martes, 12 de junio de 2012

Cincuenta Sombras de Grey, de E.L. James



 50 shades of Grey
E.L. James
Traducción: PILAR DE LA PEÑA MINGUELL, HELENA TRIAS BELLO
Grijalbo
554 páginas


Argumento:

La estudiante Anastasia Steele entra en contacto con el joven millonario Christian Grey, del cual se enamora inmediatamente, ya que es joven, guapo, rico y misterioso. Pero pronto surgirá un problema: él practica sadomasoquismo.

Comentario:

Aunque el marketing está vendiendo este libro basándose en el supuesto morbo que pueda tener el sadomasoquismo (BDSM, de ahora en adelante), lo cierto es que este asunto es un mero adorno en la historia, que no deja de ser un romance de manual, sin ninguna aportación nueva a lo que ya se conoce en el género.

La novela, pues, pertenece al género rosa puro y duro, con la inclusión de profusas escenas explícitas pero finas, adaptadas al gusto femenino, sin palabras malsonantes ni descripciones escabrosas. Quien espere ver torturas, gente colgando del techo sujeta por ganchos en los pezones o similares, quedará muy decepcionado. Es claramente un libro "para mujeres", como toda novela romántica que se precie. Y es así porque el acento se pone en el AMOR, pese a lo que pudiera parecer por la gran cantidad de escenas subidas de tono que nos encontramos, a partir casi de la mitad de la obra (encima el inicio es sosillo, muy poco erótico).

La protagonista, inocente, casta, pura y virginal, enamorada de Grey, acepta entrar en su juego de dominio/sumisión, precisamente por eso, porque está ENAMORADA. Él adopta un rol de dominio, ya que es un AMO, y pretende que ella firme un contrato por el cual pasaría a ser su SUMISA y a realizar las actividades concomitantes a su nuevo estatus. Incluso antes de firmar observamos que la protagonista es sumisa, pasiva de por sí, se deja controlar, que él se ponga celoso y le diga hasta lo que tiene que hacer en cada momento, incluso ella misma lo llama "controlador" y "acosador", un modelo de relación entre hombre y mujer que trae reminiscencias del maltrato y de otras épocas... El famoso contrato que ella debería firmar para entrar en el juego estipula un montón de cláusulas, consensos y limitaciones, tantas que hacen que el sadomasoquismo de la novela se quede en un juego de niños, puesto que ella, en el fondo, se niega a hacer casi todo lo que parece más "heavy", y solo se entrega a meros intercambios eróticos de lo más normalito, con bolas chinas, azotitos en el culo y poco más. 

Poco a poco los roles van cambiando, ya que sutilmente, ella va "dominando" al supuesto Amo mediante el amor (él está enamorado, así que lo tiene fácil), y modificando las normas a su gusto, hasta el punto que el Contrato, que es el quid de la cuestión de la novela (¿firmará, no firmará?) va perdiendo importancia y va siendo sustituido por un romance de lo más convencional.

Lejos de ser una novela sobre BDSM, se trata más bien de una novela CONTRA el BDSM, ya que la protagonista ve a Grey como un MONSTRUO, una persona ENFERMA, que actúa como lo hace debido a un trauma de infancia, una persona que necesita causar dolor para disfrutar. Como en toda novela romántica, ella, armada con su pureza y su amor tratará de hacerle regresar a la LUZ desde el mundo OSCURO donde se mueve, y convertirlo, en suma, en una persona normal, curar su herida y reformarlo. Así pues, las características personales de los personajes encajan a la perfección con sus roles simbólicos: ella virgen (pura, inocente), él el típico "libertino-con-trauma", misterioso, etc.

El argumento plagia o copia o como se quiera decir el de Crepúsculo, la famosa obra de S. Meyer, y no solo a nivel de historia sino también en la descripción de los personajes, que están calcados (dado que es un fanfic de la obra en origen). Ana es Bella, Christian Grey es Edward, y el vampirismo es sustituido por los peculiares gustos de él, pero toda la estructura de la novela, las cosas que pasan, los secundarios (con algunos cambios leves) son los de Crepúsculo de una manera descaradísima, sin rubor ninguno.

