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miércoles, 5 de febrero de 2014

Zig Zag, de José Carlos Somoza

 Zigzag
JOSE CARLOS SOMOZA
PLAZA & JANES EDITORES, S.A.
528 pgs
 

Argumento:

Una joven física se siente amenazada por fuerzas oscuras, e, inmeditamente, relaciona esos sucesos con un experimento en el que participó hace años, relacionado con la teoría de las cuerdas y la manipulación del tiempo. Uno por uno, sus compañeros en aquel experimento van muriendo atrozmente torturados.


Comentario:

Es la tercera novela de Somoza que he leído y me ha parecido más similar a La Dama Número Trece que a la Caverna de las Ideas. Sigue la línea de lo que se ha dado en llamar "literatura comercial de calidad". Bueno, digamos que en este caso hay menos experimentación que en La Caverna de las Ideas, y casi tanta truculencia como en La Dama Número Trece

Aunque tiene elementos de ciencia-ficción y también de terror, el esquema es el de una novela thriller, o policiaca, donde se trata de descubrir a un asesino, peculiar eso sí, aunque no totalmente original (recuerdo algo similar por ejemplo en la película de "Planeta Prohibido").

Así pues la trama y resolución son algo previsibles, aunque el autor da varias vueltas de tuerca tratando de despistar al lector y de crear falsos culpables. La verdad es que este libro me ha parecido muy cinematográfico, pero en el peor de los sentidos. Es decir, que parecía que estabas viendo una película de terror de serie B americana, con todos los tópicos habidos y por haber y además un exceso de descripciones supuestamente desagradables y "fuertes" para impactar en las almas cándidas (el asesino parte en rodajitas a sus víctimas y los destripa con una saña realmente increible).

Algo que resulta muy cargante es la cantidad de anticipaciones y advertencias del autor del estilo de "no sabían lo que les esperaba", "Si hubiera sabido tal...", "pero eso no era más que el principio". No las copio literal del libro, porque no lo tengo delante, pero hay decenas de apostillas de esta clase.

El inicio es algo lento también, y creo que hay una sobrecarga de páginas y de personajes para lo que cuenta.

El tema, sin embargo, es interesante, ya que habla de la posibilidad de contemplar escenas importantes de la Historia (la crucifixión de Cristo, etc) y se apunta incluso una cierta "reflexión ética" sobre los límites de la ciencia, que no obstante, queda muy corta y superficial, y tópica ("nos hemos metido en terrenos de Dios y por eso hemos sido castigados, blabla", y similares). Lo que es muy forzado es suponer que la contemplación de tales escenas pueda causar los efectos sicológicos descritos en el libro...

Como novela de entretenimiento está bien, sobre todo para quien guste de estos temas y argumentos enrevesados solo en apariencia.

La protagonista es la típica científica a la que no le preocupan cosas externas a ella, con no muy buenas relaciones con los hombres, competitiva, genial, huraña.... pero "tía buena", eso sí. En el resto del reparto hay un enamorado platónico de buen carácter, y su amigo, todo lo contrario, un tipo super-desagradable y obsesionado con el sexo (ya solo por esto se ve que no es el "malo", porque parece demasiado "sospechoso"), y una amplia variedad de científicos locos, excéntricos y también geniales...

He leído cosas mejores, pero esta al menos no me aburrido, y es decir mucho ya, en los tiempos que corren... pero el Nobel creo que no se lo darán a Somoza...


Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Cazar al Capricornio, de Francisco Castillo



Francisco Castillo
Delibrum Tremens
278 páginas


Argumento:

En el año 2005 el rascacielos Windsor, en pleno centro de Madrid, ardió por los cuatro costados en lo que pareció un incendio accidental. Sin embargo, algunos testigos creyeron ver extrañas sombras en las ventanas y movimientos dentro del edificio... Y tenían razón. Alguien robó de una de sus oficinas una caja con un contenido de gran transcendencia para España y utilizó el fuego para encubrirlo. Pero la persona contratada para hacerlo se dejó llevar por la avaricia y generó un conflicto de dimensiones inimaginables para él...
El ex legionario y agente del CNI Alba tendrá que hacerse cargo de evitar que esa documentación explosiva caiga en malas manos.


Comentario:

No es muy común leer una novela de espías ambientada en España, y mucho menos, escrita por un español. Pasados los tiempos dorados del género, en plena Guerra Fría, incluso a nivel internacional es bastante común que el género se confunda y mezcle con las formas del thriller. Sin embargo, Francisco Castillo se ha atrevido en esta su primera novela publicada a lidiar con un tema tan poco cultivado por los autores patrio, conservando las esencias más clásicas.

Cazar al capricornio nos narra una trama de acción, investigación e intrigas diplomáticas internacionales, con el ojo del huracán en España y su política, que arranca con un suceso que tuvo lugar realmente: el incendio del Windsor. En realidad, esta referencia inicial y anecdótica es una muestra de astucia por parte del autor, que utiliza un acontecimiento conocido por todos y que fue difundido por la televisión, para suscitar nuestra curiosidad y así meternos de lleno en la historia. ¿Quién no se imaginó su propia trama conspiranoica mientras veía el rascacielos arder en la noche madrileña? 

La novela combina variados elementos políticos y de la historia reciente de España (atentado de Carrero Blanco, suceso de Palomares, etc), con las guerras balcánicas, las relaciones diplomáticas internacionales, la carrera espacial, el auge del islamismo y su penetración en Europa, etc... creando una trama que si bien resulta en algunas partes algo deslavazada, hasta el punto de que da la impresión de tratarse de una serie de de escenas o secuencias sueltas con leve conexión, no es para nada inverosímil ni "fantasmada". 

A mí, por lo menos, me ha parecido muy creíble todo lo narrado, sensación a la que contribuye el hecho de que el autor maneja muy bien sus fuentes y recursos. Aunque ignoro totalmente el funcionamiento de los servicios secretos, y no sé si lo narrado es auténtico o no, lo cierto es que lo parece, y transmite lo más importante en una novela: verosimilitud. También cercanía, ya que lejos de retratar a los espías y agentes como seres tipo James Bond, cuasi perfectos, nos regala toda una galería de personajes bastante bien construidos, humanos, con traumas personales y características fuera de lo arquetípico, o bien dándoles la vuelta a esos mismos tópicos como el caso de Evarista, la hacker femenina. 

Las descripciones de cómo son los edificios de la inteligencia, sus métodos de trabajo, sus actuaciones... se nos relatan con naturalidad y con claridad, muy bien documentadas, y con esa cercanía anteriormente mencionada que hace que notemos que no se trata de un autor mimetizando formas y tics de las películas americanas, sino de alguien que o bien conoce muy de primera mano este mundillo o bien lo ha estudiado a conciencia y con un rigor digno de elogio. Quizás en algunas partes, sobre todo las referidas a la historia contemporánea hay un exceso de información, que sobrecarga un poco, pero en general, no se hace pesado. 

En cuanto a los personajes, como ya dije antes, son humanos y con defectos y virtudes. Incluso los personajes "malos" o digamos antagonistas no son retratados de forma maniquea, sino realista y con cierta complejidad en algunos casos, todo lo que permite el género, por supuesto. Sobre este punto, reseñaría que el mejor descrito es, como es casi de lógica, el protagonista Alba, un hombre marcado por la muerte del amor de su vida, y en cuya ética y código moral introspecciona el autor, mostrándonoslo en situaciones emotivas como flashbacks con su abuelo y sus enseñanzas respecto a la violencia, o leyendo la última carta que le envió su mujer antes de morir, lo cual crea empatía con el personaje. 

Algo que me ha gustado menos es que haya centrado tanto en la descripción de uno de los "antagonistas", Isak, dando datos que, en el fondo, no son en exceso importantes para comprender la trama, aunque sí para conocer un poco la historia reciente de los kosovares, de Albania, de sus códigos violentos de grupo, etc. Este centrarse en personajes que luego no son principales o tienen poca relevancia en la trama (como cierta agente holandesa o algunos diálogos entre los espías ingleses) pueden distraer un poco al lector del tema central, que ya de por sí da un giro demasiado brusco en cuanto a la naturaleza de lo que buscan, o hacerle pensar que más adelante cobrarán protagonismo.

En la novela hay bastantes escenas interesantes, que consideradas individualmente, son superiores al conjunto. Me han gustado sobre todo el interrogatorio a una estudiante, clave en la investigación llevada a cabo por Alba, y también una sutil charla telefónica entre dos estatistas de fama internacional... 

Como es clásico en las historias de espías, se muestran con todo lujo de detalles los tratos, mangoneos, acuerdos, pactos, movimientos y demás manejos que suceden en la parte más oculta de la diplomacia internacional, con la intervención del mítico MI6, y de otras agencias, además de la nuestra, por supuesto. Eso no excluye las escenas de acción, sobre todo en el desenlace. No faltan tiros desde luego. También hay acción en la parte antagonista, tanto en el presente como en la historia de Isak, escenas duras y una pequeña dosis de sordidez muy puntual (escenas con la escort). 

En cuanto a la prosa, es limpia y directa, muy fácil de leer, pero con ciertos toques que revelan calidad y prometen nuevas incursiones más ambiciosas en la literatura, y sobre todo, con un cierto humor soterrado muy interesante. Tal vez la trama es algo escasa, y algo lineal, con un solo giro sorpresivo, pero el autor la arropa con notas sobre diversas disciplinas, que eso sí, pueden interesar más o menos según los gustos de cada uno. A mí, por ejemplo, una cosa que me parece curiosa pero no me gusta (porque hace que la novela se desfase muy rápidamente por estar ceñida a la "actualidad") es la mención de personajes de alta política española e internacional como Bono, Zapatero, el Rey, Gadafi... que no están de adorno, intervienen directamente en la historia.

Resumiendo, una historia original por el contexto en el que se enmarca (espías españoles), con dosis de acción, intrigas palaciegas y diplomáticas, misterios históricos revelados, un protagonista que cae bien, secundarios simpáticos y humanos, una excelente documentación, prosa ágil..., que seguro que despierta curiosidad en los amantes de las tramas de espionaje y de acción, con un fondo real o al menos verosímil. 

Un fragmento de la obra:

Si se pregunta a los madrileños qué es Madrid para ellos, algunos dirán que es un túnel oscuro por el que viajan sus vagones de Metro; para otros Madrid es un gran atasco donde se enquistan sus coches durante horas.
Es muy raro que un madrileño hable bien de su ciudad, aunque es imposible convencerle de que se pueda vivir mejor en otra parte. En cambio, Madrid gusta a los turistas: se los ve pasear por el Barrio de las Letras, comer churros cerca de la Plaza Mayor o visitando los museos del arte del Prado, Reina Sofía o Thyssen - Bornemisza; de hecho no es dificil encontrar a turistas sorprendidos de que no haya un Museo Guggenhaim en la ciudad.



