lunes, 10 de noviembre de 2025

Vera, una historia de amor, de Juan del Val (Premio Planeta 2025)

Vera, una historia de amor
Premio Planeta 2025
Juan del Val
Editorial Planeta
360 páginas


Argumento:

Una mujer de la alta sociedad sevillana se divorcia de su marido y decide comprar un "modesto" ático en el centro de la capital andaluza. El agente inmobiliario le enseña dos pisitos de un millón y pico de euros y ella le da un beso. Eso será el inicio de una historia de "amor" entre la señoritinga ricachona y el joven de extracción humilde.

Comentario:

Bueno, aquí vamos con el Premio Planeta, ese galardón que pierde prestigio y aumenta la dotación económica para el ganador cada año que pasa. Como suele suceder en las últimas ediciones, se lo han dado a un personaje vinculado con los negocios de la casa. Por suerte, yo solo conozco a este autor de oídas, ya que apenas veo la tele. Eso significa que no le tengo ninguna inquina, ni manía ni nada, ya que no lo conozco ni sé a qué se dedica, salvo que sale en algún programa y es marido de otra famosa.

Digo esto porque veo muchas reseñas que se ensañan con la obra solo porque el autor cae mal o es de la ideología contraria, ya saben... Yo de eso paso. Yo solo juzgo lo literario.

Y lo literario tampoco es bueno. El caso es que la premisa parecía interesante, aunque no sea muy original: la relación entre una mujer de clase alta y un hombre más joven, de extracción humilde. Eso podría haber dado mucho de sí, pero el autor desperdicia todas las oportunidades de sacar algo decente de este punto de partida.

El primer escollo es que no sabe escribir. No digo redactar frases más o menos acordes con la gramática española, sino narrar, que es muy diferente. El arte literario requiere saber introducir a los personajes, describirlos cuando y cómo toca, mostrar sin contar, crear escenas, eliminar o meter elipsis en las partes que no son necesarias para la trama, dosificar, poner jerarquía a escenas y personajes (no todos tienen el mismo peso).

El arte literario también exige un poco de coherencia con el uso de los puntos de vista narrativos y los tiempos verbales. No queda bien narrar una frase en presente y la siguiente en pasado.

Cuando lees esta novela sientes lo mismo que la protagonista visitando el ático: que necesita reformas por todas partes para hacerlo habitable (o legible, en este caso).

El inicio es bastante malo, ya que no presenta de forma correcta a los personajes y su situación. Es como un resumen. De hecho, pasan muchas páginas hasta que vemos una escena, es decir, unos hechos dramatizados, con diálogos, etc., donde pase algo concreto. Y, cuando esta escena sucede, la de la visita a los pisos, estás todo el rato con la ceja elevada. No conozco a nadie que haya ido a ver pisos y le dé un beso de pronto al vendedor inmobiliario "porque es muy guapo".

Paradójicamente, siento que el autor es sincero, es decir, escribe de cosas que conoce y que para él son verdaderas. Para mí eso es algo positivo. Por ejemplo, la novela de la finalista me ha dado la impresión contraria, de ser algo impostado y artificioso. La obra de Del Val suena auténtica. Así que sí, también tiene puntos positivos. El otro es que lee muy fácil.

Pero, por otro lado, y de ahí la paradoja, hay muchas situaciones y escenas que parecen irreales. Ejemplo: el vendedor de la inmobiliaria le muestra un apartamento de más de un millón a una mujer claramente rica, ex de un marqués, de la alta sociedad sevillana ¿y él va con zapatos viejos y con esa actitud tan "desinhibida"? En relación con esto, no puedo dejar de mencionar algo que me hizo mucha gracia. La amiga de la protagonista preguntándole a ella "¿pero él sabe que tú eres rica?". Bueno, bueno, vas a mirar un piso de un millón y pico ¿y hay alguna duda de que seas muuuy rica? Cosas de escritores privilegiados, que ya no viven a pie de calle. Para mí un piso de 140.000 es ya carísimo.

