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lunes, 23 de enero de 2017

El jardín de las mentiras, de Amanda Quick

T.O.: Garden of Lies, 2015
Editorial: Ediciones B, 2016
Traducción: José Heisenberg
352 páginas
17,50 €

Argumento:

Ursula Kern, dueña de una agencia de secretarias, sospecha que han asesinado a una de sus empleadas y decide investigar.

Comentario:

Como es habitual en las obras de la autora, a la trama romántica se une otra de misterio, y cada una contribuye al desarrollo y avance de la otra, siendo la segunda la que tiene mayor protagonismo en esta ocasión.

Alternando distintos puntos de vista (a los de Ursula y Slater se unen ocasionalmente los de varios secundarios, relacionados con el crimen), la novela incide desde el principio en el empeño de la protagonista en averiguar si su empleada y amiga, Anne Clifton fue asesinada, lo que da lugar a entrevistas con personajes sospechosos, escenas de acción y espionaje, persecuciones etc, con pequeñas incursiones en el creciente romance.

La descompensación entre el espacio que ocupan las diferentes tramas puede ocasionar decepción a quienes prefieran la romántica, muy leve, sin apenas tropiezos o impedimentos para su desarrollo, basada en diálogos y atracción física, resuelta con la eficacia habitual en la autora.

En cuanto al crimen, investigación y resolución, siendo poco original y hasta previsible, se desarrolla con habilidad, tiene momentos de interés y destaca por la independencia de Ursula, capaz de meterse en líos, y resolverlos, sin ayuda de un Slater que aparece justo cuando ella se las ha arreglado para salvarse de determinadas situaciones.

Los personajes son típicos de la autora, una protagonista independiente, de cierta edad, en este caso viuda, capaz de hacerse cargo de su vida y un héroe atormentado y misterioso a la par que sensible a los que no dota de más matices para definir sus personalidades. Igualmente los secundarios, muchos de ellos relacionados con el teatro, antiguos actores y actrices al servicio de Slater Roxton debido a que su madre, Lilly Lafontaine, es una ex actriz reconvertida en escritora de melodramas, apenas tienen matices, dotados de leves excentricidades, entre lo dramático y lo humorístico, se limitan a cumplir su cometido, al igual que los bastante tópicos villanos.


En resumen, «El jardín de las mentiras» es una novela correcta y entretenida, que puede gustar a incondicionales de la autora, más a quienes les interese el misterio que a quienes prefieran el romance.


***T***

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lunes, 9 de enero de 2017

Cuéntame una noctalia, de Mónica Gutiérrez Artero

Editorial: Amazon, 2012
124 páginas
Ebook: 3,25 €

Argumento:

Grace regresa al pequeño pueblo transilvano donde reside su familia, decidida a quedarse a vivir allí.

Comentario:

La novela está correctamente redactada: no cuesta acostumbrarse a la voz narradora en primera persona y presente, las erratas son mínimas y aunque resulta desconcertante que la protagonista empiece a contar la historia cuando ya está instalada en la casa familiar, para relatar su llegada en el segundo capítulo, quizá para crear un (innecesario) golpe de efecto con la «invasión» de marines norteamericanos que da final al primer capítulo, esto no afecta al seguimiento de la historia.

Hay algunas imágenes bonitas y poco convencionales, en ocasiones un tono poético, aunque también se insiste demasiado en decir que el pueblo no se encuentra en todos los mapas, en un espacio demasiado corto, y casi con las mismas palabras, restándole fuerza y contundencia a la afirmación y el significado que se le quiere dar.

Quizá el mayor «fallo» de la novela es que no pasa (casi) nada: Grace describe el lugar y sus habitantes, la mayoría de ellos meros comparsas que se limitan a repetir en cada aparición el comportamiento con el que los ha caracterizado la autora para mostrar cómo es la vida y las relaciones en una población diminuta (poco más de trescientos habitantes).

A este no pasar casi nada se une la carencia de un conflicto real: el regreso de Grace al pueblo es la solución a unos problemas un tanto imprecisos (vivir en una ciudad demasiado grande, Londres, estar lejos de la familia, soledad, cansancio...). En ningún momento tiene dudas de su decisión, y queda claro que ni siquiera se plantea irse por amor (romántico), lo que ocasiona cierta falta de interés en una historia cuya conclusión se adivina desde que empieza.

El romance entre Grace y Cole (el marine) apenas ocupa espacio en la historia, casi no comparten escenas o diálogos, siendo el suyo uno de esos enamoramientos a primera vista cuyo cometido parece ser el de completar la idílica vida de una protagonista que cuenta la creciente atracción hacia el norteamericano con un tono casi melodramático y a veces negativo (le describe y percibe como una amenaza sin llegar a concretar el motivo).

«Cuéntame una noctalia», primera novela de su autora, pertenece, según ella, a un género llamado «feel good», consistente en crear una obra que haga disfrutar a quien la lea, lo que, al parecer, implica un desarrollo y final feliz, algo que en este caso se cumple: buenos sentimientos, personajes simpáticos, amor a la familia, unión entre habitantes de una pequeña comunidad, ayudar a quienes te rodean…

***T***

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jueves, 17 de noviembre de 2016

El unicornio, de Iris Murdoch

T.O.: The Unicorn, 1963
Editorial: Impedimenta, 2014
Traducción: Jon Bilbao
352 páginas
22,70 €

Argumento:

Marian Taylor llega al castillo de Gaze creyendo que va a trabajar como institutriz. Pronto descubre que su misión será otra.