El autor





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viernes, 5 de marzo de 2010

Burlando a la Parca, de Josh Bazell

 Burlando a la parca
Beat the Reaper
Josh Bazell
Traducción de Benito Gómez Ibáñez
Anagrama
320 pp



Argumento:

Un médico, camuflado en el hospital bajo el programa de protección de testigos,  se encuentra por casualidad con un mafioso que lo reconoce. El problema es que si el mafioso muere, y tiene todas las papeletas debido al cáncer que padece, atraerá la atención de la mafia sobre él... Mientras intenta salvar la vida a su paciente, el doctor recuerda cómo entró en el crimen organizado y cómo salió de él...

Comentario:

Aunque por el argumento se podría pensar que se trata de una novela de género policíaco (interviene la mafia, hay una historia de protección de testigos, etc), Burlando a la Parca, según mi opinión, es una novela mainstream de humor, y no de un humor cualquiera, sino negro negrísimo. Se la ha comparado con House y con la serie de TV de los Sopranos, que no he visto. En el caso del famoso doctor televisivo sí que se aprecian algunos paralelismos, sobre todo en la resolución sorprendente de alguno de los casos médicos planteados, apelando a enfermedades raras, a última hora antes de que ocurra la muerte del paciente.

Ciertamente, lo mejor de la historia son los comentarios que hace el personaje  en primera persona sobre la vida de un hospital, los pacientes, las miserias médicas, etc, con un tono claramente crítico y desmitificador, alejado de la idolatría hacia esta profesión que se ve en ciertas series televisivas. También desmitifica la mafia, y relata interesantes historias sobre los negocios menos conocidos y menos "románticos" de estos grupos delincuentes (la basura, etc).

En esta novela el autor hace chistes del cáncer, de amputaciones y de diversas enfermedades, llegando a lo políticamente incorrecto, y superándolo. En general, todo está teñido de un tono macabro, socarrón y sarcástico, con escenas de gran dureza emocional y descriptiva, como una en la que un personaje se extrae el hueso del peroné (que, por cierto, no he podido leer entera, porque me daba muchísima grima), y otra en la que un grupo de tiburones se dan un banquete con una persona mientras otras miran cómo quedan solo los huesos, etc...

A pesar de estas escenas, el humor hace que la lectura resulte rápida y agradable, fácil. La prosa es sencilla, y la mayor parte de la narración son diálogos o bien descripciones muy ligeras y directas, lo cual podría dar la idea o la imagen de que se trata de un relato superficial. Hay mucho ingenio, y más cultura y erudición de la que parece a simple vista, expresada a través de comentarios y citas, referencias literarias y cinematográficas, etc.

Desde el punto de vista de la técnica, la historia relata una trama en el presente, en la que se intercalan diversos flashbacks que nos cuentan el pasado del personaje narrador, un ex mafioso metido a médico (lo cual no deja de ser irónico: un hombre que asesinaba, salvando vidas), y los avatares que lo han llevado a esta situación tan inusual, aderezado todo esto por la irrupción, de tanto en tanto, de notas al pie hilarantes.

Aunque en general la historia fluye bien, hay alguna parte que parece un poco metida con calzador, como es la del viaje del personaje a Polonia, y la visita a Auschwitz, que, sin dejar de ser interesante, por los comentarios sarcásticos y críticos que se hacen de los polacos, y su participación en el exterminio nazi, no parece que tenga mucho que ver en la trama, salvo una tenue relación con el pasado de sus abuelos.

El final es lo más delirante de todo, con escenas algo increíbles, pero que podrían  tener sentido en el contexto de una novela de humor, que amenaza con una segunda parte.

Entretenida propuesta, que no revolucionará las artes literarias, pero que a mí me ha hecho reír varias veces, y también me ha horrorizado otras, lo cual demuestra que no deja indiferente.

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viernes, 11 de diciembre de 2009

El Símbolo Perdido, de Dan Brown


El símbolo perdido
The Lost Symbol
Dan Brown
Traducción de Claudia Conde, M.a José Díez y Aleix Montoto
Editorial Planeta
590 páginas

Argumento:

Langdon es invitado por su antiguo mentor a Washington para que dé una conferencia, pero a su llegada al lugar donde supuestamente iba a haber millones de personas ansiosas de contemplar al interesante profesor de la chaqueta de tweed y el reloj de Mickey Mouse, solo encuentra una mano cortada. Maldición, es la del mentor y tiene simbolines... Ya saben lo que sigue...

Comentario:

A diferencia de los dos libros anteriores que he leido del autor (El Código da Vinci y Ángeles y Demonios), este me ha dejado completamente fría. Los otros podían causar irritación o hilaridad (en el caso de Ángeles y Demonios esta era la sensación más evidente), pero El Símbolo Perdido, siendo más correcto en lo formal y conteniendo menos escenas ridículas (aunque las tiene), no logró provocarme ninguna emoción ni positiva ni negativa.

La trama es muy similar a la de los libros anteriores: Langdon se ve inmerso en una carrera contra el reloj a fin de resolver un conflicto inducido por el villano de turno, que lo pone a prueba. En este caso, la acción se desarrolla en Estados Unidos, en Washington, concretamente. No sé si será por eso, porque por primera vez habla de algo que conoce (su país) por lo que todo tiene un aire más verosímil, y hasta parece que el autor se involucra más en lo que cuenta, y se muestra más admirado y casi como transido del misticismo de los símbolos de la capital de su nación. Aunque son temas bastante explotados ya, Dan Brown sí logra interesarnos acerca de esos "símbolos" presentes en lugares emblemáticos de Washington, una ciudad levantada según principios casi mágicos, por masones, poniendo al mismo nivel las obras maestras de Europa y las pinturas, esculturas y diseños arquitectónicos diseñadas por los padres de la patria norteamericana, cuya misión, supuestamente, supera la mera política nacional y trasciende a la propia Humanidad.

La acción transcurre en un solo día, con lo que se pretende dotar de ritmo a la historia de una búsqueda, quizás demasiado mecánica, demasiado encajada en una estructura rígida y demasiado canónica para despertar interés más allá del desenlace. El libro se lee fácil, debido a esta estructura prefabricada, muy efectiva, donde se intercalan partes con los protagonistas (los buenos) y con el villano, cuyo origen es muy previsible, y cuyas motivaciones no me han terminado de convencer. Resulta demasiado irreal y grotesco (tiene todo el cuerpo, hasta la cara, cubierto de tatuajes que trata de disimular con  maquillaje...). Como en otras novelas de Dan Brown, algunos enigmas son algo tontos y no requiren de una "eminencia" como el profesor Langdon para ser resueltos. Por otra parte, este personaje sin personalidad está bastante más soso que en las otras entregas, al igual que los secundarios, muchos de los cuales solo sirven para poner en evidencia lo listo que es él y lo estúpidos e incultos que son ellos.

La novela se sostiene como entretenimiento superficial pero adictivo hasta el desenlace con el "malo", pero a partir de ahí entra en peligrosos terrenos de misticismo barato, de los que ya había dado aviso a lo largo de la narración. Por un lado, tenemos las descripciones de los delirantes experimentos de la doctora acompañante de Langdon, hermana de su mentor desaparecido, a los que se tilda de "científicos" y que no dejan de ser mera pseudociencia (pesar el alma, etc, etc). En el libro se llama a esto ciencia Noética. Parece difícil de creer que se destinen tantos fondos y un laboratorio tan sofisticado como el descrito en la novela para una ciencia tan poco asentada en la realidad. Por otro lado, tenemos todo un discurso pro masónico y pro religioso, que da grima y suena a New Age. Dan Brown, hay que reconocerlo, se muestra inteligente al utilizar a Langdon como contrapunto escéptico a toda la palabrería que le sueltan otros personajes, aunque una sospecha de su adhesión a tales preceptos. Lógicamente, cada uno puede creer lo que le apetezca, pero en el contexto de la aventura narrada queda algo chirriante tanto aleccionamiento místico, y desde luego, rompe el ritmo y cambia radicalmente el tono hacia la seriedad más absoluta, en el peor sentido del término ("todo esto es verdad").

A pesar de la "ciencia" noética, yo diría que en el resto de cosas está mejor documentado que en anteriores libros, e incluso, que mete mejor la documentación y la utiliza con más inteligencia. Tiene que ser difícil urdir una trama como esta con esos datos de un lado y de otro.

En cuanto a los personajes, son bastante planos. Langdon pasa por una experiencia extrema (la más extrema que puede vivir el ser humano) y, tras ella, está exactamente igual, no ha cambiado nada, ni le ha sugerido ningún pensamiento ni nada de nada, como si hubiera visto llover. No hay cambios psicológicos ni evolución. Por otro lado, su "memoria eidética" funciona cuando le interesa al autor y se queda a "medias" cuando no le interesa.

Así pues, el final se puede considerar algo insatisfactorio, y la valoración general de la novela baja mucho tras esas líneas.

La obra no aporta muchos elementos "polémicos", parece incluso un "quedar bien" con la Iglesia y las creencias espirituales, un no mojarse en nada, y aceptarlo todo, que realmente produce el efecto de haber leído algo insustancial y que será olvidado en cuestión de días u horas. Tampoco puede decirse que la trama o el argumento sean de lo más interesante del mundo. En realidad, son solo excusas para supuestamente "enganchar" al lector, y crear un tipo de novela en la que cuenta más la "adicción", el "no poder parar", el "a ver qué pasa ahora", una anti-novela donde se consideran como trascendentes creencias aptas para todo el mundo, a la carta, lugares comunes, y atisbos de filosofía de manual de autoayuda, barnizadas por un halo de cientificidad que pretende darles valor de "hecho real".

Se puede pasar perfectamente sin leer esta historia, pero quien la lea y no exija mucho, quizás se entretenga.

Lo mejor de la novela, sin duda, es el divertidísimo comentario que puede leerse en esta web: La Realidad Estupefaciente: El chirimbolo perdido
El autor, en una caricatura


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viernes, 24 de julio de 2009

El patriota de Dios, de Ian West


El patriota de Dios
Ian West
Editorial Factoría de Ideas
316 pp

Argumento:

Un asesino múltiple que deja un enigmático  mensaje en sus víctimas siembra el terror en el mismísimo Capitolio de los Estados Unidos. La agente Kolbe se encarga de la investigación.


Comentario:

El Patriota de Dios es una novela del género thriller, con algunos toques políticos. Aunque está ambientada en un futuro muy cercano, algunas situaciones y personajes podrían recordar a otros equivalentes den la actualidad. Por ejemplo, un presidente negro que inevitablemente nos trae a la cabeza la imagen de Barack Obama. También se habla de la invasion de Irak y de una hipotética invasión de Irán, todo ello envuelto en intrigas palaciegas y maniobras políticas, que quedan algo esbozadas y en las que apenas se profundiza, en aras de la acción y la intriga.

Así pues, tanto la forma en la que está contada la novela, como su estructura y su prosa están al servicio de la acción pura y dura, sin concesiones al desarrollo de personajes, o al análisis profundo de las situaciones descritas (las políticas o las meramente derivadas de los actos violentos del asesino, etc). Ian West opta por la prosa directa, ágil, rápida, sin adornos, ni florituras, y por ende, demasiado esquemática, con frases más cortantes que cortas. Los capítulos son muy breves, algunos de incluso una página o dos, con el objeto de proporcionar a la novela un aura trepidante. Esto irá en gustos, pero a mí este recurso me resulta en ocasiones algo agobiante. La novela parece como muy entrecortada, como si fueran trozos de guión puestos unos junto a otros. Apenas hay descripciones, así que los lectores que prefieren una prosa más efectiva que poética están de enhorabuena.

