viernes, 11 de noviembre de 2011

Fue un beso tonto, de Megan Maxwell


 
Editorial: Versátil, 2010
394 páginas
18,50 €

Argumento:

Las inspectoras Olga Ramos y Clara Viñuelas conocen a dos atractivos médicos de origen escocés, Alexandro O'Connors y Oscar Butler durante un operativo policial en la Sala Joy Eslava. Más tarde se vuelven a encontrar...

Comentario (con SPOILERS):

Una novela se puede leer fijándose en varios factores, entre ellos los que valoran la evolución de la historia: desarrollo, emoción, credibilidad, el mensaje si lo hubiere o los aspectos formales: erratas etc...

En cuanto a estos últimos, en «Fue un beso tonto» se percibe una falta de revisión del texto que puede obstaculizar la lectura, como el uso excesivo, e innecesario, de varias coletillas: «rápido», «rapidez» y «rápidamente», que la mayor parte de las veces no vienen a cuento, o la extraña estructura de muchas frases, desordenadas hasta el punto que en ocasiones hay que leerlas varias veces para entender lo que quieren decir.

Otra cosa que llama la atención es la utilización continuada de palabras y expresiones «vulgares», que aumentan en la última parte de la historia, cuando las policías entran en contacto con la familia O'Connors y se establecen varias peleas dialécticas entre los personajes, sobre todo a partir del capítulo 48), algo que quizá es cuestión de preferencias, aunque se conseguiría un efecto más creíble sin tanta sobrecarga, que muchas veces suena excesiva y exagerada.

También hay varias alusiones y «homenajes» a programas de TV como «Anatomía de Grey» (los apodos de doctor Pichón y doctor Agobio) o la española «Los hombres de Paco» (Olga y Clara bautizan a sus vibradores «Lucas Fernández» y «Montoya»), o referencias a la crónica social de hace algunos años (la amiga de Pepa, Maruja, elige quedarse con «Dinio» entre todos los cachorros de la perra «Dolores», en el capítulo 50, página 325, Clara dice «Aquí hay más tomate que en Telecinco»...) que podrían quedar obsoletas en poco tiempo.

La creación de personajes profundiza sobre todo en la pareja principal, Olga y Alex, siendo Clara y Oscar, por sus similitudes con ellos, copias un tanto insustanciales de sus personalidades. La policía se muestra como una mujer independiente, decidida y profesional, más partidaria de las relaciones ocasionales que de las serias, mientras que él médico es un hombre serio y responsable, preparado para casarse (por segunda vez) y tener hijos.

Entre los personajes secundarios, todos con un rol concreto, útil a la historia, resaltan la abuela Pepa, una septuagenaria que lo mismo sale con hombres que cuida a la nieta y la biznieta, y su vecina y amiga Maruja, quienes protagonizan escenas y diálogos divertidos, ingeniosos y tiernos, cuya caracterización va más allá de las coletillas que usan al hablar («hermosa» la primera y «oy oy oy» la segunda).

La historia, dividida en capítulos cortos de diversa extensión, se centra, como es lógico en el género, en la resolución de la trama romántica, con lo que los pasajes dedicados a los operativos en los que participan las dos amigas se reducen comprensiblemente a varias escenas de acción, aunque hay momentos (toda la parte relacionada con Eva y James y su torpe resolución en la que se echa de menos un micrófono oculto, testigos visuales o algo similar) que puede resultar decepcionante.

Es de resaltar la fluidez con la que avanza la historia. Si bien al principio, tras una breve toma de contacto, parece que los protagonistas masculinos quedan apartados mientras se centra el protagonismo en la vida familiar de Olga (la entrada en escena de la abuela marca el comienzo del tono de humor ingenioso), más tarde se ve la utilidad de estos capítulos, desde la relación de Olga con Pepa hasta lo de la prima Susi y la pequeña Luna, «Dolores» y sus cachorros, encuentros de las policías con otros personajes (la familia de Alex: Perla, Eva, Lidia, el abuelo Walter) o los compañeros de trabajo (Márquez: el ex de Olga, Patricia: la nueva, Juan etc...)

