lunes, 4 de diciembre de 2017

Vienen cuando hace frío, de Carlos Sisi

Vienen cuando hace frío
Carlos Sisi
Insólita Editorial
320 páginas


Argumento:

Debido a su falta de empleo y dinero, un hombre, Joe, se retira a una cabaña en Canadá que perteneció a su abuelo, el mítico buscador de oro del Klondike, Cerón Harper. Pero la cabaña, como siempre en estos casos, encierra ominosos secretos y amenazas.


Comentario:

Ya  a la vista del argumento se observa que se trata de la enésima versión de historia de terror con un protagonista aislado en una cabaña en el bosque que es acosado por fuerzas sobrenaturales. Si tomamos en cuenta el estilo literario y la forma de narrar estos hechos, pues también nos damos cuenta de que es la enésima versión de un relato "a la manera de Stephen King", con todos los clichés y tics no solo de este estilo sino incluso de la forma de escribir anglosajona en general. 

Después de una larga e innecesaria aclaración sobre las razones que llevan al personaje a encerrarse en una cabaña abandonada en medio de la nada, y cuyas circunstancias (el desempleo) luego ni se retoman ni tienen la menor importancia (podría haber ido por cualquier otra cosa a dicho lugar), comienzan a sucederle una serie de eventos misteriosos más o menos tópicos, pero que se leen con cierto interés, sobre todo si uno es adepto al género. Piensas, bueno, es un libro émulo de los de King, pero al menos está redactado con corrección y se lee fácil, a pesar de las detalladas descripciones, que eso sí, son muy visuales y pictóricas.

Esta percepción nos acompaña hasta un poco más de la mitad cuando el tono cambia, y del misterio terrorífico torna a horror cósmico surrealista, plagado de descripciones sobreadjetivadas (y con abuso de ciertas palabras genéricas tipo: imposible, indescriptible, etc), que. lejos de transmitir esa sensación de ominosidad y de espanto, a menudo, por la exageración de las frases y comparaciones, logra indeseados efectos cómicos. Ojo, no es así en toda la narración, solo en las frases más exageradas. Pero, vamos, si al principio nos parecía "a la manera de King", luego es "a la manera de Lovecraft" (con todo lo que eso conlleva).

Perplejos, asistimos a un final con "cosas raras", batiburrillo de influencias de películas (Matrix, El Señor de los Anillos, etc), videojuegos y novelas del género, y lleno de demonios, superdemonios y archidemonios, mundos de pesadilla, amenazas extradimensionales de descripción más carnal y corporal que espiritual (aun siendo espirituales, pues su alimento es más bien etéreo), que provoca cierta confusión en el lector y un no saber muy bien a dónde se dirige la novela ni qué se quiere transmitir con ella.

Hay varias cosas previsibles, sobre todo en la primera mitad, personajes que de pronto desaparecen sin dejar rastro, otros que aparecen de la nada y se hacen "los mejores amigos" del prota de un modo bastante poco creíble. De todas formas, los tres personajes que aparecen son planos, hasta el punto de que poco nos importa su devenir en la trama. El protagonista, en concreto, nada tiene que perder, nada que sacrificar, con lo cual sus decisiones peligrosas no nos causan mucho impacto emocional.  También desconcertante que, en medio de la narración, con el punto de vista en x personaje, aparezca un punto de vista de un personaje incidental durante unos párrafos, dando a entender que tendrá importancia y luego no, luego no es nada, se olvida.

En resumen, una obra breve del género terrorífico-fantástico, un poco King, un poco Lovecraft, con un final extraño y situaciones desconcertantes, prolijamente descritas, que podría gustar a los fans de este tipo de historias. A mí es la obra del autor que menos me ha aburrido o que no me ha aburrido, algo es algo. Parece que al menos comienza a cortar por lo sano...

Algunos fragmentos:

Mira entonces hacia delante y se queda mudo, incapaz de absorber toda la información que se le presenta. Poco a poco, sus ojos recorren la escena y empieza a asimilarlo. Se trata de un espacio inconmensurable, inabarcable, que se extiende hasta donde alcanza la vista. Todo es de un predominante color rojo intenso, vivo, como la sangre. Unas formaciones imposibles bajan desde el techo, invisible a causa de la distancia, hacia un abismo por el que se desplaza una neblina roja. Son como repulsivas columnas que laten y se mecen suavemente, gordas e hinchadas como venas plagadas de pequeños sacos de materia orgánica

Y ahí estaba, ocupando todo el marco de la puerta: un agujero imposible colmado de una oscuridad impenetrable, una atrocidad visual que el cerebro insistía en rechazar; la ausencia de todo, rematada por aureolas borrosas de jirones de un negro absoluto que daban vueltas en torno a aquella forma indescriptible.

