jueves, 7 de abril de 2016

Olvidé decirte quiero, de Mónica Carrillo

Editorial: Planeta, 2016
320 páginas
19,50 €
Ebook; 12,99 €

Argumento:

Malena rememora su relación con Mario.

Comentario:

«Olvidé decirte quiero» tiene bastantes similitudes con la primera novela de su autora, «La luz de Candela»: narración en primera persona con distintos puntos de vista (en esta solo Malena y Mía), inclusión de breves relatos o poemas, generalmente al final de cada capítulo (que poco o nada aportan a la historia), o el amor romántico basado en la dependencia que sienten la protagonistas por hombres que no las merecen (Manuel en la otra y Mario en esta, son incapaces de amar, y definidos por ellas en base a su atractivo físico y a sus dotes amatorias), de la que intentan liberarse relacionándose con otros hombres.

También como en la novela anterior, apenas hay diálogos o interacción de Malena con otros personajes (excepto los hombres: Mario, Alejandro, 007... el resto, familia, su amiga Vega, apenas merecen la atención de la protagonista) a favor de una narración sustentada en juegos de palabras (si en la otra era con películas en esta es más con canciones), frases pretendidamente poéticas, rimas, reflexiones que quizá intentan ser profundas pero resultan tópicas, y más generalidades que hechos concretos. 

En cuanto a las intervenciones de Mía (la difunta perra de Malena, obsesionada por su oportunidad perdida con Lucas, el perro de sus sueños), que tal vez intentan hacer comprender a una protagonista que no puede enterarse cuáles fueron sus errores, pronto se dispersan en digresiones absurdas sin el ingenio y el humor que cree tener, además de un exceso de «humanización» (pensamientos y sentimientos imposibles en un animal), que restan eficacia y «seriedad» a un discurso que parece resumirse en: «… podemos calificar que los humanos sois, grosso modo, idiotas.»

Solo en el capítulo 49, cuando ya se ha relatado la relación de Malena con Mario y Alejandro, comparado ambos romances y descrito sus encuentros sexuales, la obra retoma la posibilidad de una defunción inminente que se suponía la premisa de la novela, asegura haberse despedido de todos y zanjado conversaciones dejadas a medias o nunca comenzadas, reflexiona brevemente sobre lo que pudo hacer y no hizo, lo que haría si tuviera una segunda oportunidad, si continuara con su vida… Y acaba.

En resumen, «Olvidé decirte quiero» cuenta, con algunas diferencias, la misma historia de amor, desamor, dependencia etc… que «La luz de Candela» sin aportar novedades, infrautiliza las posibilidades de análisis que ofrece la premisa argumental, reitera argumentos y justificaciones en un texto repetitivo en el que los capítulos de Mía, parecen digresiones sin utilidad, y acaba con un final tan abrupto como carente de sentido. Una novela que se diría escrita para gustar a un determinado tipo de lectoras (es difícil que interese a los hombres), quizá aquellas que disfrutaron con la anterior obra de la autora.


Citas de «Olvidé decirte quiero»:


Malena, capítulo 1:

« Me llamo Malena y es posible que muera hoy. Se me ha pasado tantas veces este macabro pensamiento por la mente que ahora no sé muy bien qué hacer, qué decir, ni siquiera sé qué sentir. ¿Y si finalmente muriera hoy? No digo hoy, sino ahora. En este preciso instante. ¿Cómo sería mi vida en mi ausencia?
 Y la nada más absoluta me responde con un silencio perturbador.»

Malena, capítulo 2:

« Siempre he sido muy miedosa. Tuve miedos desde niña. A estar sola, a tener pesadillas, a suspender, a hacerme mayor, a ser rara, a volverme loca, a gustar y a no gustar, a que me quisieran y a que no, a la vida y a la muerte.
Tuve miedo, incluso, a dejar de tener miedos. Pero ahora es distinto. Por primera vez, el miedo es real. Puedo morir. Puedo morirme yo. Es más, es posible que ya lo esté y no lo sepa porque nunca lo he estado antes. ¿Quién me dice que esto no es estar muerto? Nadie ha venido de la otra vida a explicarnos el camino de vuelta, que quizá sea este en el que me encuentro.»

