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jueves, 10 de agosto de 2017

Ángeles en llamas, de Tawni O’Dell

T.O.: Angels Burning, 2016
Editorial: Siruela, 2017
Colección: Nuevos Tiempos 380
Traducción:  Virginia Maza Castán
272 páginas
21.95 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

La comisaria Dove Carnahan intenta resolver el asesinato de Camio Truly al mismo tiempo que se enfrenta a los fantasmas de su propio pasado.

Comentario:

Ángeles en llamas es una de esas novelas con varios niveles de  lectura, compartiendo la investigación de un asesinato con el retrato de una comunidad minera en Pensilvania y las difíciles relaciones entre familiares.

La redacción en primera persona, protagonizada por Dove Carnahan, una policía de cincuenta años con un pasado dramático, contribuye a dotar la novela de cierta complejidad psicológica y emocional, permitiendo que la protagonista empatice con la víctima, Camio.

Según avanza la investigación del asesinato de la actualidad, Dove recuerda, de forma convenientemente vaga y evasiva, ambigua, lo que sucedió en su propia familia: el asesinato de su madre cuando ella era adolescente. Además, tiene que lidiar con la liberación de Lucky, el hombre que ha pasado décadas en la cárcel y asegura ser inocente (subtrama innecesaria más allá de la distracción e intentar crear expectativa), la complicidad con su hermana Neely, el fugaz regreso de su hermano Champ, la relación con el cabo Nolan Greely, policía encargado del caso etc…

La otra familia es la de Camio Truly, personajes disfuncionales entre los que destacan Miranda, Shawna y Jessyca, tres generaciones de mujeres que intentan sobrevivir a las circunstancias que les ha tocado vivir, y que comparten con Dove algunas de las escenas más intensas de la novela, ya sea en conversaciones o interrogatorios que mezclan la dureza de ciertas situaciones y comportamientos con la emotividad de otros pasajes.

La evolución de Dove al relacionarse con el resto de los personajes, mientras intenta resolver el caso actual y revela lo ocurrido en el pasado es, quizá, lo más interesante de una historia en la que lo ocurrido con su madre, Cissy, es tan previsible que se intuye casi desde el primer momento, y la resolución del asesinato de Camio resulta un tanto abrupta y repentina, no demasiado sorpresiva dado el escaso plantel de sospechosos.

En resumen, Ángeles en llamas es una novela bien escrita, con leves toques de humor, una protagonista poco convencional, que se fija más en las relaciones entre los personajes, en especial las familias disfuncionales, constante en la obra de la autora, que en la resolución del crimen. De lectura fácil, fluida, tiene leves altibajos sin dejar de interesar.


***T***

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)


lunes, 12 de junio de 2017

Escrito en el agua, de Paula Hawkins

T.O.: Into the Water, 2017
Editorial: Planeta
Traducción: Aleix Montoto
560 páginas
19.90 €
Ebook: 12.99 €

Argumento:

Jules Abbott regresa al pueblo de su infancia tras el aparente suicidio de su hermana Nel, en el agua, como varias mujeres antes que ella.

Comentario:

«Escrito en el agua» está narrada desde el punto de vista de varios personajes, desde la protagonista, Jules, su sobrina Lena, un par de policías (la recién llegada Erin Morgan, y el del pueblo, Townsend), Louise, madre de una joven supuesta suicida y su profesor, Mark, la médium Nickie y algunos más, lo que se utiliza para mostrar lo que sabe (o cree) cada uno, sus traumas, miedos, sugerencias de secretos etc, lo que les convierte en sospechosos al tiempo que hace avanzar la historia.

Si bien la idea funciona durante parte de la novela, pronto se perciben curiosos cambios en los tiempos verbales, estilos muy similares que podrían ocasionar dudas acerca de quién «habla» si no fuera porque la autora anuncia quien lo hace al principio de cada capítulo. Destaca, sin embargo, el relato de Jules, dirigido siempre a su difunta hermana, en el que conviven el rencor por algo sucedido en el pasado, los recuerdos de adolescencia, las dudas, miedos, el amor hacia Nel.

Aunque se apunta la posibilidad de algo en cierto modo «sobrenatural» (el relato de la médium, con sus excéntricos comentarios, y la inclusión de otras mujeres fallecidas en el agua, en la misma Poza de las Ahogadas, a lo largo de los siglos), no es difícil deducir que el misterio se centra en las tres más recientes: Lauren, Katie y Nel, quien, además, estaba escribiendo un libro acerca de estos sucesos antes de ahogarse.

La resolución, si bien algo previsible, diversifica lo suficiente para que sea difícil deducir todo lo sucedido, quién ha hecho qué, y porqué. La narración de los distintos personajes, lo que cuentan o lo que ocultan, lo que se percibe que subyace tras sus pensamientos y reflexiones, permite especular mientras se avanza en una novela de interés desigual, en la que por momentos pesa la cantidad de personajes con voz propia y a ratos puede hacerse demasiado larga para lo que cuenta.

En resumen, «Escrito en el agua» es una novela correcta (necesitada de revisión formal), que permite empatizar con algunos de sus personajes (Jules, Lena…), de lectura sencilla y ágil, con un misterio resuelto con eficacia y pocas sorpresas. Tan entretenida mientras se lee como olvidable en cuanto se acaba la lectura.


***T***


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jueves, 30 de marzo de 2017

No soy un monstruo, de Carme Chaparro

Editorial: Espasa, 2017
Colección: Espasa narrativa
336 páginas
19.90 €
9.99 €

Argumento:

Kike, un niño de cuatro años, desaparece de un centro comercial en el que estaba con su madre, lo que revive un hecho similar sucedido años atrás. La inspectora jefa Ana Arén y la periodista Inés Grau investigan el caso.

Comentario:

Cuando se lee una primera novela, como es «No soy un monstruo»,  cabe esperar que la inexperiencia propicie errores de todo tipo y de diferente importancia. En el presente caso varios de ellos son formales, como la repetición de información ya aportada (la descripción de la comisaría en la que trabaja Ana,  incluida una sala en la que interrogan a los sospechosos, que, además, pasa de ser la tres a la dos de una mención a la siguiente. O la descripción del programa NeuroQWERTY, importante en la resolución del misterio, cuyas características se reiteran en un par de ocasiones).

También puede resultar difícil decidir cuánta información «biográfica» de los personajes incluir (La vida de Laura no es relevante para la historia y en el retrato de Ana es pertinente lo que sucedió cuando ella estaba en la academia de policía y no lo es la historia familiar más lejana, incluyendo a su antepasada Paulina, homenaje de la autora a su tía fallecida, del mismo nombre) o en qué momento contar ciertos detalles (la primera escena en la comisaría es un batiburrillo confuso de datos, alguno de los cuales quizá sería oportuno posponer hasta el momento en que se necesiten, como la mencionada sala de interrogatorios).

Aunque hay varios puntos de vista, de mayor (Inés, Ana) a menor (Laura, Joan, Nori, Sam, Patricia, Jesús, RICHI) importancia, son la periodista y la policía quienes llevan el peso de la historia, una en una primera persona bien llevada, quizá, en parte, por su carácter mayoritariamente emocional, y la otra en una tercera más convencional, que se aprovechan para tratar temas que van más allá del misterio.

