miércoles, 12 de noviembre de 2008

La Décima Clave, de Antonia J. Corrales

La Décima Clave
Antonia J. Corrales
Editorial Martínez Roca
571 pp
 
Argumento:

El hijo de un forense asesinado en extrañas circunstancias treinta años atrás, se involucra, impulsado por la muerte repentina de su ex mujer, en una investigación que enlaza con el antiguo trabajo de su padre y de doce forenses reclutados para estudiar la muerte de varias monjas en un convento. Pero pronto las cosas se complican. Parece que en el legado de su padre están ocultas complejas claves que él, en compañía de un antiguo monje y de una enigmática mujer, deberá desentrañar haciendo uso del universal lenguaje de las matemáticas y de la criptografía.

Comentario:

A la vista del argumento parecería que estamos ante la típica novela de conspiraciones, misterios milenarios, claves secretas, búsquedas, etc, que ya saturan el mercado y agobian la vista del sufrido lector en las mesas de novedades del Corte Inglés. Algo de eso hay, pero con radicales diferencias respecto a esos productos de consumo fácil, sobre todo en la forma y en el tratamiento del "misterio". Es de alabar, y muestra de una gran ambición literaria, que la autora haya elegido dotar a su novela de una estructura y una prosa que no suelen ser las que se ven en los best-sellers al uso. Es una opción claramente arriesgada a favor de la dignidad literaria y en contra de la "comercialidad".

Los primeros capítulos nos sitúan en la mente del protagonista, personaje que arrastra un trauma de infancia (contempló el cadáver de su padre, torturado y mutilado, y hay sospechas de que pudiera haber visto al asesino, y haya sufrido amnesia), y cuyos recuerdos afloran de un modo un poco caótico. Mediante el recurso del flashback se nos va poniendo al día sobre los sucesos desencadenantes de la investigación. Esta parte, reconozco que me resultó díficil de seguir, pues se pasa del pasado al presente de forma repentina, y además, los hechos se explican con desorden cronológico, lo cual requiere un cierto esfuerzo y una cierta atención por parte del lector. Es curioso; mientras leía esta parte me daba la impresión de que la historia estaba nimbada con un aire de irrealidad, de confusión... o más bien, el personaje. Al final del libro, me di cuenta de que mi primera intuición era correcta, y que esta "confusión" tiene un sentido, que se pone de manifiesto con mayor fuerza al estar relatado todo en primera persona.  También las cosas que nos cuenta nos hacen sospechar de su salud mental: esa obsesión por el número pi, el hecho de que lo vea en todas partes, la sensación de paranoia, de persecución, de que todo el mundo que conoce pueda estar en el contubernio... De hecho, los detalles más chocantes de la historia, como el que esa conspiración involucre a sus amigos y familiares, la sofisticación con que estos esconden claves y enigmas, e incluso la forma como está narrada... podrían ser explicados a la luz de la locura del personaje... o no.

Tras la presentación, se desarrolla una larga investigación, en la cual la criptografía tiene una importancia fundamental. Quien esté acostumbrado a las simplonas deducciones de los protagonistas de otras obras de este género, se llevará una sorpresa al observar el grado de retorcimiento de los personajes de esta novela a la hora de esconder mensajes ocultos y desvelarlos. Se aprecia una gran elaboración por parte de la autora, que no solo utiliza claves númericas, el número pi, etc, sino incluso objetos, enterramientos, obras literarias (de Ignacio de Loyola y de Cervantes), etc; y además, vincula unos con otros con cierta gracia, recurriendo al símbolo (las aspas de los molinos, etc). Quizás la novela se centra mucho en este tema, pero al final descubrimos que las matemáticas y su relación con frecuencias sonoras con la clave. Aunque la historia es enrevesada, he de confesar que adiviné quién era el "malo" y también más o menos en que consistía el misterio, aunque en este caso fue debido a los spoilers que sueltan en ciertas webs. Hay que agradecer a la autora que no se guarde ases en la manga, y que te suelte pistas todo el rato, que te permiten pensar por tí mismo y hacer tus cábalas (grupo de forenses sordos, muertos decapitados y desfigurados, el violonchelo, los recortes de periodico que colecciona Daniel en su casa...)

