lunes, 4 de agosto de 2014

La habitación de Naomi, de Jonathan Aycliffe

T.O.: Naomi’s Room, 1991
Editorial; Plaza & Janés
Traducción: Jesús de la Torre Roldán
202 páginas

Argumento: 

Dos décadas después, Charles Hillenbrand relata, a modo de memorias, lo que sucedió tras el asesinato de su hija Naomí.

Comentario (con SPOILERS):

«La habitación de Naomí» es una de esas novelas «mitificadas» por su condición de descatalogada y difícil de encontrar (aunque está en algunas bibliotecas), por lo que su lectura puede llegar a decepcionar, hasta cierto punto, a quien se haya creado muchas expectativas sobre su contenido.

Se trata de una historia de fantasmas, con la correspondiente casa encantada, sucesos y presencias inquietantes, fotografías en las que aparecen personas y cosas que no deberían estar ahí, ruidos de pisadas en el desván y otras manifestaciones habituales en el género. Quienes hayan leído muchas novelas o visto películas, quizá tengan la sensación de que no aporta novedades, o incluso de cierta previsibilidad en algunos aspectos, si bien se debe más a la utilización de recursos clásicos que a una posibilidad real de adivinar todo lo que sucede.

En cualquier caso, en la novela destaca la capacidad de Aycliffe para crear desde el comienzo una atmósfera inquietante, sombría,  una intriga que no se centra solo en la resolución del asesinato de Naomi, sino también en los crímenes posteriores y en la evolución que sufre el protagonista.

La obra está narrada por Charles Hillenbrand, un profesor de Cambridge que lleva dos décadas viviendo en una casa habitada por fantasmas, atormentado por los recuerdos, el dolor y el sentimiento de culpa, quien inicia la redacción de sus memorias en una primera persona muy adecuada para dosificar la información y transmitir subjetividad.

Charles habla de su familia feliz (él, su esposa Laura y Naomi), del día que todo cambió, da pequeños saltos temporales y hace incisos para aportar datos que enriquecen el relato y, sobre todo, incluye acotaciones en el presente, relacionadas con los fantasmas que le rodean, creando un clima enfermizo, una sensación de amenaza, quizá más logrado por la sutileza y naturalidad con la que informa de todo ello, dejando que cada cual los rellene con su propia imaginación, y creando intriga e interés sobre los temas que trata.

Casi desde el principio se sabe que tras el asesinato de Naomi se suceden varios más, por lo que la aparición de  nuevos personajes aumenta las expectativas sobre lo que pasará, a quién y cómo. La madre de Naomi, Laura, el policía que investiga el caso, Ruthven, un fotógrafo, Lewis, que aporta fotos de los fantasmas o Carol y Jessica, hermana y sobrina de Charles, contribuyen a mantener el interés en la historia y, todos tienes su rol bien definido.

Sin embargo, pierden intensidad frente a la complejidad de los dos protagonistas: Charles Hillenbrand y John Liddley, el médico que construyó la casa a mediados del XIX, y por cuya biografía se interesa el primero hasta extremos obsesivos, que le llevan a comprenderle, incluso a identificarse con él en un crescendo de desasosiego y misterio que culmina en varias escenas que rozan lo gore en contraste con la sutileza del texto precedente.

En resumen, es posible que el mayor mérito de «La habitación de Naomí» sea cómo lo cuenta más que lo que cuenta. En poco más de doscientas páginas, el autor logra crear una historia que crece con cada descubrimiento del protagonista, analiza la evolución de dos personajes (Hillenbrand y Liddley) complejos y atormentados, habla del amor, el dolor, la culpa, la locura, y lo hace con un estilo medido y elegante, con oficio, dando como resultado una novela de terror y misterio que, más de dos décadas después de ser publicada, es más interesante que otras obras posteriores.

      Cubierta de una edición de Naomis’s Room 
en inglés, más acorde con el contenido de la novela.

Nota: Jonathan Aycliffe es el seudónimo utilizado por Denis MacEoin para escribir historias de fantasmas. El autor escribe obras académicas con su verdadero nombre y novelas de intriga como Daniel Easterman.

***T***

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5 comentarios:

  1. Una novela inquitante y turbadora, que te atrapa desde la primera página, te hace identificarte de una manera magistral con el protagonista, hasta el punto de casi sentir su propio sufrimiento por la desaparición y terrible muerte de su hija, con un final sorprendente e inesperado que te enfrenta y pone en evidencia tu valoración inicial sobre el protagonista. La parte central, la investigación sobre John Liddley es la menos interesante y le hace perder bastantes enteros en lo que podría haber sido una obra maestro del género. Echo de menos un final menos complaciente con una visión triunfante del mal, como si no condenase las atrocidades que relata, y las justificase incluso. Creo que hay una línea roja que no se debe traspasar al contar una historia por muy de género que sea, y este autor la sobrepasa con creces, tal vez por eso el autor se esconda detrás de un seudónimo al escribir la novela.

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  2. Realmente es mala, empieza como una historia inquietante de misterio y se transforma en una bobada, digna de las pelis clase b de terror. No la lean.

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  3. no se apenas vvoy x la mitad del libro pero estoy inquieta por encontrar imagenes de charles hillembrand q me recuerda a mi esposo su fforma de actuar y su esposa q me siento identificada en su lindo e incansable amor no sera q apareceran imagenes de ellos en internet

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  4. Libro bastante conseguido de terror aunque esperaba mas...el final impactante!

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  5. pues aligual que ginis quiero ver fotos de la casa por dentro de charles de laura busco en internet a liddley y me aparece es un tal lindley que no era medico sino botanico quiero ver la casa en cambridge me he cansado de buscar esos lugares en cambridge y spitalfields los lugares existen pero no fuera de lo comun tengo una obsesion por conocer la casa el desvan y todo quiero que sea real

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