Entre estos destacan el morbo que pueden generar las desgracias ajenas (la nota final es buena muestra) o el mundo del periodismo y la literatura (Inés) al funcionamiento del entramado policial (Ana). Se incide además en la maternidad (con sus miedos y responsabilidades) y la pérdida (emotiva la declaración de Lucía que presencia Inés al comienzo de la novela), tramas que, si bien enriquecen la historia, y la dotan de profundidad, en ocasiones desvían la atención de la estrictamente policíaca.

«Los adictos la miraban embobados. Enganchados a esa historia como yonquis a la heroína. Cerraban los ojos por pudor, pero también para disfrutar más, concentrándose solo en el fluir de la droga por sus venas. Yo también, la verdad. Quizá por eso las reuniones de ese tipo tenían siempre tantos asistentes, porque las personas necesitábamos cada día nuestro chute de desgracias ajenas. Somos adictos al dolor de los demás. ¿Era yo también así? ¿Me hacía falta el dolor ajeno para sentirme bien? ¿O quizá para trabajar?»

Que Inés, pueda ser considerada, de alguna manera, como alter ego de la autora (ambas son periodistas, han escrito una novela, son madres…) suma interés a la parte metaliteraria de «No soy un monstruo», que incluye reflexiones sobre el mundillo literario:

«Como a toda persona medio famosa, hacía años que las editoriales me perseguían. Escribe, escribe, escribe. Te damos el argumento, me decían algunas. Te damos las ideas que quieras, me decían otras. Te ponemos a un escritor que te ayude, me propusieron también. Yo sabía —para qué nos vamos a engañar— que no me perseguían solo porque supiera contar muy bien las historias, sino porque querían aprovechar la fama que me daba la tele. Para vender más libros, claro. El mercado literario está así de jodido y si eres famoso, vendes más. Da igual lo que hayas escrito.»

 La autora ha declarado en varios medios que lo primero que escribió de la novela fue el final, basado, como el inicio, en noticias que ella misma había contado en el informativo, y se nota. La estructura de la historia es impecable, los giros en la investigación, la mayoría sorprendentes e inesperados, están justificados de forma creíble, los momentos en que se pospone una revelación no se alargan en exceso, y todo fluye hacia una conclusión narrada de forma progresiva, permitiendo aceptar poco a poco la realidad, que impulsa a releer ciertos pasajes para comprobar si se habían dado pistas de lo que iba a suceder. Y si, a veces son muy sutiles, pero ahí están.

En resumen, «No soy un monstruo»  cuenta una historia de misterio de las que «obligan» a seguir leyendo para conocer lo que pasa (sobre todo en el último tercio),  y la dota de profundidad con la inclusión de otras tramas, como la metaliteraria y la crítica social. Y además está bien escrita.

 «No soy un monstruo» es la obra ganadora del Premio Primavera de Novela 2017.


***T***

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lunes, 6 de marzo de 2017

El silencio de las Tierras Altas, de Steinar Bragi

El silencio de las Tierras Altas
Hálendið
Steinar Bragi
Traductor: Enrique Bernárdez Sanchís
Ediciones Destino
368 páginas


Argumento:

Dos parejas recorren las Tierras Altas de Islandia. El mundo mágico y desolado de la región sacará a la luz sus fantasmas ocultos.

Comentario:

No sé muy bien en qué género encuadrar la novela que nos ocupa. Podría ser fantástico o terror o incluso un thriller con elementos psicológicos y sobrenaturales, en los que tienen mucho peso los mitos propios de la nación islandesa, con sus duendes y demás. Lo que sí tengo seguro es que no me ha gustado nada. 

Para ser tan corta, me ha aburrido. Y no sé muy bien por qué. Supongo que detectar la falta de dirección de la historia ayudó bastante a mi tedio.

Tenemos dos parejas de islandeses acomodados pero que han sufrido (todo lo que puede sufrir un islandés) con la crisis económica e inmobiliaria, lanzados a la aventura de recorrer en todoterreno las tierras altas de Islandia, un lugar desolado, según la descripción que hace el autor, casi un desierto, donde no parece haber ni cobertura para los teléfonos... Los protas tienen un accidente y empiezan a ocurrir cosas extrañas. Se refugian en una cabaña con unos viejos que también dan mala espina. Hay apariciones y desapariciones, huesos y cosas cada vez más raras. 

En todo esto, el autor nos intercala flashbacks con las muy aburridas vidas de los protagonistas, los cuales para mí son casi indistinguibles unos de otros. La forma tan sosa de contarlas no logró hacérmelas interesantes al menos. 

Algunos capítulos parecen crítica social (leve); otros, terror de la más rancia escuela, con toques de absurdo y surrealismo estilo "Lost" (qué daño hizo esta serie), para terminar con un final ambiguo pero cuyas posibles explicaciones son todas estúpidas y te hacen desear no haber leído el libro. 

La prosa tampoco es nada del otro mundo, más bien lo contrario. Quizás lo mejor sea la ambientación, el aire sobrenatural y mágico que confiere al paisaje donde se desarrolla la acción, pero en líneas generales deja un poso de vacío al final, porque no sabes muy bien qué se nos quiere transmitir con esa novela. ¿Hay algún tipo de simbolismo? ¿Va de la crisis y bancarrota que sufrió Islandia? ¿Los duendes son reales o alucinaciones? 

El final es de esos que tanto odian los lectores, así que no digo más... El que quiera arriesgarse a perder valiosas horas de vida está en su derecho, pero no digan que no están advertidos.


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lunes, 30 de enero de 2017

El club de los mejores, de Arthur Gunn

Editorial: Ediciones B, 2016
408 páginas
19 €

Argumento:

Tras el reencuentro con un amigo de la infancia, Walter  Millar se ve envuelto en una investigación que le lleva de vuelta a su niñez y a su pueblo.

Comentario:

«El club de los mejores» pretende ser un thriller lleno de acción, misterio, giros imprevisibles y sorprendentes que se queda en el intento.

Desde el principio, con ese flashback en cursiva, situado en la niñez del protagonista y sus amigos, se intuye que el pasado tendrá una parte importante en la historia, será el origen y motivo de todo lo que ocurre en la actualidad (utilizar este recurso, repetido en  varias ocasiones a lo largo de la obra, con mayor o menor relevancia, sería absurdo si no tuviera un motivo y finalidad).

Toda la primera parte, desde la llegada de Cormac hasta su desaparición, está  llena de tópicos vistos y leídos en innumerables ocasiones por cualquiera que le guste el género, alargada de forma artificiosa por escenas de acción, digresiones y el creciente convencimiento de Millar de que las cosas no son lo que parecen, algo que se deduce desde el comienzo.

Esta colección de tópicos, por la que se puede adivinar casi todo lo que pasará mucho antes de que suceda (hay pequeños detalles imposibles de adivinar, alguno propiciado por escenas un tanto «engañosas»), está presente durante toda la novela, aderezada además con giros argumentales que se ven venir de lejos, cliffhangers utilizados de forma casi melodramática para anunciar situaciones que, en varias ocasiones, son anticlimáticas, absurdas y no merecedoras de tal «entusiasmo» («me llevó hasta algo que me dejó sin aliento», «lo que vi dentro me cortó la respiración»).