Hay varias cosas interesantes, por ejemplo el tono de credibilidad que tiene casi todo lo que ocurre a los protagonistas (con excepciones: Sabrina convertida en una villana de telenovela, el brusco cambio de Perla hacia Olga, la cantidad de emparejamientos del epílogo...), conflictos normales y comprensibles que dificultan su relación (ella quiere ser libre y mantener su trabajo, Luna, la madre y la ex de Alex, la diferencia de personalidades y clases sociales, varios equívocos).

También es apreciable cierta complejidad en la evolución y profundidad en las personalidades de los protagonistas, lo que, junto a una cuidada planificación que se percibe en pequeños detalles (la autora no se saca nada de la manga, todo ha sido justificado antes, aunque pudieran parecer escenas accesorias), enriquece la historia que se relata y la dota de interés, destacando detalles como la confianza de Alex en Olga cuando su familia cuestiona a la joven o el relato de las cosas, relacionadas con ella, que ha hecho él durante su separación ( ver «Posdata: te quiero» tres veces, visitar a los pingüinos del Faunia, hacerse un tatuaje como el de Robbie Williams y ver el vídeo en el que canta «Something Stupid» con Nicole Kidman etc...)

En resumen, una novela que, pese a sus errores formales, está bien planificada y estructurada, tiene una evolución creíble, sentido del humor y resulta una lectura entretenida.


Enlaces relacionados:

  

*** T ***



Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Carne Muerta, de David Mateo

Carne Muerta
David Mateo
433 páginas
Editorial Dolmen (Serie Z)



Argumento

Debido a un fulminante virus llamado Tifoidea todos los hombres de la tierra mueren. Pero al tercer día resucitan convertidos en muertos vivientes sin cerebro. Las superviventes tendrán que buscarse la vida...


Comentario


Esta obra es la tercera que leo de temática zombi, que ahora está tan de moda, aunque, por el estilo y el argumento, tampoco diría que es tan "de zombis". Estos aparecen, es cierto, pero digamos que su actividad es más bien secundaria en relación con lo que ocurre en el libro.

Si tuviera que calificarlo de algún modo o encuadrarlo en algún género concreto me resultaría un poco difícil: diría que si bien empieza siguiendo la clásica pauta de este tipo de novelas (un incidente o pandemia que provoca la mortandad y posterior resurrección de miles de personas como muertos vivientes putrefactos, etc), luego la trama deriva hacia la aventura bélica, la trama de misterio o thriller (al final) e incluso hacia la fantasía y la Ciencia Ficción.

Precisamente es esta amalgama de géneros, que no tiene por qué ser mala en sí, lo que me ha desconcertado y desenganchado varias veces de la novela. También la estructura elegida por el autor, con varios personajes femeninos en lugares diferentes sin conexión, y los episodios narrados, a veces como relatos dentro del relato principal.

Es decir, me ha parecido que aunque la trama tiene la unidad argumental de la pandemia y resurrección de los muertos varones, en realidad, cada capítulo es como una "estampa" o relato dentro de ese marco. Imagino que finalmente estas historias que parecen desconectadas se unirán en una segunda parte (el libro termina con un "continuará..."), algo que francamente no me gusta nada, porque cuando leo una obra prefiero que sea autoconclusiva. Ya me parece que sobran páginas en esta, como para considerar que necesite aún más para desarrollarse todo lo que quedó pendiente, que es bastante, por no decir todo.

