domingo, 1 de mayo de 2011

Retrum: Cuando estuvimos muertos, de Francesc Miralles


Retrum: Cuando Estuvimos Muertos
Editorial: La Galera, 2010
358 páginas
17,95 €

Argumento:

Tras la pérdida de su gemelo y el abandono de su madre, Christian conoce a cuatro adolescentes autodenominado "Los Pálidos" y le ofrecen unirse a su grupo, "Retrum".

 Comentario (con SPOILERS):

"Retrum" es una de esas novelas en las que la imaginación de quien lee ha de realizar la mayor parte del "trabajo".

Compuesta por capítulos breves, la mayoría no pasan de tres o cuatro páginas, la obra narra de forma sencilla y superficial la historia de Christian y sus nuevos amigos (Alexia, Lorena y Robert), entusiastas de pasar las noches en cementerios tras pintarse las caras de blanco en honor a su nombre y hacer consultas a sus habitantes (pocas e irrelevantes, en las que no se abordan temas como la muerte, lo que hay, o no, después, la forma en que afecta a los que se quedan o el duelo por los seres queridos).

Los personajes apenas están desarrollados, siendo algunos poco más que nombres sin una utilidad visible en la trama (Lorena parece celosa, no se sabe de qué o quién, Robert es gay...) y otros, como los protagonistas, bastante desaprovechados: Resulta difícil comprender por qué a Christian le fascina tanto Alexia, más allá de su belleza, un inconcreto aire triste y misterioso y el hecho de que le recuerde a la protagonista de la película Gilda, 1946, uno de cuyos guantes ha encontrado y lleva siempre en un bolsillo.

El autor no saca partido a la narración desde el punto de vista de Christian para profundizar en sus sentimientos por la muerte de su gemelo, Julián, de nuevo un simple nombre que apenas le suscita recuerdos ni pesar (más allá de encerrarse en su dormitorio a escuchar música y autocompadecerse) y sólo se utiliza, brevemente, para una escena de carácter un tanto frívolo (se diría que habría otras cosas que consultarle: si le culpa por el accidente...) durante una visita a su tumba.

El "romance" a tres bandas que se establece entre Christian, Alexia y la compañera de clase de él, Alba, carece de fuerza debido, sobre todo, a la escasa interacción entre los dos primeros, a quienes apenas se muestra hablando, mirándose... ni se aprovechan elementos como la confidencia de la joven que, supuestamente, habría de unirles más: ella también perdió a su gemela.

Curiosamente, pese a la previsibilidad del personaje, es Alba quien tiene más matices y complejidad, tanto en la creación de una familia y sus circunstancias como en los conflictos y emociones que la guían.

La novela contiene variadas referencias, desde "Crepúsculo" de Stephenie Meyer (con la que tiene una vaga similitud: alguien que se une a un grupo de personas distinto y fascinante, un padre semi ausente que no se entera de nada, una madre lejos...), citas al comienzo de los capítulos (a veces erróneas, como la que atribuye una frase de la película "Drácula de Bram Stoker", 1992 a la novela de este autor) que no siempre parecen relacionadas con lo que ocurre, o letras de canciones con su correspondiente traducción a pie de página cuya relación es a veces igualmente incomprensible...

La obra, basada en diálogos y una redacción directa y sencilla, con pocas descripciones que ambienten lugares y atmósferas, avanza sin demasiado interés (visitas a cementerios, cortejo de Alba a Christian, enamoramiento de él y Alexia...) hasta que el cuarteto inicia un viaje por famosos cementerios europeos, aunque de la visita a la mayoría no se relatan más que anécdotas sobre sus inquilinos más famosos, hasta llegar a Highgate, donde además sucede algo que rompe mínimamente la monotonía de la historia.

Al igual que la unión de Christian a Retrum, y la petición para que lo haga, lo que sucede en el cementerio (el asesinato) y después (el "fantasma") no está justificado de forma lógica, coherente o creíble.

