lunes, 19 de noviembre de 2018

Un mar violeta oscuro, de Ayanta Barilli

Un mar violeta oscuro
Ayanta Barilli
Editorial Planeta (Finalista Premio Planeta 2018)
408 páginas 
 
Argumento:

La escritora, locutora y actriz Ayanta Barilli rememora algunos hechos de sus antepasados, en especial de su bisabuela, su abuela y su madre, con incidencia en sus relaciones con los hombres de su vida y con la enfermedad a la que metafóricamente alude el titulo. Ayanta Barilli es hija del también escritor Fernando Sánchez Dragó.

Comentario:

Reconozco que los Premios Planeta me producen mucho rechazo, no solo por la forma en la que se desarrolla el procedimiento de “selección” de obras, como por el propio contenido de dichas obras ganadoras, siempre de clara orientación comercial y convencional. Aunque por el argumento esperaba que este libro fuera uno de tantos sobre sagas familiares (femeninas), lo cierto es que no me ha parecido ni mucho menos tan malo como lo que suele publicar este sello.

En primer lugar, está correctamente redactado. En segundo lugar, se da margen a la fantasía y la imaginación como creadoras y constructoras de la memoria, con pasajes que la autora admite que podrían ser inventados (pese a referirse al pasado de su familia). Hay escenas que recuerdan, en cierto modo, al realismo mágico, pero insertados con naturalidad y concediéndoles el estatus de posibilidad más que de certeza.

Aunque la redacción es sencilla, no faltan recursos estilísticos que salvan a la prosa de la monotonía. Me da la impresión de que este libro sobre la familia de Barilli podría haber sido un ladrillo contado de otra forma, pero la autora ha optado por romper la linealidad, apostar por el caos e introducir una buena dosis de reflexión y subjetividad. La voz narradora nos revela a una persona con muchas inquietudes intelectuales, para nada convencional, en el mejor de los sentidos, y también dotada de una alta sensibilidad, que podría calificarse como una “artista” que ha tocado diversos palos.

Volviendo a la forma, la narración en primera persona de Ayanta Barilli se entremezcla con cartas de su madre y su padre (el famoso Fernando Sánchez Dragó), y con trozos de una especie de libro de memorias de su abuela (que ella llama novela). Los continuos saltos temporales confunden a veces, así como la profusión de personajes. Hay alguna parte donde el libro se estanca y se hace repetitivo, pero, al final, retoma el pulso.

He de decir que ese final a mí me ha emocionado. El libro transmite mucha sinceridad y vida real, hasta llegar a ser doloroso, sobre todo cuando habla de la enfermedad que marca a la familia protagonista, y a los diversos dramas conyugales.

Al final, es verdad que el libro no parece seguir un esquema (como si fuera un libro de "principiante"), que, a veces, es como  un torrente de reflexiones y recuerdos que llega a abrumar, y que tiene partes donde da la impresión de que te está contando siempre lo mismo, como en un eterno retorno; que hay páginas sobrantes, y que podría pasar por lo que hoy en día se denomina “autoficción”; sin embargo, pese a sus fallos y el hincapié en lo "culebronesco", lo encuentro digno. Aunque la verdad es que yo, básicamente, lo he leído para ver qué decía de Sánchez Dragó, quien, por cierto, no queda tan mal.

En resumen, un libro con un argumento de saga familiar femenina clásica, desarrollado de forma un tanto sui géneris y con cierto sesgo hacia lo emotivo, que podría estar algo más "novelado" o "dramatizado" (en el sentido de contener más escenas y no tanta narración en resumen), pero que aprueba el examen.


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jueves, 15 de noviembre de 2018

La hija del relojero, de Kate Morton

T.O.: The Clockmaker’s Daughter, 2018
Editorial: SUMA, 2018
560 páginas
22,90 €
Ebook: 12,99 €

Argumento:

En 2017, Elodie encuentra un cuaderno de dibujo y el retrato de una joven, datados en la segunda mitad del siglo XIX. Atraída por ambos objetos, decide averiguar su origen.

