domingo, 14 de diciembre de 2008

El secreto de los Assassini, de Mario Escobar


El secreto de los Assassini
Mario Escobar Golderos
Ed. Factoría de Ideas
346 páginas


Argumento:

Una princesa huida de un harén pide ayuda a Hércules Guzmán Fox, Lincoln y Alicia Mantorella, que se encuentran de vacaciones en Estambul, en su viaje a lo más profundo del desierto en busca de un tesoro trascendental y misterioso, con toques esotéricos. Mientras tanto, en Europa, las naciones se destrozan en la Gran Guerra, ajenas a los manejos de la peligrosa secta de los Assassini, que también está interesada en el Tesoro y en cosas peores.

Comentario:

La tercera aventura de la pareja Lincoln-Hércules Fox (acompañados en esta ocasión, como en El Mesias Ario por Alicia Mantorella) se inicia con un prólogo lleno de acción que nos introduce de lleno en la aventura, dejando caer algunas gotas de misterio para lograr la pertinente intriga. Tras el prólogo, la acción continúa en el exótico decorado de la Iglesia de San Sergio, en Estambul, en el año 1914, donde al elemento misterioso se une la insinuación de una incursión en lo fantástico, que luego se desarrolla. Así pues, ya solo leyendo estos dos primeros capítulos podemos intuir cómo va a ser la tónica general de la novela: acción a raudales para contar la historia de un viaje por tierras de Oriente en busca de un fabuloso tesoro (cuyo valor no es material).

Como en las otras novelas, Mario Escobar sacrifica un poco el tema intimista y el desarrollo de las personalidades de los personajes a favor de la aventura, siempre salpicada por extensas notas históricas que nos permiten situarnos en un contexto más amplio que el de la peripecia argumental propiamente dicha. Como historiador, Mario nos ofrece el panorama de inicios de la I Guerra Mundial, a través de las intervenciones de varios personajes que los protagonistas se van encontrando en su  viaje, con el rigor y eficiencia que le da su formación profesional. Una vez más, nos vuelve a acercar a unos hechos que si bien no son tan desconocidos como los que tocaba en sus anteriores novelas, sí que se pueden considerar poco explotados en el marco de las novelas de género, como es el del exterminio del pueblo armenio por parte de los turcos, la existencia de las escrituras Lineal A y B,  o el reino de Meroe.

Vuelven también a aparecer personajes históricos reales que se relacionan con los novelescos, algo que resuelve bien en el caso de Churchill (al cual los protagonistas ya conocían desde Conspiración Maine) o no tan bien, a mi modo de ver, en el caso de Nikos Kazantzakis, a quien se le atribuyen arbitrariamente unos conocimientos de escrituras antiguas de los que carecía (según nota del propio autor, al final), y cuya inclusión en el elenco no se entiende mucho (su rol podría haberlo realizado un personaje ficticio, sin que la novela se resintiera). Entre las figuras históricas me ha gustado sobre todo Ataturk. El autor huye del maniqueismo y de la tentación de retratar buenos y malos, dejando ver las disensiones internas del gobierno turco en el tema armenio. Es curioso que también en el asunto espinoso del derecho de los pueblos a la autodeterminación Mario Escobar mantiene, a través de sus personajes, una actitud objetiva (Lincoln pregunta a algún rebelde armenio si merece la pena la insurrección, si no están bien en un marco multicultural como el Imperio Otomano, etc) Y digo que es curioso porque normalmente los autores suelen optar por la visión "romántica" del "luchador de la libertad".

Aunque como mencionaba anteriormente el autor no se para mucho en el desarrollo de los personajes, que quedan caracterizados  por unos cuantos rasgos (Lincoln es un creyente que siempre lee la Biblia; Hércules es un tipo racional y lógico, sin creencias sobrenaturales, más lanzado que su amigo, etc), estos que resultan visibles y distinguibles. Destacable es que por fin Alicia se muestra con fuerza. El autor aprovecha los diálogos con la otra mujer, la misteriosa Yamile, proveniente de otra cultura, para hacer ver las ideas avanzadas y feministas de Alicia, que se define casi como una solterona independiente y enamorada (dice que tiene más de treinta años y que es dudoso que se case), que parece tomar la iniciativa con el tímido Lincoln, un poco inseguro en lo que respecta a su relación con ella debido a su color de piel (es afroamericano). El autor, como su personaje, se muestra algo pudoroso al mostrarnos los sentimientos de ambos, cuyo amor se pone de manifiesto en la escena del beso y poco más. Claro que en aquella época tal vez la gente se reprimiera mucho  más que ahora. Sin embargo, hay algunos comportamientos de los personajes que están poco justificados, como las razones de Hércules al final de la novela para ir a cierto lugar, o por qué ayudan a Yamile sin conocerla de nada, etc, etc.

