Mostrando entradas con la etiqueta Metaliteratura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Metaliteratura. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de septiembre de 2023

El problema final, de Arturo Pérez-Reverte

El problema final
Arturo Pérez Reverte
Editorial: Alfaguara
328 páginas


Argumento:

Un viejo actor de Hollywood semi retirado, que adquirió fama interpretando a Sherlock Holmes, pasa unos días en una isla cerca de Corfú. Pronto, una tormenta aislará del mundo al actor y a los variopintos huéspedes del hotel donde se aloja. Lamentablemente, al tiempo, aparece el cuerpo de una de las clientas en un modo que da a entender que ha cometido suicido. Sin embargo, algunas pruebas discordantes alejan esta opción. Ante la imposibilidad de la policía de acudir al rescate, el actor toma el rol de Holmes, con ayuda de un escritor español de novelas de misterio, que será su Watson...


Comentario:

Un poco diferente de anteriores productos del autor, Pérez Reverte nos plantea una historia concebida como libro-juego más que como obra literaria. Así pues, el mayor interés es el juego o duelo entre autor y lector, uno tratando de enmarañar para que el otro no descubra el misterio, que, en este caso, y como cabe esperar en este tipo de novelas, es básicamente "quién lo hizo". 

En ese sentido, la obra es entretenida, ya que lees con el interés de descubrir al culpable, al asesino, sabiendo, naturalmente, de las trampas y trucos del autor para que no lo logres. Pérez Reverte sigue las normas clásicas y los tropos y situaciones típicas (la habitación cerrada, el grupo de personas aislado, etc), pero introduce un factor que, al menos a algunos lectores, podría resultarles chirriante, y hasta irritante, y que es la metaliteratura. 

La novela está plagada de interminables charlas, algunas muy repetitivas en cuanto a los conceptos y estructura, entre el Holmes apócrifo y el Watson de turno sobre las características y trucos de la novela de detectives (o mejor dicho, de la novela problema llamada en inglés whodunit), sin olvidarse de acompañarlas con citas de libros y de películas. El autor, es decir, el personaje que hace de Holmes, que, en realidad, es un actor que lo interpretó hace años, incluso llega a cuestionar varios aspectos de las novelas de misterio, con mayor o menor acierto, pero sin mucha originalidad. Nos dice, por ejemplo, que los crímenes de la ficción pueden ser más elaborados y también su resolución que los de la vida real... precisamente por eso, porque la vida real no tiene normas como sí tiene la literatura. Bueno... Tiene razón, pero es un poco obviedad, así como varias conclusiones más. También hace alguna afirmación discutible, como que lo que importa es el cómo se hizo, desdeñando la componente psicológica, social o cualquier otra que no sea el mero mecanismo. No estoy muy de acuerdo con esto. Incluso en un Whodunit la psicología y las motivaciones son importantes y hasta podrían afectar al "cómo" se realiza. En lo que sí estoy de acuerdo es en que muchas de las conclusiones y deducciones "geniales" de Holmes son mera literatura, es decir, deduce con eficacia porque lo decide el autor, no porque sean realmente buenas deducciones.

Dado que Pérez Reverte sigue al pie de la letra sus preceptos, los personajes de esta novela son un poco cartón piedra, muy idealizados, muy unidimensionales, excepto el protagonista, pero más que nada por acumulación de datos biográficos.

Sobre este punto, el autor elige inspirarse en el actor Basil Rathbone, pero sin que llegue a ser nunca Basil Rathbone. Le da otro nombre y se inventa los títulos de sus películas y hace suyas anécdotas de otros para poder meter más documentación y para tener más libertad también. Pero básicamente, a veces parece estar hablando y opinando por el autor.

La novela me ha gustado más en su parte de artificio whodunit que en la parte metaliteraria y metacinematográfica. Entiendo que eso es como un homenaje a las lecturas y pelis favoritas del autor, pero satura con demasiada información que, la mayor parte de las veces, no influye en el desarrollo de la trama. Tratándose de cine "antiguo", además, es de suponer que una buena parte de los lectores leerán esos nombres de actores como si fuera chino... Yo, que tengo una edad, sí conozco a Basil Rathbone, que, de hecho, me gustaba mucho de pequeña, y también a la mayor parte de las estrellas del Hollywood clásico. Por cierto, que el autor dice que Peter Cushing, uno de mis actores favoritos, era "bajito", ¿pero cómo puede ser eso si medía 1,82?

Como el protagonista es un actor inventado, por mucho que se inspire en Basil Rathbone, los títulos de sus películas son también ficticios, aunque cualquier persona con cierta cultura cinematográfica podrá identificar varias de ellas. "El capitán pirata" podría ser "El capitán Blood", por ejemplo, ya que en ella aparecen Rathbone y Errol Flynn, aunque a mi modo de ver el duelo más famoso entre ambos es el de Robin Hood. 

Volviendo a la novela en sí, hay varios detalles que no me han gustado. En primer lugar, la ambientación. Es decir, la justificación de que los personajes estén aislados varios días sin que pueda ir la policía. Vamos a ver, se nos dice que la policía no puede acudir porque hay muy mal tiempo, pero luego las descripciones de la isla son idílicas, con vistas de la luna, del sol... Apenas dice que sopla el viento en el mar... Pero queda muy forzado y nada creíble. A mí me resultaba imposible de creer que hubiera un temporal tipo DANA con el que no se pudiera navegar pero permitiera esos paseos a la luz de la luna y excursiones a ruinas y todo lo demás. 

Otra cosa que no me gustó fue el final y el asesino, cien por cien perezrevertiano. Es que es imposible sacarlo de sus arquetipos... Con todo, he de decir que no acerté quién era, ya que nos escamotean datos importantes, aunque justo es señalar que el autor, por boca de Basil, ya nos avisa de que está legitimado a ocultarnos cosas, engañarnos y cualquier truquito para que no adivinemos, como si eso fuera lo más importante...

En resumen, una novela imperfecta, metaliteraria, más homenaje que historia, planteada como un reto para el lector, que resulta fácil de leer y entretenida, además de mostrar toda la nostalgia posible por las lecturas y películas que forjaron el imaginario del autor. 


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)

domingo, 6 de noviembre de 2022

Dos formas de escribir una novela en Manhattan, de Carmen Sereno

Editorial: Chic, 2022
430 páginas
16,90 €
Ebook: 6,99 €

Argumento:

Siobhan Harris y Marcel Black, autores de novela romántica y negra respectivamente, aceptan el desafío de escribir una historia que participe de ambos géneros.

