuevo y se olvidara para siempre de estos personajes, no estaría mal contar las aventuras de Alicia durante los años en los que no se sabe de su vida. Podría ser interesante, dado que el personaje promete. Ahí queda eso...


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jueves, 3 de noviembre de 2016

Rey de picas, de Joyce Carol Oates

T.O.: Jack of Spades, 2015
Editorial: Alfaguara, 2016
Traducción: José Luis López Muñoz
232 páginas
18,90 €
Ebook: 9,99 €

Argumento:

El escritor de misterio Andrew J. Rush recibe una denuncia por plagio y toda su vida empieza a desmoronarse.

Comentario:

«Rey de picas», narrada en una muy pertinente primera persona, relata la inmersión de su protagonista, Andrew J. Rush, en una locura latente desencadenada, en apariencia, al recibir una denuncia por un plagio en el que cree no haber incurrido.

Si bien al principio puede dar la impresión de un exceso de obviedad en cuanto a la personalidad de Rush (no es difícil adivinar lo que le sucede), pronto se entiende que es deliberado y que es él quien parece incapaz de percibir una situación que no puede controlar.

Desde las primeras páginas se muestra tanto la obsesión por mostrar una apariencia de «perfección» (como persona, esposo y autor) y control de su vida como esa otra identidad, el Rey de picas, quien «escribe» unas novelas que, por su contenido, no quiere firmar con su nombre, en las que da rienda suelta a sus fantasías, basadas en hechos reales de su vida.

Entre las obsesiones de Rush destaca el empeño en referirse a su mujer, Irina, como «Mi querida esposa» (una frase que se va haciendo más inquietante según avanza la historia y las situaciones en que se utiliza), y en compararse, incluso competir, unilateralmente, con Stephen King, cuyos éxitos menciona repetidamente en contraste con los suyos, mucho más modestos. Incluso hay un momento de la historia en la que utiliza su nombre, además de referirse a varias obras del autor, entre ellas «La mitad oscura», con la que «Rey de picas» tiene algunas similitudes (es de suponer que intencionadas).

Si bien la narración se recrea en ciertas situaciones: la declaración ante el juez de C. W. Haider por el plagio, Stephen King o la insistencia en distanciarse de un Rey de picas que va cobrando protagonismo inmiscuyéndose en sus pensamientos,  sugiriendo futuros actos violentos (frases en cursiva que interrumpen el discurso de  Rush, muy al estilo de King), al final da la sensación de que la novela no aporta nada nuevo, ni lo cuenta de forma diferente, al tema del personaje sumergiéndose progresivamente en la locura.

Quizá sea la «visita» de Rush a la casa de Haider, en su ausencia, y lo que allí descubre, entre sus libros, la parte menos convencional y, lamentablemente, más desaprovechada de «Rey de picas»: ni siquiera se explica si es una fantasía del protagonista o un hecho real.

El final, un tanto precipitado en cuanto a la evolución de Rush hasta tomar esa decisión, tampoco resulta especialmente impactante, siendo la corrección y el oficio de la autora lo que más destaca en una novela tan entretenida como olvidable.


***T***


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lunes, 25 de abril de 2016

Maestra, de L.S. Hilton

Maestra
L.S. Hilton
Traductor: Santiago del Rey
Roca Editorial
352 páginas


Argumento:

Judith trabaja en una casa de subastas londinense, pero descubre un fraude en un cuadro y es despedida. A partir de ahí, inicia una carrera criminal de lo más sangrienta.


Comentario (con spoilers):


Según la publicidad de esta novela se trata de: "El gran thriller de 2016 que atrapará a los lectores de La chica del tren y la serie Millenium de Stieg Larsson." Y también la comparan con las "50 sombras de Grey", cómo no. Una vez leída la obra, vemos que, tal y como sospechábamos, el único parecido de "Maestra" con estas otras novelas es que son bestsellers.

La historia, narrada en primera persona por Judith, una joven de clase baja que tiene un empleo en una casa de subastas de arte, empieza más o menos bien (si obviamos esa especie de prólogo estúpido en un club de sexo, que da a entender, engañosamente, que se trata de una novela erótica). La voz narrativa tiene su gracia. Se trata de una mujer irónica, inteligente, fría, hija de alcohólica, que ha tenido que estudiar y luchar para hacerse un camino en un mundo descrito de forma implacable como machista y clasista a más no poder. Es despreciada por su jefe, se la envía a los peores trabajos, los clientes la intentan violar (pero ella no denuncia), la tratan de tonta, etc, etc. La disección implacable de las miserias del mercado del arte, con sus falsificaciones, sus estratosféricas cotizaciones, el lavado de dinero y la frivolidad de los millonarios, es con diferencia, lo mejor de la novela. Esta parte, que dura bastante para ser una presentación, termina bruscamente con el despido de la protagonista, que decide, sin mucho sentido ni motivo, irse con un cliente del club de sexo antes mencionado, un tipo que ni siquiera le gusta, y su "amiga", a pasar unas vacaciones a la Riviera.

A partir de ahí la novela cae de manera estrepitosa en los pozos de lo increíble (en el sentido de no creíble). Atónitos, asistimos a la transformación repentina de la protagonista en una psicópata asesina en serie, ladrona y estafadora, carente por completo de sentimientos, y cuyo único temor durante su orgía de crímenes y viajes de placer y negocios por Europa es que la detengan. El primer muerto lo puedes perdonar, ya que se trata, en cierto modo, de un accidente, pero los siguientes... Sinceramente, no puedo comprender que una persona, de repente, y sobre la marcha, sin haberse dado a entender antes que tenía esas "tendencias" o sin una reflexión previa del personaje que nos haga ver sus motivos, planifique elaboradas tramas para deshacerse de los cuerpos (algunos los descuartiza, es una experta en todo), limpiar las escenas de los crímenes, hacerse con armas de fuego y toda la panoplia de robos, engaños y fraudes.

