domingo, 5 de mayo de 2024

Especial Eurovisión 2024: preselecciones 2 (UMK - MELODI GRAND PRIX - UNA VOCE PER SAN MARINO)


Siguiendo con los artículos sobre preselecciones de Eurovisión, esas grandes desconocidas por el gran público, ahora hablemos de...


UMK (FINLANDIA)




Sin duda, una de la preselecciones más frikis de todo el continente es el Uuden Musiikin Kilpailu. Este año había varias propuestas que me gustaban para ganar, como la de Mikael Gabriel y Nublu, con Vox Populi, y Sara Siipola (mi favorita), aunque al final, ganó lo más estrambótico, como suele ser casi norma en este país de unos años para acá. 

Es cierto que si bien el año pasado la propuesta de Käärijä enseguida me dio alerta de ganador de ESC, este año, en un tono muy similar, por desenfado e irreverencia, el dúo que se hizo con la victoria, Windows95man, me ha parecido una joke entry pero en "plan mal". Käärijä era simpático, lleno de energía y original, pero estos dos...  

Como nota final, hubo una pequeña controversia con el nombre y logo comercial que usan los cantantes, y que al final se ha solucionado... difuminando el logo (la otra polémica, la gorda, la que implica a cierto país de Oriente Medio, también fue solventada. Al final, nada de boicot, todos participan).

Esta pre es de obligada visualización todos los años...


¿Lograrán pasar a la gran final?


En general, el UMK es una preselección ágil con jurado internacional y televoto (que fue el que definió al final el resultado, ya que la canción No Rules! pasó de ser última de jurado a primera de todo...). Este año contó en los intervals con la actuación divertidísima de Käärijä y Erika Vikman (aún no he superado que su tema Cicciolina no fuera seleccionado en el 2020, je).


Frikismo absoluto finlandés, con Erika Vikman y Käärijä  y sus sueños tempestuosos

MELODI GRAND PRIX (NORUEGA)




Otra de mis preselecciones favoritas, para mi gusto este año superior a la de Suecia. 

Había varias canciones que me gustaban, como la de Gothminister (aunque hemos de reconocer que era algo repetitiva) o la de Keiino (muy en su línea; habría arrasado en el televoto). En líneas generales, nivel aceptable con varias canciones competitivas. 


Este señor de voz profunda da un poco de miedo, al igual que su canción sobre ¿vampiros?


Al final, sorpresa, pues ganó un tema bastante original, cantado en noruego (hacía años que este país no mandaba algo así), muy cercano a su folklore. Una apuesta a mi modo de ver algo arriesgada, que puede gustar mucho o nada. Al menos la cantante de Gåte (grupo ganador) es competente. Y la canción se presta a su lucimiento vocal. Como curiosidad, al parecer tuvieron que cambiar alguna parte de la letra, ya que la habían sacado de una balada noruega tradicional de hace mil años (y han de ser obras originales). Como segunda curiosidad, una parte del tema se inspira en los cantos de vaqueros nórdicos para llamar a las vacas.


Gåte: son vikingos, pero ahora te  matarán con sus gritos de ganaderos que no cobran la PAC. 

No es como Keeino, que era apostar por lo seguro (estuvieron a punto de ganar ESC en una ocasión, arrasando en televoto, claro), pero no está mal.


¿Qué tienen los Keiino que caen tan simpáticos?

UNA VOCE PER SAN MARINO




Este año, me siento obligada a dedicar un apartado especial al certamen de este minúsculo y semi desconocido país europeo, enclavado en Italia, cerca de las playas de Rímini. Y por varias razones.

Explicar primero que este concurso, pese a que no lleva existiendo muchos años, ya se ha hecho un lugar en la agenda de los eurofanes más viciosos, los que ven todas las pres y no tienen miedo a galas eternas y descabelladas. 

