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lunes, 26 de febrero de 2018

Ordesa, de Manuel Vilas

Ordesa
Manuel Vilas
392 páginas
Editorial Alfaguara

 
Argumento:

El autor rememora la figura de su padre (y la de otros miembros de su familia) y hace reflexiones sobre la familia y la muerte.


Comentario:

Otra nueva muestra de la moda de la "autoficción" y de la nostalgia. La excusa de la muerte del padre del autor sirve a este para realizar todo tipo de reflexiones sobre el paso del tiempo y sus estragos. Paralelamente, se realizan diversos flashbacks, a veces en torno a fotografías (que se reproducen en el libro) contando la vida de sus padres, su infancia, diferentes vivencias, recuperando una parte de la memoria histórica española, con la cual mucha gente de su generación puede sentirse identificada. Supongo que con eso juegan estas historias "nostálgicas", aunque a mí me cansa un poco tanta mirada al pasado.

La prosa tiene momentos de brillantez, pero a mí no me compensa el aburrimiento del continuo lamento del autor, y las vueltas que da en torno a su duelo y a los pensamientos derrotistas, autodestructivos y negativos que este le provoca. En realidad, no diría que se trata de una novela. No tiene una trama definida. Es más bien una especie de escrito catártico donde el autor vuelca su sufrimiento y su nihilismo ante el hecho inevitable de la muerte, el paso del tiempo que todo lo destruye y la propia fragilidad de los lazos familiares (incluso con sus hijos, a los que ama pero que se portan de modo indiferente con él, como parte de la "ley de vida" del crecimiento y la conquista de la autonomía personal).

Dado el carácter un tanto caótico del libro, en él tienen cabida cosas tan diversas como los pensamientos del duelo anteriormente mencionados y anécdotas extrañas como la asistencia del autor a un evento con los reyes de España, y las reflexiones que esto le suscita, o su abandono de la docencia. El tono es gris, o más bien negro, como cabe esperar de un relato sobre la desaparición de los padres y otros miembros de su familia, de todo un mundo, en suma, el mundo idealizado de la infancia.

En cierto modo, este libro me recuerda al primer tomo de "Mi Lucha" de Karl Ove Knausgard, que también es una autoficción que toma como punto de partida la muerte del padre para enhebrar anécdotas y vivencias del pasado con otras del presente, y diversas reflexiones sobre la muerte, sin embargo, y no sé explicar muy bien la razón, la obra del noruego, aun siendo mucho más larga, me resultó más entretenida.

En algunas críticas dicen que esta historia de Manuel Vilas es una "obra maestra". Para mí no, aunque no niego que tiene algún párrafo de alta calidad. Eso sí, el estilo no es de mis favoritos, con ese abuso de las repeticiones retóricas y poéticas, que en su justa medida puede ser bonito, pero la mayor parte de las veces cansa, agota incluso.

En resumen, un libro de autoficción y catarsis, una cura para el autor, respetable y quizás necesaria, donde saca lo más negro de su alma, bien escrito, pero algo caótico y quizás repetitivo, con una temática que no me atrae. He tardado un montón en terminarlo porque me daba pereza ponerme a leer. Eso no quiere decir que no pueda gustar a otras personas.

Algunos fragmentos
Madrid es bonito.
Madrid lo ha sido todo en este país, aquí está todo. Mi padre vino varias veces a Madrid. Todos los españoles de las provincias fueron alguna vez a Madrid. En eso, Madrid fue cruel. La gente de las provincias se asustaba de que Madrid fuera tan grande.

Mide el tiempo que dura el saludo a los reyes de España. Lo mide con su cronómetro. Son seis segundos y noventa y dos centésimas de segundo. Ese el el tiempo concedido a cada invitado.

Sin embargo, me trajo una bata. Me ragaló una bata. Cuando llevé la bata al piso me eché a llorar. No la había comprado él, naturalmente;la había comprado mi madre. En aquella bata azul marino, de algodón, recia para el invierno, estaba contenida toda la ternura de mi madre. Esa bata era el símbolo del arraigo. Y sin embargo, tenía que depositar esa bata en una habitación extranjera, en un lugar hostil.

La mesa en la que escribo está llena de polvo, al ser de cristal el polvo consigue su reflejo, su imagen bajo la luz. Es como si las cosas se casaran con el polvo de esta casa. Hay polvo en los bordes dorados de la tostadora, allí el polvo también se hace visible. Hay sitios en los que el polvo no puede impedir su visibilidad; allí es donde puedes acabar con él: destruirlo, borrarlo de la faz de mi casa. No me siento capaz ni instruido para limpiar todo ese polvo, y eso me desespera y me conduce a pensamientos neuróticos sobre la miseria. Hay polvo hasta en el radiador toallero del cuarto de baño, y se fusionan calor y polvo, como en un matrimonio de conveniencia, como en aquellos matrimonios de  los reyes del siglo xvi que fundaron la civilización occidental.

Por otra parte, los hechos terribles son decisivos a la hora de que nuestra vida pueda ser contada, narrada. Sin hechos terribles, o simplemente hechos, acciones, que pase algo, nuestra vida no tiene historia ni trama, y no existe.

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lunes, 29 de enero de 2018

Homo Lubitz, de Ricardo Menéndez Salmón

Homo Lubitz
Ricardo Menéndez Salmón
Seix Barral
239 páginas

Argumento:

Según la contraportada: "Richard O’Hara aguarda en un hotel de Shanghái la firma de un contrato entre el Gobierno de China y las farmacéuticas occidentales que lo convertirá en un hombre rico. Tras su estancia en Asia, recibe un extraño encargo: hallar el paisaje que aparece en una vieja fotografía. Obsesionado por esa imagen, emprenderá entonces un viaje alrededor del planeta en compañía de una mujer llamada Amanda. En este thriller vertiginoso, en el que los accidentes juegan un papel decisivo, los vampiros son coleccionistas de arte y el cineasta David Cronenberg explica cuál es el verdadero espíritu del siglo xxi, Ricardo Menéndez Salmón muestra su confianza en la ficción literaria como instrumento para interpretar nuestro mundo."


Comentario:

En primer lugar, hacer notar lo poco que encaja la descripción del argumento de la contraportada con lo que realmente contiene el libro. Lo del thriller vertiginoso es especialmente sangrante. Porque ni es thriller ni es vertiginoso. Bien, no voy a negar que cuando leí eso no me lo creí ni por un minuto, sabiendo quién era el autor.

 En efecto, la débil trama, por llamarla de algún  modo, es una mera excusa para enhebrar frases y párrafos "bonitos", en teoría artísticos, pero que, en general, no encierran un contenido real si se analizan. Todo eso podría tener un pase si buscamos el arte por el arte, la belleza por la belleza, la metáfora, etc, pero es que hasta en eso me parece que flojea con respecto a obras anteriores.

El título hace alusión a Andreas Lubitz, piloto tristemente famoso por haber estrellado un avión en los Alpes, y por el cual el protagonista parece sentir cierta fascinación. En realidad, se nos dice que le gustan los accidentes. Al final, también hay una película que narra el accidente de los Alpes, dirigida nada menos que por David Cronenberg, que hace una aparición estelar para darnos su visión del arte, la vida, etc.

Los personajes de esta novela tampoco tienen mucho fondo que digamos. El protagonista, O'Hara, tiene como misión poner una especie de vacuna a los chinos para eliminar su intolerancia a la lactosa (sí, tal cual), cosa que luego resulta formar parte del plan de un tal Control, cuyas disquisiciones sobre la vida eterna y la inmortalidad, nos hacen pensar en una especie de vampiro, aunque esto tampoco tiene relación con lo demás. Luego hay un viaje para buscar un paisaje de una fotografía o algo por el estilo, en compañía de una señora mayor llamada Amanda, cuyo sentido se me ha escapado.

Como dije antes, la trama es una excusa. El autor engarza reflexiones, parrafadas, descripciones... que no van a ningún lado. O quizás es que el sentido está tan escondido que no lo he visto. Me gustaría saber qué quiso expresar el autor con este libro. En algunos comentarios he leído que se trata de una "radiografía del hombre contemporáneo", pero de verdad, no lo he captado.

Eso sí, es tan breve que no se hace pesado, si es que uno se olvida del argumento y busca solo deleitarse con alguna frase o pasaje destacables, aunque estos no son tan abundantes como en otras novelas. De hecho, cuando lo comencé a leer pensé que, en verdad, RMS se había pasado al thriller, por el estilo de escritura. Sin embargo, conforme pasan las páginas se vuelve al estilo típico del autor (más diluido, me ha parecido)

En resumen, un libro difícil de valorar y seguramente muy bueno... si uno comprende lo que quiso decir el autor, pero un galimatías de elementos inconexos para todos los demás...


Algunos pasajes
Un sentido siempre complejo de acatar, y que apuntaba a satisfacer la vieja, reiterada, inexpugnable pregunta que también sólo a él correspondía responder: cómo llenar de motivos un tiempo sin pausa, cómo sobrevivir al tedio inenarrable de una vida sin final. En aquella labor de exhumación que no terminaba nunca, remontándose de época en época, hacia atrás en los almanaques como un cangrejo que invirtiera la flecha del tiempo para atrapar con sus pinzas no un omega de la restitución sino el alfa del reconocimiento, aquel pozo profundo aceptaba haberse escudado en alias de todo tipo, en climas tan variados como extremos, tras la máscara de lenguas tan ajenas entre sí como el urdu y el rumano, coetáneo de nombres que hoy eran mármoles imperecederos en los museos del asombro, los Alejandro y Constantino de cada ciclo humano, para regresar al misterio sin solución de cuándo el niño del desierto se convirtió, por obra y gracia de un suceso aberrante, celosamente oculto, de un don no presentido ni anhelado, otorgado sin causa ni disculpa, en el anciano sin edad condenado a no morir, a resistir cada impulso de demolición del tiempo y, con él, a padecer la inmortalidad de los afectos, el agravio más duradero.


El estreno mundial de El cielo se desploma tuvo lugar en el Lido de Venecia el día 1 de septiembre del año 2026. Fue la película escogida para inaugurar la edición número 83 de la Mostra. Vestido de negro, con su cabello plateado sobre la frente poderosa y despejada, su director, el canadiense David Cronenberg, mostraba un aspecto envidiable a sus ochenta y tres años. Pero se le veía irritado. La prensa había abucheado su trabajo. Los críticos de medio mundo habían abandonado la proyección aturdidos y enfadados. En el mejor de los casos, desconcertados.