Los personajes no están descritos con profundidad. El autor cree que basta con tirarte ahí un montón de páginas de "fichas de personaje", llenas de detalles biográficos que no afectan a la trama de la novela. Pero eso no es lo peor. Podríamos perdonar que nos soltara un rollo sobre cada uno de los protas, pero no que lo haga incluso con secundarios cuya intervención es muy, muy limitada. Por ejemplo, se nos cuenta en detalle la vida de la amiga de Vera, que si visita a su madre en la residencia, etc. ¿y? O la vida del inspector de policía que lleva la investigación de un delito que sucede en la novela. Si hasta nos cuenta la vida de los criados. ¡Y de los sicarios búlgaros!

Hay errores de bulto en cuanto a la creación de personajes. Muchos no hace falta ni que tengan nombre, pues no intervienen en la trama. En realidad, hay dos personajes: Vera y Antonio. Y luego Borja, que apenas está descrito, y quizás, apurando mucho, el hermano de Antonio, pero eso ya abriendo mucho la manga. El resto no tiene participación ni rol en el drama principal. Pero llenan páginas, ya lo creo, muchas páginas.

Con lo breve que es la obra, al menos sobran dos tercios de ella, ya que la trama es casi inexistente. La estructura es tenue; es que, por no haber, no hay ni final. Bueno, termina, pero parece un final abierto que está en ese punto como podría estar en otro cualquiera. Tampoco está bien desarrollado el conflicto, ni las razones del "antagonista" ni sus acciones. Falta un poco de justificación de hechos, pero para eso hay que saber escribir. Ah, que no se me olvide que también hay casualidades increíbles en el peor sentido de la palabra, como que en Sevilla, una ciudad grandísima, se encuentren el hermano de él con la hermana de ella una noche que salen de copas...

Por otro lado, la obra carece de intriga, emoción, pasión, misterio o cualquiera de los ingredientes que se supone hacen de una historia algo "comercial". El supuesto romance es muy soso, muy de andar por casa. El autor, pese a los hechos dramáticos que suceden, es incapaz de dotar a la lectura de una carga emotiva que te llegue. Ahora que lo pienso, ¿cómo no va a ser soso el relato si sus protagonistas son como dos piedras en cuanto a intereses y desarrollo interior? A ella solo le interesa decorar su ático y, al final, pintar cuadros. Nada más.

No entiendo a la gente que dice que hay muchas escenas de sexo. Que no mientan. Hay como dos o tres, y tampoco son tan obscenas o morbosas. Cualquier novela "romántica" actual tiene muchas más y más detalladas y pornográficas. Pero da igual, está descrito tan soso que ni impresión causa. Tenemos que creer que es una novela de amor porque lo pone el título, pero falta desarrollo y, sobre todo, no contar, sino mostrar.

En resumen, un borrador de novela que necesita un poquito de edición, cortar descripciones de personajes que no tienen importancia en la trama principal, añadir escenas de desarrollo de personajes y de trama, mejorar los puntos de vista y unificar el tiempo verbal de narración (o bien en presente o bien en pasado, pero que sea coherente), meter pasión, intriga, un villano con acciones que podamos entender y comprender, quitar como dos tercios de la novela, quizá, darle un significado y mensaje claro, un subtexto... Eso, para empezar.

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)

martes, 28 de octubre de 2025

Delitos que suceden en Otoño, de Sofía Rhei

Delitos que suceden en Otoño
Sofia Rhei
Duomo ediciones
268 páginas

Argumento:

Una aspirante a monja y una ex detective unen fuerzas para descubrir al asesino de una vecina de su pueblo.

Comentario:

Empezaré haciendo alusión a lo que me parece positivo de esta novela. 