Dejando aparte el valor simbólico de los detalles, parece ser que, según este tipo de historias, las mujeres han de ser tontas, torpes, ignorantes y románticas, y los hombres arrogantes, controladores, celosos, misteriosos y expertos en los menesteres realizados en lechos. El protagonista no solo desflora a la joven, al más rancio estilo decimonónico, con gran efusión de sangre, "comme il faut", sino que además le enseña todo lo que hay que hacer (la "entrena", empezando por lo "básico"), desde cómo tocarse (aunque ella no puede hacerlo sola, claro, ha de ser siempre en presencia de él, para su placer, incluso fuera del "contrato") hasta cómo tomar la píldora, ir al ginecólogo. Ella no parece una universitaria, sino una persona con graves limitaciones intelectuales. Por desgracia, al estar narrada la obra en primera persona desde su perspectiva tenemos el dudoso gusto de conocer sus pensamientos, bastante frívolos en ocasiones. Aunque no sabría decir si son peores sus pensamientos o sus poco creíbles actos, ya que para ser virgen (en todos los sentidos, nunca ha tenido novio, luego no tiene experiencia tampoco en trato con hombres, exceptuando a sus amigos) la chica se maneja muy bien en la cama, llega al clímax varias veces seguidas con toda facilidad (y rapidez), y no desconfía para nada de un tipo que la lleva a su casa y le muestra una cámara de torturas. Por si fuera poco, la protagonista "excusa" a Christian, y achaca sus vicios a que "abusaron" de él, es decir, Christian nunca tiene la culpa de nada ni es responsable de sus actos (es una pobre "víctima"), cosa que también debe de pensar él puesto que tiene hasta un terapeuta, psiquiatra o algo así, al que le cuenta sus historias...

No ayudan precisamente a tragar esta obra el paupérrimo lenguaje, la redacción esquemática, plana, tipo telegrama, con diálogos "partido de tenis", lapidarios y repetitivos, y con frecuencia ridículos y risibles, y el abuso de expresiones y palabras que crean efectos cómicos. Los personajes se pasan toda la novela arqueando la ceja, mordiéndose el labio, poniendo los ojos en blanco, frunciendo ceños, labios y ojos (sic), ruborizándose (ella, cada dos líneas), poniéndose rojos como tomates (ella también), diciendo "uau", y "nena" (él), mascullando. Para mí gusto, solo lo mal escrita (y traducida) que está la obra ya la convierte en "ardua de leer". Para colmo, sobre la mitad poco más o menos, empieza a hacerse reiterativa y a no avanzar, a aburrir sobremanera... hasta el previsible (aunque efectivo) desenlace, que deja la historia abierta para la segunda y tercera partes, que, por supuesto, no leeré: no tengo madera de sumisa ni me gusta sufrir...

¿Dónde está lo novedoso de esta historia? En ningún lado. Cualquier lectora de romántica podría hacer una lista de novelas de género erótico con escenas similares o más escabrosas que las de este libro (y seguramente mejor escritas). El argumento y su mensaje, súper trillado, hasta tal punto que ya es insultante, esa mezcla entre Pretty Woman y Crepúsculo, con sus discutibles concepciones de las relaciones humanas. El marketing desaforado que incide en el sadomaso de forma engañosa, en busca del morbo por el morbo, para enmascarar una historia de amor convencional... Ya podrían haber invertido el dinero de la publicidad en mejorar la traducción de la obra y ofrecer un producto de más calidad en lugar de este texto mal escrito y peor desarrollado, tan anticuado en su concepción que parece ingeniado en el siglo XIX.

La obra es la primera de una trilogía. Cuesta creer que tan breve argumento pueda seguir desarrollándose a lo largo de mil páginas más, pero es así...



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