La trama se lleva con mucha agilidad; la novela se lee en un suspiro. En la investigación policiaca hay numerosas valoraciones forenses que demuestran una fuerte documentación. Aunque también detecté algún detalle algo chirriante como cuando uno de los personajes dice que el asesino volvió entre las tres y seis horas después de matar para destrozarle la cara al cuerpo, y que lo saben porque el rigor mortis era casi completo, cuando esto suele suceder a las doce horas, según tengo entendido. (El rigor mortis empieza a las cuatro horas más o menos) Las escenas de acción física son muy rápidas y algo confusas.

Sin embargo, la historia en sí me parece un poco inverosímil. En primer lugar, debe de ser muy difícil que un asesino pueda actuar en el Capitolio, teniendo en cuenta que debe de ser uno los lugares más vigilados del mundo (estará lleno de cámaras, por ejemplo). Por otro, parece algo extraño que los investigadores no sospechen de los personajes que a priori parecen más sospechosos (he de confesar que adiviné quién era el asesino bastante antes de la mitad de la novela, porque es obvio). Tampoco queda muy bien metida la subtrama del terrorista islámico, que a mi modo de ver sobra un poco, sobre todo porque el lector conoce la relación que tiene con la trama principal (o la falta de relación). También me ha resultado chocante que las víctimas, que al parecer se conocían, no ataran cabos y se comportaran con toda naturalidad sabiendo quién era el asesino y lo que estaba haciendo.

En todo lo demás, el relato es bastante canónico del género. Tenemos el típico preso que da pistas sobre el asesinato y asesora a los investigadores, una historia sórdida de fondo como justificación a los crímenes del psicópata, etc; y una esbozada relación romántica entre los investigadores.

En resumen, una lectura ligera y una correcta trama de suspense, de estilo anglosajón, que gustará a los fans del género.


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La Reina en el Palacio de las Corrientes de aire, de Stieg Larsson

Título original: Luftslottet som sprängdes
Stieg Larsson
Traductores: Martin Lexell y Juan José Ortega Román
864 páginas
Ediciones Destino

Argumento
Continuación de "La chica que soñaba con un bidón de gasolina y una cerilla", del mismo autor...

Comentario (con algún spoiler):


La tercera parte de la trilogía Millenium es, sin duda la más aburrida de toda la serie. Y la de peor calidad.

Las primeras páginas son  pesadas, repetitivas, cuenta todo lo que pasó en el libro anterior, da vueltas sobre lo mismo, un personaje dice una cosa y al poco otro nos lo vuelve a contar de otra manera; estilo pobre, más pobre si cabe que los anteriores. Además, me pareció, en general, carente de ritmo. Muchos nombres raros, muchos personajes secundarios de los que se cuenta hasta el menor detalle de su vida (que no interesa ni aporta nada, claro), mucha palabrería, mucho diálogo que repite conceptos anteriores, mucho repetir nombres y apellidos, a veces los mismos en el mismo párrafo... Sigo pensando que hay defectos en este libro que no se le perdonarían a cualquier otro.

La parte donde explica la organización y funcionamiento de los servicios secretos, por ejemplo, me pareció un tostón. A todas luces una explicación que abarca 20 y pico páginas es tediosa y casi seguro que no sirve para nada. De hecho, yo no recuerdo casi nada de tantos datos.

La traducción es mala: se repiten hasta la saciedad verbos y expresiones como "constató", "graves malos tratos", y hay expresiones dudosas como "el más mínimo" (en lugar de "el menor"). La prosa no es literaria. Más que una novela parece un reportaje de periódico o una crónica llena de datos, nombres y explicaciones para mi gusto innecesarias. El autor divaga, no se ve estructura, no se observa un objetivo en la novela. Larsson pone lo que se le apetece en cada momento, independientemente de si eso es importante o no para la narración, y el supuesto "misterio" de esta novela... No sé, me parece que los personajes le dan una importancia increíble a cosas que son bastante poco interesantes. Hay cierto descuido en lo formal. En la página 400 escriben de tres formas diferentes el nombre de un personaje: Monika, Mónica y Monica... y sigue contándonos, como en los anteriores tomos, hasta que se levantan, se duchan, toman el desayuno, etc. Sobre todo destacaría en este punto la arbitrariedad de Larsson a la hora de elegir los elementos e ingredientes de su novela (no elige, lo pone todo, hasta la charla más banal), y de establecer un grado suficiente de dramatización.

En la mitad del libro todavía no sabes de que trata y hacia dónde va encaminado.

La trama de la revista económica y de Erika Berger no me resultó atrayente. Los personajes están menos desarrollados que en libros anteriores, a decir verdad, casi ni salen los protagonistas, que se limitan a ser meros nombres. ¿Dónde quedó la historia del tráfico de mujeres? Parece que va saltando de una trama a otra o mezclando cosas, pero sin resolver lo anterior. Por cierto, lo de Erika ¿viene a cuento? ¿Tiene relación con la trama principal? ¿Por que casualmente en cualquier investigación que hacen resulta que está implicado alguien que es enemigo de ellos (el jefe del periódico de Erika) o lo conocen? Parece que Suecia es un patio vecinal. Todo lo de Erika y su acosador es como una novela dentro de otra novela, sin conexión.

Da la impresión, según lees, de que este libro "vive de las rentas" de los anteriores, especialmente del primero, de que se lee por saber qué pasa con los protagonistas, de que no tiene entidad propia como libro.

Luego hay hechos y escenas que me parecen totalmente absurdos e inverosímiles.
¿Cómo dos personas que han estado implicadas en unos sucesos violentos como los descritos las hospitalizan JUNTAS, en la misma planta del mismo hospital (página 148), y a dos habitaciones uno del otro? Se supone que esas personas se han tratado de matar mutuamente. Para mayor inri, no se menciona que haya policía o alguien vigilando. De hecho uno de los personajes se pasea fuera de su habitación y ve de refilón al otro. No se lo cree nadie. Pero no solo eso, sino que reciben visitas de cualquier desconocido (página 202), al que nadie registra, y entra en un hospital con una pistola. Desde luego. Mucha documentación sobre rollos de espías y falla en el más elemental sentido común.

Lo único que tiene un poco de acción y estructura literaria es la parte final, cuando uno de los personajes visita la nave industrial y lo que sucede allí. Lo de Gibraltar no viene a cuento, y demuestra además lo que yo siempre he dicho, que Salander no es para nada asocial, puesto que no tiene ningún problema para relacionarse con la gente, especialmente cuando busca sexo o amistad. Para una persona realmente asocial es impensable acercarse a un desconocido y decirle que suba a su habitación.

En esta novela tanto Mikael como Salander, por cierto, están desdibujados, hasta tal punto que parece en algunos momentos una novela coral.

Lisbeth es más puramente novelesca y con más matices, da más juego, vamos, que su compañero Mikael (un tipo normal, tirando a soso, y sin embargo, todas se le tiran encima). Creo que la razón de su éxito es la contradicción entre su apariencia (frágil, de pequeño tamaño, como una niña, "retrasada"...) y la realidad que esconde, que es la de casi una superdotada (o superheroina). Ya solo esta contradicción aporta al personaje un interés del que a priori carece el más "normal" Mikael. Sin embargo, no la veo tan políticamente incorrecta. Creo que si lo fuera realmente no gustaría tanto. Está en el punto justo para sorprender y no irritar. También encarna un poco los deseos reprimidos de la sociedad, ya que ella hace lo que mucha gente querría hacer y no se atreve por ser "antidemocrático" o por estar mal visto (la venganza al margen de la ley, por ejemplo). Sería interesante un debate de hasta que punto este personaje representa una válvula de escape de tanta corrección y sujección a las leyes.

Las citas previas a las partes del libro hablan sobre las amazonas, lo que parece arrojar luz sobre la importancia de las mujeres en el texto de Larsson, pero me parece que ni él es el primero ni el único que ha dado esa preponderancia a las protagonistas femeninas, ni al tema de violencia, etc, etc. De hecho, por ejemplo en el tema del tráfico sexual se queda muy superficial y no profundiza en las verdaderas razones de la prostitución. Solo da cifras.

Lo más interesante de la obra de Larsson no es su aspecto literario (bastante mediocre) sino cómo es posible que unos libros tan imperfectos, tan largos, con tantas páginas sobrantes y tan mal construidos gocen del favor de un público amplio. 

También me resulta interesante la visión de la violencia y del feminismo que plantea Larsson. Su ideal de mujer, su heroina, Salander, es una chica que "parece una niña", con cierto aspecto andrógino, es decir, podríamos estudiar qué significa simbólicamente esto, ¿una mujer que "no parece" una mujer como ideal del feminismo larssoniano? Ese feminismo que se basa en responder a la violencia con más violencia, es decir, según códigos masculinos, pero que no analiza las razones de esa violencia. También hay una seudoinversión de valores en el personaje de Mikael, que es un poco pasivo en el fondo; no necesita esforzarse en seducir, van todas a él y le piden sexo nada más verlo, es decir, adopta un falso rol femenino, falso, puesto que a fin de cuentas su actitud de follarse a todas indiscriminadamente es típicamente masculina. A mi Mikael me parece un alter ego del autor, idealizado, como una fantasía de seducción que él debía de tener, y que hace que todas las mujeres de la novela no solo deseen sexo con él sino que incluso muchas de ella se enamoran.

Analizando, vemos que la subversión de Salander no es tanta. Es una mujer rica, que puede permitirse viajar por el mundo cuando le apetece. De hecho, parece disponer de una cantidad de fondos ilimitada. Llevar piercings y tatuajes no es nada extraño, y menos entre la juventud actual, donde ya no es signo de rebeldía sino una pura estética mimética. Ejercer la violencia cuando te agreden es lo más viejo del mundo, de hecho, es un deseo primario e instintivo, que en este libro parece ensalzarse. Desde este punto de vista puede verse Millenium como una constatación (constatar, ese verbo que tanto gusta a los traductores de Larsson) del hundimiento de los sueños socialdemócratas y de los valores asociados a estos, y no por el tema de los espías, o el tráfico de mujeres, etc; se lee entre líneas, se deduce de las actitudes de los personajes, de su forma de relacionarse... Se pone en cuestión que la ley sea suficiente para castigar a quien comete un delito, aunque al final, es la ley la que actúa contra los que la malversan desde el propio sistema; se pone en cuestión el valor de las instituciones (Salander no habla con la policía, aunque la violen)

Una de las cosas que más me ha llamado la atención de esta serie de libros, dejando aparte del tratamiento de la violencia, es la ausencia del amor. Es decir, hay sexo, los protas follan mucho, y hay "atracciones" repentinas, a veces no muy justificadas, pero no hay amor, considerado como pasión. El mundo descrito por Larsson es totalmente pequeño burgués, incluso la relación a tres de Erika, su marido, y Mikael. El matrimonio de Erika tampoco es por amor, parece un matrimonio pactado, más que amantes son como amigos, incluso se insinúa, o se dice claramente que Gregor es algo bisexual. Si lo vemos desde esa perspectiva, el adulterio de Erika lejos de ser transgresor estaría más bien encajado en esa dinámica burguesa, pues es consentido. En los libros de Larsson, reflejo de una sociedad socialdemocrata y perfectamente controlada, no hay lugar para la pasión. Me ha llamado la atención lo desatado que es para la violencia y lo contenido para el sentimiento amoroso.