En primer lugar, está escrita de forma fluida: se lee con facilidad, de modo que la lectura se hace rápida. También puede mencionarse (y no sé si esto es positivo o negativo) que se adapta perfectamente a lo que se etiqueta hoy como “novela de misterio cozy”, tan abundantes ahora, en su variante de “urbanitas que se van a un pueblo”. Cumple con las características principales de esta moda: comunidad apacible con secretos ocultos, ausencia de violencia y sangre, optimismo y amabilidad (a veces, llegando a lo frívolo), investigación a través de los contactos sociales, ambientes bucólicos, locales chic como librerías o pastelerías, etc. Quizá se salga un poco del molde en la naturaleza de las mujeres que resuelven los crímenes, dos de las cuales fueron en su momento “profesionales” del delito, por decirlo de algún modo. Una de ellas se presenta como ex policía; la otra, como ex detective. Hay una tercera que, la verdad, no sé muy bien cuál es su rol (salvo lo de incluir recetas y comidas, etc.), pero sí encajaría más en el perfil de investigadora amateur que suele poblar estas narrativas.

Me ha sorprendido que la ex policía pida ayuda a la ex detective para resolver, de forma no profesional, el par de misterios que contiene la novela. ¿No debería saber ella de esas cosas, y más habiendo sido “secreta”? Esta ex policía que, aparentemente, es aspirante a monja, no se comporta ni como policía ni como monja (tampoco queda claro su estatus: ella misma se dice monja, pero en realidad no es ni siquiera novicia).

El hecho de que la novela esté narrada en primera persona no ayuda a la caracterización de las voces narrativas, que me resultan muy parecidas en su forma de pensar, en sus gustos sobre los hombres, etc.

La ambientación del pueblo me ha resultado impostada. Por un lado, se dice que es un pueblo pequeño, pero tiene médico propio, confitería, carnicería, varios negocios de turismo, anticuaria, librería… Se mencionan diversos establecimientos, pero se borran todos los oficios tradicionales del mundo rural. Por ejemplo, nada de ganaderos ni agricultores. A los cazadores los miran con sospecha…

Para ser ex policía y ex detective, respectivamente, dos de las investigadoras hacen gala de una moral (ante el delito) digamos que dudosa.

Todo esto casi podría pasarlo por alto, dado el tono frívolo y el género que es (y que toda novela es ficción), pero hay algo que me cuesta obviar: la propia resolución del caso principal. En realidad, la persona que comete el crimen no habría necesitado hacer lo que hace (algo absolutamente rocambolesco y poco creíble) para hacerse con el botín. No puedo dar más detalles, pero parece quedar invalidado todo el misterio, más que nada porque ninguna de las personas (ni investigadoras ni las otras) hace notar este pequeño detalle.

Dudo mucho, por otro lado, que un asesino pueda “exculpar” a un cómplice si ha declarado a la policía que esa persona le ayudó...

No soporto el lugar común del asesino que confiesa el crimen así, porque sí.

En resumen, una novela ligera y frívola, entretenida, un poco artificiosa, en la línea de lo que se lleva, sin el estilo personal de la autora. Se lee bien y puede gustar a los aficionados a esta narrativa de resolución de misterios en una comunidad cerrada, sin sangre, con muchas recetas y orientada básicamente a un público femenino. Pero a mí me ha parecido un poco "cartón piedra".



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miércoles, 1 de octubre de 2025

Matices (miniserie TV - 2025 )

Matices

Miniserie TV española 2025
8 Episodios
2025

Dirección: Sergio Cánovas, Javier Naya, Alex Meriweather, Alejandro Merino
Guion: Javier Naya, Martín Suárez, Antonio Garrido, Sergio Cánovas, Carolina Daza León, Bernat Villalonga, Carmen Vidal Balanzat
Reparto: Eusebio Poncela, Elsa Pataky, Maxi Iglesias, Juana Acosta, Miriam Giovanelli, Enrique Arce, Hovik Keuchkerian, Fariba Sheikhan, Raúl Prieto, Luis Tosar, Alfonso Bassave, Álex Meriweather, Javier Naya, Luisa Mayol.

