domingo, 5 de octubre de 2008

El Papa Mago, Miguel Ruiz Montañez

 El Papa Mago
Miguel Ruiz Montáñez
Editorial Martínez Roca
Páginas: 573


Argumento:

Un conde francés, empresario del champagne, encuentra en su castillo una cabeza parlante obra del famoso papa Silvestre II, que se supone que contiene  saberes ocultos. Cuando el conde desaparece, su esposa contrata a un detective para localizarlo.

Comentario (con Spoilers):

Hacía tiempo que no me exasperaba tanto un libro. Lo compré llevada por el interés hacia el personaje que le da título, Gerbert D'Aurillac, que fue papa bajo el nombre de Silvestre II, una figura increíblemente atractiva, llena  de misterio, un científico de la época medieval del que todo el mundo desconfiaba por lo avanzado de sus conocimientos, y que por envidia, miedo o lo que fuera, recibió acusaciones de pactar con el diablo, incluso desde dentro de la propia Iglesia. Sin embargo, esta novela es una ofensa  a la memoria del papa del Año Mil. En primer lugar, porque el título es un mero gancho engañoso. De Silvestre se habla lo justo; de hecho la novela está ambientada en nuestra época, y se le menciona casi siempre en relación a la parte más mítica de su vida, la de la magia y los pactos satánicos, de forma superficial (tipo wikipedia) y anodina.  Por si no fuera bastante esto, la prosa deja mucho que desear, pero ya hablaremos del tema...

La prosa no es muy correcta. Todas las frases tienen la misma estructura; se abusa de las explicaciones innecesarias introducidas por "porque", "ya que", "dado que", etc, de oraciones de relativo encadenadas con "que", "la cual", etc, hasta dos o tres en una misma oración; de gerundios. No sabe utilizar determinadas palabras cuyos significados ignora o inventa; los personajes nunca hacen nada directamente, solo "determinan hacer", "deciden", "optan por"; casi todo es para el autor "profundo" (esta palabra se debe repetir como unas cien veces). Mezcla un registro más elevado del discurso con voces coloquiales como "tío", "chaval"... También hay diferentes tiempos verbales juntos. Las frases son a veces tan caóticas y sin sentido que tienes que leer dos veces para entender qué quiere decir; parece que ellas mismas son el enigma más complicado de la obra. En cuanto a los diálogos, en fin, son un desastre, antinaturales a tope.

Si hablamos del argumento, el libro no queda mucho mejor. En 573 páginas no pasa casi nada; los personajes van a determinadas ciudades porque sí, porque como Silvestre estuvo allí o tuvo relación con ellas... pues hala, para allá vamos... Lo malo es que una vez en estas ciudades (Ripoll, Córdoba, Roma), el autor se limita a llevarnos a ciertos edificios emblemáticos que describe a guisa de guía turístico, casi sin relación con la trama (o con una relación preocupantemente débil). Los personajes no deducen nada, ni resuelven grandes enigmas, van a ciegas, llevados por ¿su intuición? Como buscan al conde y Silvestre estuvo en Córdoba, se van a la Mezquita... Y como no estaba en la Mezquita,  luego van a Medina Azahara; y ¡encuentran al conde desaparecido! En Medina Azahara descubren tres RRR y concluyen que se trata de Reims, Rávena y Roma, porque son ciudades relacionadas con Silvestre. ¿Y por qué no Ripoll, también relacionada? Luego deciden que unos irán a Reims y otros a Roma a buscar no se sabe qué en no se sabe dónde.¿Y por qué no a Rávena? El misterio es inexistente. El autor se limita a decir cada cierto tiempo que la máquina parlante encierra "increíbles conocimientos", pero no describe mucho de ellos. Todo parece muy general, no hay detalles, ni nada que demuestre una documentación a conciencia o una cierta imaginación o fantasía en la elaboración de la trama. Las escenas de acción son patéticas. Narra con la misma pasión (es decir, ninguna) una conversación en el cuarto de un hotel que una pelea con matones.

