lunes, 9 de julio de 2018

La desaparición de Stephanie Mailer, de Joël Dicker

T.O.: La Disparition de Stephanie Mailer
Editorial: Alfaguara, 2018
Traducción: María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego
650 páginas
22,90 €
Ebook: 12,99 €

Argumento:

Una conversación entre la periodista Stephanie Mailer y  Jesse Rosenberg, un policía a punto de jubilarse, hace que se reabra un caso de asesinato ocurrido veinte años atrás, bajo la sospecha de que no se halló al verdadero culpable.

Comentario:

«La desaparición de Stephanie Mailer» se antoja una novela desmedida, irreflexiva, demasiado extensa, en la que el autor pone demasiado de todo, desde personajes a tramas, o a giros más o menos sorprendentes, lo que ocasiona un ritmo irregular, lleno de altibajos de interés muy marcados.

Gran parte de la historia se ocupa del cuádruple crimen ocurrido casi dos décadas atrás, centrada tanto en la investigación realizada en la actualidad como en los flashbacks que relatan cómo se llevó el caso entonces. Estas incursiones en el pasado, además de irrumpir de forma abrupta son innecesarias, al menos tan desarrolladas, y se agradecería un resumen mucho más conciso, que aligeraría tanto la lectura como el número de páginas.

La narración hace especial hincapié en la vida de uno de los protagonistas, Jesse Rosenberg, y en lo que sucedió con su novia, Natasha (de tal previsibilidad que sorprende la cantidad de páginas que se le dedican, tanto a tratar de hacer que parezca un misterio como a evitar decirlo), sin que ni así se consiga despertar empatía o simpatía por Jesse, ni por cualquiera de los innumerables personajes que desfilan por la novela con el único afán aparente de evitar que se averigüe quién hizo qué, o no, o por qué.

Y es que hay multitud de personajes con punto de vista, desde policías y sospechosos hasta otros que no tienen implicación con los asesinatos pero gozan igualmente de su correspondiente punto de vista, ya sea en tercera o primera persona, con largos capítulos en los que relatan sus vidas, sin el menor interés y, lo que es peor, sin afectar a la trama principal. Quizá sí, a veces, tienen que ver con la parte metaliteraria, metida casi por la fuerza para que el autor, como en «La verdad sobre el caso Harry Quebert» (con la que comparte varias similitudes, tanto en forma como en fondo), suelte sus reflexiones sobre literatura y crítica, tan superficiales como tópicas, aunque en algunos momentos funcionen.

Los capítulos relacionados con la obra de teatro «La noche negra», su autor, Harvey Kirk  y los intentos de representarla (lleva años de ensayos para elegir el reparto…) o los de Meta Ostrovski y sus contradicciones quizá sean de  los más curiosos de la novela:

«—Desde ayer me tiene obsesionado una idea; me apetece presentarme a la audición de La noche negra. —Y ¿por qué no?—¡Porque es imposible! ¡Soy crítico literario y crítico de teatro! No puedo ser ni escritor, ni intérprete.—Creo que me he perdido, Meta... —¡Hombre, Steven, esfuércese un poquito, por Dios! Explíqueme por qué milagro un crítico de teatro iba a poder actuar en una obra. ¿Se imagina qué pasaría si los críticos literarios se pusieran a escribir y los escritores se hicieran críticos literarios? ¿Se imagina a Don DeLillo escribiendo en The New Yorker una crítica de la última obra de David Mamet? ¿Se imagina qué habría pasado si Pollock hubiera hecho la crítica de la última exposición de Rothko en The New York Times? ¿Se imagina a Jeff Koons desmenuzando la última creación de Damien Hirst en The Washington Post? ¿Puede concebir que Spielberg escriba la crítica de lo último de Coppola en Los Angeles Times? «No vayan a ver esa porquería. Es una abominación.» A todo el mundo le parecería, con razón, escandaloso y falto de objetividad. No se puede hacer la crítica de un arte que se ejerce.Bergdorf, captando el derrotero intelectual de Ostrovski, le comentó entonces:—Técnicamente, Meta, usted ya no es crítico, puesto que lo he despedido.»

La redacción, sin personalidad destacable, demasiado sencilla y convencional, incluso superficial, acompañada de un texto que parece el de un borrador en el que el autor pone casi todo lo que se le ocurre, antes de decidir lo que resulta útil y necesario y eliminar lo superfluo, contribuyen a inflar una novela excesiva en todos los aspecto, desde el mencionado número de páginas al de personajes y subtramas, algo que también parece tener como finalidad enredar tanto los hechos que resulte imposible deducir todo lo sucedido, tanto en el pasado como en el presente.

Afortunadamente, pese a las vueltas que da el autor a lo sucedido tanto en 1994 como en 2013, tiene el suficiente oficio como para lograr que no se pierda de vista quién es quién y su papel (en caso de tenerlo) en la historia, lo que permite adelantarse a los protagonistas en varias ocasiones, pese a lo «tramposo» de algunas situaciones, como el repentino romance sorpresa que se cuenta al final.

En resumen, «La desaparición de Stephanie Mailer» es una novela irregular, a veces entretenida y otras exasperante, excesiva, con solo algunos momentos de interés. Puede interesar a incondicionales del autor o a quienes les gusten los «sorprendentes» giros argumentales (aunque sean a costa de la verosimilitud de la historia: Alice y Steven).