La protagonista, además, tiene mucha suerte. A Judith no le cuesta nada en absoluto encontrar hombres ricos y tontos que solo por su belleza se la llevan a sus yates, la mantienen durante largos periodos de tiempo, le dan dinero, la ayudan con sus negocios sin saber ni quién es en realidad, a cambio de un poco de sexo, claro. Vale que sea cierto lo del refrán que dice que "tiran más dos tetas que dos carretas", pero estos tipos se fían todos de una mujer bastante sospechosa. La autora hace un retrato de los hombres muy deprimente, pero las mujeres tampoco salen nada bien paradas. Los unos son criaturas de escasas luces que por sexo hacen lo que sea, las otras, caras bonitas que se hacen pasar por tontas para cazar marido rico. A pesar de que puede sonar a crítica, a veces te asalta la duda de si la autora no estará cayendo en lo mismo que critica, ya que Judith, que al principio nos muestran como una joven desinhibida en lo sexual, que experimenta prácticamente con todo lo experimentable y que no desea ni tener novio ni marido ni nada de eso tan convencional... ¡resulta que es una loca psicópata! O sea, que ya estamos asociando "mujer liberada" con "mujer mala". En descargo de la autora, hay que decir que si Judith no fuera tan desinhibida ciertamente no habría podido llevar a cabo esas "hazañas" criminales, ya que es con el sexo con lo que engatusa a los hombres.

De igual modo, me ronda la incomodidad al pensar que la autora considere que una chica de clase baja, nacida en familia desestructurada, tenga como único camino para medrar el crimen. No parece suficiente justificación que a una la despidan para que comience una carrera de asesinatos. Creo que esta parte no está bien tratada. Deberían haberse mostrado motivaciones más fuertes para que entendamos a la prota. Al principio, empatizas con ella, hasta que se va a la Riviera, que es donde cambia la novela de tono, la protagonista de personalidad y todo se va al garete en cuando a credibilidad.

Dicho esto, hay que admitir que hay algunas partes de la novela que no están tan mal escritas, como el inicio, con la presentación del mundo cotidiano de Judith, su visión irónica de las cosas, la crítica del mundo del arte, de la sociedad británica... Si hubiera seguido por esta línea más literaria y realista, la novela habría ganado muchos enteros (pero, claro, no la podrían vender como "Thriller bestseller" citando a los bodrios mencionados al inicio de esta reseña).

Las escenas de sexo, que parecen formar parte de otro tipo de obras (redacción seca, mecánica, pornográfica), están metidas a veces como con calzador, solo por mostrar a la protagonista tirándose a diversos hombres y mujeres sin mucho sentido (narrativo). Algunas de estas escenas meten un parón en medio de la trama, que rompe el ritmo (como su lío con el noruego Jan). Relacionado con la psicopatía de la protagonista, resulta chocante que tenga ganas de sexo en situaciones  en las que se ve amenazada o incluso con tipos que podrían ser sus enemigos y meterla en problemas.

La autora (y la narradora) utiliza la imagen del cuadro de Artemisia Gentileschi, "Judith y Holofernes", como una metáfora de la historia, que contiene muchas de las claves temáticas: mujer en un mundo de hombres, agredida por estos, que se toma su venganza (la Judith bíblica cortó la cabeza de Holofernes, como ella hace con otro de los personajes). Sin embargo, la autora (o la narradora) olvidan que tanto Artemisia como Judith tenían motivaciones comprensibles por el público para hacer lo que hicieron (la pintora denunció a su preceptor, que la violó en el taller de pintura, y ganó el juicio; la Judith judía luchaba por su pueblo), algo que le falta a la Judith de esta novela...

Y al final, resulta que sí, que la autora cae en lo mismo que critica, pues la protagonista termina siendo como todos los demás tiburones del mundo del arte, solo que después de haber matado a cuatro o cinco personas por el camino (y lo que le falta, ya que, ¡oh, espanto! se trata de una trilogía...)

En resumen, una novela que se lee fácil, que tiene cierta gracia al inicio con la descripción del mundillo del arte, de la alta sociedad, del clasismo y machismo, etc, pero que luego cae en picado y solo remonta en partes muy puntuales de la historia, con una trama retorcida y difícil de creer (o directamente, imposible), escenas de sexo frías y mecánicas, escenas de asesinatos y descuartizamientos frías y mecánicas, con una protagonista que hubiera podido dar más juego de haber estado mejor justificada en sus acciones de forma que pudiéramos entender por qué hace lo que hace, y aunque sea una asesina, al menos empatizar un poco con ella.

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jueves, 11 de febrero de 2016

El inocente, de Mario Lacruz

 El inocente
Mario Lacruz
Ediciones Generales Anaya
202 páginas



Argumento:

Virgilio Delise es acusado de la muerte de su padrastro. Durante el traslado policial, se da a la fuga. La policía se moviliza para atraparlo, aunque es inocente.



Comentario:

Mario Lacruz fue un escritor poco prolífico que tuvo cierta repercusión en la postguerra española con esa novela, "El inocente", ganadora de un premio e inmediatamente traducida a varios idiomas. Hoy en día no es muy conocido, pero en su momento fue considerado el precursor de la novela policial española, aunque la obra que nos ocupa, origen de tal etiqueta, no encaje de manera exacta en lo que entendemos por "policiaco".

Ambientada en un lugar imaginario (que podría ser España), en ciudades llamadas Escala y Fuente-Lidia, desarrolla la historia de un musicólogo, Delise, que es acusado de la muerte de su padrastro, aunque él no lo ha hecho. El personaje, sin embargo, se considera a sí mismo "culpable", en un modo abstracto y general, siendo este detalle determinante para que la novela trascienda la temática y entronque con el existencialismo, más sutil y rebajado que en otras novelas europeas de la misma corriente. Las técnicas policiales y la investigación en sí no se desarrollan mucho. Hay menciones a autopsias, sin detalles, y se nos cuenta el punto de vista de los policías, pero eso no es lo importante de la obra.

Más interesante que el argumento (no deja de ser una persecución) son la técnica y el estilo literarios. Narrada en tercera persona durante casi toda su extensión, nos muestra el punto de vista de todos los personajes que aparecen, variando de unos a otros sin separaciones. Esto produce en el lector una cierta sensación de distanciamiento, como de ver la acción desde un punto de vista superior y ajeno. Sin embargo, también hay partes más intimistas, que contrastan con la acción pura, y donde se nos van revelando las diversas motivaciones e historia de los personajes. En realidad, se trata de pinceladas muy breves, y quizás algo superficiales.

Aunque se recurre a la narración temporal lineal, el texto está cuajado de flashbacks, muy bien colocados, y cambios de localización. Sin embargo, la estructura es claramente circular, pues comienza con cierto episodio que se repite al final, pero con distintas consecuencias.

Destaca sobremanera el estilo de la prosa, sencillo, pero muy ajustado y preciso, con frases despojadas de todo adorno que no dan lugar, sin embargo, a un texto seco. Gracias a la limpieza de la prosa, a la ausencia de descripciones largas y su carácter casi cinematográfico, la novela se lee en un momento.