El autor ha mejorado abismalmente en cuando a prosa y recursos narrativos respecto a los anteriores libros que leí de él (Nicho de Reyes, etc). Se nota que conoce las técnicas. Introduce variadas referencias y datos documentales de forma adecuada. Es muy descriptivo, y al tiempo le fluyen los diálogos con naturalidad y bastante coherencia en relación a los personajes que hablan, que están en general bien caracterizados, y algunos de ellos, analizados con cierta profundidad (María, la monja, por ejemplo: para mi gusto es el personaje mejor descrito y el único normal de la historia). Hay descripciones potentes de lugares y de hechos, y pequeñas reflexiones sobre el mundo apocalíptico, que sin embargo, no llegan a dotar a la novela de un "mensaje" claro. Eso sí, el autor, para mi gusto, se regodea en exceso con algunas escenas, y no me refiero a que ponga mucha sangre y gore, sino a que estas escenas, en especial de acción, se alargan. Por ejemplo, hay una pelea entre una mujer soldado y un involucionado en una jaula que dura varias páginas, y tampoco parece que tal exceso se justifique por la relevancia de lo que nos narra. Así hay varias partes en la novela. Sobre todo al final, esa abundancia de descripciones de acción y batallas me han hecho bastante farragosa la lectura. A mí ese tipo de escenas me parecen un poco de relleno, pues no hacen avanzar la trama ni producen giros argumentales.

Otra cosa que no me ha gustado y que en mi opiníón hace bajar a la novela muchos enteros es la falta de verosimilitud tanto del argumento como de las actitudes de la mayor parte de los personajes. De acuerdo, en una novela de zombis, suspendemos la incredulidad. Damos por hecho que ha ocurrido este suceso en este mundo y nos lo creemos. Pero lo que ya no me creo es que en un escenario así (o en cualquier otro escenario) las mujeres se comporten como en este libro. Porque  prácticamente todas las que aparecen son o asesinas o hiperviolentas o psicópatas o locas o líderes de sectas apocalípticas. Y bueno, puedo aceptar que haya una secta dirigida por una loca que haga rituales cuasivampíricos y tenga verborrea de predicadora del Apocalipsis pero que haya tres, casi iguales, pues eso ya me resulta bastante difícil de asimilar (sobre todo porque uno de los personajes en su periplo se encuentra con ¡dos de ellas!), así como las cosas que hacen. Supongo que el "mensaje" de la novela es que las mujeres son tan violentas como los hombres, pero esa premisa es falsa, ya que la realidad demuestra que no es así, y también la ciencia. Una sociedad solo de mujeres no sería como se nos cuenta en esta obra, porque las mujeres, está demostrado, son más colaboradoras y  menos jerárquicas que los hombres, también menos agresivas. Y  ni siquiera algo tan fuerte como lo que pasa en esta novela sería capaz de cambiar lo que es por naturaleza. Además, contribuye a la sensación de irrealidad el que sucedan cambios tan radicales en un periodo de tiempo cortísimo. Surgen sectas dirigidas por mujeres que parecen la Condesa Bathory, se organiza el gobierno  y la milicia, surgen rebeldes guerrilleras en pocas semanas... pues no, no me lo creo.

Dando por hecho que la resurrección zombi es un asunto provocado por algo científico, un virus, también me chirría la irrupción de elementos que parecen fantásticos, como mujeres con lo que parecen poderes mágicos. Y una vez más, la secta de la demente del pueblo de Doña Lambra, que me ha resultado con diferencia lo más increible de todo, y donde el autor se detiene extrañamente, dándole una importancia que no encuentro justificada en el argumento global de la obra.

Siempre me han atraído las historias sobre sociedades diferentes de la nuestra, y en especial,  las especulaciones sobre cómo serían sociedades únicamente femeninas, por eso creo que esta obra está muy desaprovechada en este terreno, y no capta ni plasma, siempre a mi modo de entender, la psicología femenina ni en el comportamiento de cada personaje ni en la dinámica global del grupo (por decirlo de una forma resumida, estas mujeres actúan como hombres). Podría pensarse que el hecho de que el "enemigo" sea un prototipo de varón brutal, sin cerebro y puramente violento entraña un cierto simbolismo de las relaciones entre sexos (así como el hecho de que varias de las protagonistas tengan un historial de maltrato y abuso por parte de hombres), pero a mí me parece un aspecto poco desarrollado y quizás demasiado simplista y obvio en su planteamiento.

Como anécdota, hay algunas erratas en el libro ("envestirla" en lugar de "embestirla"), y sobre todo un pequeño lapsus cuando se dice que una mujer entró en rigor mortis cuando un zombi le arrancó la cabeza (el rigor mortis acontece varias horas tras la muerte, no en el momento).