La narración en primera persona de un protagonista, Walter Millar, que puede resultar poco atractivo debido a las características con las que se le ha dotado (egoísta, egocéntrico, carente de empatía, al menos con Martha, su esposa, cuyos deseos y necesidades le son indiferentes), logra que el resto de los personajes queden desdibujados, meros comparsas al servicio de la trama (la de misterio, no la personal, que apenas tiene cabida en la obra), ya sea como amigos, enemigos, sospechosos o interés romántico.

La historia, que transcurre en Estados Unidos, cuenta con una ambientación que recuerda a otras novelas y películas del género, sin algo que destaque o llame la atención. Crosby es el clásico pueblo en el que nada parece cambiar con el paso del tiempo, ni las calles, ni el bar, el hotel o las personas que se dejaron atrás, a quienes se presenta, de alguna manera, como fracasadas.

Lamentablemente, la parte más «profunda» de la historia (las consecuencias de los actos, la culpa, el remordimiento, la amistad fraguada en la infancia, el retorno al hogar del que se huyó etc) queda muy desdibujada, otro recurso utilizado al servicio de la acción y el misterio, lo que da como resultado una novela llena de tópicos, previsible, tan entretenida y «adictiva» como fácil de olvidar cuando se acaba la lectura.  


***T***



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lunes, 21 de noviembre de 2016

Ningún Escocés Verdadero, de Ana Ballabriga y David Zaplana

Ningún escocés verdadero
Ana Ballabriga y David Zaplana
424 páginas


Argumento:

Un detective, experto en arte, recibe el encargo de comprar en subasta una peculiar pintura, que se piensa pudiera ser de Bacon. También localizar, antes de la anunciada visita del Papa a Murcia, la Vera Cruz de Caravaca, una importante reliquia sagrada robada hace décadas. Pero pronto descubrirá que ambos objetos están en el centro de una trama retorcida y peligrosa cuyo conocimiento pondrá a prueba su fe católica.

Comentario:

La novela ganadora del último premio Indie de Amazon podría ser catalogada, en razón de su aparente argumento, como un thriller de misterio y de búsqueda de objetos sagrados al estilo del Código Da Vinci y similares... Podría, pero no debería, ya que por debajo de un inicio que promete la repetición de un esquema ya muy visto en este género, la historia, según avanza, va cambiando y tornándose cada vez más oscura y retorcida, hasta llegar a un desenlace ciertamente sorprendente, no solo en lo argumental sino casi más en lo ideológico. 

Durante el primer tercio, que es algo pausado, y centrado más en la descripción de los personajes que en la trama de investigaciones (algo necesario para observar su cambio y evolución posteriores), llegas a creer que transitas por lugares conocidos, y como ya mencioné, bastante explotados en la literatura reciente. Sin embargo, a partir de que Elías, el personaje principal, el detective, se pone en marcha y comienzan a desvelarse los misterios, y él a sufrir reveses, observamos que, aunque se intuyen algunas cosas (como el parentesco de ciertos personajes), el desarrollo de la mayor parte de la trama resulta imprevisible. 

Contribuye a tal imprevisiblidad la estructura adoptada, que, aunque no es novedosa (intercalar hechos del presente y del pasado, puntos de vista de varios personajes, dejando en el misterio la identidad de alguno de ellos), sí que funciona bastante bien para crear intriga, y se nota pensada y trabajada. De igual modo, la adecuada dosificación de la información ayuda al lector a reconstruir en su mente los hechos y a explicar lo anterior, a atar cabos y formular hipótesis.  Me ha gustado que no se oculte en demasía al "villano" de la función (o uno de ellos). Muy astutamente se deriva la intriga hacia otros puntos; no es tanto averiguar quién ejecuta las maldades, sino la razón por la cual lo hace, y que es donde se encuentran las mayores sorpresas. 

A diferencia de otras novelas de "misterios religiosos", el objeto inicial de la búsqueda es un mero "macguffin" que oculta un secreto mucho mayor, y dentro de lo que cabe, bastante original y arriesgado en su planteamiento.

Aunque no es la primera ni la única historia de esta índole que crítica a la Iglesia Católica, no podría decirse que sea "arreligiosa" o "antirreligiosa", ya que parece oponerse a la corrupción de las instituciones y de sus representantes la búsqueda de una religiosidad más personal y mística, de un cierto tono maniqueo (en el sentido dualista e histórico de la expresión). Y es que, como en las novelas de este "género", hacen su aparición (o son mencionados) movimientos de creencias dualistas como los cátaros, los gnósticos (relacionados todos ellos con los "maniqueos" o seguidores de Mani), los agotes, el símbolo de la pata de la oca... pero a diferencia de la mayor parte de las otras, no se sueltan rollos relacionados con estos, con propósito didáctico, sino con una función en la trama, al servicio del "mensaje".  También destaca su talante políticamente incorrecto y su "inversión de valores" casi al estilo de Nietzsche, y en coherencia con la ideología gnóstica, sobre todo en relación con el tratamiento del sexo o las drogas (algo muy importante en la novela, y en las motivaciones de los personajes).

Sobre este particular, hemos de decir que no es una novela apta para todos los públicos, y que las personas con sensibilidad o moral convencional quizás no encuentren agradables bastantes de las situaciones descritas, bastante atrevidas. No me refiero a descripción de actos sexuales solo, sino a que, por ejemplo, tenemos una chica de doce años que disfruta del sexo (consentido) o varios lances incestuosos, pero desde un punto de vista positivo, sin carga culposa ni nada por el estilo. También hay actos sexuales perpetrados por la clerecía. Y violencia explícita, que incluye crímenes, torturas, violaciones... 

Si tuviera que ponerle pegas a la novela, diría que empieza algo lenta, luego toma velocidad, en algunos pasajes excesiva, y luego, por fin, encuentra el ritmo adecuado y acelera de un modo conveniente para preparar el desenlace y aumentar la intriga. Otra cosa que me ha parecido algo exagerada son los vínculos familiares controvertidos (a pesar de que están justificados por el "mensaje liberador")... y, sobre todo, el final, algo rocambolesco... o muy rocambolesco. Lo más curioso es que si cuento el argumento y su desenlace, me resulta algo "surrealista" y descabellado, pero no tenía esa impresión cuando lo iba leyendo, demostración de que los autores han logrado suspender mi incredulidad lo suficiente como para meterme en la historia (aunque es algo chirriante que cierto recurso sirva lo mismo para despertar la creatividad que para dar fuerza física y otras cualidades). También podría haberse moderado la exposición de la moral de la protagonista (en algún momento demasiado discursivo y sermón, pero tampoco es que moleste mucho. He visto cosas peores. Además, ella misma matiza y posee cierta autocrítica).

En lo formal, la redacción es correcta. En líneas generales, está bastante bien acabado, algo que, y no quisiera que sonara negativo, no suele verse en los libros autoeditados en Amazon. Se nota enseguida que tiene una hechura profesional y que ha sido pensada y estructurada con oficio.