Comentario:

Si bien «El unicornio» parece ser considerada una obra menor entre las de su autora, se pueden observar en ella temas habituales en el resto de su producción: la reunión de un grupo de personas, que giren en torno a otra que permanece en segundo plano, la inclusión de un elemento nuevo que sirve de catalizador para cambiar la situación, los dilemas morales, los impulsos sexuales (heteros y homosexuales), sentimentales y románticos etc…

«El unicornio» empieza con la llegada de Marian Taylor al castillo de Gaze, un lugar aislado, misterioso, con los habitantes de la casa vecina, Riders, como unos vecinos. Ella cree que trabajará como institutriz y se encuentra ejerciendo de acompañante de Hannah (el unicornio del título, descrita como un ser excepcional), prisionera más o menos voluntaria, custodiada por una serie de personajes atrapados y condicionados por sus propias circunstancias, que les mantienen a la espera de Peter Crean―Smith, marido de Hannah, cuyo regreso puede ocurrir, o no, en cualquier momento.

Incapaces de tomar decisiones, todos parecen creer que será Peter quien, de alguna manera, les libere, acabe con la rutina tan cómoda como resignada en la que viven. Son, sin embargo, la llegada de Marian y el regreso de Effingham (eterno enamorado de Hannah), cuyos puntos de vista, en tercera persona, se alternan para mostrar tanto la situación como a los personajes, los que inician un intento de cambio en apariencia bienintencionado que tiene consecuencias inesperadas.

La novela tiene un desarrollo pausado, en el que tanto las descripciones de los paisajes, inhóspitos y aterradores, peligrosos, una extensión de la prisión que es Gaze para sus habitantes, como las reflexiones interiores de Marian y Effie contribuyen a crear una atmósfera inquietante, confusa, con toques góticos y misteriosos, llevando a los personajes a un  punto en el que se ven abocados a tomar decisiones, a tratar de hacer algo antes de que vuelva Peter, esa amenaza incierta que se cierne sobre Hannah, aunque también sobre los demás.

La autora consigue crear expectativa e inquietud, mantener el interés con sucesivas y bien medidas revelaciones, tanto acerca de lo que sucedió años atrás, origen del cautiverio de Hannah, como de las personalidades de unos personajes complejos, oscuros, atormentados, que fascinan y atraen a Marian, quien se siente romántica y sexualmente interesada por Gerald Scottow y Denis Nolan, protectora con Hannah, inquieta y desconcertada con Violet y Jamesie Evercreech, etc…

Curiosamente, centrar los puntos de vista en Marian y Effingham, con la inclusión de unas cartas que intercambia ella de un ex, consigue tanto alimentar la intriga como desdibujar al resto de los personajes, cuyos comportamientos y motivaciones, a veces extremos, impulsivos, pueden parecer absurdos, erráticos, contradictorios (pasan de amarse a odiarse sin motivo aparente), creando una sensación de desconcierto y confusión quizá deliberada.

En resumen, «El unicornio» es una novela bien escrita y desarrollada, que consigue combinar una atmósfera opresiva, de misterio, con tramas menos convencionales, como reflexiones sobre la culpa, el castigo o las consecuencias de la intervención no solicitada, con algunos altibajos de ritmo y un tramo final excesivo en emociones y reacciones.


***T***

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miércoles, 4 de mayo de 2016

El amor no es nada del otro mundo, de Félix J. Palma y María Fortea

 El amor no es nada del otro mundo
Félix J. Palma y María Fortea
400 páginas
Plaza y Janés


Sinopsis:

Ismael es un treintañero sin casi vida social, aparte de un compañero de trabajo y las interacciones con amigos del Facebook, que lleva treinta años enamorado de una compañera de la escuela, que llegó a ser su mejor amiga hasta que se marchó a Estados Unidos y perdieron el contacto, veinte años ha. Una día busca su perfil en Facebook y se encuentra con una sorpresa: ella, a quien no gustaban esas cosas, tiene un perfil. Decide mandarle un mensaje...


Comentario:

Escrita a cuatro manos (Félix Palma y María Fortea, marido y mujer), "El amor no es nada del otro mundo" es una novela romántica de estilo juvenil y temática fantástica, que guarda cierta relación con las anteriores novelas de uno de los autores, Félix J. Palma, en el sentido de que explora (de nuevo) los mundos alternativos y los diferentes yoes de una persona que en ellos viven (y sus relaciones entre ellos). Eso hace que el argumento de la novela no resulte nada novedoso para lectores de la trilogía de Palma iniciada en "El Mapa del Tiempo", hasta el punto que se pueden ir anticipando los hechos y situaciones, e incluso el final, con relativa facilidad.

La prosa está mucho menos elaborada que en la citada trilogía, y contiene abundantes frases hechas y términos coloquiales, aunque conserva, a mi modo de ver, de forma errónea, las apelaciones al lector (más disimuladas), como si un misterioso narrador te estuviera contando la historia. Lo que en la Trilogía estaba justificado y formaba parte de los recursos narrativos, en esta historia se percibe sobrante y sin ninguna función, como una rémora que, además, aparece en el momento menos pensado.