Mía, capítulo 27:

«Nunca aceptaste que Mario no volviera, Male. Y menos aún que se fuera con esa perra. «Tan vulgar, tan poca cosa», decías en voz alta alguna vez mientras deambulabas por casa. Ojalá se hubiera fijado en alguien brillante, ¿verdad? Una mujer hermosa, rápida, aguda, perspicaz, con sentido del humor. Alguien que hubiera estado a tu altura, ¿no?»,


También en este blog:

- Reseña de «La luz de Candela»



***T***


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lunes, 4 de abril de 2016

El Reino, de Emmanuel Carrère

 El Reino
Le Royaume
Emmanuel Carrère
Traductor:Jaime Zulaika
Editorial Anagrama
516 páginas


Argumento:

El autor, guionista y autor literario de éxito, nos narra los primeros tiempos del cristianismo, aprovechando un hecho de su biografía: su conversión (efímera) al catolicismo.


Comentario:


No podría denominar a esta obra "novela", ya que los hechos en ella descritos son en parte autobiográficos, en parte, relacionados con hechos históricos más o menos contrastados. En realidad, tampoco podría calificarlo como ensayo. Pertenece a esa moderna categoría híbrida, tan de moda últimamente, que trasciende los géneros, dentro de la no ficción.

Dividido el tomo en cuatro partes y un epílogo, el autor se centra, en la primera, en su experiencia con el cristianismo, como creyente de misa diaria. Durante esa época de su vida, llevó un diario con comentarios y pensamientos, que, años después, relee para conocer su visión cuando tenía fe. Para mí gusto, es el fragmento más interesante del libro, dejando aparte que pueda sobrar alguna anécdota (su experiencia con una niñera loca es un poco como de película de terror).

Las otras tres partes (organizadas según periodos cronológicos, que abarcan desde el año 50 d.c. al 90 d.c.) son una especie de remake de los Evangelios, sobre todo de los Hechos de los Apóstoles y de las Epístolas de San Pablo, aunque también hay alusiones a otros libros del Nuevo Testamento, como el Apocalipsis, y cuyos principales protagonistas son el citado Pablo y Lucas.

En estas partes, Carrère comenta diversas cartas de Pablo, la figura central en la formación de lo que sería conocido como cristianismo, en un tono tirando a jocoso, bastante informal, de forma que el análisis de las primeras comunidades cristianas, sus diferentes facciones, el choque ideológico entre el mundo grecorromano y las nuevas ideas de Jesús y sus apóstoles, es muy asequible para personas no entendidas. De igual manera, hay numerosísimas alusiones también a otros documentos, como la obra de Flavio Josefo, sobre la rebelión de los judíos (contra los romanos) o las obras de historiadores romanos como Suetonio sobre la vida de los césares. El autor recurre a estas fuentes externas a los Evangelios para contextualizarlos y discernir qué puede ser histórico o qué inventado por los autores cristianos. Para Carrère está claro que Jesús fue un personaje real, aunque su interpretación, obviamente, es la de un ateo (después de ser cristiano, perdió la fe).

Esta parte, aunque entretenida, se alarga demasiado. Sin embargo, se lleva bien si se tiene interés por el periodo histórico o por la formación del cristianismo. El autor, además, lo cuenta con soltura y humor, lo cual no impide que caiga en la digresión con frecuencia, como cuando, de pronto, comienza a hablar del cine porno que tanto le gusta, las traiciones de Flavio Josefo o la vida cotidiana en Roma (esto es más interesante).

El libro, a pesar de su extensión, es ameno, aunque precisamente debido a ese gran número de páginas, a veces se repite en algún concepto o narrando algún pasaje (en varias escenas hay cierta sensación de «dejà vu»). El tono coloquial y divertido lo hace ágil, así como la prosa sencilla y las referencias a películas y series de televisión (el autor es guionista también), e incluso a sus propias obras (Limónov, Una novela Rusa, etc). Hace paralelismos con una serie que él creó, sobre gente que resucita, habla de la filosofía estoica, a la que compara con el budismo (él practica yoga), también cuenta un poco sobre los delirios de Philip K. Dick, etc. En realidad, habla de tantas cosas...
"Un sabio indio habla del samsara y del nirvana. El samsara es el mundo hecho de cambios, de deseos y tormentos en el que vivimos.  El nirvana, el mundo al que accede el iluminado: liberación, beatitud. Pero el sabio indio dice que 'el que diferencia el mundo del samsara y el del nirvana es porque está en el samsara. El que ya no diferencia está en el nirvana'

Creo que el Reino es algo similar."

