lunes, 29 de abril de 2013

La otra cara de Jano, de Francisco Castillo



 La otra cara de Jano
Francisco Castillo
Editorial Goodbooks
340 páginas


Argumento:
La muerte en Irak de varios españoles en misión especial, dispara las alarmas en el Centro Nacional de Inteligencia, donde se cree puede haber un topo, un tal Jano, que ha filtrado la información para que los terroristas los localicen. El agente Alba, caído en desgracia y que ocupa ahora un puesto en África, es llamado para desentrañar el misterio de Jano...

Comentario:

La segunda novela de Francisco Castillo recupera a Antonio Alba, protagonista de la anterior ("Cazar al Capricornio") para ofrecernos una obra en la misma línea, pero mucho mejor rematada. Se trata de una novela de espías, que podría catalogarse como thriller de acción, ya que lo que prima son las escenas de este tipo, por encima del misterio, el cual se echa un poco de menos. Da la impresión de que el autor revela quizás muy pronto las cartas sobre todo en lo tocante a los "antagonistas".

Pese a reunir muchas de las características de este género como operativos, tiroteos, persecuciones, seguimientos, agentes dobles y triples, engaños, traiciones, problemas para la seguridad nacional, el autor no desdeña el aspecto emotivo. Su retrato del caído en desgracia agente Alba, un hombre honorable, herido por la muerte de su amor, profesional e implacable con el enemigo pero al tiempo con sentimientos positivos, caballeroso y patriota, consigue que empaticemos con él desde el primer momento.

La narración es muy fluida y ágil. Se nota mucho la mejoría respecto a la primera obra del autor. Esta se centra en la trama principal, sin florituras ni adornos, con una prosa correcta y fácil de leer, muy cinematográfica y llena de escenas de acción, que al contrario que en otros libros de este tipo, donde se abusa, ocupan el espacio justo y no agobian.

Lo más llamativo es el hecho de que las intrigas de espionaje están protagonizadas por agentes del CNI, los servicios secretos españoles, y tienen lugar en ambientes cercanos como Madrid, aunque no faltan escenario exóticos africanos, como si de una película de James Bond se tratara. Incluso, como en la anterior, aparecen personajes reales en la trama (Carme Chacón) y referencias a hechos de la actualidad (la guerra de Irak y la participación de España en ella), que aportan la dosis de realismo. No conozco la forma de actuar de los agentes del CNI pero parece haber una buena investigación sobre sus procedimientos y sistema organizativo. Al menos resulta bastante creíble (y temible).

Otro aspecto destacable son las relaciones entre personajes, en especial la de Alba con Carmela y otros amigos y ex compañeros suyos, sin olvidar el romance, que también se incluye, aunque en un segundo plano, como cuadra al género de la obra. Los personajes mejor tratados son Alba, Evarista, la informática, y el antiguo coronel que ayuda a Alba en sus aventuras.

Si bien la historia está bien construida y la trama bien llevada hasta el teatral desenlace, no puedo olvidarme de mencionar que la novela necesita en algunas partes una revisión, tanto de erratas como de otra índole. Hay pasajes donde se mezcla el presente y el pasado de un modo un tanto extraño, y hay nombres erróneamente escritos. Se ve que la editorial no ha corregido de un modo adecuado el texto.

En resumen, una novela ágil, muy entretenida, con una historia de espionaje y traición ambientada en España, para variar.

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

martes, 23 de abril de 2013

La felicidad es un té contigo, de Mamen Sánchez


La felicidad es un té contigo, de Mamen Sánchez
Editorial: Espasa, 2013
ISBN: 9788467021240   
336 páginas 
19,90 €
EPUB: 13,99 €
Argumento:

Atticus Craftsman viaja a Madrid para cerrar la revista literaria Librarte porque ya no da beneficios. Las cinco mujeres que componen la plantilla intentarán convencerle de que no lo haga.

Comentario:

Aunque la novela comienza con Marlow Crofstman acudiendo a la policía para denunciar la desaparición de su hijo Atticus, pronto se percibe, en ese mismo capítulo relatado bajo el punto de vista del Inspector Manchego (en realidad Alonso Jandalillo, que ha adoptado el alias de algunas de sus operaciones de campo, en uno de los muchos guiños literarios que hay en la obra), que no se adscribe a un solo género, que tiene tanto de comedia como de drama, romance, magia, literatura y un optimismo que se impone sobre las desventuras que suceden a sus protagonistas.