Algo que me ha llamado la atención, en relación con el resto de novelas de la serie, es la irrupción de ese elemento fantástico que mencionaba al principio, y que el propio autor deja caer ya en el primer capítulo, con la insinuación de que esa mujer exótica con la que tratan los aventureros y que se muestra tan joven y guapa, podría tener más edad de la que aparenta... No he podido evitar recordar a las viejas novelas del XIX, en especial a "Ella" de Rider Haggard en este punto. De hecho, toda la novela recuerda a los clásicos de aventuras, con viajes en camello por el desierto, ruinas de viejas civilizaciones, ataques de hombres armados, escaramuzas,  valles solitarios cargados de leyendas, castillo poblados por enigmáticos villanos que drogan a sus sicarios...

Otro detalle es que pese a que la obra está rigurosamente documentada, el autor se permite fantasear (basandose en datos reales). Eso es algo que yo siempre valoro porque en el fondo una novela es una ficción, y no un ensayo. En esta ocasión, se toma el hecho real del exterminio armenio y el de la existencia de la secta de los Assassini y ciertas ideas mesíanicas (o mejor dicho referidas a la figura equivalente del Islam, El Mahdi) para construir una trama conspiratoria original y que puede sorprender por sus implicaciones y repercusiones incluso en la actualidad.

La prosa es sencilla y fácil de leer, aunque considero que el autor abusa de las conjunciones copulativas para unir frases. Entre las cosas que menos me han gustado, o que me parecen innecesarias, está lo de meter flashbacks o historias del pasado relacionadas con la joya, que creo que no aportan gran cosa, ya que todo lo importante nos lo cuentan los personajes del presente. Lo bueno es que tampoco ocupan mucho espacio en la obra.

En resumen, una novela para amantes de las aventuras con un trasfondo histórico riguroso y su dosis de fantasía. Y una buena ocasión para recordar que la historia a veces se repite, sobre todo en lo malo...

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

lunes, 8 de diciembre de 2008

El Mapa del Tiempo, de Félix J. Palma


PREMIO ATENEO DE NOVELA 2008
El Mapa del Tiempo
Felix J. Palma
Editorial Algaida
628 páginas


Argumento:

Londres, 1896. La empresa de viajes Temporales Murray ofrece al público la posibilidad de viajar al año 2000. Solo el escritor Wells, autor de La máquina del Tiempo, duda de la posibilidad real de tal hecho. Pero el joven y enamorado Harrington, desea viajar al pasado para evitar un crimen, mientras la inadaptada Claire sueña por su parte con el futuro y un amor romántico.

Comentario:

El Mapa del Tiempo es una novela que mezcla varios subgéneros literarios con gran acierto, de una forma fluida. Ese mismo eclecticismo permite hablar de ella como obra de aventuras, de misterio, ciencia ficción, fantasía, romántica, histórica incluso, tomando como guía los cánones del folletín decimonónico.

Lo primero que destaca nada más abrirla, ya en la primera página, es lo bien redactada que está. Esto que debería ser la norma, se convierte en algo a reseñar en los tiempos que corren donde se observa cierto descuido por parte de muchos autores en los elementos formales de la escritura. Palma conjuga de un modo magistral una prosa literaria, de frases elaboradas y de una gran calidad, con una historia muy interesante y ciertamente ambiciosa en sus pretensiones. Nos deslumbra haciendo una especie de compendio de todos los iconos literarios e históricos del XIX: Wells, Verne, la fe ciega en el progreso de la ciencia y en las maravillas que vendrían, Jack el Destripador, Stoker, El hombre elefante, El Hombre Invisible, la máquina del tiempo del propio Wells. La ambientación es extraordinaria, y además, está introducida con muy buen tino, aprovechando las circunstancias que la propia trama provoca. También me ha gustado que no nos lo explica todo como si se dirigiera a una persona del siglo XXI. Palma  nos hace creer que estamos en el siglo XIX y da la información y el punto de vista que tendrían gentes de esa época. Huye del didactismo en el apartado histórico, lo cual demuestra que es un autor con recursos que busca un resultado artístico por encima de todo. Como diría él, el bestseller no tiene por qué estar reñido con la calidad literaria.