San Marino permite que cualquiera, pagando una pequeña tasa, pueda apuntarse (con ciertas exigencias, como es lógico) para participar en su selección nacional. Después, realiza una selección para las audiciones, las cuales son grabadas en vídeo y colgadas en la red. Quien supera esta criba pasa a las semifinales, que no se emiten en directo, a diferencia de otros países. El sistema de votación es un poco opaco, aunque, al parecer, elige un jurado de "expertos" que está en el mismo teatro donde de celebran las galas. La visualización de tales emisiones, las semifinales, es solo apta para fans muy fans, ya que el 90% de las propuestas son de cantantes malísimos, con outfits sin pies ni cabeza, decorados cutres y baratos (cuando hay decorado, que seguramente aporta el propio artista), un sonido dudoso y una selección de finalistas no menos dudosa. Mención especial para un descartado, español para más señas, Loco Boombox. Lo surreal hecho persona...


Loco Boombox está en forma, nadie lo puede negar.
Véase el vídeo de su actuación, una auténtica sesión de 
aerobic

Pero nada de esto se puede comparar con la final. Acostumbrados a los fastuosos escenarios del Melodifestivalen, ver el exiguo espacio del teatro donde se celebra esta, y donde apenas pueden moverse los cantantes (ya ni hablo si llevan algún tipo de acompañamiento o bailarines), te da hasta claustrofobia.
 
Ahondando en las rarezas del festival sanmarinense, no solo llegan a la final los elegidos en las semifinales y repesca sino un grupo de "invitados" que suelen ser cantantes italianos conocidos, casi todos descartes de Sanremo, más un artista de la tierra, que la verdad, no suele tener mucha oportunidad. Claro, los "invitados" por la organización son los que tienen un nivel más alto. 

Este año se contaba con la participación de Loredana Bertè, recién salida de Sanremo, que presentó, para qué molestarse más, la misma canción. El dúo Jalisse, que fue por Italia a Eurovisión en 1997, la veterana Dana Gillespie (antigua cantante rock y actriz de la Hammer) que cantaba una canción, alabo la originalidad y la idea, creada por una inteligencia artificial (el primer caso conocido o al menos reconocido de una canción que opta a Eurovisión) y la no menos veterana Marcella Bella, hermana de Gianni Bella. 

Para mí, solo había dos posibles ganadores: o bien Loredana Bertè, que tenía como un 99% de opciones, y el grupo español Megara, que milagrosamente, logró llegar a la final, tras una repesca, con la cantante medio afónica por causa de un proceso catarral. 


Megara ganó, aún no me lo creo,
derrotando a los italianos en su "terreno"

La gala final, un cúmulo de despropósitos como jamás había visto en una transmisión "seria", pasará a los anales de la televisión. Fallos de sonido (como el que pareció afectar a la propia Loredana), Los presentadores sin saber qué pasaba, perdidos del todo, en especial en el momento de proclamar al ganador. Como después contarían los propios Megara, ni ellos sabían lo que estaba pasando, hasta que "entrevieron" su nombre en la tarjeta que iba a leer el presentador, el cómico italiano Fabricio Biggio, quien, por cierto, luego reconocería que la gala había sido un desastre y una pesadilla.


La verdadera pesadilla de Fabricio Biggio: no poder leer ESE nombre

La gala, aunque tuvo ese final épico y sorprendente, lleno de caos y risas, con llamadas a recoger premios a las que no respondió nadie y diversos momentos surreales y descacharrantes, fue muy tediosa, sobre todo por los intentos de imitar el estilo de Sanremo: o sea, interrupciones para monólogos (en este caso, el presidente de la federación nacional de fútbol jactándose y presumiendo de ser el peor equipo de fútbol del mundo, así como lo oyen) y actuaciones de artistas ajenos al concurso (Riccardo Cocciante, que "deleitó" a la audiencia con un mini recital o concierto de varias canciones), además de algún número de humor. Todo esto hasta la una y media o dos de la madrugada. La verdad, mereció la pena esperar hasta el final.

