martes, 1 de noviembre de 2005

Lola, de María de la Pau Janer

 Lola
Maria de la Pau. Janer
Traducción de Margarita Trias Pareja
Planeta, 1999
381 pp


Argumento:

Una mujer, Águeda, regresa a la casa familiar de Mallorca veinte años después de su marcha repentina. Sus primos Pau y Guillem apenas la reconocen como la adolescente que conocieron. Ahora, la casa es un albergue rural donde se alojan varios personajes, un pintor, un actor, su pareja, un amigo, etc, etc... También hay por ahí pululando un jardinero... Y no trata nada más que de esto...

Comentario:

Este libro de la galardonada con el Premio Planeta Maria de la Pau Janer me ha parecido pesadísimo de leer y lleno de errores de construcción, e incluso la traducción deja mucho que desear, ya que aparecen no solo erratas sino incluso faltas como poner "de prisa" en lugar de "deprisa" o el más terrorífico "andara" en lugar de "anduviera".

Se supone que trata de una mujer que regresa a la casa donde se crió con sus primos después de veinte años, pero luego te mete historias paralelas de los huéspedes del albergue que, de momento, te las tragas pensando que tendrán alguna relación con la trama principal. Craso error. Son como un pegote, como si estuvieras leyendo una novela metida dentro de otra sin el menor vínculo, que no hacen más que ocupar páginas y páginas de cómo fulanito conoció a menganita haciendo de estatua de sal en las Ramblas y de como no sé quién le puso los cuernos al marido con su mejor amigo, pero luego resulta que el marido le ponía los cuernos a ella (bueno, entre tanto lío de nombres no me aclaré muy bien, igual no era el marido). Todo eso es perfectamente prescindible por cuanto se trata, en teoría, de la historia intimista-nostálgica de Águeda, aunque el libro se titula Lola.

Y se titula así porque la autora, en el último tercio aproximadamente le da una vuelta de tuerca a la trama y nos revela que Águeda, a la que todos ven un poco "rara" (no la reconocen como la prima) resulta que en verdad no es la chica que conocieron sino la tal Lola, que era amiga suya y se estaba haciendo pasar por ella. La historia de esta sustitución se nos va desgranando de un modo muy torpe, sin que antes se hubiera insinuado, sino más bien se trata de engañar al lector durante todo el rato hasta el "golpe de efecto".

La autora mezcla lo lírico, lo solemne, lo rimbombante y lo ridículo en su prosa, tan pesada e indigesta que leer este libro se hace realmente cuesta arriba, no solo porque no cuenta NADA (no se aprecia progresión dramática de ningún tipo, ni interrelación de los personajes, ni nada) sino porque se enrolla como una persiana con sus discursitos y monólogos, plagados de lugares comunes, frases hechas, vulgaridades varias y vacuidad, "silencios", "complicidades", etc, etc, frases y expresiones que no significan nada, y cuyo objetivo parece solo "hacer bonito" o demostrar que "escribe bien" (eso no es escribir bien, pero bueno). Los diálogos son a veces de risa de tan irreales y acartonados. Pero sería más soportable si hubiera más, porque casi todo es narración, contar y contar, casi siempre cosas improcedentes.

Las historias tanto de Águeda como de Lola son prosaicas y están narradas del mismo modo. La típica chica recogida por la familia de la tía, que sufre abusos por el tío; la otra chica casada con uno con el que poco a poco va desapareciendo la pasión... El estilo de Janer es totalmente explicativo. Nos dice que los personajes son "interesantes" o de cualquier otra manera, pero no lo demuestra. Se tira páginas y páginas tratando de convencerlos de lo maravillosa que es Lola y en realidad, en el libro no hace absolutamente nada que dé a entender que estamos ante una chica especial. Y eso lo hace con todos los personajes. En lugar de mostrárnoslos en "acción" para demostrar su carácter se suelta parrafadas explicativas y mediocres que no hacen más que alargar el libro y hacerte bostezar.

Además, se repite. Expresiones como "poblada de silencios" y similares inundan el texto de un modo que lo ahogan, favoreciendo la sensación de artificialidad y teatralidad.

También se explaya lo suyo contando las historias del primo Guillem, su vida en Alemania, la novia Inge, que luego no tiene tampoco relación con la historia, y lo que es peor, no nos hace ver el personaje, ni su carácter, solo nos aburre soberanamente y contribuye a aumentar la percepción de que estás leyendo un borrador sin pulir más que una novela bien estructura y con el texto ajustado.