La premisa de partida es interesante e intrigante (un triángulo o cuadrángulo amoroso entre el prota, su otro yo, su amiga y el otro yo de su amiga), pero el desarrollo se me ha hecho algo pesado. Para empezar, aunque el protagonista tiene cerca de cuarenta años, se comporta y piensa como un adolescente, y me ha sido imposible quitarme esa imagen de la cabeza mientras leía. Aunque no descarto que existan casos raros, se me hace poco creíble que una persona pueda estar enamorada de otra desde la infancia, sin ser correspondida y sin tener trato durante veinte años (y que no haya levantado cabeza en ese tiempo ni intentado otras vías: ¿eso no es enfermizo?). Además, el protagonista primero es un "pagafantas" como se suele decir vulgarmente, y después, un poco acosador y obsesivo que no se resigna a estar en la "friendzone", y culpa a la chica de no hacerle caso, por no mencionar que le molesta "que piense primero en sí misma, que no sea dulce y empática con él, que siempre quiera tener la razón...", y por eso se siente atraído por la versión de otro mundo de su amada, más sumisa, dulce, comprensiva y maltratada por su marido... No me ha caído muy bien que digamos, a pesar de la "revelación final" en donde se da cuenta de a quién quiere realmente (aunque si analizamos, en realidad, él poco cambia; de lo que se trata es de que ella "se dé cuenta" de que lo ama a él).

Obviamente, que a mí no me caiga bien no afecta a la valoración literaria de la obra, es una mera opinión un poco off topic, pero que explica una de las razones por las que no me ha llegado la historia.

Algo que tampoco me ha gustado es cómo se alargan las situaciones, lo que ha hecho que leyera varias partes de la obra en diagonal, especialmente el final. El ritmo no es muy rápido, a decir verdad. Hay demasiadas palabras para lo que cuenta, o esa impresión me ha dado.

Será que no soy mucho de comedias románticas, pero el humor tampoco me ha calado, al parecerme algo simple. En general, ni la trama ni la forma de narrar ni los personajes son arriesgados. Diría que la historia es bastante convencional, si la despojamos del elemento fantástico, comercial y ajustada a los cánones de la novela romántica, sin sorpresas (y mucho menos si, como dije antes, has leído otras obras de Félix Palma, ya que hay soluciones similares).

El mensaje es obvio, y a veces, se subraya demasiado. Una de las temáticas es cómo nos relacionamos con los otros en las redes virtuales, cómo nos condiciona la expectativa ajena, la vida asomados a las ventanas de una cierta falsedad e hipocresía, que enlaza con el otro tema: la idealización, en este caso de las personas y del amor. Por otro lado, hay una extraña sobrevaloración de Facebook, cuando en principio parecía crítica. Sin embargo, para ser "crítica", resulta que lo convierten los autores nada más y nada menos que la vía metafórica  (y real, en el libro) para contactar con yoes alternativos, y explorar las dimensiones de la identidad.

En resumen, una obra que, a mi modo de ver, puede gustar más a la gente que no haya leído otras obras de Félix Palma y además, sea aficionada a la novela romántica con toques fantásticos.

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viernes, 11 de diciembre de 2015

La joya del Yukón, de Sophie Saint Rose

Editorial: Amazon
130 páginas (aprox.)
2,99 €

Argumento:

Sam llega al Yukón para hacerse cargo de la explotación minera de la familia. Allí se reencuentra con Allan, de quien lleva años enamorada.

Comentario:

En una novela como «La joya del Yukón» es inevitable mencionar las diferencias entre lo formal y el contenido como novela romántica, puesto que lo primero condiciona lo segundo y afecta al resultado de manera negativa.

Sería largo y difícil enumerar cada error: hay pasajes en los que abundan los adverbios acabados en «-mente», otros llenos de gerundios, en ocasiones faltan palabras, están mal escritas (todos los «sino» que aparecen deberían ser «si no») o no significan lo que cree la autora, abusa de alguna frase hecha (ojos abiertos como platos, en una ocasión casi de un párrafo a otro), distribución incorrecta de las comas, desconocimiento de cómo redactar los diálogos, con la consiguiente confusión acerca de quién habla en varias ocasiones, y un largo etcétera de errores que una revisión concienzuda y unos conocimientos básicos (ortografía, gramática...) lograrían disminuir notablemente.

Sin embargo, como novela romántica las cosas cambian, y la autora da a sus lectoras en contenido que esperan: romance, equívocos, discusiones, reconciliación, diálogos ingeniosos, personajes distinguibles y todo lo que se pueda esperar en una historia del género al que pertenece, y lo hace dándole su propia personalidad sin llegar a salirse de las normas establecidas.

Sam (Samantha) Wilcox es una protagonista poco convencional: ingeniera de minas, segura de sí misma, valiente e independiente, no deja que él (Allan Rutherford) interfiera en su trabajo, toma sus propias decisiones, se gana sin esfuerzo la admiración de todo el pueblo y es capaz de enfrentarse tanto a las dificultades en el trabajo como a otros peligros, llegando a salvar la vida a un Allan que se muestra encantado con su personalidad y la admira.

En «La joya del Yukón» destacan los diálogos entre Sam y Allan, ingeniosos y divertidos, aunque también los de ella con Big, con quien mantiene una relación paterno filial poco convencional (destacar la conversación sobre Allan en el hospital, con él presente, que «escandaliza» al galán). Los personajes secundarios (George y Melvin, empleados de toda la vida, o Gilli, la camarera del bar Peter's) cumplen su cometido de colaborar al avance de la historia.

Si bien hay subtramas que no se aprovechan tanto como sería posible (que todos creyeran que era un chico y de repente se enteren que es una mujer o la facilidad con la que gana la apuesta) y situaciones que se solucionan con demasiada facilidad (Marc  y Lara) también hay que señalar la credibilidad de lo relacionado con la explotación minera (imposible saber hasta qué punto se equivoca, o no), y la utilidad que tiene para hacer avanzar la narración, la simpatía de los personajes y la facilidad con la que se avanza en la lectura pese a las mencionadas dificultades formales.

En conclusión: es lamentable que una obra con potencial se vea perjudicada por el aspecto formal y, en menor medida, por la elección de una cubierta poco atractiva (aunque con un estilo reconocible), y que la autora, éxito de ventas en Amazon, no intente dar un mejor acabado a sus historias (esta parece un borrador sin revisar) en lugar de publicarlas tan seguidas.