El protagonista vuelve a encerrarse en su dormitorio y a la rutina música/autocompasión y pasan meses de inactividad hasta que de pronto se junta todo: la relación de Christian con Alba (él no sabe decir no) que desencadena la aparición del "fantasma", el regreso de Lorena y Robert que quieren vengarse (¿de quién?), investigar lo sucedido (varios meses después, desde otro país), aunque no acaban de concretar nada (a Christian ni se le ha ocurrido ponerse en contacto con los padres de Alexia, ni con la policía, por ejemplo) y se desvela un secreto familiar de Alexia, el intercambio (para el que nunca se da un motivo) y la identidad del "fantasma"...

Como es cada vez más habitual, la narración se corta tras apenas haber esbozado el comienzo de la resolución de los principales conflictos: la personalidad de Alba, la supuesta identidad del asesino, el anuncio de venganza...

Quizá lo "mejor" (aunque no es "tan" original) sea el diseño físico del volumen, tanto el aspecto exterior como el interior.


Enlace relacionado: - Web de Retrum



***T***


Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

lunes, 18 de abril de 2011

Sin Alma, de Gail Carriger


Sin Alma
Soulless
Gail Carriger
Traductora: Sheila Espinosa
Editorial Versátil
384 páginas


Argumento:

La medio italiana señorita Tarabotti ha sido agredida por un vampiro no identificado en un baile de sociedad. Por fortuna, es una preternatural, carece de alma, y sus poderes le permiten anular los de los seres sobrenaturales. Tendrá que resolver el enigma del origen del vampiro con ayuda del licántropo Lord Maccon, también disponible para otros menesteres.

Comentario:

Podríamos definir Sin Alma como una novela de estilo steampunk, es decir, ambientada en la época victoriana, pero una época un poco diferente de la real, donde hay cierta tecnología "avanzada" (en teoría inspirada en el vapor, de ahí el nombre). Sin embargo, en la obra priman más los elementos fantásticos que los científicos, con lo cual no sé muy bien si le cuadra esa "marca". Eso no quiere decir que no aparezcan algunos curiosos objetos ópticos o dirigibles, e incluso máquinas con propósitos algo más oscuros... Aunque en algunas ocasiones parece que se incluyen detalles tecnológicos precisamente para salvar su carácter steampunk.

Al lo largo de la historia, aparecen vampiros y licántropos, además de criaturas denominadas preternaturales, como la protagonista, Alexia Tarabotti, siempre acompañada de su letal sombrilla. En el mundo imaginario donde se desarrolla la acción, el Londres alternativo, conviven estos seres de forma natural con los humanos. Como en Harry Potter, existe una jerarquía y organizaciones, un gobierno en la sombra, que velan porque las relaciones entre todos sean armónicas.

Lo primero que llama la atención en la novela es el sentido del humor irónico que la atraviesa de parte a parte, un humor que se nutre de lo chocante de las situaciones fantásticas en el contexto de la rígida moral victoriana, llegando incluso a lo paródico. Lo referente a las transgresiones contra la moral o la reputación se exagera, así como la dificultad de la protagonista para defenderse de su enemigos en las escenas de acción por culpa de sus, faldas, enaguas y polisones. A veces se repiten las alusiones a estos asuntos, haciendo que el efecto sorpresa se diluya poco a poco.

Alexia es una protagonista bastante particular, mal vista por la sociedad por sus orígenes italianos, y su condición de persona "sin alma", una solterona que utiliza su sombrilla y sus poderes para matar vampiros. Lo cual no impide que trate de seguir las exigencias de etiqueta, educación y protocolo de su sociedad. A lo largo de la historia se aprecia una cierta evolución cuando Alexia descubre el amor y el sexo.