Cronenberg manipuló el precinto de la botella de agua y al hacerlo salpicó la mesa, los papeles, el micrófono de la intérprete. No fue torpeza. Pareció nerviosismo. Si El cielo se desploma hubiera sido un éxito, la sala habría reído ante aquel acto fallido. Pero nadie se movió con simpatía en su asiento. Nadie se permitió un suspiro de placer ni de alivio. Nadie miró al director con benignidad a pesar de sus ochenta y tres años de edad y de sus magníficas obras, a pesar de lo que su trayectoria representaba para la historia del cine. Como si la rotura del precinto del agua fuera un mal augurio, un silencio incómodo y espeso se derramó entre el público. Mientras, la intérprete sonreía con fijeza de máscara. La risa tiraba de sus labios hasta regalarle una mueca triste, el rictus de una muñeca con la que nadie juega. Más de uno deseó que se pudiera rebobinar la escena. Que Cronenberg volviera a manipular con más tino la botella de plástico. Que el director y la intérprete volvieran a entrar en la sala. Que, piadosa y discretamente, El cielo se desploma nunca hubiera sido filmada.


La voz de Cronenberg expresó su convencimiento de que Andreas Lubitz era un síntoma. Y de que él, Cronenberg, había filmado síntomas durante toda su vida de cineasta. Síntomas del calvario y del éxtasis. Síntomas de la enfermedad y de la violencia. Síntomas de las nuevas parusías. La voz de Cronenberg puntualizó que Andreas Lubitz era el síntoma de una enfermedad que se llevaba gestando hacía muchísimo tiempo en el organismo occidental, largos años de ausencia y deterioro, una época espléndida y a la vez inocua. Ese síntoma, precisó la voz de Cronenberg, era la angustia ante el vacío. Cronenberg dijo que consideraba a Andreas Lubitz un enfermo de nihilismo, pero sin el cariz romántico de los primitivos nihilistas, los jóvenes rusos que se inmolaban en aras de un futuro mejor. No. Andreas Lubitz era un nihilista del narcisismo, un hombre débil y estúpido que quiso jugar a ser dios, cualquier dios, y que al poner en cuarentena los panteones nos hizo percibir la aterradora presencia del vacío. Un vacío tanto más implacable en la medida en que transparentaba un cúmulo de decisiones egoístas: falta de reconocimiento y éxito, deudas de dinero, la puesta en duda de una personalidad. La sala contenía el aliento. Venecia no estaba preparada para la filosofía. No el día 1 de septiembre del año 2026, con aquellas mujeres hermosísimas vistiendo trajes de diez mil dólares, con aquella suave luz enmarcando la Laguna como una joya imperecedera, con aquella procesión de inane esplendor que los actores, las actrices, su fama breve y brutal, la fama de los idiotas y de los muertos, irradiaba en torno suyo como flecos de un cometa que se desintegra. Por eso O’Hara sintió que Cronenberg hablaba sólo para él, que esa conversación había comenzado en una cafetería de Nueva York en marzo del año anterior, cuando en un ejemplar atrasado de Variety la noticia del rodaje de cierta película había llamado su atención.


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lunes, 15 de enero de 2018

Basada en hechos reales, de Delphine de Vigan

D'après une histoire vraie
Delphine de Vigan
Traducción: Javier Albiñana
344 páginas
Editorial Anagrama

 
Argumento:

La escritora Delphine de Vigan, después de su gran éxito con la novela "Nada se opone a la noche", sufre un bloqueo creativo. Es incapaz de escribir una palabra más. Entonces aparece L., una mujer misteriosa que, poco a poco, va ganándose su confianza. Pronto L. se manifiesta como un acicate para retomar la escritura.


Comentario:

Lo cierto es que el argumento prometía: una intriga literaria bajo la premisa, un tanto tópica, del bloqueo de escritor, con dos personajes femeninos en confrontación y ambigua amistad (dependencia, atracción, obsesión, etc), pero pronto la novela muestra sus debilidades.

En primer lugar, se juega con la dicotomía realidad/ficción. Las dos mujeres, una novelista, la otra "negra literaria", de origen e intenciones misteriosas y oscuras, mantienen conversaciones sobre este asunto, que al principio son interesantes, pero luego se hacen repetitivas. Dan vueltas siempre sobre lo mismo, sin aportar ideas realmente rompedoras, quedándose un poco en lo convencional. L. mantiene que el lector busca sobre todo "verdad" en la literatura, y en todo momento trata de que Delphine retome esta vía ya abordada en su exitosa autoficción "Nada se opone a la noche", que narra la vida de su madre, es decir, novela hechos reales. Esta novela, curiosamente, sería lo contrario: hacer pasar por real algo que es ficción, utilizando la propia biografía, familia y entorno de la autora. Incluso se menciona a sus hijos y a su pareja, François (conocido en Francia por sus programas en la TV sobre literatura).

Así pues, la historia se plantea a la vez como una reflexión metaliteraria sobre la creación, la autoficción, la realidad, la ficción, etc., y como una intriga que incluso recuerda a las de las novelas de género (hay citas de libros de Stephen King, con esto ya está todo dicho) que parece que va a revelarnos las inquietantes aproximaciones de L. y su rápida toma de posesión sobre Delphine, a la que llega a sustituir en un evento literario, y su existencia. Las citas del famoso autor americano (de Misery y de La Mitad Oscura) dan pistas acerca del argumento e incluso hasta, en cierto modo, de la resolución de los enigmas, pero incluso no conociendo estas novelas, fácilmente se adivina el final, que resulta, por cierto, al menos para mí, muy insatisfactorio.

Desde la mitad de la novela, más o menos, se empieza a desinflar todo el invento. Las charlas y encuentros de L. y Delphine se repiten, se estanca el ritmo, y cada vez vamos sospechando más lo que se avecina. Ciertamente, el argumento no da para tantas páginas. Y cuando se produce el desenlace, la autora opta por lo más fácil, por la ambigüedad, aunque literariamente puede que sea lo que mejor funcione, sobre todo, en relación con el "mensaje" y el tema. Sin embargo, yo diría que la novela en general se queda a medio camino en todo, como intriga y misterio, más que nada, pues esperas que haya algún giro o algo, y ahí sigues esperando... Como dije antes, funciona mejor como novela literaria sobre la "verdad" de los autores y sus creaciones.

En cuanto a la prosa y aspectos técnicos, me ha parecido bastante sencilla, salvo algunos fragmentos más brillantes, puntuales, generalmente relacionados con las reflexiones. No es difícil de leer. Por lo extravagante de las relaciones entre L. y Delphine me ha recordado un poco a algunas novelas de Amélie Nothomb pero sin ese toque surrealista y humorístico de la belga (habría sido de agradecer un poco de humor, pero bueno, Delphine es más seria). Al parecer, hay una película dirigida por Roman Polanski sobre esta novela, protagonizada por Emmanuelle Seigner y Eva Green (que por cierto, no pega nada para el personaje de L, o al menos, yo no me la imaginaba así en absoluto...).

En resumen, una novela  que pese a hablar de literatura, creación, relaciones entre ficción y realidad, y ese tipo de temas un tanto intelectuales no resulta ni cargante ni ardua, se lee con interés por la intriga de conocer el devenir de la relación entre dos mujeres relacionadas con la literatura, pero al final, es una especie de reflexión sobre la autoficción, los fantasmas del escritor, la verdad, la creatividad... sin que destaque ni como alta literatura ni como novela de género misterioso. Correcta sin más, con algún buen y destacable momento.

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martes, 27 de junio de 2017

Rendición, de Ray Loriga

Rendición (novela ganadora Premio Alfaguara 2017)
Ray Loriga
Alfaguara
216 páginas


Argumento:

Los habitantes de un pueblo son evacuados debido a la guerra a una extraña ciudad de cristal donde deberán aprender a vivir según nuevas normas.


Comentario:

Novela narrada en primera persona sobre unos acontecimientos que recuerdan la literatura distópica y que me ha traído a las mientes libros como el de Jesús Carrasco "La tierra que pisamos ", solo que escrito de un modo más simple, menos artístico. Una guerra que genera una evacuación general a una ciudad de cristal donde todo es transparente es el acontecimiento principal de la historia, de carácter claramente simbólico, aunque no termino de ver el significado exacto de tal simbolismo. Bien, se aprecia una crítica a las sociedades "transparentes" donde no existe la privacidad y el ser humano está expuesto a los demás. También habla del lado malo de la felicidad o del conformismo, del enfrentamiento de la naturaleza humana con un exceso de seguridad y control en condiciones artificiosas alejadas de los instintos (se insinúa un control social con drogas). Pero no sé sí hay algo más allá de esto. O siquiera si lo he entendido bien.

La voz principal incurre en repeticiones y vicios expresivos relacionados con el supuesto bajo nivel cultural del protagonista, que más que hacerlo parecer poco culto a mí me ha parecido que lo torna, a veces,  infantil o un poco tonto (tal vez era eso lo que pretendía el autor). Casi no hay otros personajes que den el contrapunto al protagonista (aparece Julio, que es una especie de hijo adoptivo y alguno más citado de refilón, pero sobre los cuales no se profundiza, aunque no creo que sea precisamente un libro de "personajes").

La acción se sitúa en un mundo sin referencias geográficas o temporales, a fin de hacer el relato atemporal, en un marco que bascula entre lo realista y lo surrealista (con alguna insinuación de que todo pueda ser una locura del personaje). Destaca la idea de la ciudad transparente, que no se explota en toda su dimensión. En la descripción comete algún "fallo", ya que asegura que los personajes van al cine, pero si se proyecta una película debería ser en un cuarto cerrado y más o menos oscuro (no transparente), ya que si no no se vería muy bien que digamos. Tampoco recuerdo que se expliquen las razones de la transparencia y si esta es obligatoria (¿algo impide a la gente colocar carteles o cortinas en los muros transparentes si quieren mantener la privacidad?).

Dividido en varias partes,  el libro a mí solo me ha parecido medianamente interesante a partir de la llegada a la ciudad transparente, que recuerda un poco a la entrada en el otro mundo de Dante, sobre todo en la forma de describir lo que se encuentra el protagonista. Sin embargo, el final no satisfizo mis expectativas. Supongo que esperaba algo más cerrado o elaborado. Y menos obvio.