En resumen, una obra formalmente aceptable y con diversos puntos positivos en cuanto a redacción e imaginación pero que para mi gusto no resulta muy creíble, y además tiene el hándicap de ser una "primera parte" y por lo tanto no remata las tramas, un tanto dispersas y en algunos casos hasta desmadradas y exageradas. 

sábado, 29 de octubre de 2011

Tempus Fugit (Ladrones de almas), de Javier Ruescas

Tempus Fugit
Javier Ruescas
Editorial Alfaguara
296 páginas


Argumento:

Un chico del pasado se cuela en un mundo del futuro a través de una grieta temporal. Allí conoce a Hanna, una chica que trata de averiguar cosas sobre su propio pasado y el de sus padres, en el marco de una ciudad gobernada por los fabricantes de teletransportadores Tempus Fugit.


Comentario:

Dentro de que se trata de una novela juvenil, la historia no está mal y el desarrollo de la misma revela un oficio que ya lo quisieran muchos autores "adultos" o de libros para "adultos". Eso sí, es bastante sencilla.

La acción empieza desde la primera página; luego, en cada capítulo, se da una información nueva, bien introducida en la trama, ya sea sobre los personajes y su circunstancia vital, ya sea sobre el mundo distópico donde transcurre la aventura. Esto revela que el autor apunta maneras literarias y que la obra, pese a su aparente sencillez, está trabajada en su estructura. No hay prácticamente nada de relleno. En cada capítulo se añaden también elementos de intriga que suscitan el interés del lector, y revelaciones en algunos casos previsibles. Las descripciones de personajes son leves pero al menos se aprecia cierta evolución y cuestionamiento.

Tal vez como pega se le podría poner una cierta ingenuidad en la descripción del mundo (poco creíble) y sobre todo de su tecnología, que se inclina más hacia lo fantástico (no es ciencia ficción en sentido estricto). Las cuestiones técnicas, por ejemplo, no están bien explicadas, y tampoco he entendido muy bien la diferencia entre esencias y futuros (conceptos muy importantes en el desarrollo de la historia), ni la forma en que estas se pueden utilizar. Sin embargo, dentro de lo que es, una obra para jóvenes, la veo bastante aceptable.

La prosa es funcional, ágil y correcta, los capítulos son cortos y la aventura una historia clásica de distopía con gente que se cuestiona cosas y trata de hacer que se sepa la verdad que subyace al sistema. De acuerdo, no es muy novedoso (me ha recordado a varias películas como La fuga de Logan, Blade Runner, La Isla...), pero al menos no está mal escrito, y tiene varios puntos positivos (dosificación de información, captación de interés con revelaciones, etc).

Algunos personajes, sin embargo, parecen no tener mucha importancia en la trama, como el joven del pasado, que es prescindible, así como su historia. El final es algo peliculero y naïf pero resuelve las cuestiones planteadas. Se agradece que no haya historia de amor (o mejor dicho que no se incida en ella), ya que podría haber quedado bastante forzado y hubiera distraido del tema principal. Personalmente, no me gusta que casi TODOS los personajes del relato sean jóvenes o incluso adolescentes (porque no parece creíble que sean tan expertos en sus oficios a esas edades), aunque entiendo que al ser novela juvenil tal vez esto ayude a la identificación de los lectores con los protagonistas.

Lo leí en unas tres horas. Ayuda el que prácticamente todo sean diálogos.

En resumen, una lectura juvenil digna, de argumento sencillo y clásico, con cierta ingenuidad en el tratamiento del tema, que aunque no satisfaría seguramente a los amantes de CF hard, sí que podría ser del gusto de muchos jóvenes en busca de aventuras futuristas con un trasfondo de rebeldía contra el sistema.

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

martes, 25 de octubre de 2011

El Jardín Olvidado, de Kate Morton



 El jardín olvidado
The Forgotten Garden
Kate Morton
Traductor: Carlos Schroeder
Editorial Suma de Letras
544 páginas


Argumento:

Tras la muerte de su abuela Nell, Cassandra viaja a Gran Bretaña para hacerse cargo del legado de esta, una cabaña en Cornualles. Años atrás, Nell estuvo allí en busca de sus orígenes, probablemente en el seno de la familia Mountrachet, a la cual pertenecía la autora de cuentos infantiles Eliza.