Larsson, lo digo y lo repito, no me parece un "escritor", sino un periodista, tanto en narración como en intención. Me pregunto si sus obras resistirán el paso del tiempo, y dentro de una década por decir algo, aún se las recuerda y se las considera.

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

martes, 5 de mayo de 2009

La última Confesión, de José Antonio Castro Cebrián.

 La última Confesión
José Antonio Castro Cebrián.
Ediciones Via Magna
368 páginas



Argumento:

Un sacerdote entra en una comisaría y se corta la lengua. A través de sus truculentas confesiones iremos desvelando un pasado de sangre, que pronostica más muertes violentas. La periodista Gisela es la elegida por el demente para confesarse, pero ella ignora que relacionarse con ese hombre puede ser muy peligroso...

Comentario:


Lo cierto es que no me gusta mucho la novela policiaca. Debido a la fuerte estructuración del género las novelas resultan muy similares unas a otras y admiten pocas variantes. Dicho esto, añadiré que La última confesión, pese a entrar de lleno en lo formal en el género me ha gustado bastante.

Se trata de la primera novela publicada de José Antonio Castro, pero no se nota en absoluto. Es decir, se aprecia una madurez y perfección estilística muy sorprendente en una opera prima.

Lo primero que llama la atención es la personalidad de la prosa, limpia y correcta, pero trufada en ocasiones por toques líricos que traslucen el pasado de poeta del autor. También es apreciable el esfuerzo que realiza para cambiar de estilo cuando quien narra es un personaje (hablo de las cartas del padre Eduardo, que se transcriben e intercalan con la narración en tercera persona, pero también se aprecia en los diálogos).

La estructura es clásica, muy canónica. Se inicia la novela con un hecho impactante, como es la presencia de un sacerdote en una comisaría, que se corta la lengua y confiesa atroces crímenes. Para esclarecer el hecho la policía se moviliza de inmediato y contacta con la periodista Gisela, que es la única con la que el padre Eduardo quiere hablar. Las entrevistas de Gisela con el demente padre (que me recuerdan un poco a las de Jodie Foster con Hannibal Lecter en El silencio de los corderos) y las lecturas de las cartas del padre, unidas a la aparición de dedos cortados y de cadáveres, marcan los pasos hacia el desenlace, también clásico. En este sentido, he de confesar que casi toda la novela me ha recordado a una película o a un compendio de varias (la citada "El silencio de los corderos", "Fallen" y otras del género de psicópatas cinematográficos).

El autor lleva con soltura la trama hasta su desenlace, aunque en ocasiones me perdí un poco en lo tocante a las relaciones de unos personajes con otros, quizás por exceso de nombres. Pero está muy bien estructurada, con todos los pasos casi de "manual" (falsos culpables, falsos clímax, falsas pistas, etc, etc). Se nota que el autor ha estudiado bien su composición y la aparición de nuevos sospechosos y evidencias.

Los personajes están tratados con cariño. El autor, pese a las limitaciones que impone el genero, describe bastante bien sus vidas personales, que además tienen que ver con la trama. Gisela esta embarazada y en un noviazgo con un tal Josep, y es amiga de un gay dueño de un local que tendrá relevancia en la acción. También hay una pareja de policías, relacionados con una amiga de Gisela y una psiquiatra del caso, respectivamente. El toque morboso lo pone el complejo y enloquecido padre Eduardo, tanto a través de sus conversaciones como de sus cartas. Con respecto a estas destacar que se emplea un estilo delirante acorde con el de un enfermo mental, hasta tal punto que hay casi que descifrar lo que dice, o leer entre líneas. Utiliza palabras desusadas y expresiones arcaicas, e incluso frases incomprensibles. Todo eso ayuda a crear el necesario ambiente truculento y enfermizo. El cura ese realmente da miedo, parece muy loco. Está muy logrado.

Aunque las historias de fondo incluyen perversiones sexuales, violaciones, homosexualidad y demás, y hay numerosos crímenes bastante brutales, el autor tiene el buen gusto de no recrearse en ello, ni siquiera en el morbo que podrían despertar las anómalas relaciones sexuales del padre Eduardo y su disfuncional familia. Lo único que me parece sobrante es la relación de la policía con la psiquiatra, pero el resto está bastante ajustado. Prácticamente no sobra nada de texto (bueno, quizás las cartas del cura son algo repetidas y extensas, pero no es algo que moleste mucho). Tampoco hay moralina ni valoraciones subjetivas de los hechos.

El autor da suficientes pistas como para que el lector que entre en el juego pueda adivinar quién es el asesino. De todas formas, a veces sorprende cierta ceguera de los policías al hacer las listas de sospechosos... En especial cuando reciben un collage con las fotos de difuntos y sospechosos con la forma de un portal de Belén...

En resumen, una novela negra más que digna, dentro de los cánones, que encantará a los adictos a este género que deseen emociones fuertes. Toda una sorpresa para un autor primerizo.


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martes, 7 de abril de 2009

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, de Stieg Larsson


La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina
Flickan som lekte med elden
Stieg Larsson
Traducción: Martín Lexell y Juan José Ortega Román
Ediciones Destino
752 páginas

Argumento:

Dos periodistas que iban a escribir un libro sobre trata de blancas son asesinados. Le echan la culpa a la Salander, la loca supuestamente asocial de la otra novela, la que llevaba los piercings y los tatuajes, pero ya sabemos que ella no ha sido, claro.

Comentario (posibles spoilers):

Después de la lectura de la segunda parte de la trilogía Milennium del finado Stieg Larsson he podido confirmar lo tantas veces afirmado sobre las secuelas de las novelas de éxito: nunca son buenas; esta, en concreto, convierte en obra de premio Nobel a la primera parte, con decir eso, ya se dice todo.

En "La chica que soñaba..." Larsson exacerba los errores que arrastraba en el otro libro, especialmente la incapacidad de centrarse en la trama principal, y su manía de contar miles de cosas que no vienen a cuento y que no están relacionadas con el argumento. Aunque primero habría que plantearse qué es lo que Larsson quiso contar con esta novela, cuál es el "tema" porque la cosa no está nada clara.

Como en la otra novela, Larsson tarda una eternidad en entrar en materia. El libro prosigue la historia en el punto donde dejó el anterior, con la protagonista Lisbeth Salander de vacaciones por el Caribe. Se trata de una parte que no aporta nada en absoluto. Ahí la vemos tomar el sol, estudiar matemáticas y tratar de resolver el teorema de Fermat (para demostrar lo lista que es), ligar con un chico (menos mal que es insociable) y demostrar lo mucho que odia a los hombres que odian a las mujeres. Larsson se complace en contarnos todos y cada uno de los movimientos de Salander, si va en coche, que come, qué viste, con un detallismo maníaco e inútil. Ya viendo como resuelve este relato insertado en la novela, con la espectacularidad FX de las películas (hasta interviene un huracán, nada menos) ya tenemos el tono de lo que seguirá, donde la suspensión de la incredulidad funciona levemente hasta cierto punto pero luego se cae por completo.

Al contrario que en la primera parte donde Mikael era el personaje central, aquí el protagonismo descansa casi totalmente sobre Lisbeth Salander, un personaje que evoluciona hacia la inverosimilitud conforme avanza la acción. El autor nos dice que madura, y eso se manifiesta en que se quita algunos piercings y tatuajes... Como todo personaje de best seller está construido para gustar y caer bien, pese a su aparente "insociabilidad y rareza". Es violenta pero solo con los malos, "tiene su moral", y es sexualmente desinhibida (tiene relaciones íntimas con una chica, pero se matiza que no es lesbiana).  La descripción del personaje es meramente externa, limitándose Larsson a hacernos un inventario de sus compras en H&M y sobre todo en el IKEA, que para mí que ha tenido que pagar al autor por la publicidad gratuita que le hace en casi todas las páginas de la novela. Así pues asistimos al despliegue del catálogo completo de muebles de la famosa cadena sueca.


"Compró dos sofás del modelo Karlanda, en tela de color arena, cinco sillones Poäng, de estructura flexible, dos mesitas redondas lacadas de color abedul claro, una mesa baja de centro Svansbo y unas cuantas mesas auxiliares Lack. En el departamento de estanterías y almacenaje encargó dos juegos Ivar -combinación de almacenaje- y dos librerías Bonde, un mueble para el televisor y unas estanterías de almacenaje Magiker con puertas. Lo completó todo con un armario Pax Nexus, de tres puertas, y dos pequeñas cómodas Malm.
Tardó un buen rato en elegir la cama, pero finalmente se decantó por el modelo Hemnes, una estructura de cama con colchón y accesorios. Como precaución también compró una cama Lillehammer para la habitación de invitados. (esto dura dos páginas)
"


No, no se corta nada el autor; nos dice el modelo de la sillas, mesas y de todo cuanto compra la Salander, y para que no falte nada, también cpmo vienen los chicos a montarlo todo. Y luego, cuando ya está amueblada la casa, vamos al H&M y nos describe lo que compra. Y lo que come, faltaría más. Si hubiera que juzgar a la sociedad sueca leyendo estas novelas habríamos de concluir que solo comen sandwiches y beben café a todas horas, que visitan mucho el 7eleven, usan palabras en inglés en sus diálogos, y todos amueblan sus casas con Ikea. Todo eso narrado con la prosa periodística, plana, pobre y sosa de Larsson, que parece la de un notario que levanta acta de TODAS las acciones de los personajes, incluso las más banales. No me extraña que la obra tenga más de 700 páginas. De ellas sobran dos terceras partes. Si quitaran la paja el libro se quedaría en 250 pp. o menos, porque la trama real es realmente escasa. Las descripciones de lugares son meros listados de calles y carreteras por donde pasan los protagonistas, aunque casi mejor, que son más de 700 páginas, y si hubiera ahondado en esto, igual nos daban las mil.