Comentario (con SPOILERS):

Dos formas de escribir una novela en Manhattan es una historia romántica de manual, con sus clichés y convenciones. Los dos protagonistas, Siobhan y Marcel, son jóvenes y guapos: la misma autora dice en los agradecimientos finales, que sus musos han sido Phoebe Dynevor y Regé-Jean Page, intérpretes de Daphne Bridgerton y Simon Basset, duque de Hastings, en la primera temporada de Los Bridgerton, basada en El duque y yo, de Julia Quinn, a la que también se hace referencia en la novela. Entre los homenajes se incluye, además, que el trauma que condiciona el comportamiento de Marcel tenga su origen en la infancia, aunque no sea el mismo que en la serie.

Siobhan y Marcel, otra de las convenciones del género, sienten atracción mutua a primera vista, en especial ella, fascinada por el físico de él, aunque el romance como tal, a nivel emocional, tarda un poco más en desarrollarse, con la redención del galán atormentado, incapaz de amar hasta que encuentra a la mujer adecuada, como tema principal y aparente conflicto que, en teoría, dificultará que el amor triunfe en un primer momento. El que cada personaje escriba un género, y el rechazo de él hacia el de ella podría serlo también. Sin embargo, ambas posibilidades se solucionan con relativa rapidez y facilidad. 

Si bien en el primer tercio de la obra ambos dan su punto de vista de la romántica, tras el rápido reconocimiento de Siobhan hacia la novela negra y lo bueno que es él como escritor, pronto se soluciona, a favor de ella, y se establece una colaboración sin apenas obstáculos que acaba con el conflicto casi antes de empezar. El trauma de Marcel se resuelve también apenas planteado, mediante una conversación poco satisfactoria con otro personaje, incapaz de justificar sus actos de forma convincente, y que, en realidad, no cambia la percepción que el protagonista tiene de su pasado. No hay un motivo real, grave, que los mantenga separados.

En cuanto a los personajes y su desarrollo... son guapos, con algún mínimo defecto que en realidad no lo es. Excepto el cambio de él cuando se descubre enamorado de ella, o que ella mejore como escritora con ayuda de los consejos de él, no hay mayor evolución. Las amigas de Siobhan, el amigo y la hermana de Marcel, y otros secundarios necesarios para el avance de la historia, cumplen con sus papeles clásicos de apoyo, confidentes, toque de humor etc... sin necesidad de tener mucha personalidad, distinguibles.

La  parte metaliteraria, en la que Siobhan y Marcel comentan, sobre todo, los clichés de la  romántica, se nota destinada a "reivindicar" el género ante posibles detractores. Aunque se habla también del género negro, y sus convenciones, apenas se le dedican unas pocas frases y títulos de obras. 

Clásicos como que se lee porque acaban bien, aunque la realidad no sea siempre así, y hasta referencias a las criticas "negativas", que alguno de los personajes califica como "destructivas" y sugerencia que quien las hace tiene mala intención o poca comprensión lectora, sin llegar a cuestionarse que puedan ser sinceras o, quién sabe, quizá hasta acertadas, completan los comentarios.

La obra fluye con naturalidad, sin grandes sobresaltos ni giros sorprendentes, sin demasiados escollos. Quizá resaltar los capítulos de Nueva Orleans, el recorrido de los protagonistas por la ciudad, la mención de sus barrios o las consecuencias del huracán Katrina, y los destrozos que ocasionó en 2005, que, por interesantes y dramáticos que sean, no parecen aportar algo relevante a la historia de amor.

En resumen, Dos formas de escribir una novela en Manhattan es una novela romántica que permanece fiel a sus convenciones, bien redactada, con cierto ingenio, algo de metaliteratura, que no aporta novedades en forma ni fondo y, seguramente, satisfará a quienes disfrutan del género.


***T***

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)

lunes, 11 de noviembre de 2019

Estudio en negro, de José Carlos Somoza

Editorial: Espasa, 2019
368 páginas.
19.90 €
Ebook: 8.99 €

Argumento:

A finales del siglo XIX, la enfermera Anne McCarey llega a la residencia Clarendon, donde le encargan el cuidado de un paciente conocido como Señor X, quien se dedica a investigar varios crímenes sin moverse de su habitación.

Comentario:

Estudio en negro se diferencia y destaca entre otras novelas del género (misterio, aventuras…) gracias al buen hacer de su autor, capaz de conseguir con una buena redacción y una historia sólida, que, sin serlo, parezca algo distinto.

Ya desde el título (la primera aventura del detective se titula Estudio en escarlata) se hace evidente el homenaje a las novelas de Arthur Conan Doyle protagonizadas por Sherlock Holmes, cuyas características se replican en el misterioso Señor X con mayor o menor sutileza, algunas más evidentes que otras, como la capacidad deductiva, el uso de estimulantes, tocar el violín o los chicos de la calle como ayudantes. Este juego metaliterario, bastante logrado e interesante, tiene, además, parte importante en la investigación.

La narración en primera persona se reserva esta vez a Anne, a modo de Watson, cuyo relato subjetivo, hecho a posteriori, contribuye a crear y mantener varios misterios menores, algunos más fáciles de deducir que otros, uno o dos incluso tan evidentes que resulta raro que la protagonista no se dé cuenta de lo que pasa.

En cualquier caso, y a diferencia de otras novelas actuales, en Estudio en negro, aunque se intenta distraer de lo que realmente pasa, no hay engaños como tales: el autor da pistas y posibilidades para que se deduzca todo lo que pasa, incluso bastante antes de que lo hagan los protagonistas, algo de agradecer en una época en la que, muchas veces, la sorpresa parece la única meta en la resolución de una novela.

Aun así, en el tramo final, cuando ya parece todo resuelto, y explicado en detalle por el Señor X a su enfermera, hay dos o tres concesiones al muy de moda intento de que no se pueda averiguar todo lo que sucede antes de que se cuente, con giros más o menos sorpresivos, alguno más pertinente que otro, que alargan la historia de forma a veces un tanto artificiosa.

El resto de los personajes, vistos siempre desde el punto de vista de Anne, como el personal del sanatorio, intérpretes de obras teatrales, los niños, el Señor X o el propio Doyle, aun sin presentar rasgos de gran originalidad, están lo bastante desarrollados como para que importe lo que les pueda suceder, en especial a varios de ellos.

Durante la investigación de los crímenes, además del homenaje a Sherlock Holmes se perciben, en el tratamiento del teatro, características similares a las de otras obras del autor (Clara y la penumbra, El cebo…), lo que le resta parte del componente novedoso, aunque permite identificar algunas claves del mundo interior de Somoza, de lo que le interesa.