Mediante una variada, y amplia, colección de personajes, desde las cinco mujeres que trabajan en Librarte a la familia Crafstman, las tramas de la historia avanzan con una fluidez que sugiere tanto una detallada planificación como que la autora se ha implicado con sus protagonistas, con la historia que narra y los temas que trata.

Mientras los Craftsman, Marlow, Moira y su hijo Atticus, muestran la forma de ser británica, las empleadas de Librarte y Manchego son la española, y la abuela Remedios representa a la familia Heredia, al duende granadino, una magia que influye sobre todos los personajes, cambiando sus vidas.

Las referencias culturales van desde la costumbre de los Craftsman de poner a sus hijos nombres de personajes de novelas de culto (Sherlock, Dorian, Marlow, Holden, Atticus… ) a la “aparición estelar” del fantasma de J. R. R. Tolkien acompañado de un Hobbit en la habitación que ocupó durante su estancia en Oxford, las menciones, relevantes para la historia, de Lorca y Hemingway o la “biblioteca erótica” (Duras, Lawrence, Miller, Nabokov y Sade) que Atticus lleva siempre consigo.

La novela está escrita con una prosa muchas veces poética, intensa, vívida, visual, lo que junto a los mencionados múltiples puntos de vista y el constante avance de todas las tramas, da una impresión de continuidad que apenas permite percibir que en ocasiones, sobre todo en los capítulos finales, hay algunos pasajes que alargan la historia sin aportar nada nuevo.

En resumen, la variedad de tramas, personajes y puntos de vista, el tono entre la comedia, el drama y la magia, el relativamente poco hincapié que se hace en el romance (Soleá y Atticus no se conocen hasta transcurrida una cuarta parte y son solo una parte más de ella), el amor a la literatura e incluso que todos los finales sean felices y optimistas hacen de La felicidad es un té contigo una novela de lectura agradable y entretenida. Y, además, está bien escrita.

Extractos:

Por su parte, Atticus, convencido de que el té lo curaba todo, desarrolló una adicción más psicológica que física hacia el Earl Grey y decidió viajar a todas partes con su kettle a cuestas, igual que algunas mujeres viajan con su secador de pelo.
A solas en su habitación, enchufó la máquina, la llenó de agua, esperó hasta que se encendió la luz del indicador y entonces se maldijo por haber hecho la maleta con tantas prisas, con cuatro pintas en el cuerpo y con la cabeza embotada. Se le había olvidado la taza. Su taza.
No era un maniático. Ni un fetichista. Pero sentía hacia aquella taza la misma devoción que otras personas sienten hacia sus mascotas. Se llamaba Aloysius, la taza, en honor al oso de peluche de Sebastian Flyte en Retorno a Brideshead, y así se lo había hecho estampar en letras negras sobre la porcelana blanca a un artesano de Kensington. Sacó un vaso del armarito del minibar. Derramó el agua hirviendo sobre la bolsita. El cristal se empañó. Qué fastidio.

***

Por muchos años que le quedaran de vida y aunque la Tierra sufriera una segunda Pangea y los continentes perdieran la orientación en la inmensidad de los océanos, Atticus Craftsman no olvidaría jamás la entrada de Soleá Abad Heredia en su recién estrenado despacho de la calle Mayor de Madrid.
Aquella mujer le atravesó cuerpo y alma de una sola cuchillada.
Si no hubiera sido por su educación británica, se habría permitido perder definitivamente la compostura en vez de tratar de conservarla torpemente, tropezándose con los muebles de la habitación, derramando el vaso de agua, tartamudeando y cojeando. Aullando de deseo lobuno.
Era una bruja, no cabía duda ninguna. De hecho, todas ellas lo eran. Cinco brujas en aquelarre, preparando potingues y filtros de amor en sus marmitas de cobre. Cómo si no podría explicar él, un hombre de mundo, educado en Oxford y con una madre tan hierática como la suya, semejante reacción animal ante una criatura como Soleá.
La muchacha tenía ojos de gato. Sin cerco blanco. Azules como el mar, grandes como la luna llena.
Y movía las manos en círculos, los dedos como abanicos que se abren y cierran ante la indefensa víctima de sus hechizos.
Tenía el pelo negro, muy negro. Y largo hasta la cintura, con una onda en algún punto, indescriptible, entre el cuello y el vientre. Olía a flores de azahar —eso lo supo después, cuando viajaron juntos a Andalucía— y se movía con la soltura de una hebra de hilo en una corriente de aire.


