lunes, 14 de junio de 2021

En plena noche, de Mikel Santiago

Editorial: Ediciones B, 2021
670 páginas
21,90 €
Ebook: 7,99 €

Argumento:

Diego regresa a su pueblo tras el fallecimiento de un amigo en un extraño incendio. Pronto empieza a sospechar que pueda estar relacionado con una desaparición sucedida veinte años atrás, y empieza a investigar.

Comentario:

En plena noche se desarrolla en la localidad ficticia de Illumbe, escenario de El mentiroso, con la que tiene un levísimo hilo conductor (se nombra a un par de personajes y cierto libro), siendo esta mejor que la anterior en todos los aspectos, incluso en la creación de un narrador en primera persona y amnésico, algo que, junto a la música, parece estar convirtiéndose en habitual
en la obra de su autor. 

Aunque el protagonista es el personaje más trabajado, los demás están dotados de las suficientes características para hacerlos distinguibles entre sí, desde los componentes de la banda de juventud de Diego, a su representante, o quienes vivían en el pueblo cuando desapareció Lorea (quizá la menos desarrollada, la más anodina, al punto de parecer una mera excusa para desarrollar los otros temas) y, por tanto, posibles sospechosos, o intereses románticos.

Algo no muy habitual en el género, o en las anteriores novelas del autor, es la posibilidad de ser leída a diferentes niveles, no siendo el misterio la única trama, ni la más importante, entrelazada con otras más “profundas y complejas”, que van desde las consecuencias de haber formado parte de un  misterio, aún sin resolver, el sentimiento de culpa por triunfar a costa de “sacrificar” a otras personas, la búsqueda de redención, el precio pagado por cumplir los sueños de juventud, una visión romántica e idealizada de la creación musical… 

Quizá sea este el aspecto en el que mejor funciona En plena noche, creando una estructura circular, una vuelta al comienzo en la que se plantean para Diego situaciones similares a las de entonces en varios aspectos, a las que se enfrenta de distinta manera y con diferentes consecuencias.

En cuanto al misterio, destacar la evolución del autor en cuanto a dotar de “credibilidad” el comportamiento de su protagonista, respecto a, por ejemplo, El mentiroso, con intervención policial incluida, bien justificada y utilizada.  

Por lo demás, la historia no aporta nada nuevo al género, ni en forma (personajes que van de un lado a otro hablando con otros, algún giro, sospechosos aparentes que no lo son, flashbacks sin mucho que aportar) ni en fondo (las motivaciones del culpable para lo que hace son tan tópicas como poco convincentes, y hasta decepcionantes, en lo que parece un afán, muy habitual, de buscar giros sorprendentes), dando como resultado un final un tanto precipitado y anticlimático a lo sucedido.

Ciertos detalles, como en la ambientación, en cuanto a descripción de lugares, quizá con la intención de hacer de Illumbe un personaje más, algunas conversaciones que se hacen largas y dispersas, artículos que aparecen en distintos medios sin otra finalidad aparente que romper la monotonía narrativa, los flashbacks, que funcionan mejor para mostrar la relación entre los personajes que para contribuir a la investigación, o el desenlace, lastran en parte la obra, restándole agilidad y fluidez, acusando en varios tramos el exceso de páginas.

En resumen, En plena noche es una novela bien redactada, que se puede leer a distintos niveles, con un misterio sencillo y previsible correctamente desarrollado, que se hace larga, muy entretenida, quizá la mejor obra de su autor, hasta el momento.


Otras novelas del autor reseñadas en este blog:



***T***

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lunes, 7 de junio de 2021

Lux, de Mario Cuenca Sandoval

Lux
Mario Cuenca Sandoval
Seix Barral (Biblioteca Breve)
368 páginas


Argumento:

Cuando el partido de ultraderecha Lux cae del poder, un hombre escribe a la madre de una de las víctimas del mismo varias cartas contándole la verdad de lo sucedido con su hijo.


Comentario:

Novela de argumento a priori interesante (contar la deriva de un país hacia opciones de voto radicales), frustra todas las expectativas por dos razones principales.

La primera, y más llamativa, es la absoluta parcialidad del relato, en el que el lector, nada más ponerse a leer, ya adivina no solo el mensaje y el resultado de los acontecimientos, sino también entrevé, o más bien ve claramente, los tópicos asociados a los grupos de determinado espectro político.