En resumen, Estudio en negro es una novela bien escrita y planificada, en la que destaca un sentido y eficaz homenaje a Sherlock Holmes y una resolución que aclara todos los enigmas (detallada y tópica confesión incluida). Si bien no aporta nada nuevo al género del misterio, es una lectura agradable, que mantiene el interés por continuar leyendo hasta conocer la conclusión. Además es la primera entrega (autoconclusiva) de una trilogía.


Otras novelas de José Carlos Somoza reseñadas en este blog:



***T***

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)

lunes, 9 de julio de 2018

La desaparición de Stephanie Mailer, de Joël Dicker

T.O.: La Disparition de Stephanie Mailer
Editorial: Alfaguara, 2018
Traducción: María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego
650 páginas
22,90 €
Ebook: 12,99 €

Argumento:

Una conversación entre la periodista Stephanie Mailer y  Jesse Rosenberg, un policía a punto de jubilarse, hace que se reabra un caso de asesinato ocurrido veinte años atrás, bajo la sospecha de que no se halló al verdadero culpable.

Comentario:

«La desaparición de Stephanie Mailer» se antoja una novela desmedida, irreflexiva, demasiado extensa, en la que el autor pone demasiado de todo, desde personajes a tramas, o a giros más o menos sorprendentes, lo que ocasiona un ritmo irregular, lleno de altibajos de interés muy marcados.

Gran parte de la historia se ocupa del cuádruple crimen ocurrido casi dos décadas atrás, centrada tanto en la investigación realizada en la actualidad como en los flashbacks que relatan cómo se llevó el caso entonces. Estas incursiones en el pasado, además de irrumpir de forma abrupta son innecesarias, al menos tan desarrolladas, y se agradecería un resumen mucho más conciso, que aligeraría tanto la lectura como el número de páginas.

La narración hace especial hincapié en la vida de uno de los protagonistas, Jesse Rosenberg, y en lo que sucedió con su novia, Natasha (de tal previsibilidad que sorprende la cantidad de páginas que se le dedican, tanto a tratar de hacer que parezca un misterio como a evitar decirlo), sin que ni así se consiga despertar empatía o simpatía por Jesse, ni por cualquiera de los innumerables personajes que desfilan por la novela con el único afán aparente de evitar que se averigüe quién hizo qué, o no, o por qué.

Y es que hay multitud de personajes con punto de vista, desde policías y sospechosos hasta otros que no tienen implicación con los asesinatos pero gozan igualmente de su correspondiente punto de vista, ya sea en tercera o primera persona, con largos capítulos en los que relatan sus vidas, sin el menor interés y, lo que es peor, sin afectar a la trama principal. Quizá sí, a veces, tienen que ver con la parte metaliteraria, metida casi por la fuerza para que el autor, como en «La verdad sobre el caso Harry Quebert» (con la que comparte varias similitudes, tanto en forma como en fondo), suelte sus reflexiones sobre literatura y crítica, tan superficiales como tópicas, aunque en algunos momentos funcionen.

Los capítulos relacionados con la obra de teatro «La noche negra», su autor, Harvey Kirk  y los intentos de representarla (lleva años de ensayos para elegir el reparto…) o los de Meta Ostrovski y sus contradicciones quizá sean de  los más curiosos de la novela:

«—Desde ayer me tiene obsesionado una idea; me apetece presentarme a la audición de La noche negra. —Y ¿por qué no?—¡Porque es imposible! ¡Soy crítico literario y crítico de teatro! No puedo ser ni escritor, ni intérprete.—Creo que me he perdido, Meta... —¡Hombre, Steven, esfuércese un poquito, por Dios! Explíqueme por qué milagro un crítico de teatro iba a poder actuar en una obra. ¿Se imagina qué pasaría si los críticos literarios se pusieran a escribir y los escritores se hicieran críticos literarios? ¿Se imagina a Don DeLillo escribiendo en The New Yorker una crítica de la última obra de David Mamet? ¿Se imagina qué habría pasado si Pollock hubiera hecho la crítica de la última exposición de Rothko en The New York Times? ¿Se imagina a Jeff Koons desmenuzando la última creación de Damien Hirst en The Washington Post? ¿Puede concebir que Spielberg escriba la crítica de lo último de Coppola en Los Angeles Times? «No vayan a ver esa porquería. Es una abominación.» A todo el mundo le parecería, con razón, escandaloso y falto de objetividad. No se puede hacer la crítica de un arte que se ejerce.Bergdorf, captando el derrotero intelectual de Ostrovski, le comentó entonces:—Técnicamente, Meta, usted ya no es crítico, puesto que lo he despedido.»

La redacción, sin personalidad destacable, demasiado sencilla y convencional, incluso superficial, acompañada de un texto que parece el de un borrador en el que el autor pone casi todo lo que se le ocurre, antes de decidir lo que resulta útil y necesario y eliminar lo superfluo, contribuyen a inflar una novela excesiva en todos los aspecto, desde el mencionado número de páginas al de personajes y subtramas, algo que también parece tener como finalidad enredar tanto los hechos que resulte imposible deducir todo lo sucedido, tanto en el pasado como en el presente.

Afortunadamente, pese a las vueltas que da el autor a lo sucedido tanto en 1994 como en 2013, tiene el suficiente oficio como para lograr que no se pierda de vista quién es quién y su papel (en caso de tenerlo) en la historia, lo que permite adelantarse a los protagonistas en varias ocasiones, pese a lo «tramposo» de algunas situaciones, como el repentino romance sorpresa que se cuenta al final.

En resumen, «La desaparición de Stephanie Mailer» es una novela irregular, a veces entretenida y otras exasperante, excesiva, con solo algunos momentos de interés. Puede interesar a incondicionales del autor o a quienes les gusten los «sorprendentes» giros argumentales (aunque sean a costa de la verosimilitud de la historia: Alice y Steven).


***T***

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)

lunes, 30 de abril de 2018

El inesperado plan de la escritora sin nombre, de Alice Basso

T.O.: L'imprevedibile piano della scrittrice senza nome, 2015
Editorial: Planeta
Ebook: 10,99 €

Argumento:

Silvana Sarca, escritora fantasma para una editorial, ve como su satisfactoria e independiente vida cambia de forma radical: un romance y un misterio ponen a prueba su capacidad de análisis de las personas.

Comentario:

«El inesperado plan de la escritora sin nombre» es una obra que no se puede clasificar en un solo género. Narrada en primera persona por su protagonista, abarca desde la metaliteratura hasta la novela romántica y la de misterio, con desigual interés e intensidad. En principio parece abordar los distintos temas siguiendo un orden, separados entre sí, hasta que llega un momento en que se unen con naturalidad.