Y entonces, como si la sola palabra hubiera obrado una suerte de conjuro, el agujero engendró una especie de capullo, una protuberancia pulsante de un tono imposible. En pocos segundos, creció, abyecto a la vista, y vomitó una mancha oscura que empezó a moverse de manera errática. Las formas que había alrededor empezaron a chillar en su cabeza.

Y entonces, sin previo aviso, el torbellino se lanzó contra una de las formas. Hubo un rechinar imposible seguido de un sonido húmedo, y la forma se sumergió en aquella negrura ancestral que hacía pensar en el espacio en los tiempos en los que aún no había sido poblado de estrellas 


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jueves, 30 de noviembre de 2017

Mil veces hasta siempre, de John Green

T.O.: Turtles All the Way Down, 2017
Editorial: Nube de tinta
Traducción: Noemí Sobregués
300 páginas
16.95 €
Ebook: 8.99 €

Argumento:

Aza Holmes intenta vivir su vida mientras combate una enfermedad mental.   

Comentario:

«Mil veces hasta siempre» es una novela que aborda muchos temas, cada uno con diferente función, interés e importancia en el relato: la enfermedad mental, el primer amor, la amistad, la pérdida de seres queridos o lo sucedido con el millonario Russell Pickett parecen los principales.

Aunque la publicidad de la novela hace hincapié en la «investigación» de lo sucedido a Pickett, dándole gran importancia, su cometido es ser el detonante de la aventura, una subtrama que recorre la  historia casi todo el tiempo en segundo plano, si bien al final se relata, más o menos, qué ha sido de Pickett, dando principio y final a la obra en un intento de cohesionar tramas que no siempre acaban de encontrar su lugar.

Otro de los temas tratados, este sí principal, es la enfermedad mental de Aza (se diría un trastorno obsesivo compulsivo, TOC), a la que se concede mucha importancia, tanto en la reiterada descripción de los síntomas como en la forma que condiciona su vida y sus relaciones con su madre, su mejor amiga, Daisy, o su primer amor, Davis, impidiéndole llevar una existencia «normal» y, en ocasiones, distinguir entre la realidad y sus fantasías autodestructivas, caracterizadas por los pensamientos obsesivos, el miedo a contagiarse enfermedades y la tendencia a menospreciarse y culparse de lo que sucede a su alrededor.

El amor también ocupa bastante espacio, encarnado en su faceta romántica por el romance entre Aza y Davis, poco convencional debido a las obsesiones de ella (el miedo a que millones de microbios la invadan al besarse). También está muy presente en la amistad entre Aza y Daisy, quizá la relación más compleja (dudas, equívocos, lealtad) que mantiene la protagonista, por encima de la que tiene con su madre, viuda, o con su coche, Harold, a quien trata como si fuese un ser vivo.

La obra, narrada en primera persona por Aza, Holmesy para su amiga, hace que destaque el personaje, lleno de matices (inteligente, sensible, con sentido del humor, ingeniosa) además de dotar de cercanía y verosimilitud a lo que cuenta sobre su enfermedad y dar un punto de vista subjetivo que en ocasiones da lugar a equívocos y posteriores aclaraciones (la amistad entre Aza y Daisy especialmente).

El elenco de personajes lo completan los ya mencionados Daisy (autora de fanfics de Star Wars, y quien anima a Aza a hacer cosas), Davis (interés romántico e hijo del millonario desaparecido, sensible y atormentado) y su hermano Noah (necesitado de protección), la madre de la protagonista (siempre preocupada por ella y sin haber superado la viudedad), la doctora Singh (psiquiatra de Holmesy), Mychal Turner (novio de Daisy) y Harold (el coche heredado del difunto progenitor). Todos ellos están dotados de las suficientes características para dotarles de personalidad propia y que cumplan los roles asignados.

Unas breves frases en  las últimas páginas,  indicativas de que Aza narra toda la historia desde un presente bastante lejano de lo que cuenta la novela, sugieren que el tema principal de la historia es la dificultad de crecer, madurar (hay un par de escenas relacionadas con Pickett en las que tanto Aza como Davis y Noah tienen que tomar decisiones trascendentales), con el problema añadido de la enfermedad mental.