Otro punto fuerte es el personaje de L., que a mí me ha recordado un poco a Salander (la de la saga Millenium), salvando las distancias, por su moral tan "peculiar", su coherencia y su valentía. Elías es algo menos fuerte como personaje, pero representa bien su rol de hombre de moral católica, en apariencia sin dudas, pero que cambia según va recibiendo información. El  Papa no me lo he creído mucho, no por lo que piensa, sino porque lo explicite de manera tan cruda.

En resumen, una novela curiosa. No voy a decir que sea alta literatura; imagino que sus autores no pretendían tan cosa, pero entre las miles de aventuras con temática religiosa destaca por su atrevimiento, una documentación adecuada (sin meter wikis a lo bestia, sino donde procede), reflexiones interesantes y diferentes sobre la iglesia, la religión, la moral, la creatividad en el arte, las drogas, y otros temas... Además, no está mal escrita y mantiene la intriga hasta el final, pese a su trama algo extravagante. El título, por cierto, es un ingenioso juego de palabras que alude a una falacia lógica y a la vez al circo donde viven algunos de los protagonistas.


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jueves, 13 de octubre de 2016

Muñecas rotas, de James Carol

T.O.: Broken Dolls, 2014
Editorial: La esfera de los libros, 2015
440 páginas
20,90 €

Argumento:

El investigador y ex agente del FBI Jefferson Winter llega a Londres para ayudar a Scotland Yard en la investigación de varios crímenes.

Comentario:

«Muñecas rotas» (primera de una serie de obras independientes protagonizadas por Jefferson Winter) es una novela de misterio con asesino en serie que sigue las normas del género: crímenes terribles, personaje secuestrado a quien el protagonista intenta salvar contrarreloj, giros argumentales más o menos previsibles y sorprendentes, escenas de acción, etc…

Sin embargo, hay varios factores que la diferencian de otras obras del mismo género, entre los que se encuentran la correcta redacción, una prosa medida para intercalar con acierto las escenas de la investigación con lo que le está sucediendo a la mujer secuestrada (una tortura in crescendo cuyo proceso se conoce por ser igual al que ya se ha relatado que sufrieron las víctimas anteriores), o cierta complejidad en la composición de los personajes.

El protagonista, Jefferson Winter, narrador en primera persona, es un ex agente del FBI, especialista en psicología criminal que sigue métodos similares a los vistos en series como «Mentes criminales»: realizar «entrevistas cognitivas» a un  par de personajes secundarios, ponerse en el lugar del asesino, deducir sus motivos y psicología analizando lo que les hace a sus víctimas, o crear un perfil sobre él, lo bastante certero como para hacer avanzar el caso e incompleto como para poder añadir más tarde datos que modifiquen sustancialmente las primeras impresiones, dando lugar a un par de sorpresas.

Además, Winter está inmerso en una cruzada personal, atormentado por sus propios demonios: es hijo de un asesino en serie (y, de alguna manera, su víctima) quien, antes de ser ejecutado, le dijo un «Eres igual que yo» que le impulsó a abandonar el FBI y seguir sus propias normas, no siempre dentro de la legalidad.

La capacidad del autor de crear empatía incluye, en mayor o menor medida, a los principales secundarios. Mientras el inspector Mark Hatcher media entre Winter y un Scotland Yard que unas veces parece casi a su servicio y otras le pone inconvenientes, la detective Sophie Templeton se erige en compañera y apoyo del protagonista, además de establecerse entre ambos una ligera tensión sexual no resuelta.

Sin embargo, quienes despiertan más empatía son las víctimas, tanto las anteriores (en especial la primera y la cuarta, Sarah Flight y Patricia Maynard) como la que acaban de secuestrar, Rachel Morris, consciente de lo que le va a suceder e intentando sobreponerse al miedo y al dolor, cuyos capítulos, la evolución de la tortura a la que es sometida, se alternan con la investigación de Winter creando una dinámica de tensión creciente que impulsa a continuar leyendo para saber si consiguen salvarla a tiempo.´

La novela cuenta además con varios giros argumentales más o menos eficaces, creíbles o incluso engañosos (la petición de Winter a la madre de Sarah Flight) que cambian la percepción de la historia, y escenas de acción que, en ocasiones, se alargan demasiado en su intento de crear tensión acerca de lo que va a suceder.

En resumen, «Muñecas rotas» es una novela de género entretenida y con gran capacidad de «enganchar», que cumple su cometido con solvencia e incluso sobresale en ciertos aspectos por encima de otras.


***T***


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miércoles, 15 de junio de 2016

Hijos del Dios Binario, de David B. Gil

Hijos del dios Binario
David B. Gil
Suma de Letras
576 páginas


Argumento:

Una periodista recibe un mail de su ex novio, recientemente fallecido en Londres. Al analizar la carta, se da cuenta de que hay ciertos datos encriptados sobre una empresa llamada Fenris. Junto con un compañero de trabajo decide investigarlo. 

Paralelamente, un cazador de objetos del mundo pasado, es contratado para localizar a un hombre que perteneció al ejército israelí. Pero las cosas no son como le han contado...


Comentario:

Aunque algunos colocan la novela que nos ocupa en el apartado de "ciencia ficción", para mí es un thriller de manual, por la estructura de la trama y todas las características asociadas a este género que en ella se dan cita. Bien es cierto que, según se avanza en la lectura, aparecen más detalles de ciencia ficción. E incluso te vas dando cuenta de que la acción (pese a lo que parece) no está ambientada en nuestra época sino en un futuro cercano. Sin embargo, son elementos un tanto accesorios (salvo los relacionados con la resolución del misterio, que involucran ciencia puntera, cuyos fundamentos ya existen en nuestros días).

Partiendo de dos tramas principales, la protagonizada por una periodista en busca de explicaciones de la muerte de un ex novio que le ha dejado un mensaje encriptado sobre una extraña corporación y por un cazador de reliquias de aires bondianos o bournianos de origen oscuro, y una tercera de fondo, protagonizada por unos niños muy especiales, y que terminan por juntarse, se nos relata una historia que sigue con pulcritud y eficacia todos los cánones del thriller tradicional, redactada con fluidez y agilidad, pero que en cuya total adhesión a esos elementos típicos (protagonista con grandes recursos para la supervivencia, villanos mortíferos e implacables con gran aptitud para lucha, persecuciones por medio mundo, ambientes exóticos, gadgets tecnológicos, planes maestros conspiratorios de alcance global, etc) encuentra su mayor debilidad: la falta de originalidad. 

Ciertamente, la novela se lee con interés, y hasta con gran intriga por saber qué secretos se encierran en sus páginas, pero también con la sensación de que todo eso ya lo has visto/leído antes en muchas películas y libros. 

Volviendo a los elementos concretos de ciencia ficción, casi ciberpunk, que dan título a la obra (los hijos del dios binario), resulta muy llamativo que se trate de algo accesorio en realidad, siendo, con mucho, el punto más interesante de la novela, que daría para una historia completa, más atractivo que el misterio verdadero, el cual se ve venir un poco por las pistas que da el autor. La idea del dios binario, así como la de sus seguidores, resulta inquietante y bastante factible en un futuro próximo. Pero el autor solo nos menciona a esta "secta" como meros coadyuvantes de los protagonista a la hora de bucear en los entresijos del ciberespacio en busca de respuestas.