Comentario:

Se trata de una novela de gran éxito que podríamos encuadrar dentro del género de misterio pero con muchas salvedades y matices. En efecto, hay un misterio del pasado (sobre la filiación de una mujer) que otros personajes tratan de resolver, pero también hay algún aspecto romántico y como de imitación de novela dickensiana y victoriana. Por otro lado, el misterio es muy leve y fácilmente previsible, pese a las trampas que pone la autora para evitar que se descubra todo antes de tiempo.

La historia se narra en tercera persona, pero focalizada en tres personajes concretos, tres mujeres, en diferentes épocas (finales de la victoriana, los años setenta del siglo XX y la actualidad). Los tres tiempos se van intercalando de forma más o menos correcta, para ir revelando información poco a poco, aunque en realidad, poco hay que revelar. La historia del pasado más remoto es la más interesante, mientras que resultan casi prescindibles las de las otras dos épocas. Dos personajes investigando el mismo misterio en dos tiempos distintos parece algo excesivo y que no aporta gran cosa. Claro que la historia de Cassandra, la protagonista de la actualidad, que viaja a Inglaterra en pos de un legado de su abuela Nell (quien a su vez había viajado al mismo lugar en los años setenta en busca de sus orígenes), sirve para introducir un asunto amoroso positivo, en contrapartida con los negativos de las otras mujeres-protagonistas.

Lo más destacable de la obra es la excelente prosa que adorna una historia demasiado sencilla y casi diría que floja. Ciertamente, está bien escrita, con abundancia de descripciones y de introspecciones de los personajes, quizás algo tópicas, pero efectivas en la narración. Para mi gusto, la peor parte es la que recrea la infancia de Eliza, donde se reproducen todos los clichés de la novela del diecinueve y del folletín: huérfana recogida por tía malvada, maltrato, niños deshollinadores, ambientes sórdidos y pobres de los barrios bajos londinenses, niebla, etc, vamos, eso que se ha visto en tantos libros y películas (y que, para colmo, no parece que sirva mucho en la historia). Tampoco me ha interesado en exceso la historia de Nell y la de Cassandra, aunque comprendo que al menos una de ellas tiene que existir para ir en busca del misterio del pasado.

Pero por muy bien escrita que esté parece que sobran páginas por todas partes. Hay momentos en la novela donde se podría decir que no avanza la narración, como si se estancara en descripciones bonitas y poco más. Paradójicamente, también hay algunos pasajes donde se hace un buen uso de la elipis para contar largos periodos de tiempo. La autora utiliza el recurso de los cuentos de Eliza para narrar ciertas acciones de forma encubierta o metafórica. Hay bastantes referencias y alusiones a los cuentos de hadas, e incluso, la participación como "extra" de la escritora real Hogdson Burnett, autora de "El jardín secreto", cuyo título obviamente se homenajea en esta obra.

En cuanto al misterio, como ya dije antes, me resulta algo "sencillo". Si uno analiza bien la obra verá que en realidad pasan poquísimas cosas relevantes desde el punto de vista dramático o narrativo. También hay expectativas sobre personajes que no se cumplen, como el tío Linus, que es descrito como alguien que podría causar mucho daño a Eliza pero luego eso no se ve en la novela. De hecho, hay algunas contradicciones en el comportamiento de los personajes a este respecto. La tía Adeline le dice a su hija Rose que mantenga a Eliza alejada de Linus, pero luego tanto Adeline como Rose se van a un viaje a Nueva York, ¡dejándolos solos en la mansión...! También hay recursos tramposos y bastante ingenuos por parte de la autora para mantener la intriga, como por ejemplo la escena en la que William refiere a Cassandra haber visto a Eliza haciendo "algo" indecoroso en la cabaña con "una persona muy cercana", ¡pero Cassandra no le pregunta de quién se trataba!, o peor aún, el diario de recortes de Rose, donde se miente (¿miente uno en un diario personal?) para dar a entender al lector algo que no es. A veces parece que los personajes del presente encuentran "pistas" y adivinan hechos antiguos de forma muy casual o fácil.