Una cosa que me llamó mucho la atención es que la acción de la novela es puramente mental. Es decir, no hay acción física, persecuciones, momentos de peligro, etc, sino que más bien todo sucede a un nivel digamos intelectual. Aunque los personajes viajan, como es canónico en estas ficciones, no se describe estilo "guía turística". A veces la sensación claustrofóbica que transmite la autora te hace pensar que estás viendo una obra de teatro con giros y revelaciones inesperados, como "La Huella". En efecto, el estilo de la prosa, y sobre todo el de los diálogos es muy teatral. Los personajes tienen a veces parlamentos excesivamente largos. Es curioso que casi todos hablen, por otra parte, en el mismo tono, tanto el hijo de un difunto enterrado en un nicho, como un zapatero, como un forense. También llama la atención el elevado nivel intelectual de los personajes, y el hecho de que, prácticamente todos, dominen la criptografía y sean aficionados al cálculo mental (¡incluso las monjas!).

El desenlace, con el giro radical que se da al revelarse el antagonista, contar sus planes (esto es algo tópico, pero bueno, no hay novela del género que no lo contenga) y ejecutar la "acción final", obliga a reinterpretar todo el texto. Porque entonces sí, te das cuenta de que quizás los "errores" que se detectan, y que ya he nombrado, como lo de los personajes todos hablando igual y todos siendo expertos criptógrafos, además de ciertas coincidencias increíbles, podrían no ser tales, sino parte de una muy estudiada planificación orientada hacia ese final, lleno de perfecta ambigüedad, no como la de "El Juego del Angel", donde se veía que ninguna de las opciones posibles encajaba, sino más bien como la de "Desafío total" ¿Es realidad, es ficción, es locura? Creo que la autora resuelve ingeniosamente lo que, contado de otro modo, podría haber sido una novela inverosímil. Y además introduce un conflicto moral que dar cierta profundidad al texto: ¿es lícito hacer el mal de pocos para lograr el bien de la mayoría? Aunque no creo en el poder real del experimento descrito en el libro (que es algo que existe en la realidad), no deja de causar una pequeña inquietud leer que podría afectar a la mente en la forma que nos cuenta la autora. Después de todo, la pérdida de identidad, de memoria, que es lo que en el fondo somos, es uno de los miedos más arraigados del ser humano.

Finalmente, mencionar que la redacción, para variar, es buena; con ciertos toques de prosa poética, que contribuyen a aumentar el carácter introspectivo de la novela.

Una novela de género, digna, y diferente al resto, que opta por apelar al intelecto del lector en lugar de a su adrenalina. El giro final, la prosa, los complejos criptogramas y la ambición literaria, lo mejor.

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

sábado, 8 de noviembre de 2008

La décima sinfonía, de Joseph Gelinek


Editorial: Debolsillo
416 páginas
8,95 €

Argumento:
El musicólogo Daniel Paniagua acude a un concierto en el que se interpretara la reconstrucción de una parte de la Décima Sinfonía de Beethoven por parte del director de orquesta Ronald Thomas. Tras el evento el hombre aparece decapitado y unas notas musicales tatuadas en su cráneo hacen que tanto la policía como la juez encargada del caso soliciten la colaboración de Paniagua para traducir su significado.

Comentario (con spoilers):

El comienzo de la novela, situado en la Almería de 1980, en el que una pareja hace algo en apariencia tan poco relevante como intentar sacar dinero del banco y no conseguirlo por el olvido del número de la tarjeta de crédito (nada relacionado con una caja de seguridad, por ejemplo), para poco después sufrir un accidente de coche, no parece muy prometedor.