Hablado de esto, se supone que versa sobre la trata de blancas (llamada de forma snob en el libro "trafficking"), pero en realidad el tratamiento de este tema es totalmente superficial y un mero pretexto para persecuciones, peleas a puño limpio, "acción", interrogatorios que rozan la tortura (como el que hace Salander, pero como es la buena y se lo hace a un malo entonces está bien), y una investigación policial tediosa y redundante, que no avanza hacia ningún lado y que hace quedar a las fuerzas del orden suecas a la altura del betún. Se supone que han matado a dos periodistas que iban a publicar un libro sobre el asunto, donde se daban nombres de algunos "puteros" y testimonios de chicas violadas por los traficantes y demás, y el resto de la novela es tratar de averiguar por qué (vamos, viendo los antecedentes es casi obvio, pero bueno). Los polis sospechan de Salander porque fue la última que estuvo con ellos y se empeñan en que es una loca psicópata violenta y peligrosísima y asi lo repiten casi en cada página para que no se nos olvide (pese a que el lector sabe que eso no es cierto, que ella es buena e incomprendida, y que es rebelde porque el mundo la ha hecho así )

Larsson se enrolla como una persiana. Nos cuenta los nombres de todos los policías de la investigación (y son muchos, por desgracia), e incluso sus vidas, cuando eso nos importa un bledo. Hay tantos nombres y tan raros que resulta casi imposible saber quién es quien. Por lo demás, esa investigación policial es inútil de cara a crear intriga en el lector puesto que este ya sabe todo (porque ya nos dijo Larsson lo que pasó, contado desde la perspectiva de Salander). Todos esos interrogatorios a los amigos y conocidos de Salander aburren a las piedras y ademas rozan el ridículo cuando los policías se ponen a elaborar hipótesis (secta de lesbianas satánicas, toma ya). También hay diálogos risibles cuando los expertos policiales estudian las pruebas balísticas  (por cierto, se nos incluye hasta un dibujo del lugar del crimen y una exhaustiva lista de detalles aburridos que luego no añaden mucho para la resolución del caso, por no decir que no añaden nada...) y tras concluir que habían usado balas de caza uno de los policías dice: "Así que, en otras palabras, el objetivo era matar". Mira tú qué lumbrera, si acaba de ver dos cadáveres con el cerebro destrozado (Larsson nos describe esto con detalle, los sesos y la sangre y eso) ¿cómo no va a ser el objetivo matar? Vamos, que digo yo que cuando te disparan a la cabeza no es que quieran asustar precisamente.

Para rematar todo este dislate, tenemos un final de los que llaman "trepidantes", con acciones inverosímiles como gente que la entierran viva con un tiro en la cabeza (se nos dice que se toca hasta el cerebro por el hueco) y ¡sale de la tumba!, como la de Kill Bill. Y encima todos los protagonistas saben lucha o boxeo, incluso las mujeres, y se pueden enfrentar con tipos de dos metros de altura tipo el Tiburón de las películas de James Bond.

En fin, que no sigo porque la verdad ya ha quedado claro que me ha parecido un libro malísimo, mucho peor que el primero, pero MUCHO PEOR. Parece un borrador sin revisar, con montones de repeticiones, escenas sobrantes y apenas una estructura clara y visible.

Una novela superficial en todos sus aspectos (especialmente en su descripción de la trata de blancas, que se queda en nada), a la que le sobran cientos de páginas, y con unos personajes cada vez menos creíbles, que llegan casi al estatus de superhéroes dotados de increíbles poderes de resistencia a los golpes, las balas y el fuego...

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sábado, 28 de febrero de 2009

Hambre asesina, de Frank Schätzing

Mordshunger, 2006
Editorial: Planeta/ Booket
Colección: Betseller internacional
Traducción: María Dolores Ábalos
288 páginas
7,95 €

Argumento:

Mientras intenta superar el abandono de su pareja comiendo, el policía Romanus Cüpper en colaboración con su ayudante Rabenhorst investigan el asesinato de Inka Von Barneck, cuyo fallecimiento nadie parece lamentar.

Comentario (con Spoilers):

Esta novela tiene varios ingredientes de un relato policíaco clásico. Hay un policía "atormentado" y un montón de personajes sopechosos cercanos a la víctima que no parecían sentir el menor afecto hacia ella, ni siquiera su ex marido o su hija, mucho menos su socia y antigua amiga, y cuyos trapos sucios se van desvelando durante los interrogatorios a los que son sometidos.

Durante la obra se juega al equívoco con la similitud física entre el ex marido de la mujer asesinada, Fritz Von Barneck y su asistente y doble, Max Hartmann, incluso ante el hallazgo de un cadáver, y se utilizan tanto los parecidos como las diferencias entre ellos para suministrar (con torpe insistencia) una pista que permite adelantarse al protagonista en la resolución del caso.

También se juega con el miedo del policía a los felinos, que comienza con la prometedora y bien llevada visita al zoo donde trabaja la hija de la asesinada, durante la que se establece un interesante "enfrentamiento" entre los personajes (él la ve como una gata), para finalizar la acción en el mismo escenario, donde Cüpper ha de luchar con sus mayores terrores.

Otro tema recurrente es la afición a la comida tanto de Cüpper como de Rabenhorst, y el empeño de uno por cocinar para el otro, que se resuelve de una forma tan previsible como, relativamente, "divertida".

Los personajes no dejan ser convencionales pese a adornarlos de características poco habituales, desde la relación entre Von Barneck con su doble Hartmann y la de ambos con la secretaria del primero, hasta el anciano, y despistado, mayordomo Schmidt y las discusiones que mantiene con su más lúcida esposa en presencia de los polícias.

Aunque al principio de la novela se diría que el autor intentaba dar un tono diferente al género mostrando al policía, Cüpper, más interesado en preguntarse porqué le ha abandonado su novia y qué comerá a continuación que por el caso, en una curiosa "desmitificación" del investigador clásico, aderezada por un sentido del humor algo surrealista e irónico, muy pronto vuelve al cómodo cauce de lo convencional, y aunque el resultado es una lectura agradable y entretenida, es lamentable que el autor no mantenga el más "original" tono del comienzo.


En 2008 se realizó una adaptación de la novela para TV, protagonizada por: 

Hans-Werner Meyer - Romanus Cüpper 
Johannes Zirner - Jan Rabenhorst 
Henry Hübchen - Fritz von Barneck y Max Hartmann 
Bettina Zimmermann - Eva Feldkamp 
Michou Friesz - Kriminalrätin Truckenbrodt 
Marleen Lohse - Marion Ried 
Heinz W. Krückeberg - Butler Schmitz 


*** T ***


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lunes, 19 de enero de 2009

Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson

Los hombres que no amaban a las mujeres
Män Som Hatar Kvinnor
Stieg Larsson
Ediciones Destino
672 páginas

Resumen

Un periodista económico es condenado a ir a la cárcel por difamar a un empresario corrupto. Antes de que lo encierrenl lo contratan para que investigue la desaparición de una joven hace años.

Comentario (con SPOILERS):

Lo más irritante de esta novela no es que sea mala, que no lo es del todo, sino que la han vendido como original, imprescindible y casi como obra maestra. En mi opinión, nada más lejos.

Como novela de género, policíaco, concretamente, deja bastante que desear. A mi modo de ver, es estructuralmente fallida. Empieza con tedio y parece que no pasa nada durante un montón de capítulos. Hasta la página 300 no empiezan a investigar el misterio "principal" (el que vende la contraportada, la desaparición de la joven Harriet, hace años); esta investigación dura unas doscientas páginas (de casi seiscientas) y es de lo más simple. El protagonista se limita a examinar unas fotos y a sacar conclusiones aventuradas de ellas. También hay unos números enigmáticos que primero creen que son teléfonos. Luego se descubre que no, claro, pero no deja de resultar curioso que coincidan con teléfonos reales y con sus propietarios. El recurso la Biblia está bastante manido, y para colmo, tampoco es que lo expliquen de forma coherente. ¿Por qué Harriet deja esos números por escrito? ¿Quería transmitir algo o no? Sabemos que se trata de alusiones a versículos, cada uno vinculado a un crimen. Si quiere transmitirlo ¿Por qué no lo dice claramente (lo del crimen)? y si no quiere que se sepa ¿para qué lo escribe en clave? Es que son cosas que no tienen sentido nada más que en el contexto de una novela de género. Las fotografías y las claves numéricas son casi las únicas pistas con las que cuenta el investigador.

Al contrario de las buenas novelas policíacas donde se da información suficiente para que el lector pueda tratar de crearse sospechosos, aquí el culpable se lo sacan de la manga. Es imposible adivinar quién fue antes que el investigador porque no hay pistas. La narración se interrumpe con continuas digresiones sobre la vida de los personajes, tanto principales (Salander y Mikael) como secundarios (todo el rollo de la familia Vanger, que no aporta mucho a la trama policíaca, más bien agobia con cantidades ingentes de datos que no sabes muy bien a qué vienen o qué pretende decir con ellos). También se incluye otra trama, sobre el periodismo económico bastante soporífera y que ocupa la mayor parte de las páginas. En lugar de tratarla paralelamente a la otra la sitúa al inicio y al final, creando un anticlímax (ya que la revelación del "culpable" del caso misterioso ocurre casi a cien páginas del final). Por lo demás, muchos de los detalles son previsibles (el prólogo es esclarecedor para cualquiera que haya leído un poco o tenga algo de sentido común: ¿quién va a mandar esas flores, por favor?).

Todo en esta novela tiene un tufo a ya visto. Parece un telefilme barato de esos de sobremesa sobre asesinos en serie o a película hollywoodiense tipo thriller (como El coleccionista de Amantes, y similares), donde no faltan los sótanos surtidos de elementos de tortura, los vídeos con grabaciones de las salvajadas, el malo que se justifica por el placer que le da matar y que al final cuenta a los buenos sus hazañas, etc, etc. toda suerte de tópicos peliculeros. Más que de original peca de todo lo contrario.

Además, hay escenas, situaciones y personales realmente inverosímiles. Por ejemplo, Salander, una chica tatuada, con piercings, insociable, bisexual, poco comunicativa, a la que algunos toman por retrasada, pero que es una hacker que se mete en cualquier ordenador del mundo en un suspiro, y que también es tremendamente eficiente en su trabajo, aunque "no tenga carrera". Vamos, que es una "rara", pero una rara de "diseño", políticamente correcta. Pese a ser violada, no muestra ningún rechazo hacia los hombres y es capaz de acostarse con uno pocos días después de la brutal violación. Curiosamente no muestra ningún sentimiento al respecto (será por lo "rara" que es) pero luego pergeña una no menos brutal venganza contra su agresor, que es otra escena peliculera (me recordó a Hard Candy, hasta la descripción de la protagonista es similar, al menos en su aspecto de "niña"). De todas formas, no hay ni una sola reflexión profunda en el libro sobre el tema (bueno, ni sobre ningún otro tema, asusta la tremenda frivolidad con la que se trata el crimen, la violación, el maltrato a la mujer, etc) Resulta chocante que describiéndola el autor como tan "rara" salga tanto por ahí, tenga amistades con tanta gente, y sobre todo, que tenga tantas parejas sexuales (cincuenta, se nos detalla). Si llega a ser sociable y "normal"... Es tan perfecta (incluso en su imperfección) que no parece nada realista. Viste ropas también de "diseño" cuyas marcas se nos listan, y usa un ordenador Powerbook (hay mucha marca en esta novela).

Mikael es algo más creíble, pero no mucho. Aunque su extraordinario éxito con las mujeres parece cosa de fantasía masculina, y es que mujer que se encuentra, mujer que se le tira encima (él no hace ni el esfuerzo, se le ofrecen todas nada más conocerlo, casi en la primera charla). Tampoco lo describen especialmente atractivo. Nada parece justificar esta atracción fatal (quizás use Axe...) El afortunado también mantiene una relación de amistad sexual de larga duración con una mujer casada, muy idílica (hasta el marido le invita a la Nochebuena)

Eso sí, los dos son moralmente íntegros, como buenos suecos, muy concienciados con la justicia y los derechos humanos, justicieros, honrados y con arraigados principios. Además en todas las escenas toman toneladas de café (esto crea un efecto repetitivo muy molesto) y van todo el rato a comprar al Konsum. Aunque luego tomen decisiones cuanto menos cuestionables, como dejar en silencio los crímenes por motivos peregrinos (¿de verdad un periodista se callaría una noticia así?)