La victoria de Megara no fue precisamente celebrada por los asistentes, que apoyaban a Loredana. Hasta el presentador tuvo que intervenir para que se prestara atención a los ganadores... Pero vencieron  en buena lid. Para mí eran los mejores, en sentido de haber hecho la mejor actuación. Loredana, ya fuera por los problemas de sonido o por otra cosa, no estuvo fina (aunque su canción es simpática, a mí me gusta).  Una risa los memes y comentarios de los fans italianos en redes sociales "declarando la guerra" a San Marino o lamentándose de la "derrota"...

miércoles, 1 de mayo de 2024

Especial Eurovisión 2024: preselecciones 1 (Sanremo-Melodifestivalen-Benidorm Fest)

Dado que este blog también toca, parcialmente, producciones audiovisuales (hace años, en otro que teníamos, hacíamos muchas reseñas de películas, series y programas de televisión), he decidido escribir algunos artículos sobre Eurovisión

En este primero hablaré un poco de mis impresiones sobre las preselecciones de este año. No se trata de un ensayo sesudo ni académico, por supuesto; hablo como mera espectadora y seguidora del show.

Parece que fue ayer cuando estaba viendo el Benidorm Fest, certamen televisivo que, desde hace tres años, sirve para elegir al representante español en el Festival de la canción de Eurovisión, o como se llama en inglés, Eurovision Song Contest (ESC, para abreviar). Al final, elegimos al dúo Nebulossa, con su canción Z0rra (sic). Eso fue en enero. Pero ya solo quedan un par de semanas para que tenga lugar la gran final.

El  27 de abril han comenzado los primeros ensayos. Así que puede decirse que ya estamos de lleno en el periodo eurovisivo.

Para todo eurofán que se precie, Eurovisión no solo consiste en las galas de la final y las dos semifinales, sino que implica una intensa temporada previa de selecciones nacionales y, luego, giras de pre-parties por diversas ciudades de Europa, en busca de promoción para los artistas participantes. 

Este año, me he visto un montón de Preselecciones, desde la española (Benidorm Fest) hasta el Melodifestivalen sueco, que es, quizás, la más famosa de todas (y la que cierra la temporada, junto con el Festival da Cançao de Portugal). Y desde luego, como siempre, ha habido de todo. 

SANREMO




Sanremo (San Remo, en español), que incluyo como preselección, ya que el ganador puede elegir ir a Eurovisión, en realidad, se trata de un festival autónomo, con su propia idiosincrasia, anterior a todos los demás, padre y  madre de ellos (74 ediciones van). Y todo un evento en Italia, con audiencias monstruosas e imposibles en España. 

Hablamos de un festival, celebrado en febrero, en el celebérrimo teatro Ariston, que dura cinco noches (las "seratas", algunas de las cuales presentan las canciones y otras a los participantes haciendo covers o dúos), durante horas y horas cada día. Verlo es agotador. Naturalmente, yo no lo he visto entero, solo a trozos. 


De izquierda a derecha, Fiorello, Angelina Mango (ganadora) y Amadeus (presentador).


Para colmo, la emisión es interrumpida continuamente por la publicidad, monólogos, actuaciones ajenas al concurso, conexiones con otros lugares, humor, por llamarlo de algún modo, reivindicaciones y sketches. En la última edición, se incluyeron dos descacharrantes intervenciones estelares, una de Russell Crowe cantando y otra de John Travolta, que terminó en polémica. Amadeus y su adlátere Fiorello "obligaron" a Travolta a bailar el baile de los Pajaritos (a hacer el ridículo). El actor americano exigió que no se emitiera tal performance, sin éxito, claro. Nunca sabes si esto está guionizado, aunque en este caso parece que no... 


Travolta pasándoselo "bien" con Fiorello y Amadeus...

En los últimos años, la estrella absoluta, el conductor de este desproporcionado derroche de elegancia, mezclada con toques kitsch, ha sido Amadeus, que ha tenido que lidiar con todo tipo de extrañas situaciones, como la descrita anteriormente (el año pasado, el cantante Blanco, al perder el sonido de retorno arremetió contra las flores del decorado y dejó de cantar, causando un pequeño lío). En lo que yo he visto, Amadeus ha sido un gran anfitrión que llena por sí solo el escenario, muy entrañable y con labia, que se suele hacer acompañar por algún co-presentador, este año Marco Mengoni, que participó en Eurovisión en 2023, donde quedó cuarto, el recurrente humorista Fiorello y Giorgia.