En resumen, «Mil veces hasta siempre» está muy bien escrita, con personajes interesantes, momentos intensos, ingenio y humor, aborda temas importantes, no todos igual de bien integrados en la historia, y su lectura resulta tan entretenida como emotiva.


Citas de Mil veces hasta siempre


Comienzo de la novela:


«La primera vez que caí en la cuenta de que yo podría ser un personaje de ficción, asistía de lunes a viernes a un centro público del norte de Indianápolis llamado White River High School, en el que fuerzas muy superiores a mí que no podía siquiera empezar a identificar me exigían comer a una hora concreta: entre las 12:37 y las 13:14. Si esas fuerzas me hubieran asignado un horario de comida diferente, o si los compañeros de mesa que ayudaban a escribir mi destino hubieran elegido otro tema de conversación aquel día de septiembre, yo habría tenido un final diferente, o al menos un nudo narrativo diferente. Pero empezaba a descubrir que tu vida es una historia que cuentan sobre ti, no una historia que cuentas tú.
Crees que eres el autor, por supuesto. Tienes que serlo. Cuando el monótono timbre suena a las 12:37, piensas: «Ahora decido ir a comer». Pero en realidad el que decide es el timbre. Crees que eres el pintor, pero eres el cuadro.»


Capítulo 21 (el porqué del título original de la novela):


«—Un científico está dando una conferencia ante un gran público sobre la historia de la tierra, y explica que la tierra se formó hace miles de millones de años a partir de una nube de polvo cósmico, y durante un tiempo la tierra estaba muy caliente, pero se enfrió lo suficiente para que se formaran océanos. Y en los océanos surgió vida unicelular, y tras miles de millones de años, la vida proliferó y se hizo más compleja, hasta que hace unos doscientos cincuenta mil años la evolución dio lugar a los humanos, y empezamos a utilizar herramientas más avanzadas, y al final construimos naves espaciales y todo lo demás.
»En fin, que el científico da su explicación sobre la historia de la tierra y de la vida, y cuando termina pregunta si alguien tiene alguna pregunta. Una anciana de las últimas filas levanta la mano y dice: «Todo esto está muy bien, señor científico, pero la verdad es que la tierra es plana y se apoya en el lomo de una tortuga gigante».
»El científico decide divertirse un rato con la mujer y le dice: «Bueno, si es así, ¿dónde se apoya esa tortuga gigante?».
 »Y la mujer le contesta: «Se apoya en el caparazón de otra tortuga gigante».
 »Ahora el científico se queda decepcionado y le dice: «Bueno, ¿y dónde se apoya esa segunda tortuga?».
»Y la anciana le contesta: «Señor, no lo entiende. Hay tortugas hasta el infinito».
Me reí.
—Tortugas hasta el infinito.
—Tortugas hasta el puto infinito, Holmesy. Tú intentas encontrar la última tortuga, pero no funciona así.
—Porque hay tortugas hasta el infinito —repetí.
Y sentí algo parecido a una revelación espiritual.»


***T***


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lunes, 27 de noviembre de 2017

La leyenda de las dos piratas, de María Vila

 La leyenda de las dos piratas
Maria Vila
Editorial Planeta
960 páginas
 
 Argumento:

1579. Dos chicas de la aristocracia británica deciden escapar de sus familias y subirse a un barco reputado como pirata. Allí conocerán la vida a bordo, aprenderán a luchar, se enamorarán... pero lo que se planteó como una escapada se convertirá en el inicio de una carrera en el mundo de la piratería.

Comentario:

"La Leyenda de las dos piratas" no es la primera novela de la autora en sentido estricto, ya que publicó una en su primera juventud (aún es joven). No obstante, y dado el tiempo transcurrido, considero esta que nos ocupa como "opera prima".

La obra posee una extensión desmesurada (casi mil páginas), eso hace que el ritmo en ciertas partes se resienta. En particular, la primera mitad, que narra la escapada de las jóvenes y su, digamos, instrucción en las artes de la navegación y la piratería se hace bastante larga. Pero aún se hace más la parte que cuenta, con toda la prolijidad posible, la recluta de tripulación y  sus primeras experiencias. A partir de la mitad, cuando ya entramos en "materia", mejora, hasta llegar un desenlace eficaz y más ágil, que resulta entretenido, aunque esperado. Ciertamente, muchas de las cosas que suceden son previsibles, pero en este caso en el buen sentido, en el de la lógica. Es decir, se nota que la novela está muy bien estructurada y planeada, con episodios que luego se retoman y tienen sentido al final.