Citas de «la joya del Yukón»:


«¿Allan la veía como había dicho esa chica?  Daba igual, tampoco podía hacer nada al respecto. Esa era la vida que le gustaba y no la iba a cambiar por gustarle más a Allan Rutherford.»


***


«— ¿De qué habláis?
 —Cosas de hombres— dijo su padre sorprendiéndola. Nunca le había dicho que algo era cosas de hombres.
 — ¿Cómo que cosas de hombres?— se sentó de golpe mirando a su padre enfadada— No me vengas tú con ese rollo, papá. ¡No te lo consiento!
 Su padre se sonrojó ligeramente— Hija, ha sido un lapsus.
 — ¡Lapsus y una leche! ¡Soy tan hombre como podéis serlo vosotros! Más incluso.
 Todos asintieron como si estuviera chiflada y ella se enfadó más— ¡No me vengas a mí con esas palabras machistas, porque creo que he demostrado todo lo que soy capaz de hacer!
 Después de hablar durante varios minutos sobre la igualdad de los hombres y las mujeres les miró señalándolos con el dedo –Así ¿qué es eso de lo que hablabais, de lo que ya no me acuerdo pero da igual?
 Allan se echó a reír y la cogió por la nuca antes de besarla con fuerza. Cuando se separó de ella, Sam se puso como un tomate— Mi padre está ahí— susurró mirándolo a los ojos.
 —Me da permiso ¿verdad Big?
 —Haré la vista gorda.»


***T***

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miércoles, 28 de octubre de 2015

Nomeolvides, de Pilar Eyre

Editorial: Planeta, 2015
320 páginas
20 €
Ebook: 12,99 €

Argumento:

Tras quedar finalista del premio Planeta con Mi color favorito es verte, Pilar comienza una gira promocional de la novela que le producirá tanto alegrías como problemas.

Comentario:

Nomeolvides, quizá por ser la continuación de la anterior novela de su autora, y estar redactada en similar tono, entre lo trascendental, lo humorístico y lo melodramático, puede causar la impresión de que es más de lo mismo: más escenas en las que la protagonista se pone en evidencia, e incluso en ridículo, sin que parezca importante, brotes repentinos y exaltados en los que recuerda su amor obsesivo por Sébastien, aparentes digresiones relatando anécdotas más o menos intrascendentes (gira publicitaria, familia, hijo) etc...

Sin embargo, ese itinerario que recorre desde la concesión del premio hasta la decisión final, es menos caótico de lo que aparenta y, entre momentos inclasificables (los planes para asesinar primero, para heredar el premio, y seducir después al verdadero ganador del Planeta, Jorge Zepeda) y reiteradas alusiones a Sébastien, tanto en el recuerdo como en el anhelo de recuperarlo (para lo que Pilar no duda en recurrir a los métodos que haga falta) la novela avanza hacia su meta.

Esta finalidad es la que da sentido y cierta profundidad a la obra más allá de la historia romántica entre Pilar y Sébastien, las escenas de sexo explícito, las anécdotas que narra sobre la gira promocional o la posibilidad de que todo (o casi) lo que se cuenta sea real, por entretenido y «morboso» que resulte.

Y es que lo que plantea la novela es una decisión, relacionada tanto con Sébastien como con la literatura y la propia identidad, y es lo que da sentido a la obsesión que muestra Pilar durante toda la historia, tanto por el amor romántico como por mostrar, exhibir, una verdad que la llena de satisfacciones (encuentros con fans de lo que narra en Mi color favorito es verte, éxito de ventas, reseñas positivas, posibilidad de traducción a otros idiomas).

Nomeolvides es también la búsqueda de un Sébastien a quien cree perdido aunque no es capaz de aceptarlo ni de rendirse, pese a que todo sugiere que él no quiere volver a verla, y una necesidad de probar que cuenta la verdad, ante la que se encuentra con obstáculos que incluyen la negativa de varios amigos a ayudarla, ofendidos por la imagen que da de ellos en Mi color favorito es verte

Y al final es, sobre todo, una elección, quizá la más difícil de la vida de la protagonista, entre la verdad o la mentira (y las consecuencias de lo que elija), en la que resalta una interesante ambigüedad tanto en los motivos de Sébastien como en los de Pilar, él para hacer su petición y ella para dar la respuesta.

Por cierto, en lo formal se observan comas y puntos distribuidos arbitrariamente por todo el texto y curiosos cambios de los tiempos verbales, incluso dentro de la misma frase, ya sea por error o como una forma de plasmar la caótica personalidad de la protagonista

En resumen, Nomeolvides es una novela que tiene muchas similitudes estructurales con su predecesora, lo que puede dar la impresión, durante parte de su desarrollo, de que no aporta nada nuevo, si bien mejora en su segunda mitad, cuando se percibe con mayor claridad el mensaje que intenta transmitir. Puede satisfacer a quienes disfrutaron la anterior obra de la autora.


Enlace relacionado:




***T***


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martes, 20 de octubre de 2015

Helen no puede dormir, de Marian Keyes

T.O.: The Mystery of Mercy Close, 2012
Editorial: Debolsillo
528 páginas
9,95 €

Argumento:

La detective privado Helen Walsh recibe el encargo de investigar la desaparición del  músico Wayne Diffney al tiempo que se enfrenta a sus tendencias depresivas y suicidas, la pérdida de su casa y las difíciles relaciones con la familia de su novio.