El hecho de que la prosa sea tan infantil, convierte a su vez en infantiles a los personajes. Hay cosas tan absurdas como que el protagonista, el joven Marc, que no tiene ninguna experiencia como detective, recibe el encargo de investigar un caso a priori tan importante como el del conde por parte de su tío, que sí es un detective de verdad. Para colmo, luego se descubre que el tío es líder de una secta que va tras la cabeza parlante, con lo cual aún es más absurdo. Si tan importante era para ellos el caso ¿cómo lo confían a un niñato neófito y sin experiencia ninguna que lo único que ha hecho en la vida es ser activista de Greenpeace? También es de traca la secta esa, que resulta ser heredera de TODAS las sectas anteriores protagonistas de los bestsellers de moda (rosacruces, iluminatti, Priorato de Sión...)

Los comportamientos de los personajes son de lo más infantil de todo. Parece que estás viendo actuar a una panda de niñatos para los cuales cualquier acto banal de la vida se convierte en una gran aventura y  a los que todo les "asombra". Si Marc es un chico tan viajado, que ha estado en muchos países con Greenpeace, no parece lógico que se le pongan los ojos como platos cada dos por tres, especialmente cada vez que entra en un monumento histórico - artístico. El amorío entre él y la chica (que para eso está)  se ve venir desde que se dice que ella es joven y guapa y él es también joven y guapo; pero no se describe nada en absoluto. Marc se pasa la novela pensando en qué dirá la chica si se entera de que se tiró a su madre (escena  tópica, en la que la madura condesa restaña las heridas del muchacho y termina con él en la cama... ¿A qué nunca lo han visto en ninguna peli?); los demás personajes no tienen ninguna profundidad ni trasfondo. En resumen, actúan de tal manera que parecen tontos o niños de diez años.

La novela carece de estructura, de personajes, de lógica, de ingenio y de una documentación en condiciones; llena de escenas tópicas (sexo después de curar heridas; una cama en la habitación reservada por dos personajes, de diferente género, etc, etc); y está pésimamente redactada.

Frases de la obra:

Echó mano de su teléfono móvil, pero recordó que lo había lanzado contra la pared de su habitación y estaba destrozado, así que dejó pasar unos minutos y, haciendo uso de los conocimientos adquiridos en las clases de yoga a las que llevaba años asistiendo, meditó el paso que procedía dar a continuación.

La noticia pareció llegar a sus interlocutores con cierta alegría.

Para colmo, añadió que, muy al contrario, pensaba que su madre tenía una vitalidad que la desconcertaba, pues desde que la conocía, la condesa había mostrado una energía vital fuera de lo normal que, desde hacía años, no veía en su padre.

La sorpresa de Marc fue mayúscula cuando comprobó que aquella gente se puso a trabajar de inmediato sin mediar palabra con ninguno de ellos.

Marc tiró discretamente del brazo del conde y le llevó hasta una reservada esquina para susurrarle que sería importante que toda aquella gente se marchase, a fin de que ellos pudiesen investigar con tranquilidad, porque si encontraban algo, era evidente que debía permanecer en el anonimato, por el bien del caso.

Como el sitio no era muy grande, no tardó en llegar a la convicción de que el baño no había sido el sitio en el cual el cirujano árabe dejó el secreto milenario.

La cara de sorpresa tanto del conde como de sus dos acompañantes puso en evidencia que el joven les había sorprendido, ya que, quizás guiados por la emoción, no habían prestado atención a otras personas presentes en el recinto.

Camino de las habitaciones, Guylaine le soltó en el oído a Marc que su padre estaba realmente exhausto, quizá porque la edad no perdona.

Sin caer en la desidia, el noble les indicó que le siguiesen.

El detective se acercó a la puerta y verificó que estaba cerrada. Guylaine buscó en el interior de su bolso y sacó un manojo de llaves que le ofreció al hombre, indicándole la correcta. Marc entendió que ella quería que fuese él quien abriese y entrase en primer lugar. Era evidente que sentía un cierto temor por lo que pudiesen encontrar dentro de su propia casa.

La llave provocó un fuerte chasquido en el interior de la cerradura.
Marc lo achacó al considerable tamaño de la puerta, que dispondría de un mecanismo de apertura en consonancia.

Marc le susurró a la mujer que no perdiese los nervios porque, al prestarle un poco de atención al tipo, había observado que tenía una pistola plateada que sujetaba con ambas manos.

-Entra tú primero -le dijo a la mujer, que procedió a introducir la parte superior de su cuerpo por la estrecha abertura para luego pasar el resto.

La cara de incredulidad de los allí presentes le hizo ver al joven que no le habían creído.

