viernes, 18 de diciembre de 2015

Víctor Ros y el gran robo del oro español, de Jerónimo Tristante

Editorial: Plaza & Janés, 2015
380 páginas
18,90 €

Argumento:

La Brigada Metropolitana solicita la colaboración de Víctor Ros para recuperar el oro robado en un banco español. El detective viaja a Londres para resolver un caso que le enfrenta a viejos enemigos.

Comentario (con SPOILERS):

Al reseñar «Víctor Ros y el gran robo del oro español», quinta novela de la serie protagonizada por el detective, es casi inevitable recodar los comentarios hechos en este blog a las primeras entregas, «El misterio de la casa Aranda» y «El caso de la viuda negra», y llama la atención comprobar que algunas de las cosas que se decían entonces sirven también para la obra actual.

Como en sus predecesoras, en esta novela el autor incluye documentación que, si bien es curiosa (el origen del nombre de Scotland Yard…), no es relevante  para la trama, aunque en esta ocasión la ambientación es menor que en anteriores novelas, centrada sobre todo en la descripción de Whitechapel y algunas pinceladas más, destacando una narración llena de diálogos sin apenas acotaciones, a veces explicativos e informativos, o superficiales e innecesarios, alargando las escenas con digresiones sin contenido.

Otra de las características de estas obras es la continua reiteración de datos ya expuestos (la duda sobre si persiguen o no a Aldanza, lo que han averiguado etc…) y repetidos con excesivo detalle (Bradbury contando a Barnet su problema familiar), lo que sugiere cierta inseguridad del autor sobre su capacidad de transmitir la información… o desconfianza en que quien lee la novela pueda recordar cuestiones ya mencionadas.

También se puede encontrar, por supuesto, el habitual homenaje a la obra de Arthur Conan Doyle y su Sherlock Holmes, que en esta ocasión no se limita a hacer deducciones similares a las del detective británico, sino que, además,  incluye una escena con una araña muy similar a la que se puede ver en la película «El perro de los Baskerville», (1959) y le hace personaje secundario de la historia, propiciando un encuentro entre ambos en Whitechapel durante el que intercambian experiencias y halagos, y el autor convierte a Holmes en uno de los «palmeros» de Ros (se suma a Clara, Blázquez y otros, que insisten en resaltar una brillantez y genialidad que no incluye reconocer a ciertos pilluelos).

Página 191:

«―Entonces, querido amigo mendigo, es usted Holmes… Quiero pedirle disculpas por mi excesiva familiaridad en nuestro tanto [¿trato?]. Me refiero a hace un rato pero, claro, las circunstancias…
―No diga tonterías, Ros, somos colegas.
―Pero yo lo he leído todo sobre sus casos. Me carteo con muchos detectives de Europa e incluso América y nunca me atrevía hacerlo con usted. Es el mejor.
―No se lo voy a discutir ―dice el detective de Baker Street oculto bajo la piel del mendigo―. Pero dada su trayectoria y su edad, creo que acabará usted superándome. Me impresionó su trabajo en Oviedo y en Madrid, con aquel asunto de la Casa Aranda.
―¡Vaya! Es increíble que conozca esos casos, ¡me siento muy honrado! Mucho.
―Bah, en este mundo de mediocres es agradable que exista gente brillante, se siente uno reconciliado con la humanidad, ¿sabe?»

A diferencia de la mayoría de las novelas de la serie, en esta ocasión se abandona la estructura habitual de incluir dos casos que acaban más o menos relacionados para centrarse en la aventura, que se traduce en un buen número de personajes (Ros, Clara, Eduardo, Blázquez y dos nuevos: María Fuster, quizá la más interesante, y Martin Roberts) paseándose por Londres interrogando a diversos sospechosos en su afán de encontrar a Aldanza y recuperar el oro robado, lo cual puede restarle interés para quienes prefieran las tramas de misterio.

Los personajes habituales mantienen más o menos los roles establecidos: Clara sigue con sus sufragistas (¿En España? ¿En 1883?) y su participación activa en los casos de su marido (en especial a partir de «La última noche de Víctor Ros»), Blázquez sirve de alivio cómico y Ros continúa siendo el detective casi infalible de anteriores entregas, aunque parece olvidar esa especial  intuición que le caracterizaba.

Página 73:

«―¿Y bien?
―Don Segismundo, debe creerme, todo esto es obra de Aldanza, lleva su marchamo.
―¿Y qué tiene, Ros, dígame?
―Sé que es él.
―¿Intuición? Sé que no es usted de esos, precisamente por ese motivo le mandamos avisar. Me aseguraron que sus métodos eran científicos.
―¡No, no! No es intuición, hay indicios. Se lo aseguro. Uno de los asaltantes del Banco de España, que ya ha quedado aclarado que era una trampa, dijo antes de morir: ‘Maldito Aldanza’.»

Además, regresa Bárbara Miranda (personaje que aparece por primera vez en «El enigma de la calle Calabria», concebido como el Moriarty de Ros y nunca desarrollado en todo su potencial) y «resucita» Alberto Aldanza (quizá por unir las tramas de las novelas con las de la serie que se realizó basada en ellas) como némesis del protagonista.

Página 67: 

«Un caso cerrado, una brillante actuación de un gran detective sumada a una fantástica hoja de servicios, eso era Alberto Aldanza para él. Alguien a quien tuvo que borrar de su memoria pues le convirtió, muy a su pesar, en una especie de heredero suyo. Aquellas lecciones tuvieron un precio muy alto.  Por un momento se siente como aquel joven subinspector inexperto que siguió las enseñanzas de un tipo horrible y malvado para convertirse en un gran policía. Sabe que ese estigma siempre le perseguirá. Ironías del destino, Aldanza lo consiguió: Víctor Ros es, en parte, hijo suyo, una creación de la mente de un villano, de un loco, de un asesino. El hijo de un monstruo.»

La narración en presente (que se inició en «La última noche de Víctor Ros»), lejos de acercar la historia y los protagonistas a sus lectores, se diría que la dificulta al resultar un tanto artificiosa, poco natural, en especial en el relato de las escenas de acción.

En «Víctor Ros y el gran robo del oro español» se observa también alguna errata (en la página 96 se escribe, correctamente, «Ashford Street» y en la 98 «Asfhord Street»), se utiliza la palabra «ímprobo» cuando se quiere decir «probo», y hay algunas comas mal colocadas. 

Sin comentarios a la adenda final y su última frase, cuya intención puede ser tanto sorprender como crear expectativa por leer la siguiente aventura.


Novelas protagonizadas por Víctor Ros:

―El misterio de la casa Aranda, 2007 (reseñada en este blog)
―El caso de la viuda negra, 2008 (reseñada en este blog)
―El enigma de la calle Calabria, 2010
―La última noche de Víctor Ros, 2013
―Víctor Ros y el gran robo del oro español, 2015 


La adaptación a TV de las aventuras de Víctor Ros está protagonizada por Carles Francino (Víctor Ros), Esmeralda Moya (Clara), Megan Montaner (Lola), Tito Valverde (Armando), Tomás del Estal (Blázquez) y Helio Pedregal (Alberto Aldanza).

Víctor y Clara
Víctor y Lola

***T***


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

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