Aunque se publica la escaleta de cada programa para saber más o menos qué va a aparecer en cada momento, es normal en este programa que las actuaciones vayan con retraso. Además, te pueden poner tres participantes seguidos y meterte una parada para que salga un invitado a soltar un monólogo, y luego más actuaciones que no tienen nada que ver, y, en una hora, salir  dos cantantes en concurso. Por no mencionar las conexiones con el Costa Crucero para ver actuaciones de estilo más juvenil. Es increíblemente aleatorio (y muy largo, ¿trabaja la gente en Italia? Recordemos que varias de las galas son por semana y algunas terminan a las mil). 

El sistema de votación es también extraño. Yo  me iba informando casi cada día de si era acumulativo y cómo, ya que no entendía muy bien la clasificación (solo veía que los que me gustaban a mí iban fatal, je). 

Este año participaron treinta propuestas. Al final, si lo ves muchos años te das cuenta de que suelen repetirse bastante. Acaban resultándote conocidos nombres como Loredana Bertè, Mahmood, Il Volo, Emma Marrone, etc. Este año, en concreto, había varios representantes de Italia en Eurovisión y gente que repetía de años anteriores también. Entre los veteranos, Ricchi e Poveri, nada menos, derrochando energía a su edad venerable. En Sanremo no hay "edadismo" desde luego. Otros años incluso participó gente más vieja (esto lo digo con admiración, que conste).


Ricchi e Poveri, ahí, dándolo todo, oe oe oe.

Aunque se trata de un espectáculo desmesurado, a la vez protocolario, formal, y cargado a veces de polémica (este año, las sospechas o rumores de que se favoreció a Angelina Mango para que no representara a Italia un chico que cantaba en dialecto napolitano, líder de la clasificación casi todo el tiempo), engancha. No hay evento televisivo como este, no digo ya en Europa, ¡en el mundo! Ya solo ver el decorado y la famosa escalera por la que bajan los cantantes... Ah, y como punto para mí muy positivo, que siguen fieles a la orquesta en vivo. Todos los que participan saben cantar. Otro punto para Italia. Aquí prima la voz sobre la parafernalia. No hay apenas atrezzo ni decorado accesorio. Solo gente cantando.

Mis favoritos en esta edición eran Mahmood e Il Volo, también era simpática Loredana Bertè con su canción "Pazza" (no se olviden de este nombre). Sin embargo, ganó Angelina Mango con "La noia", y como suele ocurrir, se convirtió en favorita absoluta para ganar Eurovisión. 

MELODIFESTIVALEN (SUECIA)





Como ya sabrán los aficionados a este evento, el año pasado ganó Suecia, con la cantante Loreen y su Tattoo. Por lo tanto, y como es tradición, este año el concurso se celebrará en Suecia, en Malmö, en concreto. No es la primera vez, naturalmente. A diferencia de España, Suecia gana a menudo, je. Es más, cuando pasan x años sin organizar el evento, empiezan a ponerse nerviosos y a experimentar sudores fríos. En los países nórdicos, ESC se vive intensamente. Y saben que les suelen "ayudar" un poquito los jurados.


Marcus & Martinus (o viceversa). Los ganadores de este año.


Este año, durante seis semanas, en seis ciudades suecas distintas, se ha celebrado el 64ª edición del Melodifestivalen, el cual eligió finalmente a los gemelos noruegos Marcus y Martinus, que el año pasado quedaron segundos, detrás de Loreen. 

Siempre oí decir que esta era la mejor pre selección de todas, quizás por tradición o por historia, pero la verdad es que a mí me ha parecido decepcionante. Ya el año pasado parecía todo preparado para que ganara Loreen. 

Este, para colmo, no destacaba ni siquiera en temas musicales de interés. 

Los ganadores me dejan fría. La única canción que me hacía gracia era la de Fröken Snusk, Unga &Fria (Joven y libre), cantada en sueco. ¿Cuándo fue la última vez que una canción cantada en sueco gana el Melodifestivalen


Debería haber ganado esto, pero Suecia no tiene lo que hay que tener... jeje

Lo que menos me gusta de la mentalidad de este certamen es que parece que van "a lo que van". Todo planificado para lograr la victoria final, a saco, sin arriesgar ni un ápice, ni siquiera jugar un poco a trolear, música cien por cien comercial, a veces incluso algo desfasada, algo schlager, y en inglés por supuesto. 