La segunda, la forma. Escrito a modo de cartas dirigidas a la madre de una de las víctimas de esta nueva sociedad distópica, el relato peca del defecto de la falta de progresión y de la repetitividad. El narrador de las cartas piensa por nosotros. Describe los acontecimientos desde un punto de vista que parece defender muchos de los aspectos de la actuación del partido radical, pero que cualquier lector avezado enseguida descubre se trata de una narración irónica que entra de lleno en el cliché, el esperpento y lo grotesco. 

Teniendo en cuenta sobre todo la segunda razón, la historia se hace muy ardua de leer, al no estar estructurada en escenas dramatizadas, sino en reflexiones reiterativas y poco más, cuando encima, tienes la completa seguridad de que va a terminar como termina, no dejando espacio para la imaginación o para la sorpresa.

Resulta un poco irritante que no haya contrapesos ideológicos en la obra para crear un texto más impactante que el propio lector tenga que juzgar, sin que se le indique cuál es el bando de los buenos y cuál el de los malos. Obviamente, todo partido o estado que ejerza violencia o totalitarismo contra sus ciudadanos es malo per se, pero siempre queda mucho mejor que haya personajes convincentes que nos pongan frente a frente ante esas ideologías. Hoy en día parece ser que no está bien visto que sean las personas las que valoren los hechos por sí mismas. Es decir, hoy en día todo es propaganda.

Para colmo de males, el apego del narrador a la actualidad acentúa esa sensación propagandística. Cualquier persona española que lea esta obra sabe que Lux es el partido Vox, y que Aliaga es Abascal, o eso es lo que se pretende mostrar. El autor no ha sabido extraer la esencia de los partidos de esta ideología para componer un motivo universal, una verdadera novela distópica de la que el lector extraiga las conclusiones, como si hace, por ejemplo, El cuento de la criada, a la que, para mayor inri, parece "homenajear" en el desenlace. Naturalmente, a años luz de la obra citada.

Por otro lado, abundan las digresiones poéticas que no solo no aportan nada a la trama, sino que a mí, en particular, me incitan a saltar esos párrafos. Entiendo que es una forma de alargar una novela que por historia no da más de sí.

En resumen, una obra que prometía por temática, pero que se queda cortísima en sus pretensiones y que además, resulta un poco aburrida por la falta de argumento claro.


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lunes, 31 de mayo de 2021

Las niñas que soñaban con ser vistas, de Pablo Rivero

Editorial: Suma, 2021
390 páginas
19,90 €
Ebook; 8,99 €

Argumento:

Mientras acude a un evento de empresa, Pablo se obsesiona con la desaparición de una adolescente.

Comentario:

Se supone que una novela de misterio ha de tener eso: giros, sorpresas, revelaciones inesperadas… Quizá por eso llama la atención que tanto en la sinopsis, como en las entrevistas al autor, e incluso en la obra, que empieza con una frase que hace anticipar alguna de las supuestas sorpresas, parezca no tenerse muy en cuenta.

Alguien que haya leído unas cuantas historias del género, y lo haya hecho de forma activa, intentando adelantarse tanto al autor como a su protagonista en la resolución de las tramas, no tendrá mucha dificultad en deducir casi todo lo que pasa (cuando se intenta sorprender a costa de perder la “credibilidad” es imposible adivinarlo todo), sobre todo según transcurre la narración, centrada en un personaje principal y, casi, en un solo escenario principal.

En Las niñas que soñaban con ser vistas, es de imaginar que de forma involuntaria, la forma en la que el autor cuenta lo que sucede, las situaciones en las que insiste repetidamente, logran eliminar buena parte del factor sorpresa. Lo que pasa durante el evento para celebrar el aniversario de la agencia para la que trabaja Pablo es significativo, desde la insistencia en que haga algo a su situación posterior. 

En cuanto a los personajes, aunque la obra está escrita en tercera persona, al único que se “conoce” es al protagonista, mientras que al resto (Lisi, Elvira, Ángel, Urdanegui, Jaime…) se les muestra a través de sus impresiones. Lo “malo” es que Pablo no cae demasiado bien: desde el principio se muestra egoísta, egocéntrico, capaz de ocultar y mentir cuando le conviene, autoindulgente…

La novela se hace larga. Más allá de la pormenorizada descripción de la Torre Iberdrola o la historia de la creación de Mamá, la enorme araña situada junto al Guggenheim, y la obsesión de Pablo por ella, que podría considerarse como parte de la ambientación, es la reiteración de situaciones similares, que parecen indicar hacia qué y quiénes dirigir las sospechas, más allá de las apariencias, lo que alarga en exceso la historia.

