sábado, 29 de octubre de 2011

Tempus Fugit (Ladrones de almas), de Javier Ruescas

Tempus Fugit
Javier Ruescas
Editorial Alfaguara
296 páginas


Argumento:

Un chico del pasado se cuela en un mundo del futuro a través de una grieta temporal. Allí conoce a Hanna, una chica que trata de averiguar cosas sobre su propio pasado y el de sus padres, en el marco de una ciudad gobernada por los fabricantes de teletransportadores Tempus Fugit.


Comentario:

Dentro de que se trata de una novela juvenil, la historia no está mal y el desarrollo de la misma revela un oficio que ya lo quisieran muchos autores "adultos" o de libros para "adultos". Eso sí, es bastante sencilla.

La acción empieza desde la primera página; luego, en cada capítulo, se da una información nueva, bien introducida en la trama, ya sea sobre los personajes y su circunstancia vital, ya sea sobre el mundo distópico donde transcurre la aventura. Esto revela que el autor apunta maneras literarias y que la obra, pese a su aparente sencillez, está trabajada en su estructura. No hay prácticamente nada de relleno. En cada capítulo se añaden también elementos de intriga que suscitan el interés del lector, y revelaciones en algunos casos previsibles. Las descripciones de personajes son leves pero al menos se aprecia cierta evolución y cuestionamiento.

Tal vez como pega se le podría poner una cierta ingenuidad en la descripción del mundo (poco creíble) y sobre todo de su tecnología, que se inclina más hacia lo fantástico (no es ciencia ficción en sentido estricto). Las cuestiones técnicas, por ejemplo, no están bien explicadas, y tampoco he entendido muy bien la diferencia entre esencias y futuros (conceptos muy importantes en el desarrollo de la historia), ni la forma en que estas se pueden utilizar. Sin embargo, dentro de lo que es, una obra para jóvenes, la veo bastante aceptable.

La prosa es funcional, ágil y correcta, los capítulos son cortos y la aventura una historia clásica de distopía con gente que se cuestiona cosas y trata de hacer que se sepa la verdad que subyace al sistema. De acuerdo, no es muy novedoso (me ha recordado a varias películas como La fuga de Logan, Blade Runner, La Isla...), pero al menos no está mal escrito, y tiene varios puntos positivos (dosificación de información, captación de interés con revelaciones, etc).

Algunos personajes, sin embargo, parecen no tener mucha importancia en la trama, como el joven del pasado, que es prescindible, así como su historia. El final es algo peliculero y naïf pero resuelve las cuestiones planteadas. Se agradece que no haya historia de amor (o mejor dicho que no se incida en ella), ya que podría haber quedado bastante forzado y hubiera distraido del tema principal. Personalmente, no me gusta que casi TODOS los personajes del relato sean jóvenes o incluso adolescentes (porque no parece creíble que sean tan expertos en sus oficios a esas edades), aunque entiendo que al ser novela juvenil tal vez esto ayude a la identificación de los lectores con los protagonistas.

Lo leí en unas tres horas. Ayuda el que prácticamente todo sean diálogos.

En resumen, una lectura juvenil digna, de argumento sencillo y clásico, con cierta ingenuidad en el tratamiento del tema, que aunque no satisfaría seguramente a los amantes de CF hard, sí que podría ser del gusto de muchos jóvenes en busca de aventuras futuristas con un trasfondo de rebeldía contra el sistema.

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

martes, 25 de octubre de 2011

El Jardín Olvidado, de Kate Morton



 El jardín olvidado
The Forgotten Garden
Kate Morton
Traductor: Carlos Schroeder
Editorial Suma de Letras
544 páginas


Argumento:

Tras la muerte de su abuela Nell, Cassandra viaja a Gran Bretaña para hacerse cargo del legado de esta, una cabaña en Cornualles. Años atrás, Nell estuvo allí en busca de sus orígenes, probablemente en el seno de la familia Mountrachet, a la cual pertenecía la autora de cuentos infantiles Eliza.