En resumen, una novela corta, fácil de leer, un poco anodina, que a mí no me ha dicho nada, aunque imagino que tiene su público.


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jueves, 26 de enero de 2017

Niebla, de Miguel de Unamuno

Niebla
Miguel de Unamuno
Austral
249 páginas


Argumento:

Augusto, joven rico y ocioso,  se "enamora" de una profesora de piano a la que trata de conquistar, pero ella ya tiene novio... Augusto comienza entonces un acoso a la joven, buscando apoyo en sus propios tíos, para convencerla de que se case con él, mientras filosofa y cuida a su perro Orfeo. Pero las cosas no irán bien y terminará, literalmente, cara a cara con su  "creador", el mismísimo Miguel de Unamuno.

Comentario:

"Niebla" no es propiamente una novela. Ya lo dice el autor: se trata de una "nivola", un nuevo género literario que rompe con la novela tradicional y permite al autor libertades nunca vistas, no al menos hasta la época de las vanguardias literarias y artísticas del siglo XX.

Sin embargo, al principio, la "nivola" parece novela.

Vemos a Augusto, un joven ocioso con poco mundo, salir a este después de haber vivido bajo la mirada de su madre, y conocer que existen las mujeres y el amor. Vemos sus charlas con Eugenia (una profesora de piano que le atrae), con su amigo Víctor, que curiosamente, también escribe "nivolas"..., con los tíos de la joven, uno de los cuales es anarquista teórico... Augusto, más que enamorarse, sufre de un súbito encaprichamiento por Eugenia, que, él mismo admite, es amor a todas la mujeres. Cada cosa que le ocurre le da pie a elucubraciones filosóficas más o menos interesantes, sobre la mujer, el amor, la existencia, que, sin embargo, están bien introducidas en el relato, sin llegar a cansar.

Por ejemplo, sobre la mujer se pregunta (junto con su amigo) si tiene "alma" o si acaso será un alma grupal, lo cual explicaría que, enamorado de Eugenia, de pronto, siente lo mismo por todas las mujeres con las que se cruza. Tal parece que Unamuno, sutilmente, nos hace un retrato humorístico y sarcástico del tipico Don Juan o mujeriego que quiere imponer su deseo a las mujeres.
«Pero ¡cuánta mujer hermosa hay desde que conocí a Eugenia! –se decía, siguiendo en tanto a aquella riente pareja– ¡esto se ha convertido en un paraíso!; ¡qué ojos!, ¡qué cabellera!, ¡qué risa! La una es rubia y morena la otra; pero ¿cuál es la rubia?, ¿cuál la morena? ¡Se me confunden una en otra! ...»

No se priva, desde luego, de ridiculizar al personaje, cuyos avances son frustrados por la libre decisión de Eugenia, que no quiere casarse con él, demostrando carácter y personalidad propia al preferir al novio pobre y gandul.
Tú estabas enamorado, sin saberlo por supuesto, de la mujer, del abstracto, no de esta ni de aquella; al ver a Eugenia, ese abstracto se concretó y la mujer se hizo una mujer y te enamoraste de ella, y ahora vas de ella, sin dejarla, a casi todas las mujeres, y te enamoras de la colectividad, del género. Has pasado, pues, de lo abstracto a lo concreto y de lo concreto a lo genérico, de la mujer a una mujer y de una mujer a las mujeres.

Después de que se consume el fracaso de su empresa, debido a cierto hecho que lo hace quedar como un auténtico idiota, el personaje toma decisión que convierte este libro en una  "nivola" y en un hito de las vanguardias: tomar un tren a Salamanca para entrevistarse con Miguel de Unamuno, autor de la novela. Entonces asistimos al duelo verbal entre ambos, cada uno de los cuales acusa al otro de ser una ficción. Naturalmente, el autor tiene la sartén por el mango y decreta el destino del personaje, que no puede resistirse, aunque no se priva de recordarle que "todos los que leen la novela terminarán igual", todos en el fondo son personajes en una ficción, quizás en el sueño de Dios.

Una historia tan sencilla en apariencia encierra múltiples lecturas y matices. Las reflexiones existencialistas (ya en 1915, cuando fue escrita la obra), las dudas sobre la niebla que nos envuelve, la realidad o no de nuestra propia vida, si no será un sueño (enlazando con "La Vida es Sueño, de Calderón"), el incipiente feminismo, incluso, otorgan a esta obra un valor superior que la convierte en toda una experiencia.

Lejos de ser una lectura ardua como podría dar a entender la temática o la forma, se trata de una novela entretenida, llena de diálogos (a veces algo cargantes, hemos de reconocer, debido a la repetición enfática de palabras y exclamaciones), salvo algún bache de ritmo por el medio; y sobre todo, tocada por el humor que desprenden las situaciones metanarrativas y metaliterarias, o el carácter del personaje principal.

Llama la atención, aparte de la ruptura de la "cuarta pared" mencionada, el carácter metanarrativo de la historia, que incluye no solo referencias a la obra que escribe Víctor, cuyo argumento es similar a la vida de Augusto, sino explicaciones del primero sobre cómo escribir una "nivola".

La prosa es clara y sencilla, alejada de barroquismos innecesarios, aunque sí trufada con alguna palabra un tanto añeja, de poco uso en la actualidad. En cuanto a los personajes, quedan definidos por algún rasgo concreto, apenas pinceladas, salvo el protagonista en el cual se detiene un poco más el autor. Casi todos ellos son extravagantes y diferentes: el escritor de nivolas, el tío anarquista "teórico" de Eugenia, su  novio, Mauricio, un vago de tomo y lomo... Y ¡el perro! que nos regalada un sentido soliloquio y oración fúnebre al final de la obra.

Miguel de Unamuno, escritor, filósofo y catedrático, perteneció a la Generación literaria del 98, pero su obra no pierde actualidad. En resumen, léanlo. Con más razón ahora, que desde 2017 ya está en dominio público.

Fragmentos:

Visita de Augusto a Unamuno
 
Cuando me anunciaron su visita sonreí enigmáticamente y le mandé pasar a mi despacho-librería. Entró en él como un fantasma, miró a un retrato mío al óleo que allí preside a los libros de mi librería, y a una seña mía se sentó, frente a mí.
Empezó hablándome de mis trabajos literarios y más o menos filosóficos, demostrando conocerlos bastante bien, lo que no dejó, ¡claro está!, de halagarme, y en seguida empezó a contarme su vida y sus desdichas. Le atajé diciéndole que se ahorrase aquel trabajo, pues de las vicisitudes de su vida sabía yo tanto como él, y se lo demostré citándole los más íntimos pormenores y los que él creía más secretos. Me miró con ojos de verdadero terror y como quien mira a un ser increííble; creí notar que se le alteraba el color y traza del semblante y que hasta temblaba. Le tenía yo fascinado.
–¡Parece mentira! –repetía–, ¡parece mentira! A no verlo no lo creería... No sé si estoy despierto o soñando...
–Ni despierto ni soñando –le contesté.
–No me lo explico... no me lo explico –añadió–; mas puesto que usted parece saber sobre mí tanto como sé yo mismo, acaso adivine mi propósito...
–Sí –le dije–, tú –y recalqué este tú con un tono autoritario–, tú, abrumado por tus desgracias, has concebido la diabólica idea de suicidarte, y antes de hacerlo, movido por algo que has leído en uno de mis últimos ensayos, vienes a consultármelo.
El pobre hombre temblaba como un azogado, mirándome como un poseído miraría. Intentó levantarse, acaso para huir de mí; no podía. No disponía de sus fuerzas.
–¡No, no te muevas! –le ordené.
–Es que... es que... –balbuceó.
–Es que tú no puedes suicidarte, aunque lo quieras.
–¿Cómo? –exclamó al verse de tal modo negado y contradicho.
–Sí. Para que uno se pueda matar a sí mismo, ¿qué es menester? –le pregunté.
–Que tenga valor para hacerlo –me contestó.
–No –le dije–, ¡que esté vivo!
–¡Desde luego!
–¡Y tú no estás vivo!
–¿Cómo que no estoy vivo?, ¿es que me he muerto? –y empezó, sin darse clara cuenta de lo que hacía, a palparse a sí mismo.
–¡No, hombre, no! –le repliqué–. Te dije antes que no estabas ni despierto ni dormido, y ahora te digo que no estás ni muerto ni vivo.
–¡Acabe usted de explicarse de una vez, por Dios!, ¡acabe de explicarse! –me suplicó consternado–, porque son tales las cosas que estoy viendo y oyendo esta tarde, que temo volverme loco.
–Pues bien; la verdad es, querido Augusto –le dije con la más dulce de mis voces–, que no puedes matarte porque no estás vivo, y que no estás vivo, ni tampoco muerto, porque no existes...
–¿Cómo que no existo? ––exclamó.
–No, no existes más que como ente de ficción; no eres, pobre Augusto, más que un producto de mi fantasía y de las de aquellos de mis lectores que lean el relato que de tus fingidas venturas y malandanzas he escrito yo; tú no eres más que un personaje de novela, o de nivola, o como quieras llamarle. Ya sabes, pues, tu secreto.

Lamento fúnebre del perro
»Esta es la revelación de la eternidad, Orfeo, de la terrible eternidad. Cuando el hombre se queda a solas y cierra los ojos al porvenir, al ensueño, se le revela el abismo pavoroso de la eternidad. La eternidad no es porvenir. Cuando morimos nos da la muerte media vuelta en nuestra órbita y emprendemos la marcha hacia atrás, hacia el pasado, hacia lo que fue. Y así, sin término, devanando la madeja de nuestro destino, deshaciendo todo el infinito que en una eternidad nos ha hecho, caminando a la nada, sin llegar nunca a ella, pues que ella nunca fue.
»Por debajo de esta corriente de nuestra existencia, por dentro de ella, hay otra corriente en sentido contrario; aquí vamos del ayer al mañana, allí se va del mañana al ayer. Se teje y se desteje a un tiempo. Y de vez en cuando nos llegan hálitos, vahos y hasta rumores misteriosos de ese otro mundo, de ese interior de nuestro mundo. Las entrañas de la historia son una contrahistoria, es un proceso inverso al que ella sigue. El río subterráneo va del mar a la fuente.