Sin embargo, ambos sucesos tienen más importancia de la que parece. Según avanza la trama se ve que el autor ha comenzado a dar pistas para la resolución del misterio desde el principio de la historia, y continuará así durante toda la novela, insertando datos de importancia dentro de conversaciones aparentemente banales, detalles que en si mismos pueden parecer superficiales o innecesarios, creando una sutil complicidad con su lector/a y la clara posibilidad de que deduzca quien ha matado a Thomas antes que Paniagua, lo que sugiere una cuidadosa planificación del argumento y su desarrollo.

La novela, compuesta por capítulos breves, tiene un protagonismo casi coral, en el que se intercalan los pasajes dedicados a la investigación del asesinato con los que inciden en la búsqueda de la partitura y los que se centran en los posibles sospechosos, con lo que el autor consigue dar agilidad a la historia e informar al lector/a de hechos que no conocen todos los personajes, dándole preferencia en la "investigación" y confiando en su inteligencia y capacidad de deducción en detalles como la búsqueda de Paniagua de la clave para "traducir" el pentagrama tatuado en la cabeza decapitada, que tiene Sophie Luciani, la hija del fallecido.

Aunque a veces alguno de los personajes tiene información relevante y no la dice, con objeto de mantener la tensión al final de cada capítulo, en su siguiente aparición el mismo personaje cuenta lo que sabe y sólo cabe reprochar que a veces este aplazamiento se resuelve con cierta torpeza.

El autor ha optado por una investigación "clásica", que consta de dos búsquedas, la del asesino de Thomas y la de la hipotética partitura de Beethoven, un tesoro cuyo valor es tanto material como cultural y sentimental, y perseguido por otros tantos motivos, en la que evita tanto el exceso de truculencia en la descripción del cadáver y su autopsia como la eliminación sistemática y sin sentido de todos los secundarios, limitándose, acertadamente, a la resolución de una sola muerte y la búsqueda de un objeto.

Se agradece que las deducciones del protagonista estén explicadas de forma clara y sencilla, de fácil comprensión y seguimiento, y si bien a veces resulta poco creíble que acierte en todo lo que se le ocurre gracias a sus amplios conocimientos musicales, tampoco llega a exageraciones leídas en otras novelas.

Los personajes están dotados, en mayor o menor medida, de personalidad y matices. Desde Daniel, decidido a encontrar la que considera verdadera décima sinfonía anteponiendo la búsqueda a la relación con su embarazada novia Alicia, el príncipe descendiente de un hermano de Napoleón y su esposa, con sus problemas de imagen ante la incipiente carrera política de él, la juez Susana Rodríguez Lanchas, traumatizada por la parálisis que afecta a su rostro, los policías Mateos y Aguilar, el primero estudiante de derecho que simula haber terminado la carrera, el segundo un ayudante que no sabe estar callado y hace alarde de sus "conocimientos" de forma inoportuna, Malinak, el único guía turístico invidente de la Escuela Española de Equitación de Viena.

O Jesús Marañón, el excéntrico millonario en cuya mansión se celebra el concierto, coleccionista de aparatos de tortura antiguos que le gusta probar en sí mismo, que cumple el doble papel de convertirse en uno de los sospechosos y contribuir al ocasional toque de humor e ironía que salpica la novela, como en la escena de la visita policial, donde admite poseer una guillotina, ser sospechoso por ello y haberla enviado a limpiar fuera del país, conversación interrumpida por un grito achacado a la retirada de la tarjeta de crédito a la esposa del millonario.

También es destacable que, junto a los toques de humor, se incluyan breves pinceladas de crítica a diversos temas, entre los que incluye las convenciones de las novelas de su propio género.

Además, varios personajes relatan anécdota relacionadas con la música, desde las adaptaciones al cine que tienen a Beethoven como tema central ("Amor Inmortal" 1994, con Gary Oldman y "Copying Beethoven" 2006, con Ed Harris) a anécdotas relacionadas con misterios musicales relatadas de una forma directa, breve y natural que sugiere un conocimiento previo (nada de copia/pega de internet) e interés por todo lo relacionado con la música.

