domingo, 16 de septiembre de 2012

No te escondo nada, de Sylvia Day


 No te escondo nada

T.O.: Bared to You
Editorial: Espasa, 2012
ISBN: 978-84-670-0965-1
320 páginas
17,90 €

Argumento:

Eva Tramell conoce a Gideon Cross y comienzan una relación condicionada por los traumas que ambos sufrieron en el pasado.

Comentario:

Parte de la publicidad de No te escondo nada la compara con la “famosa”  50 sombras de Grey (incluso el diseño de la cubierta imita a las de Grey), lo que hace difícil resistirse a la tentación de comentar las similitudes, y diferencias, entre ambas novelas.

 Los parecidos empiezan con la narración en primera persona de una protagonista que enseguida queda fascinada por el atractivo del galán de turno, quien a su vez se siente atraído por ella. Además Cross, como Grey, es un hombre de éxito y millonario, en apariencia “inalcanzable” y que tiene ciertos problemas en cuanto a las relaciones íntimas se refiere y un pasado misterioso y traumático que se muestra reticente a contar y condiciona la evolución del romance entre los personajes. Y, cómo no, ambas novelas son la primera entrega de una trilogía.

Las diferencias, partiendo de una base con bastantes puntos en común, comienzan con que Day, al contrario que James, tiene oficio, una carrera como autora en diversos géneros y varios premios literarios, lo que establece las distancias entre las obras de ambas.
Eva, a diferencia de Ana, tiene experiencia previa, parte de ella traumática lo que, sumado a su pertenencia a una familia adinerada, sienta una base de igualdad con Cross que no se da en la otra novela. Incluso se revela cuando él intenta controlarla (las clases de Krav Maga, el regalo del móvil con ocasional intercambio de mensajes, la forma en que la espía) y establece hasta qué punto lo admite y las contraprestaciones que quiere a cambio.

Curiosamente, junto a las descripciones de impresionantes físicos (todos los personajes son muy atractivos) y cada cambio de vestuario que hacen los protagonistas principales (Eva, Gideon, Cary), casi sorprende la caracterización psicológica de cada uno de ellos, quizá superficial y esquemática en los más secundarios, aunque muy relevante.

Si en 50 sombras de Grey el conflicto principal se originaba en el deseo de él de basar su relación en unas prácticas de BDSM que en ningún momento se hacen realidad, en No te escondo nada, son ambos, Eva y Gideon, quienes sufren las consecuencias de un pasado traumático (más especificado en ella, la narradora, que en él, quizá reservado para las secuelas) que condiciona su forma de relacionarse de forma romántica y física.

Aunque ambos se sienten mutuamente atraídos, ella quiere más, amistad, conversación, algo que apenas oculta su necesidad de compromiso, y los dos son inseguros celosos y posesivos (la reacción de ella ante Magdalene o Corinne, la de él ante Cary o Christopher). Estas reacciones, y otras, que podrían parecer caprichosas o producto de una “necesidad” de crear escenas para complicar el progreso del romance, incluso poco lógicas a veces, se justifican psicológicamente con la inclusión de breves retazos, a veces dramáticos (las pesadillas de Gideon) de lo que han sufrido en el pasado.

Las escenas explícitas, abundantes, podrían parecer repetitivas y excesivas, hasta que los protagonistas analizan sus respectivos comportamientos, y preferencias, ante esta intimidad: mutua dependencia, necesidad de ejercer el control o cederlo (más psicología que sadomasoquismo), demostrando que su inclusión no es caprichosa.

Tanto Eva y Gideon como el resto de los personajes, desde Cary, el también atormentado compañero de piso de ella hasta sus respectivas familias y compañeros de trabajo, tienen cierta personalidad y roles relevantes (sobre todo Cary, Monica -la madre de Eva- y el doctor Petersen, terapeuta de ambos), dando la sensación de que no sobra ninguno.
La presentación y evolución de los personajes es correcta, fluida, con los clásicos e inevitables conflictos que crean interés, la intriga y misterio por conocer los detalles de lo que sucedió a los protagonistas en el pasado. El final no es tal, ya que hay dos secuelas y muchos conflictos por resolver, aunque tampoco es del todo insatisfactorio.

En resumen: aunque No te escondo nada se ha publicitado (al menos en España) como una especie de sucesora de 50 sombras de Grey, quizá para intentar repetir su éxito (producto de una afortunada campaña de marketing), seguramente no tendrá su repercusión, si bien se trata de una novela mucho mejor que la otra (dentro del género que comparten) en muchos aspectos: redacción, personajes, credibilidad, interés. 


*** T ***


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