No en vano los compositores suecos de hits tienen esa fama. Muchos escriben canciones para otros países en busca del éxito. Pero la verdad, resulta al final todo kitsch y artificioso. Fröken Snusk me hacía gracia porque era muy muy friki, una chica vestida de rosa, subida en un caballo, cual Pippi Långstrump moderna, con pasamontañas rodeada por un escenario barroco lleno de gente bailando, todo muy surrealista.  

Este año hubo cinco eliminatorias y la repesca, y la final, en la que participaron doce cantantes. La votación es mixta con jurado internacional y televoto. Dotter, la gran favorita de los eurofáns, no la mía desde luego, quedó la última. Los espantosos Medina, segundos. Es que no había ni uno que me gustara en esta final. Ganaron, pues, los menos horripilantes. 

He leído que este festival lleva años en decadencia. Pues sí, eso me ha parecido. Hasta preselecciones de países más modestos y con menos tradición me han parecido superiores. A diferencia de Sanremo, creo que aquí se permiten las voces pregrabadas hasta un extremo lindante con el playback... Y las parafernalias y puestas en escena son apabullantes y forman parte del espectáculo. En lo visual no se les pueden poner pegas, pero claro, esto debería ser un festival de canciones en primer lugar...

Lo bueno de los suecos es que, al igual que los noruegos, empiezan las galas y las terminan a horas muy razonables y cumpliendo estrictamente el horario. Si empiezan a las ocho digamos que para las diez ya han terminado el asunto con votaciones y todo. Italia, toma nota de esto. Bueno, no solo Italia...

BENIDORM FEST (ESPAÑA)



En el año 2022 los eurofáns españoles recibimos con gran expectación e ilusión la primera edición del Benidorm Fest que recuperaba a la vieja idea del Festival de Benidorm, solo que orientado hacia Eurovisión. Aquel primer certamen fue muy bueno, con gran nivel en general, y con una ganadora, Chanel (polémica en su momento), pero que calló las bocas cuando actuó en Turín, quedando tercera, la mejor clasificación de España en siglos (literal). Además, nos dio a conocer a Rigoberta Bandini y a Tanxugueiras, un grupo gallego folk que podría haber ganado perfectamente. 


Nebulossa ganó con su tema Z...,
ese nombre que quizás no deba poner
 mucho en el blog no sea me penalicen o algo...

La segunda edición, también contó con algunas buenas propuestas, como las de Karmento y Megara (Arcadia). La ganadora final, Blanca Paloma, ya participante en la anterior edición, poseía una gran calidad como artista, aunque la canción no fuera de mi agrado. Mis favoritos eran el grupo rock Megara. Pero bueno, salvaron los papeles con el certamen.

Sin embargo, este año... Madre mía. Un completo desastre tanto desde el punto de vista organizativo y técnico, como desde el musical. ¿Quién demonios hace la selección de las canciones? Me parece imposible que alguien haya dado de paso ciertas propuestas de artistas que no aciertan ni una nota. Bueno, eso me parece posible si la canción acaso tuviera algún pase, pero es que la mayoría tampoco. De hecho, las he olvidado casi todas. Para mí solo había una cantante que más o menos salvaba el tipo, que era Angy. Su tema me gustaba bastante y ella le ponía ganas. 


Angy Fernández, ¿por qué nuncaaaaaa ganan mis favoritos?

Pero luego había un chico por ahí que farfullaba como un reguetonero de los malos, bueno, creo que de esto había dos, una señora que echaba gallos y estaba rígida en el escenario (la que al final ganó, esto ya nos da la medida del nivel), una flamenca con un buen espectáculo (una consagrada) pero que después de la "experiencia" de Blanca Paloma con el televoto del año anterior en ESC..., un catalán que se veía que estaba un poco de relleno, pero que mira, al final fue de los que más me gustaron (pero nada, no tenía oportunidad), un imitador de Chanel, pero en hombre, con una canción que daba vergüenza ajena, un cantante de boleros sin voz para ello, y en general, un elenco de grupos y cantantes más bien lamentables cuyos directos podrían haber producido sorderas graves de haberse escuchado mejor el sonido de RTVE (je, algo bueno que se oyera tan mal).