Estás anécdotas, que sólo ocasionalmente se hacen pesadas, y se incluyen como respuesta a preguntas de secundarios curiosos al protagonista, junto a los incisos que muestran (en distinta profundidad) los problemas de los diferentes personajes contribuyen a dar cierto empaque a la historia.

En la segunda parte de la novela hay tres o cuatro capítulos protagonizados por Beethoven que no parecen tener otra utilidad que "confirmar" las deducciones (a veces demasiado "increíbles") de Paniagua sobre la vida del músico. Personalmente hubiera preferido que permaneciera el misterio, tal como se hace con el destino de uno de sus personajes y lo que lleva con él.

En resumen, una novela escrita con prosa correcta, que da importancia a los personajes, sabe incluir con desparpajo los detalles históricos y anecdóticos, hace participar de la investigación, sin otra pretensión que entretener de forma digna, y consigue dar la impresión de que el mundo de la música está lleno de misterios interesantes y tiene gran potencial novelesco.


Otras novelas de Gelinek reseñadas en este blog:

- El violín del diablo (2009)
- Morir a los 27 (2011)



*** T ***

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

domingo, 5 de octubre de 2008

El Papa Mago, Miguel Ruiz Montañez

 El Papa Mago
Miguel Ruiz Montáñez
Editorial Martínez Roca
Páginas: 573


Argumento:

Un conde francés, empresario del champagne, encuentra en su castillo una cabeza parlante obra del famoso papa Silvestre II, que se supone que contiene  saberes ocultos. Cuando el conde desaparece, su esposa contrata a un detective para localizarlo.

Comentario (con Spoilers):

Hacía tiempo que no me exasperaba tanto un libro. Lo compré llevada por el interés hacia el personaje que le da título, Gerbert D'Aurillac, que fue papa bajo el nombre de Silvestre II, una figura increíblemente atractiva, llena  de misterio, un científico de la época medieval del que todo el mundo desconfiaba por lo avanzado de sus conocimientos, y que por envidia, miedo o lo que fuera, recibió acusaciones de pactar con el diablo, incluso desde dentro de la propia Iglesia. Sin embargo, esta novela es una ofensa  a la memoria del papa del Año Mil. En primer lugar, porque el título es un mero gancho engañoso. De Silvestre se habla lo justo; de hecho la novela está ambientada en nuestra época, y se le menciona casi siempre en relación a la parte más mítica de su vida, la de la magia y los pactos satánicos, de forma superficial (tipo wikipedia) y anodina.  Por si no fuera bastante esto, la prosa deja mucho que desear, pero ya hablaremos del tema...

La prosa no es muy correcta. Todas las frases tienen la misma estructura; se abusa de las explicaciones innecesarias introducidas por "porque", "ya que", "dado que", etc, de oraciones de relativo encadenadas con "que", "la cual", etc, hasta dos o tres en una misma oración; de gerundios. No sabe utilizar determinadas palabras cuyos significados ignora o inventa; los personajes nunca hacen nada directamente, solo "determinan hacer", "deciden", "optan por"; casi todo es para el autor "profundo" (esta palabra se debe repetir como unas cien veces). Mezcla un registro más elevado del discurso con voces coloquiales como "tío", "chaval"... También hay diferentes tiempos verbales juntos. Las frases son a veces tan caóticas y sin sentido que tienes que leer dos veces para entender qué quiere decir; parece que ellas mismas son el enigma más complicado de la obra. En cuanto a los diálogos, en fin, son un desastre, antinaturales a tope.