Entre lo más increíble que una víctima de violación y torturas, que además sabe que sus parientes son asesinos en serie, se escape y durante años no diga ni media palabra (por ejemplo, para evitar que sigan matando). Incluso podría haber hecho una denuncia anónima, si no quería involucrarse. Pero no, se va a criar ovejas al otro lado del mundo, y tampoco parece que estos sucesos truculentos del pasado le afecten mucho.

Aunque las incursiones hacker y los disfraces y pelucas del final, de película de James Bond, también se las traen en cuanto a falta de credibilidad. Toda esa parte la lees con la ceja elevada pensando qué nueva fantasmada se sacarán de la manga.

Una se pregunta, ¿cuál es la razón del éxito de esta novela? ¿El márketing? ¿Que hay crímenes morbosos? ¿Una prosa totalmente aséptica sin atisbo de literatura, "fácil" de leer? ¿La supuesta originalidad de los protagonistas? Porque a nivel literario tiene fallos importantes como el exceso de digresiones, escenas sobrantes, prolijidad innecesaria, describir personas y temas que luego no se retoman, incoherencia... Faltan recursos como la elipsis, o el saber describir según la importancia que cada elemento tiene en la historia (¿nos importa la relación de Salander con su jefe, si este no tiene participación directa en el relato? Y todo así.)

Yo pienso que muchos han encumbrado esta novela y su serie por sus "valores" progresistas. Es decir, aunque lo toque de un modo totalmente superficial, sin analizar, sin profundizar, en la novela se habla transversalmente de temas como el racismo, el maltrato femenino y la discriminación. Claro está que si hubieran profundizado la obra hubiera quedado quizás demasiado trascendente y no hubiera vendido. Sin embargo, es loable el intento, aunque discutible el método de caer en lo retorcido y en lo superficial para tocar estos temas, en los que por otra parte, casi ningún lector incide (Lo que gusta es el misterio morboso y la relación romántica de los protas).

Y por si fuera poco, la traducción es mejorable, empezando por el título que debería ser "Los hombres que ODIAN a las mujeres". La edición española evita aclarar con notas algunas referencias culturales suecas, como por ejemplo la razón de que a Mikael le parezca mal que lo llamen Kalle (nombre de un personaje de Astrid Lindgren, que tampoco nos dice quién es; no todo el mundo tiene por qué saberlo).

Lo bueno de la novela es que tiene una prosa fácil de leer, que permite avanzar muy deprisa. A mí modo de ver, el hecho de meter tantas digresiones juega a favor del autor, especialmente todo lo que cuenta sobre los personajes, pues consigue el efecto de que importe más conocer la vida de ellos, y sus relaciones y futuro desarrollo que el misterio en sí (que repito, es muy breve). Este efecto de enganche es típico de los folletines y las telenovelas, y hace que la gente esté ansiosa de seguir leyendo siguientes entregas (para ver qué pasa con los protas, si se lían o no se lían...) Es decir, es una novela "amable" y facilona, de fácil enganche, pese a su falta de recursos narrativos (fue la primera novela del autor). A lo mejor si estuviera mejor rematada desde el punto de vista literario no hubiera tenido tanto éxito.

Como curiosidad he leído que existe una novela de Val McDermid con un argumento "similar". "Lugar de ejecución" se titula... por si alguien quiere leerlo y comparar...

La novela forma parte de la serie Millenium, que se compone de tres novelas: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire.

¿Apostamos algo a que hacen película?

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lunes, 29 de diciembre de 2008

Día de perros, de David Jasso

 Día de Perros
 David Jasso
Editorial Hegemón
267 páginas

 
Argumento:
 
Unos chicos aburridos raptan el perro de una pareja sin ningún motivo, aunque posteriormente se les ocurre pedir un rescate por el animal. La travesura tendrá consecuencias desastrosas...


Comentario:

Se trata de la segunda novela de David Jasso que leo, y puedo decir que, con respecto a La Silla (también reseñada en este blog), se aprecia un grandísimo salto cualitativo, no solo a nivel de redacción sino también en cuanto a estructura, ambición, mensaje y sobre todo de emotividad y empatía con el lector.

A diferencia de La Silla, donde nos enfrentábamos a un relato claustrofóbico, de terror psicológico, con ribetes gore (que personalmente a mí no me gustan mucho), Día de perros podría considerarse una historia casi costumbrista, ambientada en un futuro tan próximo que nos resulta familiar (el mensaje es atemporal, de todas formas).

El autor cuenta lo que parece un relato trivial a través del multiperspectivismo, es decir, por un lado tenemos un narrador en primera persona, un joven normal y corriente, tal y como se nos describe en la novela, cuya única preocupación es un amor contrariado, un joven como puede ser cualquiera, ni bueno ni malo, que nos anticipa desde el primer capítulo (flashforward) el final trágico de la novela, siendo el resto un largo flashback que se inicia con el rapto del perro y  culmina con un hecho luctuoso, y una posterior explicación, inquietante, de cómo este hecho marca al joven y lo lleva por caminos "inesperados". Por otro lado, se intercalan la narración en tercera persona que sigue a la pareja dueña del perro robado, y algunos informes y atestados de sucesos acontecidos a lo largo del relato.

La parte en tercera persona me ha gustado mucho más, ya que la prosa está más pulida y es más directa; en la parte narrada por el joven hay ciertas repeticiones y redundancias (sobre todo en el primer capítulo), pero está lograda su forma de expresarse (referencias a la cultura pop, películas, lenguaje juvenil, etc) y la descripción de la mentalidad de cierto tipo de chicos de hoy en día, de vidas aburridas, tecnológicas (messenger, ipods, etc), siempre ansiosos de dinero para satisfacer sus necesidades, y con poca tolerancia a la frustración. El personaje parece una buena persona (quizás marcado por el divorcio de sus padres y la falta de cariño, que tratan de solventar con regalos caros), lo cual hace más inexplicable y chocante la tragedia. A lo largo de la historia se cuestiona lo que hace su amigo Miguel, en apariencia más "lanzado" y con menos escrúpulos morales. En general, la pandilla no es un grupo especialmente malvado. Y sus actos no dejan de ser "una travesura", algo no premeditado, pero cuyas consecuencias no alcanzan a adivinar ni a comprender (deriva en lo delictivo).

El relato está muy ajustado, prácticamente no sobra nada; la acción es constante, tanto siguiendo a la pandilla como a la pareja, y se mantiene la intriga pese a conocer en parte el final, al que se llega como si de una tragedia griega se tratara, a consecuencia de una "serie de catastóficas desdichas", por decirlo de algún modo, una acumulación de mala suerte que estalla y se ceba en los inocentes, en una escena increíblemente cinematográfica en un telecabina, donde confluyen las diferentes acciones paralelas. Podríamos decir que el Destino y su inexorabilidad son dos personajes más de la novela.

Creo que Jasso ha logrado algo que es muy difícil en la novela: que el lector sufra con las vicisitudes de los protas y tema el final, que se le augura bastante oscuro, y aún así espere que no suceda lo que está pensando desde el principio. Es decir, logra que empaticemos con los protagonistas. Y lo ha logrado sin recurrir a la sangre, las vísceras y los detalles repulsivos, simplemente apelando a emociones y sentimientos humanos.

Mención especial haré de esa pareja tan peculiar y entrañable de Jorge y Cristina (una mujer con problemas de obesidad mórbida que al no poder tener hijos ha volcado todo su amor en el perro). Me ha llamado la atención el cariño que muestra el autor, y que transmite en las páginas de su novela, hacia este personaje femenino, muy raro de encontrar en la novelística actual, donde todo son chicas guapas, jóvenes y esbeltas. Se describen sus problemas cotidianos (pasar los tornos del metro, la agonía de subir el bordillo de una acera, o una escalera, etc) sin asomo de condescendencia. Me ha gustado mucho el tratamiento que le ha dado el autor, y realmente he sufrido mucho con su sufrimiento. Hacía mucho que no me pasaba eso con una novela.

También me ha gustado la ambigüedad moral de algunos de los personajes, como el Morlock, que pese a sus buenas intenciones, también tiene deslices mezquinos (relacionados con el dinero, nuevamente)

En resumen, una historia que nos cuenta como hechos terribles pueden ser provocados por gente buena o no mala, y de un modo trivial. De un juego de niños puede surgir un monstruo,  cualquiera de nosotros puede ser esos "niños". Y el Destino, encima, ayuda.

Trailer de la novela



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domingo, 14 de diciembre de 2008

El secreto de los Assassini, de Mario Escobar


El secreto de los Assassini
Mario Escobar Golderos
Ed. Factoría de Ideas
346 páginas


Argumento:

Una princesa huida de un harén pide ayuda a Hércules Guzmán Fox, Lincoln y Alicia Mantorella, que se encuentran de vacaciones en Estambul, en su viaje a lo más profundo del desierto en busca de un tesoro trascendental y misterioso, con toques esotéricos. Mientras tanto, en Europa, las naciones se destrozan en la Gran Guerra, ajenas a los manejos de la peligrosa secta de los Assassini, que también está interesada en el Tesoro y en cosas peores.

Comentario:

La tercera aventura de la pareja Lincoln-Hércules Fox (acompañados en esta ocasión, como en El Mesias Ario por Alicia Mantorella) se inicia con un prólogo lleno de acción que nos introduce de lleno en la aventura, dejando caer algunas gotas de misterio para lograr la pertinente intriga. Tras el prólogo, la acción continúa en el exótico decorado de la Iglesia de San Sergio, en Estambul, en el año 1914, donde al elemento misterioso se une la insinuación de una incursión en lo fantástico, que luego se desarrolla. Así pues, ya solo leyendo estos dos primeros capítulos podemos intuir cómo va a ser la tónica general de la novela: acción a raudales para contar la historia de un viaje por tierras de Oriente en busca de un fabuloso tesoro (cuyo valor no es material).

Como en las otras novelas, Mario Escobar sacrifica un poco el tema intimista y el desarrollo de las personalidades de los personajes a favor de la aventura, siempre salpicada por extensas notas históricas que nos permiten situarnos en un contexto más amplio que el de la peripecia argumental propiamente dicha. Como historiador, Mario nos ofrece el panorama de inicios de la I Guerra Mundial, a través de las intervenciones de varios personajes que los protagonistas se van encontrando en su  viaje, con el rigor y eficiencia que le da su formación profesional. Una vez más, nos vuelve a acercar a unos hechos que si bien no son tan desconocidos como los que tocaba en sus anteriores novelas, sí que se pueden considerar poco explotados en el marco de las novelas de género, como es el del exterminio del pueblo armenio por parte de los turcos, la existencia de las escrituras Lineal A y B,  o el reino de Meroe.