Comentario:

Se trata de una novela de gran éxito que podríamos encuadrar dentro del género de misterio pero con muchas salvedades y matices. En efecto, hay un misterio del pasado (sobre la filiación de una mujer) que otros personajes tratan de resolver, pero también hay algún aspecto romántico y como de imitación de novela dickensiana y victoriana. Por otro lado, el misterio es muy leve y fácilmente previsible, pese a las trampas que pone la autora para evitar que se descubra todo antes de tiempo.

La historia se narra en tercera persona, pero focalizada en tres personajes concretos, tres mujeres, en diferentes épocas (finales de la victoriana, los años setenta del siglo XX y la actualidad). Los tres tiempos se van intercalando de forma más o menos correcta, para ir revelando información poco a poco, aunque en realidad, poco hay que revelar. La historia del pasado más remoto es la más interesante, mientras que resultan casi prescindibles las de las otras dos épocas. Dos personajes investigando el mismo misterio en dos tiempos distintos parece algo excesivo y que no aporta gran cosa. Claro que la historia de Cassandra, la protagonista de la actualidad, que viaja a Inglaterra en pos de un legado de su abuela Nell (quien a su vez había viajado al mismo lugar en los años setenta en busca de sus orígenes), sirve para introducir un asunto amoroso positivo, en contrapartida con los negativos de las otras mujeres-protagonistas.

Lo más destacable de la obra es la excelente prosa que adorna una historia demasiado sencilla y casi diría que floja. Ciertamente, está bien escrita, con abundancia de descripciones y de introspecciones de los personajes, quizás algo tópicas, pero efectivas en la narración. Para mi gusto, la peor parte es la que recrea la infancia de Eliza, donde se reproducen todos los clichés de la novela del diecinueve y del folletín: huérfana recogida por tía malvada, maltrato, niños deshollinadores, ambientes sórdidos y pobres de los barrios bajos londinenses, niebla, etc, vamos, eso que se ha visto en tantos libros y películas (y que, para colmo, no parece que sirva mucho en la historia). Tampoco me ha interesado en exceso la historia de Nell y la de Cassandra, aunque comprendo que al menos una de ellas tiene que existir para ir en busca del misterio del pasado.

Pero por muy bien escrita que esté parece que sobran páginas por todas partes. Hay momentos en la novela donde se podría decir que no avanza la narración, como si se estancara en descripciones bonitas y poco más. Paradójicamente, también hay algunos pasajes donde se hace un buen uso de la elipis para contar largos periodos de tiempo. La autora utiliza el recurso de los cuentos de Eliza para narrar ciertas acciones de forma encubierta o metafórica. Hay bastantes referencias y alusiones a los cuentos de hadas, e incluso, la participación como "extra" de la escritora real Hogdson Burnett, autora de "El jardín secreto", cuyo título obviamente se homenajea en esta obra.

En cuanto al misterio, como ya dije antes, me resulta algo "sencillo". Si uno analiza bien la obra verá que en realidad pasan poquísimas cosas relevantes desde el punto de vista dramático o narrativo. También hay expectativas sobre personajes que no se cumplen, como el tío Linus, que es descrito como alguien que podría causar mucho daño a Eliza pero luego eso no se ve en la novela. De hecho, hay algunas contradicciones en el comportamiento de los personajes a este respecto. La tía Adeline le dice a su hija Rose que mantenga a Eliza alejada de Linus, pero luego tanto Adeline como Rose se van a un viaje a Nueva York, ¡dejándolos solos en la mansión...! También hay recursos tramposos y bastante ingenuos por parte de la autora para mantener la intriga, como por ejemplo la escena en la que William refiere a Cassandra haber visto a Eliza haciendo "algo" indecoroso en la cabaña con "una persona muy cercana", ¡pero Cassandra no le pregunta de quién se trataba!, o peor aún, el diario de recortes de Rose, donde se miente (¿miente uno en un diario personal?) para dar a entender al lector algo que no es. A veces parece que los personajes del presente encuentran "pistas" y adivinan hechos antiguos de forma muy casual o fácil.