La obra está dividida en tres partes que narran diferentes historias, pero unidas entre sí por el tema de fondo, el estilo, algunos personajes que en una parte son secundarios y en otras protagonistas, y sobre todo por la figura de H.G. Wells, famoso novelista de anticipación de la época. Esta estructura, quizás deudora del pasado como cuentista del autor, nos permite profundizar en la peripecia de esos personajes de un modo más intenso, aunque quizás diluye un poco (solo un poco) el interés en la trama general.

En la primera parte, un personaje se dispone a suicidarse, impulsado por la terrible pérdida de su amada, la tristemente célebre Mary Kelly (aquí llamada Marie Kelly), que como se recordará, fue una de las víctimas de Jack el Destripador.

Tras la presentación del conflicto del personaje, se realiza un flashback que nos traslada a 1888, fecha del fatídico suceso (y por ende, de los crímenes de Jack), en el cual el autor nos narra cómo se enamoró el joven suicida de la prostituta, con ese amor tan idealizado y a la vez apasionado que vemos en los folletines del XIX. Incluso la forma de conocer a Marie (a través de un retrato) resulta increíblemente literaria. También lo es la relación entre el joven y su primo, que recuerda y mucho a las intensas amistades entre hombres que se suelen describir en las novelas de la época. Se nota que Palma es una persona muy leída y que se ha documentado a conciencia, no solo en los datos, sino también en lo que respecta al espíritu del siglo, cosa que es mucho más difícil. En esta novela realmente ves el XIX, sientes que pudo ser así, o al menos que es bastante verosímil y similar a la mentalidad de aquellos tiempos, esa ingenuidad (una cuestión muy importante para entender el resto de las peripecias y sus implicaciones, su verosimilitud), esa fe en el progreso...

La primera historia se resuelve con la intervención de dos elementos que tendrán su relevancia y su propia historia a lo largo del resto de la novela: la empresa de viajes en el tiempo Murray y el autor Wells, ambos relacionados también entre sí. Y es que esta novela posee una complejidad estructural y argumental por encima de la media. Cada detalle es importante, y puede volver a surgir en otro punto, con una nueva interpretación.

La historia de cómo surgió la empresa de viajes en el tiempo, con el descubrimiento en África de un "agujero" espacio-temporal por parte de unos exploradores, es homenaje a las novelas de aventuras coloniales y de viajes y exploración. Personalmente, me recordó un poco a "Pandora en el Congo", novela de Piñol, que también es homenaje a ese tipo de aventuras. A pesar de su cariz fantástico, encaja en la obra, pues al ser narración de un personaje podemos presumir que quizás no dice toda la verdad. Sobre este punto hay que agradecer al autor que no juegue con cartas marcadas. No trata de engañar al lector en ningún momento, y por eso es fácil deducir que no todo lo que se narra es real (como cierta representación que realiza Wells para hacer un favor a alguien que le pide ayuda).

La segunda historia desgrana la relación amorosa entre una mujer del siglo XIX y un hombre del año 2000, cuyo trasfondo el lector conoce, pero no así el personaje femenino de Claire, chica inconformista que no quiere casarse con quien le impongan sino con alguien que sea su gran amor. Durante un viaje organizado por la empresa Murray al año 2000 conoce al capitán Derek Shakelton, líder de los humanos en lucha con un ejército de máquinas. Al dejarse olvidado su paraguas en el futuro, Derek regresa al pasado y se lo devuelve, aprovechando para sacar cierto "beneficio" de la joven. Esta curiosa historia requiere de cierta abstracción mental para comprender el tiempo cíclico en el que están atrapados los amantes, que se mandan cartas "a través del tiempo" dejándolas en lugares prefijados. Aquí una vez más, se pone de manifiesto el amor idealizado en contraposición con el puro deseo carnal (el del hombre del año 2000), y también cómo en el fondo el amor puede ser un juego de apariencias y mentiras, por mucha palabrería romántica que haga derramar. Wells también interviene en esta aventura de un modo crucial. Como en las otras partes, el autor aprovecha para desarrollar facetas de la personalidad del escritor y contarnos un poco su biografía y su relación con las mujeres. El amor de Claire y el capitán Derek influye en la vida de Wells y en sus sentimientos.