Durante aproximadamente el primer 25%, la protagonista se recrea en contar, con detallados ejemplos, en qué consiste ser una escritora fantasma, cómo hace su trabajo y el don que tiene para ello. Esta parte metaliteraria podría interesar a quien le gusten las novelas que tratan de creación literaria, mencionan obras conocidas, e incluso juegan especular sobre la realidad, o no, de los personajes. La autora, que ha trabajado en varias editoriales, despliega con destreza y credibilidad sus conocimientos de varios temas relacionados con ese mundillo.

Esto da ocasión a que Vani se relacione con Riccardo, uno de los autores cuya obra escribe, con quien inicia un romance que ocupa buena parte de la historia, alternando con la dedicación a ayudar a su vecina Morgana, con quien se identifica, y la amiga de esta, Laura, en sus cuitas adolescentes.

Poco después, la desaparición de Bianca, una autora de autoayuda, propicia que Vani ponga a prueba sus cualidades (similares a las de Sherlock Holmes) y presenta al comisario Berganza, compendio de varios personajes literarios de esas novelas de intriga que él mismo lee (en especial el Marlowe de Chandler), en una investigación resuelta con excesiva sencillez, sin apenas intriga. La deducción puede incluso resultar decepcionante y hasta «tramposa», aunque no la charla que la joven mantiene con quien tiene retenida a la víctima, en la que muestra su empatía.

La obra está bien escrita, relatada en una primera persona muy acertada, en la que se incluyen algunos flashbacks (al pasado de la protagonista y a cómo consiguió su empleo en  la editorial), unos más pertinentes que otros, ya sea para mostrar algún trauma de Vani, la relación con su familia o una faceta de sus dotes que luego le será útil.

Los personajes, entre los que destacan secundarios como Riccardo, Berganza, Morgana y Laura o el editor, se muestran a través de la mirada intensa y compasiva de Vani, quien se erige en protagonista absoluta de la historia. De hecho, a veces da la impresión de que tanto el trabajo como el romance o la trama de misterio, fueran una excusa para hablar de Silvana, quien se identifica, en algunos aspectos, con la Lisbeth Salander de Stieg Larsson. Es un personaje complejo, poco convencional, tan sincera y compasiva como implacable, capaz de llenar con su personalidad toda la novela sin que (hasta cierto punto) importe la resolución de las diversas subtramas.

En resumen, «El inesperado plan  de la escritora sin nombre» es una novela bien escrita, muy entretenida, en la que todo gira en torno a su protagonista,  que satisfará  más o menos según lo que se espere de ella, y es la primera de una serie protagonizada por Silvana «Vani» Sarca que ya cuenta con varias entregas más.


***T***


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)

martes, 10 de abril de 2018

Firmamento, de Màxim Huerta


Editorial: Espasa, 2018
Colección: Espasa Narrativa
256 páginas
19,90 €
Ebook: 12,99 €

Argumento:

Ana y Mario recuerdan pasajes de sus vidas, de su historia en común.


Comentario (con SPOILERS):


Relatada a dos voces, Ana y Mario, en primera persona y distintos tiempos, y dividida en tres partes, «Firmamento» contiene características habituales en la obra del autor, en especial las referencias cinematográficas y literarias y la detallada descripción de las emociones de los personajes. Como en «La parte escondida del iceberg», da la impresión de que al autor solo le interesa relatar sentimientos, lo que hace con una prosa a veces poética, otras repetitiva, dejando de lado dotar de significado a la obra, si bien en esta ocasión parece intentarlo.

A veces resulta difícil saber qué ha pasado antes o después, qué es real o ficción, de que sirven los primeros capítulos, con Ana y Mario relatando sus anodinas, y solitarias, vidas (él lamentando la pérdida de un amor, ella planeando la búsqueda de una nueva pareja por internet), con ese tono a veces surrealista, en el que destacan las reflexiones de ella sobre subir o bajar escaleras en un piso con ascensor o las de él en torno al colchón en el que duerme (cuya intención y significado se ignoran):


«Me muevo en el colchón buscando la forma. Otra forma. Puedo ponerme en la postura del anterior inquilino como si fuera un molde de su cuerpo. Me da un poco de asco, pero percibo su cuerpo bajo el mío. Intento acoplarme a ese molde anónimo.Era más grande, no soy tan alto. Dormía de lado. El brazo a lo largo del cuerpo pesado. Llegaba con los pies al borde del uno noventa. Me siento un juguete guardado en la caja equivocada

Hay un momento, hacia los dos tercios de la novela, cuando esta se vuelve metaliteraria, en la que da la impresión de que va a contar algo, quizá sobre la a veces difusa línea entre la realidad y la ficción, y la transformación de una en otra, sobre la construcción de historias (Mario es un negro literario que se envía cartas, físicas, a la antigua, con su editora, con quien habla del proceso creativo) y es posible que interese a quienes disfrutan de la literatura que habla de literatura, si bien la estructura de la novela deja una impresión confusa.

Que Ana y Mario se cuenten mutuamente en las misivas cosas que ya saben, a modo de información a quien les lee, queda un tanto forzado, aunque también se reconoce la «necesidad» de hacerlo para entender lo que ha sucedido antes y la mencionada utilización de la realidad para crear ficción a conveniencia e interés de los personajes implicados.

En resumen, «Firmamento» es una novela correctamente redactada, emocional, con altibajos de interés, confusa en su redacción, intenciones, y final (los tiempos en los que suceden los hechos, lo que pasó de verdad o no), que  deja con la sensación de algo que pudo ser y no fue.



Otras novelas de Màxim Huerta reseñadas en este blog:

-La parte escondida del iceberg
-La noche soñada
-Una tienda en París
-Que sea la última vez...


***T***

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)


jueves, 18 de enero de 2018

Arañas de Marte, de Guillem López

Editorial: Valdemar, 2017
Colección: El Club Diógenes/CD-334
Ilustración de cubierta: Santiago Caruso
256 páginas
13.20 €

Argumento:
Hanne empieza a sufrir experiencias extrañas tras perder a su hijo Joan víctima de una enfermedad.

Comentario (con SPOILERS):

Una de las cosas que más destaca en la novela es la parte formal. Narrada en tercera persona y presente, desde los principales puntos de vista de Hanne y su marido Arnau, con la incursión ocasional de Joan, hijo de ambos, y algún otro personaje secundario, enseguida se nota que el autor tiene una prosa culta, llena de imágenes propias (evita frases tipo «doblado en un ángulo imposible» o «los ojos como platos»), a veces muy visuales y ricas en matices, aunque también con el riesgo de sobrecargar la historia en momentos puntuales.

La inclusión de diversos elementos a modo de leitmotiv: la foto de Alain Delon, los caballitos de mar o la novela pulp «Arañas de Marte» entre ellos, contribuye a enriquecer la novela, dándole hilos conductores y ratificando la impresión de que cada pequeño detalle está bien pensado e incluido con una intención concreta.