Al final los hilos quedan más o menos trenzados, aunque para mi gusto el fatalista final (lo que le pasa a Eliza) es algo forzado.

La ambientación de época está bastante lograda, así como las descripciones de lugares, que consiguen transmitir la atmósfera adecuada para el relato,en especial, el carácter "romántico", en el sentido literario del término, del jardín olvidado. Sin embargo, para tratarse de un folletín parece bastante "contenido", y se echan en falta emociones más desgarradas y melodramáticas.

En resumen, una novela femenina (que nadie me odie por decir esto, pero es la verdad: escrita por una mujer, para mujeres, con protagonistas mujeres y un estilo sentimental) que profundiza en un secreto del pasado, narrada con buena pero prolija prosa, que promete más de lo que da y a mi me ha dejado un poco fría al final.

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

martes, 13 de septiembre de 2011

El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq

La carte et le territoire
Michel Houellebecq
Traducido por: Jaime Zulaika
Editorial Anagrama
378 páginas



Sinopsis

Jed Martin, un artista solitario, con escasa vida social y familiar (exceptuando una comida navideña con su padre enfermo de cáncer) alcanza el éxito fotografiando mapas Michelin. Para la redacción del catálogo de una de sus exposiciones contrata al famoso escritor francés Michel Houellebecq, al que va a visitar. Más adelante, un brutal asesinato conmociona a Jed...

Comentario (con spoilers):

La última novela de Michel Houellebecq es la ganadora del Premio Goncourt, uno de los más prestigiosos de Francia. El autor ya quedó finalista de este premio con una novela anterior, según recuerdo.

A mi modo de ver, y a pesar de que muchos comentarios se refieren a que es "puro Houellebecq", esta novela es algo diferente de las otras del autor. M. H. siempre se ha caracterizado por su carácter rompedor, por su expresión politícamente incorrecta de temas que suelen levantar ampollas, como por ejemplo, la xenofobia o islamofobia en este caso. Ha sido acusado de misántropo, de misógino, de racista... vamos, de todo lo peor que se le puede llamar a una persona pública en estos tiempos. En "Ampliación del campo de batalla" exponía un curioso vínculo entre el capitalismo y el sexo, bastante brutal, leit motiv que repite en otras de sus novelas. En "Plataforma", por ejemplo el tema de la obsesión sexual ocupaba el centro de la novela, y en cierto modo también en "Las partículas elementales", la que, para mí, es su mejor obra hasta la fecha. Sin embargo, la forma de tratar el sexo en MH es casi biológica, en el sentido de que lo analiza como si fuera un etólogo, vinculándolo a otro de sus temas recurrentes: la inmortalidad.

En "El Mapa y el Territorio", no hay nada en absoluto de sexo (hay una escena ¡en elipsis!), lo cual me ha sorprendido, dado que a veces daba la impresión de que este autor se apoyaba en el sexo y la provocación xenófoba para vender. Con esta novela ha demostrado que puede escribir bien sin recurrir a eso, una forma de tapar la boca a mucha gente. Creo que es una buena señal que prescinda de esos aspectos digamos más "comerciales" y aun así siga interesando.

Lo que más me ha llamado la atención de esta obra es el soterrado sentido del humor que utiliza Houellebecq, y que se manifiesta en ironías, los títulos de los cuadros que pinta Jed Martin, protagonista de la obra (donde se pone de manifiesto una crítica al mundo del arte y el negocio que se mueve en torno a él, pero enfocado como metáfora del capitalismo), y sobre todo en el hecho de que uno de los personajes principales sea el propio Michel Houellebecq, del que tenemos un retrato bastante demoledor: es un misántropo que vive alejado del mundo, en una casa en el campo, es depresivo, solitario, está de vuelta de todo... Vamos, que Michel se despacha a gusto contra sí mismo, lo cual es una muestra de autoironía. También aparecen otros personajes reales como el escritor Beigbeder, o gente del mundo cultural francés que desconozco (presentadores de televisión, por ejemplo).

