lunes, 19 de septiembre de 2016

Los Herederos de la Tierra, de Ildefonso Falcones

 Los herederos de la tierra
Ildefonso Falcones
Editorial Grijalbo
896 páginas


Resumen:

La vida de Hugo Llor desde que es un niño hasta la edad adulta y  todo el cúmulo de desgracias y sinsabores de la vida medieval, ambientados en la Barcelona del siglo XIV.


Comentario:

"La catedral del mar" era un libro con todos los tópicos de los bestsellers, pero resultaba entretenido. No puedo decir lo mismo de su secuela, que se me ha hecho muy cuesta arriba, y eso que, en cierto punto de la obra, decidí leer en "diagonal", saltándome trozos.

En primer lugar, no tenemos un argumento en sentido estricto, una línea que dé sentido a un mensaje o subtexto o que simplemente cohesione el conjunto. La obra trata de la vida de Hugo Llor, tal cual, y como tal obra seudobiográfica, nos relata todos los avatares de su existencia, sin filtrar, centrándose, por supuesto, en los asuntos más culebronescos y en las desgracias más truculentas. En ese mundo medieval recreado, los malos son muy malos, sin matiz alguno. Son malos porque sí. Cometen maldades por imperativo de su rol. Y ya puestos, tocan todos los palos de la baraja de las tropelías: torturas, violaciones, despotismo. En general, en esta obra, los ricos, aristócratas y gente de la iglesia son los que acaparan el grueso de la maldad. En el otro bando, los buenos, es decir, Hugo Llor y sus amigos y amadas (la gente humilde), que son de lo más sufrido de este mundo. Ellos reciben los palos, las torturas, las violaciones... bueno, las mujeres. Podríamos hacer una lista, pero juraría que prácticamente todas las mujeres con protagonismo de la novela son violadas o torturadas (o ambas cosas, algunas varias veces).

Ni que decir que los protagonistas no tienen profundidad ni desarrollo alguno. Son nombres que navegan por la no-trama arrastrados por el capricho del autor, cuyo único objetivo es colocarlos en situaciones melodramáticas, propias de las telenovelas. El personaje principal sufre desgracias, luego tiene éxito, para volver a caer y así sucesivamente varias veces, alternando diversos antagonistas que le hacen la puñeta, algunos de un modo bastante previsible (otros desaparecen sin más). No faltan las situaciones inverosímiles ni los cambios repentinos de actitud de algunos personajes (que sirven al autor para resolver momentos difíciles, como si de un deus ex machina se tratara). Como hecho notable, todas las mujeres son "voluptuosas" y "sensuales". No puede decirse que el autor se haya matado mucho discurriendo la caracterización de los personajes femeninos... Bueno, ni de los masculinos...

Lo más llamativo, y lo que hace que cueste más leer la novela, es la falta de dirección de la misma. Pasan cosas, pero sin un objetivo claro, lo cual implica que el autor te mete escenas de relleno, muy largas, donde el ritmo baja muchísimo. A decir verdad, el ritmo no es el fuerte de esta obra, que va dando tumbos y avanzando a trompicones. Como se trata de una ambientación histórica, abundan las referencias a la situación política de la época,  a la viticutura o a las costumbres sociales y judiciales. A veces, los personajes tienen una charla solo para hablar de los movimientos de los reyes y condes, y que nos enteremos. No es muy sutil el autor en este punto. Si uno no tiene mucho interés en el tema histórico estas son las partes adecuadas para saltarse, ya que algunas resultan plúmbeas.

No conozco la época a fondo, pero voy a darle al autor el beneficio de la duda sobre la documentación sobre la fabricación de vino, la política del reino de Aragón (ja, ese que el autor no nombra casi, ya que todo es Cataluña) y demás, aunque en un momento se use la palabra "flirtear", que es como aceite hirviendo dirigido a tu ojo en este contexto medieval. También hay un "usted" que se le ha colado entre los "vos" y tús, y que achaco a una distracción de los correctores. Para gente interesada en este periodo histórico está bien. En especial, hay bastante información sobre la fabricación del vino y el cultivo de las vides, y sobre usos jurídicos (la esclavitud, el matrimonio, etc).

Como dije antes, la novela no tiene estructura. Hay un punto, sobre la mitad, donde parece que termina la historia. ¡Ojalá hubiera terminado ahí! Pero el autor, no satisfecho con las desgracias que ha hecho pasar a Hugo, alarga un poco más su sufrimiento y el de los lectores durante otras quinientas páginas. Con el final feliz de cuento de hadas no sabes muy bien si reír o llorar...