En resumen, un rollazo insoportable, aburrido, rimbombante, acartonado, falsamente lírico, superficial, que para mi asombro ha ganado un premio literario, según reza en la portada...

Algunos párrafos de muestra:
Vivían una tregua después de muchas batallas. La experiencia de ocho años de matrimonio y un negocio compartido no había sido sencilla. Su relación nunca fue un camino hacia las estrellas. Ni siquiera una ruta llana y tranquila. Hubo veredas y curvas, un cierto entusiasmo inicial, un proyecto que vinculaba la ambición de ella a las necesidades de él, aquella dependencia mutua que dan los años vividos bajo un mismo techo, y las costumbres compartidas. Una lista suficientemente larga como para garantizar la continuidad de su historia, sobre todo en tiempos de vacas gordas.

Es una historia hecha de costumbres y de complicidades, más supuestas que ciertas. Como ella calla con frecuencia, él debe interpretar sus silencios.



Diálogos artificiales:
-No la marees, hombre, ¿no ves que está cansada? Además, el tiempo casi ha borrado aquellas imágenes. Los albúmes no son más que un nido de polvo.
Águeda responde como si hablara para sí misma.
-¡Hay tantas cosas que debo recuperar durante estos días! Tendré que dosificar los descubrimientos, aunque no sé si es posible ponerles límites.

-Nos engañábamos, Jaume. Hace más de un año que vivo con el corazón cautivo, renuncié a nuestra historia por él. Creía que tenía que agradecerle muchas cosas, pero no era más que una mentira.



Metáforas, comparaciones y expresiones dudosas:
Intuye que se dirán palabras como piedras extraídas de una pedrera polvorienta y que caen haciendo temblar la tierra y produciendo un ruido seco.

Les tiraron una lluvia de arroz, que significa abundancia.

Los parecidos infantiles quedaron reducidos a simples anécdotas que ambos recordaban como si fueran chistes.

Tenía un sueño de pájaro y hormiga, lleno de unos pasos diminutos y de presencias.

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

miércoles, 12 de octubre de 2005

El adiós de Stella, de Linn Ullmann

 El adiós de Stella
Någ jey er hos deg
Linn Ullmann
Traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo
Editorial Lumen
284 pp


 
Argumento:

Stella se ha caído del tejado de su casa en la calle Frogner de Oslo. Varios testigos la vieron poco antes andar por el tejado con su marido, de modo que quizás no se haya tratado de un accidente o suicidio. La detective Corinne investiga el caso recopilando datos de los testigos. Al tiempo, un paciente de Stella (que era enfermera) un tal Axel, rememora su relación con ella. También una de sus hijas, Amanda.


Comentario:

Aunque por el argumento podría pensarse que se trata de una novela de género negro, con investigación policial donde se intenta dilucidar las causas de la muerte de la tal Stella, el caso es que no es eso en absoluto. El cómo no importa ni el por qué, y es una excusa para hablar de la vida familiar de Stella, sus problemas con el marido, su deseo de tener un nuevo hijo, que él no comparte, su trabajo como enfermera de pacientes terminales, etc, etc...

Sin embargo, la novela no consigue ni una ni otra cosa. La vida de Stella es sosa, y sus problemas con el marido están como un poco en aire. No se sabe muy bien por qué se llevan "mal". Yo lo llamaría relación difícil pero no sabría especificar por qué. Quizás porque ya terminó la pasión y es una relación un poco... no, fría tampoco es... Es que no sé ni definirlo. Ellos juegan, hablan mucho, se graban en video para un agente inmobiliario, y dicen muchas intimidades.

Quizás la parte más conflictiva es la relación de Martin, el marido, con la primera hija de Stella, de otro hombre, e incluso con la suya propia. No las reconoce como hijas. A decir verdad, incluso le producen rechazo. Parece que eso es lo que deteriora el matrimonio, aunque no estoy muy segura, porque todo en esta novela es inconcreto y abstracto.