Definición de nivola

—Mi novela no tiene argumento, o mejor dicho, será el que vaya saliendo. El argumento se hace él solo.
—¿Y cómo es eso?
—Pues mira, un día de estos que no sabía bien qué hacer, pero sentía ansia de hacer algo, una comezón muy íntima, un escarabajeo de la fantasía, me dije: voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá. Me senté, cogí unas cuartillas y empecé lo primero que se me ocurrió, sin saber lo que seguiría, sin plan alguno. Mis personajes se irán haciendo según obren y hablen, sobre todo según hablen; su carácter se irá formando poco a poco. Y a las veces su carácter será el de no tenerlo.
—Sí, como el mío.
—No sé. Ello irá saliendo. Yo me dejo llevar.
—¿Y hay psicología?, ¿descripciones?
—Lo que hay es diálogo; sobre todo diálogo. La cosa es que los personajes hablen, que hablen mucho, aunque no digan nada (...). El caso es que en esta novela pienso meter todo lo que se me ocurra, sea como fuere.
—Pues acabará no siendo novela.
—No, será... será...nivola.

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lunes, 14 de noviembre de 2016

La séptima función del lenguaje, de Laurent Binet

 La séptima función del lenguaje
La Septième fonction du langage
Laurent Binet
Traductor: Adolfo García Ortega
Seix Barral
448 páginas

 
Argumento:

El semiólogo Roland Barthes muere atropellado, pero no está claro que haya sido un accidente. El inspector Bayard y un joven profesor de la universidad, llamado Simon, investigan el asunto.


Comentario:

Hay que advertir que esta novela es un poco rara. Aunque el argumento se base en la investigación de un crimen, no es novela negra ni una novela policial. La estructura de misterio o thriller es una mera excusa para una especie de divertimento culto en el cual el autor introduce a famosos intelectuales (casi todos franceses, aunque también aparecen algunos de otras nacionalidades) y hace bromas e ironías acerca de sus ideas y personas, dentro de un ámbito temporal, el de los años ochenta en Francia (y en el mundo), muy bien reconstruido, con referencias a la cultura popular (cantantes, actores, presentadores de televisión, etc), a políticos como Mitterrand, Giscard, Rocard, Jack Lang, Fabius y otros, hechos históricos, etc.

La novela, pese a tocar áreas como la lingüística, la semiótica, la filosofía, la sociología, etc, no se hace ardua, ya que está narrada de forma ágil. Los personajes, como si de una novela de aventuras se tratara, buscan un misterioso documento con ciertos "poderes" a lo largo de diversas ciudades en su afán por aclarar la muerte misteriosa de Roland Barthes, un semiólogo francés que existió realmente (como espero que todo el mundo sepa...). Dado que hace un "cameo" el recientemente fallecido Umberto Eco, y teniendo en cuenta la estrutura narrativa adoptada y la temática, sospecho que el autor hace también un homenaje al semiólogo italiano, y a sus novelas, en las que conjugaba la erudición de un catedrático con la línea ligera de las historias populares de conspiraciones y aventuras.

Siendo así, no es extraño encontrar escenas de acción, encuentros con sociedades secretas que siguen protocolos y rituales "sangrientos" y absurdos, personajes misteriosos que aparecen y desaparecen, políticos que quieren ganar las elecciones con el poder de la palabra, vínculos inesperados entre hechos que no parecen tener nada que ver (las Brigadas Rojas, el atentado a la estación de Bolonia...), y alusiones a las funciones del lenguaje (que todos estudiamos en el colegio, aquello de la función fática, la conativa, etc) y las teorías del significado y el significante. Obviamente, también hay un componente metaliterario, que se plasma en el juego entre lo que se dice y lo que se quiere decir, los códigos de los géneros literarios, los héroes de la cultura popular como James Bond, las divertidas deducciones de Simon, que parece una especie de Sherlock Holmes de la semiótica, y sus dudas acerca de ser el personaje de una novela.

El tono, como es de imaginar, es de humor, un humor surrealista y, a veces, difícil de captar. Y es que la mayor traba para disfrutar esta novela es el desconocimiento de la gente de los autores-personajes y de sus teorías. Hablaré por mí, aunque de nombre conozco a casi todos los intelectuales citados, conozco muy poco sobre las ideas que defendieron, lo cual hace que me pierda los "chistes" o los juegos irónicos: Althusser, Foucault, Derrida, Deleuze, Kristeva, Lacan, Sollers, Eco, Barthes, Chomsky... y muchos más, aparecen en la obra; por desconocimiento (vuelvo a hablar por mí) a veces no sabes muy bien si lo que se cuenta son hechos reales o ficticios (aunque eso no afecta a la comprensión de la historia, por supuesto, pero sí hace perder matices). Lo mismo puede decirse de las charlas entre políticos, casi todos socialistas, que hay en el libro. Bien, Mitterrand y todos los demás sé quiénes son, pero las sutilezas de las diferencias idelógicas entre ellos quedan fuera de mi conocimiento.

Si se toma solo como novela de aventuras o misterio puede no resultar satisfactoria del todo, ya que la gracia es la broma y la casi parodia, y no la resolución de un caso policial.

Los personajes principales, Bayard y Simon, no son muy profundos que digamos, aunque tampoco es necesario. Cada uno representa una facción ideológica: lo reaccionario y el progresismo. A mí, personalmente, me ha gustado más el segundo, un intelectual que actúa casi como un héroe de aventuras, con su dosis de peligro, acción y hasta romance/sexo.

En resumen, una novela metaliteraria escrita según los códigos de los géneros populares donde hay lugar para todo: aventuras, sexo, feminismo, drogas, intelectualidad, rivalidades entre sabios, amputaciones de miembros, homosexualidad, saunas sórdidas, sociedades secretas inspiradas en la Palabra, un libro secreto que contiene algo que podría cambiar el mundo, mucha, mucha ironía y surrealismo. No apta para todo tipo de lectores, sin embargo.


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jueves, 14 de abril de 2016

El Sistema, Ricardo Menéndez Salmón

El Sistema
Ricardo Menéndez Salmón
Seix Barral
Premio Biblioteca Breve 2016
328 páginas


Sinopsis:

El Narrador vigila desde su solitaria estación meteorológica que ningún extraño entre en el Sistema de Realidad, que, en realidad, es nuestra Europa en un futuro no tan remoto. Pero un día, harto, decide abandonar su puesto e iniciar un inquietante periplo que lo lleva hasta la Academia del Sueño y, después, a emprender una singladura en barco junto con varios extraños que lo han secuestrado


Comentario:

Uno de los debates recurrentes de la literatura es el de si es más importante la trama o la forma, la intriga del argumento o el placer estético, lo qué se cuenta o el cómo. El autor de este libro parece tener clarísimo que la forma está por encima de cualquier otra consideración. Sospecho que es de esos escritores que piensan que la trama es burguesa y reaccionaria, y que, por lo tanto, no merece la pena ni urdir una para colgar de ella todas esas bonitas palabras. Esos escritores que olvidan, por lo demás, que la literatura consiste en contar historias principalmente.

Y es que "El Sistema" es una novela con una trama tan ligera que hasta podríamos considerarla prescindible. El punto fuerte es una prosa trabajada y exprimida hasta el limite de de las posibilidades de la lengua, cuajada de imágenes, metáforas y recursos originales, para nada convencionales ni trillados (aunque a veces excesivos), y sobre todo, en un tono lírico, desolado y casi apocalíptico, que nos sitúa en una Europa, devenida archipiélago, futura y distópica, en la que se atisban recuerdos de lo que fue, pero que en general resulta irreconocible.

En este artificio literario, la historia se divide en Protohistoria, Historia Antigua, Historia Moderna e Historia Nueva, y las personas en Propios y Ajenos, entendidos como los que habitan el sistema y los que están en el exterior. El sistema está formado por la Realidad y otras islas y países, como Empiria (Grecia) y la Innombrable (que para mí que es Alemania), y se articula en torno a objetos conceptuales como el Dado, la Caja, el Panóptico, el medidor de presencias y cosas por el estilo. También existen drogas que hacen que la gente no sueñe (simbolismo) y estaciones meteorológicas que vigilan que no lleguen extraños al sistema (simbolismo). Ya se lo pueden imaginar: todo eso significa "algo".

Aunque el libro entero está escrito en clave críptica o simbólica, si se prefiere, es posible adivinar en muchos pasajes el mensaje y los vínculos con nuestro presente, como menciones coyunturales a la crisis griega, que es, precisamente, lo que menos me ha gustado, ya que parece que se apunta a un tema de moda. También hay momentos en los que el discurso se superpone a la narración y nos "explica" en lugar de utilizar escenas para contar los temas, a modo casi de ensayo en tono poético (o panfleto, artísticamente redactado, pero panfleto a fin de cuentas, y en cierto modo tópico).

En algunas partes es demasiado obvio, pero durante la mayor parte de la novela es tan metafórico, poético y simbólico que no sabes ni de qué habla (bueno, a mí me ha pasado, pero no descarto que sea problema mío y de mis cortas entendederas). Siendo así, llega un punto de la novela en la que termina la fascinación por la deslumbrante y alambicada prosa y comienzas a preguntarte si eran necesarias tantas páginas o si el autor no se estará repitiendo y dando vueltas en torno a su creación, regodeándose en su capacidad lingüística  (o dicho vulgarmente, haciéndose una paja mental).

Los personajes son meros arquetipos para dar salida a las inquietudes del autor. El principal, llamado el Narrador, comienza como vigilante solitario de la estación meteorológica; escapa de ella y cae en manos de un tal Klein, y finalmente inicia un viaje en un barco llamado Aurora con un grupo de extraños personajes: un niño mago, un par de mellizos incestuosos, etc, etc, todos ellos símbolos de "algo", no lo olvidemos. Es muy difícil empatizar con cosas tan abstractas y conceptuales. En ningún momento sentí que me importara o conmoviera la aventura del Narrador ni de ninguno de los figurantes que lo acompañan en su viaje alegórico. Eso sí, está muy bien redactado; es una prosa apabullante.

Lo más logrado es el ambiente apocalíptico y surrealista de una tierra y una civilización en las postrimerías, un mundo que ha llegado a su Caída, habitado por seres (los humanos) que probablemente están a punto de ser sustituidos por criaturas posthumanas, como en un nuevo comenzar (simbolismo de Adán y Eva, del Arca). La prosa, como dije, fascina y deslumbra, pero no sé si a todos los lectores les bastará con sentirse fascinados y deslumbrados.