Para quien conozca un poco el género en que se inscribe «Arañas de Marte» (entre la ciencia ficción y la fantasía), no será difícil identificar temas habituales (la posibilidad de mundos paralelos, de seres extraterrestres decididos a colonizar la Tierra y a sus habitantes, agujeros negros,  locura…) o incluso o similitudes con la obra de sus autores (Philip K. Dick), lo que elimina el factor originalidad, si bien la habilidad del autor para manejar situaciones, abordar posibilidades y retorcer la posible interpretación de los hechos consigue mantener el  interés acerca de lo que pasa.

Los personajes no están desarrollados más allá de los rasgos básicos (la pérdida del hijo, el romance entre Hanne y Arnau…) necesarios para que funcionen al servicio de la enrevesada historia en la que se ven implicados. Por ejemplo, la madre y la amiga de ella apenas tienen interés, aunque el doctor Jaume Boix y su becario, Max, protagonistas del capítulo 10 (uno de los más intensos de la novela) son más atractivos, quizá por la relevancia de lo que sucede en las pocas páginas en las que aparecen.

En este el capítulo casi metaliterario, el neuropsicólogo es también el autor de la novela «Arañas de Marte», que lee Hanne y tiene gran importancia en la historia, sobre todo en cuanto a la dificultad para distinguir entre realidad y ficción. También se abordan algunos temas de la obra con cierta profundidad, en especial el que achaca lo que le sucede a la protagonista a la pérdida de su hijo (a destacar que la novela empieza y termina hablando de Joan). O el clásico que los personajes se cuestionen su realidad, en esta ocasión a cargo del becario: «―Si todo pasa en su mente, ¿dónde nos deja eso a nosotros? Quiero decir, ¿no somos un producto de su imaginación?»

En resumen, «Arañas de Marte» es una novela muy bien planificada y redactada, sumamente entretenida, con premisas interesantes aunque no originales, cuya resolución no acaba de ser satisfactoria, quizá porque queda con la curiosidad de ver cuál hubiera sido el resultado si el autor se hubiera decidido por una de las posibilidades que apunta, para darle sentido y profundidad, en lugar de dejar abierta la interpretación de lo que sucede.


***T***


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)


jueves, 16 de noviembre de 2017

Niebla en Tánger, de Cristina López Barrio

Editorial: Planeta, 2017
320 páginas
20.90 €
Ebook: 12.99 €

Argumento:

Tras un breve encuentro con un hombre que se identifica como Paul Dingle, Flora Gascón, insatisfecha con su vida, viaja a Tánger en su busca, guiada por una novela en la que él aparece como protagonista.

Comentario:

«Niebla en Tánger» es una de esas novelas que intentan aunar varios géneros (misterio, romance, metaliteratura, viaje iniciático y hasta un intento de fantástico) con resultados más o menos satisfactorios.

Una de las primeras cosas que se notan es que se trata de una obra bien redactada, con imágenes personales (nada de «Ojos como platos» y coletillas/frases hechas similares), creativas, en ocasiones poéticas y una estructura que, alternando puntos de vista (Flora en tercera persona y presente, la novela que lee, «Niebla en Tánger» en primera persona y pasado), avanza con seguridad hasta su conclusión.

Quizá se podría objetar que los capítulos de la novela que lee la protagonista (cinco, y un epílogo) están algo abarrotados, con mucha información en poco espacio, partiendo de una narración despaciosa y detallista que se precipita según llega la necesidad de concluir la historia, algo que hubiera quedado más disimulado de haber puesto estos pasajes a modo de fragmentos escogidos en lugar de simular la obra completa.

Entre los personajes destacan ambas narradoras, en especial Flora, quien, buscando a Paul Dingle (el actual, el del pasado, ambos, ¿el mismo?), se busca a sí misma, sumida en una situación insatisfactoria (un matrimonio en busca de descendencia, un trabajo anodino, una madre a quien teme decepcionar) en la que su amante de una noche es una excusa para el cambio.

Marina Ivannova, alter ego de su autora, Bella Nur, contribuye tanto a la trama de crimen y misterio como a la metaliteraria, jugando a la autobiografía, a las identidades (también Flora Gascón utiliza el apellido de su abuela, Linardi, y simula tener un blog literario), a la sutil línea que hay entre la realidad y  la ficción, con repetidas referencias a la obra de Oscar Wilde («El retrato de Dorian Grey», «La decadencia de la mentir») a modo de apoyo a su opinión:

«—Usted conoce a Paul.
Los ojos de Bella Nur se iluminan. 
—Le conocí igual que tú —dice. 
 ¿Bella Nur también fue amante de Paul?, se pregunta Flora. 
—¿Cuándo sucedió?
—Hace muchos años, ya soy una anciana. Además, yo conozco muy bien a mis personajes. 
—Paul también es un hombre de carne y hueso.
—Y un personaje de mi novela. Oscar Wilde tiene un maravilloso libro que se titula La decadencia de la mentira.  ¿Lo conoces?
—He oído hablar de él, pero no lo he leído.
—Bien, pues Wilde afirma, y yo estoy de acuerdo, que el arte, la escritura en este caso, no debe imitar a la vida, sino la vida al arte la mayoría de las veces. Wilde decía que en su época se escribía mal porque los escritores mentían muy poco. La mentira en el arte había caído en el oprobio. Escritores como Zola se aferraban demasiado a la realidad, hacían realismo sin imaginación y no realidad imaginativa. Sin embargo, los personajes de Balzac poseían el vivo colorido de los sueños. El arte, si es verdadero, toma la vida como materia bruta, la recrea, la inventa, la imagina, la sueña, dice Wilde. El artista ha de crear la vida, no copiarla.
—¿Mintió usted entonces en Niebla en Tánger?
—No entiendes nada, querida Flora, yo no mentí, creé vida. Espero que puedas comprenderlo.»

Otros personajes (el marido y la madre quedan pronto desdibujados, una molestia, algo que rechazar, de lo que huir), son Deidé Spinelli, la psicoanalista, por Skipe, de la protagonista, excéntrica, divertida, consejera. Y Armand Cohen, quien acompaña a Flora en su recorrido por Tánger (otro personaje destacado), por el presente y por el pasado, colaborador en la «investigación» que lleva a cabo.

La trama de misterio está bien llevada, aunque la conclusión sea un tanto previsible (en el sentido de lógica, no como algo negativo), si bien puede extrañar que a Flora no se le ocurra hasta bien avanzada la obra la explicación de algo que, por momentos, adquiere tintes fantásticos.