***T***


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miércoles, 10 de abril de 2013

El Atlas de las nubes, de David Mitchell





 El Atlas de las Nubes
Cloud Atlas
David Mitchell
Traductor: Víctor V. Úbeda
Editorial Tropismos
560 páginas

Sinopsis:

A través de seis historias entrelazadas esta ambiciosa novela recorre el tiempo y el espacio.

En 1850 Adam Ewing, un americano, regresa accidentadamente desde las islas Chatham a California. Un parásito le come el cerebro; menos mal que tiene a su lado a un amable doctor...

1931, Bélgica, Robert Frobisher, un compositor musical bisexual colabora con un genio de su tiempo mientras lidia con su esposa y su hija.

1970, Luisa Rey, periodista, investiga una trama sobre una central nuclear en California, con grave peligro para su vida.

2010, Inglaterra, un viejo editor vive una surrealista situación en un asilo de ancianos, por culpa de su malvado hermano.

Futuro, Seúl, Somni, una clon dedicada a servir a los consumidores hipercapitalistas toma conciencia de la realidad.

Más futuro, Hawai, el ser humano ha regresionado a un estado pre civilizado y se enfrenta a la barbarie de tribus caníbales, pero una mujer que viene en un "barco" tecnológico cambiará la vida de Zachry.

Comentario:

La obra, como se revela en la sinopsis, no cuenta una sola historia de manera lineal, sino que se estructura en torno a seis historias completas, alternadas entre sí. El autor comienza los relatos y los interrumpe llegado a un punto de interés o cliffhanger, para iniciar el siguiente. Al final, retoma cada una de las historias para darles el desenlace. En teoría, estas seis piezas están relacionadas esencialmente entre sí, no solo por detalles de unas que se citan en otras, sino porque, según declaración del propio Mitchell, salvo un personaje principal, el resto son reencarnaciones de una misma "alma", marcada por una señal en la piel en forma de cometa.

También en el texto está implícito el tema de la reencarnación, al citar uno de los personajes, un suicida, su certeza de que volverá a encontrarse con las personas con las que trató en esa vida y a renacer eternamente. Pero los temas no se agotan en eso. Sobre toda la obra sobrevuela el lema de la opresión del ser humano por sus semejantes (el pez grande se come al chico),  la rebeldía contra lo establecido, la interconexión de los seres humanos, y el efecto de sus acciones sobre los demás y sobre el futuro.

Algunas de las tramas están unidas muy débilmente con las otras, al menos en apariencia. Aún así, hay continuas referencias y detalles. Por ejemplo, en la historia de Luisa Rey se menciona la composición musical que da título a la novela, "El Atlas de las nubes", obra del protagonista de otro de los relatos, Frobisher. En otra escena, la protagonista ve el barco donde viajó el personaje de la historia ambientada en 1850. Del mismo modo, Sixsmith, amigo del autor de la pieza musical y receptor de sus cartas, se relaciona con Luisa en su vejez, y esta termina haciéndose con tales cartas. En la historia ambientada en el futuro, la de los clones, el personaje Somni es una camarera que se rebela contra su destino, y en otra de ellas, aún más remota en el tiempo, es la diosa de los vallesinos. Somni, por cierto, se divierte viendo una película inspirada en la historia del editor Timothy, quien recibe un manuscrito que narra la historia de Luisa Rey.

La cantidad de referencias y autorreferencias de la obra la convierte en bastante compleja de leer, aunque siempre llena de sorpresas y guiños (la mención de la película Soylent Green, que parece inspirar uno de las historias). Además, cada uno de los relatos está escrito en un estilo, tono y género diferente: hay género epistolar, diarios, declaraciones a terceros, relato en primera persona, en tercera,  comedia, thriller, ciencia ficción, drama... En la historia post apocalítpica incluso se utiliza un lenguaje como "degenerado" con palabras deformadas y extrañas estructuras gramaticales. Esto la convierte en un auténtico tour de force del autor.