Los personajes (bastante numerosos teniendo en cuenta la breve extensión de la novela) están solo esbozados, así como sus conflictos internos y aspiraciones. De todas formas, parece contener mucho más que lo que se ve a simple vista, apuntándose hilos que no se desarrollan pero que quedan ahí para que el lector complete (la relación entre Delise y su hermanastra, entre este y su cuñado, etc). El propio autor, en una entrevista que se incluye al final del libro, habla de que le hubiera gustado desarrollar más personajes como el del inspector Doria, pero que por motivos de censura (la obra se publicó en los años 50, durante la dictadura de Franco) no lo pudo hacer. También se aprecian ligerísimas alusiones a la política, con algún personaje que parece haber estado en guerrillas maquis (el eufemismo utilizado en la obra es "la causa"). El autor, en la entrevista citada, alude a los trucos para burlar la censura, que incluyen el extranjerizar los nombres y situar la acción en una localización no claramente española o ambigua (eso explica los nombres extraños como Lucius, Demetriu, Selbi y similares).

Para finalizar, hago notar el fantástico trabajo de la editorial Anaya, en esta colección de clásicos para jóvenes (de la cual tuve algunos tomos en mis tiempos), donde no solo se incluye el texto, enriquecido con ilustraciones, sino también, al final, un interesante apéndice con el marco socio-cultural de la novela, del autor, entrevista con este y bibliografía. Nótese la abrumadora diferencia entre esta edición y las que hacen ahora para jóvenes, crepúsculos y similares...

En resumen, un libro que, según los estudiosos, representó uno de los primeros acercamientos de la literatura española al género policiaco, aunque también bebe del realismo (pese a cierta ambientación un poco onírica en ocasiones) y del existencialismo, de trama un poco floja, pero que se lee bien y diría que no ha quedado desactualizado en absoluto.


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

martes, 3 de noviembre de 2015

Máscaras, de Leonardo Padura

Máscaras
Leonardo Padura
240 páginas
Tusquets Editores



Sinopsis:

Un travesti aparece muerto en el Bosque de La Habana. El policía Mario Conde será el encargado de averiguar quién lo mató y por qué, lo cual lo llevará por el submundo homosexual y transexual de la isla caribeña.


Comentario:

"Máscaras" es la tercera novela de la serie del policía Mario Conde, ambientada en La Habana, en esta entrega en los años noventa del siglo XX. Más que novela policial yo la calificaría de novela negra, ya que la trama es una mera excusa para mostrar los problemas de una sociedad como la cubana, y muy en concreto, el asunto de la homosexualidad y el travestismo. Supongo que lo suyo sería haber leído la serie en orden. A veces habla de asuntos que se nota que han ocurrido en otras entregas.

El autor nos muestra un personaje principal, Mario Conde, bastante en los cánones del género, enfrentado a los manejos de la institución policial, y con una mentalidad homófoba muy acusada, que entrará en contraste con los ambientes del submundo gay de su ciudad, por los que en principio siente rechazo. Sin embargo, vemos si no una transformación, si al menos un cierto respeto al final a esa realidad tan distinta de la suya, debido a su cuasi amistad con un dramaturgo represaliado llamado Marqués, homosexual reconocido.

La trama policial o detectivesca, a mi modo de ver, es lo menos importante, y casi parece transcurrir en un segundo plano. Se limita a unos pocos interrogatorios a testigos o sospechosos y a un par de pruebas. La resolución tampoco es que sea de lo más ingenioso o el culpable una sorpresa. Se ve que al autor le importan más la descripción de la vida de Mario Conde, un policía con veleidades artísticas (escritor), y los problemas de la sociedad cubana.

Lo más destacado de la novela y que marca la diferencia con otras del mismo género, es el estilo del autor, que a veces se desmarca con recursos literarios mainstream como seudo fluires de conciencia, flashbacks de tono poético ambientados en el París de los 70, un cuento escrito por el personaje (que al parecer es muy bueno, se lo dicen todos los demás personajes) y prosa preciosista, cargada de metáforas y simbolismos. 

El símbolo juega una gran importancia a lo largo de la historia: la transfiguración de Cristo, las máscaras, los disfraces, el travestismo... Si bien la prosa y el uso de estos recursos está bien, a veces te da la sensación de relleno y de que no avanza la historia principal. Es como un regodeo en su "arte" que ha hecho que a menudo mi mente se dispersara y se saliera de la historia. Siendo breve, a mí se me ha hecho bastante larga, y lo que es peor, la distracción hacía que no me enterara mucho de las pistas, quedándome solo con las digresiones y reflexiones artísticas sobre teatro, el asunto de la represión, la hipocresía, los privilegios de los regímenes totalitarios, etc. También puede ser que el tema no me atrajera mucho.

En resumen, una novela donde, a mi modo de ver, el caso policial yace enterrado bajo toneladas de palabras bonitas, que, bien, pueden ser gratas de leer, pero que a veces interfieren en la comprensión de las pesquisas (que al autor le interesan poco, o eso parece). Pero a los fans de la novela negra podría gustarles.

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lunes, 21 de septiembre de 2015

Persona (Los rostros de Victoria Bergman 1), de Erik Axl Sund

Persona (Los rostros de Victoria Bergman 1)
Kråkflickan
Erik Axl Sund
Traductor: Joan Riambau Moller
408 páginas
Reservoir Books


Argumento:

En la aparentemente tranquila Suecia aparecen jóvenes torturados y emasculados. La policía Kihlberg y la psicóloga Zetterlundespecializada en abusos de menores, colaborarán para encontrar el culpable. 


Comentario:


Otra novela "nórdica" (en este caso sueca) que no olvida las referencias de su propia cultura, desde el propio título (alusiones al cineasta Bergman y a sus obras psicológicas y existenciales, aunque esté a años luz en profundidad de "Persona", la película, que también trata de la identidad), y en el interior, con su clarísima inspiración en las obras de Stieg Larsson (incluso hay una mención literal del autor en la escena en la que las dos protagonistas comentan los libros de la biblioteca de una de ellas). 

Aunque en las clasificaciones viene como novela negra, lo cierto es que se centra mucho más en la vida de las dos protagonistas principales (la policía y la psicóloga)  que en los casos presentados. En consecuencia, a veces queda la impresión de que la policía realiza una no-investigación y la psicóloga una no-terapia (solo la vemos escuchando cintas grabadas de sesiones de pacientes).