Dado que se trata de una novela ambientada a finales del siglo XVI hemos de mencionar la documentación, que en el apartado de la navegación, los barcos y las armas, parece estar bien trabajada. Digo que "parece" porque no conozco en profundidad estos temas, pero, al menos, de cara a lectores medios "da el pego" y se nota trabajada: la autora ha estudiado bastante los términos marineros y las maniobras y artes relacionadas. No obstante, hay algunos errores y anacronismos en otros aspectos como, por ejemplo, temas de costumbres y mentalidades.

He de decir que aunque la documentación sobre barcos parece completa y competente, leyendo a veces me daba la impresión de que las fuentes utilizadas eran de siglos posteriores a la época de la historia. En un par de ocasiones, la autora dice que cierto personaje lleva triconio, que no se puso de moda hasta el siglo XVIII. Lo mismo cabe decir del té, que las protagonistas toman constantemente, y que, como es bien sabido, no se introdujo en Europa hasta el siglo XVII, convirtiéndose en costumbre de las clases altas británicas en fechas incluso más recientes. Hay algún otro errorcillo que no mancha el gran esfuerzo que ha debido de hacer la autora para dotar de verosimilitud la ambientación marinera. Después de todo, ninguna novela histórica está libre de este tipo de "errores".

Los personajes son adecuados a la historia. No están descritos en exceso, ni tampoco son meros nombres. Están bien para el género que es, y además, desarrollan dinámicas de relación entre ellos, algo tópicas, pero efectivas y coherentes, podríamos decir que "clásicas". Eso sí, al inicio había un cierto toque juvenil y como demasiado actualizado en la mentalidad de las adolescentes protagonistas. Tampoco me gustó mucho el tono casi de novela rosa cuando se menciona a los "galanes" de las protas, uno de los cuales tiene una edad demasiado juvenil para el rol que ostenta. O al menos a mí me sonó raro que tuviera diecinueve años un capitán de barco con experiencia; tampoco me cuadraba su forma de ser con la edad. Bueno, podría ser, pero...

Por fortuna, el tono rosa-juvenil desparece cuando se narran las aventuras propiamente dichas y los lances marineros, aunque reaparece cuando las protas piensan en sus enamorados, pero ya más diluido y con mejor encaje en la historia, sobre todo en el caso de la relación de Inés con Fred.

Al final, y esto es remarcable y meritorio, la autora incide mucho más en las relaciones de amistad y camaradería de las mujeres piratas y su tripulación, muy variada en cuanto a las diferentes tipologías de la feminidad. A diferencia de otras novelas donde a las mujeres se las muestra disputando entre ellas, envidiándose y todas esas cosas que la sociedad patriarcal achaca al género femenino, en esta se habla de una unión íntima hasta la muerte, con valores que no suelen asociarse, en novelas y películas, a las relaciones entre mujeres. Es importante que las lectoras tengan estos modelos de ficción.

La historia en sí, el argumento, está bien, pese a ciertos hechos algo inverosímiles (cierta escena en la Torre de Londres). De hecho, mientras leía, me imaginaba esta trama en una película de corte clásico, al estilo de las de los años cincuenta y sesenta. Sin embargo, el número de páginas excesivo lastra mucho la lectura, haciéndola, al menos para mí, muy pesada en ciertos tramos.

En resumen, una aventura clásica, algo poco visto hoy en día, y por lo tanto, digno de ser tomado en cuenta, con protagonistas femeninas fuertes, canto a la amistad y solidaridad entre mujeres, demasiado larga y detallada. Ganaría muchísimo resumiendo escenas y descripciones de acciones. Meritoria propuesta, no obstante, y meritoria elección de la autora por este género, cuando parece que las mujeres solo son tenidas en cuenta si escriben historias "femeninas" y sentimentales.


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lunes, 20 de noviembre de 2017

Nunca es tarde, de Jerónimo Tristante

Editorial: Algaida, 2017
416 páginas
20 €
Ebook: 7.99 €

Argumento:

Isabel Amat descubre, por casualidad, que unos crímenes cometidos cuarenta años atrás tienen muchas similitudes con otros que se están cometiendo en la actualidad en su pueblo, lo que la impulsa a investigar lo sucedido.

Comentario:

La novela no empieza del todo mal: un pueblecito del pirineo aragonés, una aparición en Halloween con tintes sobrenaturales, misterio que se remite a cuarenta y un años atrás, una protagonista, Isabel, en crisis (matrimonial, maternal, personal), que se pone a investigar por su cuenta lo que en un principio parecen exageraciones y coincidencias… Cierto que no es original, aunque se diría una premisa capaz de dar lugar a una historia entretenida y con capacidad de enganchar.