Comentario:

Aunque en la sinopsis de “La hija del relojero” se menciona un persona asesinada, otra que desaparece y una joya extraviada, se trata de un cebo para despertar interés por el supuesto misterio, temas que apenas se mencionan de pasada durante la mayor parte de la narración, mereciendo apenas unos capítulos al final de una historia que es, en realidad, la del personaje que le da título y, con ella, la de Birchwood Manor, la casa en la que sucedieron los hechos (una trama con un potencial interesante muy desaprovechado).  

La estructura, caótica, y los múltiples puntos de vista (incontables, entre 1860 y 2017), contribuyen a que la obra no fluya ni avance. Si bien la historia comienza con Elodie, en la actualidad, ni este personaje ni el resto están dotados de profundidad ni personalidad, siendo el relato de sus circunstancias y características tan tópico como falto de originalidad e, incluso, previsible (el inminente matrimonio de Elodie…) y decepcionante (la resolución del tema familiar).

Nada hace destacar a un personaje de otro, a veces incluso cuesta distinguirlos entre sí. El supuesto grupo de jóvenes artistas que se reúnen en la casa no son sólo indistinguibles, sino que apenas pasan de meros nombres, y apenas ocupan lugar en la historia. Más difícil resulta empatizar con ninguno de ellos, ni que importe, o intrigue, lo que pudiera ser de ellos. Esto resulta especialmente preocupante en el caso de Birdie, la hija del relojero, o en el del nada carismático Edward Radcliffe, cuyo arte y supuesto drama, son relegados a un lugar secundario en la obra.  

Los pequeños misterios que hay a lo largo de la novela, desde la identidad de algún personaje, al destino de otros (el relojero) o lo que realmente ocurrió aquel verano de 1862, oscilan, en su mayoría, entre lo irrelevante y lo previsible, al punto de poder deducirse la solución en el mismo instante de ser enunciados. La parte “sobrenatural”, usada para contar lo que ocurrió, al igual que otros pasajes en los que se detallan multitud de hechos tan aburridos como innecesarios, deja con la sensación de que no solo se ha elegido la forma más larga de contar muy poco, sino que la historia carece de sentido.

En resumen, “La hija del relojero” es una novela correctamente redactada, de estructura caótica, con una finalidad confusa que no tiene mucho que ver con lo que se anuncia en la sinopsis, personajes sin personalidad, previsible, y decepcionante en su conclusión, que deja varias tramas sin cerrar de forma satisfactoria. Quizá, interese a quienes sean incondicionales de una autora que escribe siempre la misma historia (misterio en varias épocas, una casa como elemento importante, personaje con infancia “dickensiana”, algún tipo de artista…), con diferencias superficiales.


***T***



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lunes, 12 de noviembre de 2018

Reina Roja, de Juan Gómez-Jurado

Editorial: Ediciones B, 2018
Colección: La Trama
568 páginas
20,90 €
Ebook: 4,99 €

Argumento:

El inspector Jon Gutiérrez, suspendido de empleo y sueldo, se ve obligado a aceptar la propuesta de contactar con Antonia Scott y conseguir que salga de su casa.

Comentario:

Se podría decir que “Reina Roja” contiene (casi) todas las convenciones del género, leídas en multitud de novelas y vistas en unas cuantas series y películas, y sería cierto. Están presentes los personajes (más o menos) poco convencionales (en especial ella, verdadera protagonista de la historia), tanto como para saltarse las normas cuando hace falta. También aparece el crimen en circunstancias difíciles de explicar, el villano misterioso, tanto en identidad como en los motivos que le llevan a hacer lo que hace, una nueva víctima cuya salvación depende de que los protagonistas se den prisa en resolver el otro caso, que es el mismo. Y giros, muchos giros.

La obra, en tercera persona y presente, con humor e ingenio no tan frecuentes como para molestar o destacar en exceso, muestra los puntos de vista de distintos personajes, desde Jon y Antonia (con desarrollo de sus idiosincrasias, traumas, hechos del pasado, relatados en varios flashbacks, etc…) hasta el asesino, la víctima en espera, un policía, un periodista, o el Mentor de Antonia, que contrata a Jon. Quizá hay alguno que no sea estrictamente “necesario” para el desarrollo de la historia, pero tampoco llegan a sobrar o distraer. Incluso hay un par que recuerdan, hasta cierto punto, a personas reales y sus circunstancias.