Por otro lado, la calidad de la prosa es muy alta, sobre todo en algunas de las piezas, como la de Frobisher o la del editor, cuajadas de referencias musicales, literarias y de todo tipo. Huelga decir que en una obra tan compleja hay historias que enganchan más que otras, pero eso ya va en los gustos de cada uno.

La novela es quizás demasiado larga. Su dispersión temática puede hacerte perder el interés, aunque al final la calidad se impone. No es fácil de leer, pero merece la pena como obra artística.

Como curiosidad, hay una película actual inspirada bastante fielmente en el libro.

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domingo, 10 de febrero de 2013

Los Miserables, de Victor Hugo

Los Miserables
Les misérables
Victor Hugo
Traducción: Nemesio Fernández Cuesta
Editorial Austral
1347 páginas

 Argumento:

El convicto Jean Valjean, preso durante varios años por robar un pan, es puesto en libertad condicional, pero dada su condición de ex presidiario le resulta imposible encontrar trabajo o cobijo. Por suerte para él, se encuentra con el obispo Myriel, un bondadoso clérigo que lo acoge en su casa. Valjean le roba pero este le perdona y le entrega unos valiosos candelabros en la esperanza de que le sirvan para cambiar de vida. Durante varios años Valjean, con nombre supuesto, vive como un exitoso hombre de negocios, hasta que su camino se cruza con el de Fantine, una mujer caída en desgracia y con una hija. No será tan fácil vivir una nueva vida cuando tras sus pasos está el incansable inspector Javert...


Comentario:

Es difícil comentar una novela archifamosa como esta, tanto por sus versiones literarias (hay versión resumida, para vagos) como por las innumerables películas, series, adaptaciones de todo tipo, e incluso el musical del mismo título. Todo el mundo conoce los avatares de la historia de Jean Valjean y de los personajes que pululan por este enorme (en todos los sentidos) fresco de la historia de Francia de inicios del siglo XIX. Sin embargo, intentaremos aportar una opinión nueva.

Lo primero que destaca en la obra es su extensión, a todas luces desmesurada, aunque no rara en la narrativa de este estilo del siglo XIX. La historia abarca casi treinta años e involucra varios personajes importantes con sus correspondientes subtramas, aunque todas terminan por juntarse y relacionarse.

En primer lugar, tenemos la historia de Jean Valjean (en mi versión, se traducen los nombres, así que sería Juan, pero he mantenido los nombres originales en el comentario), el convicto perseguido constantemente por su pasado, materializado en el personaje del inspector Javert, un sabueso que cree en la necesidad de cumplir la ley a pie juntillas, y que como hecho más curioso y destacado, nació y se crío en presidio. Esta trama, se inicia bien entrada la novela, tras una larga digresión donde se nos cuenta en extenso la vida del obispo Myriel, decenas de páginas que bien podría haberse ahorrado Victor Hugo, para alegría de sus lectores. El gusto por la digresión del autor queda bien patente a lo largo de la novela en otros episodios que ya abordaremos.

Dado que Los Miserables, como el mismo autor afirmó, es una obra religiosa, Dios está muy presente en toda ella. Myriel sería una especie de enviado o mensajero divino que hace abrir los ojos a Jean y volverlo al lado bueno. Toda la trama de este personaje consiste en su lucha por ganarse el cielo, literalmente (solo hay que leer el último párrafo de la obra, donde nos cuentan el resultado de esta lucha vital). Algunos analistas consideran incluso que hay paralelismos entre la vida de Jean y la de Cristo, aunque yo eso no lo he visto tan claro. Pero si lo es el uso de algunos simbolismos, como el del nombre de señor Madelaine (Magdalena, como la pecadora del Nuevo Testamento, rehabilitada por Jesús).