En cuanto aparece el personaje de Lord Maccon (un hombre lobo), se estable una relación romántica bastante convencional en su estructura (incluido el típico final del "romance"), aunque extravagante en contenido. Al principio no se llevan bien, pero poco a poco descubren su atracción mutua, sin que falten largas escenas de amor (humorísticas, por supuesto), o casi eróticas. Diríase pues que la novela deriva pronto hacia el romance "paranormal" de humor, dándose más importancia a las escenas de relaciones entre los personajes, reuniones, charlas, etc, que a la acción. La trama es bastante sencilla en el fondo, aunque está bien narrada, con un estilo desenfadado y elegante, quizás algo chirriante a veces, por el exceso de humoradas o por la intervención de algunos personajes muy extravagantes como el del vampiro Lord Akeldama, con ciertas tendencias "afeminadas".

En cuanto a la ambientación, está bastante lograda, pese a tratarse de un "Londres" un poco inventado. También son destacables algunas descripciones como las de los hombres lobos transformándose. Pero todo queda anegado por la gracia y el humor de la narración, lo cual podría alejar un poco del texto a algunos lectores.

En resumen, una obra de puro divertimento, paródica, donde cuenta más la ambientación y el ingenio de los diálogos que el argumento, y que al parecer, tiene dos secuelas más. Me ha resultado entretenida.

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viernes, 8 de abril de 2011

El ángel perdido, de Javier Sierra


El ángel perdido
Javier Sierra
Editorial Planeta
512 páginas


Sinopsis:

La restauradora Julia recibe la noticia de que su marido ha sido secuestrado en Turquía. Como de costumbre, hay una secta esotérica de por medio, objetos mágicos acongojantes, y el mundo está en peligro. Los americanos tomarán, también como siempre, cartas en el asunto...

Comentario:

"EL ángel perdido" sigue cien por cien la reglas del libro-fórmula para fabricar bestsellers. Lógicamente, esta fórmula de poco le serviría si en lugar de estar publicado en Planeta lo estuviera en Ediciones Desconocidas e Ignotas, con sede en Cuenca.

Una de las reglas seguidas por el autor es la de organizar la estructura de la novela en capítulos cortos, algunos de media página, sistema que se supone da agilidad a la obra. Curiosamente, junto a estos mini-capítulos hay otros bastante largos, terminados de igual modo en cliffhangers, algunos bastante dudosos en su efectividad… Como en El Código Da Vinci, la historia sucede en un día, o eso parece.

Algunos lectores de este tipo de obras pueden pensar que están bien documentadas, pero  decir tal cosa de esta novela es arriesgado, como poco...  A no ser que se considere documentación fiable y de calidad el batiburrillo de creencias, mitos y afirmaciones no comprobadas científicamente que se exponen a lo largo de las páginas de El Ángel Perdido. Cuando resume la epopeya de Gilgamesh o el relato mesopotámico del Diluvio lo hace con un simplismo que tergiversa incluso el sentido de los relatos originales, casi seguro para que encajen en la trama. A mí me parece muy bien que un autor utilice estos mitos e historias pseudocientíficas, puesto que la fantasía es un género tan digno como cualquier otro, pero cuando se afirma que todos sus datos son exactos y trata de hacernos creer que su fabulación es real como la vida misma no se puede mirar el texto con los mismos ojos. Un libro bien documentado desde el punto científico o histórico es el que cita fuentes solventes. No es el caso. Claro que todo el mundo puede creer lo que le apetezca, lo mismo en el Arca de Noé, en que los ángeles se mezclaron con las humanas, en que unas piedras tienen poderes mágicos y levitan, en la Atlántida, en Shambalah, en Haarp, etc, etc.

A mí realmente en una historia la documentación es lo que menos me importa, ya que doy por hecho que es una ficción. Es más importante la verosimilitud, pero en esta novela está poco trabajado ese tema. No se logra  dotar de coherencia o de lógica a la trama o a las historias entrelazadas de esta especie de remake esotérico de la película “Señales del Futuro” (Knowing, en inglés), que no ha logrado engancharme en ningún momento, por su falta de alma, de empatía o de sentimientos humanos. Lo normal sería que ante unos hechos como los que se narran, en los que se involucra al mismísimo Dios, los personajes tuvieran algún tipo de reflexión sobre el particular. Sin embargo, todo se reduce a relatos e historias sacadas de contexto, que producen un efecto de superficialidad que no encaja con la trascendencia del planteamiento.