Me ha dado la impresión de que hay escenas poco noveladas o dramatizadas, o muertes de personajes que el autor despacha con una mera mención, mientras que en otras, a priori menos relevantes, se recrea... Por cierto, cada x número de páginas se nos presenta una escena de sexo, casi siempre innecesaria, donde podemos comprobar el irresistible atractivo de Hugo, al que las mujeres persiguen (literalmente) y sobre el cual se lanzan para el fornicio en el momento menos pensado. No olvidemos que ellas son "voluptuosas" y "sensuales".

En resumen, una novela que, para mi gusto, falla hasta como bestseller o lectura de mero entretenimiento, ya que tiene unos altibajos de ritmo brutales y una preocupante falta de argumento, de chispa, de emoción incluso. Los personajes tampoco son memorables, siempre según mi opinión. La palabra que mejor la define es: aburrida.

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viernes, 16 de septiembre de 2016

Los Bosques Imantados, de Juan Vico

Los bosques imantados
Juan Vico
Seix Barral
224 páginas
 
Resumen:

Victor Blum, periodista racional, acude al bosque de Samiel en la fecha del eclipse donde se supone que aparecerá Locusto, un misterioso mago, a fin de desenmascararlo, en medio de un clima de superstición.

Comentario:

El planteamiento de la novela resulta interesante e intrigante. Hasta la publicidad de la obra plantea que se trata de mostrar el conflicto entre ciencia y superstición, el poder de la prensa sensacionalista, cómo afectan las creencias irracionales al ser humano...

Sin embargo, a mi modo de ver nada de eso es aprovechado en absoluto, ni se desarrolla, limitándose la historia a una mera trama que tira más hacia lo detectivesco que hacia otra cosa. Todo ese supuesto subtexto queda ahogado y sepultado por las peripecias, sin que estas nos muestren nada más allá de la mera anécdota novelesca.

Tomada como novela de género sin más, puede crear intriga, ya que al personaje principal le suceden diversos lances en el pueblo del bosque famoso, se entrevista con científicos, conoce las supersticiones locales, descubre la profanación de una iglesia, lo atacan unos desconocidos... Es decir, una trama típica de las novelas de aventuras, con un toque sobrenatural, y una ambientación centrada en el creencias paranormales y fantásticas del siglo XIX, como la mediumnidad, el mesmerismo, las curaciones milagrosas. Pero al final, la construcción de la historia, que parecía más o menos sólida, comienza a agrietarse y a mostrar las costuras y los errores derivados de añadir un montón de elementos diversos con los cuales el autor parece no saber qué hacer.

El autor muestra una aceptable documentación, aunque a veces se nota que la incluye por mero adorno, como todo lo relacionado con el mago Robert Houdin, amigo y mentor de Victor, el protagonista, o las referencias a los símbolos célticos o primitivos de los colgantes de algunos habitantes del pueblo.  Entiendo que son exigencias para ambientar la obra y para mostrar las diferencias entre la mentalidad cientificista de Victor y el mundo primitivo y supersticioso de las gentes que pululan en torno al bosque de Samiel. Esta es una de las partes fuertes de la misma, así como la prosa, que pese a su frialdad y falta de chispa, es correcta y limpia, no tanto, no obstante, como para considerla propia de la "alta literatura".

Si como decía antes, considerada como novela de género, misterio, detectives o como se le quiera llamar, más o menos va dando la talla a lo largo de sus páginas, de pronto, todo se viene abajo en el final, con diferencia lo que menos me ha gustado. Las grandes expectativas sobre Locusto no se cumplen. El misterio termina siendo pobre, y, para colmo, el autor crea un anticlímax explicándolo con prolijidad, y atando cabos a veces de forma muy forzada, o directamente desechando como no relacionados con lo demás algunos de los acontecimientos. Y todo eso a lo largo de un montón de páginas, lo cual hace que parezca que la obra no va a terminar nunca, y eso que es bastante breve.

No sé si falta desarrollo o si falta un misterio más intenso, o algo más de empaque narrativo, lo que sí tengo seguro es que resulta muy decepcionante esta resolución, al menos para mí, sobre todo porque durante el resto de la obra se mantenía una intriga creciente y no estaba mal escrita. Además, los personajes, que hay demasiados (miles de periodistas casi indistinguibles unos de otros), son apenas pinceladas sin profundidad, demasiado arquetípicos, incluido el protagonista, del cual, en realidad, no sabemos mucho.

En resumen, una novela de género que crea cierto misterio hasta que llega a un final algo pobre y frustrante, correctamente escrita y con buena ambientación y documentación sobre la época y las creencias paranormales del XIX.