En segundo lugar, tenemos la historia de Marius y la revolución. Marius, es sin duda, uno de los personajes más interesantes de la obra, por los cambios que tienen lugar en su forma de pensar, por sus relaciones familiares, tan difíciles, y por protagonizar de forma tangencial la trama en la cual se manifiesta más fuertemente la conciencia social. Además, incluye la subtrama amorosa de su idilio con Cosette, la ahijada de Jean, un personaje que queda bastante diluido entre los otros, quizás por ser mujer y tener poco que aportar en esa época (excepción hecha de su romanticismo. Curiosamente tiene más interés cuando es niña que ya de mayor). Con Marius se relacionan los amigos del ABC, una sociedad estudiantil revolucionaria, liderada por Enjorlas. Llama la atención el altísimo nivel cultural de estos estudiantes, que hablan de clásicos griegos, romanos y de lo que se tercie, en comparación con los estudiantes actuales... La historia de Marius tiene muchos elementos propios del folletín, como su pasado familiar, descubrimientos sobre su padre, cambios radicales de fortuna, lances heroicos en la barricada y el ya mentado coloquio amoroso, mucho más creíble en la novela, por cierto, que en su versión musical, donde Marius y Cosette se enamoran nada más verse.

Otros personajes importantes son los Thénardier, una pareja de posaderos realmente terrible, que aparece a lo largo de la novela vinculada a Jean y a Marius, e incluso a Javert, en su calidad de delincuentes sin escrúpulos sumidos en la miseria moral y económica a la que hace alusión el título. Este matrimonio son los padres de Eponine y Gavroche, otros dos personajes secundarios con cierto peso. Eponine es la eterna enamorada de Marius y tiene participación en su trama; mientras Gavroche, personaje que parece gustar sobremanera a Hugo a juzgar por las innumerables páginas que le dedica, la mayor parte de ellas innecesarias para la historia, va por libre y protagoniza episodios que parecen sacados de una obra picaresca (a saber: su encuentro casual con sus hermanos perdidos, sus aventuras por París, etc). El personaje, interesante, hay que reconocer, por su humor al vivir su vida miserable sirve a Victor Hugo para ofrecernos otra de sus tan caras digresiones, en este caso sobre el argot o caló, lengua de delincuentes y gentes bajas del París de la época (sí, Hugo, ya sabemos que te documentaste mucho). Los Thénardier, todos ellos, muestran un submundo de pobreza, violencia, picaresca y vida precaria que pone los pelos de punta. Son los auténticos villanos de la novela, aunque a veces justificados por su ansia de supervivencia.

En último lugar, destacamos a Fantine, personaje de mujer perdida que nuestro amigo Victor Hugo utiliza para alertar de los peligros que acechan a las mujeres ingenuas y despotricar de la prostitución, por la que parecía sentir una gran repugnancia y rechazo.

La narración, siguiendo la vida de Jean, alterna estas tramas y subtramas, salpicadas de extensas reflexiones sobre variados aspectos: historia, moral, ideas sobre el amor, religión, el bien y el mal... Los personajes, sobre todo Jean y Marius se ven enfrentados a situaciones donde se pone a prueba su conciencia y donde deben elegir, tras arduas discusiones consigo mismos, entre el deseo y el deber. De paso, Victor Hugo nos habla de la época y no se priva de introducir a traición sus propias opiniones sociales y políticas (era político) donde menos te lo esperas.

Volviendo a las digresiones que citaba al principio, podríamos señalar algunas de las más largas y pesadas para facilitar al lector su identificación, a fin de que se las salte (esto no afecta a la lectura, lo puedo asegurar, ya que son meros insertos de información u opinión del autor ajenos a la trama novelesca): los conventos y las monjas, las alcantarillas de París, la batalla de Waterloo (recomiendo encarecidamente que esto se evite salvo la parte final donde se habla de la relación entre Thénardier y el padre de Marius, una página o dos...), el argot o caló, la vida de Myriel (esto no es propiamente una digresión, pero si uno empieza a leer directamente en el Libro Segundo donde se inicia de verdad la acción, no se pierde ningún dato importante), las diferencias entre motín y revolución, etc.

Pese a su extensión y prolijidad, la obra engancha por el poderoso argumento y sus personajes, enfrentados a conflictos morales y sociales que nunca pierden vigencia. El tono romántico (en el sentido estricto de la palabra, es decir, del movimiento Romántico del XIX), las aventuras folletinescas, persecuciones, peligros, disfraces para ocultar la identidad, muerte, amores imposibles, convergen en un final francamente emotivo muy difícil de olvidar. Como todos los clásicos el esfuerzo de leerlo compensa y aporta algo a nuestra mente. Por algo continúa, tras más de cien años, inspirando a los lectores esta historia de superación, arrepentimiento y salvación personal.