Construida casi toda a base de flashbacks larguísimos y algunos bastante tediosos (los que muestran a la psicóloga con su ex) y capítulos irritantemente cortos a veces, un lenguaje muy simplón, frases cortas y regodeo en lo truculento, la novela no transmite (al menos a mí) ni un ápice de inquietud o desasosiego por los hechos revelados, casi todos vinculados al sexo violento (violaciones todo el rato, abusos a menores, pederastia, redes de compraventa de niños, más violaciones, torturas, castración, etc). Todo es demasiado frío y simple en su exposición. Y lo que es peor, repite tanto la descripción de vejaciones que llega un momento en que dices "ah, una más". Las aberraciones dejan de tener efecto por pura acumulación. Además, el hecho de que muchas de estas desgracias le ocurran a la misma persona (nunca mejor dicho) hace que se roce (o directamente se traspase más de una vez) el límite de lo creíble.

Como ya canta el título o subtítulo, la novela juega con las personalidades múltiples, lo cual le da a los autores una coartada o excusa para que su personaje pueda cometer las mayores burradas sin culpabilizarlo, incluso yo diría que disculpándolo o dándole la razón. En esto me ha recordado a Lisbeth Salander, creación del difunto Larsson, en la que me da la impresión que se inspiran los autores, salvando ciertas distancias (empatizabas mucho más con Salander, claro, y era mil veces mejor personaje). La policía es un personaje plano sin el menor interés y sin el menor talento para lo suyo, y no voy a decir por qué, ya que sería espoiler... Y la otra es una psicóloga malísima...

Los supuestos giros sorprendentes no lo son tanto, pues se ve venir todo. Lo que es sorprendente es la cascada de crímenes adjudicados a una misma mano y lo rocambolesco y casi grotesco del final. Y que la policía sea tan tonta. Y que interroguen a los testigos por teléfono cuando conviene...

Entre la situaciones más absurdas, el súbito enamoramiento de la policía y la psicóloga, que en un día son uña y carne.

No puede decirse que esta obra vaya a pasar a los anales de la literatura, pero supongo que a los fans de la novela sueca (aquí tienen un buen muestrario de nombres de calles y lugares, pero sin descripción alguna, como les gusta) estarán encantados con ella. Así como aquellos que sientan predilección por los hechos truculentos, tan exagerados que dejan de tener valor como crítica social o como mero texto literario. Encima es la primera parte de una trilogía.


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lunes, 14 de septiembre de 2015

Puerto Escondido, de María Oruña

Puerto Escondido
María Oruña
432 Páginas
Editorial Destino


Argumento:

Un inglés español regresa a Cantabria para abrir un hotel en una casa de su propiedad, pero todo se complica cuando, entre los muros de la obra, aparece un bebé emparedado. Ni qué decir tiene que eso oculta un misterio del pasado. De pronto, en el apacible pueblecito de Suances empieza a aumentar la mortalidad entre la población anciana...


Comentario:

Lo primero que tengo que decir es que este género literario no es mi favorito. Cuando empecé a leer la novela pensaba que sería más "mainstream", pero en realidad, es un policial puro y duro con un toque de culebrón e historia familiar de secretos muy en la línea de lo que está de moda en best sellers actualmente. Eso quiere decir que hay numerosas escenas (para mí aburridas) de policías, forenses y jueces hablando de lo suyo, con mención a técnicas de investigación, procedimientos, etc. Eso sí, no se le puede quitar mérito a la autora. Se ve que ha buscado mucha documentación sobre el tema, aunque a veces lo exponga con cierto tonillo didáctico.

La novela se desarrolla en dos tiempos distintos, uno la actualidad, otro, los días de la guerra civil española y la posguerra. Como ya se puede uno imaginar, la historia del pasado es la que explica la del presente y se nos va narrando a modo de "diario" (falso diario, porque estos no son así en absoluto, pero bueno, perdonamos el artificio), por un misterioso personaje que se adivina sobre la mitad. El autor del diario parece conocer todo, no solo lo que le atañe a él, y nos incluye datos sobre el desarrollo histórico y ¡hasta diálogos! De vez en cuando, apela al lector (en segunda persona), lo cual crea una sensación de extrañeza. Si es un diario (entiendo que empezado a escribir en el tiempo en el que transcurren los hechos), ¿ya lo redacta sabiendo que lo van a leer otros o para que lo lean? Si lo escribe en el presente para dejar constancia de los hechos, ¿por qué lo llama diario, no serían más bien unas "memorias"?

La parte del pasado revela una historia llena de tópicos sobre la dura vida de posguerra, sobre todo para las mujeres. No falta de nada: maquis que se tiran al monte, sirvientas liadas con los señoritos, amores adolescentes clandestinos, crímenes, casualidades imposibles (lo del acantilado y el asesinado, demencial), deseo de escapar del hambre y la pobreza... Todo ello contado con un estilo que varía entre el intento poético, el melodrama, y la prosa plana e informativa.

La línea de acción del presente nos mezcla la investigación policial sobre el bebé encontrado y otros muertos llevada a cabo por la teniente Redondo (¿Homenaje a Dolores Redondo?) en los pueblos de Suances y alrededores, con las tribulaciones de Oliver, un inglés español cuya participación casi siempre se limita a ser interés romántico de la primera. Como sucede en muchas novelas de este tipo, localizadas en idílicos pueblecitos y bonitos paisajes, la autora no nos ahorra descripciones detalladas con ánimo de "folleto turístico", que añaden páginas a la obra. Comillas, Suances, Santillana del Mar... solo falta meter "el hombre pez" de Liérganes.

Hay que reconocer que la obra está bien construida en lo técnico, algo sorprendente en una autora primeriza. Las investigaciones policiales parecen bastante bien llevadas, con rigor narrativo, así como el enlace entre las diversas tramas, lo cual es muy meritorio. La trama amorosa, por previsible que sea, es discreta y contenida. En general, los ingredientes están bien medidos y utilizados. Sin embargo, una vez se resuelve el caso y conocemos lo que pasó, la historia parece muy poco creíble y rocambolesca, casi delirante (en todos los sentidos de la palabra). La identidad del asesino y su tópica confesión final donde se jacta de lo hecho y explica con lujo de detalles lo que hizo y cómo, así como las justificaciones para sus crímenes, me han parecido un tanto "extrañas". La autora, bien es cierto, apoya la delirante conclusión con teorías psiquiátricas y policiales, incluso aludiendo a casos reales (al final), pero a mí me sigue chirriando.