Cabizbajo, Pierre Dubois optó por sentarse en el enorme baúl que contenía los artilugios que semanas antes habían encontrado en esa misma sala, puesto que, de alguna forma, era consciente de que había llegado el momento de explicar lo que realmente estaba ocurriendo, porque dada la situación, era evidente que el final estaba cerca.

La atmósfera en el interior de la estancia se enfrió hasta límites insospechados, y la expresión de gravedad del noble dejó entrever que había llegado el momento de sincerarse sin ningún tipo de tapujos.

Miró a la mujer para comprobar el estado en el que se encontraba. Observó que estaba sumida en sus pensamientos, probablemente sin dar crédito a lo que estaba pasando. En pocos minutos, había descubierto que su padre no era en realidad como ella pensaba y que los trapos sucios que manejaba iban más allá de las prácticas usuales, sobre todo, para un hombre que había sido siempre un ejemplo de rectitud y, además, con toda seguridad, estaría acordándose de su madre, que era la única persona que faltaba en aquel escenario que ya parecía un auténtico teatro de polichinelas.

El detective pensó en hablar con el joven y hacerle una propuesta para intentar juntos algún tipo de acción que les librase de aquella gente, ya que, en el fondo, cada minuto que pasaba, era más consciente de que su tío no iba a llegar dadas las circunstancias. Se acercó y le susurró que debían plantear  un frente común, a lo que Bruno le contestó que no contase con él, pues tenía sus razones, las cuales no estaba dispuesto a revelarle.
La mujer le miró y le lanzó un pequeño guiño indicándole que no se preocupase, porque seguro que también saldrían de esa situación, aunque, a priori, pareciese complicada.

El detective neófito le rodeó con sus brazos, a lo que su tío, un experimentado investigador con decenas de años de ejercicio de la profesión, le respondió tímidamente, sin dejar de levantar la pistola.

La mirada del sobrino le dejó claro que la impresión que le causaron sus palabras le habían dejado al borde del  colapso.
Sin saber reaccionar, Marc notó su propio bloqueo y se apartó, dejando paso a otros hombres que venían detrás de su tío.

Incluso la temperatura había descendido, lo que provocó un ambiente gélido que ayudó a que los pelos de los brazos de Marc se erizaran cuando su tío se aproximó a él  para darle explicaciones.

Guylaine fue a auxiliar a su madre, seguida del conde y de Renaud. El estado de la mujer era preocupante, porque un círculo rojo sobre su pecho evidenciaba que una bala le había alcanzado de lleno.

Al oír las sirenas de varias ambulancias acercándose, Marc sintió un repentino malestar consigo mismo, al haber descuidado el estado de su tío, cuyo aspecto parecía realmente preocupante.

No podía estar seguro de dónde se encontraba, porque cuando le drogaron, quedó en una situación de consciencia muy reducida, y, por ello, no era fácil afirmar si estaba cerca o lejos del centro de la ciudad, o incluso si le habían conducido a algún remoto lugar distante de Reims.



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viernes, 26 de septiembre de 2008

Cómo desaparecer por completo y no ser encontrado jamás, de Sara Nickerson


How to Disappear Completely and Never Be Found, 2002
Editorial: SM
Colección: El Barco de Vapor, 168
Traducción: José Calvo
300 páginas
7,25 €

Argumento:

Margaret y su hermana Sophie viajan con su madre hasta una casa en ruinas para ponerla a la venta. Margaret encuentra en su interior un paquete dirigido a su madre, Lizzie, cuyo contenido la lleva a iniciar una investigación sobre hechos sucedidos años atrás.

Comentario (con Spoilers):

La historia está narrada desde diferentes estilos y puntos de vista. La mayor parte se cuenta en primera persona en voz de Margaret, y se alterna con breves capítulos protagonizados por Boyd, un niño que vive en la casa junto a la deshabitada, las páginas de un cómic de un autor desconocido y las intervenciones puntuales de alguien que se identifica como el editor.

La elección de tan variados puntos de vista no parece al azar. El relato de Margaret consigue la identificación con el personaje y lo que le sucede, el de Boyd sirve para incrementar el misterio que ella investiga, el cómic para crear intriga y expectativa, pues adelanta lo que va a suceder, y el del editor/bibliotecario para informar de hechos que suceden en otros lugares y, como los anteriores, para potenciar las dosis de intriga y tensión de la trama.