La estructura de la novela es muy curiosa. Está dividida en un prólogo, tres partes y un largo epílogo, que casi es otra parte. En la primera, intercalado con el acontecer del relato, se nos hace una descripción de la vida de Jed Martin y su formación académica, sus escasos amores, etc. Me ha recordado por la forma de redacción, salvando las distancias, a un bildungsroman clásico, a un relato de formación como los del siglo XIX, solo que mucho más resumido, claro. En la segunda se nos narra la exposición y contacto del personaje principal con Houellebecq. Lo realmente impactante ocurre en la tercera parte, y aunque sea un spoiler, me resisto a no comentarlo. Cuando pensábamos que la novela sería una serie de disquisiciones filosóficas sobre el arte, el capitalismo, los empresarios etc, de pronto ocurre un crimen, el asesinato del propio Michel Houellebecq y su perro, que te deja estupefacta. El autor no escatima detalles acerca de la descripción del escenario del crimen y del estado del cadáver, decapitado y cortado en trocitos. Es inevitable sonreir mientras lees lo que el autor se ha hecho a sí mismo en la ficción, así como las disposiciones relativas a su funeral y entierro, y sobre todo la conversión al catolicismo (sorprende en una persona a priori tan nihilista, el tono más bien amable, lindante a veces con la compasión, con el que habla de la iglesia, los curas, etc). En esta parte la historia se centra en la investigación criminal (relacionada con el cuadro que Jed le pintó a Houellebecq) y el foco se traslada a uno de los policías que llevan esta, que naturalmente, también filosofa, en este caso sobre el sexo, pero de esa forma impersonal típica del autor. Aquí nos damos cuenta de que el tema de la novela es de nuevo el deseo de inmortalidad del hombre, el sexo como fuente de problemas y con origen, a fin de cuentas, de la mortalidad. El papel del padre de Jed también se vincula con el mismo tema, ya que padece un cáncer terminal, y al final, recurre a la eutanasia, a la cual parece el autor criticar también. Hay un extraño y descacharrante episodio en la clínica donde se ha aplicado esta que resulta muy llamativo en el tono general de la novela.

Otro de los temas de la obra es la patria de MH, la pérdida de sus valores culturales, y una reivindicación de lo propio (que yo creo que se manifiesta en la descripción bastante detallada de la gastronomía, los vinos, etc), además de la crítica a la "turistificación" de las zonas rurales con esos pueblos donde no vive nadie y que son como decorados perfectos.

La prosa es muy buena, como es normal en el autor, y con cierta semejanza a la de novelas de hechura clásica (casi decimonónica). Está más comedido de lo habitual en cuanto a lo punzante o ácido. Se centra más en lo filosófico. Esto hace que la novela parezca tener un ritmo algo plano (hasta el crimen anteriormente descrito). Es una novela plácida, sin grandes altibajos, y que quizás al tocar temas diversos desprende un cierto aroma de indefinición o de dispersión. El tono distante además lo logra el autor con una técnica que ya utilizaba en "Las partículas elementales", el de narrar la historia desde el futuro, como si todo eso ya hubiera pasado hace mucho mucho tiempo. De hecho, a veces hay alusiones a Jed Martin como un gran artista del pasado, como si quien contara fuera un historiador del arte recordándolo. La impersonalidad se hace más patente hacia el final, cuando se cuentan los últimos años de Jed Martin y sus últimos trabajos de fotografías donde el ser humano se diluye en el paisaje, y como dice el autor, la vegetación lo cubre todo... Un pasaje metafórico sobre el fin de la humanidad en la naturaleza que me ha recordado aquellas famosas páginas de "Al Faro" de Virgina Woolf, donde se describía la degradación de la casa, una vez que han muerto varios de los protagonistas (algunos jóvenes) que aparecían al principio, dejándote un regusto de desolación...
En resumen, una obra notable, pero inferior a "Las partículas elementales", con cierta dispersión y algo menos mordiente de lo habitual en M.H.

