lunes, 14 de noviembre de 2016

La séptima función del lenguaje, de Laurent Binet

 La séptima función del lenguaje
La Septième fonction du langage
Laurent Binet
Traductor: Adolfo García Ortega
Seix Barral
448 páginas

 
Argumento:

El semiólogo Roland Barthes muere atropellado, pero no está claro que haya sido un accidente. El inspector Bayard y un joven profesor de la universidad, llamado Simon, investigan el asunto.


Comentario:

Hay que advertir que esta novela es un poco rara. Aunque el argumento se base en la investigación de un crimen, no es novela negra ni una novela policial. La estructura de misterio o thriller es una mera excusa para una especie de divertimento culto en el cual el autor introduce a famosos intelectuales (casi todos franceses, aunque también aparecen algunos de otras nacionalidades) y hace bromas e ironías acerca de sus ideas y personas, dentro de un ámbito temporal, el de los años ochenta en Francia (y en el mundo), muy bien reconstruido, con referencias a la cultura popular (cantantes, actores, presentadores de televisión, etc), a políticos como Mitterrand, Giscard, Rocard, Jack Lang, Fabius y otros, hechos históricos, etc.

La novela, pese a tocar áreas como la lingüística, la semiótica, la filosofía, la sociología, etc, no se hace ardua, ya que está narrada de forma ágil. Los personajes, como si de una novela de aventuras se tratara, buscan un misterioso documento con ciertos "poderes" a lo largo de diversas ciudades en su afán por aclarar la muerte misteriosa de Roland Barthes, un semiólogo francés que existió realmente (como espero que todo el mundo sepa...). Dado que hace un "cameo" el recientemente fallecido Umberto Eco, y teniendo en cuenta la estrutura narrativa adoptada y la temática, sospecho que el autor hace también un homenaje al semiólogo italiano, y a sus novelas, en las que conjugaba la erudición de un catedrático con la línea ligera de las historias populares de conspiraciones y aventuras.

Siendo así, no es extraño encontrar escenas de acción, encuentros con sociedades secretas que siguen protocolos y rituales "sangrientos" y absurdos, personajes misteriosos que aparecen y desaparecen, políticos que quieren ganar las elecciones con el poder de la palabra, vínculos inesperados entre hechos que no parecen tener nada que ver (las Brigadas Rojas, el atentado a la estación de Bolonia...), y alusiones a las funciones del lenguaje (que todos estudiamos en el colegio, aquello de la función fática, la conativa, etc) y las teorías del significado y el significante. Obviamente, también hay un componente metaliterario, que se plasma en el juego entre lo que se dice y lo que se quiere decir, los códigos de los géneros literarios, los héroes de la cultura popular como James Bond, las divertidas deducciones de Simon, que parece una especie de Sherlock Holmes de la semiótica, y sus dudas acerca de ser el personaje de una novela.

El tono, como es de imaginar, es de humor, un humor surrealista y, a veces, difícil de captar. Y es que la mayor traba para disfrutar esta novela es el desconocimiento de la gente de los autores-personajes y de sus teorías. Hablaré por mí, aunque de nombre conozco a casi todos los intelectuales citados, conozco muy poco sobre las ideas que defendieron, lo cual hace que me pierda los "chistes" o los juegos irónicos: Althusser, Foucault, Derrida, Deleuze, Kristeva, Lacan, Sollers, Eco, Barthes, Chomsky... y muchos más, aparecen en la obra; por desconocimiento (vuelvo a hablar por mí) a veces no sabes muy bien si lo que se cuenta son hechos reales o ficticios (aunque eso no afecta a la comprensión de la historia, por supuesto, pero sí hace perder matices). Lo mismo puede decirse de las charlas entre políticos, casi todos socialistas, que hay en el libro. Bien, Mitterrand y todos los demás sé quiénes son, pero las sutilezas de las diferencias idelógicas entre ellos quedan fuera de mi conocimiento.

Si se toma solo como novela de aventuras o misterio puede no resultar satisfactoria del todo, ya que la gracia es la broma y la casi parodia, y no la resolución de un caso policial.

Los personajes principales, Bayard y Simon, no son muy profundos que digamos, aunque tampoco es necesario. Cada uno representa una facción ideológica: lo reaccionario y el progresismo. A mí, personalmente, me ha gustado más el segundo, un intelectual que actúa casi como un héroe de aventuras, con su dosis de peligro, acción y hasta romance/sexo.

En resumen, una novela metaliteraria escrita según los códigos de los géneros populares donde hay lugar para todo: aventuras, sexo, feminismo, drogas, intelectualidad, rivalidades entre sabios, amputaciones de miembros, homosexualidad, saunas sórdidas, sociedades secretas inspiradas en la Palabra, un libro secreto que contiene algo que podría cambiar el mundo, mucha, mucha ironía y surrealismo. No apta para todo tipo de lectores, sin embargo.


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3 comentarios:

  1. Este libro va a salir en finés muy pronto. Todavía no me he decidido. Leí de Binet HHhH - Hitlers Hirn heisst Heydrich y fue absolutamente fantástico.

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    Respuestas
    1. Hola, riitta k: a mí me gustó. El otro que mencionas no lo leí, pero conozco gente que sí, y le gustó mucho también. Es un autor interesante.

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  2. Lei HHhH y acabo de leer La Septima Funcion del Lenguaje, de acuerdo contigo en lo de perderme un poco con las ideologias q representan los personajes he tenido que averiguar acerca del estructuralismo y post estructuralismo para poder entender las ironias del libro...definitivamente esta escrtio en tono sarcastico cuando se trata de describir a.estos personajes y sus posturas frente a la sociedad.
    Me demore en leerlo pero sinceramente me parecio magnifico. Muy recomendable.

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