Vuelven también a aparecer personajes históricos reales que se relacionan con los novelescos, algo que resuelve bien en el caso de Churchill (al cual los protagonistas ya conocían desde Conspiración Maine) o no tan bien, a mi modo de ver, en el caso de Nikos Kazantzakis, a quien se le atribuyen arbitrariamente unos conocimientos de escrituras antiguas de los que carecía (según nota del propio autor, al final), y cuya inclusión en el elenco no se entiende mucho (su rol podría haberlo realizado un personaje ficticio, sin que la novela se resintiera). Entre las figuras históricas me ha gustado sobre todo Ataturk. El autor huye del maniqueismo y de la tentación de retratar buenos y malos, dejando ver las disensiones internas del gobierno turco en el tema armenio. Es curioso que también en el asunto espinoso del derecho de los pueblos a la autodeterminación Mario Escobar mantiene, a través de sus personajes, una actitud objetiva (Lincoln pregunta a algún rebelde armenio si merece la pena la insurrección, si no están bien en un marco multicultural como el Imperio Otomano, etc) Y digo que es curioso porque normalmente los autores suelen optar por la visión "romántica" del "luchador de la libertad".

Aunque como mencionaba anteriormente el autor no se para mucho en el desarrollo de los personajes, que quedan caracterizados  por unos cuantos rasgos (Lincoln es un creyente que siempre lee la Biblia; Hércules es un tipo racional y lógico, sin creencias sobrenaturales, más lanzado que su amigo, etc), estos que resultan visibles y distinguibles. Destacable es que por fin Alicia se muestra con fuerza. El autor aprovecha los diálogos con la otra mujer, la misteriosa Yamile, proveniente de otra cultura, para hacer ver las ideas avanzadas y feministas de Alicia, que se define casi como una solterona independiente y enamorada (dice que tiene más de treinta años y que es dudoso que se case), que parece tomar la iniciativa con el tímido Lincoln, un poco inseguro en lo que respecta a su relación con ella debido a su color de piel (es afroamericano). El autor, como su personaje, se muestra algo pudoroso al mostrarnos los sentimientos de ambos, cuyo amor se pone de manifiesto en la escena del beso y poco más. Claro que en aquella época tal vez la gente se reprimiera mucho  más que ahora. Sin embargo, hay algunos comportamientos de los personajes que están poco justificados, como las razones de Hércules al final de la novela para ir a cierto lugar, o por qué ayudan a Yamile sin conocerla de nada, etc, etc.

Algo que me ha llamado la atención, en relación con el resto de novelas de la serie, es la irrupción de ese elemento fantástico que mencionaba al principio, y que el propio autor deja caer ya en el primer capítulo, con la insinuación de que esa mujer exótica con la que tratan los aventureros y que se muestra tan joven y guapa, podría tener más edad de la que aparenta... No he podido evitar recordar a las viejas novelas del XIX, en especial a "Ella" de Rider Haggard en este punto. De hecho, toda la novela recuerda a los clásicos de aventuras, con viajes en camello por el desierto, ruinas de viejas civilizaciones, ataques de hombres armados, escaramuzas,  valles solitarios cargados de leyendas, castillo poblados por enigmáticos villanos que drogan a sus sicarios...

Otro detalle es que pese a que la obra está rigurosamente documentada, el autor se permite fantasear (basandose en datos reales). Eso es algo que yo siempre valoro porque en el fondo una novela es una ficción, y no un ensayo. En esta ocasión, se toma el hecho real del exterminio armenio y el de la existencia de la secta de los Assassini y ciertas ideas mesíanicas (o mejor dicho referidas a la figura equivalente del Islam, El Mahdi) para construir una trama conspiratoria original y que puede sorprender por sus implicaciones y repercusiones incluso en la actualidad.

La prosa es sencilla y fácil de leer, aunque considero que el autor abusa de las conjunciones copulativas para unir frases. Entre las cosas que menos me han gustado, o que me parecen innecesarias, está lo de meter flashbacks o historias del pasado relacionadas con la joya, que creo que no aportan gran cosa, ya que todo lo importante nos lo cuentan los personajes del presente. Lo bueno es que tampoco ocupan mucho espacio en la obra.

En resumen, una novela para amantes de las aventuras con un trasfondo histórico riguroso y su dosis de fantasía. Y una buena ocasión para recordar que la historia a veces se repite, sobre todo en lo malo...

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miércoles, 12 de noviembre de 2008

La Décima Clave, de Antonia J. Corrales

La Décima Clave
Antonia J. Corrales
Editorial Martínez Roca
571 pp
 
Argumento:

El hijo de un forense asesinado en extrañas circunstancias treinta años atrás, se involucra, impulsado por la muerte repentina de su ex mujer, en una investigación que enlaza con el antiguo trabajo de su padre y de doce forenses reclutados para estudiar la muerte de varias monjas en un convento. Pero pronto las cosas se complican. Parece que en el legado de su padre están ocultas complejas claves que él, en compañía de un antiguo monje y de una enigmática mujer, deberá desentrañar haciendo uso del universal lenguaje de las matemáticas y de la criptografía.

Comentario:

A la vista del argumento parecería que estamos ante la típica novela de conspiraciones, misterios milenarios, claves secretas, búsquedas, etc, que ya saturan el mercado y agobian la vista del sufrido lector en las mesas de novedades del Corte Inglés. Algo de eso hay, pero con radicales diferencias respecto a esos productos de consumo fácil, sobre todo en la forma y en el tratamiento del "misterio". Es de alabar, y muestra de una gran ambición literaria, que la autora haya elegido dotar a su novela de una estructura y una prosa que no suelen ser las que se ven en los best-sellers al uso. Es una opción claramente arriesgada a favor de la dignidad literaria y en contra de la "comercialidad".

Los primeros capítulos nos sitúan en la mente del protagonista, personaje que arrastra un trauma de infancia (contempló el cadáver de su padre, torturado y mutilado, y hay sospechas de que pudiera haber visto al asesino, y haya sufrido amnesia), y cuyos recuerdos afloran de un modo un poco caótico. Mediante el recurso del flashback se nos va poniendo al día sobre los sucesos desencadenantes de la investigación. Esta parte, reconozco que me resultó díficil de seguir, pues se pasa del pasado al presente de forma repentina, y además, los hechos se explican con desorden cronológico, lo cual requiere un cierto esfuerzo y una cierta atención por parte del lector. Es curioso; mientras leía esta parte me daba la impresión de que la historia estaba nimbada con un aire de irrealidad, de confusión... o más bien, el personaje. Al final del libro, me di cuenta de que mi primera intuición era correcta, y que esta "confusión" tiene un sentido, que se pone de manifiesto con mayor fuerza al estar relatado todo en primera persona.  También las cosas que nos cuenta nos hacen sospechar de su salud mental: esa obsesión por el número pi, el hecho de que lo vea en todas partes, la sensación de paranoia, de persecución, de que todo el mundo que conoce pueda estar en el contubernio... De hecho, los detalles más chocantes de la historia, como el que esa conspiración involucre a sus amigos y familiares, la sofisticación con que estos esconden claves y enigmas, e incluso la forma como está narrada... podrían ser explicados a la luz de la locura del personaje... o no.

Tras la presentación, se desarrolla una larga investigación, en la cual la criptografía tiene una importancia fundamental. Quien esté acostumbrado a las simplonas deducciones de los protagonistas de otras obras de este género, se llevará una sorpresa al observar el grado de retorcimiento de los personajes de esta novela a la hora de esconder mensajes ocultos y desvelarlos. Se aprecia una gran elaboración por parte de la autora, que no solo utiliza claves númericas, el número pi, etc, sino incluso objetos, enterramientos, obras literarias (de Ignacio de Loyola y de Cervantes), etc; y además, vincula unos con otros con cierta gracia, recurriendo al símbolo (las aspas de los molinos, etc). Quizás la novela se centra mucho en este tema, pero al final descubrimos que las matemáticas y su relación con frecuencias sonoras con la clave. Aunque la historia es enrevesada, he de confesar que adiviné quién era el "malo" y también más o menos en que consistía el misterio, aunque en este caso fue debido a los spoilers que sueltan en ciertas webs. Hay que agradecer a la autora que no se guarde ases en la manga, y que te suelte pistas todo el rato, que te permiten pensar por tí mismo y hacer tus cábalas (grupo de forenses sordos, muertos decapitados y desfigurados, el violonchelo, los recortes de periodico que colecciona Daniel en su casa...)

Una cosa que me llamó mucho la atención es que la acción de la novela es puramente mental. Es decir, no hay acción física, persecuciones, momentos de peligro, etc, sino que más bien todo sucede a un nivel digamos intelectual. Aunque los personajes viajan, como es canónico en estas ficciones, no se describe estilo "guía turística". A veces la sensación claustrofóbica que transmite la autora te hace pensar que estás viendo una obra de teatro con giros y revelaciones inesperados, como "La Huella". En efecto, el estilo de la prosa, y sobre todo el de los diálogos es muy teatral. Los personajes tienen a veces parlamentos excesivamente largos. Es curioso que casi todos hablen, por otra parte, en el mismo tono, tanto el hijo de un difunto enterrado en un nicho, como un zapatero, como un forense. También llama la atención el elevado nivel intelectual de los personajes, y el hecho de que, prácticamente todos, dominen la criptografía y sean aficionados al cálculo mental (¡incluso las monjas!).

El desenlace, con el giro radical que se da al revelarse el antagonista, contar sus planes (esto es algo tópico, pero bueno, no hay novela del género que no lo contenga) y ejecutar la "acción final", obliga a reinterpretar todo el texto. Porque entonces sí, te das cuenta de que quizás los "errores" que se detectan, y que ya he nombrado, como lo de los personajes todos hablando igual y todos siendo expertos criptógrafos, además de ciertas coincidencias increíbles, podrían no ser tales, sino parte de una muy estudiada planificación orientada hacia ese final, lleno de perfecta ambigüedad, no como la de "El Juego del Angel", donde se veía que ninguna de las opciones posibles encajaba, sino más bien como la de "Desafío total" ¿Es realidad, es ficción, es locura? Creo que la autora resuelve ingeniosamente lo que, contado de otro modo, podría haber sido una novela inverosímil. Y además introduce un conflicto moral que dar cierta profundidad al texto: ¿es lícito hacer el mal de pocos para lograr el bien de la mayoría? Aunque no creo en el poder real del experimento descrito en el libro (que es algo que existe en la realidad), no deja de causar una pequeña inquietud leer que podría afectar a la mente en la forma que nos cuenta la autora. Después de todo, la pérdida de identidad, de memoria, que es lo que en el fondo somos, es uno de los miedos más arraigados del ser humano.

Finalmente, mencionar que la redacción, para variar, es buena; con ciertos toques de prosa poética, que contribuyen a aumentar el carácter introspectivo de la novela.

Una novela de género, digna, y diferente al resto, que opta por apelar al intelecto del lector en lugar de a su adrenalina. El giro final, la prosa, los complejos criptogramas y la ambición literaria, lo mejor.

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domingo, 5 de octubre de 2008

El Papa Mago, Miguel Ruiz Montañez

 El Papa Mago
Miguel Ruiz Montáñez
Editorial Martínez Roca
Páginas: 573


Argumento:

Un conde francés, empresario del champagne, encuentra en su castillo una cabeza parlante obra del famoso papa Silvestre II, que se supone que contiene  saberes ocultos. Cuando el conde desaparece, su esposa contrata a un detective para localizarlo.