En resumen, «Niebla en Tánger» es una novela bien escrita, que mantiene el interés, y logra conjugar las diversas tramas (misterio, metaliteratura, romance) y su resolución manteniéndose dentro de la lógica y el realismo, sin caer en sorpresas o giros espectaculares que le hubieran restado credibilidad.


Nota: Niebla en Tánger es la novela Finalista del Premio Planeta 2017.


***T***


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)

martes, 2 de mayo de 2017

Arcadia, de Iain Pears

Arcadia
Iaian Pears
Traducido por: María José Díez Pérez 
637 páginas
Editorial Espasa


Argumento:

El profesor Lytten, en los sesenta del siglo XX, escribe una especie de novela fantástica (en realidad, solo toma notas) mientras critica a Lewis y Tolkien, que describe el mundo de Anterworld, un batiburrillo de sus gustos personales e ideológicos, con mucho de novela pastoril. 
La loca matemática Angela, que viene del futuro, ha construido una máquina para viajar por universos paralelos huyendo de un villano que vive en la distopía futura donde ella ha dejado a su hija, la cual deviene en rebelde líder de renegados que rechazan la tecnología... La matemática usa las fantasías del profesor para construirse un mundo, pero la irrupción en él de una joven, amiga del profesor, trastoca sus planes...

Comentario:

A priori, la novela tenía todo para gustarme: universos paralelos, metaliteratura, ciencia ficción, distopías, viajes por el tiempo..., sin embargo, se me ha hecho muy cuesta arriba y ha sido toda una odisea terminarla. ¿La razón? Pues no lo sé muy bien... quizás que son casi setecientas páginas no necesariamente llenas de "acción", sino más bien pobladas de largas conversaciones y lances que no me han interesado en absoluto, pese a apreciar, cómo no, la pericia del autor al pergeñar una trama tan complicada que envuelve varios hilos argumentales interconectados e interdependientes. 

Sí, la trama es enrevesada, hasta el punto que decidí no analizar si todo cuadraba al final (lo cual me obligaría a releer, horror). Especialmente pesada me ha parecido la trama del mundo imaginario Anterworld (leyéndola se entiende que el profesor Lytten no pasara a la historia como sí lo hicieron Lewis y Tolkien, al primero de los cuales pone a caldo, ejem, después de imitar sus soluciones, como el portal dimensional escondido en el sótano, similar al que hay en el armario de Narnia, y otros detalles). También hay un homenaje a una obra de Shakespeare ("Como gustéis"), con pastores y personajes femeninos vestidos de hombre y los todos los tópicos de la novela pastoril, y más homenajes que no he pillado pero que la joven Rosie/Rosalind, intrusa en el mundo imaginario, nos señala algunas veces, desenmascarando la escasa originalidad de su mentor, el profesor, que ha copiado todo lo que ha podido para crear su fantasía.

Solo hay un personaje que me ha despertado cierto interés: la matemática Angela, un personaje femenino atípico (y por ello bienvenido), de unos sesenta y tantos, mejorada-manipulada tecnológicamente con drogas e implantes en el cerebro y que es un auténtico genio, pero está loca como una cabra y posee una moral algo dudosa y en cierto modo criminal. El profesor es aburrido como él solo; la chica duplicada (aparece en dos mundos) con alguna chispa de inteligencia que pronto se sofoca; y el resto, meros clichés o roles de relleno sin personalidad (a destacar el muy anodino Jack). 

La prosa no es muy brillante, dejémosla en correcta; destaca por su densidad, con abundantes parrafadas que desaniman al ojo que osa penetra en tan intrincada hojarasca. Las escenas son en exceso largas así como el elenco de personajes y de subtramas.

Tenemos tres escenarios principales: el Oxford de los años sesenta, donde vive Lytten y donde tiene lugar la trama de su creación literaria, además de una de espías, que me ha aburrido un poco; en esa época también vive Rosie, que por accidente termina en el Anterworld imaginado por Lytten y recreado por Angela,  y que al final termina protagonizando una novela romántica sin emoción ni chispa. 

El segundo escenario, es el propio Anterworld, un mundo de fantasía (sin magia), sumido en una eterna pre-industrialidad, tremendamente burocrático y formalista, en el que las máximas autoridades son los "narradores", conocedores de la "historia". 

El tercer escenario es el futuro, una distopía hiper tecnológica dirigida por científicos en la que vive Emily, la hija de Angela, la líder de un grupúsculo de renegados que recuerda a los del Mundo Feliz de Huxley (no quieren que los curen de la vejez, odian la tecnología y esas cosas).

La historia que más me ha interesado es la de la matemática que viaja por los mundos y los crea con su máquina (narrada en primera persona, a diferencia del resto, lo cual quizás ha hecho que me pareciera que tenía más personalidad que los otros); el resto me ha producido un ligero tedio.

Y repito, admiro que el autor haya sido capaz de crear ese entramado, con cierto humor sutil, homenajeando-parodiando estilos literarios, haciendo metaliteratura y vinculando la vida real con el arte, pero a mí no me ha llegado. No he tenido siquiera intriga, ya que casi todo era previsible a poco que uno se fijara, incluida la identidad de uno de los personajes que se revela al final, que está cantadísimoooooo.

En resumen, un libro que podría gustar a los fans de la literatura de mundos alternativos, pero que a mí se me ha hecho más largo que un día sin pan. Nota: la editorial vende esta novela con el siguiente lema: "Una mezcla perfecta de Tolkien y C. S. Lewis con pulso de un thriller político y elementos de ciencia ficción clásica." Pero Tolkien no está ni se le espera... ojo.


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)

miércoles, 26 de abril de 2017

La parte escondida del iceberg, de Màxim Huerta

Editorial: Espasa, 2017
Colección: Espasa narrativa
380 páginas
19.90 €
Ebook: 12.99 €

Argumento:

Max regresa a París para intentar recordar, y olvidar, un amor perdido.

Comentario:

«La parte escondida del iceberg» es una obra difícil de clasificar (aunque el autor la define como «novela»), indecisa, sobre todo, entre la guía turística de París, la autobiografía más o menos sincera centrada en la pérdida de un amor y el intento de asumirlo, y la creación literaria, pasajes en los que se comentan los motivos del autor para escribir, sus temas recurrentes, anécdotas sobre novelas anteriores etc...

En la parte dedicada a París, personaje que comparte protagonismo con Max, quien está escribiendo una novela sobre el recuerdo y el olvido, recordar para olvidar y crear nuevos recuerdos, o algo así, el protagonista recorre calles, cafés, monumentos, barrios, cuenta lo que bebe, lo que come, las conversaciones intrascendentes con camareros acerca de cómo quiere la bebida, lo que otros escribieron sobre la ciudad, canciones y cantantes franceses, con especial atención a Jacques Brel y su canción Ne me quitte pas (No me dejes), titulo de la anterior obra del autor. Lamentablemente, si la intención es mostrar París, o su París, a alguien que no la conozca, no se logra, e incluso puede producir el efecto contrario al buscado, al hacer que parezca solo una sucesión de nombres más o menos conocidos.