Argumento:

Eusebio Poncela es un inquietante psiquiatra cuyos métodos de terapia son un poco peculiares. Junto con su hija (Elsa Pataki), atiende a sus pacientes en una lujosa propiedad en medio de viñedos, que parece Falcon Crest a la española. La historia comienza cuando seis pacientes, a cual más grave en lo suyo, son citados por el psiquiatra en la mencionada quinta para llevarlos a la catarsis más brutal. Al parecer, al final de la sesión, uno de ellos lo mata. Y entonces viene la poli...

Comentario:

El primer capítulo prometía al menos algo interesante y original (aunque artificioso en grado sumo), pero ya digo que el resto de la serie desmiente por completo la impresión inicial.

Que técnicamente está bien hecha, o al menos con buena factura visual y tal, sí, pero eso no lo es todo. A decir verdad, es lo menos importante. Lo que importa es contar algo coherente. Y en cuestión de misterio o thriller, o como se le quiera llamar, también importa el pacto con el espectador para no ENGAÑARLO en busca del final “epatante” que supuestamente nadie espera.


Porque esa es otra. Desde el capítulo dos o tres ya se sabe cómo va a terminar, sí, señores guionistas. Es absolutamente previsible el giro y quién lo va a protagonizar. Y si hay alguien que no lo adivina, es solo porque ENGAÑAN y usan trucos inaceptables en la ficción para enmascarar lo obvio. Mientras veía la serie yo me decía: “No, no puede ser esto que estoy pensando, porque si lo fuera el personaje X no podría interactuar con esos otros extras vestidos de uniforme...”

Pero aquí todo da igual con tal de que la gente diga: “ohhhhh, no me lo esperaba, qué sorpresaaaa...”. Sorpresa, sorpresa con el tipo de final que más odian los espectadores y, en general, cualquier consumidor de ficción. No doy más pistas, pero es lo peor de los desenlaces: sacando cosas de la manga que deberían haberse sembrado durante la narración.

La estructura de la serie tampoco ayuda. Los dos primeros capítulos, donde se plantea la terapia y la llegada a la finca de los seis pacientes, son más o menos aceptables, creando la intriga necesaria y el ambiente malsano, aunque se abuse de efectismos (es algo que odio, la verdad). Pero desde que entra la policía y empieza la investigación con interrogatorios de los posibles asesinos, todo cae en picado. Primero, porque nadie se cree esa actuación policial a modo de entrevistas psicológicas cuyo único objetivo es contar la historia y el trauma personal de cada uno de esos pacientes, y que incluyen relatos truculentos de malos tratos, incestos, suicidios, dobles personalidades, padres abusivos e hiperexigentes... vamos, todo el catálogo del thriller psicológico llevado al extremo. Pero lo “gracioso” del asunto es que, terminada la serie, nos damos cuenta de que en realidad solo sirven los dos primeros capítulos y el último. Los del medio podríamos no haberlos visto y no habría cambiado nada...

Así que muy mal esta serie, que parecía empezar bien pero luego se precipitó por el acantilado de la simpleza y la mediocridad más absoluta.

Por cierto, Elsa Pataki actúa fatal, aunque supongo que era consciente del material que tenía entre manos y tampoco se esforzó mucho...


En resumen: una miniserie de capítulos cortos (por suerte), con ambientación intrigante pero resolución muy fallida, simple, manida y grotesca incluso, que a veces hasta parece una parodia de la terapia psicológica, con un final que te hace desear quemar la tele.

miércoles, 24 de septiembre de 2025

El último secreto, de Dan Brown


T.O.: The Secret of Secrets, 2025
Editorial: Planeta, 2025
Traducción: Aleix Montoto y Claudia Conde
810 páginas

Argumento: 

¡Robert Langdon está enamorado! Tras asistir a una conferencia de ella, y pasar la noche juntos,  Katherine desaparece... y no responde a sus llamadas. Langdon teme que le haya pasado algo malo y se lanza a recorrer Praga y resolver enigmas en busca de su amada.