En la tercera historia, el autor se desmarca del tono realista del resto de la obra con una salida fantástica o de ciencia ficción, que quizás descoloca un poco al principio. Para mí es la parte más complicada de entender, con la historia de un viajero en el tiempo (en realidad de varios) que mezcla universos alternativos y conceptos algo arduos, aunque bien explicados, y una trama algo rebuscadilla pero interesante, y donde Wells ya se convierte en el protagonista absoluto, llegando incluso a desdoblarse en un viaje a través del tiempo, donde vuelve a jugarse otra vez con el tema de la comunicación entre personas que están en diferentes épocas, y de cómo eso puede o no influir en el futuro (o el pasado). Quizás como punto menos positivo se podría señalar que  hay algunas situaciones en la novela que se repiten (esta es una de ellas, pero también el hecho de que los personajes masculinos se enamoran al instante de las féminas y alguna otra similitud en las historias de amor)

En esta novela el aspecto formal se relaciona íntimamente con lo que se narra, hasta tal punto que uno modifica el otro. El narrador en tercera persona, omnisciente, y que se jacta de ello, es un personaje más de la novela, que nos va contando la historia como si fuera un cuento, apelando al lector en ocasiones, incitándole a la lectura, haciendo comentarios sobre lo que describe o sobre los personajes, de una forma metaliteraria. En algún momento incluso ironiza sobre la digresión, afirmando que mientras cierto personaje va de camino en un coche de caballos a otro lugar, puede aprovechar para contar otra cosa más interesante. Y en otra ocasión, se permite una elipsis al dejar a solas a dos amantes, y a nosotros, curiosos espectadores, fuera del cuarto,  imaginando todo. El componente metaliterario y homenajístico de esta novela es muy importante, y una vez más me remito a "Pandora en el Congo", novela a cuya esencia me ha recordado mucho. De hecho, ese narrador que se nos manifiesta en la última página, cambia al final la percepción que tenemos de una historia que está llena de guiños no solo literarios sino también cinematográficos. No solo las descripciones son muy plásticas, sino que se mencionan  explícitamente películas como  "The Time machine", protagonizada por Rod Taylor, en una escena en la que cierto personaje del pasado va al cine (esta escena, por cierto, me recordó a una similar de "Entrevista con el Vampiro"), o te vienen a la cabeza otras como "El Hombre Elefante" (la escena en la que Wells se entrevista con John Merrick y ve la iglesia de cartón que este construye), "Time Cop", "Regreso al Futuro" y sobre todo "Terminator".

También se habla del poder de la literatura como ensueño, como fantasía capaz de cambiar las vidas de las personas, y del mundo literario (la crítica que hace Wells a un relato de Murray, al que pone fatal, y que es desencadenante indirecto del resto de la historia). Y cómo no, teniendo en cuenta el tema, filosofa sobre las implicaciones de los viajes en el tiempo, la responsabilidad o irresponsabilidad de cambiar el pasado para arreglar cosas, las diferentes teorías al respecto, etc, etc.

En resumen, una novela muy bien escrita, compleja, ambiciosa, con unos personajes distinguibles, y con conflictos propios y bien desarrollados, bien ambientada, en la que casi no hay nada que sobre, pese a su extensión, y que además puede introducir en el conocimiento de los autores de esa época, para quien no los conozca, en especial de Wells. Los amantes de las especulaciones sobre viajes en el tiempo tampoco se lo pueden perder.

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

martes, 2 de diciembre de 2008

El documento Saldaña, de Pedro de Paz



Editorial: Planeta S.A.
425 páginas
19,95 €

Argumento:
Miguel Cortés, de profesión persuasor, es contratado por el abogado Luis Araujo, en nombre de un cliente, para que recupere un documento que ha desaparecido tras el asesinato de Sara Bianchi, directora de adquisiciones de una galería de arte que había sido encargada de autentificarlo. También el asesino Mihail Vassiliev y Lola Álvarez, compañera de trabajo de la fallecida, tienen interés en el documento.

Comentario (con Spoilers):

La lectura de un primer párrafo que desvela el asesinato de Sara Bianchi restando dramatismo a la subsiguiente y detallada descripción del hecho o la aparición de un protagonista cuyo pasado se resume en unas cuantas frases inconcretas (más tarde se desarrolla lo que en principio parece una mera lista) no parece muy prometedora.