La protagonista, heredera de un linaje de brujas con poderes mágicos, se limita a hacer el ingrato rol de tonta para que otros se luzcan contándole historias e informándole. Se supone que es licenciada en algo, quizás en Arte, pero en muchas conversaciones parece mostrar una cultura digamos que reducida, poro no mencionar su casi inexistente sentido común. Como hecho curioso, Julia, que así se llama, cuya parte se narra en primera persona, parece ignorar cuestiones como la epopeya de Gilgamesh (algo insólito en quien ha estudiado Historia o Arte); sin embargo, es capaz de distinguir el tipo de armas que portan sus captores (en concreto reconoce un subfusil Uzi y una pistola Sig-Sauer) y otras cuestiones técnicas alejadas de su disciplina y de su vida (al menos, el autor no nos pone en antecedentes de que ella haya tenido contacto con el mundo militar). Todo esto es consecuencia del mal uso de la primera persona, que debería estar limitada de forma que no conociera más que lo que el narrador (Julia) conoce. Tiene toda la pinta de haber sido en origen tercera persona que se adaptó quién sabe por qué, ya que el resto de la historia está en tercera, aunque prácticamente “hablen” igual.

Julia tampoco tiene voluntad, ni muestra casi ninguna reacción anímica a lo que le ocurre, dejándose llevar en todo momento y obedeciendo sin cuestionarse nada. El resto de los personajes, muchos de ellos no estrictamente necesarios para contar la historia, son tan planos que parecen no existir. No evolucionan y no tienen ningún tipo de relación humana entre sí. Son como marionetas para exponer las poco creíbles teorías del autor.

La mayor parte de las escenas, por lo demás, son muy poco imaginativas: consisten en un diálogo platónico entre dos o más personajes, en el que los “listos” o conocedores de los secretos ilustran a los “ignorantes” con anécdotas sacadas de revistas esotéricas. Julia, por cierto, queda bastante malparada en su rol…

Especialmente aburridas resultan las partes donde aparecen espías o el presidente americano. De hecho, las he leído por encima por falta de interés. Las descripciones de satélites y sistemas técnicos parecen estar de adorno o para lucir documentación. Algunos novelistas olvidan que lo importante es eso, novelar. Y transmitir, ya no digo grandes ideas, sino tan solo alguna emoción o sentimiento.

Se podrían objetar muchas cosas a este libro tanto en aspectos literarios como de documentación pero me quedo con lo más grave, que siendo un libro de aventuras me ha aburrido sobremanera y no me ha creado ninguna expectativa de emoción, peligro, etc; ni siquiera me ha transmitido ni un atisbo de esa sensación ominosa experimentada por el ser humano ante el “mysterium tremendum et fascinans”, que debería haber sido su objeto central. Ni temor ni fascinación ante el misterio de lo divino, por el cual siente curiosidad hasta el ateo más recalcitrante.

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domingo, 20 de marzo de 2011

El Cementerio de Praga, de Umberto Eco


El cementerio de Praga
Il Cimitero di Praga
Umberto Eco
Traducción de Helena Lozano
Lumen
608 páginas

Argumento

Un hombre nos cuenta su vida como conspirador y revolucionario a lo largo del siglo XIX...

Comentario

Esta obra de Umberto Eco podría considerarse un libro metaliterario o incluso un libro juego, que busca en todo momento la complicidad e implicación del lector. En él, no importa el argumento, sino más bien el mensaje, que trasciende la historia que se nos narra para tender puentes a través de la Historia y vincular hechos del pasado con los actuales.