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lunes, 12 de septiembre de 2016

Pétronille, de Amélie Nothomb

 Pétronille
Amélie Nothomb
Traductor: Sergi Pámies
Editorial Anagrama
160 páginas


Resumen:

Durante la presentación de un libro, la escritora Amélie Nothomb conoce a una de sus fans, con la que se cartea. Tiempo después, la joven publica un libro y se hace famosa. Ambas inician una amistad íntima. De paso, Amélie nos narra sus dificultades para encontrar «compañeros de borrachera con champagne».

Comentario:

Me ha costado resumir el argumento de este libro y también escribir el comentario, especialmente porque no trata de «nada».

Ya es un lugar común decir que la bibliografía de Amélie Nothomb se divide entre sus obras de ficción y aquellas otras de carácter autobiográfico pero con bastante elaboración novelesca. Pétronille pertenece a la segunda categoría.

En ella se narra una historia de amistad muy rara, en la línea de la autora, que, tal y como está contada, no resulta creíble, en especial por las personalidades de las escritoras protagonistas (aunque suene raro decirlo tratándose de hechos supuestamente «reales»).

El estilo de la obra es cien por cien Nothomb: prosa limpia y pulida, fácil de leer, ingeniosa a ratos, con un buen uso de la elipsis y un cierto humor surrealista… Sin embargo, pese a ser «más de lo mismo» o quizás precisamente por ello, ya no impresiona ni sorprende, ni siquiera en el giro final, tan absurdo y precipitado.

No podría decir que es un libro mal escrito, porque sería falso. Está bien redactado. Pero la experiencia lectora, sobre todo si se ha leído mucho a la autora, es como beber un vaso de agua. A la sensación de levedad le ayuda el escasísimo número de páginas, que no permite profundizar en los temas de la obra: la amistad y la creación literaria.

Se supone que la novela trata de la amistad entre dos escritoras excéntricas, unidas no solo por la literatura sino también por el amor al champagne. Pero apenas tenemos constancia de esa relación: se dan unas pocas pinceladas a modo de anécdotas, como la visita de ambas protagonistas a una estación de esquí donde pasan unas vacaciones, los diferentes encuentros para beber champagne o la visita de Amélie a la casa de los padres de Pétronille (que, por cierto, al parecer está inspirado en la escritora real Stéphanie Hochet). En estas pocas vivencias se nos muestra el contraste entre ambas mujeres, una de clase alta, un tanto snob y excéntrica, y la otra nacida de comunistas, proletaria, «poligonera», o marginal de los barrios bajos como la llegan a llamar, y con un carácter arisco y raro.

Lo más interesante son algunos comentarios de Nothomb sobre sus experiencias personales, como la anécdota que cuenta de su viaje a Londres, donde Vivienne Westwood le hizo salir a pasear el perro por un parque. Pero esto podríamos leerlo en entrevistas o artículos sobre la autora. También revisten cierto interés sus opiniones sobre el mundillo literario.

En ningún momento me he metido en la historia. Aburrida no es, porque la brevedad no permite el tedio, pero tampoco aporta nada nuevo a la bibliografía de la autora ni mucho menos a sus lectores. Los temas tratados son interesantes, pero la forma de plasmarlos, a mi modo de ver, es demasiado superficial. La estructura de la novela me ha hecho pensar en un relato que divaga y va de un asunto a otro sin mucha relación, como escenas sueltas.

En resumen, una novela más de Nothomb, que puede interesar a fans muy acérrimos, o a gente que aún no la conozca, aunque a estos yo les recomendaría otras novelas suyas, como «Estupor y Temblores», por ejemplo.


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jueves, 8 de septiembre de 2016

Villa Vitoria, de D. E. Stevenson

T.O.: Vittoria Cottage, 1949
Editorial: Alba, 2016
Colección: Rara Avis
Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de Miera 
328 páginas
19,50€ 

Argumento:

La vida de Caroline Dering y el resto de los habitantes de Villa Vitoria cambia con la llegada al pueblo del señor Shepperton.

Comentario:

«Villa Vitoria» se divide en dos partes bien diferenciadas, de interés y desarrollo desigual. La primera, centrada en Caroline Dering, es tan encantadora como su protagonista, una dama viuda que, yendo de un lado a otro, presenta a los habitantes del pueblo en el que vive, Ashbridge, y a los de su propio hogar, Villa Vitoria.

Con un tono positivo, agradable, Caroline muestra la relación con sus hijas, Bobbie y Leda, con la joven que ayuda en casa, Comfort Podbury, perteneciente a una de las familias más prolíficas del pueblo, o con el almirante Ware y sus hijos, Rhoda y Derek. Pero, sobre todo, con Robert Shepperton, un caballero recién llegado al pueblo, con cierta aura de misterio, que despierta el interés de la protagonista.