La novela tiene abundantes diálogos directos y naturales y descripciones de lugares y ambientes muy visuales que proporcionan una sensación de credibilidad tanto respecto a la situación familiar (el comienzo en el coche donde Lizzie viaja con sus hijas ajena a su presencia y negándose a responder sus insistentes preguntas o el capítulo dedicado a la rutina familiar de los fines de semana) como en los paisajes en los que se desarrolla la acción (el recorrido de Margaret por el interior de la mansión, la huida de la muchacha y Boyd a través del bosque...)

Relatada en un tono adulto, la autora huye de cualquier condescendencia hacia la edad de sus lectores y se decanta por una prosa en la que abundan tanto la utilización de vocabulario de cierta complejidad como un estilo de narrar en el que los hechos se sobreentienden sin recurrir a dar explicaciones sobre lo que cuenta, y siente, Margaret o una gran diversidad de temas que se desarrollan con eficacia.

Se tratan varios ejemplos de desconexión con la realidad: Lizzie aún de luto por la pérdida de su marido, Margaret y su nueva amiga Tina Louisa apartadas de la vida social del colegio, Boyd viviendo a través de los cómics de Ratt, Sophie empeñada en terminar su puzzle más grande del mundo, el propio Ratt encerrado con la basura que intenta convertir en cosas útiles...

También se incide en el trauma de Ratt y su sentimiento de culpa (ese ahogado fantasma que persigue al superhéroe protagonista del cómic) que evoluciona hacia la necesidad de castigo y explicación para alcanzar la redención en una intensa y vívida escena en medio del lago (símbolo de las emociones y del comienzo y final de su drama) que reúne a los personajes y sirve para que resuelvan algunos de sus conflictos, como el miedo de Boyd al agua, el misterio en el pasado familiar de las protagonistas o la relación entre madre e hijas.

Además se sugiere que todas las personas y sus vidas tienen igual importancia e interés utilizando esa biblioteca que se abre en el pueblo donde reside Boyd, y en la que sólo se encuentran obras escritas por gente anónima sobre todo tipo de temas, o la intervención del editor/bibliotecario cuando relata lo que le ocurre a Sophie mientras Margaret está investigando la casa y explica cómo la niña es ajena a que su hermana (quien también menciona sus dudas sobre quién protagoniza la novela y cómo y dónde comenzó todo) sea la protagonista de la historia, pues para ella el tema principal es que se ha quedado sola cuidando de su madre. 

En resumen, una obra sobre personas y sentimientos, sobre redención, amor, amistad y literatura, con una conclusión más optimista que ideal, mejor escrita, más profunda y compleja que muchas de las que se publican en la actualidad, independientemente del género, la edad del público a quien se dirigen o la nacionalidad de sus autores.

En la contraportada de la novela, publicada en una colección para adolescentes, se sugiere la lectura a partir de los 12 años. Y así es, se puede leer, y disfrutar, a cualquier edad.


*** T ***


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jueves, 11 de septiembre de 2008

Un lugar en el corazón, de Linda Howard

Duncan's Bride, 1990
Editorial: Harlequin Ibérica SA
316 páginas
1,90 €

Argumento:
Desengañado del amor tras su divorcio, Reese Duncan solicita por correspondencia una esposa dispuesta a trabajar en su rancho y ser la madre de sus hijos. Madelyn Patterson, atraída por la seca sinceridad de la propuesta, decide responder al anuncio.

Comentario:

Al abrir la novela lo primero que se nota es que el tamaño de la letra y márgenes han aumentado de manera artificial el grosor del volumen, aunque al menos esta primera entrega de la colección sale a buen precio.

Según avanza la lectura se percibe también que la autora va directa al tema, sin adornos de ningún tipo. Aunque hay tres o cuatro personajes secundarios todos son utilizados en base a las necesidades argumentales.

Robert Cannon, el millonario hermanastro de la protagonista, que a priori podría ser interesante por la breve descripción que se hace de él como alguien reservado y controlado, sólo aparece para investigar a Reese y para asociarse con él al final (aunque es protagonista de su propia historia en "Amando a una mujer", 1994).

Christine, la única amiga de Madelyn, está ahí para contribuir a la presentación de la protagonista y constatar que si, que Reese es un hombre muy atractivo.

Floris, la dueña de la cafetería del pueblo cercano al rancho, sirve para contar algunos detalles sobre el matrimonio de Reese con April y para dar refugio y trabajo a Madelyn.