domingo, 28 de agosto de 2011

Las huellas imborrables, de Camilla Läckberg

T.O.: Tyskungen. 2007
Editorial: Maeva
Traducción: Carmen Montes
528 páginas
20 €

Argumento:

Al poco tiempo de que Erica Falck le deje para que la examine una medalla nazi encontrada entre los recuerdos de su difunta madre, Erik Frankel aparece asesinado en su casa. La policía de Fjällbacka, con la ayuda de Erica y su marido Patrik, de baja por paternidad, comienzan a investigar lo sucedido.

Comentario (con SPOILERS):

«Las huellas imborrables» sigue el esquema habitual de las novelas de su autora, que incluye diversos puntos de vista, tanto de los personajes ya conocidos de otras entregas como de los «invitados» (asesino y sospechosos), interrogatorios y eso que puede resultar tan molesto (aunque ha disminuido mucho desde la primera obra, «La princesa de hielo», hasta esta quinta aventura de Erica y Patrik) de hacer que uno de los protagonistas descubra una pista relevante y se lo cuente a otro sin hacer partícipe a quien lee, intuya que sabe algo pero no lo recuerda, entran a una casa se demora decir de quien etc…

Sin embargo, en esta quinta novela ambientada en Fjällbacka la autora parece haber mejorado tanto en redacción como en estructura y creación de personajes, cuyas «voces», quizá por ser menos, no resultan tan confusas, son distinguibles e incluso interesantes, y la trama está dotada de cierta profundidad al reflexionar (con mayor o menor intensidad) en temas como el nazismo, la vida, la muerte, el paso del tiempo, el recuerdo, el olvido,  o las relaciones paterno filiales.

De hecho, se nota el esfuerzo de Läckberg por relacionar todas las tramas, desde la de los asesinatos a los problemas personales de unos personajes humanos, contradictorios, con varios matices que les dan complejidad, aumentan el interés por lo que les sucede y contribuyen a realzar y matizar cada tema que se trata.

La autora parte del interés de Erica por conocer el pasado de su difunta madre Elsy para relacionar crímenes del pasado con otros del presente y hablar de las consecuencias de los actos, la razón de ciertos comportamientos y cómo repercuten en los descendientes (Erica y Anna llegan a comprender la frialdad de su madre con ellas, se asiste al inicio del fanatismo nazi de Frans y se ve cómo afecta a su hijo Kjell y a su nieto Per…)

Hay algunos pasajes especialmente tiernos, como los protagonizados por Erica y Patrik con Maja, su hija, parte del variado muestrario de relaciones paterno filiales, que se originan en la frialdad de Elsy hacia sus hijas y llegan hasta las dificultades de Patrik, de baja por paternidad, para hacerse cargo de la niña mientras es incapaz de renunciar al trabajo, o las que tiene Anna para ser aceptada por Belinda, la hija de su reciente novio Dan. También se incide en la relación de los protagonistas con la aparentemente despegada madre de Patrik, Kristina, o los encuentros de él con su ex, Karin, mientras ambos pasean a sus bebés.

De hecho, las relaciones familiares parecen el tema central de la historia, algo que afecta a todos los personajes, incluidos los compañeros de comisaría de Patrik, entre los que destaca Bertil Mellberg, que empieza adoptando, sin querer, a un perro (Ernst) y acaba adoptando, deliberadamente, a toda la familia de la nueva policía, Paula Morales: su madre Rita, su compañera Johanna y el bebé  de ambas a cuyo parto asiste.