Los personajes piensan mucho. De hecho, está contada en primera persona por varios de ellos: Corinne, la detective, cuyo cometido sobra totalmente, al no estar planteada como novela de investigación y de género, tres o cuatro testigos del crimen que no dicen nada, o más bien dicen todos lo mismo, que pudo caerse,  tirarse o ser empujada por el marido; Amanda, la hija pre-adolescente, que lo único que hace es contar sus fantasías sexuales con el fontanero y en general, y hablar a su hermana pequeña algunas vaguedades sobre la madre difunta; Axel, el enfermo terminal, que aprovecha para mezclar su relación con Stella, que también es sosa y sin interés, nada del otro barrio, con recuerdos de su propia familia; Martin, e incluso, al final, la propia Stella.

Nada de lo que se cuenta sirve para hacernos una idea de qué ha pasado. Tampoco la vida de Stella es llamativa, si es que la intención de la autora era narrárnosla usando la excusa de su muerte. Mucho sentimiento, mucho divagar, mucho pensar... pero esta novela es vacía y sin sustancia. No se ve la intención de la autora al escribirla, va como a la deriva y no logra despertar la atención en ningún momento.

Lo bueno es que muchos de los monólogos de los personajes son cortos, con lo cual hay muchos saltos de página (algunos capítulos son de apenas un párrafo) y es más corta de lo que parece a simple vista.

La anterior novela de Linn Ulmann, también reseñada en este blog, Antes de que te duermas, era muy más rica en matices, fantasía y contenido, y más coherente. Lo único que destaca en esta es la mezcla de técnicas narrativas, como transcripciones de cintas de video, narración en primera persona, etc... Pero el conjunto es irregular. El final no aclara nada y es muy flojo.

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

lunes, 10 de octubre de 2005

Solaris, de Stanislav Lem

Solaris
Stanislav Lem
Traducción de Matilde Horne
234 pp
Editorial Minotauro
 


Argumento:

El psiquiatra Kris Kelvin es enviado a la estación permanente que tiene la Tierra en el planeta Solaris para estudiar el enigmático océano que lo cubre, que no es precisamente de agua. A su llegada Kris se encuentra con que de los otros tres estudiosos, uno ha muerto, Gibarian, y los otros dos, Snaut y Sartorius, viven sumidos en el terror y la paranoia hacia "algo" que los visita y que no tarda en visitarle a él también... En su caso, se trata de su esposa Harey, que años atrás se había suicidado. Kris tratará de averiguar qué tipo de criaturas son esas que se encarnan en sus seres queridos y cómo librarse de ellas...

Comentario:

Normalmente no me gusta la Ciencia Ficción, y mucho menos la denominada Hard, es decir, la pura y dura, que se basa en ideas o en inventos científicos, y no en aventuras (tipo space opera). Sin embargo, este libro me ha gustado y lo he encontrado muy interesante.

Claro está que la trama no es lo más importante, aunque no carece de interés. Lo verdaderamente destacable es el despliegue de fantasía en lo relativo a la descripción de ese curioso océano pensante del planeta Solaris, y a las extrañas formaciones que se dan en su superficie, y que reciben nombres tales como mimoides, longus, asimetriadas, etc... Lem las describe con todo lujo de detalles, con cierto lirismo y con mucha extensión, a veces demasiada, que ocupa una buena parte de la novela, así como también la descripción que hace de los tratados de Solarística, citando la bibliografía completa de los estudios sobre el planeta, las teorías de los autores e incluso la historiografía del proceso de análisis y conocimiento del planeta a lo largo de los siglos. Todo esto, aparece, además, trufado por las propias reflexiones de Kelvin acerca de la naturaleza del ser humano, cuyo único objetivo es, según él, conquistar planetas, e imponer el dominio del hombre. Otro de los personajes, Snaut, también se explaya lo suyo en lo referente a la metafísica de Solaris y su océano, al que dota de una cualidad casi divina, con una concepción de Dios materialista y científica.

Lo he notado más bien frío en lo tocante a las emociones. Cuando Kelvin recibe la visita de la que parece su mujer (aunque él descarta enseguida tal posibilidad, en buena lógica), no se nos describe la tormenta emotiva que esto podría haber causado. Su relación con esa Harey que no es Harey parece más bien de recelo, aunque al final del libro él declara que la ama. No obstante, eso no se aprecia. Los sentimientos no están bien tratados en la novela. Lem no parece interesado en profundizar en la historia de amor de ellos, ni la presente ni la pasada.