El tono ligero de algunas páginas no debe engañar sobre la seriedad de lo que se cuenta. Me ha parecido un libro humano y necesario, donde se analiza racionalmente, y desde una encomiable posición alejada de todo dogmatismo (tanto ateo como creyente), el fenómeno religioso, en especial el cristiano, cómo es posible que millones de personas crean en cosas a priori absurdas y contrarias incluso a la naturaleza humana, con comentarios y reflexiones muy interesantes y lúcidas.

"No, no creo que Jesús haya resucitado. No creo que un hombre haya vuelto de entre los muertos. Pero que alguien lo crea, y haberlo creído yo mismo, me intriga, me fascina, me perturba, me trastorna: no sé qué verbo es el más adecuado. Escribo este libro para no imaginarme que sé mucho más, sin creerlo ya, que los que lo creen, y que yo mismo cuando lo creía. Escribo este libro para no abundar en mi punto de vista"


La extensión, la repetitividad, la falta de un hilo narrativo claro, la sensación de que a veces damos vueltas sobre lo mismo, una cierta falta de estructura que hace parecer el libro un poco caótico en su exposición, glosa y reescritura crítica (pero al tiempo subjetiva) del Nuevo Testamento, pueden ser los puntos más bajos de una obra que por lo general se mantiene a buen nivel literario, gracias al oficio del autor, al humor y al mensaje que transmite.

Eso sí, he de destacar que la revisión y traducción a veces dejan un poco que desear, lo cual es más grave tratándose de una editorial de «prestigio» como Anagrama ("Me gustaba, este último capítulo": esta frase con esa coma ahí suena un poco a calco del francés). Ni que decir que los este, ese, solo, etc, que ya no llevan acentos, lo llevan en este libro (¡incluso "eso"!)...

Igual me equivoco pero juraría que toda la vida Pablo era nombrado en español como Saulo de Tarso: aquí lo traducen como Saúl (en hebreo, Shaúl). También hay algún error como cuando se dice que Pablo fue crucificado y Pedro decapitado, ¿no fue al revés?

Página 395
"La tradición, es decir, el inevitable Eusebio, nos dice que Pedro y Pablo murieron en la gran persecución de agosto del año 64. Al primero, en su calidad de ciudadano romano, le cortaron la cabeza, y el segundo habría suplicado que le crucificasen cabeza abajo porque no se consideraba digno de sufrir el mismo tormento que su maestro."

La edición podría haber estado un poco mejor, la verdad, y más teniendo en cuenta lo que cuesta el libro.

En resumen, una obra muy adecuada para dogmaticos de todo jaez, sobre la naturaleza del hecho religioso y las contradicciones del ser humano racional, pero quizás deberían abstenerse los que busquen una trama o una aventura clásica, ya que este es un libro "de pensar" y no una novela.


Algunos fragmentos:
"Lo que sigue es un gran momento de una película de romanos gore. Como los cristianos solían ser gente de medio pelo, no tenían derecho a las muertes nobles: decapitación o suicidio estoico. Las ejecuciones eran en Roma un espectáculo popular. A los que no les habían arrojado  por la mañana a la arena, cosidos con pieles de animales para ser devorados por grandes perros guardianes, los reservaban para la noche, vestidos con túnicas untadas de pez y transformados en antorchas humanas vivientes que iluminaban la fiesta en los jardines de Nerón. Ataban a las mujeres por el cabello a los cuernos de toros furiosos. a otras les embadurnaban el vientre con secreciones de burras para aumentar la excitación de los asnos que las violarían. Suetonio describe que el propio Nerón se disfrazaba de fiera para ir a hostigar a los condenados y sobre todo a las condenadas, desnudas y atadas a postes. De este modo llegó a ser conocido por todos los cristianos como el Anticristo, la Bestia."

