Año: 2026
Director: Santiago Segura
Guionista: Santiago Segura
Música: Roque Baños (canción principal: Taburete)
Actores: Santiago Segura, Gabino Diego, Ramón Langa, Carlos Areces, Cote Soler, David Guapo.
Argumento:
El ex policía Torrente, machista, racista, grosero y del Atlético de Madrid, se pasa el día emitiendo comentarios políticamente incorrectos, hasta que lo escuchan los miembros de un partido político de ultraderecha llamado Nox que, de inmediato, descubre cómo conecta con la gente y decide aprovechar a este "hombre de la calle" para sus fines electoralistas.
Comentario:
Lo primero que he de decir es que solo he visto enteras una o dos películas de la serie Torrente, y que no son santo de mi devoción. En primer lugar, este tipo de humor, tan escatológico y básico, no es lo mío. En segundo lugar, salvo la primera, creo que estas películas no tienen más sentido que hacer dinero, pero sin contenido alguno. Y la primera la salvo no porque sea buena, sino porque al menos fue novedosa.
Dicho esto, ya puedo decir que se puede ver "Torrente presidente" sin casi haber visto lo anterior o incluso sin conocer al personaje. Cierto que se pierden matices y parte de la "experiencia", pero, en realidad, no es necesario, ya que, a diferencia de las primeras entregas, esta película no va de investigación policial, ni de thriller ni de detectives ni de nada por el estilo. Y salvo algún detalle o personaje, no tiene continuidad con lo anterior.
El director, que es a su vez el actor principal, Santiago Segura, toma un personaje arquetípico como Torrente, un hombre totalmente misógino, racista, sucio, desagradable, patriotero, etc, etc, es decir, el compendio de todos los anti valores habidos y por haber, y lo sitúa en la improbable situación de carismático candidato político.
Esto es lo más reseñable de la película: aunque con un guion básico y algo previsible, la narración se centra en repartir críticas nada sutiles a derecha e izquierda, nunca mejor dicho, a la política misma y la manipulación de las masas. Digo que es reseñable porque al menos hay un intento de mensaje, fallido (el intento, quiero decir), pero muy obvio. Quizás sería más efectivo si no estuviera tan subrayado y tan exageradamente a la vista. Pero esto es lo que hay.
No es fácil que yo me ría viendo una peli de "humor" y mucho menos de este tipo de humor, pero sí me he reído con alguna cosa. Con otros chistes me he encontrado con la brutal realidad del cambio de los tiempos. El autor intenta repetirse en su regodeo con lo políticamente incorrecto, pero lo que hacía "gracia" hace años, incluso a gente muy básica, ya no lo logra, más bien genera incomodidad (no solo cambian los tiempos, sino que nosotros cambiamos con ellos, como dice el adagio). Cuando más intenta forzar el gag, menos lo logra. Repito: si fuera más sutil, quizás...
Pero la sutilidad no es el fuerte de Santiago Segura.
Otro problema que observamos es que se supone que han pasado años para el personaje pero está exactamente igual que siempre. No evoluciona, ni cambia ni tiene matices. Es una parodia de cierto tipo de pensamiento o de persona, vacía de análisis o perspectiva. Como un personaje de dibujos animados. Hace siempre justo lo que te esperas que haga. Y dice sus "frases" para sus fans.
Sin embargo, no me ha parecido que sea todo malo. Al menos la película no me ha aburrido. El ritmo es bueno y avanza hilando sketches (más que escenas) y te entretienes (si los conoces) tratando de reconocer a los famosillos que colaboran en los cameos, que son millones, algunos internacionales, como Alec Baldwin y Kevin Spacey. Otros son youtubers, personajes de la tele, algunos bastante vetustos, frikis varios (la película se recrea en lo grotesco) y otra gente del submundo.
La película siempre tiene la lente deformante de la realidad puesta. Pero quiere quedar bien con todos, atacando en todas direcciones, dentro de un orden. No es tan salvaje como pretende, cosa que es su peor defecto. La intención es buena, pero cuando uno se mete hay que ir hasta el final. Es curioso, esta peli podría haber sido una sátira decente si se hubiera tomado más en serio a sí misma, pero cuando todo es una excusa para sacar a amiguetes y hacer homenajes o cameos mil, no se puede esperar rigor narrativo.
Los actores de verdad como Ramón Langa, hacen lo que pueden con sus personajes, pero el exceso de amateurismo de los frikis se nota un poquito. Bastante graciosa es la intervención de Bertín Osborne como presumido presidente de España (¿trasunto de Pedro Sánchez?) y la aparición de José Luis Moreno como fantasma de la Ópera tiene su ingenio (si uno conoce el trasfondo de este showman).
El Trump de Alec Baldwin no me ha gustado nada, y el personaje de Kevin Spacey, bueno, no digo nada, no quiero estropear la "sorpresa", pero es la clave de la interpretación general del "mensaje" final de la película, de su desesperanza y pesimismo existencial.
Esperaba esta película mucho peor, así que quizás por eso no me parece tan mala. Mala es, ojo, pero se nota hecha con ciertos medios y solvencia técnica.
En resumen, una película entretenida, crítica con la política como hecho mismo (independientemente de la corriente ideológica) a la que se ve como un mero espectáculo para las masas, pero que para los políticos es generador de ingresos y de corrupción. Solo a medias graciosa (más o menos, para quien conoce el contexto y a los frikis de los cameos), intenta ser políticamente incorrecta pero sigue la vía errónea. He visto cosas peores, es verdad, pero me temo que quizás sea olvidada pronto por los detalles coyunturales, que no resistirán una generación o dos.