Comentario:

Esta quinta entrega de las novelas dedicadas a las hermanas de la familia Walsh contiene muchas de las constantes de la obra de su autora: narradora en primera persona, humor, ingenio, personajes poco convencionales (excéntricos, imperfectos, disfuncionales), mezclando las peripecias de la protagonista con la investigación que lleva a cabo.

En esta ocasión la parte romántica pasa a un segundo plano: Helen y Artie ya son una  pareja más o menos estable pese a los inconvenientes de una ex demasiado presente y un hijo poco dispuesto a aceptarla con parte de su vida, personajes clásicos del universo de la autora, siendo las tramas detectivescas y las relativas a las tendencias suicidas de la protagonista las que más presencia tienen en la novela.

En cuanto a los problemas mentales, impresiona la progresiva inclusión de esos pensamientos y actos suicidas que Helen no puede controlar y que, en ocasiones, ni siquiera parece percibir hasta el último instante, relatados con una naturalidad estremecedora y equivalente a los protagonistas atormentados de las novelas clásicas del género negro.

Y es que Helen no puede dormir toma muchas de las convenciones de la novela negra y las aplica con habilidad y acierto: interrogatorios a personajes sospechosos, alguna escena de acción, seguimiento de pistas con mayor o menor éxito, y una resolución lógica y deducible gracias a que la autora incluye los datos necesarios para que una lectura atenta permita adelantarse a la revelación de la protagonista.

Si bien es cierto que hay digresiones de todo tipo, desde la vida familiar y romántica de Helen (concesiones a la continuidad de la saga Walsh y al estilo de las obras anteriores), hasta datos de su pasado que no afectan al presente y se tratan con un exceso de misterio (la relación con la amiga), además de situaciones poco creíbles (cuando la detective decide no volver a la casa a ver quién ha entrado en ella argumentando que conoce la identidad del intruso), la capacidad narradora de la autora compensa estas irregularidades, dando como resultado una novela bien escrita que mezcla con éxito temas tan dispares como la resolución de un caso (la desaparición de Wayne Diffney) con el drama de los problemas mentales.   


Otras novelas de Marian Keyes reseñadas en este blog:



***T***


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martes, 13 de octubre de 2015

En busca de la Bella Durmiente, de Nut

Editorial: Ediciones Babylon
Ilustración de cubierta: Celia Portillo
150 páginas
Ebook: 2,95 €

Argumento:

El príncipe Devan de Idho, cansado de que le desprecien por la pérdida de los dones que le correspondían por nacimiento, decide rescatar a la Bella Durmiente y casarse con ella. Pronto se une a él en la aventura Sai de Llyr, con la intención de ser el cronista de sus heroicas aventuras.

Comentario (con SPOILERS):

En busca de la Bella Durmiente no es solo una nueva revisión del cuento desde el punto de vista del príncipe que intenta rescatarla, o una novela romántica protagonizada por una pareja homosexual, sino que va más allá, relatando el viaje iniciático de un joven que intenta encontrarse a sí mismo a partir de unas circunstancias desfavorables.

La obra está dividida en tres partes: una inicial que da origen a la historia, en la que Devan se ve despojado de los dones que le corresponden por nacimiento a cambio de otros, una segunda en la que el protagonista realiza una búsqueda interior paralela a la aventura externa (el intento de llegar al castillo y rescatar a Rhona) y una final en la que, tras vivir nuevas experiencias, tiene que decidir cual será su futuro.

En el aspecto formal, y a excepción de alguna que otra errata, cabe destacar que la novela está bien redactada y estructurada, con poco texto irrelevante. Si bien es cierto que quizá algunos puntos de vista ocasionales no son necesarios para contar la historia, centrarse en cómo ve las cosas Devan no solo enriquece al personaje, sino que además dificulta que se conozcan ciertos detalles acerca de Sai, unos más previsibles y fáciles de adivinar que otros. Quizá la mayor aportación del cronista situada en el último tramo de la historia, y centrada en el relato de hechos pasados es más una concesión a las convenciones del género romántico que información relevante para la obra, pero, debido a su relativa brevedad, no llega a hacerse pesada ni molesta.

Entre los personajes, además de Devan y Sai, cobran especial relevancia Rhona, la Bella Durmiente, y Briana, su joven cuidadora, cuya utilidad en la narración es evidente, si bien cabe pensar si incluir una historia tan similar a la de los protagonistas, cuando el tema ente el príncipe y la princesa podría haberse resuelto de otra forma, puede restar protagonismo a uno de los temas principales: la relación entre dos personas del mismo sexo. También tiene importancia Faryan, el chambelán e imagen paterna de Devin ante el rechazo de quienes le rodean, sin olvidar que es su error el que propicia la intervención de Daibhidh el Arcano y el cambio en el destino del joven.

Si bien los obstáculos que deben vencer Devan y Sai para llegar hasta Rhona son ingeniosos, mantienen el interés y ayudan a que progrese la relación entre ellos, y la escena romántica entre los jóvenes es tan elegante como poética en su resolución, quizá lo más interesante de la novela es su intención, que trasciende varios de los géneros en los que se la podría encuadrar (aventura, fantasía, romántica) y utiliza un subtexto más o menos evidente para hablar de la propia aceptación (no centrada en la homosexualidad, sino en cualquier tipo de diferencia que produzca rechazo o incomprensión ajena), dando lugar a una novela tan entretenida en la superficie como interesante en el fondo.


***T***

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viernes, 25 de septiembre de 2015

Mi karma y yo, de Marian Keyes

T.O.: The Woman who Stole My Life, 2014
Editorial: Plaza & Janés
Traducción: Matuca Fernández de Villavicencio
520 páginas
19,90 €
Ebook: 9,90 €

Argumento:

Stella Sweeney trata de escribir un libro al tiempo que rememora los acontecimientos que la han llevado a ese momento y lugar.