Los personajes, como es canónico en estas obras, son bastante planos y se limitan a ejecutar sus roles al servicio de la historia. También, como es canónico, tiene lugar un poco creíble romance, que a decir verdad, no aporta mucho y, si nos apuramos, apenas molesta. Los villanos no sorprenden en su carácter despiadado, inhumano y casi robótico, siempre al servicio de la "misión" de sus jefes. En cuanto a los niños, su trama podría ser más interesante, aunque tiene su punto, con una minisociedad aislada y educada para ciertos fines, de la cual no llegamos a conocer mucho.

En resumen, una obra correcta dentro de su género, pero lastrada por las propias convenciones del thriller, las cuales no la dejan elevarse, que nos plantea un futuro próximo donde habrá que lidiar con las amenazas de una ciencia que se escapa de las manos de sus creadores y anuncia un mundo totalitario y muy oscuro. Una entretenida lectura para el verano.

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lunes, 25 de abril de 2016

Maestra, de L.S. Hilton

Maestra
L.S. Hilton
Traductor: Santiago del Rey
Roca Editorial
352 páginas


Argumento:

Judith trabaja en una casa de subastas londinense, pero descubre un fraude en un cuadro y es despedida. A partir de ahí, inicia una carrera criminal de lo más sangrienta.


Comentario (con spoilers):


Según la publicidad de esta novela se trata de: "El gran thriller de 2016 que atrapará a los lectores de La chica del tren y la serie Millenium de Stieg Larsson." Y también la comparan con las "50 sombras de Grey", cómo no. Una vez leída la obra, vemos que, tal y como sospechábamos, el único parecido de "Maestra" con estas otras novelas es que son bestsellers.

La historia, narrada en primera persona por Judith, una joven de clase baja que tiene un empleo en una casa de subastas de arte, empieza más o menos bien (si obviamos esa especie de prólogo estúpido en un club de sexo, que da a entender, engañosamente, que se trata de una novela erótica). La voz narrativa tiene su gracia. Se trata de una mujer irónica, inteligente, fría, hija de alcohólica, que ha tenido que estudiar y luchar para hacerse un camino en un mundo descrito de forma implacable como machista y clasista a más no poder. Es despreciada por su jefe, se la envía a los peores trabajos, los clientes la intentan violar (pero ella no denuncia), la tratan de tonta, etc, etc. La disección implacable de las miserias del mercado del arte, con sus falsificaciones, sus estratosféricas cotizaciones, el lavado de dinero y la frivolidad de los millonarios, es con diferencia, lo mejor de la novela. Esta parte, que dura bastante para ser una presentación, termina bruscamente con el despido de la protagonista, que decide, sin mucho sentido ni motivo, irse con un cliente del club de sexo antes mencionado, un tipo que ni siquiera le gusta, y su "amiga", a pasar unas vacaciones a la Riviera.

A partir de ahí la novela cae de manera estrepitosa en los pozos de lo increíble (en el sentido de no creíble). Atónitos, asistimos a la transformación repentina de la protagonista en una psicópata asesina en serie, ladrona y estafadora, carente por completo de sentimientos, y cuyo único temor durante su orgía de crímenes y viajes de placer y negocios por Europa es que la detengan. El primer muerto lo puedes perdonar, ya que se trata, en cierto modo, de un accidente, pero los siguientes... Sinceramente, no puedo comprender que una persona, de repente, y sobre la marcha, sin haberse dado a entender antes que tenía esas "tendencias" o sin una reflexión previa del personaje que nos haga ver sus motivos, planifique elaboradas tramas para deshacerse de los cuerpos (algunos los descuartiza, es una experta en todo), limpiar las escenas de los crímenes, hacerse con armas de fuego y toda la panoplia de robos, engaños y fraudes.

La protagonista, además, tiene mucha suerte. A Judith no le cuesta nada en absoluto encontrar hombres ricos y tontos que solo por su belleza se la llevan a sus yates, la mantienen durante largos periodos de tiempo, le dan dinero, la ayudan con sus negocios sin saber ni quién es en realidad, a cambio de un poco de sexo, claro. Vale que sea cierto lo del refrán que dice que "tiran más dos tetas que dos carretas", pero estos tipos se fían todos de una mujer bastante sospechosa. La autora hace un retrato de los hombres muy deprimente, pero las mujeres tampoco salen nada bien paradas. Los unos son criaturas de escasas luces que por sexo hacen lo que sea, las otras, caras bonitas que se hacen pasar por tontas para cazar marido rico. A pesar de que puede sonar a crítica, a veces te asalta la duda de si la autora no estará cayendo en lo mismo que critica, ya que Judith, que al principio nos muestran como una joven desinhibida en lo sexual, que experimenta prácticamente con todo lo experimentable y que no desea ni tener novio ni marido ni nada de eso tan convencional... ¡resulta que es una loca psicópata! O sea, que ya estamos asociando "mujer liberada" con "mujer mala". En descargo de la autora, hay que decir que si Judith no fuera tan desinhibida ciertamente no habría podido llevar a cabo esas "hazañas" criminales, ya que es con el sexo con lo que engatusa a los hombres.

De igual modo, me ronda la incomodidad al pensar que la autora considere que una chica de clase baja, nacida en familia desestructurada, tenga como único camino para medrar el crimen. No parece suficiente justificación que a una la despidan para que comience una carrera de asesinatos. Creo que esta parte no está bien tratada. Deberían haberse mostrado motivaciones más fuertes para que entendamos a la prota. Al principio, empatizas con ella, hasta que se va a la Riviera, que es donde cambia la novela de tono, la protagonista de personalidad y todo se va al garete en cuando a credibilidad.

Dicho esto, hay que admitir que hay algunas partes de la novela que no están tan mal escritas, como el inicio, con la presentación del mundo cotidiano de Judith, su visión irónica de las cosas, la crítica del mundo del arte, de la sociedad británica... Si hubiera seguido por esta línea más literaria y realista, la novela habría ganado muchos enteros (pero, claro, no la podrían vender como "Thriller bestseller" citando a los bodrios mencionados al inicio de esta reseña).

Las escenas de sexo, que parecen formar parte de otro tipo de obras (redacción seca, mecánica, pornográfica), están metidas a veces como con calzador, solo por mostrar a la protagonista tirándose a diversos hombres y mujeres sin mucho sentido (narrativo). Algunas de estas escenas meten un parón en medio de la trama, que rompe el ritmo (como su lío con el noruego Jan). Relacionado con la psicopatía de la protagonista, resulta chocante que tenga ganas de sexo en situaciones  en las que se ve amenazada o incluso con tipos que podrían ser sus enemigos y meterla en problemas.