No se trata pues, de una obra fácil. Existen al menos tres narradores virtuales, uno de ellos, con una cierta tendencia esquizofrénica. El revolucionario que nos narra a través de su diario la historia de su vida desde la infancia hasta final del siglo XIX (muy aficionado nuestro héroe a la comida, por cierto). En algunos tramos, un abate que vive en el mismo inmueble que el revolucionario toma la palabra y comenta hechos que el otro no pudo conocer. Finalmente, hay otro narrador por encima de estos que comenta lo que escriben en tercera persona.

Esta amalgama de voces narrativas en primera y tercera persona, hace que el libro resulte algo confuso al principio, mientras te aclaras sobre los personajes-narradores. Por otro lado, hay tal cantidad de nombres, lugares, descripciones, tal densidad de sucesos históricos, conspiraciones, manipulaciones literarias, menciones, citas, referencias etc... que resulta difícil de seguir si se carece de una cierta cultura. Es decir, es un libro que exige, como dije antes, que el lector tome partido, se implique y se esfuerce en comprender el juego planteado por Eco.

Tomando como articulación de la débil trama el diario de Simonini, Eco nos conduce por las revoluciones del siglo XIX, en especial por el movimiento garibaldino, que devino en la  unificación e independencia de Italia, y por los hechos de la Comuna francesa, descrito todo ello con una gran plasticidad, abigarramiento y potencia literaria, aunque en algunas partes más de relleno, o de explicación histórica se le escapa al autor un estilo de "ensayo", que me ha resultado menos ameno.

También, imbricado con estos hechos históricos, el desarrollo de una gran conspiración con el leit motiv del "cementerio de Praga" como punto de partida, una temática ya tocada por este autor en otras obras suyas ("El péndulo de Foucault"). Eco ironiza, juega con las palabras y los hechos, y acumula teorías, infundios, libelos y tópicos sobre nacionalidades para dejar en ridículo a las "teorías de la conspiración" que en el mundo han sido, y pone de manifiesto, igualmente, la manipulación de la sociedad a través de estos medios, y el peligro que conlleva, utilizando el ejemplo de las corrientes antisemitas. En la novela, la realidad y la ficción se confunden, de modo que el protagonista toma datos de folletines y novelas para crear su gran libelo antijudío al servicio de la propaganda de grandes potencias, de la Iglesia, etc, etc. Plagios de obras, que a su vez plagian otras obras, permiten observar la estructura de la generación de mitos contemporáneos, a partir de fuentes cuanto menos dudosas y francamente eclécticas, incluidas las esotéricas, diabólicas, mágicas, etc. En realidad, lo brutal es que los propios generadores de conspiraciones terminan por creerse sus mentiras, y llegan a realizar actos extremos guiados por ese autoengaño.

La ironía de Eco está en el subtexto, latente y demoledora al tiempo, con frases terribles que aluden a la "solución final" (nosotros, lectores del siglo XXI ya sabemos a qué se refiere).


"Arbeit macht frei, solo el trabajo vuelve libres. La solución final, para Lutero, había de ser echarles de Alemania, como perros rabiosos."


"Entonces algún día habrá de intentar la única solución razonable, la solución final: el exterminio de todos los judíos."


Ya al principio de la novela tira por tierra los tópicos sobre nacionalidades, cuando el protagonista caracteriza a ciertos pueblos (los alemanes, por ejemplo) de un modo muy diferente a cómo se hace en la actualidad, dando a entender que son meros clichés que cambian con el tiempo y las circunstancias, pero que actúan en las mentes y condicionan nuestra percepción de las cosas. El libro no deja títere con cabeza, y también hace alusiones más o menos veladas a acontecimientos actuales.


"Organizaremos una crisis económica universal por todos los medios que nos sean posibles con ayuda del oro que, casi en su totalidad, está en nuestro poder."

La ambientación histórica es francamente buena, sobre todo las descripciones del París decimonónico.