Si hablamos del argumento, el libro no queda mucho mejor. En 573 páginas no pasa casi nada; los personajes van a determinadas ciudades porque sí, porque como Silvestre estuvo allí o tuvo relación con ellas... pues hala, para allá vamos... Lo malo es que una vez en estas ciudades (Ripoll, Córdoba, Roma), el autor se limita a llevarnos a ciertos edificios emblemáticos que describe a guisa de guía turístico, casi sin relación con la trama (o con una relación preocupantemente débil). Los personajes no deducen nada, ni resuelven grandes enigmas, van a ciegas, llevados por ¿su intuición? Como buscan al conde y Silvestre estuvo en Córdoba, se van a la Mezquita... Y como no estaba en la Mezquita,  luego van a Medina Azahara; y ¡encuentran al conde desaparecido! En Medina Azahara descubren tres RRR y concluyen que se trata de Reims, Rávena y Roma, porque son ciudades relacionadas con Silvestre. ¿Y por qué no Ripoll, también relacionada? Luego deciden que unos irán a Reims y otros a Roma a buscar no se sabe qué en no se sabe dónde.¿Y por qué no a Rávena? El misterio es inexistente. El autor se limita a decir cada cierto tiempo que la máquina parlante encierra "increíbles conocimientos", pero no describe mucho de ellos. Todo parece muy general, no hay detalles, ni nada que demuestre una documentación a conciencia o una cierta imaginación o fantasía en la elaboración de la trama. Las escenas de acción son patéticas. Narra con la misma pasión (es decir, ninguna) una conversación en el cuarto de un hotel que una pelea con matones.

El hecho de que la prosa sea tan infantil, convierte a su vez en infantiles a los personajes. Hay cosas tan absurdas como que el protagonista, el joven Marc, que no tiene ninguna experiencia como detective, recibe el encargo de investigar un caso a priori tan importante como el del conde por parte de su tío, que sí es un detective de verdad. Para colmo, luego se descubre que el tío es líder de una secta que va tras la cabeza parlante, con lo cual aún es más absurdo. Si tan importante era para ellos el caso ¿cómo lo confían a un niñato neófito y sin experiencia ninguna que lo único que ha hecho en la vida es ser activista de Greenpeace? También es de traca la secta esa, que resulta ser heredera de TODAS las sectas anteriores protagonistas de los bestsellers de moda (rosacruces, iluminatti, Priorato de Sión...)

Los comportamientos de los personajes son de lo más infantil de todo. Parece que estás viendo actuar a una panda de niñatos para los cuales cualquier acto banal de la vida se convierte en una gran aventura y  a los que todo les "asombra". Si Marc es un chico tan viajado, que ha estado en muchos países con Greenpeace, no parece lógico que se le pongan los ojos como platos cada dos por tres, especialmente cada vez que entra en un monumento histórico - artístico. El amorío entre él y la chica (que para eso está)  se ve venir desde que se dice que ella es joven y guapa y él es también joven y guapo; pero no se describe nada en absoluto. Marc se pasa la novela pensando en qué dirá la chica si se entera de que se tiró a su madre (escena  tópica, en la que la madura condesa restaña las heridas del muchacho y termina con él en la cama... ¿A qué nunca lo han visto en ninguna peli?); los demás personajes no tienen ninguna profundidad ni trasfondo. En resumen, actúan de tal manera que parecen tontos o niños de diez años.

La novela carece de estructura, de personajes, de lógica, de ingenio y de una documentación en condiciones; llena de escenas tópicas (sexo después de curar heridas; una cama en la habitación reservada por dos personajes, de diferente género, etc, etc); y está pésimamente redactada.

Frases de la obra:

Echó mano de su teléfono móvil, pero recordó que lo había lanzado contra la pared de su habitación y estaba destrozado, así que dejó pasar unos minutos y, haciendo uso de los conocimientos adquiridos en las clases de yoga a las que llevaba años asistiendo, meditó el paso que procedía dar a continuación.

La noticia pareció llegar a sus interlocutores con cierta alegría.

Para colmo, añadió que, muy al contrario, pensaba que su madre tenía una vitalidad que la desconcertaba, pues desde que la conocía, la condesa había mostrado una energía vital fuera de lo normal que, desde hacía años, no veía en su padre.