La autora (y la narradora) utiliza la imagen del cuadro de Artemisia Gentileschi, "Judith y Holofernes", como una metáfora de la historia, que contiene muchas de las claves temáticas: mujer en un mundo de hombres, agredida por estos, que se toma su venganza (la Judith bíblica cortó la cabeza de Holofernes, como ella hace con otro de los personajes). Sin embargo, la autora (o la narradora) olvidan que tanto Artemisia como Judith tenían motivaciones comprensibles por el público para hacer lo que hicieron (la pintora denunció a su preceptor, que la violó en el taller de pintura, y ganó el juicio; la Judith judía luchaba por su pueblo), algo que le falta a la Judith de esta novela...

Y al final, resulta que sí, que la autora cae en lo mismo que critica, pues la protagonista termina siendo como todos los demás tiburones del mundo del arte, solo que después de haber matado a cuatro o cinco personas por el camino (y lo que le falta, ya que, ¡oh, espanto! se trata de una trilogía...)

En resumen, una novela que se lee fácil, que tiene cierta gracia al inicio con la descripción del mundillo del arte, de la alta sociedad, del clasismo y machismo, etc, pero que luego cae en picado y solo remonta en partes muy puntuales de la historia, con una trama retorcida y difícil de creer (o directamente, imposible), escenas de sexo frías y mecánicas, escenas de asesinatos y descuartizamientos frías y mecánicas, con una protagonista que hubiera podido dar más juego de haber estado mejor justificada en sus acciones de forma que pudiéramos entender por qué hace lo que hace, y aunque sea una asesina, al menos empatizar un poco con ella.

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lunes, 21 de marzo de 2016

Nos mienten, de Eduardo Vaquerizo

Nos Mienten
Eduardo Vaquerizo
Editorial Fantascy
352 páginas


Argumento:

Nora, miembro de un ejército privado que tiene por misión proteger a la familia dueña de una poderosa corporación, es acusada injustamente de asesinato. Pronto descubrirá el verdadero motivo...


Comentario:

"Nos mienten" es una novela de ciencia ficción, que podría encuadrarse en el subgénero de la distopía, ya que describe un futuro lleno de tecnología punta pero donde hay una enorme desigualdad entre los ricos que pueden pagarla y los pobres que viven en barrios periféricos y semi abandonados. Ya desde el mismo planteamiento se observa que no es precisamente muy original. Y de hecho, según vas leyendo la historia todo suena a ya visto y contado en otras novelas o películas del mismo género, casi con escenas y avances técnicos similares. Sobre este segundo punto, todo lo que se menciona en la novela es tecnología posible según los conocimientos actuales y hasta diría que no muy novedosa. Me ha recordado a esos libros de divulgación como el de Michiu Kaku, "La física del futuro", en el que aparecen casi todos los inventos citados en el libro.

Tampoco es un dechado de originalidad el planteamiento dicotómico de ricos contra pobres, similar al de la película "Elysium" por citar una reciente (entre muchas), y que, en el fondo, es un desarrollo exagerado de la situación actual visto a través de un prisma pesimista e ideológico. Este escenario, últimamente muy explotado por la ciencia ficción, además, es descrito de un modo maniqueo: los pobres son solidarios entre sí, buenos, sufridores, mientras que los ricos son malvados, egoístas, capaces de orquestar planes maquiavélicos, aunque tampoco en exceso novedosos. De hecho, sobre la mitad de la novela empiezas a adivinar de qué va la cosa. Y el final, algo soso en cuanto a revelaciones, te lo confirma.

Otro de los temas de la novela es el papel de la tecnología en la vida humana o de cómo esta ofusca las percepciones sobre la realidad. Las personas de esta sociedad viven conectadas a unas consolas que les facilitan datos de realidad aumentada, además de mejorar capacidades como la vista y el oído. También, muchos de ellos, han sido modificados genéticamente para tener mejor desempeño físico y mayor inteligencia. Cuando la protagonista se quita su "consola", percibe el mundo de un modo borroso y menos enriquecido, aunque más "natural", y en algunas situaciones, hasta más "real". 

La crítica es quizás demasiado obvia y poco elaborada, y durante la mayor parte de la novela es sepultada por largas escenas de acción, tiroteos y persecuciones similares a los de las películas hollywoodenses estilo "Minority Report", que, reconozco, he leído un poco por encima.

Los personajes son planos y funcionales, exceptuando quizás a Enrique y Nora, sin que se salgan, de todas formas, del arquetipo que representan (el rico concienciado, la falsa culpable injustamente perseguida, etc).

En cuanto a la prosa, es limpia, ágil y eficaz. La novela está bien redactada, pero con un estilo algo seco, y narrada en tercera persona y en presente, un tiempo verbal que a mí, personalmente, no me gusta para la mayor parte de las historias, por muy de moda que esté.

Siempre para mi gusto, se abusa de las descripciones de la tecnología, armamento y vestuario futurista, que además, se repiten (las alusiones a las retromejoras genéticas de los "polizos", los datos de las consolas, etc), mientras se echa de menos un aliento más poético o épico que acompañe a la historia y le dé profundidad y ambición.

En resumen, una novela de factura y estructura correctas, prosa limpia y mensajes ideológicos sobre la desigualdad, pero que no destaca por sus aportaciones y visiones novedosas del mundo futuro, ni tampoco por una gran creatividad o derroche de recursos literarios. Recomendada para fans de las historias de acción.

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jueves, 31 de diciembre de 2015

Bienvenidos a Clayton Lake, de Mario Escobar

Bienvenidos a Clayton Lake
Mario Escobar
Amazon
202 páginas (en formato electrónico)


Argumento:

Steve, un escritor que ha perdido a toda su familia de un modo violento, se reune con sus amigos de siempre en una cabaña aislada de Maine. Una vez allí, les pide que le cuenten sus peores miedos para escribir sobre ello. La aparición de una niña ensangrentada da un giro a lo que parecían unas vacaciones con amigos.


Comentario:

"Bienvenidos a Clayton Lake" sigue la tradición de las novelas de thriller (incluso terror) con cierto toque sobrenatural (o al menos, ambiguo), dentro de un estudiado clasicismo. Digo estudiado porque el autor no oculta en ningún momento los referentes e influencias de su obra, claramente Stephen King, no solo por la temática desarrollada o el estilo sino también incluso por la ambientación (Maine) y algunas alusiones explícitas al autor norteamericano. 

La situación planteada, la reunión de un grupo de amigos en una casa aislada en un lugar remoto (y debido a copiosas nevadas) también es clásica en este tipo de literatura, donde se suele utilizar para confrontar a los protagonistas a sus miedos y establecer conflictos que estallan, además de encontrarse, a menudo, con amenazas naturales o sobrenaturales. Cada uno de los personajes tiene un miedo o un conflicto que aflorará y pondrá a prueba sus relaciones o descubrirá trágicas historias familiares.

La historia, dentro de lo tópico, resulta interesante, se lee fácil; la intriga va en aumento, conforme se suceden los hechos extraños y surgen nuevas amenazas, y eso hace que se lea con interés, hasta los giros finales, en busca de una explicación, aunque algunas cosas se ven venir.