Como otros años, polémica también con las decisiones del jurado, protestadas por el público tóxico que solo quiere que ganen los suyos. También conatos de enfrentamiento entre la presentadora Ruth Lorenzo y una parte del público luego de cierto problema técnico durante la actuación de Almácor... Hablando del público, y sin ánimo de hacer polémicas, qué diferencia entre el de otras preselecciones y el español... En las pres nórdicas y bálticas familias con niños, montones de mujeres, y jóvenes y mayores, y aquí SOLO hombres del mismo corte... Eurovisión siempre ha sido un festival familiar, y en muchos países lo sigue siendo. Ampliaría mucho el alcance del evento si tomara esa formulación. 


Ruth Lorenzo va a matar a alguien,
está mirando a alguno muy fijamente, miedo me da...

Bien, como dije antes, ganó Nebulossa, con su tema "Z0rra", supuesto empoderamiento femenino partiendo de una palabra por lo general "ligeramente insultante". La cantante, aficionada, a todas luces, vive su sueño lo cual me parece genial y muy novelesco. Espero que le vaya lo mejor posible, pero a mí me hubiera gustado más alguien que supiera cantar. Con todo, la canción tiene su gracia. El instrumental suena ochentero, no está mal. Lo que no me gusta es el acompañamiento de bailarines masculinos. Si hablamos de empoderamiento femenino, no procede mucho pero bueno...  Es lo que hay.


martes, 23 de abril de 2024

La grieta del silencio, de Javier Castillo

Editorial: SUMA, 2024
448 páginas

Argumento:

El ex inspector del FBI Ben Miller pide a los periodistas y amigos Miren Triggs y Jim Schmoer que investiguen la desaparición de su hijo Daniel treinta años atrás, en lo que considera la última oportunidad de saber lo que sucedió.

Comentario:

La grieta del silencio, tercera, y supuestamente última, novela protagonizada por Miren Triggs, es como la primera y la segunda. Da la sensación de que estás leyendo la misma historia con pequeñas diferencias, apreciables sobre todo en la conclusión.

Es cierto que el autor ha eliminado parte de sus «defectos», como la tendencia a contradecirse de los personajes o el abuso de los puntos suspensivos, algo que se agradece. Sin embargo, mantiene el esquema de los saltos temporales y el uso de la primera o tercera persona según qué personae tenga el punto de vista. Quien haya leído las dos obras anteriores, no tendrá dificultad para saber quién ha hecho qué, pese a los escasos y poco convincentes intentos de distraer la atención.

El autor incide en los mismos temas: periodismo, literatura, el drama de Miren, y lo hace contando lo mismo que en las ocasiones anteriores, el discurso no ha cambiado y no aporta nada nuevo. El idealismo de Miren y Jim sobre su profesión enfentado al materialismo de los medios, que aparece también en el libro que han escrito y el afán de su editora para sacarle el mayor partido monetario posible.

Al ser la aparente conclusión de la historia de Miren, el personaje, que empieza con sus discurso habitual, va cambiando su percepción al hablar con otros personajes, comparar experiencias y comprender la necesidad de superar lo sucedido. Y funciona.

Es en el desenlace donde vuelve a destacar, más o menos, al relatar los detalles y motivos, aunque no deja de ser una pena que la historia, aunque mantenga durante toda la lectura el interés por saber lo que ha pasado, y si se ha acertado en las especulaciones, solo destaque en el relativamente breve desenlace.

En resumen, La grieta del silencio es la novela que siempre escribe su autor: mismos temas, esquemas, situaciones... Lo tiene todo para gustar a sus incondicionales.


Otras novelas del autor reseñadas en este blog:




***T***


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miércoles, 10 de abril de 2024

El corazón del Samurái, de Carmen Sereno

Editorial: Suma, 2024
360 páginas

Argumento:

La periodista Mia Kobayashi llega desde EEUU a Tokio a realizar una investigación que pronto la pone en peligro. La aparición de el Samurái, empleado del clan que la persigue, da inicio a una huida que cambia sus vidas.