Pasado el primer tercio, con la presentación de los protagonistas y las circunstancias en las que habrán de desenvolverse, la novela entra en la fase de la investigación. Por una parte está el trabajo contrarreloj de Antonia y Jon, las dificultades con las que se encuentran y el ingenio con el que vencen obstáculos de todo tipo, con los mencionados capítulos dedicados tanto a la víctima encerrada como a su captor, o a otros personajes, que contribuyen a crear intriga, expectativa, trabas y misterio.

Esto se alterna con escenas de acción, a veces algo largas, y alguna hasta “innecesaria”, aunque visuales y bien desarrolladas. En estas páginas, y en el extenso desenlace (con nuevos giros y relativas sorpresas, algunas de ellas fácilmente deducibles por las “pistas” que se dejan a lo largo de la novela), se nota más el seguimiento de las convenciones del género, algo que satisfará más o menos según las expectativas que se tengan.

En resumen, “Reina Roja” es una novela bien redactada (hay algunas erratas, y datos que no concuerdan) y estructurada, con un buen ritmo que decae en algunos puntos (sobre todo en el desenlace), y personajes lo bastante complejos y “diferentes” como para resultar interesantes. Aunque quizá no aporta novedades ni se sale de lo que se espera en este tipo de obras, el oficio del autor logra que se mantenga el interés por saber lo que va a suceder y, a veces, resulte difícil parar de leer.

Por cierto, en una nota final se confirma que habrá más aventuras de Antonia Scott y Jon Gutiérrez.


***T***

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martes, 6 de noviembre de 2018

El adulto, de Gillian Flynn

T.O.: The Grownup, 2014
Editorial: Reservoir Books, 2018
Traducción: Óscar Palmer
Ilustraciones: Carmen Segovia
80 páginas
14,90 €
Ebook: 6,99 €

Argumento:

Una mujer que trabaja como lectora de auras, entre otras cosas, es contratada por otra, Susan Burke, para que investigue la posibilidad de que haya presencias malignas en su mansión.

Comentario:

“El adulto”, relato largo más que novela breve, consta de tres partes bien diferenciadas: una primera en la que la protagonista se presenta a sí misma y sus circunstancias, la narración de su experiencia en la Mansión Carterhook y el relato de lo que realmente ha sucedido… o no.

La narración comienza de forma hasta cierto punto impactante (“No dejé de hacer pajas porque no se me diera bien. Dejé de hacer pajas porque era la que mejor las hacía.”), con la protagonista contando sus dificultades para realizar su trabajo en Palmas Espirituales (“Apenas había cumplido los treinta y ya tenía la muñeca de una octogenaria y una férula ortopédica a juego que cortaba bastante el rollo.”), lo que la impulsa a dedicarse a la lectura de auras, sin creer en lo que hace ni tener habilidades especiales para ello. Esta primera parte tiene humor, ironía y dobles sentidos, además de dar información relevante para lo que pasará a continuación.

Las páginas dedicadas a plantear el misterio y la relación entre los habitantes de la mansión Carterhook, así como la investigación de una protagonista cada vez más inquieta y preocupada, están bien ambientadas, con situaciones clásicas del género, si bien se advierte cierta superficialidad en el planteamiento y desarrollo de los sucesos, convencionales, además de carecer de atmósfera, de una sensación de peligro real.

La conclusión, en la que uno de los personajes cuenta a la protagonista la (supuesta) verdad, quizá sea la parte más decepcionante, por explicativa. Si bien se entiende la pertinencia de algunos de los detalles, en apariencia irrelevantes, que se relatan al principio, la precipitación con la que se desarrolla esta última parte, y el final, abrupto y ambiguo, pueden resultar decepcionantes.