La novela se centra, sin permitirse ni una digresión, en la relación entre Madelyn y Reese, asumiendo los puntos de vista de ambos ante lo que sucede entre ellos y a su alrededor.

Como es habitual, los protagonistas se atraen físicamente nada más verse y, mientras ella no duda en reconocer su amor él se muestra reticente y traumatizado a causa de su primer matrimonio.

Pronto se intercalan las escenas de carácter romántico y/o sexual con las de la dura vida en el rancho y el enfrentamiento de voluntades entre Madelyn y Reese.

Siguiendo el esquema clásico utilizado en la mayoría de las novelas del género, Madelyn, a los 28 años y en 1990, es virgen. Lo que lleva a la noche de bodas.

El relato de lo que para Madelyn es una dolorosísima y poco placentera experiencia resulta casi traumático y, lejos de darle un aura de romanticismo, puede quitar las ganas de vivir tan espeluznante situación.

Debido a que está relatada de forma sencilla y con muchas elipsis, abundantes diálogos directos e incluso ingeniosos, se trata de una historia de lectura tan ágil y amena como superficial y olvidable en la que no se ocuparán más de tres o cuatro horas.


*** T ***

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sábado, 16 de agosto de 2008

La Diosa contra Roma, de Pilar Sánchez Vicente


Pilar Sánchez Vicente
Editorial:   ROCA
304 páginas


Argumento

Augusto lidera las guerras contra el último foco de rebelión de la Hispania conquistada, que es la cornisa Cantábrica; una mujer guerrera, Imborg, aglutinará a todas las tribus contra el invasor en una larga y desesperada lucha llena de crueldad.


Comentario

Aunque normalmente no leo novela histórica afronté la lectura de "La Diosa contra Roma" con gran interés, debido al tema (centrado en hechos acontecidos en mi región de origen). Lo cierto es que la literatura de este estilo siempre me ha parecido bastante aburrida; sin embargo, la obra que nos ocupa si por algo destaca es por la gran agilidad de la narración, que impide el tedio y mantiene la atención del lector en la trama, sobre todo en los tres primeros cuartos. Al final me parece que empieza a flojear un poco, quizás por la repetición de algunas situaciones (bélicas) y por el cambio de escenario  y de ritmo que supone la parte del viaje de Imborg y los ástures a las Galias. Pero de todas formas, y en líneas generales el nivel de entretenimiento se mantiene bastante alto.

La prosa es correcta, y fácil de leer; la inteligente estructura incluye dos puntos de vista, el de la guerrera Imborg, y el del cronista griego, esclavo al servicio de Roma, ambos en primera persona. Estos dos narradores se van alternando para dar la visión de los dos bandos enfrentados. En cierto punto ambos se encuentran. La escena es narrada de forma muy curiosa: primero la cuenta el griego, y después Imborg, de tal forma que complementa algunos datos que no habían quedado claros en la primera narración. Hay muchas escenas de batallas, y escaramuzas militares, para mi gusto demasiadas; y quizás descritas con poco nervio y poca emoción. Algunas escenas que deberían haber sido casi épicas, como el asedio de Lancia, se quedan en unos párrafos, aunque también es cierto que el libro es corto y va muy al grano. También se cargan las tintas en la crueldad de los romanos, con descripciones de torturas, violaciones, matanzas por doquier... Hay bastante parcialidad en este punto, ya que una intuye que la violencia era característica de la época y no solo de los romanos. Vamos, que los otros también harían de las suyas y a veces de forma gratuita e indiscriminada.

Tal vez por imitación del estilo de crónica antigua, se observa cierta superficialidad en el tratamiento psicológico de los personajes, cuyos sentimientos y emociones no se describen con la emoción requerida, y quedan algo fríos. La autora se centra más en los hechos históricos y los lances de la guerra que lo que sienten los personajes al respecto de determinados sucesos. No es que no nos lo cuente sino que la forma de hacerlo es algo tibia.

La documentación es apabullante (no en vano la autora es documentalista y licenciada en Historia), y está introducida  de la manera en la que esto debe hacerse, con seriedad y rigor, sin sobrecargas innecesarias de datos,apareciendo con naturalidad en charlas, historias en boca de los personajes, descripción de acciones, etc... El mérito es mayor si pensamos en lo remoto de la época en la que se ambienta la novela (siglo I después de Cristo) y en lo poco tocado el tema de las tribus prerromanas de la zona cantábrica. Ahí radica otro punto de interés de la "Diosa contra Roma". Se hace una profusa descripción de ritos y cultos, creencias religiosas y costumbres (uso de drogas alucinógenas) que pueden resultar algo chocantes en nuestra época, como por ejemplo, la extensión de un cierto matriarcado en algunas de las tribus descritas.