Al final los hilos quedan más o menos trenzados, aunque para mi gusto el fatalista final (lo que le pasa a Eliza) es algo forzado.

La ambientación de época está bastante lograda, así como las descripciones de lugares, que consiguen transmitir la atmósfera adecuada para el relato,en especial, el carácter "romántico", en el sentido literario del término, del jardín olvidado. Sin embargo, para tratarse de un folletín parece bastante "contenido", y se echan en falta emociones más desgarradas y melodramáticas.

En resumen, una novela femenina (que nadie me odie por decir esto, pero es la verdad: escrita por una mujer, para mujeres, con protagonistas mujeres y un estilo sentimental) que profundiza en un secreto del pasado, narrada con buena pero prolija prosa, que promete más de lo que da y a mi me ha dejado un poco fría al final.

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

martes, 13 de septiembre de 2011

El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq

La carte et le territoire
Michel Houellebecq
Traducido por: Jaime Zulaika
Editorial Anagrama
378 páginas



Sinopsis

Jed Martin, un artista solitario, con escasa vida social y familiar (exceptuando una comida navideña con su padre enfermo de cáncer) alcanza el éxito fotografiando mapas Michelin. Para la redacción del catálogo de una de sus exposiciones contrata al famoso escritor francés Michel Houellebecq, al que va a visitar. Más adelante, un brutal asesinato conmociona a Jed...

Comentario (con spoilers):

La última novela de Michel Houellebecq es la ganadora del Premio Goncourt, uno de los más prestigiosos de Francia. El autor ya quedó finalista de este premio con una novela anterior, según recuerdo.

A mi modo de ver, y a pesar de que muchos comentarios se refieren a que es "puro Houellebecq", esta novela es algo diferente de las otras del autor. M. H. siempre se ha caracterizado por su carácter rompedor, por su expresión politícamente incorrecta de temas que suelen levantar ampollas, como por ejemplo, la xenofobia o islamofobia en este caso. Ha sido acusado de misántropo, de misógino, de racista... vamos, de todo lo peor que se le puede llamar a una persona pública en estos tiempos. En "Ampliación del campo de batalla" exponía un curioso vínculo entre el capitalismo y el sexo, bastante brutal, leit motiv que repite en otras de sus novelas. En "Plataforma", por ejemplo el tema de la obsesión sexual ocupaba el centro de la novela, y en cierto modo también en "Las partículas elementales", la que, para mí, es su mejor obra hasta la fecha. Sin embargo, la forma de tratar el sexo en MH es casi biológica, en el sentido de que lo analiza como si fuera un etólogo, vinculándolo a otro de sus temas recurrentes: la inmortalidad.

En "El Mapa y el Territorio", no hay nada en absoluto de sexo (hay una escena ¡en elipsis!), lo cual me ha sorprendido, dado que a veces daba la impresión de que este autor se apoyaba en el sexo y la provocación xenófoba para vender. Con esta novela ha demostrado que puede escribir bien sin recurrir a eso, una forma de tapar la boca a mucha gente. Creo que es una buena señal que prescinda de esos aspectos digamos más "comerciales" y aun así siga interesando.

Lo que más me ha llamado la atención de esta obra es el soterrado sentido del humor que utiliza Houellebecq, y que se manifiesta en ironías, los títulos de los cuadros que pinta Jed Martin, protagonista de la obra (donde se pone de manifiesto una crítica al mundo del arte y el negocio que se mueve en torno a él, pero enfocado como metáfora del capitalismo), y sobre todo en el hecho de que uno de los personajes principales sea el propio Michel Houellebecq, del que tenemos un retrato bastante demoledor: es un misántropo que vive alejado del mundo, en una casa en el campo, es depresivo, solitario, está de vuelta de todo... Vamos, que Michel se despacha a gusto contra sí mismo, lo cual es una muestra de autoironía. También aparecen otros personajes reales como el escritor Beigbeder, o gente del mundo cultural francés que desconozco (presentadores de televisión, por ejemplo).