Aunque se menciona de pasada a otros personajes (la madre, Viveca/Jennifer, dueña de Palmas espirituales, o Mike, un cliente especialmente simpático) los más destacados son la protagonista, sin nombre (Como la de “Rebeca”, de Daphne du Maurier, una de las novelas que menciona, junto a La maldición de Hill House, La dama de blanco, Otra vuelta de tuerca…), Susan Burke y su hijastro, Miles.

En resumen, si bien “El adulto” es una historia bien escrita, con momentos de ingenio y humor, homenaje (sin novedades) al género, se percibe una clara falta de desarrollo que deja con la sensación de que no acaba de alcanzar todo su potencial, de que necesitaría más páginas para profundizar tanto en los personajes como en las situaciones que se plantean.

Cita:

Aparqué, salí del coche e inhalé una gran bocanada de optimista aire primaveral.Pero entonces vi la casa de Susan. Me paré en seco y me quedé mirándola. Y me estremecí.Era distinta a las demás.Te acechaba. Era la única construcción victoriana que quedaba en una larga hilera de nuevas casas cuadriculadas, y a lo mejor por eso parecía viva, calculadora. La fachada de la mansión estaba recubierta de elaborada piedra tallada, con tanto detalle que resultaba mareante: flores y filigranas, delicados tallos y cintas enroscadas. Dos ángeles a tamaño natural flanqueaban la entrada, elevando los brazos hacia las alturas, con el rostro fascinado por algo que yo no alcanzaba a ver.Observé la casa y la casa me observó a su vez, a través de siniestros y alargados ventanales, tan altos que un chaval podría haberse puesto de pie sobre sus alféizares. De hecho, uno lo había hecho.

***T***


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lunes, 29 de octubre de 2018

Kentukis, de Samanta Schweblin

Kentukis
Samanta Schweblin
Random House Mondadori
224 páginas



Argumento:

Se pone de moda en todo el mundo un peluche con una cámara incorporada manejado por un usuario anónimo. Inexplicablemente, eso tiene éxito.


Comentario:

Aunque el libro se supone que es una novela a mí me ha parecido más bien un conjunto de relatos entrelazados con una temática común (los kentukis del título, una especie de animales de peluche con cámara y control remoto que permiten ver, pero no grabar, lo que hace su dueño a un tercero anónimo). La autora toma la interesante premisa inicial sobre la privacidad y las nuevas tecnologías y la alarga, multiplicando los personajes de un modo que te elimina toda posibilidad de empatía, pues el tiempo dedicado a cada uno es muy escaso. La descripción de personajes es apenas una pincelada muy, muy básica.

Lo peor es que muchas de las historias no me resultaron interesantes. Algunas de ellas solo son variaciones sobre otras, sin aportar realmente nada nuevo. El hecho de que sea tan breve, por un lado es bueno (evita que caigas en el tedio), pero, por otro, potencia la sensación de que no avanza, de que te dice siempre lo mismo y de la misma forma. De que, en realidad, no hay más que contar.

La prosa tampoco es deslumbrante. Para mi gusto es demasiado sencilla y lineal. No arriesga ni va más allá de lo escrito.

La novela, a mi modo de ver, se queda en la superficie. Podría haber sacado mucho más de una premisa como esa, pero al final no nos adentramos en un mundo con una atmósfera opresiva o distópica. Todo es demasiado convencional y esperable. Hubo momentos, en la parte media de la historia, donde perdí el interés casi por completo. Por suerte, al final remonta con el clímax de algunas de las historias cruzadas, aunque otras quedan como a medias.

La comparación que han hecho algunos entre esta historia y la serie "Black Mirror", para mí, muy traída por los pelos. 

En resumen, una novela de historias cruzadas un poco insustancial para lo que podría haber dado de sí. Para nada una obra maestra. Se lee con cierto interés en algunas partes, pero no te llena. Claramente inferior a la otra novela de la autora que leí. De todas formas, puede tener atractivo para los amantes de  la ciencia ficción con enfoque en los cambios sociales ocasionados por la irrupción de las nuevas tecnologías. Qué manía de alargar lo que no da más que para un relato solo por llenar las páginas exigidas para que cuente como novela...

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