Si a eso se añade que, sobre todo en los primeros capítulos, abundan las frases hechas y lugares comunes, a veces la narración es explicativa, hay algunas palabras cuyo significado no parece corresponder al contexto en el que se incluyen o que las frases a veces son largas y desordenadas, se podría esperar lo peor.

Sin embargo, según se avanza en la lectura, la agilidad de la trama (y la mejora en la redacción) consigue que sólo se note de forma ocasional.

El autor utiliza con habilidad recursos como poner capítulos breves que alternan las peripecias de Cortés, Vassiliev al servicio de Yurov y Lola Álvarez, mostrando los avances de cada personaje mientras administra la información que obtienen los personajes (y quien lee) y mantiene la intriga sobre lo que pasará a continuación.

Más tarde, tras unirse Cortés y Álvarez con su copia del documento, comienza una competición entre ellos y Vassiliev y Varela (experto en Saldaña) en su intento de interpretar las pistas y encontrar el tesoro escondido. A este respecto es de destacar que el autor no haya optado por la búsqueda de uno de esos objetos de moda en las últimas novelas del género, decantándose por algo más modesto (en el sentido de menos popular y conocido) y, en cierto sentido, "original".

También resuelve con habilidad y verosimilitud la parte en la que ambos bandos intentan descifrar las pistas dejadas por Saldaña para que encuentren su legado. En lugar de plantear claves complejas y retorcidas el autor apuesta por la lógica: si una de las ideas que se les ocurre les lleva a un lugar relacionado con aquellos en cuya construcción colaboró Saldaña es casi seguro que acertarán. Los mismos protagonistas dicen, con razón, que la finalidad de su dueño era que su tesoro fuera encontrado, por lo que las pistas no pueden tener excesiva dificultad.

En cuanto a los personajes, aunque el villano Vassiliev es un tanto tópico en su maldad (sin sentimientos, sólo disfruta matando) es destacable que incluso los secundarios tienen su puntito de personalidad, como los amigos de Cortés, Flores y el policía Tejada, cada uno en un lado de la ley y con un pasado más o menos intuido con el protagonista (ejemplares las escenas de presentación de ambos y la complicidad subyacente en los diálogos con Cortés) y con su propia utilidad dentro de la trama (otro dato a señalar, que cada personaje, situación y recuerdo tiene un sentido y finalidad) .

Destaca también Durruti (homenaje/guiño al titulo de otra novela del autor), el gato de Cortés, con una divertida y creíble personalidad felina, poco amigo de su amo, que se erige en protagonista de las dos o tres escenas en las que aparece.

La coprotagonista, Lola Álvarez, "traductora" del documento, que está en el caso por su amistad con la asesinada Sara Bianchi y como homenaje a su familia, muestra tener una personalidad que destaca en la negociación con Matías Roncero, el enfrentamiento del comienzo con Vassiliev (es capaz de reaccionar y sobrevivir a su ataque) o tomando las riendas en la relación con el protagonista.

Miguel Cortés, que se presenta al comienzo del la historia como un hombre capaz de (casi) todo por dinero y cuyo honor hace que termine cada trabajo que le encargan, tiene una marcada evolución, originada en el asesinato de la joven prostituta Yrina, el clásico de alguien "cercano" al protagonista (quien ya influyó en su vida en el pasado y le reconcilia consigo mismo en el presente), que cambia sus motivaciones y hace del caso algo personal.

Además, se establece cierto paralelismo entre Cortés y Vassiliev (quizá no es casual que ambos se llamen igual: Miguel y Mihail) en cuanto a lo que son capaces de hacer por conseguir sus objetivos, que tiene su importancia durante el enfrentamiento final, en el que destaca la diferencia, de carácter moral, entre ambos.

Incluso Madrid se convierte en parte integrante de la aventura, aprovechando diferentes localizaciones, con especial relevancia en la elegida para el desenlace de una historia que rememora, en varias ocasiones, instantes e imágenes de diversas películas.

Sin embargo, lo más interesante de la novela es que, desencadenada por la búsqueda del tesoro, se desarrolla una trama paralela de carácter personal que avanza al mismo nivel que la otra, influyéndose mutuamente hasta desembocar en la consecución de un premio "espiritual" equiparable al material.