"Al lado de los versículos que se contentan con tener mal aspecto, no tardo en encontrar otros que francamente me repelen y contra los que se rebelan mi conciencia y mi espíritu crítico. Me prometo que ésos (sic) no me los saltaré, sobre todo ésos (sic). Me prometo escrutarlos hasta que se me revele su verdad. Me digo: muchas cosas que ahora creo verdaderas y vitales -no "que creo": que sé que son verdaderas y vitales-, pocas semanas antes me habrían parecido grotescas. Es una buena razón para dejar mi juicio en suspenso y, con respecto a todo lo que me resulta hermético o que incluso me choca, para decirme que comprenderé más tarde si se me concede la gracia de perseverar. Entre la palabra de Dios y la comprensión, lo que cuenta es la palabra, y sería absurdo por mi parte asimilar sólo (sic) lo que agrada a mis cortas entendederas. No olvidarlo nunca: es el Evangelio el que me juzga, no al contrario. Entre lo que yo pienso y lo que dice el Evangelio, siempre me sería más provechoso elegir al Evangelio."


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miércoles, 30 de marzo de 2016

El Chico de las Estrellas, de Chris Pueyo

Editorial: Destino, 2015
208 páginas
12,95 €
Ebook: 7,99 €

Argumento:

Chris narra la historia que le lleva a conocerse y aceptarse a sí mismo.

Comentario:

El Chico de las Estrellas es una novela en la que la forma destaca sobre un fondo más emocional que profundo.

El autor utiliza recursos «estéticos» para tratar de dotar a su obra de una «originalidad» que no sino apariencia, como el color azul del texto:

Página 12: «Embadurné mi habitación de un azul oscuro y brillante, con unas gotas de plata en forma de estrellas, un azul más cercano al morado que al verde, un azul cantábrico cuando de madrugada se revela el mar. Un azul chulo.»

También usa fuentes de distinto tipo y tamaño (creciente), palabras señaladas en negrita o tachadas:

Páginas 19-20: «Él no era mi padre y no vivíamos con él, pero cuando a mi madre (La Mujer Que en Vez de Respirar, Fuma)  le daba un ataque de locura amor, me llevaba dormido a su infierno casa.»

O pone apodos a las personas que le rodean: El Chico de las Estrellas (el propio Chris), La Mujer Que en Vez de Respirar, Fuma (la madre), La Dama de Hierro (la abuela), La Mujer de las Velas (la psicóloga), El Chico Más Guapo del Mundo (su primer novio) o Lady Madrid (su única novia).

Además, el autor alterna la primera persona con la tercera, en apariencia a modo de distinción de sus dos identidades: Chris (asustado, inseguro) y El Chico de las Estrellas (el ideal que sale a la superficie, libre), algo que funciona tras el posible desconcierto inicial.
La redacción, una especie de prosa poética en la que, como hace con los nombres, rara vez menciona cada cosa por su nombre, contribuye también a ocultar lo poco original del texto.

Sin embargo, todo esto apenas oculta cierta carencia de recursos del autor para contar una historia (según él la suya) en la que algunas cosas parecen ocurrir, sin más: No se muestra, por ejemplo, el proceso por el que Chris acaba aceptándose a sí mismo (su homosexualidad) durante una estancia en Londres.

Otras situaciones: la vida con su madre y El Señor del Bigote Negro, el papel salvador de la abuela o alguna amiga (La Arquitecta de Sonrisas, La Chica del Reloj de Pulsera, La Chica de las Arepas), el reconocimiento y aceptación de su homosexualidad, el trato que recibe por ser gay, o las sesiones con la psicóloga, reciben, al menos un poco de atención (poco profunda), incluyendo ejemplos, sin dejar de ser tópicas y convencionales. 

Tampoco queda clara la finalidad de una novela en la que, pese a su poca extensión (200 páginas) hay pasajes cuya inclusión no aporta nada a la historia (el capítulo 20, sobre cómo son los cuentos de hadas originales en comparación con las películas de Disney, el Cuento de Ivo), mientras que el romance entre El Chico de las Estrellas y El Chico Más Guapo del Mundo, los pasajes que cuentan lo sucedido cuando él y su madre vivían con El Señor del Bigote Negro, o la presentación de La Dama de Hierro, son lo más emotivo de una obra que concluye, como podría hacerlo en cualquier otro momento, poco después de la historia de amor.