Desafortunadamente, no tardan mucho en aparecer lo que ya son constantes en la obra del autor: incontables repeticiones de información (casi cada capítulo relata la situación personal de Isabel, los motivos de la visita a la hemeroteca, las similitudes entre lo sucedido en el pasado y en la actualidad, que nadie le comentara los crímenes antiguos, clasificación de asesinos en serie, visión remota, imitador, y un largo etcétera), extraños saltos temporales por los cuales es difícil saber cuánto tiempo ha pasado entre cada escena, algunos creando situaciones extrañas e ilógicas, o cambios de tiempo verbal en una misma frase (se supone que la narración es en tercera persona y presente) que dan lugar a equívocos y obligan a releer varias veces algunos pasajes. También hay unas cuantas erratas, frases hechas y dos o tres conatos de cambiar el punto de vista, situado en casi todo momento en la protagonista.

Si bien se podría achacar a inseguridad del autor sobre cómo contar lo que quiere relatar, lo que realmente parece es que se ha publicado un borrador sin revisar como si fuera una novela. La repetición de hechos, detalles e información sugieren que no se ha releído la obra (o no con la debida atención) para decidir dónde incluir cada cosa o cómo hacerlo. Es habitual en las historias de misterio recapitular de vez en cuando la información proporcionada para recordarla a quien haga varios parones de lectura y pueda olvidar detalles de distinta importancia, aunque eso no justifica hacerlo tan a menudo, menos con tan poca gracia y carencia de recursos, sin un mínimo disimulo.

El punto de partida que impulsa a Isabel a investigar (la búsqueda en la hemeroteca del pueblo de noticias sobre la llegada de su familia a El Valle) no es muy creíble, como tampoco lo es el nulo caso que le hace la policía cuando les cuenta sus sospechas, pero a favor de la protagonista (41 años, aburrida, con un marido infiel e hijos que se han ido de casa) cuenta su capacidad para actuar por sí misma, incapaz de rendirse o renunciar a la misión que se ha impuesto, no es un personaje pasivo, aunque a veces haga cosas de forma precipitada o con poca lógica.

El otro protagonista, Enar Olson, profesor de ciencias, noruego, que escribe novelas policíacas traducidas a varios idiomas, traumatizado por un caso que no consiguió resolver, está dotado de varias similitudes con el autor (profesor, novelas adaptadas a serie de TV, pasión por Sherlock Holmes…) que le hacen parecer un alter ego idealizado de este (incluso menciona, de pasada, haber leído, y disfrutado, las historias protagonizadas por Víctor Ros). También practica la visión remota, toque fantástico en una obra en principio realista, cuyo uso oscila entre lo absurdo, lo innecesario (quizá sirve para «resolver» alguna situación sin tomarse muchas molestias)  y lo increíble (no como algo positivo).

Entre los secundarios resaltan algunos de los personajes entrevistados por Isabel y Enar, vecinos, testigos y familiares de las niñas desaparecidas (Brígida Guardiola, Finita Benet, Guillermo Pau, Mohamed, Fedra Hernández), Bernardo (marido de Isabel), Adrián (un amigo), el policía Darío Garrido, o el alcalde Fabregat, algunos mejor dibujados que otros, que cumplen su cometido de hacer avanzar la historia, ser sospechosos…

Curiosamente, por debajo de la multitud de errores formales, se percibe una estructura típica y tópica que sigue, como si se hubiera utilizado una plantilla, los pasos de una novela del género.  Hay dos protagonistas hasta cierto punto poco convencionales, algo de romance, crímenes en el pasado y la actualidad que se saben relacionados, testigos, sospechosos, conversaciones que descartan o ponen en primer plano a uno u otro personaje, pistas que permiten la resolución del caso antes que los protagonistas, confesión y conclusiones.

En resumen, de haber estado bien redactada (revisada) «Nunca es tarde» hubiera podido ser una novela tan sencilla y poco original como entretenida, y a ratos, a pesar de todo, lo es.


Nota: Nunca es tarde es la obra ganadora del XLIX Premio de Novela Ateneo de Sevilla 2017 


**T***



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jueves, 16 de noviembre de 2017

Niebla en Tánger, de Cristina López Barrio

Editorial: Planeta, 2017
320 páginas
20.90 €
Ebook: 12.99 €

Argumento:

Tras un breve encuentro con un hombre que se identifica como Paul Dingle, Flora Gascón, insatisfecha con su vida, viaja a Tánger en su busca, guiada por una novela en la que él aparece como protagonista.