En resumen, la progresión lógica de la investigación, aderezada por la creciente atracción entre Cortés y Álvarez, la mencionada competición por encontrar el legado de Saldaña y la evolución de algunos personajes, dan como resultado una novela digna y entretenida, que no es poco.



*** T ***

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miércoles, 12 de noviembre de 2008

La Décima Clave, de Antonia J. Corrales

La Décima Clave
Antonia J. Corrales
Editorial Martínez Roca
571 pp
 
Argumento:

El hijo de un forense asesinado en extrañas circunstancias treinta años atrás, se involucra, impulsado por la muerte repentina de su ex mujer, en una investigación que enlaza con el antiguo trabajo de su padre y de doce forenses reclutados para estudiar la muerte de varias monjas en un convento. Pero pronto las cosas se complican. Parece que en el legado de su padre están ocultas complejas claves que él, en compañía de un antiguo monje y de una enigmática mujer, deberá desentrañar haciendo uso del universal lenguaje de las matemáticas y de la criptografía.

Comentario:

A la vista del argumento parecería que estamos ante la típica novela de conspiraciones, misterios milenarios, claves secretas, búsquedas, etc, que ya saturan el mercado y agobian la vista del sufrido lector en las mesas de novedades del Corte Inglés. Algo de eso hay, pero con radicales diferencias respecto a esos productos de consumo fácil, sobre todo en la forma y en el tratamiento del "misterio". Es de alabar, y muestra de una gran ambición literaria, que la autora haya elegido dotar a su novela de una estructura y una prosa que no suelen ser las que se ven en los best-sellers al uso. Es una opción claramente arriesgada a favor de la dignidad literaria y en contra de la "comercialidad".

Los primeros capítulos nos sitúan en la mente del protagonista, personaje que arrastra un trauma de infancia (contempló el cadáver de su padre, torturado y mutilado, y hay sospechas de que pudiera haber visto al asesino, y haya sufrido amnesia), y cuyos recuerdos afloran de un modo un poco caótico. Mediante el recurso del flashback se nos va poniendo al día sobre los sucesos desencadenantes de la investigación. Esta parte, reconozco que me resultó díficil de seguir, pues se pasa del pasado al presente de forma repentina, y además, los hechos se explican con desorden cronológico, lo cual requiere un cierto esfuerzo y una cierta atención por parte del lector. Es curioso; mientras leía esta parte me daba la impresión de que la historia estaba nimbada con un aire de irrealidad, de confusión... o más bien, el personaje. Al final del libro, me di cuenta de que mi primera intuición era correcta, y que esta "confusión" tiene un sentido, que se pone de manifiesto con mayor fuerza al estar relatado todo en primera persona.  También las cosas que nos cuenta nos hacen sospechar de su salud mental: esa obsesión por el número pi, el hecho de que lo vea en todas partes, la sensación de paranoia, de persecución, de que todo el mundo que conoce pueda estar en el contubernio... De hecho, los detalles más chocantes de la historia, como el que esa conspiración involucre a sus amigos y familiares, la sofisticación con que estos esconden claves y enigmas, e incluso la forma como está narrada... podrían ser explicados a la luz de la locura del personaje... o no.

Tras la presentación, se desarrolla una larga investigación, en la cual la criptografía tiene una importancia fundamental. Quien esté acostumbrado a las simplonas deducciones de los protagonistas de otras obras de este género, se llevará una sorpresa al observar el grado de retorcimiento de los personajes de esta novela a la hora de esconder mensajes ocultos y desvelarlos. Se aprecia una gran elaboración por parte de la autora, que no solo utiliza claves númericas, el número pi, etc, sino incluso objetos, enterramientos, obras literarias (de Ignacio de Loyola y de Cervantes), etc; y además, vincula unos con otros con cierta gracia, recurriendo al símbolo (las aspas de los molinos, etc). Quizás la novela se centra mucho en este tema, pero al final descubrimos que las matemáticas y su relación con frecuencias sonoras con la clave. Aunque la historia es enrevesada, he de confesar que adiviné quién era el "malo" y también más o menos en que consistía el misterio, aunque en este caso fue debido a los spoilers que sueltan en ciertas webs. Hay que agradecer a la autora que no se guarde ases en la manga, y que te suelte pistas todo el rato, que te permiten pensar por tí mismo y hacer tus cábalas (grupo de forenses sordos, muertos decapitados y desfigurados, el violonchelo, los recortes de periodico que colecciona Daniel en su casa...)