Resulta muy peculiar el personaje de Harey, que se ha generado a partir de los recuerdos de Kelvin, quizás por ese océano pensante, con intenciones que permanecen oscuras durante toda la novela. Harey se muestra como un simulacro de ser humano, que resulta prácticamente inmortal (trata de suicidarse y no lo logra), y que lejos de ser tonta, toma pronto la consciencia de saberse "rara" y de reconocer que en realidad no es Harey, con el consiguiente trauma emocional. Es una criatura de fin desconocido que sufre por no ser quien debería ser, ya que ella se siente Harey.

Los tratados de Solaristica que mencioné anteriormente crean un cierto escollo en la fluidez de la novela, sobre todo al final, cuando después de haberse explayado convenientemente, los retoma y vuelve a dar otra lección magistral, que resulta, en esa parte, repetitiva, como si el autor hubiera querido alargar la novela, y repitiera fragmentos anteriores.

Sin embargo, la fuerza evocadora de sus ideas, imágenes y reflexiones sobre Dios, la mente, la naturaleza y destino del ser humano, sobre la identidad, la necesidad humana de conquista y de "contacto" con otras civilizaciones, temas muy propios de la Ciencia Ficción clásica, barnizado todo por un toque lírico, salvan la novela, que se convierte así en un libro de impresiones más que en una historia con trama clásica. De hecho, el final queda bastante abierto, o por decirlo de otra manera, no explicado. Un clásico de la CF.

Existen dos películas basadas en este libro:

Solaris (2002) de Steven Steven Soderbergh
Solaris (1972), de A. Tarkovsky

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domingo, 7 de agosto de 2005

Amsterdam, de Ian McEwan

 Amsterdam
Ian McEwan
Traducción: Jesús Zulaika
Editorial Anagrama- Panorama de Narrativas
200 pp
1998
 

Argumento:

Los amigos Vernon, periodista, y Clive, músico, acuden al entierro de su antigua amante, Molly Lane, fallecida tras un largo periodo de deterioro mental. En el funeral están también el marido de la difunta, George, un millonario, y su amante el político conservador y ministro, Julian Garmony. Días después del entierro, George le entrega al periodista unas fotos que hizo su mujer al ministro, donde este aparece vestido con ropas de mujer. Naturalmente, en lo primero que piensa es en publicarlas en su periodicucho para arruinar su carrera, y su posible candidatura primer ministro, ya que representa todo lo reaccionario, todo lo que tanto él como Clive odian. Pero Clive no está de acuerdo con la publicación, y ahí empiezan los amigos a distanciarse. Clive va un día al campo y ve a una mujer peleando con un hombre. Pero como en ese momento le está dando la inspiración, decide quedarse aparte mientras compone una sinfonía. Luego le dirá su amigo que el tipo ese era un famoso violador y que ha hecho mal en no intervenir. Clive le echa en cara a su amigo que sea tan moral para eso y tan inmoral para lo de las fotos... Y siguen distanciándose. 

Comentario:

Para mí que he leído otra novela diferente que los críticos que han puesto sus reseñas en la contraportada del libro: "su novela más divertida"; uf, pues si esta es la más divertida... mejor no lo intento con las otras; "Amsterdam es una novela extremadamente divertida"; ya estoy empezando a preocuparme, he debido de perder el sentido del humor...; "un argumento impecable, lleno de suspense... Me recuerda a las mejores obras de Chesterton y Huxley..."; ay, Dios.

La novela empieza de un modo que parece que va a seguir el esquema clásico de "gente rememorando al difunto el día de su entierro". Como nos pintan a la tal Molly como si fuera un prodigio, una mujer estupenda, libre, creativa..., esperas que el libro gire en torno a tal ejemplar maravilloso. Sin embargo, se la menciona brevemente, y pronto nos damos cuenta de que la historia es otra: la de los dos amigos y ex-amantes de la susodicha.

En el libro se los pinta como muy muy amigos desde la juventud, y tan liberales que compartían amante y todo. Su relación parece muy idílica. Sin embargo, el episodio de las fotos y el otro empiezan a quebrantar esa amistad hasta concluir de un modo exagerado e inverosímil que, como es espoiler, no se puede decir, pero que es una cosa que no parece que encaje mucho. Los dos tienen una moral progresista, y critican al marido de la muerta por no haberle hecho la eutanasia antes de permitir que se degradara tanto; también critican al ministro, claro, que es de derechas.