Comentario:

«Niebla en Tánger» es una de esas novelas que intentan aunar varios géneros (misterio, romance, metaliteratura, viaje iniciático y hasta un intento de fantástico) con resultados más o menos satisfactorios.

Una de las primeras cosas que se notan es que se trata de una obra bien redactada, con imágenes personales (nada de «Ojos como platos» y coletillas/frases hechas similares), creativas, en ocasiones poéticas y una estructura que, alternando puntos de vista (Flora en tercera persona y presente, la novela que lee, «Niebla en Tánger» en primera persona y pasado), avanza con seguridad hasta su conclusión.

Quizá se podría objetar que los capítulos de la novela que lee la protagonista (cinco, y un epílogo) están algo abarrotados, con mucha información en poco espacio, partiendo de una narración despaciosa y detallista que se precipita según llega la necesidad de concluir la historia, algo que hubiera quedado más disimulado de haber puesto estos pasajes a modo de fragmentos escogidos en lugar de simular la obra completa.

Entre los personajes destacan ambas narradoras, en especial Flora, quien, buscando a Paul Dingle (el actual, el del pasado, ambos, ¿el mismo?), se busca a sí misma, sumida en una situación insatisfactoria (un matrimonio en busca de descendencia, un trabajo anodino, una madre a quien teme decepcionar) en la que su amante de una noche es una excusa para el cambio.

Marina Ivannova, alter ego de su autora, Bella Nur, contribuye tanto a la trama de crimen y misterio como a la metaliteraria, jugando a la autobiografía, a las identidades (también Flora Gascón utiliza el apellido de su abuela, Linardi, y simula tener un blog literario), a la sutil línea que hay entre la realidad y  la ficción, con repetidas referencias a la obra de Oscar Wilde («El retrato de Dorian Grey», «La decadencia de la mentir») a modo de apoyo a su opinión:

«—Usted conoce a Paul.
Los ojos de Bella Nur se iluminan. 
—Le conocí igual que tú —dice. 
 ¿Bella Nur también fue amante de Paul?, se pregunta Flora. 
—¿Cuándo sucedió?
—Hace muchos años, ya soy una anciana. Además, yo conozco muy bien a mis personajes. 
—Paul también es un hombre de carne y hueso.
—Y un personaje de mi novela. Oscar Wilde tiene un maravilloso libro que se titula La decadencia de la mentira.  ¿Lo conoces?
—He oído hablar de él, pero no lo he leído.
—Bien, pues Wilde afirma, y yo estoy de acuerdo, que el arte, la escritura en este caso, no debe imitar a la vida, sino la vida al arte la mayoría de las veces. Wilde decía que en su época se escribía mal porque los escritores mentían muy poco. La mentira en el arte había caído en el oprobio. Escritores como Zola se aferraban demasiado a la realidad, hacían realismo sin imaginación y no realidad imaginativa. Sin embargo, los personajes de Balzac poseían el vivo colorido de los sueños. El arte, si es verdadero, toma la vida como materia bruta, la recrea, la inventa, la imagina, la sueña, dice Wilde. El artista ha de crear la vida, no copiarla.
—¿Mintió usted entonces en Niebla en Tánger?
—No entiendes nada, querida Flora, yo no mentí, creé vida. Espero que puedas comprenderlo.»

Otros personajes (el marido y la madre quedan pronto desdibujados, una molestia, algo que rechazar, de lo que huir), son Deidé Spinelli, la psicoanalista, por Skipe, de la protagonista, excéntrica, divertida, consejera. Y Armand Cohen, quien acompaña a Flora en su recorrido por Tánger (otro personaje destacado), por el presente y por el pasado, colaborador en la «investigación» que lleva a cabo.

La trama de misterio está bien llevada, aunque la conclusión sea un tanto previsible (en el sentido de lógica, no como algo negativo), si bien puede extrañar que a Flora no se le ocurra hasta bien avanzada la obra la explicación de algo que, por momentos, adquiere tintes fantásticos.

En resumen, «Niebla en Tánger» es una novela bien escrita, que mantiene el interés, y logra conjugar las diversas tramas (misterio, metaliteratura, romance) y su resolución manteniéndose dentro de la lógica y el realismo, sin caer en sorpresas o giros espectaculares que le hubieran restado credibilidad.


Nota: Niebla en Tánger es la novela Finalista del Premio Planeta 2017.


***T***


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