Una cosa que me llamó mucho la atención es que la acción de la novela es puramente mental. Es decir, no hay acción física, persecuciones, momentos de peligro, etc, sino que más bien todo sucede a un nivel digamos intelectual. Aunque los personajes viajan, como es canónico en estas ficciones, no se describe estilo "guía turística". A veces la sensación claustrofóbica que transmite la autora te hace pensar que estás viendo una obra de teatro con giros y revelaciones inesperados, como "La Huella". En efecto, el estilo de la prosa, y sobre todo el de los diálogos es muy teatral. Los personajes tienen a veces parlamentos excesivamente largos. Es curioso que casi todos hablen, por otra parte, en el mismo tono, tanto el hijo de un difunto enterrado en un nicho, como un zapatero, como un forense. También llama la atención el elevado nivel intelectual de los personajes, y el hecho de que, prácticamente todos, dominen la criptografía y sean aficionados al cálculo mental (¡incluso las monjas!).

El desenlace, con el giro radical que se da al revelarse el antagonista, contar sus planes (esto es algo tópico, pero bueno, no hay novela del género que no lo contenga) y ejecutar la "acción final", obliga a reinterpretar todo el texto. Porque entonces sí, te das cuenta de que quizás los "errores" que se detectan, y que ya he nombrado, como lo de los personajes todos hablando igual y todos siendo expertos criptógrafos, además de ciertas coincidencias increíbles, podrían no ser tales, sino parte de una muy estudiada planificación orientada hacia ese final, lleno de perfecta ambigüedad, no como la de "El Juego del Angel", donde se veía que ninguna de las opciones posibles encajaba, sino más bien como la de "Desafío total" ¿Es realidad, es ficción, es locura? Creo que la autora resuelve ingeniosamente lo que, contado de otro modo, podría haber sido una novela inverosímil. Y además introduce un conflicto moral que dar cierta profundidad al texto: ¿es lícito hacer el mal de pocos para lograr el bien de la mayoría? Aunque no creo en el poder real del experimento descrito en el libro (que es algo que existe en la realidad), no deja de causar una pequeña inquietud leer que podría afectar a la mente en la forma que nos cuenta la autora. Después de todo, la pérdida de identidad, de memoria, que es lo que en el fondo somos, es uno de los miedos más arraigados del ser humano.

Finalmente, mencionar que la redacción, para variar, es buena; con ciertos toques de prosa poética, que contribuyen a aumentar el carácter introspectivo de la novela.

Una novela de género, digna, y diferente al resto, que opta por apelar al intelecto del lector en lugar de a su adrenalina. El giro final, la prosa, los complejos criptogramas y la ambición literaria, lo mejor.

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sábado, 8 de noviembre de 2008

La décima sinfonía, de Joseph Gelinek


Editorial: Debolsillo
416 páginas
8,95 €

Argumento:
El musicólogo Daniel Paniagua acude a un concierto en el que se interpretara la reconstrucción de una parte de la Décima Sinfonía de Beethoven por parte del director de orquesta Ronald Thomas. Tras el evento el hombre aparece decapitado y unas notas musicales tatuadas en su cráneo hacen que tanto la policía como la juez encargada del caso soliciten la colaboración de Paniagua para traducir su significado.

Comentario (con spoilers):

El comienzo de la novela, situado en la Almería de 1980, en el que una pareja hace algo en apariencia tan poco relevante como intentar sacar dinero del banco y no conseguirlo por el olvido del número de la tarjeta de crédito (nada relacionado con una caja de seguridad, por ejemplo), para poco después sufrir un accidente de coche, no parece muy prometedor.

Sin embargo, ambos sucesos tienen más importancia de la que parece. Según avanza la trama se ve que el autor ha comenzado a dar pistas para la resolución del misterio desde el principio de la historia, y continuará así durante toda la novela, insertando datos de importancia dentro de conversaciones aparentemente banales, detalles que en si mismos pueden parecer superficiales o innecesarios, creando una sutil complicidad con su lector/a y la clara posibilidad de que deduzca quien ha matado a Thomas antes que Paniagua, lo que sugiere una cuidadosa planificación del argumento y su desarrollo.