La narración rezuma un acusado femismo, aunque la autora lo niegue. Casi todos los personajes principales son mujeres, salvo el griego; y en líneas generales, son descritas como valientes, fuertes y llenas de virtudes, mientras que los hombres, también salvo excepciones, son traidores, crueles y cobardes, mucho más débiles en todos los aspectos (incluido el físico: en una escena Imborg derrota en combate singular a un hombre que le discute el liderazgo) También el griego, autor de una crónica donde se hace hincapié en el protagonismo de Imborg, sirve para acrecentar esta reivindicación de lo femenino en la Historia. Su relato, para las autoridades romanas, es inaceptable, pues no resulta adecuado que se saque a la luz que una simple mujer puso en jaque a todo un emperador de Roma.

A nivel ideológico hay una cuestión que según leía me planteaba preguntas y dudas. Imborg, paradigma de la resistente, representante de un mundo "ideal" (la autora describe casi un paraiso de libertad, armonía con la naturaleza, cierta posición de la mujer, casi un mundo de "buen salvaje"), es heroína por empecinarse en luchar contra un enemigo más potente, más civilizado, invencible a decir verdad. Sin embargo, su lucha está perdida de antemano, y costará mucha sangre a su propia gente. Una se pregunta ¿merece la pena? A mí me daba la impresión, en ocasiones, de que la decisión inteligente era la que planteaban los pueblos de la meseta, tildados de colaboracionistas, que preferían hacer pactos con Roma y beneficiarse de lo que el invasor ofrecía. Y al final queda un regusto bastante amargo al pensar en el destino de esa líder que arrastró a tanta gente a la muerte, la tortura y la esclavitud... ¿No es la muerte el final más honroso para los héroes?

En resumen, una novela ligera, pero seria, ágil, llena de acción y lances bélicos, que nos permitirá conocer un poco sobre las tribus ástures que se enfrentaron a Roma, y sobre sus montañas legendarias, como último reducto de resistencia, y nos permitirá reflexionar sobre cuestiones tan interesantes como la de la imposición cultural, la dialéctica barbarie-civiilización (¿quiénes son los verdaderos salvajes?) y la posición de la mujer en la política, el poder y la Historia (ninguneada por crónicas interesadas en mantener la visión patriarcal)

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miércoles, 16 de julio de 2008

Dos velas para el diablo, de Laura Gallego


Editorial: SM
414 páginas
17,50 €


Ebook: 6,49 €

Argumento:

En medio de la eterna guerra entre ángeles y demonios, Cat, hija de un ángel y una humana decide investigar el asesinato de su progenitor, para lo que establece una alianza con el demonio Angelo. 


Comentario:

¡ATENCIÓN: SPOILERS!

Desde el comienzo de la novela se percibe la evolución de la autora, tanto a nivel de redacción como de contenido.

El cambio de estilo es lo primero que se observa. La historia está narrada en primera persona y además en presente, lo que en principio me produce rechazo, sobre todo por las posibles dificultades (credibilidad etc) de este narrador para relatar los hechos desde una sola perspectiva, reproducir conversaciones etc...

Sin embargo, se diría que no es una elección caprichosa sino que se utiliza como recurso para el desarrollo de la trama, donde la subjetividad del punto de vista de Cat es esencial para conseguir posteriormente tanto varios efecto sorpresa como la impresión de que todo tiene varias explicaciones posibles.

En la primera parte, cuando la protagonista relata las circunstancias que la han llevado al punto de querer vengarse, hay una acumulación de datos que puede agobiar aun siendo necesaria para la comprensión de Cat y sus circunstancias, además de establecer su propia visión del mundo que la rodea.

La muchacha cuenta sus vivencias con un toque de humor entre ingenioso e irónico que si bien algunas veces resulta obvio y convencional hay otras en las que muestra cierta originalidad, aunque es un tono que puede no ser del agrado de cualquiera, y quizá se le podría "reprochar" la variedad de expresiones tan españolas que se utilizan, ya que Cat no ha estado en el país durante los últimos diez años.