Sin embargo, varios aspectos formales deslucen el conjunto y no me refiero a erratas, sino a cierta sensación de confusión al pasar de un personaje a otro (cambios de punto de vista muy frecuentes), exceso de personajes (para mi gusto), descripciones de los susodichos algo explicativas y algunas escenas poco creíbles o no aclaradas (como cierto asunto con un animal, algunos comportamientos de los protagonistas en momentos de tensión). Entiendo que los cambios de punto de vista están al servicio de la intriga, para sembrar dudas sobre los personajes y contar acciones en diferentes lugares, introducir los conflictos personales, etc, pero a veces me he perdido. La mezcla entre lo real y lo sobrenatural podría estar también mejor definida. No quedan claras algunas cosas o tal vez se busca la ambigüedad.

Lo cierto es que el libro es entretenido, asumiendo los clichés del género, y es una pena que estos aspectos digamos de forma rebajen un poco el resultado. Este tipo de misterios que homenajean a Stephen King no son de mis favoritos pero tienen bastante público que podría encontrar en este libro una lectura interesante.

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lunes, 7 de diciembre de 2015

Cicatriz, de Juan Gómez-Jurado

Editorial: Ediciones B, 2015
570 páginas
19,50 €
Ebook: 4,75 €

Argumento:

Mientras se encuentra inmerso en una negociación con una gran multinacional, a Simon Sax se le ocurre buscar una esposa por correo, y aparece Irina, con una cicatriz bajo el ojo izquierdo y algunos problemas.

Comentario:

«Cicatriz» es una novela de género (aventuras, thriller, misterio) con todo lo que esto conlleva en cuanto a lo que pretende: entretener,  sorprender con repentinos giros, ya sean en cuanto a los personajes o las tramas y, en suma, enganchar tanto que resulte difícil abandonar la lectura.

Para ello el autor empieza la novela en un momento de peligro para el protagonista, que narra su historia en una primera persona en presente que pretende intensificar la empatía con el personaje, y poco después comienza un largo flashback, dentro del que se incluye algún otro, hasta llegar al momento que da inicio a la historia y continuarla desde ahí hasta su desenlace. 

El relato de Simon se alterna con otro, en tercera persona y pasado, que cuenta la historia de Irina, a quien el autor insiste en referirse como «la niña» durante buena parte de la narración, en apariencia sin una finalidad concreta: es evidente que se trata de ella.

Intercalado en el pasado de Irina se incluye el de el Afgano, antes de conocerla, a modo de flashback dentro de otro flashback, páginas y páginas que rompen el ritmo sin una finalidad aparente. De hecho, tal como ocurre con lo que hace la Araña tras su llegada a Estados Unidos, si se eliminan ambos relatos de la novela esta mejoraría al quitar estas digresiones que alargan la obra sin aportar contenido relevante.

Llama la atención que pese al elevado número de páginas (más de quinientas en su versión impresa) apenas pasan cosas, y las que suceden son tan tópicas que no resulta difícil predecir lo que va a pasar a continuación salvo, quizá, un par de excepciones, entre las que se incluye un final que, sin ser original, no es tan convencional como pudiera esperarse.

Entre los personajes destacan sobre todo Simon, cuya evolución es perceptible, e Irina, la ya no tan sorprendente heroína fuerte e implacable a la par que sensible. A ellos se suman Tom, amigo del protagonista, Arthur, su hermano, varios villanos y otros secundarios más o menos necesarios (¿qué aporta Arthur en realidad?) para que avance la narración, todos ellos dentro de los tópicos del género.

En resumen, «Cicatriz» proporciona lo que se espera de una novela de su género: entretenimiento, interés por continuar leyendo, cierta intriga, incluso empatía con los protagonistas, y todo ello sin apartarse de las convenciones, siendo tan eficaz en su cometido como olvidable tras terminar su lectura.

Además hay varias erratas en el texto, y en cierto momento tres millones de dólares pasan a ser dos.


***T***


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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Fulgor, de Manel Loureiro

Editorial: Planeta, 2015
488 páginas
19,90 €
Ebook: 9,99 €

Argumento:

Tras recuperarse del coma en el que permanecía tras un accidente de tráfico, Casandra empieza a sufrir extrañas visiones. 

Comentario:

Fulgor es una de esas novelas en las que nada destaca de forma especial, pese a los intentos de enganchar por distintos medios, desde la persecución y asesinatos con los que comienza, descritos con una minuciosidad que puede agradar a quienes les gusten este tipo de detalles (hay más escenas similares, aunque la mayor parte de la obra transcurre por cauces menos truculentos, lo cual puede decepcionar a cierto tipo de lectores), hasta los avisos tipo «No sabía que acababa de abrir la puerta a algo muchísimo más aterrador» o los largos capítulos en los que parece que Casandra está a punto de ser descubierta haciendo algo inconveniente (la charla con Logan en El Trastero o la incursión en los grandes almacenes), aunque la intriga es más acerca de cómo logrará salir del paso que si logrará hacerlo (es evidente que sí cuando queda tanto para acabar la novela).

Quizá la característica que mejor define esta novela sea su previsibilidad: sigue los cauces habituales del género, incluidas ciertas «sorpresas» que no lo son tanto, las mencionadas escenas de violencia explícita, largas secuencias de «acción» y poco más.

Fulgor tampoco destaca por unos personajes que, a excepción de Casandra, Logan y, en menor grado, Daniel, son meros comparsas al servicio de la narración. Incluso la protagonista y el dilema con el que se publicita la novela («En Fulgor Manel Loureiro plantea un apasionante reto al lector: ¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para salvar a los tuyos? ¿Qué sacrificarías de verdad? ¿Dónde están tus límites?») son convencionales. Ella actúa como haría cualquier protagonista, y las trabas morales que se plantea en algún momento las solventa con rapidez y decisión, sin atormentarse demasiado.

En lo formal no hay grandes alardes: redacción lineal durante casi toda la novela, uso de términos habituales para describir los momentos más dramáticos, con preferencia por palabras como extraño o imposible  («... Roberto entraba haciendo una contorsión imposible», «… se abombó durante un segundo de una manera imposible», « Su hijo señaló una pila de libros imposiblemente grande…», o el ya clásico ángulo imposible: « Por debajo de la sábana asomaba la bota de un hombre retorcida en un ángulo imposible») cuando si ocurre es posible, e incluso hay alguna ocasión donde se emplea un término más adecuado (…«con el cuello torcido en una posición antinatural…»).


Por cierto, es curioso que Casandra se sorprenda cuando cierto personaje resulta no ser lo que creía, dado que está presente en una escena anterior, en la que ella puede ver el aura de quienes la rodean… 

En resumen, Fulgor es una novela de género (thriller/fantasía/terror) muy similar a cualquier otra, con una factura correcta, entretenida, deudora de la obra de Stephen King, que se diría escrita para gustar a un público anglosajón.

***T***

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jueves, 23 de julio de 2015

La chica del tren, de Paula Hawkins

The girl on the train
Paula Hawkins
Traductor: Aleix Montoto
Editorial Planeta
496 páginas

 
Argumento:

Rachel, una alcohólica, obsesionada con su ex marido, acosadora, depresiva y desempleada, toma todos los días el mismo tren para ir a Londres a no hacer nada, y cada día pasa por delante de la casa de su ex y de unos vecinos sobre cuyas vidas fantasea. Pero un día que está borracha ve algo que no debe...