Comentario (con SPOILERS):

El corazón del samurái es en esencia una novela romántica rodeada de algunas situaciones, como la investigación de Mia y sus consecuencias, que propician la reunión de ambos protagonistas y que pasen la mitad de la historia convenientemente a solas.

Algo que se nota al leer los primeros capítulos es la aparente intención de ambientar la historia con referencias a calles, lugares y situaciones. Llama la atención el uso de términos japoneses con su correspondiente traducción, incluso cuando se supone que los personajes hablan en este idioma, recurso habitual en todo tipo de novelas y géneros, y un tanto facilón, que no siempre funciona.

La imagen que se muestra del país y su capital tiene un alto componente de desmitificación, muy lejos de la que se conoce mayoritariamente por cierto cine y literatura, en la que se muestra a los japoneses como personas honorables, educadas, disciplinadas, distantes, algo que choca con el comportamiento de varios de los personajes de la novela (maleducados y gritones), que parecen más norteamericanos, o incluso españoles, que japoneses.

Además, los pasajes sobre corrupción, tanto de los poderosos como de la prensa, no solo carecen de originalidad, sino que equiparan al país con cualquier otro del mundo, eliminando las características que pudieran hacerle único. Curiosamente, excepto las entrevistas iniciales de Mia, y lo que averigua en cierta escena, son los únicos pasajes de «acción» de una historia, que dedica las 3/4 partes restantes a desarrollar el romance, con sus aparentes dificultades, volviendo al tema solo al final y a modo de relato contado, sin sensación de verdadero peligro o intriga sobre lo que pueda suceder.

La obra está narrada en su primera parte por Mia y en la segunda, más breve y tras un muy previsible giro, por Kenji, el samurái que le da título, ese personaje al que en la propia sinopsis se describe como «un asesino con fama de despiadado a las órdenes del clan más sanguinario de Tokio» y que, debido al género romántico de la historia, se sabe, antes incluso de empezar la lectura, que no va a ser nada de eso. De hecho, yo supe al instante a qué se dedicaba y por qué motivo. 

El problema está en que la protagonista no lo sabe, y las circunstancias, que en la vida real supondrían un conflicto de difícil solución, no afectan a Mia. De hecho, llama la atención que la revelación que resolvería la aparente imposibilidad de la relación, sea vista y tratada por ella como un drama y una dificultad casi insuperable para el romance.

Aunque, de nuevo en la sinopsis, dice que se trata de un «enemigos a amantes» el comportamiento de la protagonista lo transforma en una situación de atracción física a primera vista en la que ella parece más interesada en admirar los hoyuelos de las mejillas de él que en inquietarse por su fama de asesino.

Precisamente las reacciones de Mia son uno de los principales «problemas» de la historia, restándole lógica y credibilidad. Que no se disfrace teniendo un aspecto tan peculiar, o la escapada a la lavandería chocan. Que siga a un aparente asesino que se erige en inesperado protector, sin cuestionarse mucho que pueda estar mintiendo, el paseo bajo la lluvia (por cierto, ¿Cómo se sujeta una persona con un solo dedo a la raíz de un árbol para evitar caer?) no la dejan muy bien.

Que no le importen los posibles motivos de él para mantenerla incomunicada, que nadie la busque, ni su madre (con quien está convenientemente enemistada) ni sus jefes, o que no se preocupe por ello hasta que se encuentra en otras circunstancias, tampoco contribuyen a dotar de credibilidad a la historia. Y es que la autora, y las lectoras, sabemos ciertas cosas, propias del género, que Mia no puede saber ni, por tanto, reaccionar como si las conociera. 

En resumen, El corazón del samurái es una novela correctamente redactada y entretenida, con un romance un tanto melodramático, en la que la parte de investigación periodística parece una excusa para reunir a los protagonistas, con escenas muy dramáticas, y hasta exageradas.