La estructura de la novela es muy curiosa. Está dividida en un prólogo, tres partes y un largo epílogo, que casi es otra parte. En la primera, intercalado con el acontecer del relato, se nos hace una descripción de la vida de Jed Martin y su formación académica, sus escasos amores, etc. Me ha recordado por la forma de redacción, salvando las distancias, a un bildungsroman clásico, a un relato de formación como los del siglo XIX, solo que mucho más resumido, claro. En la segunda se nos narra la exposición y contacto del personaje principal con Houellebecq. Lo realmente impactante ocurre en la tercera parte, y aunque sea un spoiler, me resisto a no comentarlo. Cuando pensábamos que la novela sería una serie de disquisiciones filosóficas sobre el arte, el capitalismo, los empresarios etc, de pronto ocurre un crimen, el asesinato del propio Michel Houellebecq y su perro, que te deja estupefacta. El autor no escatima detalles acerca de la descripción del escenario del crimen y del estado del cadáver, decapitado y cortado en trocitos. Es inevitable sonreir mientras lees lo que el autor se ha hecho a sí mismo en la ficción, así como las disposiciones relativas a su funeral y entierro, y sobre todo la conversión al catolicismo (sorprende en una persona a priori tan nihilista, el tono más bien amable, lindante a veces con la compasión, con el que habla de la iglesia, los curas, etc). En esta parte la historia se centra en la investigación criminal (relacionada con el cuadro que Jed le pintó a Houellebecq) y el foco se traslada a uno de los policías que llevan esta, que naturalmente, también filosofa, en este caso sobre el sexo, pero de esa forma impersonal típica del autor. Aquí nos damos cuenta de que el tema de la novela es de nuevo el deseo de inmortalidad del hombre, el sexo como fuente de problemas y con origen, a fin de cuentas, de la mortalidad. El papel del padre de Jed también se vincula con el mismo tema, ya que padece un cáncer terminal, y al final, recurre a la eutanasia, a la cual parece el autor criticar también. Hay un extraño y descacharrante episodio en la clínica donde se ha aplicado esta que resulta muy llamativo en el tono general de la novela.

Otro de los temas de la obra es la patria de MH, la pérdida de sus valores culturales, y una reivindicación de lo propio (que yo creo que se manifiesta en la descripción bastante detallada de la gastronomía, los vinos, etc), además de la crítica a la "turistificación" de las zonas rurales con esos pueblos donde no vive nadie y que son como decorados perfectos.

La prosa es muy buena, como es normal en el autor, y con cierta semejanza a la de novelas de hechura clásica (casi decimonónica). Está más comedido de lo habitual en cuanto a lo punzante o ácido. Se centra más en lo filosófico. Esto hace que la novela parezca tener un ritmo algo plano (hasta el crimen anteriormente descrito). Es una novela plácida, sin grandes altibajos, y que quizás al tocar temas diversos desprende un cierto aroma de indefinición o de dispersión. El tono distante además lo logra el autor con una técnica que ya utilizaba en "Las partículas elementales", el de narrar la historia desde el futuro, como si todo eso ya hubiera pasado hace mucho mucho tiempo. De hecho, a veces hay alusiones a Jed Martin como un gran artista del pasado, como si quien contara fuera un historiador del arte recordándolo. La impersonalidad se hace más patente hacia el final, cuando se cuentan los últimos años de Jed Martin y sus últimos trabajos de fotografías donde el ser humano se diluye en el paisaje, y como dice el autor, la vegetación lo cubre todo... Un pasaje metafórico sobre el fin de la humanidad en la naturaleza que me ha recordado aquellas famosas páginas de "Al Faro" de Virgina Woolf, donde se describía la degradación de la casa, una vez que han muerto varios de los protagonistas (algunos jóvenes) que aparecían al principio, dejándote un regusto de desolación...
En resumen, una obra notable, pero inferior a "Las partículas elementales", con cierta dispersión y algo menos mordiente de lo habitual en M.H.