Comentario:

Uno de los alicientes de Mi karma y yo es la capacidad de la autora para crear intriga e interés sobre lo sucedido a su protagonista, Stella, hasta llegar a una situación de crisis personal en la que intenta rehacer su vida con bastantes dificultades y escaso éxito (hijos insatisfechos, ex marido decidido a llevar a cabo un «proyecto artístico» al que ha bautizado Proyecto Karma, o un nuevo libro que se resiste a ser escrito).

Tras un inicio que en el que Stella da su opinión sobre el karma («
Quiero dejar clara una cosa —no importa lo que hayas oído por ahí, y estoy segura de que has oído de todo—: yo no niego la existencia del Karma. Puede que exista y puede que no. ¿Cómo voy a saberlo? Lo único que estoy haciendo es dar mi versión de los hechos».),  comienza una serie de declaraciones en las que detalla tanto el día como la hora en el que las piensa o dice, dirigidas a una persona no identificada (quien lee la novela) en las que comenta su situación actual y cómo ha llegado a ella.

La narración, siempre en primera persona, alterna el presente para relatar el aquí y ahora y el pasado para contar los hechos precedentes, además de incluir algunas de las frases que componen su libro de autoayuda, Guiño a guiño, «escrito» (guiñado) durante su enfermedad, y mantiene esa estructura durante más o menos la mitad de la historia (a partir de la publicación), donde se vuelve más lineal y menos «intrigante», sin llegar a perder en ningún momento el interés por lo que le ha sucedido a Stella en los últimos cuatro años.

En la primera parte de la obra, destaca toda la estancia de la protagonista en el hospital, enterrada viva en su propio cuerpo, víctima del síndrome de Guillain-Barré: el miedo a no poder volver a moverse ni comunicarse, cómo aprende a «hablar» mediante guiños o la relación que establece con su médico, Mannix Taylor. La segunda mitad, dedicada en su mayoría a la estancia de la familia en Estados Unidos, muestra el mundillo editorial, giras promocionales, reuniones con editores etc, además de presentar a algún nuevo personaje que tiene su importancia, sobre todo en relación al título original de la novela.

Si el título de la versión española, Mi karma y yo, tiene relación con parte de la novela (esa explicación del comienzo, o el mencionado proyecto del ex, Ryan), también el título original, The Woman who Stole My Life (la mujer que robó mi vida), se relaciona con buena parte de la historia, desde la insensible declaración de Ryan («Soy yo quien tendría que haberse hecho famoso. Era mi destino, no el tuyo. ¡Tú eres la mujer que me robó mi vida.») hasta otra más profunda, relacionada con alguien que aparece en la vida de Stella.

En cuanto a los personajes, destaca la protagonista, con sus miedos y contradicciones, valentía y humor. Y, junto a ella, en positivo, el adorable Mannix Taylor, neurólogo y salvador de Stella. Entre la multitud de secundarios ha de mencionarse al ex y los hijos, Betsy y Jeffrey. Del resto, algunos parecen mero relleno (hay varias escenas irrelevantes con la hermana y progenitores), otros (Gilda) tienen un papel previsible y hasta cierto punto innecesario, e incluso alguno (Roland, hermano de Mannix), cuyas intervenciones se hacen demasiado breves, si bien todos responden al perfil habitual en las novelas de la autora: excéntricos y muy creíbles.

Si bien la primera parte de la novela funciona muy bien por la habilidad de la autora para dosificar la información, la segunda parece ralentizarse, recrearse en ese mundillo literario, y el desenlace resulta un tanto precipitado, incluso facilón, más propio de una novela romántica que de una historia que parece plantearse, de alguna manera, como un viaje inicíatico.

En resumen: Mi karma y yo es una novela divertida, profunda, optimista, intrigante, romántica, cuyas más de quinientas páginas se leen sin esfuerzo, con interés, aunque quizá le falta una conclusión que de sentido a todo lo vivido por Stella.

Otras novelas de Marian Keyes reseñadas en este blog:


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lunes, 8 de junio de 2015

El amor es un libro en blanco, de Arwen Grey

Editorial: HQÑ
1,89 €

Argumento:

Rebeca y Roberto se reencuentran en un congreso de novela romántica donde compiten por ganar el Corazón Dorado, el premio más prestigioso del género. Poco a poco, la enemistad que sentían se va transformando en algo diferente.

Comentario:

El amor es un libro en blanco es una novela romántica clásica, en la que los protagonistas (Reb y Rob) comienzan enemistados para, poco a poco, y con ayuda de circunstancias externas, irse conociendo mejor, entre discusiones, e intimando hasta enamorarse.

Los personajes principales, autores de novela romántica, están definidos tanto por sus diferentes estilos de escribir (ella es muy rosa, él es más realista) como por la forma de ser de cada uno (ella es más controlada, él es más extrovertido), cumpliendo a la perfección con sus roles, al igual que lo hace el breve elenco de secundarios.

Daniel es el poco convencional ex de Rebeca, su mejor amigo y consejero en asuntos del corazón, alguien con quien discutir y que no la permite engañarse a sí misma (uno de esos personajes que reclaman su propia historia. Hay cierta camarera…). Eva Rejón, la editora de ambos, cuya «intensidad», exagerada en ocasiones, es controlada a muy poco de resultar paródica, sirve para resaltar la parte de la trama centrada en la creación literaria y todo lo que se mueve alrededor: escribir lo que se vende,  competir por un premio etc. Alba Gutiérrez, quizá el personaje más tópico, en su calidad de «villana» (ambiciosa, oportunista, carente de escrúpulos, triunfadora) cumple a la  perfección con su rol de tercera candidata a ganar el Corazón Dorado.