Los pasajes dedicados al amor perdido y a la lucha entre intentar recordar y olvidar, comprender y sanar, son deliberadamente inconcretos (quizá por tratarse de hechos reales, por pudor, cobardía, prudencia o algún otro motivo), llenos de vaguedades, y divagaciones, repeticiones de conceptos, intenciones y emociones, en las que no por decir no menciona ni el nombre ni el género de esa persona (veintitrés años, largo cabello rubio, ojos azules), apenas hace referencias (en un momento dado le pide que hable con sus contactos para ayudarle en su profesión de modelo, algo que Max considera lógico y normal) a cómo era la relación, a su desarrollo y final. Este tipo de relato puede satisfacer a quienes tengan facilidad para identificarse emocionalmente, y tal vez menos si se prefieren ejemplos, escenas, situaciones, motivos, algo más novelado.

La faceta autobiográfica se extiende además a la infancia de Max, la familia, el trabajo y la literatura. El autor ha afirmado que se entenderá por qué dejó «El programa de Ana Rosa», si bien no aporta detalles que no se pudieran deducir viendo su despedida en este programa o declaraciones posteriores. Igualmente, la relación con sus progenitores y con la familia materna se deja intuir en novelas anteriores («La noche soñada»).

En cuanto a la parte metaliteraria, que incluye tanto las referencias a novelas que tienen a París como protagonista como citas de varias obras y autores, quizá lo más interesante se encuentre en el relato de los temas recurrentes del autor (algunos, como París, la familia, la niñez, el recuerdo, el olvido, son fácilmente identificables cuando se han leído varias de sus novelas), la forma en que se documenta (cuenta cómo encontró el cartel que da origen a «Una tienda en París» y otros detalles relacionados con su desarrollo) y los motivos por los que escribe y se considera escritor.

 «Escribo novelas para inventarme personajes, inventarme la vida y liberarme de algunos fantasmas; ahora —redundancia— soy yo el personaje hasta que cierres este libro. Luego callaré y me negaré a responder preguntas. Pero ahora que me lees, confieso que ando con cuidado buscando palabras para darle sentido a un sinsentido: su ausencia. Qué fácil era escribir sobre otros. Qué difícil resulta narrarse a uno mismo.»

En resumen, «La parte escondida del iceberg» es una obra que su propio autor define a veces como novela, otras como autobiografía o autoficción, perjudicada por el exceso digresiones, citas de obras ajenas, enumeraciones de lugares, saltos temporales confusos, situaciones inconcretas, continuas repeticiones de datos ya comunicados, pero, sobre todo, por un exceso de pudor, o lo que sea, del autor, que se refugia en vaguedades, dificultando la identificación con los pasajes más emotivos, personales, sentimentales, de la historia que pretende transmitir.


***T***


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)

lunes, 17 de abril de 2017

Maus: relato de un superviviente, de Art Spiegelmann



 Maus: relato de un superviviente

Maus: A Survivor's Tale
Art Spiegelmann
Traductor: Cruz Rodríguez Juiz
Literatura Random House
296 páginas

Argumento:

Art, un dibujante de cómic, quiere escribir un libro con la historia de cómo su padre, un hombre amargado por la muerte de su esposa,  sobrevivió al Holocausto nazi. Durante una serie de entrevistas, vamos conociendo los hechos atroces que vivió en Polonia.

Comentario:

No soy lectora habitual de cómics o historietas, pero sentía curiosidad por esta obra que, al parecer, es bastante famosa y ha sido reconocida por el público y la crítica desde su publicación.

El autor se inspiró en la vida de sus padres (en especial en la de su padre) para crear este extenso relato sobre el Holocausto judío, lo cual añade un cierto aliciente  a la historia. Se divide en dos tomos, uno de los cuales se centra en las aventuras del padre del autor antes de ingresar en el campo de concentración de Auschwitz, en Polonia. El segundo, de ahí en adelante hasta que logra reunirse con su mujer y huir de Europa.

La historieta me ha parecido demasiado larga, reitero, en especial porque resulta pormenorizada contando, sin seleccionar las situaciones para darles énfasis a las importantes. Por otro lado, tampoco me parece que aporte mucho al tema, ya bastante trillado (aunque fue novedoso en su momento que un arte como el cómic se interesara por un asunto tan delicado y profundo). Para alguien que no conozca mucho sobre el exterminio de judíos por parte de los nazis puede ser impactante por la crudeza de algunas descripciones y situaciones (incluso para quien lo conozca también).

Desde el punto de vista formal, los dibujos y el estilo no son mis favoritos. Son dibujos en blanco y negro sencillos y algo básicos, donde los personajes adoptan las formas de animales antropomorfos. Los judíos son ratones, los alemanes, gatos, los americanos, perros y los polacos, cerdos (hemos de decir que los polacos no quedan muy bien parados en esta historia...). También hay alguna rana, obviamente, un francés... Algunas veces, cuesta diferenciar a los personajes, dadas las similitudes del esbozo. Sin embargo, también hay alguna solución ingeniosa o graciosa para narrar, como cuando los ratones judíos se hacen pasar por polacos, que se ponen una máscara de cerdo (el simbolismo de la máscara también se utilizar en las partes del presente, por ejemplo cuando Art acude a su psiconalista).

De vez en cuando, aparecen cartelitos señalando objetos de la viñeta para aclarar su significado o planos y croquis de lugares que revelan la intención documental del cómic (los escondites, mapas y planos, etc). El autor incluye una parte metaliteraria contando cómo recopiló la información de los testimonios de su padre (lo cual hace intervenir una trama de relación paterno-filial y personal  que quizás es demasiado extensa, pero que revela los traumas del hijo y del padre por la muerte de la madre) y cómo decidió usar animales para el cómic, y demás aspectos relacionados con la creación y la oportunidad del relato. Incluso al inicio de la segunda parte el autor hace referencia al éxito de la primera, al más puro estilo cervantino - quijotesco. En cierto punto, hay un flashback insertado en estilo diferente, casi underground, con personajes humanos, que relata una crisis psicológica del autor y el drama de la muerte de su madre.

Destaca más el guion o la parte digamos escrita, tan compleja como una novela, que es la que lleva el peso de la historieta más que los dibujos. En este aspecto, el autor involucra emocionalmente al lector al plantear la historia como un relato en flashback que un hijo solicita a un padre, y que este va intercalando en la subtrama de su propia relación.