El título de Amsterdam, hace alusión a la ciudad donde el músico va a presentar su sinfonía del Milenio, un encargo que le han hecho y que resulta una basura.

El libro, a pesar de su corta, extensión, se dispersa muchísimo. La excursión al campo de Clive ocupa muchísimas páginas de reflexiones sobre la naturaleza, la música, etc... Incluso muchos de los diálogos entre los personajes parecen apuntar hacia otros temas. Hasta que se centra en la relación de los amigos, no se sabe muy bien de qué va a ir la novela.

En cuanto a los dilemas morales planteados... Pues ciertamente parece más verosímil que un periodista de izquierdas quiera destruir la carrera de un posible primer ministro conservador que que un músico elija la "inspiración" en lugar de ayudar a una mujer en peligro. En el libro se plantea, no obstante, la inmoralidad del periodista, puesta en evidencia por Clive cuando le dice que ellos son liberales y que no hay nada de malo en que un hombre se vista de mujer, y que publicar eso es ir en contra de sus principios. La verdad es que eso de que unas fotos de alguien travestido puedan arruinar su carrera demuestra lo conservadora que es la sociedad todavía hoy en día. En el libro hay una crítica hacia el sensacionalismo bastante evidente.

El final es rápido y precipitado, y lo que es peor, bastante poco creíble. Y hace aparecer de nuevo al marido de Molly, con unas reflexiones que lo hacen parecer instigador de lo que ha ocurrido. Es un poco el desencadenador de los acontecimientos, que sale al inicio y al final.

La novela me ha gustado más que la de "Amor perdurable". La prosa de McEwan es buena, aunque tiende a enrollarse y a la reflexión gratuita (puf, sobre todo las fases de las creación de su sinfonía, todas esas alusiones musicales que los profanos no entendemos); algunos de los problemas morales planteados son interesantes, aunque no se les saca toda la punta que debería; es interesante también eso de la amistad que empieza a degradarse al ponerse en evidencia las contradicciones de pensamiento y acción... 

Sin embargo, el final resulta... un poco forzado y extravagante, casi más orientado a conseguir la perfección formal de la obra que la verosimilitud. Es más como una fábula con moraleja que una historia realista. Tal vez esa sea la intención. En lo que no estoy de acuerdo con los críticos es en eso del "humor". Yo no se lo veo por ninguna parte. Quizás más bien la ironía de las situaciones, que no llega a hacer sonreír. Es un humor, si existe, tenue, soterrado y demasiado intelectual, anclado en la estructura de la novela y en sus intenciones.

En el año 1998 le dieron el premio Booker por esta obra.

McEwan presume de su libro

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viernes, 5 de agosto de 2005

Amor perdurable, de Ian McEwan

Amor perdurable
Enduring Love
Ian McEwan
Traductor: Benito Gómez Ibáñez
300 pp
Editorial Anagrama- Panorama de Narrativas
 


Argumento:

Un hombre contempla como otro se cae de un globo aerostático que poco antes habían intentado detener. Si siente culpable por haber soltado las cuerdas para no ser arrastrado, como hicieron el resto de rescatadores, menos el héroe que luego murió, tratando de salvar al niño que iba en la barquilla. Un tipo raro que pasaba por allí, y rezó por el difunto, Jed Parry, se enamora del protagonista e inicia una persecución delirante del mismo... En realidad, es un enfermo mental erotómano.

Comentario:

Una novela que ya desde las primeras páginas se intuye solemne, seria y ominosa, con ese aura de trascendencia que tienen las obras con pretensiones.

El protagonista, un científico metido a articulista de temas de Ciencia, ateo, hace continuas reflexiones sobre lo que le ha pasado sirviendose como apoyo de teorías darwinistas, sociobiológicas y de todo tipo. Resulta un poco pesado y obsesionado con la ciencia. Se supone que está definido así para hacer contraste con el otro personaje, el de Parry, que tiene dos pasiones, Dios y Joe, el periodista científico.

Parry está obsesionado con Joe. Le envía cartas larguísimas en las que le manifiesta no solo su amor sino también su convencimiento de que Joe solo se está haciendo de rogar, y le pide que sea valiente y no le haga sufrir. Es un poco cursi el chico. Hay al menos dos cartas del chiflado en la novela . Y lo peor es que luego hay otra de la novia del periodista, Clarissa, que tiene el mismo tono que la de Parry. Creo que McEwan no ha sabido definir dos voces narrativas distintas para su novela, que es por lo demás, sosa y plana.