La traducción que he leído es la primera que se hizo de la obra en castellano, curiosamente en el mismo año de su publicación en Francia, 1862, con lo cual está llena de toques arcaicos que le dan un encanto añadido y el sabor auténtico de la época.

Un libro para leer sin prisas y con paciencia, lleno de matices, conflictos, aventuras y amores desbocados.

Curiosidad: Victor Hugo se inspiró para los personajes de Javert y Jean Valjean en el famoso primer director de la Sûreté parisina, el inspector Vidocq, que fue delincuente y luego policía, y un maestro del disfraz.

Curiosidad dos: el libro es mejor que la (s) película (s)...

miércoles, 9 de enero de 2013

El Desastre, de Émile Zola

El desastre
La Débâcle
Émile Zola
Edición Electrónica

Argumento:

El final desastroso de la Guerra Franco - Prusiana se materializa en la batalla de Sedán, donde confluyen varios personajes a los que sacudirá la tragedia.

Comentario:

De las obras de Zola que he leído, "El Desastre" es la que menos me ha gustado, no porque esté peor escrita sino porque el autor nos cuenta en dos larguísimos tomos un hecho histórico con exceso de detalles, dejando en segundo plano la anécdota argumental, que resulta algo pobre. La novela, por ende, es aburrida y sin tensión dramática.

Está dividida más o menos en tres partes: los preparativos de la batalla de Sedán, donde vemos marchar al ejército casi sin rumbo fijo, en un ambiente de confusión; la propia batalla, con el bombardeo a la ciudad y las escaramuzas y combates en los bosques y campos aledaños; y el final, durante el levantamiento de la Comuna en París, que es la parte más breve y menos tediosa. Es obvio que el interés del autor está en el episodio histórico y lo que significó para Francia, y no en el argumento.

No solo las vidas y relaciones de Jean, Maurice y Henriette (y de los secundarios que los orbitan) resultan poco interesantes sino que quedan ahogadas por el peso de la Historia, la Batalla de Sedán, sobre todo, que ocupa la mayor parte de los tomos. Los lances se describen uno por uno, batallas, escaramuzas, así como los lugares del teatro de operaciones, nombres de generales, divisiones... Se llega a hacer soporifera ya que la historia personal de los protagonistas no termina nunca de arrancar y concretarse más allá de algún esbozo entre batalla y batalla. Podría decirse que se trata de una novela bélica al pie de la letra.

Los personajes, por otro lado, son poco profundos y sin matices, aunque como es costumbre en el autor, las mujeres son bastante fuertes, llegando a mostrarlas en ambientes terribles como el campo tras la batalla en busca del cuerpo del amado, contemplando el fusilamiento del marido, asistiendo al médico en todo tipo de curas y amputaciones... Zola, más que contar una historia, aprovecha para lanzar sus diatribas contra la Comuna (levantamiento obrero acontecido al final de la guerra en París) y sus desmanes, en una de las partes, curiosamente, más interesante de la novela, pues ahí es donde cobra más peso la trama personal y donde tiene lugar el desenlace.

Apenas hay diálogos, lo que vuelve bastante densa la obra. En cambio, abundan las descripciones y narración de acciones. Entre las partes que más me han gustado, las que nos muestran el horror de la guerra tras la batalla, escenas bastante salvajes que no ahorran detalles casi gore, con crimenes a sangre fría, destripamientos de caballos, descripciones de cadáveres putrefactos, etc, etc. También destaca la parte que transcurre en París, cuando se vuelven a juntar los tres personajes principales, y acontece el final, el cual no llega a emocionar por la forma tan fría y superficial como está contado. Eso sí, las descripciones de los incendios y destrucciones varios están bien cubiertas.

En resumen, una novela cuyo mayor interés es el documentar un hecho histórico poco conocido allende las fronteras de Francia, pero que lo hace de forma tan poco animada que más vale leer un buen ensayo sobre el tema.


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