En cuanto a los personajes, el más desarrollado es Vladek, el protagonista, padre de Art, y no tanto en la parte del Holocausto como en la del "presente", donde se nos muestra como un viejo manipulador, maniático, avaro e histérico de trato bastante difícil que mantiene una relación no muy buena con su segunda mujer y sigue echando de menos a la primera. Sin embargo, el Vladek del pasado es algo más plano y convencional y destaca sobre todo por la suerte que tiene y en su faceta de superviviente del exterminio. Más bien es un testigo del horror en todas sus variantes: el miedo de la gente, las delaciones, los campos, la amistad en medio de la muerte... Y, sobre todo, la demostración de que en una situación como la descrita a veces la superviviencia es cuestión de puro azar (aunque el personaje hace uso reiteradas veces de sus conocimientos y su ingenio para salir adelante).

La inclusión del trauma por la muerte de la madre de Art quizás sobre un poco, ya que no me parece que añada mucho al relato, salvo matizar la personalidad del dibujante y su relación con el padre.

La historieta es entretenida e interesante (el tema siempre funciona, hemos de reconocer), pero muy larga y con demasiada letra, y dibujos que no entran mucho por el ojo (sobre gustos no hay nada escrito pero yo prefiero otros estilos...). Las historias de interés humano y superviviencia juegan sobre seguro ( y el tema nazi impresiona más que ninguno), aunque para mi gusto hay demasiadas anécdotas argumentales. Quizás si hubiera apostado por la elipsis y no contar cada movimiento de Vladek.. el cómic ganaría en agilidad. De todas formas, no está de más que de vez en cuando alguien nos recuerde lo que sucedió con los nazis.

Esta historieta fue la primera en lograr un premio Pulitzer. Ha sido traducida a multitud de idiomas.


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

jueves, 30 de marzo de 2017

No soy un monstruo, de Carme Chaparro

Editorial: Espasa, 2017
Colección: Espasa narrativa
336 páginas
19.90 €
9.99 €

Argumento:

Kike, un niño de cuatro años, desaparece de un centro comercial en el que estaba con su madre, lo que revive un hecho similar sucedido años atrás. La inspectora jefa Ana Arén y la periodista Inés Grau investigan el caso.

Comentario:

Cuando se lee una primera novela, como es «No soy un monstruo»,  cabe esperar que la inexperiencia propicie errores de todo tipo y de diferente importancia. En el presente caso varios de ellos son formales, como la repetición de información ya aportada (la descripción de la comisaría en la que trabaja Ana,  incluida una sala en la que interrogan a los sospechosos, que, además, pasa de ser la tres a la dos de una mención a la siguiente. O la descripción del programa NeuroQWERTY, importante en la resolución del misterio, cuyas características se reiteran en un par de ocasiones).

También puede resultar difícil decidir cuánta información «biográfica» de los personajes incluir (La vida de Laura no es relevante para la historia y en el retrato de Ana es pertinente lo que sucedió cuando ella estaba en la academia de policía y no lo es la historia familiar más lejana, incluyendo a su antepasada Paulina, homenaje de la autora a su tía fallecida, del mismo nombre) o en qué momento contar ciertos detalles (la primera escena en la comisaría es un batiburrillo confuso de datos, alguno de los cuales quizá sería oportuno posponer hasta el momento en que se necesiten, como la mencionada sala de interrogatorios).

Aunque hay varios puntos de vista, de mayor (Inés, Ana) a menor (Laura, Joan, Nori, Sam, Patricia, Jesús, RICHI) importancia, son la periodista y la policía quienes llevan el peso de la historia, una en una primera persona bien llevada, quizá, en parte, por su carácter mayoritariamente emocional, y la otra en una tercera más convencional, que se aprovechan para tratar temas que van más allá del misterio.

Entre estos destacan el morbo que pueden generar las desgracias ajenas (la nota final es buena muestra) o el mundo del periodismo y la literatura (Inés) al funcionamiento del entramado policial (Ana). Se incide además en la maternidad (con sus miedos y responsabilidades) y la pérdida (emotiva la declaración de Lucía que presencia Inés al comienzo de la novela), tramas que, si bien enriquecen la historia, y la dotan de profundidad, en ocasiones desvían la atención de la estrictamente policíaca.

«Los adictos la miraban embobados. Enganchados a esa historia como yonquis a la heroína. Cerraban los ojos por pudor, pero también para disfrutar más, concentrándose solo en el fluir de la droga por sus venas. Yo también, la verdad. Quizá por eso las reuniones de ese tipo tenían siempre tantos asistentes, porque las personas necesitábamos cada día nuestro chute de desgracias ajenas. Somos adictos al dolor de los demás. ¿Era yo también así? ¿Me hacía falta el dolor ajeno para sentirme bien? ¿O quizá para trabajar?»

Que Inés, pueda ser considerada, de alguna manera, como alter ego de la autora (ambas son periodistas, han escrito una novela, son madres…) suma interés a la parte metaliteraria de «No soy un monstruo», que incluye reflexiones sobre el mundillo literario:

«Como a toda persona medio famosa, hacía años que las editoriales me perseguían. Escribe, escribe, escribe. Te damos el argumento, me decían algunas. Te damos las ideas que quieras, me decían otras. Te ponemos a un escritor que te ayude, me propusieron también. Yo sabía —para qué nos vamos a engañar— que no me perseguían solo porque supiera contar muy bien las historias, sino porque querían aprovechar la fama que me daba la tele. Para vender más libros, claro. El mercado literario está así de jodido y si eres famoso, vendes más. Da igual lo que hayas escrito.»

 La autora ha declarado en varios medios que lo primero que escribió de la novela fue el final, basado, como el inicio, en noticias que ella misma había contado en el informativo, y se nota. La estructura de la historia es impecable, los giros en la investigación, la mayoría sorprendentes e inesperados, están justificados de forma creíble, los momentos en que se pospone una revelación no se alargan en exceso, y todo fluye hacia una conclusión narrada de forma progresiva, permitiendo aceptar poco a poco la realidad, que impulsa a releer ciertos pasajes para comprobar si se habían dado pistas de lo que iba a suceder. Y si, a veces son muy sutiles, pero ahí están.

En resumen, «No soy un monstruo»  cuenta una historia de misterio de las que «obligan» a seguir leyendo para conocer lo que pasa (sobre todo en el último tercio),  y la dota de profundidad con la inclusión de otras tramas, como la metaliteraria y la crítica social. Y además está bien escrita.

 «No soy un monstruo» es la obra ganadora del Premio Primavera de Novela 2017.


***T***

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)