En resumen, un libro de elevado nivel literario y difícil comprensión (al menos para mí) que hará las delicias de los degustadores de la "qualité" más desaforada, amantes de las prosas elaboradas, acreedoras de premios literarios (y no me refiero al Planeta), pero que no atraerá mucho a los que busquen una historia, personajes, trama, intriga, esas cosas que solía haber en las novelas.


Fragmentos:
El niño que tenía miedo a lo desconocido, dijo mi padre, era un niño rico en climas. Durante el invierno, sitiado por los mariscales del frío, sentía miedo de los pozos profundos, del agua oscura, del silbido del tren amotinado en los túneles, de la nieve que caía sobre las tumbas de los cementerios; en verano y primavera, corriendo por playas y parterres, le subían por las ramas de sus huesos los espantos de los insectos innumerables, los terrores de las lunas de rostros picados de viruela, los fantasmas húmedos de la orina al despertar, los perfiles del hombre del saco escondido en el zaguán de una casa repleta de mujeres vestidas de luto que se reían de su inocencia; a comienzos del otoño, con el retorno a las clases, aparecería el miedo a desvanecerse en el seno de la costumbre, como una hoja mecida por dedos crueles, el miedo a los extraños que asaltaban a los chiquillos en las estancias del sueño, el miedo a los infatigables asesinos de padres y madres emboscados en las encrucijadas de los caminos, el miedo a que en un descuido, contenidas en un bostezo, una tos o un estornudo, se le escaparan por la nariz y la boca el apetito, la bondad, incluso la cordura. Claro que a la hora de escoger entre las muchas clases de miedo existentes, apuntó mi padre, la que más le atormentaba al niño era la del miedo a lo desconocido. Que se supiera, contra el miedo a lo desconocido no existía ninguna receta milagrosa, ni remedios encerrados en botellas diminutas y opacas: tan solo le quedaba a uno aguardar a que pasara como una sombra fugitiva, erizando el vello de los brazos hasta dejar la garganta seca, igual que cuando se lame una piedra.


Fuera, en la noche de verano, un cometa devasta el cielo. Una sombra a su derecha, cerca de la cabaña, lo distrae. Buena Muerte, desnudo, las manos pegadas a las caderas y los ojos pavorosos, una especie de héroe pagano, camina en círculos cada vez más estrechos, girando en un vértigo loco.  El Narrador pronuncia su nombre y avanza una mano hacia el derviche. Antes de tocar el cuerpo que no cesa de girar, comprende que el centinela es sonámbulo. Lo contempla un buen rato hasta que los círculos cesan, Buena Muerte se sosiega y regresa a la cabaña. Un halo de irrealidad late en la Estación. Dos danzas macabras en una sola noche. En ambas, la sensación de ser el único hombre vivo bajo el domo infinito.


Realidad está dividida en diecisiete Sustancias. Cada Sustancia tiene un Atributo y varios Accidentes. El Narrador nació, creció, estudió, se casó y fundó su familia en el Atributo de Sustancia 16. Sustancia 16 es una de las divisiones menos extensas y habitadas de Realidad. Es una Sustancia con una naturaleza espléndida, una tierra fértil y un clima benigno. El vigor de Sustancia 16 fue grande hasta hace décadas, pero una profunda crisis en sus sectores principales -minería, pesca, siderurgia- hizo que la demografía se estancara, la economía se resintiera y se produjera un éxodo de población hacia Sustancias más prósperas.

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viernes, 23 de octubre de 2015

Dos años, ocho meses y veintiocho noches, de Salman Rushdie

Dos años, ocho meses y veintiocho noches
Título original: Two years, eight months and twenty-eight nights
Salman Rushdie
Traductor: Javier Calvo
Seix Barral
400 páginas



Argumento:

Hace siglos, Dunia, princesa del Peristán (mundo féerico), se enamoró de Ibn Rushd, el filósofo aristotélico y le dio una amplísima prole, cuya descendencia se distinguía por unos curiosos lóbulos de las orejas. Cuando se rompen los sellos que separan el Peristán del mundo físico y los yinns oscuros, en connivencia con el rival de Ibn Rushd, Al Ghazali, tan muerto como él, planean sembrar de miedo y caos la tierra para que los hombres conserven a sus dioses, Dunia tendrá que regresar a la tierra y hacerse cargo, junto con sus mágicos descendientes, de la amenaza.

Comentario:

Dado que es el primer libro de Salman Rushdie que leo no puedo comparar con otras obras suyas ni en lo tocante a temáticas ni mucho menos en calidad o no del texto. 

Se trata de una novela ambientada en el moderno Nueva York, que oscila entre el realismo mágico y la más exacerbada fantasía, con la inclusión de elementos pop y posmodernos, como alusiones a los cómics y super héroes, los cuales se mezclan con las referencias mitológicas y religiosas clásicas, por llamarlas de alguna manera (hadas, yinns, seres sobrenaturales de la tradición de Oriente y Occidente, etc). Como en la más desatada de las novelas de catástrofes se despliega una barroca parafernalia de dioses y yinns luchando con rayos, fenómenos atmosféricos anómalos, situaciones apocalipticas, gente que levita, vuelos sobre urnas mágicas a través de portales mágicos... Todo ello envuelto en referencias culturales occidentales, islámicas, hindúes que conforman un melting pot con vocación universal. La sensación de caos aumenta debido a la variedad de recursos narrativos utilizados, discursos indirectos intercalados en el texto, mezcla del registro culto con el más coloquial, narraciones dentro de narraciones, etc. 

Aunque la lectura de la obra no me ha parecido en exceso difícil por la prosa, se me ha hecho un poco larga debido a las divagaciones de la trama (sobre todo cuando cuenta la vida de ciertos personajes que no intervienen mucho en la acción) y a la presencia de diversos antibajos de la historia, que a veces se detiene o repite situaciones anteriores. Tampoco ayuda el estilo narrativo utilizado, con mucha descripción y resumen y pocas escenas, al estilo de un cuento (de Las Mil y Una Noches, en la que al parecer se basa remotamente). Esto influye también en el poco desarrollo de los personajes, que se caracterizan por tres o cuatro rasgos, y están, en realidad, al servicio del mensaje y de la estética literaria; carecen, pues, de psicologías detalladas o de una evolución clara (quizás podríamos exceptuar a Dunia). Casi todos ellos son excéntricos y poseen nombres estrafalarios (y simbólicos), en consonancia con el tono a veces bastante humorístico y desenfadado de la historia. 

El autor, no muy sutilmente, utiliza a dos filósofos de la tradición islámica, Al-Ghazali (Al Gazel) y Ibn Rushd (conocido en España como Averroes), para transmitir su mensaje sobre la lucha entre fe y razón. Para el primero, de gran difusión e influencia en la cultura islámica, Dios es necesario y la filosofía algo malo; para el aristotélico Averroes, el tiempo y la razón harán que los hombres abandonen la idea primitiva de Dios. La obviedad de lo que se trata de transmitir juega en contra de la efectividad del mensaje. Sin embargo, también hay simbolismos de difícil aprensión para mentes poco cultivadas o no versadas en la cultura de Oriente Medio, ocultos en los hechos y nombres (la finca Incoherencia, de la Dama Filósofa Alexandra Bliss Fariña, referencia a  la obra de Al Ghazali "La incoherencia de los filósofos", y refutada por  Averroes con "La incoherencia de la incoherencia").  Me ha parecido descubrir referencias al Estado Islámico u organizaciones terroristas religiosas de ese estilo en algunos pasajes.

La historia se desarrolla a lo largo de varios siglos, desde la seducción de la princesa hada Dunia (El Mundo) al filósofo Averroes hasta un futuro indeterminado sin dioses (racional), un mundo utópico desde el que se narra la historia de la Guerra de los Mundos y la Era de la Extrañeza cuando se cerraron definitivamente los sellos y puertas que comunicaban el mundo de las hadas con el mundo humano. La conclusión del autor parece ser que en ese tiempo futuro los hombres son más felices al usar la razón, pero que, en cierto modo, echan de menos la fantasía y la magia.

En resumen, una novela con cierto tono épico, humorística, filosófica, crítica, no apta, desde luego, para todos los paladares, y que, aunque tiene algunos pasajes y frases realmente buenos, también tiene bajones notables y algún lugar común. Entretiene pero se hace larga. Es disfrutable pero le falta algo en cuanto a impulso artístico y trascendencia (algo notable teniendo en cuenta la naturaleza de la obra). Me ha parecido más abstracta que humana, pero no está mal, si uno busca una lectura diferente. A mí me ha gustado.



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lunes, 15 de junio de 2015

Distancia de Rescate, de Samanta Schweblin

Distancia de rescate
Samanta Schweblin
Editorial Random House Mondadori
128 páginas


Argumento:

Una mujer y su hija se van de vacaciones a una zona rural argentina donde ocurren "cosas" desde hace diez años. Una voz infantil le habla y trata de hacerle recordar qué es lo "importante" y conseguir que llegue al punto donde "todo comenzó".


Comentario:

Lo más destacado de esta novela con espíritu de relato largo es el aspecto formal. La autora elige contar la historia a tres voces, una de las cuales es la de un niño que se dirige directamente a la protagonista, la madre, casi de manera espectral. Este estilo polifónico al principio desconcierta un poco. Sin embargo, es precisamente el entretejido de voces el que dota de singularidad y construye toda la estructura.

Las cosas, los detalles, no se explican obviamente, sino que se sugieren o hay que leerlos entre líneas, lo cual hace que no sea una lectura complaciente del todo. La ambigüedad, el misterio, el desconcierto sobre lo que ocurre, hace que leas en la esperanza de desvelar el gran secreto que ocultan el pueblo y todo el campo colindante. Digamos que es la forma de narrar, más que lo que acontece, lo que crea la intriga. Tiempos mezclados, narradores distintos, la historia del pueblo y de la madre del niño "fantasmal" entrecruzada con la historia de la madre y su hija, unidas siempre por esa "distancia de rescate" que hace que la primera no pueda dejar ni un minuto de controlar a la segunda por si corre peligro.

Así pues, con el trasfondo de los cultivos transgénicos y la contaminación por pesticidas o herbicidas, asistimos a los intentos de la protagonista por recordar qué sucedió, ayudada por la voz del niño, bastante insistente y que repite de continuo: "eso no es importante", "eso es lo importante", "los gusanos", y acucia sobre el poco tiempo que queda. 