La sorpresa de Marc fue mayúscula cuando comprobó que aquella gente se puso a trabajar de inmediato sin mediar palabra con ninguno de ellos.

Marc tiró discretamente del brazo del conde y le llevó hasta una reservada esquina para susurrarle que sería importante que toda aquella gente se marchase, a fin de que ellos pudiesen investigar con tranquilidad, porque si encontraban algo, era evidente que debía permanecer en el anonimato, por el bien del caso.

Como el sitio no era muy grande, no tardó en llegar a la convicción de que el baño no había sido el sitio en el cual el cirujano árabe dejó el secreto milenario.

La cara de sorpresa tanto del conde como de sus dos acompañantes puso en evidencia que el joven les había sorprendido, ya que, quizás guiados por la emoción, no habían prestado atención a otras personas presentes en el recinto.

Camino de las habitaciones, Guylaine le soltó en el oído a Marc que su padre estaba realmente exhausto, quizá porque la edad no perdona.

Sin caer en la desidia, el noble les indicó que le siguiesen.

El detective se acercó a la puerta y verificó que estaba cerrada. Guylaine buscó en el interior de su bolso y sacó un manojo de llaves que le ofreció al hombre, indicándole la correcta. Marc entendió que ella quería que fuese él quien abriese y entrase en primer lugar. Era evidente que sentía un cierto temor por lo que pudiesen encontrar dentro de su propia casa.

La llave provocó un fuerte chasquido en el interior de la cerradura.
Marc lo achacó al considerable tamaño de la puerta, que dispondría de un mecanismo de apertura en consonancia.

Marc le susurró a la mujer que no perdiese los nervios porque, al prestarle un poco de atención al tipo, había observado que tenía una pistola plateada que sujetaba con ambas manos.

-Entra tú primero -le dijo a la mujer, que procedió a introducir la parte superior de su cuerpo por la estrecha abertura para luego pasar el resto.

La cara de incredulidad de los allí presentes le hizo ver al joven que no le habían creído.

Cabizbajo, Pierre Dubois optó por sentarse en el enorme baúl que contenía los artilugios que semanas antes habían encontrado en esa misma sala, puesto que, de alguna forma, era consciente de que había llegado el momento de explicar lo que realmente estaba ocurriendo, porque dada la situación, era evidente que el final estaba cerca.

La atmósfera en el interior de la estancia se enfrió hasta límites insospechados, y la expresión de gravedad del noble dejó entrever que había llegado el momento de sincerarse sin ningún tipo de tapujos.

Miró a la mujer para comprobar el estado en el que se encontraba. Observó que estaba sumida en sus pensamientos, probablemente sin dar crédito a lo que estaba pasando. En pocos minutos, había descubierto que su padre no era en realidad como ella pensaba y que los trapos sucios que manejaba iban más allá de las prácticas usuales, sobre todo, para un hombre que había sido siempre un ejemplo de rectitud y, además, con toda seguridad, estaría acordándose de su madre, que era la única persona que faltaba en aquel escenario que ya parecía un auténtico teatro de polichinelas.

El detective pensó en hablar con el joven y hacerle una propuesta para intentar juntos algún tipo de acción que les librase de aquella gente, ya que, en el fondo, cada minuto que pasaba, era más consciente de que su tío no iba a llegar dadas las circunstancias. Se acercó y le susurró que debían plantear  un frente común, a lo que Bruno le contestó que no contase con él, pues tenía sus razones, las cuales no estaba dispuesto a revelarle.
La mujer le miró y le lanzó un pequeño guiño indicándole que no se preocupase, porque seguro que también saldrían de esa situación, aunque, a priori, pareciese complicada.

El detective neófito le rodeó con sus brazos, a lo que su tío, un experimentado investigador con decenas de años de ejercicio de la profesión, le respondió tímidamente, sin dejar de levantar la pistola.

La mirada del sobrino le dejó claro que la impresión que le causaron sus palabras le habían dejado al borde del  colapso.
Sin saber reaccionar, Marc notó su propio bloqueo y se apartó, dejando paso a otros hombres que venían detrás de su tío.