La pasión de Parry y el acoso a que somete a Joe están contados de un modo que no emociona ni sorprende. El autor además, comete la imprudencia de tratar de engañar al lector con ciertas alusiones que podrían hacer pensar que Joe se está inventando todo (Clarissa no le cree, ve que la letra de las cartas del otro es similar a la suya, no oye los mensajes del contestador...). Si así fuera podría resultar incluso interesante, pero todo es bastante obvio. Además, introduce el asunto de su sentimiento de culpa por haber soltado las cuerdas del globo (lo cual propició la muerte de un tal Logan). Incluso va a visitar a la viuda, que está obsesionada con que su marido tenía una aventura con otra mujer, que vio todo y que no da la cara. Luego se descubre que no es así, aunque la subtrama no tiene interés y no se sabe muy bien a cuento de qué viene.

El argumento resulta un poco rocambolesco. Tanto que el autor, sabedor de lo poco creíble de la historia, incluye unos anexos al final donde explica el historial clínico del paciente afecto del síndrome de Clèrambault (erotomanía), además de una bibliografía con libros sobre el trastorno psiquiátrico. No es que la enfermedad no sea creíble,  es que está contada de un modo muy poco convincente, que llega al colmo cuando tratan de atentar contra la vida de Joe unos asesinos a sueldo contratados por Parry, y se equivocan y matan a otro.

En la contraportada, se hace mención a las críticas que ha recibido esta novela, y se dicen cosas como: "con una sutil ironía y su peculiar gusto por la comicidad más ominosa". En realidad, las situaciones son cómicas, pero están contadas como si no lo fueran, lo cual hace que el humor no se vea por ningún sitio. Quizás si Tom Sharpe hubiera tomado este argumento hubiera hecho algo más vivo y con más gracia. También dice la contraportada: "una historia llena de suspense contada con inteligencia y vigor". Bueno, bueno... Suspense yo no he visto ninguno. Parry estaba loco y se sabía desde el principio. Las escenas dramáticas del final no destacan.

Las intervenciones de Parry, centradas en el "amor" que siente por Joe, son repetitivas, ya que siempre le dice lo mismo. Ahí si podría haberse sacado partido desde el punto de vista humorístico, pero McEwan pasa de todo.

También se narra la degradación de la relación entre Clarissa y Joe, que podría ser más interesante.
Un final con tintes algo peliculeros remata una novela que es la versión literaria e "inglesa" (en toda la extensión de la palabra) de la Atracción Fatal cinematográfica de Adrian Line, solo que más aburrida y sin morbo, claro.

La prosa es buena, solemne, seria y plagada de toques culturales (alusiones a Keats, Wordsworth y otros poetas)

Al parecer, hay versión cinematográfica de la novela...


La película:

Amor perdurable


Joe y Clarissa de picnic


Algunas obras del autor:


Primer amor, últimos ritos (First Love, Last Rites, traducción de Antonio Escohotado). Barcelona: Editorial Anagrama, 1989

Entre las sábanas (In Between the Sheets). Barcelona: Editorial Anagrama, 2000

El inocente (The Innocent, traducción de Maribel De Juan). Barcelona: Editorial Anagrama, 1991 .

Los perros negros (Black Dogs, traducción de Maribel De Juan). Barcelona: Editorial Anagrama, 1993

Niños en el tiempo (The Child in Time, traducción de Javier Fernández de Castro). Barcelona: Editorial Anagrama, 1999 

En las nubes (traducción de Juan Gabriel López Guix). Barcelona: Destino, 1995

El jardín de cemento (traducción de Antonio-Prometeo Moya). Barcelona: Tusquets, 1982 .

Amsterdam (traducción de Jesús Zulaika). Barcelona: Destino, 1999

Amor perdurable (Enduring Love, traducción de Benito Gómez Ibáñez). Barcelona: Editorial Anagrama, 1998

El placer del viajero (The Comfort of Strangers, traducción de Benito Gómez Ibáñez). Barcelona: Editorial Anagrama, 1982

Expiación (Atonement, traducción de Jaime Zulaika). Barcelona: Editorial Anagrama, 2002

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