Dejando aparte el alarde estilístico, la obra me ha dejado un poco fría. La trama en sí es mínima; el misterio, por su parte, tampoco es tan espectacular como para justificar la elevada tensión y los intentos por aumentar la intriga mediante el recurso del "contrarreloj". Se trata de una historia sutil, casi cotidiana, donde lo realista (y una cierta denuncia de una situación de actualidad) se junta con lo intimista (las tribulaciones de la madre y su afán de proteger a toda costa a su hija, cosa que parece no lograr), e incluso tiene algún toque mágico o seudomágico, aunque esto queda un poco ambiguo a mi modo de ver.

En resumen, una historia un poco simple, pero contada con recursos novedosos (o poco usuales en el género de terror y  misterio) que abusa quizás demasiado de los instrumentos para crear intriga, genera una atmósfera nebulosa e inquietante, casi surrealista, casi fantástica, pero que a mí me ha parecido que le faltaba algo. A mí la intriga por la intriga no me deslumbra, tiene que haber detrás algo más grande. Para mi gusto debería haber algo más que "enganchar" a toda costa. Pero bueno, está bien escrita y no es larga. Merece la pena leerla. 


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miércoles, 15 de octubre de 2014

Las Olas, de Virginia Woolf

Las olas
The Waves
Virginia Woolf
Cátedra. Letras Universales
Traductor: Dámaso López
370 páginas

Sinopsis:

Varios amigos recuerdan a otro, Percival, que murió en la India en un accidente.

Comentario:

Lo cierto es que me resulta bastante difícil afrontar el comentario de una obra tan grande, en el sentido literario, como esta. Tal es la riqueza de la prosa, de las ideas, de las imágenes en ella vertidas que todo lo que se diga palidece ante el original.

Lo primero que llama la atención es la forma en que está compuesta la historia. A decir, verdad, la trama y los hechos novelescos no existen; lo que cuenta es el estilo lírico y las técnicas vanguardistas que la autora utiliza para hacernos llegar las emociones y pensamientos de los personajes (y romper con las formas de la novelística clásica). Eso quiere decir que la acción externa es mínima. Todo el tiempo estamos en el interior de esos seis personajes (o voces) que, a modo de coro, van desgranando sus sentimientos en torno a un episodio decisivo como es la muerte de su amigo Percival, ocurrida de un modo accidental, cuando cabalgaba. 

Percival, sin embargo, pronto se nos presenta como un símbolo de algo más grande, de la muerte en sí, tema sobre el que gira la novela realmente. La vida sin sentido, el pesimismo existencial de la autora (que terminaría suicidándose debido a una depresión), la crítica a la sociedad occidental (inglesa). Los personajes nos hablan en primera persona alternando sus voces y nos cuentan su vida desde la infancia a la madurez, pasando  por sus ilusiones de juventud. Pasamos de una mente a otra y vemos el mundo a través de sus ojos, de un modo estático, en el sentido de que no hay acciones ni diálogos, pero al tiempo fluido en lo cronológico.

Cada uno de los capítulos abarca un periodo de la vida de los miembros de este grupo de amigos, menos el último, donde uno de ellos, Bernard, hace una especie de recapitulación, y donde más claramente se aprecia que el tema es la muerte. 

La obra es de lectura pausada; imposible ir deprisa cuando de lo que se trata es de apreciar las increíbles imágenes surgidas de la mente de la escritora como un torrente. Es un libro que se disfruta más por la forma que por la trama, que repito, es mínima, casi inexistente. 

El fluir de conciencia o diálogo interior es el recurso utilizado para poner de manifiesto la intimidad de los personajes. Existen varios leit motivs que se van repitiendo y referencias a los clásicos latinos e ingleses. La repetición y la forma rítmica de escritura crean la ilusión del ir y venir de las olas a las que hace mención el título. Cada capítulo se encabeza, además, con una parte en cursiva donde literalmente, se describen olas muriendo en la orilla, una especie de paisaje siempre el mismo y siempre diferente. Los símbolos del amanecer y el atardecer están también muy presentes.

Este es un libro para lectores curtidos y que busquen en la literatura la belleza y la profundidad. A mí me ha costado un poco leerlo, y eso que  ya conocía la obra de Virginia Woolf en textos como "Al Faro", "La señora Dalloway", "Fin de viaje" y otros.

La edición de Cátedra que he leído viene con una amplísima introducción de 130 páginas, indispensable para introducirse en el mundo de Virginia Woolf y en el significado profundo de su obra en general y de esta en concreto. Impagables también las notas al pie, que aclaran muchas de las referencias clásicas, juegos de palabras etc. Una gran edición de Maria Lozano que aporta mucha información complementaria, además del texto de la obra en sí.

Algunos fragmentos (no de la edición de Cátedra, tomados de internet):

Yo no deseo estar sentado esta noche junto a una sola persona, sino junto a cincuenta. Pero yo soy el único entre vosotros que se siente bien aquí sin necesidad de asumir actitudes. No soy vulgar ni tampoco un snob. Si bien me abandono a la presión del mundo, mi lengua hábil consigue a menudo deslizar, en plena corriente, frases peligrosas. ¡Ved cómo mis pequeños juguetes que fabrico de la nada,en un segundo, divierten a todo el mundo! No soy un atesorador de vanidades ( cuando muera, sólo dejaré un armario lleno de trajes viejos) y soy casi indiferente a esas bagatelas que tanto atormentan a Louis. Pero he hecho muchos sacrificios. Yo, que estoy forjado de hierro, con vetas de plata y mezcla de vulgar barro, soy incapaz de contraerme como un puño, como aquellos cuya energía no depende de estímulos extraños. Soy incapaz de los renunciamientos, de los heroísmos de Luis y de Rhoda. Yo no lograré jamás, ni siquiera en la conversación, producir una frase perfecta. Pero, habré contribuido al momento que pasa, más que ninguno de vosotros, habré penetrado en mayor cantidad de habitaciones, diferentes unas de otras, que todos vosotros. Pero, como hay en mí algo que viene de afuera y no desde adentro, seré pronto olvidado: cuando mi voz haya enmudecido, vosotros no me recordaréis, excepto como el eco de una voz que antaño trenzó este cesto de frutas en frases

Y en mí también la marea sube. La ola se hincha: arquea el dorso. Una vez más, siento nacer en mí un nuevo deseo: algo se alza debajo de mí como el fiero caballo al que su jinete aprieta las espuelas y retiene enseguida. ¡Oh, tú, mi montura, ¿cuál es el enemigoque percibimos avanzando hacia nosotros, en este momento en que golpeas con tu herradura el pavimento de las calles? Es la Muerte. La Muerte es nuestro enemigo. Y al encuentro de la Muerte cabalgo blandiendo la espada, con mis cabellos flotando al viento como los de un joven, como flotaban al viento los cabellos de Percival cuando galopaba en la India. hincando las espuelas contra los flancos de mi caballo, invencido, indomado, me precipito a tu encuentro, ¡oh Muerte!…
Y las olas se quebraron sobre la orilla.


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jueves, 27 de febrero de 2014

En la orilla, de Rafael Chirbes

En la orilla
Rafael Chirbes
Anagrama
440 páginas


Sinopsis:

Un hombre mayor afectado por la crisis y que está al cargo de su padre, rememora sus últimos años y hace un repaso a la situación socioeconómica española.

Comentario:

No me atrevería a calificar este libro como novela ya que es una obra muy parca en argumento, por no decir que este es inexistente. Se limita a mostrar una voz narradora principal en primera persona, en la que se entremezclan las de otros personajes (en especial, una mujer colombiana que asiste al protagonista), que cuenta, a medias entre la crítica social, el sermón y lo existencial, las vivencias de un hombre abocado a una situación precaria en lo económico y personal.

Las citadas voces se mezclan unas con otras de manera continua, sin separaciones de diálogos ni espacios, y aunque a veces cuesta distinguir cuando ha cambiado de personaje, por norma no hay problema en detectarlo. La colombiana, sobre todo en sus primeras intervenciones, habla con giros que parecen propios de su tierra. Sin embargo, en algunas partes, al final, usa expresiones demasiado españolas o mezclas de localismos de un lado y de otro que hacen que a veces resulte algo forzado.

La acción, por llamarla de algún modo, se desarrolla en la Valencia de la crisis inmobiliaria (el pueblo de Olba), un contexto que sirve para recordar las épocas doradas cuando fluia el dinero, se construía con furia y todo el mundo vivía en un espejismo de prosperidad. En algún lugar he leido que se trata de una novela de la crisis, pero a mi modo de ver, hay tanta digresión por diversos temas que esta definición se queda corta. Abarca mucho más que la evaluación de un momento socioeconómico concreto.

Chirbes analiza de un modo brutal, sin concesiones, ni lirismos de ningún tipo, la naturaleza del ser humano, en un tono francamente pesimista, sin cortarse un pelo en cuanto a la descripción de miserias. La muerte, en concreto, está presente en toda la obra, impregna cada palabra, esa desesperanza vital del protagonista. No es de extrañar que la historia se inicie con el descubrimiento de un cadáver en un marjal (todo sea dicho de paso, luego no deriva en investigaciones ni tampoco se nos dice cuál es la relación con lo demás, aunque a mi modo de ver tiene relación con el final del protagonista y de la novela). La visión que el autor plantea sobre la vida y sobre el ser humano es tan negra que no parece haber más salida que la muerte o la depresión.

Se hace un repaso de situaciones comunes en un tono hiperrealista y sin edulcoraciones. Así vemos desfilar a todos esos hombres por los prostíbulos, por las mesas de juego, los lugares de caza, vemos las mezquindades de las familias, la falta de relación entre hermanos (o la presencia de relaciones hostiles, que es peor), entre padres e hijos, las rencillas cuando hay herencias, lo terrible de la vejez, el deterioro, la enfermedad, los malos tratos en el espacio privado, el desarraigo y la nostalgia del emigrante por su tierra... No falta tampoco la rememoración del pasado reciente de España, y de las humillaciones de los vencidos en la Guerra Civil.

El libro se me ha hecho muy largo. Está bien escrito, a modo de falso fluir de conciencia que da poco respiro al lector y convierte la lectura en labor bastante ardua. Sin embargo, reitera ideas, repite conceptos y describe situaciones que inciden en lo que ya ha quedado claro que quiere transmitirnos, hasta el punto de hacerse pesado y de dar la impresión de que siempre nos está contando lo mismo con distintas palabras. A mi entender, sobran muchas páginas. Más concentrado, el mensaje sería mucho más efectivo. Me quedo con lo descarnado de la narración, muy lejano a los estilos facilones de los bestsellers o de las noveluchas que estamos acostumbrados a leer, complacientes con la sociedad y los lectores. También con las descripciones de las grúas y obras abandonadas con edificios a medio construir. Esta obra puede golpear a la mente, aunque tampoco diría que es lo más original del mundo. Al menos cuenta con una cierta vocación de estilo.