Incluso la temperatura había descendido, lo que provocó un ambiente gélido que ayudó a que los pelos de los brazos de Marc se erizaran cuando su tío se aproximó a él  para darle explicaciones.

Guylaine fue a auxiliar a su madre, seguida del conde y de Renaud. El estado de la mujer era preocupante, porque un círculo rojo sobre su pecho evidenciaba que una bala le había alcanzado de lleno.

Al oír las sirenas de varias ambulancias acercándose, Marc sintió un repentino malestar consigo mismo, al haber descuidado el estado de su tío, cuyo aspecto parecía realmente preocupante.

No podía estar seguro de dónde se encontraba, porque cuando le drogaron, quedó en una situación de consciencia muy reducida, y, por ello, no era fácil afirmar si estaba cerca o lejos del centro de la ciudad, o incluso si le habían conducido a algún remoto lugar distante de Reims.



Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Cómo desaparecer por completo y no ser encontrado jamás, de Sara Nickerson


How to Disappear Completely and Never Be Found, 2002
Editorial: SM
Colección: El Barco de Vapor, 168
Traducción: José Calvo
300 páginas
7,25 €

Argumento:

Margaret y su hermana Sophie viajan con su madre hasta una casa en ruinas para ponerla a la venta. Margaret encuentra en su interior un paquete dirigido a su madre, Lizzie, cuyo contenido la lleva a iniciar una investigación sobre hechos sucedidos años atrás.

Comentario (con Spoilers):

La historia está narrada desde diferentes estilos y puntos de vista. La mayor parte se cuenta en primera persona en voz de Margaret, y se alterna con breves capítulos protagonizados por Boyd, un niño que vive en la casa junto a la deshabitada, las páginas de un cómic de un autor desconocido y las intervenciones puntuales de alguien que se identifica como el editor.

La elección de tan variados puntos de vista no parece al azar. El relato de Margaret consigue la identificación con el personaje y lo que le sucede, el de Boyd sirve para incrementar el misterio que ella investiga, el cómic para crear intriga y expectativa, pues adelanta lo que va a suceder, y el del editor/bibliotecario para informar de hechos que suceden en otros lugares y, como los anteriores, para potenciar las dosis de intriga y tensión de la trama.

La novela tiene abundantes diálogos directos y naturales y descripciones de lugares y ambientes muy visuales que proporcionan una sensación de credibilidad tanto respecto a la situación familiar (el comienzo en el coche donde Lizzie viaja con sus hijas ajena a su presencia y negándose a responder sus insistentes preguntas o el capítulo dedicado a la rutina familiar de los fines de semana) como en los paisajes en los que se desarrolla la acción (el recorrido de Margaret por el interior de la mansión, la huida de la muchacha y Boyd a través del bosque...)

Relatada en un tono adulto, la autora huye de cualquier condescendencia hacia la edad de sus lectores y se decanta por una prosa en la que abundan tanto la utilización de vocabulario de cierta complejidad como un estilo de narrar en el que los hechos se sobreentienden sin recurrir a dar explicaciones sobre lo que cuenta, y siente, Margaret o una gran diversidad de temas que se desarrollan con eficacia.

Se tratan varios ejemplos de desconexión con la realidad: Lizzie aún de luto por la pérdida de su marido, Margaret y su nueva amiga Tina Louisa apartadas de la vida social del colegio, Boyd viviendo a través de los cómics de Ratt, Sophie empeñada en terminar su puzzle más grande del mundo, el propio Ratt encerrado con la basura que intenta convertir en cosas útiles...

También se incide en el trauma de Ratt y su sentimiento de culpa (ese ahogado fantasma que persigue al superhéroe protagonista del cómic) que evoluciona hacia la necesidad de castigo y explicación para alcanzar la redención en una intensa y vívida escena en medio del lago (símbolo de las emociones y del comienzo y final de su drama) que reúne a los personajes y sirve para que resuelvan algunos de sus conflictos, como el miedo de Boyd al agua, el misterio en el pasado familiar de las protagonistas o la relación entre madre e hijas.