La prosa es correcta, con frases más elaboradas que la media, y con algún ramalazo poético. La lectura es muy ágil, pese al número de páginas y a la abundancia de párrafos descriptivos. Parece bien editado el libro en lo técnico y con cierto rigor en cuanto a los modos de actuación de la policía (aunque para mi gusto hay demasiados policías). Se nota en algunas partes que la propia autora detecta inverosimilitudes y trata de corregirlas con una justificación más o menos inteligente (la razón de que Oliver colabore con ellos, etc). Eso demuestra que ha pensado bastante sobre la trama y que es perfeccionista.

En cuanto a los personajes, no me ha parecido atractivo ninguno. La teniente es algo plana, así como Oliver, aunque tenga algún pequeño toque humorístico. El problema es que la autora tiene claro cómo son sus personajes pero no nos los "muestra" en acción, sino que nos los describe: fulanita era amante del orden y de tal y cual, etc. Eso hace que no llegue tanto al lector. Parece que la historia tendrá continuidad ya que el inglés también tiene "secretos" familiares que involucran a un hermano perdido.

En resumen, una obra bien construida técnicamente, rigurosa con el tema que trata, aunque la historia para mi gusto sea tópica y, en algunos aspectos, muy descabellada. Gustará más a los amantes de la novela negra mezclada con las tramas de historias del pasado que al final implican a todos los protagonistas...

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jueves, 23 de julio de 2015

La chica del tren, de Paula Hawkins

The girl on the train
Paula Hawkins
Traductor: Aleix Montoto
Editorial Planeta
496 páginas

 
Argumento:

Rachel, una alcohólica, obsesionada con su ex marido, acosadora, depresiva y desempleada, toma todos los días el mismo tren para ir a Londres a no hacer nada, y cada día pasa por delante de la casa de su ex y de unos vecinos sobre cuyas vidas fantasea. Pero un día que está borracha ve algo que no debe...

Comentario:

Debe reconocerse a esta novela primeriza que logra su propósito de crear intriga sobre los hechos que suceden. Es lo que en lengua inglesa se conoce como un "page turner", una de esas novelas poco exigentes en lo literario cuyo único interés es "saber qué pasa al final".  En lo demás, no destaca en casi nada.

La prosa es muy simple, incluso básica, y la estructura, articulada en las narraciones intercaladas de tres voces en primera persona es totalmente fallida, en el sentido de que las tres mujeres hablan casi igual y parecen sufrir el mismo tipo de traumas y obsesiones. Porque pone al inicio el nombre de la persona que habla, que si no... muchas veces no sabríamos de quién se trata.

La trama es muy sencilla, pero lo peor es la forma de desarrollarla, con un inicio muy extenso donde se cuenta con detalle maniaco (y repetitivo) la rutina de Rachel, la voz principal de la historia, en el rol de "testigo no fiable" de un crimen. Este personaje, como todos los demás, cae bastante antipático. No me parece mal que haya personajes insoportables o llenos de defectos y sin ninguna virtud en las novelas (la vida real nos ofrece ejemplos), pero es que en este libro TODOS son odiosos: bebedores, violentos, obsesivos, mentirosos...

Aunque, como dije al inicio, la novela cumple la función de intrigar con su trama de thriller o novela negra sin policías (más bien tira por el thriller psicológico), hay graves defectos que no se pueden pasar por alto.

La autora resuelve el asunto principal recurriendo a un recurso que a mí me parece un poco "facilón". La protagonista testigo olvida un hecho importante relacionado con el crimen (tiene lagunas de memoria muy oportunas) y luego, de pronto, lo recuerda cuando conviene a la historia. Por no mencionar ese "clásico" del asesino "confesando" y contando con pelos y señales qué hizo y por qué, en lugar de negar todo. No se rompió nada la cabeza la escritora, desde luego, aunque también hay que reconocer que dedica muchas páginas a pintarnos los traumas y borracheras de Rachel para justificar sus "olvidos".

Llama la atención lo mala que es la investigación policial (aunque en realidad, el libro no se centra en ella, solo la cita de pasada, como es lógico). El propio asesino cuenta que cavó con sus manos en la tierra y se rompió las uñas, pero nadie en su entorno pareció percibir estos "pequeños detalles" que podrían haberlo delatado.

Entre los puntos menos negativos: el relatar una historia desde el punto de vista de personajes poco usuales en las novelas, con vidas nada relevantes y sumidos en los convencionalismos más comunes. Casi un retrato de la vida de la mayor parte de las personas, dominada por la imagen y la hipocresía, falsas vidas felices en hogares supuestamente perfectos, pero que ocultan vacío e insatisfacción.

Sí me ha gustado el ambiente ferroviario donde transcurre la acción. Me gustan los trenes. Son muy cinematográficos.

En resumen, una novela mediocre (y para mí poco interesante) que se puede leer en la playa o en el bus para pasar el rato pero que no aporta gran cosa salvo averiguar quién es el asesino, algo que tampoco sorprende mucho. Que nadie espere un desenlace espectacular.

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lunes, 1 de junio de 2015

El gusano de seda, de J. K. Rowling

El gusano de seda
The Silkworm
Robert Galbraith (J. K Rowling)
Traductora: Gemma Rovira Ortega
Salamandra
544 páginas


Argumento:

El detective Cormoran Strike recibe el encargo de investigar la desaparición misteriosa del excéntrico escritor Quine por parte de la esposa de este. Pero pronto el caso se complica al descubrirse el cadáver, grotescamente torturado, del autor y la existencia de un manuscrito donde se describen las circunstancias de la muerte. Cormoran y su ayudante Robin investigarán el mundillo editorial y literario en busca del truculento asesino.


Comentario:

La segunda novela de la serie del detective Cormoran Strike sigue en la línea de la anterior. La autora dota a esta obra de género negro (o de detectives más bien) de una estructura clásica, totalmente canónica, en la que no falta ninguno de los elementos: el detective es contratado por una cliente (que al cabo se convierte en sospechosa), se investiga el cadáver, sus circunstancias y escena del crimen, a los posibles sospechosos, aparecen falsos culpables, el detective, de pronto, tiene una iluminación y "ata cabos" (aunque no nos lo cuenta, claro; nos oculta información hasta el desenlace), y finalmente, en un lugar cerrado donde se reunen todos los sospechosos, se enfrenta al asesino y explica el caso. Vamos, más clásico imposible.