A destacar también que cuando Erica lee los diarios de Elsy la autora opta acertadamente por poner apenas unos pasajes para luego trasladarse a la Suecia de 1943 y mostrar la adolescencia de Elsy y su amistad con Frans, Britta y los hermanos Axel y Erik Frankel, origen de los hechos que culminarán en la actualidad.

Esto se utiliza para contar la incidencia del nazismo en Suecia y la importancia de un pasado que algunos personajes tratan de olvidar y otros no pueden recordar: los pasajes, estremecedores, del progresivo hundimiento de Britta en el Alzheimer.

En resumen, una novela que presta tanta atención a la evolución de los personajes ante los hechos a que se enfrentan como a la resolución del misterio, que consigue enganchar y entretener con dignidad.

Enlace relacionado:

- Reseña de «Los vigilantes del faro», de Camilla Läckberg en este blog


 *** T ***

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

miércoles, 10 de agosto de 2011

¡Indignaos!, de Stéphane Hessel


Indignez-vous
Stéphane Hessel
Traducción de Telmo Moreno
Editorial Destino
64 páginas

Argumento:

Un viejo luchador de la resistencia francesa habla a los jóvenes sobre la lucha por los derechos mediante métodos pácificos.

Comentario:

La obra de S. Hessel consta de un prólogo del escritor José Luis Sampedro y de un breve ensayo sobre el estado actual de la democracia y el sistema. En realidad, llamarlo ensayo tal vez resulte excesivo, puesto que parece más bien una mezcla entre memorias políticas de un luchador de la resistencia contra los nazis e impulsor de los Derechos Humanos con algunas reflexiones poco inspiradas pero bienintencionadas dirigidas fundamentalmente a una juventud dormida a la que se trata de concienciar  para que se indigne y luche por medios pacíficos.

En las pocas páginas que componen el opúsculo el autor trata de advertir a los ciudadanos sobre el retroceso de los derechos adquiridos a lo largo de los años, y que han venido amparados por la crisis y la connivencia entre políticos y poder económico. Francamente, nadie con dos dedos de frente puede decir que no hay razones para la “indignación”, puesto que es cierto que la crisis ha calado muy hondo en las sociedades antaño prósperas y democráticas, sobre todo de Europa occidental, desmotivando a la juventud y acentuando la corrupción de las clases políticas. De hecho, algunos achacan a este libro la inspiración de los movimientos de “indignados” que se han visto últimamente en España y en otros países.

Si bien es cierto que la intención es buena, el libro, considerado como obra literaria, es pobre, poco profundo y está lleno de ideas comunes. Tal vez su discurso light o dicho con palabras más finas, su “pensamiento débil” es lo que ha hecho que llegue a las masas el mensaje, bastante simple. Pero precisamente esta falta de análisis, de reflexión, etc, es también su mayor fallo. Parece más una arenga que una obra de filosofía, de sociología o de cualquier otra ciencia social.

En un mundo ligero como el nuestro, donde la profundidad se sacrifica en aras de la penetración del mensaje, no es de extrañar la existencia de un libro así, que además, ha fermentado en un caldo de cultivo propicio. Ideas vagas, imprecisas genéricas, descargadas de la “conciencia de clase” de antaño, ausencia de objetivos claros y definidos, donde se abusa de la apelación a la resistencia pasiva o mejor dicho a la protesta pacífica… como si se quisiera indignar y a la vez desarmar a los jóvenes, no sea que su protesta sea tan intensa y tan violenta que realmente pueda cambiar el sistema. Porque, ¿de qué se trata? ¿De protestar o de lograr cambios profundos en un sistema que es profundamente injusto en lo humano aunque en lo económico se haya mostrado muy lucrativo para ciertos estamentos? El libro no nos da la respuesta.

Lectura solo recomendable a quienes deseen conocer el libro que supuestamente inspiró los movimientos cívicos del mayo del 2011, bastante alejados en intención, movilización, potencia e impacto en la Historia de los del mayo francés de 1968. Pero si se puede elegir, mejor leer filósofos y pensadores de más fuste...

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.