Comentario:

El último secreto es la sexta novela protagonizada por Robert Langdon. Aunque no es necesario haber leído las anteriores para asistir a la inexistente evolución del personaje, que parece reiniciarse de una aventura a otra, sin recordar lo sucedido en las anteriores, en algún caso grandes cambios a nivel mundial, quizá sí convendría leer El símbolo perdido, en la que aparece por primera vez Katherine Solomon, coprotagonista de esta historia, aunque se pasa casi la primera mitad desaparecida.

Además de Langdon y Solomon, hay otros personajes en la obra, todos, como ellos, carentes de personalidad, varios sobrantes. Entre ellos, el editor de Penguin Random House, Jonas Faukman, el empleado del departamento de Seguridad Informática, Alex Conan, y el resto de quienes intervienen en esta trama que, pese a la cantidad de capítulos que ocupa, podría eliminarse sin que afectase a la narración más allá de beneficiarla al disminuir la cantidad de páginas sin interés que no habría que leer.

De los componentes del servicio de inteligencia checo, Janáček y Pavel, mejor no hablar, sobre todo del segundo y cómo se resuelve su absurda trama, en un par de frases decepcionantes, a la altura de su nula importancia. Al menos Sasha Vesna, el inevitable Golěm (estamos en Praga), clásico personaje poco convencional del autor, o la embajadora de Estados Unidos, Heide Nagel, tienen roles más o menos necesarios para que la historia avance. 

Se podría tomar a Praga como otro personaje, uno de los que más páginas ocupan: descripciones de lugares largas, sosas, aburridas, monótonas, que no aportan nada, no te hacen sentir que estás en la ciudad, ni conocer su historia, sus leyendas o cualquier cosa que se pretenda aportar. Pero es otra de las señas de identidad de Brown. Y más texto sobrante. 

Como suele hacer el autor, se alternan capítulos breves protagonizados por distintos personajes, que muchas veces acaban en un momento de intriga o peligro, buscando que se quiera seguir leyendo para saber cómo se resuelve… casi nunca de forma satisfactoria. Por lo general, vuelve a contar lo mismo que en el pasaje anterior con un par de frases más, que dan la sensación de que se está avanzando, aunque demasiado despacio. Puede resultar frustrante.

Brown recurre también a los flashbacks habituales en sus novelas, en este caso para recordar los días anteriores al que se desarrolla la acción (otro clásico, que toda la acción transcurra en un día). Se centra en el contenido de la charla de Katherine a la que asistió poco antes, la relación romántica que ha nacido entre ellos y conversaciones con otros personajes que, se supone, le sirven para hacer deducciones y resolver enigmas, en esta ocasión pocos y simples, como encontrar la clave para entrar en cierto lugar.

En cuanto a las partes más o menos científicas, místicas etc... se exponen ideas, sugieren posibilidades, hay varios experimentos y poco más. Pese a que se insiste una y otra vez en relatar lo que sería el motivo de tantas persecuciones, asesinatos y conspiraciones, no resulta fácil comprender en qué consiste, y eso que las explicaciones son largas y repetitivas. Y confusas. Una vez, y otra, y otra.

En resumen, El último secreto es una novela típica de su autor, que repite un esquema similar a las anteriores, sin grandes alardes literarios, sin  personajes, solo acción, muy lenta y aburrida, ideas de cierto interés que no llega a desarrollar en todo su potencial, apenas esbozadas, quién sabe si por alguna carencia, quizá de imaginación. Se deja leer, y hasta entretiene, a ratos, pero es tan larga que se ven demasiado sus carencias tanto de forma como de fondo. Para incondicionales. O no.