Además se sugiere que todas las personas y sus vidas tienen igual importancia e interés utilizando esa biblioteca que se abre en el pueblo donde reside Boyd, y en la que sólo se encuentran obras escritas por gente anónima sobre todo tipo de temas, o la intervención del editor/bibliotecario cuando relata lo que le ocurre a Sophie mientras Margaret está investigando la casa y explica cómo la niña es ajena a que su hermana (quien también menciona sus dudas sobre quién protagoniza la novela y cómo y dónde comenzó todo) sea la protagonista de la historia, pues para ella el tema principal es que se ha quedado sola cuidando de su madre. 

En resumen, una obra sobre personas y sentimientos, sobre redención, amor, amistad y literatura, con una conclusión más optimista que ideal, mejor escrita, más profunda y compleja que muchas de las que se publican en la actualidad, independientemente del género, la edad del público a quien se dirigen o la nacionalidad de sus autores.

En la contraportada de la novela, publicada en una colección para adolescentes, se sugiere la lectura a partir de los 12 años. Y así es, se puede leer, y disfrutar, a cualquier edad.


*** T ***


Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Un lugar en el corazón, de Linda Howard

Duncan's Bride, 1990
Editorial: Harlequin Ibérica SA
316 páginas
1,90 €

Argumento:
Desengañado del amor tras su divorcio, Reese Duncan solicita por correspondencia una esposa dispuesta a trabajar en su rancho y ser la madre de sus hijos. Madelyn Patterson, atraída por la seca sinceridad de la propuesta, decide responder al anuncio.

Comentario:

Al abrir la novela lo primero que se nota es que el tamaño de la letra y márgenes han aumentado de manera artificial el grosor del volumen, aunque al menos esta primera entrega de la colección sale a buen precio.

Según avanza la lectura se percibe también que la autora va directa al tema, sin adornos de ningún tipo. Aunque hay tres o cuatro personajes secundarios todos son utilizados en base a las necesidades argumentales.

Robert Cannon, el millonario hermanastro de la protagonista, que a priori podría ser interesante por la breve descripción que se hace de él como alguien reservado y controlado, sólo aparece para investigar a Reese y para asociarse con él al final (aunque es protagonista de su propia historia en "Amando a una mujer", 1994).

Christine, la única amiga de Madelyn, está ahí para contribuir a la presentación de la protagonista y constatar que si, que Reese es un hombre muy atractivo.

Floris, la dueña de la cafetería del pueblo cercano al rancho, sirve para contar algunos detalles sobre el matrimonio de Reese con April y para dar refugio y trabajo a Madelyn.

La novela se centra, sin permitirse ni una digresión, en la relación entre Madelyn y Reese, asumiendo los puntos de vista de ambos ante lo que sucede entre ellos y a su alrededor.

Como es habitual, los protagonistas se atraen físicamente nada más verse y, mientras ella no duda en reconocer su amor él se muestra reticente y traumatizado a causa de su primer matrimonio.

Pronto se intercalan las escenas de carácter romántico y/o sexual con las de la dura vida en el rancho y el enfrentamiento de voluntades entre Madelyn y Reese.

Siguiendo el esquema clásico utilizado en la mayoría de las novelas del género, Madelyn, a los 28 años y en 1990, es virgen. Lo que lleva a la noche de bodas.

El relato de lo que para Madelyn es una dolorosísima y poco placentera experiencia resulta casi traumático y, lejos de darle un aura de romanticismo, puede quitar las ganas de vivir tan espeluznante situación.

Debido a que está relatada de forma sencilla y con muchas elipsis, abundantes diálogos directos e incluso ingeniosos, se trata de una historia de lectura tan ágil y amena como superficial y olvidable en la que no se ocuparán más de tres o cuatro horas.


*** T ***

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.