Comentario (con Spoilers):

Hacía tiempo que no me exasperaba tanto un libro. Lo compré llevada por el interés hacia el personaje que le da título, Gerbert D'Aurillac, que fue papa bajo el nombre de Silvestre II, una figura increíblemente atractiva, llena  de misterio, un científico de la época medieval del que todo el mundo desconfiaba por lo avanzado de sus conocimientos, y que por envidia, miedo o lo que fuera, recibió acusaciones de pactar con el diablo, incluso desde dentro de la propia Iglesia. Sin embargo, esta novela es una ofensa  a la memoria del papa del Año Mil. En primer lugar, porque el título es un mero gancho engañoso. De Silvestre se habla lo justo; de hecho la novela está ambientada en nuestra época, y se le menciona casi siempre en relación a la parte más mítica de su vida, la de la magia y los pactos satánicos, de forma superficial (tipo wikipedia) y anodina.  Por si no fuera bastante esto, la prosa deja mucho que desear, pero ya hablaremos del tema...

La prosa no es muy correcta. Todas las frases tienen la misma estructura; se abusa de las explicaciones innecesarias introducidas por "porque", "ya que", "dado que", etc, de oraciones de relativo encadenadas con "que", "la cual", etc, hasta dos o tres en una misma oración; de gerundios. No sabe utilizar determinadas palabras cuyos significados ignora o inventa; los personajes nunca hacen nada directamente, solo "determinan hacer", "deciden", "optan por"; casi todo es para el autor "profundo" (esta palabra se debe repetir como unas cien veces). Mezcla un registro más elevado del discurso con voces coloquiales como "tío", "chaval"... También hay diferentes tiempos verbales juntos. Las frases son a veces tan caóticas y sin sentido que tienes que leer dos veces para entender qué quiere decir; parece que ellas mismas son el enigma más complicado de la obra. En cuanto a los diálogos, en fin, son un desastre, antinaturales a tope.

Si hablamos del argumento, el libro no queda mucho mejor. En 573 páginas no pasa casi nada; los personajes van a determinadas ciudades porque sí, porque como Silvestre estuvo allí o tuvo relación con ellas... pues hala, para allá vamos... Lo malo es que una vez en estas ciudades (Ripoll, Córdoba, Roma), el autor se limita a llevarnos a ciertos edificios emblemáticos que describe a guisa de guía turístico, casi sin relación con la trama (o con una relación preocupantemente débil). Los personajes no deducen nada, ni resuelven grandes enigmas, van a ciegas, llevados por ¿su intuición? Como buscan al conde y Silvestre estuvo en Córdoba, se van a la Mezquita... Y como no estaba en la Mezquita,  luego van a Medina Azahara; y ¡encuentran al conde desaparecido! En Medina Azahara descubren tres RRR y concluyen que se trata de Reims, Rávena y Roma, porque son ciudades relacionadas con Silvestre. ¿Y por qué no Ripoll, también relacionada? Luego deciden que unos irán a Reims y otros a Roma a buscar no se sabe qué en no se sabe dónde.¿Y por qué no a Rávena? El misterio es inexistente. El autor se limita a decir cada cierto tiempo que la máquina parlante encierra "increíbles conocimientos", pero no describe mucho de ellos. Todo parece muy general, no hay detalles, ni nada que demuestre una documentación a conciencia o una cierta imaginación o fantasía en la elaboración de la trama. Las escenas de acción son patéticas. Narra con la misma pasión (es decir, ninguna) una conversación en el cuarto de un hotel que una pelea con matones.

El hecho de que la prosa sea tan infantil, convierte a su vez en infantiles a los personajes. Hay cosas tan absurdas como que el protagonista, el joven Marc, que no tiene ninguna experiencia como detective, recibe el encargo de investigar un caso a priori tan importante como el del conde por parte de su tío, que sí es un detective de verdad. Para colmo, luego se descubre que el tío es líder de una secta que va tras la cabeza parlante, con lo cual aún es más absurdo. Si tan importante era para ellos el caso ¿cómo lo confían a un niñato neófito y sin experiencia ninguna que lo único que ha hecho en la vida es ser activista de Greenpeace? También es de traca la secta esa, que resulta ser heredera de TODAS las sectas anteriores protagonistas de los bestsellers de moda (rosacruces, iluminatti, Priorato de Sión...)

Los comportamientos de los personajes son de lo más infantil de todo. Parece que estás viendo actuar a una panda de niñatos para los cuales cualquier acto banal de la vida se convierte en una gran aventura y  a los que todo les "asombra". Si Marc es un chico tan viajado, que ha estado en muchos países con Greenpeace, no parece lógico que se le pongan los ojos como platos cada dos por tres, especialmente cada vez que entra en un monumento histórico - artístico. El amorío entre él y la chica (que para eso está)  se ve venir desde que se dice que ella es joven y guapa y él es también joven y guapo; pero no se describe nada en absoluto. Marc se pasa la novela pensando en qué dirá la chica si se entera de que se tiró a su madre (escena  tópica, en la que la madura condesa restaña las heridas del muchacho y termina con él en la cama... ¿A qué nunca lo han visto en ninguna peli?); los demás personajes no tienen ninguna profundidad ni trasfondo. En resumen, actúan de tal manera que parecen tontos o niños de diez años.

La novela carece de estructura, de personajes, de lógica, de ingenio y de una documentación en condiciones; llena de escenas tópicas (sexo después de curar heridas; una cama en la habitación reservada por dos personajes, de diferente género, etc, etc); y está pésimamente redactada.

Frases de la obra:

Echó mano de su teléfono móvil, pero recordó que lo había lanzado contra la pared de su habitación y estaba destrozado, así que dejó pasar unos minutos y, haciendo uso de los conocimientos adquiridos en las clases de yoga a las que llevaba años asistiendo, meditó el paso que procedía dar a continuación.

La noticia pareció llegar a sus interlocutores con cierta alegría.

Para colmo, añadió que, muy al contrario, pensaba que su madre tenía una vitalidad que la desconcertaba, pues desde que la conocía, la condesa había mostrado una energía vital fuera de lo normal que, desde hacía años, no veía en su padre.

La sorpresa de Marc fue mayúscula cuando comprobó que aquella gente se puso a trabajar de inmediato sin mediar palabra con ninguno de ellos.

Marc tiró discretamente del brazo del conde y le llevó hasta una reservada esquina para susurrarle que sería importante que toda aquella gente se marchase, a fin de que ellos pudiesen investigar con tranquilidad, porque si encontraban algo, era evidente que debía permanecer en el anonimato, por el bien del caso.

Como el sitio no era muy grande, no tardó en llegar a la convicción de que el baño no había sido el sitio en el cual el cirujano árabe dejó el secreto milenario.

La cara de sorpresa tanto del conde como de sus dos acompañantes puso en evidencia que el joven les había sorprendido, ya que, quizás guiados por la emoción, no habían prestado atención a otras personas presentes en el recinto.

Camino de las habitaciones, Guylaine le soltó en el oído a Marc que su padre estaba realmente exhausto, quizá porque la edad no perdona.

Sin caer en la desidia, el noble les indicó que le siguiesen.

El detective se acercó a la puerta y verificó que estaba cerrada. Guylaine buscó en el interior de su bolso y sacó un manojo de llaves que le ofreció al hombre, indicándole la correcta. Marc entendió que ella quería que fuese él quien abriese y entrase en primer lugar. Era evidente que sentía un cierto temor por lo que pudiesen encontrar dentro de su propia casa.

La llave provocó un fuerte chasquido en el interior de la cerradura.
Marc lo achacó al considerable tamaño de la puerta, que dispondría de un mecanismo de apertura en consonancia.

Marc le susurró a la mujer que no perdiese los nervios porque, al prestarle un poco de atención al tipo, había observado que tenía una pistola plateada que sujetaba con ambas manos.

-Entra tú primero -le dijo a la mujer, que procedió a introducir la parte superior de su cuerpo por la estrecha abertura para luego pasar el resto.

La cara de incredulidad de los allí presentes le hizo ver al joven que no le habían creído.

Cabizbajo, Pierre Dubois optó por sentarse en el enorme baúl que contenía los artilugios que semanas antes habían encontrado en esa misma sala, puesto que, de alguna forma, era consciente de que había llegado el momento de explicar lo que realmente estaba ocurriendo, porque dada la situación, era evidente que el final estaba cerca.

La atmósfera en el interior de la estancia se enfrió hasta límites insospechados, y la expresión de gravedad del noble dejó entrever que había llegado el momento de sincerarse sin ningún tipo de tapujos.

Miró a la mujer para comprobar el estado en el que se encontraba. Observó que estaba sumida en sus pensamientos, probablemente sin dar crédito a lo que estaba pasando. En pocos minutos, había descubierto que su padre no era en realidad como ella pensaba y que los trapos sucios que manejaba iban más allá de las prácticas usuales, sobre todo, para un hombre que había sido siempre un ejemplo de rectitud y, además, con toda seguridad, estaría acordándose de su madre, que era la única persona que faltaba en aquel escenario que ya parecía un auténtico teatro de polichinelas.

El detective pensó en hablar con el joven y hacerle una propuesta para intentar juntos algún tipo de acción que les librase de aquella gente, ya que, en el fondo, cada minuto que pasaba, era más consciente de que su tío no iba a llegar dadas las circunstancias. Se acercó y le susurró que debían plantear  un frente común, a lo que Bruno le contestó que no contase con él, pues tenía sus razones, las cuales no estaba dispuesto a revelarle.
La mujer le miró y le lanzó un pequeño guiño indicándole que no se preocupase, porque seguro que también saldrían de esa situación, aunque, a priori, pareciese complicada.

El detective neófito le rodeó con sus brazos, a lo que su tío, un experimentado investigador con decenas de años de ejercicio de la profesión, le respondió tímidamente, sin dejar de levantar la pistola.

La mirada del sobrino le dejó claro que la impresión que le causaron sus palabras le habían dejado al borde del  colapso.
Sin saber reaccionar, Marc notó su propio bloqueo y se apartó, dejando paso a otros hombres que venían detrás de su tío.

Incluso la temperatura había descendido, lo que provocó un ambiente gélido que ayudó a que los pelos de los brazos de Marc se erizaran cuando su tío se aproximó a él  para darle explicaciones.

Guylaine fue a auxiliar a su madre, seguida del conde y de Renaud. El estado de la mujer era preocupante, porque un círculo rojo sobre su pecho evidenciaba que una bala le había alcanzado de lleno.

Al oír las sirenas de varias ambulancias acercándose, Marc sintió un repentino malestar consigo mismo, al haber descuidado el estado de su tío, cuyo aspecto parecía realmente preocupante.

No podía estar seguro de dónde se encontraba, porque cuando le drogaron, quedó en una situación de consciencia muy reducida, y, por ello, no era fácil afirmar si estaba cerca o lejos del centro de la ciudad, o incluso si le habían conducido a algún remoto lugar distante de Reims.



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