En resumen, una obra que se aleja en lo formal de los bestsellers de conspiraciones, tomando paradójicamente el tema como centro de su historia, y que hay que leer entre líneas, para poder apreciar en toda su extensión. Abstenerse los que busquen en las novelas solo aventuras y romances...


Fragmentos:


Me confirmó una vez más que cuando un espía vende algo inédito no debe hacer otra que contar algo que se podría encontrar en cualquier mercadillo de libros usados.

Es preciso que las revelaciones sean extraordinarias, perturbadoras, novelescas. Solo así se vuelven creíbles y suscitan indignación.

Ciertas noticias explosivas si las das de golpe, a la gente se le olvidan. En cambio, hay que ir destilándolas, y cada nueva noticia volverá a encender el recuerdo de las anteriores.

La característica principal de la gente es que está dispuesta a creérselo todo.

(...) cuando se le cuenta como verdadero algo que ha leído en una novela, nota sólo vagamente que ya había oído algo al respecto, con lo que encuentra confirmación de sus creencias.

¡Lograr realizar el despotismo gracias al sufragio universal! ¡El muy miserable ha dado su golpe de estado autoritario apelándose al pueblo buey! Nos está advirtiendo de como será la democracia de mañana.

La identidad nacional es el último recurso para los desheredados. Ahora bien, el sentimiento de la identidad se funda en el odio, en el odio hacia los que no son idénticos. Hay que cultivar el odio como pasión civil. El enemigo es el amigo de los pueblos.  Hace falta alguien a quien odiar para sentirse justificados en la propia miseria.

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sábado, 5 de marzo de 2011

Diario de Golondrina, de Amélie Nothomb


Diario de Golondrina
Journal d'Hirondelle
Amélie Nothomb
Traducción Sergi Pàmies
Editorial Anagrama
112 páginas




Argumento:
Un repartidor se convierte en asesino a sueldo tras un desengaño. Una de sus misiones le hará cambiar de forma de pensar.

Comentario:

Creo que junto con "Ácido sulfúrico" esta novela es la que menos me ha gustado de Amélie Nothomb, o mejor dicho, la única que no me ha gustado nada.

Y no me ha gustado porque por primera vez (en esta autora) noto que no me quiere transmitir nada en absoluto o tal vez el mensaje es demasiado obvio o demasiado oscuro, o no lo transmite bien. Es decir, nos encontramos, a mi modo de ver, con un libro demasiado vacío y frustrante para el lector.

La historia que se nos narra podría pasar incluso siendo tan surrealista o increíble si al menos tuviera un cierto valor simbólico o metafórico. Sin embargo, hay algo en ella que falla y la torna en increíble en el peor de los sentidos. No me creo esta historia de un repartidor que decide ser asesino de pronto (por un desengaño amoroso), no me creo sus motivaciones, ni tampoco su conversión final debido a un hecho que le acontece, relacionado con su nuevo "trabajo".

Pero incluso podría perdonarle eso si al menos la forma de contarla fuera cáustica, irónica, etc. A diferencia de otras novelas de la autora, en esta no hay muchas muestras de ese ingenio que la caracteriza, quitando alguna conversación entre el protagonista y Yuri, su contacto ruso. O será que ese ingenio está al servicio de la nada, y por ello me ha pasado casi inadvertido.

Por si fuera poco, el final me ha dejado fría, puesto que no parece un final. La novela termina de cualquier manera, dejando una sensación de "tomadura de pelo" bastante frustrante.

Entre lo bueno, pues hay algunas partes de reflexiones interesantes, y alguna muestra de prosa poética que no está mal (después de todo Nothomb sabe escribir), y alguna conversación ingeniosa. Pero nada de eso salva el conjunto de la novela.

En resumen poco más se puede contar de esta obra. No me ha convencido; creo que es de las peores de la autora, a no ser que yo no haya sabido ver su gracia. Para mí, desde luego, no ha tenido mucha.

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