En el apartado «técnico», aparte de alguna ocasional repetición de palabras en un espacio demasiado breve, destaca la habilidad de la autora para cambiar de punto de vista entre Reb y Rob de un párrafo a otro sin perder la fluidez, aportando información sobre lo que piensa o siente un personaje que el otro no sabe, al tiempo que avanza la historia. También llaman la atención los ingeniosos diálogos, como el que mantienen en el capítulo 11, en presencia de Eva, sobre hacer algo juntos, cargado de equívocos y dobles lecturas, seguido por una larga y emocionante escena en la que, por fin, se entrega el Corazón Dorado.

La crítica que se hace al mundillo literario, es otro de los aciertos de la novela, en la que la autora hace una declaración de principios acerca de lo que es para ella la literatura romántica, cómo la concibe etc, algo que se nota en la evolución de los personajes, y en los paralelismos entre su vida real y lo que ocurriría en una novela: «Ya no le valían los pasatiempos. Como los protagonistas de las novelas románticas, había conocido a alguien por quién merecía la pena cambiar, aunque fuera un poco. Al lado de Reb, todas las demás palidecían, y no se avergonzaba de pensar algo tan cursi.»

En resumen, El amor es un libro en blanco es una novela bien redactada y estructurada, con personajes complejos, en la que se puede encontrar romance, humor, ingenio, diversión, un poco de crítica, sentimientos, y mayor profundidad de la que sugiere su apariencia de ligereza: (de momento) la mejor obra de su autora.

Citas de la novela (con spoilers):

Capítulo 10

«—Sabes que el mercado ha cambiado, cariño. Todos tenemos que adaptarnos.
Ahí estaba, la estocada que llevaba un rato esperando.
Nadie mejor que ella comprendía que el mercado había cambiado, Eva no tenía que explicárselo. Cualquier libro con un asomo de trama que hiciera pensar al lector, o con cualquier atisbo de un lenguaje elaborado, tenía todos los visos de fracasar. Por no hablar de historias largas y más llenas de sentimientos que de encuentros sexuales. Ahora estaban de moda las novelas cortas y de lectura rápida, que permitían a los lectores leer pronto y olvidar del mismo modo. Lo malo era que el contenido muchas veces era acorde a la largura de la obra. Claro que comprendía que la vida ya estaba llena de amarguras y problemas como para leer dramas, pero eso no quitaba que a veces se sintiera frustrada ante la superficialidad tanto de autores como de lectores.
La era en la que las novelas clásicas, como las suyas, emocionaban a los lectores hasta las lágrimas, había pasado. Y lo sabía. Ahora eran otros como Rob quienes llegaban a ellos, con lenguajes frescos y directos, con situaciones sacadas de un mundo que parecía real. Y sobre todo Alba, con sus escenas de sexo milimétricamente calculadas cada cierto número de páginas.
—Supongo que hay que darles lo que quieren —respondió con ironía.»


***

Capítulo 17

«… Sigue hablando sobre esa historia que se supone que tenemos que escribir.
Rob recorrió su rostro con los labios, como si no pensara en responder, al menos durante un tiempo. Aunque al llegar a su boca se detuvo, sin besarla.
—No hay mucho que contar. Esa frase vino a mi cabeza, porque es real. El amor es un libro en blanco, y nunca sabes qué personajes, qué tramas y qué giros vas a encontrar en él. Solo puedes esperar que tenga un final feliz.
—Eso suena muy bonito, y asusta un poco también.
A esas alturas, los dos sabían que no hablaban del libro que Eva les había pedido. Ninguno de los dos sonreía y apenas respiraban, pendientes de las palabras y de los movimientos del otro.
—Yo me preguntaba… —se detuvo, apartando un mechón rubio de su frente, como si necesitara un tiempo para reunir el valor para hablar.
—¿Sí? —Su voz había sonado ahogada por la emoción y el miedo. Hasta ese momento, él era el que se había mostrado más seguro de los dos, y no sabía si tendría las fuerzas para volver a atreverse a seducirlo.
—¿Te apetece intentar escribir nuestro libro juntos?
Había miedo en sus ojos. Tanto, que Rebeca sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas.
—Ha sido la casi declaración más bonita que he escuchado jamás.»


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jueves, 21 de mayo de 2015

Te quiero, baby, de Isabel Keats

Editorial: Harlequin Ibérica, 2015
Ebook: 3,99 €

Argumento:

Raff Connor contrata a India Antúnez del Diego y Caballero de Alcántara para que, en el plazo de tres meses, le enseñe a comportarse socialmente y le ayude encontrar esposa.

Comentario:

Te quiero, baby, destaca, como otras novelas anteriores de su autora, por lo cuidado de su redacción, el humor ingenioso de sus protagonistas (que no tardan en enzarzarse en diálogos que sugieren más y, a veces, algo diferente a lo que dicen sus palabras) y la evolución de los personajes, tanto en la relación entre ellos como en la personalidad.

Llama la atención la rapidez y eficiencia con que la autora define la forma de ser de India en apenas un par de breves diálogos (con su hija Sol y con su amigo Lucas) antes de reunirla con el personaje masculino, a quien se describe como un gigante algo torpe y bonachón, si bien pronto se sugiere (ese «seis meses antes» del principio) que hay algo más allá de las apariencias, o de lo que ella piensa.