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martes, 18 de febrero de 2014

La música del mundo, de Andrés Ibáñez

 La Música del Mundo
Andrés Ibáñez
Seix Barral
1995
478 páginas
Género: fantástico.

  

Argumento

Un joven de misterioso pasado, Block, y su amigo Jaime buscan en la nación imaginaria de Países una entrada a la fabulosa Región Confabulada, de la cual hay múltiples pistas en las Biblioteca Nacional, la embajada de Estonia, etc... Al tiempo se trenza una historia de amor entre Block y Estrella, en los fantásticos lugares de la ciudad, el Parque Servadac, habitado por todo tipo de seres míticos...

Comentario

Una novela que fue agraciada con el premio Ojo Crítico, llena de magia, fantasía y referencias literarias.

Raras veces se encuentra en la literatura española contemporánea una novela de tal ambición y capacidad creativa. Ibáñez levanta con la fuerza de su imaginación todo un país, con su historia, geografía, sus próceres y su idiosincrasia, un curioso país centroeuropeo, reflejado en un texto donde se vislumbran reminiscencias de Rayuela, las vanguardias, Nabokov ("Ada o el ardor") y muchos otros autores. 

En muchas partes prolijo y moroso, quizás demasiado lento, se le puede achacar que peca de carecer de un argumento claro y de mostrarse en forma demasiado "bruta", como si fuera un derroche de creatividad no pasado por la inevitable exigencia de una mínima intriga y de un progreso narrativo. 

De todas formas, es un libro de alta calidad, donde se pueden encontrar reflexiones sobre arte, música, literatura, además de ser todo un manifiesto de Ibáñez sobre su visión del género fantástico. El autor, como en sus otros libros, reivindica los cuentos de hadas y la fantasía más desbordada. También un concepto un poco elitista de la literatura. 

No es una novela fácil de leer, no solo por la ya citada ausencia de argumento y de construcción novelesca convencional, sino por las referencias a otros autores y novelas. De todas formas, una vez dentro de ella, te sientes transportado a un mundo nuevo, que deseas ir descubriendo de la mano de una prosa detallista y barroca, que no evita el surrealismo en ocasiones.

En resumen, una novela mundo que hay que leer con la idea de que vas a entrar en otro plano, en un reino fantástico lleno de misterios donde todo puede suceder de mano de la literatura y la imaginación humana. Un autor injustamente poco reconocido que también ha escrito "El Mundo en la Era de Varick" y "La sombra del Pájaro Lira".

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

martes, 11 de febrero de 2014

La Pianista, de Elfriede Jelinek

 La pianista
Die Klavierspielerin, 1983
Elfriede Jelinek
Traducción de Pablo Diener Ojeda
Circulo de Lectores
288 pp

 

Argumento:

Erika es una mujer de más de 35 años, profesora de conservatorio, que vive sometida totalmente a su madre, quien no solo la crió para ser un genio (cosa que no logró, ya que fracasó durante un concierto de piano decisivo) sino que controla todos y cada uno de sus movimientos, especialmente que se acerque a hombres. Esto provocará una represión brutal en la profesora de piano y todo tipo de perversiones sexuales y fantasías autodestructivas, por no hablar de la terrorífica relación amor-odio entre madre e hija. Pero, un día, Walter Klemmer, un joven sano y fuerte, alumno de Erika, se enamora de ella y hace lo posible por ser correspondido. Su relación llegará al límite.

Comentario:

Ya había leído otra obra de Elfriede Jelinek y por tanto estaba familiarizada con su peculiar estilo de escritura, que se caracteriza por el uso del tiempo presente, la frialdad y desapasionamiento en la descripción de hechos terribles, y, sobre todo, de los sentimientos y emociones más extremos, la abundancia de metáforas y símiles extraordinarios para caracterizar sucesos cotidianos (que provocan una impactante sensación de extrañamiento), la crítica sin concesiones tanto a las relaciones entre sexos, como al capitalismo, a su propio país, Austria, etc... A pesar de ello, esta obra me ha impresionado. La manera cómo Elfriede desnuda lo que está oculto en nuestra sociedad, las cosas que todos saben pero nadie se atreve a decir, sobre todo en las novelas, concebidas como entretenimiento burgués, políticamente correcto, es tan implacable que es imposible no sentir desasosiego leyendo sus líneas, eso en el mejor de los casos.

Sería difícil explicar cuál es el tema central de La Pianista, novela corta, pero compleja a pesar de lo escaso de su argumento, y muy intensa en emociones. Podría decirse que es la sobrecogedora relación de amor y odio entre esa madre que controla la vida de Erika, cómo viste, con quién habla, a qué horas llega de la calle, etc, y que ha llegado al extremo de evitarle todo tipo de compañía masculina o incluso amigos. La madre y la hija tienen escenas de tremenda brutalidad. En al menos dos ocasiones que yo recuerde se enzarzan en una pelea violenta en la que arrancan los pelos, se golpean y se hacen de todo; pero también está el contrapunto de la escena en que Erika se arroja en la cama sobre la madre, y la cubre de besos, que incluso la madre interpreta como "cochinadas", besos casi sexuales, y trata de quitársela de encima. Erika no parece odiar conscientemente a su madre, sino más bien todo lo contrario. Pero esa madre la ha convertido en una reprimida incapaz de sentir no solo deseo sino incluso el menor placer. Erika visita salas X para ver pornografía, que no le excita. Toma los pañuelos manchados de semen de los hombres que estuvieron antes que ella y los huele; va a los parques de la ciudad donde se reunen las parejas y los espía mientras hacen el amor; pero nunca siente nada. Es un pedazo de hielo. Ni siquiera cuando se automutila con cuchillas, observandose con frialdad, es capaz de experimentar una sensación, aunque sea de dolor.

Podría ser también esa historia de "amor" tan sui géneris entre Erika y el joven Klemmer, quien desea posearla, y olvidarla. En una escena en un baño, se enzarzan en besos y caricias; ella lo masturba, pero luego no le permite tener un orgasmo. Le prohíbe tocarse, y él le suplica que le deje, que sino le va a doler y no podrá caminar durante tres días. Pero ella le impone esa condición si quiere seguir viéndola. Son escenas tormentosas, en las que el joven se somete no de buen grado a los caprichos de la profesora, a la cual admira por sus conocimientos musicales. A lo largo de la novela se iría incrementando la tensión entre ambos con escenas de sexo y violencia, siempre desgarradoras. En un momento dado, al conocer los terribles deseos masoquistas de Erika él se derrumba y le pierde el respeto y el amor, hasta llegar a satisfacerla en sus deseos, cuando ella ya no lo deseaba.

Lo más curioso es la reacción de violencia de Klemmer cuando siente que él no es el que domina la situación, sino que ella lo maneja. Entonces se rebela de un modo casi primitivo.

Así pues, se trata de una novela sobre relaciones de poder, usando como metáfora el sexo. Poder de la madre sobre Erika (al parecer la propia Elfriede tuvo una experiencia poco grata con su madre, que la quería convertir en niña prodigio de la música), de Erika sobre Klemmer y viceversa, sobre Erika y sus alumnos, con los cuales es dura y exigente, poder de los hombres sobre las mujeres, etc...

Jelinek critica el sexo masculino y pinta con cierto victimismo a la mujer, siempre objeto de los caprichos del hombre brutal. Su prosa es como un cuchillo; no deja títere con cabeza. Pone en evidencia lo que es capaz de lograr un exceso de exigencia de perfección, como el de la madre hacia su hija, "un genio", el exceso de amor, que transforma a los hijos de esa madre terrible en inútiles sociales, además de crear un vínculo de dependencia psicológica traumático. 

Jelinek es políticamente incorrecta, y no se priva de hacer juicios acerca de los extranjeros, los turcos, etc; claro que también se ensaña con sus compatriotas. Hay mucha violencia y sexo en esta novela, pero el sexo descrito también es violento. Cuando Erika quiere amor, después de sentir que su cuerpo muerto renace, el sexo sigue siendo violencia. Una historia muy triste. Y no apta para todos los paladares, pero que aporta una nueva visión y rompe los esquemas en un panorama literario aburrido, mediocre y acomodaticio.

No es una autora fácil, y quizás se excece en el número de páginas para lo que cuenta, pero la lectura de esta novela no dejará a nadie indiferente.
Existe una película del mismo título.


Fragmento de La Pianista:

De camino a la escuela Erika ve inevitablemente por todos lados la destrucción de individuos y comestibles, pocas veces ve que algo crece y florece. Tan sólo en el parque del ayuntamiento o en el parque público, donde las rosas y los tulipanes brotan carnosos. Pero incluso éstos se precipitan, porque llevan en sí mismos el proceso de descomposición. Es lo que piensa Erika. En sólo el arte tiene una existencia más duradera. Erika lo cuida, lo poda, lo ata a una guía, lo desmaleza y finalmente cosecha. Pero, ¿quién sabe todo lo que se ha perdido o ha sido acallado injustamente? Cada día muere una pieza musical, una novela o un poema porque ya no posee razón de existencia en nuestro tiempo. Y lo que parecía eterno ha perecido, ya nadie lo conoce. Aun cuando habría merecido seguir existiendo. En el curso de piano de Erika ya hay niños que machacan a Mozart o a Haydn, los más avanzados se deslizan sobre los patines de Brahms y Schumann, cubriendo el bosque de la literatura musical con sus babas de caracol.


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2666, de Roberto Bolaño

2666
Roberto Bolaño
Anagrama - Narrativas Hispánicas
2004
1125 páginas

 


Argumento

Cuatro profesores de literatura de distintos países europeos estudian todo lo relacionado con el enigmático escritor alemán Benno Von Archimboldi, candidato al Nobel. Sus vidas transcurren entre congresos, estudios de la obra del autor y un complicado entramado amoroso que implica incluso un triángulo o cuadrángulo, cuyo vértice fundamental es la mujer del grupo, la profesora Norton. Siguiendo los pasos de Archimboldi, los profesores llegan a Santa Teresa, una ciudad mexicana de frontera, trasunto de Ciudad Juárez, donde se suceden centenares de asesinatos y violaciones a mujeres jóvenes...