Sin embargo, la segunda parte se dispersa con la llegada a Villa Vitoria del hijo de Caroline, James, y de su hermana, Harriet Fane, una famosa actriz que brilla con luz propia. Ambos personajes cambian el ritmo de la novela, de forma en ocasiones desconcertante, desestabilizándola, cambiando el foco de atención, desluciendo en cierto modo a Caroline.

Esto se nota especialmente en el último tramo, centrando buena parte de la narración en Harriet, en especial la (emotiva) escena final, con «sacrificio» incluido, que desluce uno similar protagonizado por Caroline, además de impedirle finalizar la historia que empezó con ella, dejándola fuera de foco en la resolución de uno de los temas que más le afectan.

Si bien las relaciones humanas, incluidos romances, equívocos, rupturas y un nacimiento, son la parte central de la historia, la novela retrata también la época de posguerra en que fue escrita (1949) y una forma de vida, representada por Ashbridge y las relaciones entre sus habitantes, y las responsabilidades que acepta Caroline como representante de cierta clase social.

En resumen, «Villa Vitoria» es una novela amable, de fácil lectura, entretenida y que resalta valores como la responsabilidad, el sacrificio y la bondad.


También en este blog:

- Reseña de «El libro de la señorita Buncle», de D. E. Stevenson


***T***



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lunes, 5 de septiembre de 2016

Un Monstruo viene a Verme, de Patrick Ness

Un monstruo viene a verme
A monster calls
Patrick Ness
Traductor: Carlos Jiménez Arribas
Nube de Tinta
208 páginas

 
Resumen:

Un niño cuya madre padece cáncer recibe la visita a ciertas horas de un monstruo que le exige conocer la verdad, su verdad.

Comentario:

No sé muy bien si esta historia es un cuento infantil, una obra para adultos o algo para todos los públicos. La prosa es demasiado simplona y telegráfica como para satisfacer a un lector ya avezado, mientras que la temática afronta un tabú de nuestra sociedad poco tratado en narrativa infantil y juvenil: la muerte de un ser querido desde el punto de vista de un niño. A mí entender, se queda como a medio camino, y no satisface ninguna de estas facetas.

Lo más interesante es que se aborde el tema de la muerte. El protagonista, un niño cuya madre está en tratamiento de cáncer, tiene que asumir lo inevitable a pesar del dolor que eso conlleva. Aunque no se deja claro si las visiones del monstruo que lo visita son proyecciones de su tormento, metáforas, una forma de evasión o algo real, imagino que se trata más bien de lo primero y lo segundo, de forma que ese monstruo, un tejo gigantesco que se ha movido de su sitio para "curarle", reviste un claro simbolismo de su dolor y su ira ante algo que no puede controlar, y que niega continuamente, refugiándose en la esperanza de que todo mejorará.

El citado monstruo, en su afán de curación, le propone un trato: le contará tres historias y luego el niño le contará una cuarta, la revelación de qué es lo que pasa en la pesadilla recurrente que padece en los últimos tiempos. El planteamiento y desarrollo de tales historias reviste un acusado tonito de libro de autoayuda. Los relatos en sí, bastante mediocres a mi modo de ver, reflejan la dualidad del ser humano, que no hay buenos ni malos, y que todo puede verse bajo diferentes puntos de vista. La historia del chico que, como nos imaginábamos, representa la catarsis y final aceptación de la realidad, es bastante obvia.

En realidad, todo en el libro resulta previsible, nítido y hasta cliché en muchas de las situaciones, como por ejemplo, que el niño sufra acoso por los típicos matones escolares, o ese padre al que apenas ve y que ya tiene otra familia en Estados Unidos. De acuerdo, la historia es conmovedora, es decir, te hace llorar al final, pero también es cierto que juega con la ventaja de tocar un tema que a todos nos afecta y nos produce inquietud.

Lo que menos me ha gustado es la forma cómo está escrita, con diálogos a veces un poco repetitivos, en los que se abusa de la reticencia, aunque se trata de un recurso que usa el autor para mostrar a unos personajes que "tienen que hablar" pero no hablan seriamente, ni sacan a la luz esa realidad que los sobrepasa, y suelen dejar a medias sus frases.

Lo que más, la valentía de la temática.

En resumen, un libro breve, casi un cuento, que nos habla de aceptar las cosas inevitables e irreversibles como la muerte.

Al parecer, hay una película basada en esta obra dirigida por el director español Juan Antonio Bayona, autor de "Lo imposible", o sea... lágrimas garantizadas.

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