Lo que más me ha llamado la atención es lo larga que es o parece la novela teniendo en cuenta que tampoco ocurren tantas cosas, ni hay llamativos puntos de giro (dejando aparte al canónico falso culpable y al descubrimiento del cuerpo). A todas luces, más de quinientas páginas es una extensión excesiva. Y en una novela con tanto texto es fácil que se escapen las pistas. Por otro lado, a mí personalmente, me costó distinguir a varios personajes sospechosos y sus relaciones con el autor desaparecido. Quizás hay demasiados y con unos vínculos retorcidos e intrincados que la autora muestra simbólicamente a través del manuscrito que articula la obra: "El gusano de seda", obra póstuma de la víctima, donde se ridiculiza o insulta a los sospechosos mediante personajes que simbolizan sus vicios o defectos y que ayudará al detective a desentrañar el caso.

En cuanto a la ambientación, el telón de fondo es la ciudad de Londres, con sus pubs, cafés y calles, sumida bajo una de sus peores olas de frío. La presencia constante del frío y la nieve otorga a la historia una apariencia de unidad y coherencia bastante lograda.

La autora dedica bastante espacio a la vida personal de los protagonistas, en especial a Strike, con su pierna postiza siempre a cuestas y sus cojeras, sus traumas por la ex que se va a casar con otro, y demás. También se insinúa, sutilmente, su interés por Robin, su secretaria, la cual interviene poco como detective (aunque  manifiesta su deseo de aprender el oficio, lo cual hace intuir una serie larga con estos dos) y mucho más como personaje en conflicto con su novio.

El punto fuerte de toda novela de detectives que se precie es la resolución final, con la confrontación con el asesino y la explicación del caso. Me ha parecido que Rowling ha estado solvente en este punto, atando bien las pistas sembradas en el libro y explicando más o menos todo, aunque he de decir que una de las pistas principales da la impresión de haber sido sacada de la manga a última hora para hacer encajar la historia (y esto, junto con lo de ocultar información al lector, me chirría). Otra cosa que no queda muy clara es el motivo del crimen. Parece aludirse a asuntos personales pero queda como un poco en el aire esta explicación, en favor de la dedicada a la ejecución digamos técnica del asesinato, de una alta complejidad.

En resumen, una novela clásica de detectives pero ambientada en nuestro tiempo, con las dificultades (legales) que eso supone (le perdonaremos a Rowling que sus personajes no cuenten lo que descubren a la policía ya que parece justificarlo con que "no le creyeron" o algo por el estilo), un poco demasiado larga, de trama retorcida, con un cierto sentido del humor, un poco de sutil crítica hacia el mundillo literario (con sus agentes locas, editores, autores excéntricos y creídos, etc), en especial, al mundillo literario de la "qualité" (Alta literatura) y sus producciones, y con el suficiente espacio dedicado a la vida personal de los protagonistas para querer saber qué pasa en libros posteriores, que gustará a los aficionados a este género, aunque quizás peque de demasiado rígida y ajustada a lo que se espera, sin innovaciones ni riesgos.



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martes, 16 de diciembre de 2014

Ofrenda a la tormenta, de Dolores Redondo

Ofrenda a la tormenta
Dolores Redondo
Editorial Espasa
544 páginas


Sinopsis:

La muerte por asfixia de un bebé hace que la inspectora Amaia, de la Policía Foral de Navarra, vuelva a la carga contra los seres mitológicos que azotan el Baztán con sus numerosos crímenes. Pero la realidad es mucho más aterradora y esconde una trama de largo recorrido.

Comentario:

Con esta novela se cierra (aparentemente) la trilogía del Baztán, compuesta, además, por El Guardián invisible y Legado en los huesos.

Desde el punto de vista técnico diría que es mejor que las anteriores, tanto en la prosa como en la forma de presentar la trama, aunque da la sensación de que el libro ha sufrido cortes y ediciones que dejan muchos flecos pendientes y muchas preguntas en el aire.

Esto se nota sobre todo cuando analizamos el desenlace de la historia de la madre de la inspectora Amaia, que en las otras obras tenía mucha relevancia y en esta se despacha de un plumazo, dejando al lector un poco desconcertado. Resulta extraño que algo que afecta tanto a la historia personal de la protagonista y a su forma de ser se resuelva de un modo tan poco elaborado.

Tres cuartos de lo mismo pasa con Dupree, el personaje misterioso que solo aparece para decir "reset", "el peligro está más cerca de lo que cree" y frases misteriosas por el estilo. Una se pregunta cómo puede saber Dupree, desde Estados Unidos, lo que le pasa a la inspectora en España (no es lógico a no ser que tenga poderes, lo cual tampoco es que sea muy lógico que digamos). Ni que decir tiene que el tal Dupree al final no sirve para gran cosa. Tampoco se resuelve un misterio relacionado con las hermanas de Amaia.

Llama la atención en esta entrega de la serie el escaso abundamiento en el tema mitológico que era la base de las otras. Parece una novela distinta, más clásica, más convencional, aunque al final no está claro si hay un componente fantástico o no (spoiler, seleccionar para leer: los miembros de la secta se curan de cánceres, medran en sociedad, ganan dinero, etc, tras sus sacrificios; incluso queda la duda de si uno de los personajes puede ser otro rejuvenecido a consecuencia del pacto diabólico).

A mí me ha parecido entretenida, más que las anteriores, aunque deslavazada y algo caótica en su intento de unir las tramas de las otras novelas y darles una explicación conjunta y global. Hay cosas que me chirrían, como la jerarquía de asesinos (cuando parece que descubres a uno, hay otro por encima manejando el cotarro). Por lo demás, me ha parecido bastante previsible el final, dado que desde la segunda entrega hay un personaje que lleva casi un cartel colgando con la leyenda: "soy culpable". Cualquiera que conozca un poco las mecánicas y convenciones de la novela negra entenderá lo que digo.

En cuanto a los personajes, la única algo desarrollada es Amaia, que no se parece en algunos aspectos a la del primer libro. El marido es un florero; la tía que echa las cartas no sirve tampoco para mucho, y las hermanas andan por ahí. A Amaia le pasan cosas pero no parecen afectarle. Su "romance" es totalmente aséptico en cuanto a sentimientos. Por otro lado, incluso a la vista de pruebas e indicios que observa no sospecha de ciertos personajes muy sospechosos.

El giro que tiene que ver con uno de sus compañeros da interés al libro en un punto donde parecía algo estancado, y propicia las únicas escenas donde vemos a Amaia mostrar sentimientos. Sin embargo, resulta poco creíble que ese compañero no le contara nada a ella y esperara mandarle pruebas bajo cierta circunstancia.