***T***

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14 comentarios:

  1. Absolutamente de acuerdo con todo lo que se dice en esta reseña. Acabo de terminarlo y me ha costado un montón Me gustaron mucho sus dos novelas anteriores, pero esta es un despropósito en mi opinión.

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    1. Gracias por comentar, a mi también me costó un poco terminar la lectura, si lo hice fue sobre todo para confirmar algunas de mis sospechas.

      Saludos.

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  2. Comparteixo plenament la teva opinió; llibre totalment irreflexiu, amb ritme canviant, vocabulari a nivell primari...
    Em va agradar molt el seu primer èxit, el segon justet i aquest m’està costant moooolt d’acabar.
    Una pena, esperava més!

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  3. Completamente de acuerdo. Pensaba que era yo sola después de leer otros muchos comentarios por internet. Voy por la mitad y estoy a punto de dejarlo. Como mucho lo sufearé hasta terminarlo.

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    1. Hola, Silvia: ya ves que no estás sola en tu apreciación de la novela.

      Saludos.

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  4. Antonio J. Sánchez14 de julio de 2018, 17:17

    Acabo de terminarla y estoy de acuerdo en todo. Me ha parecido todo muy pueril y estéril en sus intentos al estilo más difícil todavía. Si ya la de Harry Qubert tan fantástica en su desarrollo y facilona a en su resolución (amén de dos grandes fallos y alguna trampa por parte del autor) este desenlace en plan confesión ha sido una tomadura de pelo al pelo. Para olvidar y aprender a no repetir

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  5. Totalmente de acuerdo. Personajes exagerados, la trama de la obra de teatro a mí me parece también absurda. Parece un vodevil. Decepcionante en su conjunto

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    1. Hola, Unknown:

      La trama de la obra de teatro, como digo en la reseña, parece metida con calzador, como si fuera necesario poner algo metaliterario, criticar la literatura.

      El resto tan irregular como decepcionante, en efecto.

      Saludos.

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  6. No puedo estar más de acuerdo. Me ha parecido esperpéntica. ¡Y eso que yo disfruté con su primera novela!

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    1. Hola, Silvia:

      Mi impresión es que las partes dedicadas a la literatura, el teatro, la interpretación... no pegan con el resto de la novela, tienen otro tono. Quizá sea uno de los factores que contribuyen a que el conjunto no convenza.

      Saludos.

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  7. Pues me sumo a la opinión general. Aunque creo que hacemos una lectura errónea si creemos que estamos leyendo una novela negra. Menos aún creo que se trate de una obra coral rusa, como afirma la crítica de Le Matín Dimange. En realidad pienso que estamos ante una sitcom con algo de drama. ¿De qué otra forma, que no sea una comedia, se puede entender la historia de Alicia y Steven, por no hablar de personajes como Harvey y Ostrovski? ¿Cómo entender si no frases como está que encontramos en la página 425?:
    "Everest era un padre de familia modélico al que Costco había grabado con una prostituta menor de edad."
    Dicker no puede ir en serio.
    El problema es que esta comedia tiene poca gracia y peor estilo literario. El misterio es nulo (se intuye en que consiste el error de la investigación desde las primeras páginas) y el final feliz, ridículo.

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    1. Hola, Unknown:

      Yo también intuí desde el planteamiento cuál era el error de la investigación que mencionas. Creo que, al menos para quienes hayan leído una cuantas novelas de misterio, es bastante obvio.

      Lo de Alice y Steven... Uf, no sabría comentarlo sin desvelar partes importantes, pero me parece de las tramas menos convincentes de la novela, sobre todo la forma en que acaba. No es lógico, ni creíble, dadas las circunstancias, que no se haga una investigación en condiciones.

      Saludos.

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  8. Totalmente de acuerdo! Era la primera vez que leía a este autor. Después de ver todas las críticas que ponían el libro por las nubes me decidí a leerlo. Primero, el misterio se aclara en las primeras páginas cuando Stephanie deja una foto en el tablón rodeando con un círculo a los dos inspectores en frente al cuerpo sin vida de Meghan “Lo que nadie vio”. Segundo, no hay nada de narrativa, cuando descubren una nueva pista sin saber cómo, el siguiente párrafo ya es una conversación con el testigo, no hay descripción de lugares o del entorno, no te metes dentro de la novela, ni empatizas con los personajes. Tercero, casi toda la mitad del libro andan a vueltas con la “La noche negra” hasta un punto que se hace ya cansino, y peor cuando descubres que no tiene nada que ver con la trama ni desenlace. Cuarto, lo de la obra de teatro...en fin, sin comentarios. Quinto: el desenlace.....matas a 5 o 6 personas en 20 años tratando de esconder tu secreto y al final cuentas tu historia como si nada, y al policía súper tranquila. Sexto: el amor repentino que surge entre los protagonistas...penoso y metido a calzador.
    El problema de conocer a grandes detectives de novela negra: Sherlock holmes, Hércules poirot, Ellery Queen,etc es que después el resto de “novelas negras” te parecen un chiste

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    1. Cristina:

      lo has expresado muy bien, es tal como dices. Gracias por comentar.

      Saludos.

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