La novela, compuesta por capítulos breves, tiene un protagonismo casi coral, en el que se intercalan los pasajes dedicados a la investigación del asesinato con los que inciden en la búsqueda de la partitura y los que se centran en los posibles sospechosos, con lo que el autor consigue dar agilidad a la historia e informar al lector/a de hechos que no conocen todos los personajes, dándole preferencia en la "investigación" y confiando en su inteligencia y capacidad de deducción en detalles como la búsqueda de Paniagua de la clave para "traducir" el pentagrama tatuado en la cabeza decapitada, que tiene Sophie Luciani, la hija del fallecido.

Aunque a veces alguno de los personajes tiene información relevante y no la dice, con objeto de mantener la tensión al final de cada capítulo, en su siguiente aparición el mismo personaje cuenta lo que sabe y sólo cabe reprochar que a veces este aplazamiento se resuelve con cierta torpeza.

El autor ha optado por una investigación "clásica", que consta de dos búsquedas, la del asesino de Thomas y la de la hipotética partitura de Beethoven, un tesoro cuyo valor es tanto material como cultural y sentimental, y perseguido por otros tantos motivos, en la que evita tanto el exceso de truculencia en la descripción del cadáver y su autopsia como la eliminación sistemática y sin sentido de todos los secundarios, limitándose, acertadamente, a la resolución de una sola muerte y la búsqueda de un objeto.

Se agradece que las deducciones del protagonista estén explicadas de forma clara y sencilla, de fácil comprensión y seguimiento, y si bien a veces resulta poco creíble que acierte en todo lo que se le ocurre gracias a sus amplios conocimientos musicales, tampoco llega a exageraciones leídas en otras novelas.

Los personajes están dotados, en mayor o menor medida, de personalidad y matices. Desde Daniel, decidido a encontrar la que considera verdadera décima sinfonía anteponiendo la búsqueda a la relación con su embarazada novia Alicia, el príncipe descendiente de un hermano de Napoleón y su esposa, con sus problemas de imagen ante la incipiente carrera política de él, la juez Susana Rodríguez Lanchas, traumatizada por la parálisis que afecta a su rostro, los policías Mateos y Aguilar, el primero estudiante de derecho que simula haber terminado la carrera, el segundo un ayudante que no sabe estar callado y hace alarde de sus "conocimientos" de forma inoportuna, Malinak, el único guía turístico invidente de la Escuela Española de Equitación de Viena.

O Jesús Marañón, el excéntrico millonario en cuya mansión se celebra el concierto, coleccionista de aparatos de tortura antiguos que le gusta probar en sí mismo, que cumple el doble papel de convertirse en uno de los sospechosos y contribuir al ocasional toque de humor e ironía que salpica la novela, como en la escena de la visita policial, donde admite poseer una guillotina, ser sospechoso por ello y haberla enviado a limpiar fuera del país, conversación interrumpida por un grito achacado a la retirada de la tarjeta de crédito a la esposa del millonario.

También es destacable que, junto a los toques de humor, se incluyan breves pinceladas de crítica a diversos temas, entre los que incluye las convenciones de las novelas de su propio género.

Además, varios personajes relatan anécdota relacionadas con la música, desde las adaptaciones al cine que tienen a Beethoven como tema central ("Amor Inmortal" 1994, con Gary Oldman y "Copying Beethoven" 2006, con Ed Harris) a anécdotas relacionadas con misterios musicales relatadas de una forma directa, breve y natural que sugiere un conocimiento previo (nada de copia/pega de internet) e interés por todo lo relacionado con la música.

Estás anécdotas, que sólo ocasionalmente se hacen pesadas, y se incluyen como respuesta a preguntas de secundarios curiosos al protagonista, junto a los incisos que muestran (en distinta profundidad) los problemas de los diferentes personajes contribuyen a dar cierto empaque a la historia.

En la segunda parte de la novela hay tres o cuatro capítulos protagonizados por Beethoven que no parecen tener otra utilidad que "confirmar" las deducciones (a veces demasiado "increíbles") de Paniagua sobre la vida del músico. Personalmente hubiera preferido que permaneciera el misterio, tal como se hace con el destino de uno de sus personajes y lo que lleva con él.

En resumen, una novela escrita con prosa correcta, que da importancia a los personajes, sabe incluir con desparpajo los detalles históricos y anecdóticos, hace participar de la investigación, sin otra pretensión que entretener de forma digna, y consigue dar la impresión de que el mundo de la música está lleno de misterios interesantes y tiene gran potencial novelesco.


Otras novelas de Gelinek reseñadas en este blog:

- El violín del diablo (2009)
- Morir a los 27 (2011)



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