Comentario

Era voluntad de Bolaño que las cinco partes que componen este libro inmenso se publicaran por separado y con una periodicidad establecida por él. Según reza una nota al final de la novela, finalmente el editor Jorge Herralde decidió en atención al "respeto al valor literario de la obra" publicarla en un solo volumen. Después de haberlo leído, se comprenden las razones del editor, que para mí son acertadas, ya que aunque es cierto que se pueden leer por separado, la unidad y relaciones argumentales (en algunos casos sutiles, es cierto) hacen que sea más conveniente para su comprensión una lectura total.

Los libros se titulan:
  • La parte de los críticos
  • La parte de Amalfitano
  • La parte de Fate
  • La parte de los crímenes
  • La parte de Archimboldi

Aunque Bolaño mantiene un nivel constante a lo largo de la obra, a mí, personalmente, me han agradado más unas partes que otras. 

La primera, por ejemplo, es de lectura muy fácil, debido a que se trata casi de un entramado sentimental - amoroso, casi un folletín, trufado con reflexiones sobre el arte y la literatura. De la segunda, en cambio, casi no recuerdo nada. 

La parte de Fate parece una novela de género policial, por su ambientación fundamentalmente. Un periodista negro viaja a Santa Teresa para cubrir el combate de boxeo entre el ídolo local y un púgil americano, y allí conoce los crímenes que ocurren y que quedan casi siempre sin resolver. El autor narra con prolijidad los ambientes del boxeo, los boxeadores acabados y sonados, los sparrings, los combates amañados, etc. 

La parte de los crímenes, la más larga de todas, es la espina dorsal del relato, junto con la historia de Archimboldi. Es el libro más lento y pesado de los cinco, sobre todo por la obsesión del autor en describir de manera forense casi cada hallazgo de cadáveres, que para colmo son muy similares. Hace una enumeración larguísima, de decenas de nombres. También describe el estado de las víctimas, si fueron violadas por "uno o dos conductos" (o incluso más; sobre este particular hay una disquisición bastante desagradable en boca de un policía). En esta parte se refleja con gran extensión el machismo imperante en esa sociedad, cuya violencia se ejerce no solo contra las mujeres sino también contra otros hombres. Los narcos, las corrupción y degradación moral de la policía (violaciones en comisaría, chistes sobre mujeres, etc), la sordidez de las condiciones de empleo de las maquiladoras o empresas donde trabajan esas chicas... Todo es reflejado en la novela. Al final se detiene a un supuesto asesino, un alemán, pero los crímenes continúan, poniendo en evidencia que se trata de una violencia sistematizada patrimonio de todo un estamento social.

La última parte, la de Archimboldi, vuelve a marcar un cambio de estilo y de tono. Aquí asistimos a la vida, desde su infancia, de Hans Reiter, quien luego se convertiría en el escritor Archimboldi. La parte más extensa se refiere a sus experiencias en la II Guerra Mundial, en el frente oriental, como soldado del Reich. Está escrito con más lirismo que la parte de los crímenes y tiene cierto aire a novelas alemanas como las de Thomas Mann. También aquí Bolaño explota su técnica de entrecruzar historias a modo de digresiones de la trama principal, que nos permiten conocer, a través de un diario y notas que encuentra Reiter en una cabaña ucraniana, del judío Ansky (el lado soviético de la guerra). Al final de la parte está el giro argumental que enlaza esta historia con la de los crímenes de Santa Teresa.

En conjunto es una novela irregular, pero que se mantiene en un buen nivel de calidad. Su misma desmesura y ambición son ya motivo de alabanza. La manera como está escrita, como un puzzle de historias, permite u obliga al lector a ir atando cabos. Una obra desmesurada que ya se ha convertido en objeto de culto.


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El ansia, de Elfriede Jelinek

El Ansia (Deseo)
Lust
Elfriede Jelinek
Traducción: Carlos Fortea
208 páginas
Cátedra



Argumento

El director de una fábrica de papel somete a su esposa a todo tipo de actos sexuales de manera continua, casi enfermiza, debido a que no puede ir a prostitutas por miedo al SIDA (no le gustan los preservativos). Una tarde la mujer, en pijama y medio borracha, se va por un camino entre la nieve y es recogida por Michael, un estudiante de Derecho, con el que tiene una relación sexual. Ella se prenda del joven. Sin embargo, la historia terminará trágicamente. (Según dice la contraportada, Elfride saca sus argumentos de casos de la vida real)

Comentario

Es la primera novela que leo de esta autora (premio Nobel 2004) así que no la puedo comparar con otras obras suyas.

Se trata de una novela bastante breve que en la contraportada definen como “novela pornográfica femenina” o algo así, pero quien la lea buscando eso se llevará una decepción (Comentario de la autora: “Yo quería escribir un porno, pero me di cuenta de que era imposible. Es el hombre quien hace la pornografía: la mujer es sólo un objeto mudo de la mirada masculina”). Es cierto que todas las páginas hay sexo, penetraciones, eyaculaciones, etc, pero la forma (que es lo que define qué es literatura y qué no) es vanguardista y atípica. La autora utiliza un número ingente de metáforas para referirse a los actos sexuales (pero no para ocultar, sino para “darle la vuelta” a la visión convencional), y no se priva, en medio de la descripción, de incluir sus propias reflexiones, generalmente violentas, por no decir panfletarias, sobre lo que ocurre en las escenas. Hay en todo el libro una crítica furibunda del capitalismo (el sexo solo es metáfora de eso). El Director ejerce su poder desmesurado sobre los obreros, sobre su mujer, los parados de la zona, etc. Hay mucha violencia en este libro, sobre todo verbal. Las mismas escenas e ideas se repiten una y otra vez hasta terminar saturando al lector. Es agobiante, claustrofóbico, repetitivo. Desde luego, no es un libro que deje indiferente.

El personaje femenino, parece muy pasivo. Se insinúa que se somete a todas esas cosas por el dinero y los bienes a los que puede acceder (todas las mujeres la envidian; el hombre paga con bienes materiales los “servicios” sexuales de su esposa, etc). Cuando se encapricha con Michael parece revivir un poco, y al final, estalla del todo al caer en un crimen terrible e impensable, causado por la desesperación más tremenda.

Todo esto expresado de un modo tan críptico que, sinceramente, muchas de las cosas te las tienes que imaginar casi a partir de referencias que parecen enigmas.

No me ha disgustado. A pesar de la manera un poco brusca y elemental con que la autora transmite sus ideas, al menos tiene ideas. No deja títere con cabeza: ataca al capitalismo, a la sociedad de su país, al deporte, al consumismo, a la Iglesia católica.

Creo que es una lectura interesante y “diferente”, aunque llegas a aborrecer al ser humano y a pensar que somos una auténtica basura.

De todas formas, ya digo que quizás no lo he entendido del todo debido a esa peculiar manera de expresarse.

Aquí pongo algunos fragmentos:
(Ojo escrupulosos y personas sensibles)
"El hombre espera hasta que su agua hierve. Después echa en ella a su mujer, a la que ha despojado del pijama. Su señal se ha elevado, la vía está libre. Y todo habla conforme al tono de su señal. Patea a su mujer en el regazo. No necesita ánimos por su parte, ya está muy animado. Es como si su rabo ya no pudiera hallar reposo, porque quizá otro se ha enterrado en su coño y ha ensuciado su suelo con su pedazo de salchicha. De pura ira, este hombre se desgasta, a sí y a su obra, demasiado pronto, demasiada energía se despilfarra entre bramidos, su bóveda truena. Todo en el exterior, ha sido dominado con hielo y nieve. La Naturaleza suele hacerlo bien, sólo a veces hay que ayudarla a poder consumir su propiedad en nuestra mesa en calma y silencio. El hombre llueve humedad por delante y por detrás sobre la mujer, a la que pulimenta. Las pequeñas alfombras de sus pechos son sacudidas con fuerza. Como piedras le cuelgan sus sacos de dos kilos. Y sin miedo él rocía a la mujer con su tosca escoria, y vaga por ella, con el suelo firme bajo los pies."



"La mujer yace desparramada, abierta al mundo, en el suelo, con alimentos viscosos esparcidos sobre ella, y es subastada por un efecto y varios efectos. Sólo su marido negocia con ella, y negocia completamente solo. Y ya cae en el amueblado vacío de la habitación. Sólo su propio cuerpo le hace justicia, y cuando lo desea puede hacerse oír y retumbar en el deporte. Como una rana, la mujer tiene que abrir las piernas hacia los lados, para que su marido pueda mirar dentro e ella lo más posible, hasta la Audiencia Provincial para Causas Penales, y examinarla. Está por entero bañada y cagada por él, tiene que levantarse, dejar caer al suelo las últimas cáscaras e ir a buscar una esponja para limpiar al hombre, ese enemigo irreconciliable de su sexo, de sí mismo y del flujo que ella ha producido. El le mete el índice derecho bien hondo en el ano, y con los pezones colgando ella se arrodilla sobre él y limpia, el cabello en los ojos y en la boca, sudor en la frente, saliva ajena en la garganta, la blanca ballena asesina allí ante ella, hasta que la amable luz se pone, llega la noche y este animal empieza a fustigarla de nuevo con su rabo."


"El director es tan grande que es imposible circundarlo en un solo día. Este hombre está abierto a los cuatro vientos, pero sobre todo hacia arriba, de donde vienen la lluvia y la nieve. A nadie tiene por encima de sí, salvo al consorcio matriz, del que no hay quien pueda protegerse. Pero por el lado cortante de la mujer puede tranquilamente abrir su grifo y aspersar. La mujer se contorsiona como un pez, porque tiene las manos atadas, mientras el hombre le hace cosquillas y le pincha un poco con agujas. El escucha su interior, donde ha escondido sus sentimientos. Palabras como hojas caen del vídeo en la pantalla y van a parar al suelo ante esta Humanidad unipersonal. Desconcertadamente protectora, la mujer mira un tiesto desfalleciente en el alféizar de la ventana. TAmbién el hombre habla ahora, tosco como el buen corazón de la fruta."


"El padre ha descargado un montón de esperma, la madre ha de limpiar y dejarlo todo en condiciones. Lo que no lame, tiene que recogerlo con un trapo."



Bueno, más o menos va todo en esta línea...


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