En conclusión, El Chico de las Estrellas, aun con sus carencias (superficial, inconcreta, a veces dispersa), funciona a nivel emocional: es fácil empatizar, identificarse, con alguien que busca su propia identidad. Cualquiera que lea la novela ha sido (o es) adolescente, con lo que esto implica, o ha sufrido algún tipo de rechazo, no necesariamente por su orientación sexual, quizá por su aspecto físico, etnia, religión, nivel social, cultura, etc…


***T***


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lunes, 21 de marzo de 2016

Nos mienten, de Eduardo Vaquerizo

Nos Mienten
Eduardo Vaquerizo
Editorial Fantascy
352 páginas


Argumento:

Nora, miembro de un ejército privado que tiene por misión proteger a la familia dueña de una poderosa corporación, es acusada injustamente de asesinato. Pronto descubrirá el verdadero motivo...


Comentario:

"Nos mienten" es una novela de ciencia ficción, que podría encuadrarse en el subgénero de la distopía, ya que describe un futuro lleno de tecnología punta pero donde hay una enorme desigualdad entre los ricos que pueden pagarla y los pobres que viven en barrios periféricos y semi abandonados. Ya desde el mismo planteamiento se observa que no es precisamente muy original. Y de hecho, según vas leyendo la historia todo suena a ya visto y contado en otras novelas o películas del mismo género, casi con escenas y avances técnicos similares. Sobre este segundo punto, todo lo que se menciona en la novela es tecnología posible según los conocimientos actuales y hasta diría que no muy novedosa. Me ha recordado a esos libros de divulgación como el de Michiu Kaku, "La física del futuro", en el que aparecen casi todos los inventos citados en el libro.

Tampoco es un dechado de originalidad el planteamiento dicotómico de ricos contra pobres, similar al de la película "Elysium" por citar una reciente (entre muchas), y que, en el fondo, es un desarrollo exagerado de la situación actual visto a través de un prisma pesimista e ideológico. Este escenario, últimamente muy explotado por la ciencia ficción, además, es descrito de un modo maniqueo: los pobres son solidarios entre sí, buenos, sufridores, mientras que los ricos son malvados, egoístas, capaces de orquestar planes maquiavélicos, aunque tampoco en exceso novedosos. De hecho, sobre la mitad de la novela empiezas a adivinar de qué va la cosa. Y el final, algo soso en cuanto a revelaciones, te lo confirma.

Otro de los temas de la novela es el papel de la tecnología en la vida humana o de cómo esta ofusca las percepciones sobre la realidad. Las personas de esta sociedad viven conectadas a unas consolas que les facilitan datos de realidad aumentada, además de mejorar capacidades como la vista y el oído. También, muchos de ellos, han sido modificados genéticamente para tener mejor desempeño físico y mayor inteligencia. Cuando la protagonista se quita su "consola", percibe el mundo de un modo borroso y menos enriquecido, aunque más "natural", y en algunas situaciones, hasta más "real". 

La crítica es quizás demasiado obvia y poco elaborada, y durante la mayor parte de la novela es sepultada por largas escenas de acción, tiroteos y persecuciones similares a los de las películas hollywoodenses estilo "Minority Report", que, reconozco, he leído un poco por encima.

Los personajes son planos y funcionales, exceptuando quizás a Enrique y Nora, sin que se salgan, de todas formas, del arquetipo que representan (el rico concienciado, la falsa culpable injustamente perseguida, etc).

En cuanto a la prosa, es limpia, ágil y eficaz. La novela está bien redactada, pero con un estilo algo seco, y narrada en tercera persona y en presente, un tiempo verbal que a mí, personalmente, no me gusta para la mayor parte de las historias, por muy de moda que esté.

Siempre para mi gusto, se abusa de las descripciones de la tecnología, armamento y vestuario futurista, que además, se repiten (las alusiones a las retromejoras genéticas de los "polizos", los datos de las consolas, etc), mientras se echa de menos un aliento más poético o épico que acompañe a la historia y le dé profundidad y ambición.

En resumen, una novela de factura y estructura correctas, prosa limpia y mensajes ideológicos sobre la desigualdad, pero que no destaca por sus aportaciones y visiones novedosas del mundo futuro, ni tampoco por una gran creatividad o derroche de recursos literarios. Recomendada para fans de las historias de acción.

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martes, 15 de marzo de 2016

Cinco Esquinas, de Mario Vargas Llosa

Cinco esquinas
Mario Vargas Llosa
Editorial Alfaguara
320 páginas

Argumento:

El periodista Rolando Garro chantajea a un ingeniero del cual posee fotos en poses comprometidas con mujeres de mala vida, pero le sale el tiro por la culata. Mientras, la mujer del ingeniero y su mejor amiga entablan una relación lésbica.