Esta expectativa (¿qué ocurrirá cuando India averigüe cómo es él de verdad y lo que pretende?) es, junto a una caracterización de Raff que le convierte en un personaje adorable (cariñoso con Sol y la Tata, detallista, dotado de sentido del humor e ingenio y con un lado duro, implacable, que sabe mantener bajo control), de lo mejor de la obra.

En cuanto a los secundarios, tanto los buenos (Sol, Tata, Cande, Lucas) como el villano (Antonio de Zúñiga, marqués de Aguilar), tienen los suficientes matices como para resultar interesantes, si bien no se evitan ciertos tópicos: la atracción entre Candela y Lucas, evidente en sus discusiones, o lo que hará Zúñiga cuando vea frustrados sus planes. Incluso Álvaro, el difunto marido de India, a quien al principio se retrata de forma un tanto ambigua, «evoluciona» al final en beneficio de Raff y del amor verdadero.

En el aspecto formal, resulta excesiva la cantidad de veces que se insiste en algunos detalles, como los ojos azules de Raff o el tamaño de su cuerpo y manos, lo que puede minimizar el efecto que se pretende crear. Igualmente, un flashback (al pasado de India) casi al final de la novela rompe el ritmo de una narración que hasta entonces era lineal y fluida, en especial  porque se puede contar en menos espacio.

En la última parte de la obra da la sensación de que algunas escenas se alargan en exceso, como la celebración en la finca de Badajoz o el mencionado flashback de India y Álvaro. Incluso se presentan ciertos obstáculos, como el encuentro final con el marqués o la breve y apresurada trama de Aisha, cuya principal finalidad, sobre todo en este último caso, parece ser alargar la historia.

En resumen, Te quiero, baby es una novela que destaca por sus personajes (en especial Raff, quizá el mejor protagonista masculino creado por la autora) y por  cómo desarrolla una trama a priori sencilla, adornándola con las dosis precisas de humor, ingenio, equívocos y romance como para satisfacer a las lectoras habituales del género.


Citas de Te quiero, baby:


«—Ahora, India Antúnez del Diego y Caballero de Alcántara, hablemos de negocios. Mañana a primera hora te enviaré por correo electrónico el contrato que sellará nuestro acuerdo. En cuanto lo firmes, pasarás a ser lo más parecido a una esclava por un periodo de tres meses. Durante ese tiempo, estarás a mi completa disposición mañana, tarde y noche, ¿lo has entendido? —Una vez más, se había convertido en el frío e implacable hombre de negocios que había atisbado nada más conocerlo y que le daba cierto repelús.
—Sí, amo Connor —respondió con una mueca.
Complacido, el americano se recostó sobre el respaldo de la silla metálica con aquella irritante expresión del gato que acaba de zamparse al canario y, de nuevo, India sintió una ligera inquietud, aunque la hizo a un lado en el acto. Necesitaba disponer de aquel dinero lo antes posible.
—Exacto. A partir de ahora seré tu amo. Me pertenecerás en cuerpo y alma. ¡No te asustes! Es solo una forma de hablar.
Una vez más, Raff Connor pareció leer sus pensamientos y esbozó aquella sonrisa bonachona que, después de haber pasado toda la mañana a su lado, ella sabía bien que utilizaba para desarmar a sus interlocutores quienes, al verla, lo tomaban por un grandullón inofensivo. Grandullón puede, pero inofensivo… A ella no se la daba.»

***

«—Lo siento mucho, India, baby. —El auricular reproducía sin distorsiones su tono contrito.
—¡Alexia es una belleza!
—Tienes toda la razón, baby, una belleza espectacular. Esa melena rubia como el trigo, esos ojos azules como el mar… —Esa vez, el matiz de su voz era más bien soñador.
—Sí, sí, y esos labios rojos como el coral —lo interrumpió India sin contemplaciones—. Pero, además de ser una de las modelos internacionales más cotizadas del mundo, es una chica inteligente y con sentido común.
—Muy cierto. Hasta el momento en que salimos del restaurante lo estábamos pasando muy bien —reconoció en el acto su desesperante interlocutor.
—¡Entonces, ¿por qué?! —chilló, fuera de sí.
—¿Me estás preguntando por qué me soltó un guantazo sin venir a cuento y se alejó hecha una hiena?
India inspiró con fuerza y soltó el aire despacio un par de veces antes de contestar en un tono más suave:
—Sí, Raff, eso mismo te estoy preguntando.
—No tengo ni idea, aunque quizá…
—¿Quizá?
—Quizá fuera porque no le gustó que le diera un azote en el trasero. Un trasero espectacular, en mi humilde opinión.
—¡¿Que hiciste qué?! —India caminaba sin parar arriba y abajo de su habitación, como si pensara que el movimiento la ayudaría a entender mejor lo que le estaba contando aquel descerebrado.
—Sé que no debería haberlo hecho después de lo que me dijiste la última vez, pero la tentación fue tan grande… Si fueras tío me entenderías a la perfección.
—¿Me estás diciendo que te has atrevido a darle un azote en el culo a la misma mujer que no solo es la imagen, sino también la directora de Stop Machismo, la organización feminista más importante de España? —El rostro de India era la viva imagen de la incredulidad más absoluta.
—Un impulso irresistible, ¡lo juro!
—¡Se acabó, ¿me oyes?! ¡Se acabó! En dos días es la fiesta, así que ya puedes tratar de conocer a alguien en ella, porque te aseguro que yo me lavo las manos. Alexia era mi arma secreta, mi mejor baza, y tú la has desperdiciado miserablemente.
—¿Entonces se acabaron las citas a ciegas? —preguntó, esperanzado.
—Puedes estar seguro de ello —afirmó, terminante.

Si India hubiera podido ver la enorme sonrisa que se dibujó en los labios masculinos, habría gritado.»


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