miércoles, 10 de octubre de 2012

La estrella más brillante, de Marian Keyes


T.O.: The Brightest Star in the Sky, 2009
Editorial: Debolsillo, 2011
Colección: Best Seller
590 páginas
9,95 €

Argumento:

Los habitantes del número 66 de la calle Star, en Dublin, viven sus complicadas existencias ajenos a la llegada de un ente que cambiará algunas vidas.

Comentario:

Resulta difícil calificar La estrella más brillante de novela romántica o Chick Lit (de hecho hay bastantes webs que no lo hacen) pese a ser como se suelen catalogar las obras de Keyes, quizá porque tanto su estructura como su contenido se apartan de lo más convencional que se asocia al género.
La autora utiliza una voz narradora omnisciente (capaz de ver lo que hacen los personajes y lo que hay en su interior, incluidos hechos pasados, pensamientos etc) poco habitual que se permite cuestionar y criticar a los protagonistas con un toque de humor y cierta desesperación causada por un creciente temor a no poder llevar a cabo la misión que le ha llevado a rondar a los habitantes del número 66 de la calle Star.

Este ente que ronda el edificio y a sus habitantes y cuya identidad no es difícil intuir (se dan varias pistas y en algún momento se indica con claridad) da un ligero tono de misterio a la novela, cuyos capítulos, o divisiones que separan las visitas a uno u otro piso, son una cuenta atrás descendente que crea expectativa e interés por lo que va a pasar incluso cuando ya se ha deducido de quién, o qué, se trata.

Pese a que por momentos esta presencia se diluye para reaparecer en ocasiones puntuales en las que resulta imprescindible, se trata de un personaje más, con un protagonismo muy definido en la novela, que incluye algún momento entre lo surrealista y lo fantástico (la escena del meteorito que comparte con un ente “opuesto” a él) además de ser el elemento imprescindible para indicar la conclusión de la obra.

El tono coral de la historia, en la que las relaciones entre los personajes cambian de un momento a otro (no todos los que empiezan juntos acaban en la misma situación) sin dar mayor relevancia a ninguno de ellos: cada cual tiene su espacio y se profundiza en su forma de ser, antecedentes o expectativas, no es el más habitual en romántica.

Tampoco lo es el realismo que la autora imprime a las personalidades de sus personajes (imperfectos, contradictorios, a veces atormentados) o la forma en que incide en temas como la enfermedad (el Alzheimer), la adicción al trabajo, las consecuencias de una experiencia traumática o la muerte entre otros. Ni el equilibrio que consigue crear entre humor, ternura, drama o crítica, que da como resultado algunos pasajes de gran fuerza emocional, conmovedores y emotivos, alternados con otros divertidos, absurdos y, finalmente, optimistas.

En resumen, una novela narrada con oficio, eficacia (la elección del narrador y esa cuenta atrás que logra darle una expectativa e interés crecientes funcionan muy bien) y sensibilidad, consiguiendo aunar humor y drama, odio y amor, profundidad y sencillez, reflexión y diversión, lo que se traduce en una lectura capaz de entretener, emocionar y hacer pensar al mismo tiempo.


***T***


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