Comentario:


Muy lejanos quedan ya los tiempos en los que Vargas Llosa se convirtió en un icono y referente de la literatura en lengua española, con obras como "Conversaciones en la catedral", "La casa verde" o "La ciudad y los perros".

Sin embargo, sería un juicio injusto decir que la novela que nos ocupa es un bodrio sin interés alguno, aunque, a decir verdad, no le haga favor a su fama y a su calidad de premio Nobel. Vargas Llosa no es el que era, es cierto, pero la obra se lee con curiosidad, más por ser de quién es que por sus valores literarios.

El tema, en principio, resultaba prometedor: el gobierno de Fujimori y Montesinos en Perú, dos figuras siniestras con tintes dictatoriales y corruptos, y la época de terror de Sendero Luminoso. Una podría esperar que se desarrollase una trama con tales mimbres en la que conoceríamos un poco este ominoso periodo de la historia reciente de Perú, marcado por muertes, toque de queda, cortes de luz en la capital, los manejos del llamado Doctor (Montesinos, hombre fuerte del régimen) con la prensa y el uso del amarillismo, los chantajes y demás artimañas de control.

Algo hay, no podemos negarlo, ya que una de las líneas narrativas cuenta el chantaje de un periodista sobre un ingeniero al que se sorprende en plena orgía con prostitutas, que luego se convierte en escándalo en una revista de la prensa amarilla llamada "Destapes", especializada en sacar los trapos sucios de los enemigos del régimen.

Sin embargo, el autor no parece centrado en la historia. El tema del poder de la prensa en la sociedad, el amarillismo y su uso sin escrúpulos pronto deriva hacia un seudo misterio policial en el momento en que aparece muerto uno de los protagonistas del chantaje, misterio que no se desarrolla sino que meramente se apunta y luego se resuelve de una forma explicativa.

Pero no contento con esto, Vargas Llosa vuelve a salirse del tema, en esta ocasión del todo, y nos cuenta los devaneos lésbicos de un par de amigas de la clase alta limeña, cuyos esposos también son amigos entre sí, y que no tardará en convertirse en una historia casi porno, casi vodevilesca, de tríos, orgías, etc, profusamente detallada, pero que no parece tener nada que ver con el resto, como si fuera un inserto o relleno que le apeteció incluir porque sí o por darle un contenido a tales personajes.

Siendo así, la obra resulta una especie de retrato de la sociedad peruana de esa época, entreverado de humor y personajes algo endebles y frívolos, que hablan con diminutivos y solo se preocupan por el sexo (la mayor parte de ellos), como el ingeniero, su esposa y la amiga de su esposa, en la que los recursos literarios, exceptuando la parte final, han desaparecido en favor de la sencillez y por qué no decirlo, una cierta simpleza, amable, sí, tierno, quizás, pero cuajado de errores que no se le pasarían a un principiante.

Por ejemplo, las repeticiones de información ya facilitada, los diálogos utilizados a menudo como manera de informar al lector descaradamente (y así ahorrarse escenas), la dejadez del final, donde, utilizando una fórmula de superposición de diálogos y escenas protagonizados por los personajes de las diferentes líneas, se termina la historia de cualquier manera, como si el autor hubiera llegado a un punto donde ya se cansó de escribir y decidiera resumir lo que falta.

El sabor local, que existe, está, sin embargo, algo diluido, y poco se atisba del sustrato social peruano; sobre el tema de Sendero Luminoso, Fujimori y Montesinos se pasa como de puntillas, aunque el Doctor tiene una aparición estelar terrorífica que es de lo más destacable de la historia y hay alguna referencia a los toques de queda y a la amenaza del terror; la prosa es sencilla; se opta más por el resumen y la narración que por la construcción de escenas; al inicio resulta ágil pero luego, debido a la repetitividad antes nombrada, se estanca un poco el interés; las tramas parecen no avanzar más que a trompicones, y encima, como remate, ese final complaciente y apurado, por no mencionar los devaneos erótico festivos de las damas que se hacen pesados al no ser necesarios en absoluto.

En resumen, una novela prescindible pero que puede entretener, aunque no a quien tenga altas expectativas literarias y desee una lectura profunda. Es más bien una obrita simpática de un autor que hizo mejores cosas en su momento.



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