El libro es entretenido (son más de 500 páginas que se leen deprisa) pese a que deje cabos sueltos por todos los lados y sea previsible y no muy original que digamos. Recuerda bastante a otros libros de éxito del género como los escandinavos y también a películas y series de TV. Sin embargo, la mejoría desde la primera parte de la trilogía es destacable y obvia. Los recursos están mejor utilizados y el lenguaje es más preciso, la prosa de mejor calidad y más legible. Como final de trilogía esperaba algo más espectacular y más "cerrado", pero bueno, hay cosas extranjeras bastante peores que esta novela.


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domingo, 13 de abril de 2014

La Piel Dorada, de Carla Montero

La piel dorada
Carla Montero
Plaza y Janés
400 páginas



Sinopsis:

En la Viena de principios del siglo XX tienen lugar brutales crímenes en las personas de varias modelos de pintores. El primer sospechoso es un noble llamado Hugo von Ebenthal, pero queda libre por intervención del policía Karl, amigo íntimo suyo. Nuevas víctimas en el entorno de la misteriosa modelo Inés hacen sospechar a Karl que podría ser la asesina.


Comentario:

En su tercera novela, Carla Montero opta por una trama que podría calificarse de misterio o policial, pero que no resulta tan esquemática como otras de este género, sino que, sin sobrecargar tampoco demasiado, introduce otros elementos, como una historia de amor, o el propio retrato de la Viena de la época incidiendo en su calidad de foco artístico de primera magnitud (que casi rivaliza con París, cuyos artistas también se citan).

La ambientación está muy lograda, tanto en lo relacionado con el arte como en lo tocante a los diferentes ambientes de la ciudad, sórdidos o aristocráticos. Las descripciones, sin ser largas ni pesadas, evocan visualmente las localizaciones y situaciones. A este respecto, la obra me parece más cercana a su primer libro "Una dama en juego", en su recreación de ese mundo Belle-Epoque centro-europeo, con detalles y nombres muy concretos, que a su segunda novela "La Tabla Esmeralda", más cercana al bestseller puro y duro.

Con "La Piel Dorada" se alcanza el equilibrio entre lo comercial, con una trama de intriga que parece bastante bien trazada y pensada, y la realización de una obra literaria digna y bien escrita. Quizás al inicio no se centra mucho en la investigación de los crímenes, que quedan casi en un segundo plano, pero según se avanza en la obra, esta coge velocidad. 

Hábilmente, la autora hace que la carga de la sospecha se reparta casi en todos los personajes principales, haciendo que estén todos presenten en escenas clave o dando pistas que luego no conducen a la resolución, pero sin engañar. Aunque esto no sea decir mucho, no adiviné el asesino. Y aunque su móvil no me termine de convencer, es obvio que Carla Montero ha cumplido con las normas de la novela negra de atar los cabos con las explicaciones finales de forma que se logra una resolución satisfactoria.

Los personajes son distinguibles unos de otros y casi todos están bien trazados. Quizás uno de los más etéreos sea el inspector Karl, que pensaba sería el protagonista. Sin embargo, me resultó un poco desconcertante que Hugo, el sospechoso, tuviera tanta relevancia, y que, en algunos tramos, pareciera él el personaje principal. Su historia y la de Karl se van alternando, mezclándose, de un modo quizás no muy justificado, la primera persona con la tercera. Lo que menos me ha gustado han sido los insertos en primera persona donde el asesino, en un tono delirante, cuenta cómo mata y da informaciones que, más adelante vuelve a reiterar al ser revelado el misterio, con lo cual parecen meras escenas efectistas sin función.

Otra cosa que me confundió un poco fueron las acotaciones temporales al inicio de cada capítulo. Las partes protagonizadas por Hugo parecen ir fechadas con un mes y un año, mientras que las de Karl empiezan siempre con un "varios meses después" y no sabes muy bien si es varios meses después de los acontecimientos que vive Hugo, después del anterior capítulo o si ambos personajes se mueven en las mismas fechas. Eso no me ha quedado nada claro, ya que si lo tomamos literalmente, pasan meses en la investigación, con lo cual no resulta muy creíble (que por ejemplo, tarden tanto en comprobar de dónde salió el cianuro, en interrogar testigos, etc).

La prosa es sencilla pero no simple. En algunas partes hasta recupera los barroquismos de "Una dama en juego". En cuanto al tono, es bastante moderado, salvo con la historia de amor, donde vemos alguna salida un tanto melodramática, pero mucho más contenida que otra veces. Los diálogos ingeniosos entre Hugo e Inés también recuerdan a los de "Una dama en juego". La obra se lee muy fácil, ya que la prosa es limpia y ágil, la estructura está bien montada y el final convence en cuanto a la resolución del caso y de la trama amorosa.

A destacar el alegato de la autora, puesto en boca de la modelo Inés, sobre el papel de la mujer. En la obra hay una crítica nada sutil hacia la opresión de las mujeres a lo largo de la historia e incluso hoy en día, al incidir en que solo se les da valor por su belleza o su desnudo, quedando los méritos digamos más intelectuales o artísticos en manos masculinas. La autora relaciona la explotación de la imagen femenina con la prostitución, la cual usa como metáfora.

En resumen, una novela comercial digna, entretenida, modélicamente ambientada y documentada, con un asesino que no se revelará hasta las últimas páginas, pero que, más allá de su carácter de aspirante a bestseller contiene una crítica y un cierto mensaje para que los lectores piensen un poquito.


Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

jueves, 20 de marzo de 2014

Los vigilantes del faro, de Camilla Läckberg

T.O.: Fyrvaktaren, 2009
Editorial: Maeva, 2013
Traducción: Carmen Montes
448 páginas
20 €
Ebook: 9,99 €

Argumento:

Patrik Hedström acaba de reincorporarse a su trabajo como policía tras lo sucedido en La sombra de la sirena cuando le encargan investigar el asesinato de Matte Sverin.

Comentario:

En ocasiones da la impresión de que no se puede decir nada nuevo de una novela perteneciente a una serie, que ya se ha dicho todo al comentar anteriores entregas. Los vigilantes de faro es una de ellas.

La autora utiliza el mismo esquema que en las otras, dividiendo la historia en dos partes, una dedicada a la investigación de uno o varios crímenes en el presente y la otra a algo sucedido en el pasado que, por lo general, está relacionado, más o menos, con la actualidad.