***T***

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martes, 2 de abril de 2024

Los escorpiones, de Sara Barquinero

Los escorpiones
Sara Barquinero
816 páginas 
Lumen


Argumento:

Dos jóvenes, Thomas y Sara, afectos de diversos trastornos depresivos y adicciones, se embarcan en una investigación sobre una supuesta secta de poderosos que manejan a la sociedad a través de los videojuegos, la música y las sustancias químicas, y que se hace llamar Los Escorpiones

Comentario:

Que una novela sea larga no significa que sea buena; a veces, menos es más. Y, por desgracia, Los escorpiones es una novela con una buena premisa y buenos mimbres literarios pero que se echa a perder por el exceso de páginas y digresiones, reconozcámoslo, inútiles y redundantes sobre el tema principal.

Eso tampoco significa que  la novela sea mala. Al contrario, supera a la mayor parte de las obras que he leído en los últimos tiempos, aunque solo sea por el intento de hacer algo más allá de lo habitual. Se nota que la autora es ambiciosa en lo literario. Hay alguna parte de tour de force estilístico y hasta vanguardista, con montajes paralelos (algo difícil de leer, por cierto, al presentar en dos columnas las acciones de dos personajes en una misma escena). La autora da lo mejor de sí misma en las escenas más "artísticas", como los delirios o descripciones oníricas y surrealistas, aunque estas terminan también por hacerse largas, y, a menudo, notas, durante la lectura, un deseo irrefrenable de saltarlas... 

En cuanto a las novelas intercaladas, diversidad de interés. Algunas tienen relación directa con la trama, cosa que se descubre más tarde, pero otras, aún teniéndola, se notan algo superfluas, sobre todo la "novela italiana". ¿Aporta algo a lo ya sabido, dejando aparte el intento de la autora de lucirse con otro estilo y tono? Sí, es una autora ambiciosa, pero, a veces, unas tijeras a tiempo dejan el traje mejor hecho. 

Entre las cosas que menos me han gustado está lo repetitivo que es con determinados temas, como lo del abuso de sustancias. Digo abuso por decir algo, tal parece que los personajes tienen muy interiorizado estar todo el día consumiendo orfidales, cannabis, fentanilo, ketamina, coca y otras drogas, ¡hasta tabaco! (es broma, eso solo lo hacen los "malos"). Será que soy de otra época o generación, pero lo cierto es que me ha resultado todo muy lejano y extraño, aunque supongo que es "normal" para los jóvenes de ahora lo de estar todo el rato deprimidos, en plan nihilista y consumiendo orfidales. Y ¡pensando en el suicidio! Eso me ha sorprendido bastante. 

También me ha parecido algo fallida la parte digamos de "thriller", o misterio, no sé cómo llamarla. Es una trama que recuerda un poco en esencia a historias tipo "El péndulo de Foucault", salvando mucho las distancias. Una trama de investigación sobre una secta de intenciones aviesas por parte de personas de cierto tinte conspiranóico, pero con un final esperable, sabiendo que es una novela "literaria" y no de género. Es previsible porque sabes cuál es la conclusión a la que quiere llegar la autora. Para mí es el final lógico en cierto modo. Resumidamente, la gente desesperada y con vacío vital se agarra a cualquier creencia con tal de dar sentido a su vida, aunque no estoy segura de si esta trama pega mucho con el tipo de personajes descritos y sus conflictos. Hay demasiada mezcolanza de ideas. Aunque las conspiraciones descritas parecen estar bien documentadas (la principal es inventada, supongo).

En resumen, una novela con algunos pasajes de calidad, bien escrita, pero contada de una forma morosa, digresiva, excesiva, con diálogos eternos que no aportan nada, un poco batiburrillo de temas, sobre la creencia conspiranoica y el nihilismo de la juventud actual, o de la sociedad en general, y su fascinación por las drogas y el suicidio, y su falta de resistencia y nula capacidad para afrontar los reveses de la vida y el dolor. Supera a la media de libros, pero podría ser mejor con la mitad de páginas, o incluso con más recorte. Flaco favor le hacen las frases publicitarias de la editorial y sus comparaciones exageradas con otras novelas de autores famosos. La autora no necesita que la comparen con nadie. Tiene su propia personalidad.


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