Por otro lado, pese a titularse Las niñas que soñaban con ser vistas, da la impresión de que Laura García Hernández, la adolescente que desaparece al principio de la obra, es un recurso para hablar de otras cosas, relacionadas con el poder, la crueldad humana o la personalidad y psicología de Pablo. Incluso la resolución de su caso resulta poco satisfactoria, tras un gesto tan espectacular como absurdo por parte del protagonista que en realidad no soluciona, ni cambia, nada. 

La serie de “sorpresas” finales (absurdas en su escasa credibilidad, el clásico intento de que no se pueda adivinar lo que va a pasar que tanto gusta a algunas personas), confesión pormenorizada incluida, la decisión de Pablo y la última escena, que sugiere un final abierto, en algunos aspectos, que puede resultar desalentador, no contribuyen a mejorar lo leído hasta entonces.

Mencionar la breve referencia a Jon Márquez y su serie Killing neighbors, de la anterior obra del autor, Penitencia, con la que tiene en común protagonistas con quienes resulta difícil empatizar, que tardan en arrancar”, escenas desagradables (que no aportan otra cosa que producir rechazo a modo de recurso facilón)  y repetitivas, previsibilidad... También hay alguna mención a la primera novela, No volveré a tener miedo, de la que, quizá, revela demasiado...

En resumen, Las niñas que soñaban con ser vistas es una novela correctamente redactada, a ratos repetitiva y demasiado obvia, excesivamente larga, que resulta menos sorprendente de lo que pretende, y no acaba de convencer en la forma en la que comunica lo que se supone que es el mensaje que pretende transmitir.


***T***

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lunes, 17 de mayo de 2021

Klara y el sol, de Kazuo Ishiguro

Klara y el sol
Klara and the sun
Kazuo Ishiguro
Traductor: Mauricio Bach
Editorial Anagrama
384 páginas


Argumento

Klara es un robot de acompañamiento que espera en la tienda ser comprado. Cuando esto sucede, pasa a ser la Amiga cibernética de Josie, una niña de catorce años, enferma. Klara hará todo lo posible para tratar de curar a su compañera.

Comentario

Esperaba un poco más de esta novela. Ni en cuanto a prosa o planteamiento me parece nada del otro mundo, al menos en sus primeras partes. Son necesarias un montón de páginas para que empiece a pasar algo, siendo las escenas de Klara en la tienda con los otros robots muy largas y detalladas.

El concepto de robots androides como compañeros del ser humano no es novedosa, así como tampoco la de los robots en sí, pero el autor los utiliza en este caso para contraponerlo a la esencia humana.

En el mundo descrito en la novela, algunos niños, se supone que ricos, son mejorados para que tengan altas capacidades. Aquellos que no lo son, tienen escasas opciones en la vida, a no ser que logren una recomendación para entrar en alguna de las pocas universidades que aún los admiten. También se observa que muchos trabajadores de alto nivel han sido sustituidos por inteligencias artificiales. Curiosamente, en este mundo tan avanzado tecnológicamente, aún hay enfermedades incurables, aunque nunca queda claro qué tiene en realidad la niña de la novela ni tampoco qué tenía su hermana, ya fallecida parece ser que de lo mismo. 

Los personajes mantienen debates continuos sobre la necesidad o no de mejorar a la gente o las consecuencias morales de tomar la decisión de no haber mejorado a sus hijos en su momento, así como la posibilidad de transformación de las personas en entes cibernéticos que pueden trascender la muerte, al estilo del más delirante transhumanismo. Por desgracia para nosotros, personas que nos ha tocado vivir esta época, esto ya no es ciencia ficción, sino algo a la vuelta de la esquina, así como también la tiranía futura de la IA, que mandará al garete millones de empleos y trabajadores humanos, incluso muy cualificados. 

Pero incluso los robots se pasan de moda y quedan obsoletos, como se observa en las escenas finales. Quizás sea una metáfora de la propia obsolescencia humana que planean los que nos quieren "mejorar".

La novela está narrada con una prosa aséptica y sencilla, en primera persona, desde los ojos de Klara, lo cual aporta una visión curiosa de los seres humanos y del mundo. Resulta chocante que incluso un cerebro robótico desarrolle a lo largo de la novela ideas y asociaciones lindantes con el pensamiento mágico, como las cosas que piensa acerca del sol y su capacidad de curación. 

Se da a entender que estos robots funcionan con energía solar, o eso me ha parecido a mí. Pero hay escenas en las que Klara tiene auténticas epifanías o revelaciones similares a contactos con lo divino. En ciertos aspectos, el robot se nos muestra muy humano, por ejemplo, en su capacidad de sacrificio a costa de sí mismo. 