Para quienes se hayan acostumbrado a la propensión a saltar de un personaje a otro, desde los habituales a los secundarios, sin un motivo aparente que lo justifique y en ocasiones de forma confusa y tan torpe que obliga a hacer un esfuerzo para deducir qué punto de vista está mostrando, quizá sea más fácil seguir una narración errática, en la que algunos personajes no tienen un rol claro aparte de intentar enredar una trama de intriga más previsible de lo habitual.

Se diría que la autora no se ha molestado mucho en tratar de ocultar lo que sucedió en 1870 en la Isla de los Espíritus (Gråskär) entre Emelie, su marido Karl, nuevo vigilante del faro, Julian, su ayudante, y el pequeño Gustav, situación que se puede adivinar casi desde el comienzo y tiene cierto paralelismo con la vida de la nueva habitante del lugar, Annie.

Los temas que se tratan también son recurrentes: las relaciones paterno filiales, la familia, el efecto de lo que sucede en quienes les rodean (hay personajes y situaciones que tienen excesivas similitudes con secundarios de otras novelas) y, sobre todo, la evolución (lenta y repetitiva) de los personajes conocidos: Erica y su hermana Anna, Patrik y sus compañeros de trabajo…

Quizá uno de los motivos que inciten a leer Los vigilantes del faro sea  precisamente el final de La sombra de la sirena, que dejó a varios de los protagonistas habituales en situaciones cuyas consecuencias se desarrollan en ésta séptima entrega de la serie, que hace, como de costumbre, mucho hincapié en el creciente número de bebés que aportan Erica y Patrik y en las relaciones entre el resto de los habitantes de Fjällbacka.

Todo esto hace que Los vigilantes del faro sea más de lo mismo, escrito con la torpeza habitual (similar esquema y personajes) y con una previsibilidad fruto de la insistencia de la autora en señalar lo peculiar de ciertas actitudes o situaciones. Para incondicionales.

Enlace relacionado:

- Reseña de «Las huellas imborrables», de Camilla Läckberg, en este blog


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jueves, 13 de marzo de 2014

Harry and Harriett, de Lou Carrigan

Editorial: Bruguera
Serie: La huella
125 páginas

Argumento: 

La señorita Harriett Baker, secretaria del detective Joe Nelligan, solicita la ayuda del su colega, Harry Star, para que encuentre a su jefe, que ha desaparecido.

Comentario:

«Harry and Harriett» es una novela que recuerda a las películas policíacas clásicas: un detective fracasado, mujeres que van desde la heroína en peligro hasta la bella y malvada, un villano con unos secuaces dispuestos a todo, un poco de misterio y algo de acción.

El argumento es tan sencillo como eficaz: Harry & Harriett buscan al desaparecido Nelligan por todo Miami entrevistándose con varias personas: una bella joven que aparece desnuda en una foto (Mae «Blondie» Owells) el autor de esta (Sam Libby) o un hombre (Herbert Melville) que llamó al teléfono del desaparecido. 

Los personajes, trazados en pocas frases, se definen a sí mismos mediante diálogos y reacciones tan certeros como un tanto convencionales. Ni siquiera los protagonistas destacan especialmente, sobre todo Harriett, que en todo momento se muestra como una mujer insegura y tímida (excepto en sus enfrentamientos verbales con Harry), lejos de las heroínas fuertes y decididas más habituales en la obra de Carrigan.

Es Harry Star el personaje con más matices, ya que empieza como un detective fracasado, algo patético, con tendencia a la autocompasión y cierto desprecio hacia la señorita Baker basado en su físico en apariencia poco atractivo y evoluciona hasta convertirse en un héroe típico de la novela negra. Poco a poco Harry no solo comienza a apreciar los encantos de Harriett, estableciendo con ella diálogos ingeniosos y divertidos, sino que se muestra como un profesional capaz de hacer su trabajo de forma eficaz, tanto en las deducciones derivadas de la información que recibe, como en las escenas de acción.

La progresión de la historia carece de subtramas enrevesadas o complejas, centrándose en seguir los cánones habituales del género policíaco: entrevistas a los posibles sospechosos, ataque de matones, nuevas visitas, hallazgo de algún cadáver, huida, reflexiones, decisiones, conclusiones, acción y resolución.

Si bien se podría aducir que no hay grandes sorpresas, que el motivo de la desaparición (definitiva) de Nelligan, la conspiración de los villanos, es un tanto rocambolesca o que la resolución del misterio es algo previsible, el oficio del autor, que sabe medir la información que da en cada momento, incluir las escenas necesarias para que la narración progrese de forma adecuada y la relativa brevedad de la obra, contribuyen a que la lectura sea agradable, mantenga el interés y resulte una lectura tan agradable como entretenida.


Fragmento de la novela:

—No me diga que sabe tocar este chisme.
—Me alegra poder decir que «sí sé» tocarlo, señor Star.
—Oiga, con usted va uno de sorpresa en sorpresa, ¿sabe? ¿Y dónde aprendió?
—Si le parece, en una mina.—¿En una...? Bueno, ¿qué le pasa? ¿Por qué está tan molesta conmigo?
—Porque es usted la clase de hombre que me crispa los nervios, señor Star.
—¡Atiza...! ¿Por qué motivo? —Porque es un fanfarrón, un engreído, uno de esos sujetos dedicados a la investigación privada que aparecen en los telefilmes, que creen saber más que nadie, y que se pitorrean de todo y de todos.
—¡Caaaa... ray!, ¡pues me ha dejado usted bueno, Harriett!
—Usted se lo ha buscado.
—Me parece que tiene razón... —reflexionó Harry Star—. Pero está equivocada en el sentido de que usted se deja engañar por las apariencias. La verdad es que soy un hombre serio, consciente y muy formal, señorita Baker. Lo único que ocurre, es que hace tiempo aprendí a tratar con cierta clase de gente, y siempre me pongo a su altura. ¿De verdad cree que soy tan estúpido y fanfarrón como parezco?
—¿No lo es?
—Si no llevase usted esos malditos lentes de solterona erudita, quizá me habría visto mejor —farfulló Harry.
Harriett parpadeó. De pronto, se quitó los lentes, y se quedó mirando a Harry Star, susurrando:
—Ya estoy sin lentes, señor Star.
—¿Y qué tal?
—Lo veo igual que antes.
—Eso quiere decir que no necesita los lentes... —sonrió él—. Oiga, ¿sabe que tiene usted unos ojazos que...?


***T***

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