Comentario:

Debe reconocerse a esta novela primeriza que logra su propósito de crear intriga sobre los hechos que suceden. Es lo que en lengua inglesa se conoce como un "page turner", una de esas novelas poco exigentes en lo literario cuyo único interés es "saber qué pasa al final".  En lo demás, no destaca en casi nada.

La prosa es muy simple, incluso básica, y la estructura, articulada en las narraciones intercaladas de tres voces en primera persona es totalmente fallida, en el sentido de que las tres mujeres hablan casi igual y parecen sufrir el mismo tipo de traumas y obsesiones. Porque pone al inicio el nombre de la persona que habla, que si no... muchas veces no sabríamos de quién se trata.

La trama es muy sencilla, pero lo peor es la forma de desarrollarla, con un inicio muy extenso donde se cuenta con detalle maniaco (y repetitivo) la rutina de Rachel, la voz principal de la historia, en el rol de "testigo no fiable" de un crimen. Este personaje, como todos los demás, cae bastante antipático. No me parece mal que haya personajes insoportables o llenos de defectos y sin ninguna virtud en las novelas (la vida real nos ofrece ejemplos), pero es que en este libro TODOS son odiosos: bebedores, violentos, obsesivos, mentirosos...

Aunque, como dije al inicio, la novela cumple la función de intrigar con su trama de thriller o novela negra sin policías (más bien tira por el thriller psicológico), hay graves defectos que no se pueden pasar por alto.

La autora resuelve el asunto principal recurriendo a un recurso que a mí me parece un poco "facilón". La protagonista testigo olvida un hecho importante relacionado con el crimen (tiene lagunas de memoria muy oportunas) y luego, de pronto, lo recuerda cuando conviene a la historia. Por no mencionar ese "clásico" del asesino "confesando" y contando con pelos y señales qué hizo y por qué, en lugar de negar todo. No se rompió nada la cabeza la escritora, desde luego, aunque también hay que reconocer que dedica muchas páginas a pintarnos los traumas y borracheras de Rachel para justificar sus "olvidos".

Llama la atención lo mala que es la investigación policial (aunque en realidad, el libro no se centra en ella, solo la cita de pasada, como es lógico). El propio asesino cuenta que cavó con sus manos en la tierra y se rompió las uñas, pero nadie en su entorno pareció percibir estos "pequeños detalles" que podrían haberlo delatado.

Entre los puntos menos negativos: el relatar una historia desde el punto de vista de personajes poco usuales en las novelas, con vidas nada relevantes y sumidos en los convencionalismos más comunes. Casi un retrato de la vida de la mayor parte de las personas, dominada por la imagen y la hipocresía, falsas vidas felices en hogares supuestamente perfectos, pero que ocultan vacío e insatisfacción.

Sí me ha gustado el ambiente ferroviario donde transcurre la acción. Me gustan los trenes. Son muy cinematográficos.

En resumen, una novela mediocre (y para mí poco interesante) que se puede leer en la playa o en el bus para pasar el rato pero que no aporta gran cosa salvo averiguar quién es el asesino, algo que tampoco sorprende mucho. Que nadie espere un desenlace espectacular.

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lunes, 6 de abril de 2015

Invierno en París, de Imogen Robertson

 Invierno en París
The Paris Winter
Imogen Robertson
Traductora: Paloma Tejada Caller
480 páginas
Alianza Editorial



Sinopsis:

La pintora inglesa Maud no está en sus mejores momentos económicos. Gracias a una amiga consigue un puesto como señorita de compañía para una pareja de hermanos franceses. Pero pronto se dará cuenta de que no ha sido una buena idea...

Comentario:

Invierno en París es una novela que podría calificarse como misterio, e incluso como intriga psicológica. Está ambientada en el París de la Belle Époque, a inicios del siglo XX, en el mundillo de los pintores y aprendices de pintores que pululaban por entonces en la Ciudad de la Luz, y protagonizada, cómo no, por una de esas pintoras, una inglesa que ha abandonado su país en busca de fortuna y conocimiento. Maud es un personaje interesante, aunque no lo descubrimos del todo hasta pasada la mitad de la novela. A su alrededor se mueven otros personajes femeninos de muy diversa índole, desde Tania, una rusa de alto poder adquisitivo, a Yvette, una mujer del "arroyo", por decirlo de algún modo, pasando por condesas y señoritas que ayudan a los pobres, etc. Y pícaras como Sylvie, por supuesto. A mi modo de ver, quizás hay demasiados personales orbitándola pero bueno.

La ambientación y documentación está bastante bien llevada. Podría decirse incluso que el peso de la historia en su primera parte reposa sobre esas descripciones del París de la época y de sus habitantes. La autora, además, hace converger la historia personal de Maud y las peripecias de su intriga con los sucesos reales que se vivieron en enero de 1910 en París, un hecho catastrófico que no revelaré y que tiene importancia en el desenlace, uniendo así lo natural y lo humano, las fuerzas desaatadas de los elementos y las de las pasiones.

Hasta la mitad del libro la historia es pausada, por no decir lenta. Parece no ocurrir nada relevante. Todo son charlas entre la protagonista y otros personajes, paseos por las calles de París, sesiones de pintura, etc. Aunque también es cierto que, poco a poco, va introduciendo pequeños elementos de misterio que hacen que continúes con agrado la lectura.

Pero sobre el cuarenta por ciento, más o menos, tiene lugar un giro bastante radical que cambia el carácter de la novela, que pasa de ser un relato costumbrista de la Belle Époque a un relato casi de película de Hichcock, con unos villanos creíbles y con sus propios intereses contra los que se organizarán los otros personajes y elaborarán un plan. A partir de ahí, el interés va in crescendo hasta culminar en el espectacular (si fuera una peli habría bastantes efectos especiales) desenlace.

La estructura de la novela está muy bien planteada y construida. En cada capítulo se nos hace una descripción de un cuadro de personas o situaciones parisinas, que tiene que ver con lo luego descrito en dicho capítulo, y que forma parte de una ficticia colección titulada "Invierno en París", cuya autora se nos revela al final. Me ha llamado la atención sobremanera ese giro espectacular en el punto medio y cómo el personaje de Maud se torna más siniestro, obsesivo y casi tan malvado como el de los villanos.

Destaca también que en esta novela todo el peso de la acción recae sobre las mujeres, las cuales no se mueven por un interés romántico (para variar) sino por sí mismas, sus carreras, sus vidas y sus objetivos.
Me ha gustado sobre todo el personaje de Yvette, adicta al opio, huérfana de mala vida pero de buen corazón (un poco tópico, es cierto, pero queda bien), y muy especialmente, la relación que mantiene con Maud y su solidaridad con ella. Una amistad entre mujeres que pocas veces se ve en las novelas.

Lo cierto es que, aunque sea una historia no muy original en ciertos aspectos, está bien escrita y resulta agradable de leer. Tienes ganas de conocer el final. Eso sí, no me gusta que los personajes, hablando en francés como se supone que hablan, se llamen "mademoiselle" y "monsieur". De verdad, no hace falta, ya sabemos que están en París.


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