***T***


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lunes, 15 de septiembre de 2025

Misión en París, de Arturo Pérez-Reverte

Misión en París
Arturo Pérez-Reverte
Editorial Alfaguara
360 páginas



Argumento:

El capitán Alatriste y sus amigos son reclutados para realizar una misión en Francia, en un crossover con los Tres mosqueteros de Dumas.

Comentario:

He de reconocer que solo leí un libro de la serie de Alatriste, Limpieza de sangre, que no me gustó mucho. El primero de la saga intenté leerlo un par de veces, sin éxito. Pero este, la verdad, me ha entrado mucho mejor. No se puede negar que el autor tiene oficio: sabe crear escenas casi cinematográficas y hace que la lectura resulte bastante fácil.

A mi modo de ver, es más entretenido que otros títulos del autor que leí en fechas recientes, o, al menos, da la apariencia de que lo va a ser. Sin embargo, tengo algunas objeciones.

En primer lugar, no me parece muy lógico que en un libro de aventuras la acción propiamente dicha comience hacia el 60 % y que dure un suspiro. No exagero: la famosa misión del título es un visto y no visto. Para colmo, ni siquiera sucede en París, si nos atenemos a lo que la novela plantea. Es cierto que buena parte de la narración transcurre en la capital francesa, pero allí abundan más bien charlas, romances, duelos, descripciones de la ciudad y cosas por el estilo. La misión verdadera tiene lugar en La Rochela, durante el famoso asedio de las guerras de religión contra los hugonotes.

Aunque el libro comienza bien y parece prometer, en cuanto ves que los protagonistas ignoran para qué los han hecho llamar a París y todo se alarga, con rellenos “románticos” repetitivos de otros volúmenes de la serie (como la relación poco creíble e inexplicable entre Íñigo y Angélica), y aparecen personajes de los Tres mosqueteros a modo de cameo, acabas por sentir que todo es una cortina de humo y vas perdiendo interés.

Ya ni menciono que los personajes son siempre los mismos, sin evolucionar por muchos años que pasen ni por muchas aventuras o desgracias que sufran. A ver, siendo un libro de aventuras tampoco vamos a pedir arcos narrativos complejos y profundos, pero sí un mínimo de personalidad distintiva. A mí me parecen casi todos iguales, con idénticos valores y comportamientos.

En el libro aparecen porque sí Athos, D’Artagnan, el señor de Tréville, Richelieu, Luis XIII y Ana de Austria. Solo faltan Aramis y Milady (a Porthos no se le nombra explícitamente, pero juraría que anda por ahí pululando). La presencia de estos personajes parece justificada únicamente por el deseo del autor de hacer su crossover. En realidad, solo Richelieu resulta necesario para la trama; el resto…

Dado que conocemos la historia, el resultado de la famosa misión es fácilmente predecible. Eso resta varios puntos al desenlace, que, además, se solventa con una elipsis y un deus ex machina.

Aunque el autor trata de recrear un lenguaje que suene al Siglo de Oro, a veces se le cuelan expresiones modernas como “en plan” y algún “joder”, que dudo mucho que se usara entonces como interjección de forma generalizada y común. Pero bueno, eso es lo de menos: lo importante es que “dé el pego” y no que sea filológicamente real (si lo fuera, nadie lo leería). Me hace gracia que haya quien crea que aprende historia con las pinceladas que da el autor sobre hechos reales, mezcladas con puras fantasías literarias.

Me ha resultado extraño el punto de vista de la narración, que alterna la primera persona de Íñigo (la cual a veces parece saber cosas del interior de otros personajes) con una tercera persona omnisciente e impersonal. ¿Quién cuenta esa parte? ¿No deberían ser recuerdos de Íñigo? Supongo que el resto de los libros tienen este formato y, por coherencia, no lo va a cambiar ahora, pero a mí me parece raro.

Lo curioso es que, con todos sus defectos y la falta de acción real, el libro se lee bien. Eso también tiene su mérito, desde luego: un libro donde apenas pasa nada y que aun así no se hace pesado.



¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)