martes, 21 de agosto de 2007

Ácido Sulfúrico, de Amélie Nothomb


ImagenAcide sulfurique
Amélie Nothomb
Editorial Anagrama
Barcelona, 2007
167 páginas
Traductor: Sergi Pàmies



Argumento:

Pannonique es secuestrada junto con un montón de personas más para que participe en un peculiar reality show titulado "Concentración", que simula las condiciones de un campo de concentración, pero estilo Gran Hermano, donde las nominaciones conducen no a la expulsión, sino a la muerte. El programa es un éxito de audiencia. Ante las presiones de la carcelera (o Kapo) Zedna, que desea a Pannonique, esta opta por mostrarse digna y no ceder, aunque eso perjudique a sus compañeros...

Comentario:

Como no es el primer libro de Amelie Nothomb que leo, puedo hacer comparaciones con los anteriores. En líneas generales me ha parecido más flojo, tanto literaria como ideológicamente. También parece que se desmarca un poco (pero solo un poco) de su estructura habitual, de la que conserva ese duelo "interpretativo" entre dos personajes.

Nothomb es muy obvia en sus pretensiones. El libro es una dura denuncia de la telebasura, especialmente de los reality - shows estilo Gran Hermano, al que lleva al límite (hay torturas en directo, nominaciones para la muerte, inanición en los prisioneros). Lo malo es que es tan evidente que el texto pierde mucha fuerza. No hay nada de sugerencia, ni de sutilidad... Ella va a saco, y a lo bestia, exagerando la esencia del concurso para poner en evidencia la hipocresía social. Para Nothomb el culpable es sin duda el público, aunque por boca de algunos de los personajes se apunten otros culpables. Pero en este libro no hay inocentes.

Algo que me gusta de la autora, es que incluso los personajes más positivos como Pannonique, encierran un lado oscuro o, como poco, moralmente discutible. Se plantean dudas morales clásicas, como la de cómo actuar ante una situación extrema similar a la descrita, si es mejor ceder a un chantaje (en este caso le bastaría con acostarse con la carcelera que está enamorada de ella, y que a cambio le daría comida, etc) que ayude a la mayoría (de la comida se beneficiarían también sus compañeros), o mantener la dignidad (aunque eso suponga la muerte). Pannonique opta por la dignidad a toda costa, que parece ser también la opción de la autora. El resto de personajes apoya o cuestiona esta decisión.

La descripción de personajes es algo breve. Digamos que solo hay un par que están descritos con cierta profundidad, y son Pannonique y Zedna. La primera es una joven bella, inteligente, culta y bondadosa; la otra no es muy agraciada, ni inteligente, y se la pinta como algo bruta. Parece una descripción algo maniquea que encaja en roles clásicos (la buena, la mala). Como de costumbre, Nothomb vuelve a recurrir a uno de sus temas habituales: la belleza. En este libro parece que es el don que hace que Pannonique se convierta en la estrella del concurso (donde ya de por sí se seleccionan solo a individuos jóvenes y guapos, salvo excepciones). La crítica de los reality shows es verdaderamente sangrante, y pone el dedo en la llaga sobre la naturaleza del espectáculo. Así Pannonique incluso cuando insulta al público y apela a a su humanidad, lo único que logra es aumentar la audiencia; haga lo que haga, siempre beneficia al programa. Como dice Nothomb es la "ninfa Egeria" (la musa) del público, y eso es así, sobre todo, por su belleza. Así pues asistimos a varias nominaciones donde primero son eliminadas una niña y una vieja; y luego unas chicas cuyo delito era "no destacar". Es obvio que en un concurso de estas características hay que llamar la atención (espectáculo)

Zedna se presenta como una joven poco notable que solo destaca en el marco del concurso. Fuera de él no es nadie. Esto es un símbolo claro de los parásitos mediáticos que nacen de concursos del mismo estilo, y que todos conocemos. Pero es el propio público quien alimenta a los monstruos. En una de las escenas, cuando se decide que sea el propio público desde casa quien decida quien vive y quien muere, se ve el escándalo de los medios de comunicación, e incluso de cierto sector de espectadores: pero la conclusión de Nothomb es demoledora. Incluso los detractores quieren verlo, y sube la audiencia a niveles nunca alcanzados. Es decir, el imperio mediático siempre gana porque toda la sociedad lo sustenta, aunque, en un gesto hipócrita, muchos lo vean con desdén, o no incluyéndose en el grupo de los que siguen el programa.

El discurso narrativo es bastante pesimista a lo largo de toda la novela, salvo en el final, que me ha parecido sumamente precipitado y no muy creíble. Además, parece como de cuento de hadas. Normalmente, Nothomb tiene unos finales mucho más elaborados y con cierta "sorpresa". En este caso se produce una redención casi no buscada, con un tono de esperanza sobre el ser humano.

En resumen, una novela corta (se lee en una tarde), con un estilo sobrio, conciso y algo lapidario en ocasiones, y un tema de mucha actualidad, que no dejará indiferente, pero que parece algo menos enjundiosa en todos los sentidos que otras novelas de la autora. En menor dosis, sigue habiendo un humor negro soterrado, pero menos citas cultas. Es, digamos, más light. Sin embargo, plantea dilemas morales que interesan a todo el mundo.


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