La mayor sorpresa se produce apenas pasada la cuarta parte de la historia (página 138, creo), cuando Cat es asesinada por un demonio en un acto casi premonitorio (la joven comenta ya en la página 13 cual es la diferente actitud de los ángeles y los demonios) que permite constatar hasta qué punto ha trabajado la autora la estructura de la novela.

Tras un hábil interludio en el que parece que el protagonismo va a pasar al demonio Angelo, se retoma la historia desde el punto de vista de Cat, ahora "reducida" a fantasma con una decisión estructural que vuelve a beneficiar el desarrollo de la trama y que convierte a la protagonista en mera observadora de lo que sucede a su alrededor, con las consiguientes sorpresas.

Es a partir de este momento cuando la elección de la primera persona y el tiempo presente da verosimilitud al hecho de que la protagonista relate cada diálogo que escucha, y su conversión en espíritu justifica tanto la entrada en lugares que le serían prohibidos siendo humana (nadie se fija en los fantasmas) como la descripción de investigaciones o aventuras en las que ella no participa directamente.

Otro detalle es que, desde el momento en que se convierte en fantasma la parte de los diálogos formulados por Cat se ponen entre comillas mientras los del resto de  personajes van precedidos del correspondiente guión.

La novela está bien redactada, sin repeticiones innecesarias y reiterativas excepto en uno o dos pasajes, hay lugares que llegan a "verse" a partir de las descripciones (la autora estuvo en esos sitios y se nota), y se percibe que la labor de documentación tanto en las citas de el "Libro de Enoc" y otros que se mencionan como en alusiones a películas ("El Cielo sobre Berlín") etc ha sido exhaustiva y se incluye mayoritariamente con fluidez dentro de la trama.

En cuanto a los personajes, y dado que el relato es en primera persona, es Cat la mejor desarrollada, con ese humor irónico dirigido incluso a si misma y su cambio de situación. El resto de personajes se ven a través de sus ojos y en general no tienen personalidades muy definidas, aunque lo suficiente para diferenciarlos, entre los que destaca Angelo, a quien describen sus diálogos con la joven, en los que se percibe que no es tan "duro" como pretende o el hecho, poco habitual, de que el "villano" de la historia actúa por lo que cree un bien mayor y sufre por lo que se ve obligado a hacer.

La autora consigue recrear su propio mundo fantástico utilizando como base varios textos y dándoles su propia personalidad, como cuando se cuenta lo que hay de cierto o no en el "Libro de Enoc" y otros, o en pasajes breves pero ilustrativos como el eterno enfrentamiento de las dos mujeres chinas (ángel y demonio) y la responsabilidad que conlleva mantener esta "enemistad" o el destino de algunos espíritus desarraigados que vagan por el mundo.

Sin embargo, quizá lo más interesante sea que la autora trata temas adultos, que conceden menos importancia al aspecto fantástico y, sobre todo, al romántico, prefiriendo hacer una llamada a la reflexión sobre lo que estamos haciendo los seres humanos con el mundo mediante las diferentes opciones que toman ambos bandos (ángeles y demonios) para tratar de impedirlo.

Por medio de Cat, mera observadora sin capacidad de decisión, se muestran las posibilidades y los sacrificios que conllevaría cada posible solución mediante unos personajes cuya moralidad no es tan clara como pudiera parecer, desdibujándose los conceptos del bien y el mal como absolutos y dando un vuelco a ciertas ideas preconcebidas (la resolución del dilema personal de la protagonista, etc) con las consiguientes sorpresas y giros argumentales.

Aunque se pueden encontrar algunos temas ya utilizados por la autora (una profecía, espíritus, protagonista adolescente que pueden relacionarse superficialmente con "Crónicas de la Torre", por ejemplo) quienes esperen una novela llena de aventura y romance pueden llevarse una decepción. Por un lado a Cat se lo dan todo hecho y la acción apenas va más allá de viajar a distintos lugares y mantener conversaciones, exceptuando un par de peleas ángel/demonio breves y similares entre si.

En cuanto a la trama romántica, la misma estructura de la novela y la intención de afrontar otros temas la hacen innecesaria, aunque hay una breve concesión al final que es coherente con el resto de la historia y cierra la novela con todas las tramas principales resueltas siguiendo la lógica interior del relato.

Si bien hay varios personajes que podrían ser desarrollados, la autora ya ha dejado claro que no va a haber segundas partes.

En resumen, una novela que muestra una interesante evolución en la obra de LGG.

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