Extraña novela que plantea dilemas y situaciones para el futuro próximo, un tanto controvertidos, escrita con un ritmo algo irregular. Cuando parece que te lleva a alguna intriga, vuelve  a estancarse. No es una obra para leer con rapidez, sino más bien interiorizando poco a poco los mensajes y reflexiones que nos deja. Tiene también algunas situaciones repetitivas. Le hubiera venido bien una poda, sobre todo al inicio y en algunos puntos por el medio. La idea, sin embargo, era buena.

En resumen, obra de ciencia ficción de "qualité", que nos hará pensar sobre los retos del ser humano del futuro en su relación con la tecnología.


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lunes, 19 de abril de 2021

Los muertos no saben nadar, de Ana Lena Rivera

Los muertos no saben nadar
Ana Lena Rivera
Maeva
431 páginas



Resumen:

En la playa de San Lorenzo de Gijón aparece un brazo. La policía no tarda en descubrir que pertenece a un hombre investigado por blanqueo de dinero. La policía cuenta para la investigación del caso con Gracia San Sebastián, experta en fraudes a la seguridad social.

Comentario:

Tercera parte de la serie de la investigadora de fraudes financieros Gracia San Sebastián, ambientada en Asturias y Rumanía, básicamente.

La novela cuenta con tres tramas principales que son la propia investigación policial, llevada a cabo por el comisario y su equipo, y derivada de esta, las indagaciones de Gracia sobre la compleja trama de blanqueo en torno al cadáver aparecido; la historia de la víctima y de sus victimarios, una buena parte de la cual se cuenta en flashback; y finalmente una trama costumbrista-romántica en la que participan familia, amigos, el novio y ex marido de la protagonista.

Mientras las partes de investigación policial y la relacionada con los delincuentes están contadas en tercera persona, en la de Gracia se opta por la primera, supongo que para afianzar la identificación del lector con el personaje.

He de decir que la historia de trama financiera y chanchullos de dinero, vinculada con la mafia rumana, es bastante compleja, y contiene muchas ramificaciones. Está bien pensada, aunque su resolución me parezca algo exagerada, algunos detalles metidos un poco con calzador y como para despertar unas expectativas que luego no se cumplen del todo (lo de la amputación del cuerpo), y su desarrollo parezca encajado en la novela casi como una entidad independiente. 

Me explico, siempre a mi modo de ver, la investigación policial, que, para mí, es la parte más débil, parece ir por detrás o no aportar mucho más a lo que el lector ya conoce de primera mano sobre la susodicha trama y sus vinculaciones con las familias protagonistas, cuyas relaciones, casi culebronescas, pesan sobremanera en el conflicto. Casi podría haberse sacado esta historia para formar parte de una novela independiente.

Entiendo que tiene que haber un caso policial, porque es la única manera de vincular a la protagonista con los hechos, ya que ella no es policía, pero algunas cosas suenan un poco forzadas, aunque la verdad sea dicha, la autora parece consciente de la limitación, y se esfuerza en justificarlo. 

Así que, en mi opinión, la parte policial queda muy floja y con poco peso, ya que la autora opta por centrarse en el factor humano, por decirlo de algún modo. Se nota que está mucho más cómoda en el costumbrismo, y en el desarrollo de su personaje principal, Gracia, que es también muy poco novelesco, casi una persona normal y convencional con la que mucha gente podría identificarse.

Para mí, esto supone un cierto lastre. La novela se descompensa a favor de las tramas personales, en especial de la protagonista, con una historia algo repetitiva de rivalidad entre su actual novio y el ex marido. Sé que hay gente a quien estas cosas les gustan, así que me imagino que otros lectores no lo encontrarán pesado y en exceso largo, como yo lo he encontrado. El caso es que la novela sube de cuatrocientas páginas básicamente por el detenimiento con que se narran las relaciones personales de la protagonista, sus comidas, reuniones sociales, descripciones de lugares de Oviedo y Gijón, etc.

En resumen, una novela que podríamos denominar "costumbrismo noir", con una trama de blanqueo y asesinato que podría haber dado más de sí en la investigación policial si no se descubriera sus bazas tan pronto y tan fácil,  y si no tuviera el lastre de contar con una investigadora que al no ser policía no puede profundizar en persona en ciertos aspectos. Para quien no le moleste el acento en la vida privada del personaje,  para mi gusto, excesiva, la novela puede estar bien, sobre todo si eres de Asturias.



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