lunes, 25 de mayo de 2026

Si decido arriesgarme, de Ale Rubio

Editorial: Esencia, 2026

360 páginas

Argumento:

Karla y su novio, Marcos, llegan a Madrid procedentes de Cantabria para comenzar sus estudios universitarios. Poco a poco las diferencias entre ellos comienzan a separarlos. Y encima aparece Ulises, el hermano de Marcos, recién salido de prisión...

Comentario:

Lo primero que se nota al comenzar Si decido arriesgarme, solo hace falta leer un par de párrafos, es que la autora no sabe manejar la primera persona y presente, esa forma de redactar que está tan de moda, que es tan difícil y que perjudica a la narración incluso si se hace medio bien. Y además la utiliza con tres personajes diferentes: Karla, Marcos y Ulises. Todos con el mismo estilo, diferenciados por los nombres al principio de cada capítulo.

Cada poco los personajes justifican lo que dicen y hacen. Esto, añadido al relato pormenorizado de acciones innecesarias, típicas de quienes no saben escribir, no solo ralentizan la novela, sino que la hacen pesada. Que la autora empiece varios capítulos con su protagonista levantándose de la cama y siguiendo todo el ritual de ducharse, vestirse, desayunar y otros detalles que no aportan nada, tampoco ayuda. Lo de no cuentes, muestra, básico en literatura de cualquier género, no se cumple, al menos en la mayor parte de la obra.

Aunque hay cinco personajes más o menos principales (y unos pocos más que dan réplica a los protagonistas en algunos momentos), y tres de ellos, como se ha dicho, con punto de vista propio, ninguno destaca especialmente en personalidad. 

Es curioso que Karla diga al comienzo de la novela un par de frases sobre su amor a la literatura («Ayer, cómo no, me quedé hasta las tantas leyendo El amor en los tiempos del cólera. Lo de ser una lectora empedernida no hace más que quitarme horas de sueño, y si encima me das una historia de amor como esa, apaga y vámonos.») y no vuelva  a mencionar ni una sola lectura a lo largo de toda la obra. Al menos le hubiera dado un poco de personalidad más allá de lo que le gusta desayunar o cómo se viste.

Como hecho curioso, destacar que Marcos parece tener más protagonismo que Ulises, que es «el chico», durante buena parte de la novela. Es un personaje que parece perdido e indeciso casi todo el rato, como si no supiera cual es su cometido en la historia o qué hacer con el conflicto con su novia y, más tarde, con su hermano.

Ulises, que, según la autora no tiene nada que ver con su pareja, comparte con él los tatuajes y el haber pasado cierto tiempo en prisión, si bien por distintos motivos. La resolución de esta trama de Ulises resulta más o menos satisfactoria, aunque quizá facilona en ciertos detalles. El tema de la reinserción (que, en sus propias palabras, hizo llorar a la madre de la autora) tendría más interés si se profundizase en él, aunque contribuye a dotar al personaje de un poco de personalidad.

Los otros dos protagonistas, Mika y Fran, el amigo gay (hasta a Marcos le parece un secundario típico), tienen diferente desarrollo. Mientras que Fran, aun con alguna intervención simpática, no hace gran cosa en cuanto a la historia que se narra, Mika es, sin duda y de lejos, el mejor personaje de la novela. Sus intervenciones son interesantes, su forma de expresarse es diferente, se distingue que es ella sin que sea necesario mencionarlo. Es la mejor amiga posible. Y, aunque hay un discurso que repite un par de veces, es la más sensata, inteligente y empática del grupo. Y eso que, como casi todos, parece que solo sabe divertirse en fiestas y bebiendo cerveza. 

En la novela hay varias escenas íntimas, redactadas de forma correcta, pertinentes para mostrar la evolución del romance, de relativo buen gusto (no vulgares) y breves, sin recrearse en exceso.

En resumen, Si decido arriesgarme, con sus defectos (no hay que olvidar que es su primera novela),  es una historia correcta, que avanza en el orden adecuado, quizá un poco rápida en cuanto al desarrollo del romance, que empieza sin que Karla haya llegado a romper con Marcos de forma clara. Tampoco queda claro cuántos años llevan juntos. Si ambos tienen dieciocho no parece que puedan ser tantos.

Además, curiosamente, comparada con referentes mencionados por la propia autora, hasta escribe mejor que personas que llevan bastantes años publicando en gran cantidad y con éxito de ventas. Queda por ver si, en una hipotética segunda novela, se decide por intentar seguir la estela de quienes venden mucho o prefiere aprender a escribir. En novela romántica hay buenas escritoras, y no son las más conocidas.

***T***

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