lunes, 13 de julio de 2020

El mensaje de Pandora, de Javier Sierra

El mensaje de Pandora
Javier Sierra
Planeta
192 páginas

Argumento:

Una joven recibe carta de su tía, donde esta le cuenta diversas reflexiones sobre los humanos y su relación con la muerte y las epidemias, así como novedosas teorías acerca del origen de estas últimas, mientras recuerda un viaje que hicieron juntas años atrás.

Comentario:

El último y breve libro de Javier Sierra no podría calificarse como novela exactamente. Obra epistolar (se trata de una larguísima e inverosímil carta, pues nadie manda cartas de esta longitud), nada entre la ficción y la no ficción, pues si bien hay partes noveladas, donde se describen viajes pasados de la remitente junto a la destinataria, el quid de la cuestión son las teorías y pensamientos relacionadas con las epidemias, que el autor nos deja caer al hilo de tales aventuras.

Dada la temática de la obra, es obvio que esta ha sido publicada de forma rápida para aprovechar el año del Covid. Al principio me pareció muy malo, pero conforme entras en el libro y se van desgranando diversas teorías alternativas sobre el origen de las pandemias y su influencia en la historia de la humanidad y de su cultura y arte, se hace tolerable, aunque, eso sí, hay que tener la mente abierta a eso, a lo "alternativo" y un cierto gusto por las interpretaciones realistas de la mitología. 

La prosa es muy simple, e incluso la estructura de la narración, con una sorpresa final que para mí no ha sido tanto, pero que crea una sensación de inverosimilitud y de incoherencia que podría dejar mal sabor de boca a algunos lectores. A otros, podría parecerles original el giro entre metafórico y mitológico, si es que no lo han visto venir. 

Tampoco ayuda a la verosimilitud las apariciones de ciertos personajes en alguno de los pueblos que visitan las mujeres protagonistas, que, en realidad, no son personajes en sentido estricto, sino meros vehículos para expresar ideas y soltar discursos.

Lo bueno es que es bastante breve, con lo que no llega a hacerse pesado si a uno le interesan estos temas. Me temo que si uno tiene la mente muy apegada a los dogmas oficiales no disfrutará el libro, sino más bien todo lo contrario. Tampoco es excesivamente rompedor en cuanto a pensamiento, que nadie espere filosofía o algo profundo. Echo de menos un poco de escepticismo en cuanto a las versiones oficiales (sobre la pandemia actual) y más llegar al fondo de las cuestiones. Naturalmente, este libro oportunista en el sentido literal de la expresión hace contadas aportaciones a la muy real vivencia de la llamada "pandemia del Covid-16", una de las cuales es la relativa al origen de los virus o al menos de algunos virus o patógenos, suscrita por algún científico conocido, y que no voy a revelar para que quien tenga curiosidad lo descubra por sí mismo.

Al final, el libro viene a decir que epidemias ha habido siempre, que los antiguos tenían profundos conocimientos que hemos olvidado, y que vamos a morir, aunque algunos se crean inmortales. O sea, nada nuevo bajo el sol. El que quiera un ensayo documentado debería buscar otro tipo de libro...

En resumen, una obra a caballo entre la ficción y la no ficción, surgida del confinamiento, de la pandemia y de los tiempos convulsos que vivimos en este aciago año 2020, que no se hace pesado y puede ser interesante solo para un grupo muy concreto de lectores. Para otros será un aburrimiento sin acción ni drama.

El libro incluye ilustraciones.


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lunes, 6 de julio de 2020

El mentiroso, de Mikel Santiago


Editorial: Ediciones B, 2020
480 páginas
20.90 €
Ebook: 7.99 €

Argumento:

Álex se despierta en un lugar abandonado, junto a un cadáver, incapaz de recordar lo que ha sucedido.

Comentario:

Narrada en primera persona por un protagonista tan amnésico como mentiroso (ya lo dice el título), la obra se centra en tratar de mantener la intriga y el interés mientras Álex realiza su propia investigación para averiguar lo sucedido antes que la policía… creando situaciones poco creíbles en su afán de revelar las cosas cómo y cuándo conviene al autor, sin tener en cuenta la lógica.

Utilizando una excusa más o menos convincente (ciertas actividades que no quiere que se conozcan) para que el protagonista no cuente a la policía lo que sabe, llama la atención que tarde unos cuantos capítulos en cuestionarse la posibilidad de no ser el autor del asesinato, o de que su ADN se encuentre en el lugar del suceso, con la consiguiente incursión para limpiar la zona, como si, de pronto, fuera un profesional en la limpieza de escenas de crímenes.

Tampoco intenta recuperar los recuerdos de lo sucedido, más allá de hablar con quienes hubieran podido verle en el tiempo que no recuerda o aprovechar cuando le asaltan escenas mínimas, e interpretables, de esa noche, convenientes para avanzar la trama sin contar demasiado.

En cuanto a los personajes, no son especialmente atractivos ni profundos, varios incluso resultan casi indistinguibles entre sí al carecer de características reseñables, y en algunas cosas recuerdan a los de anteriores novelas del autor, en especial el protagonista. La impresión es que son poco más que nombres al servicio de la historia.

Igualmente al servicio de la narración están los posibles motivos para que cualquiera del limitado grupo de personajes pueda haber cometido el asesinato: algo sucedido años atrás, los hechos reales que se cuentan en una novela, la enfermedad del abuelo de Álex, chanchullos de negocios etc…, en su mayoría desaprovechados.

También alarga algunas escenas en exceso y, al final suelta unas cuantas revelaciones sorprendentes, debido a que no se han dado pistas, como si la finalidad, tan habitual en las novelas del género actuales, sea esa, que no se pueda averiguar lo sucedido hasta que se cuente. Incluso se publicita con la frase “Un thriller que te engañará hasta la última página”.

En resumen, El mentiroso es una obra sencilla, superficial,  entretenida, de lectura fluida por estar escrita con cierto oficio, sin pretensiones, imprevisible (por engañosa), que se olvida en cuanto se acaba de leer.


Otras novelas de Mikel Santiago reseñadas en este blog:



***T***


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martes, 30 de junio de 2020

La vida desnuda, de Mónica Carrillo

Editorial: Planeta, 2020
288 páginas
20.50 €
Ebook:

Argumento:

Gala se reúne con su familia para despedirse de su abuela, lo que origina una serie de revelaciones.

Comentario:

La premisa de La vida desnuda, que se inicia con un viaje que se antoja de aprendizaje y descubrimientos, junto a una estructura en tres partes que divide la vida de cada persona en pública, privada y secreta, resulta, en principio, atractiva, interesante. La publicidad, que anuncia misterios familiares, también crea expectativa. Hasta que se avanza un poco en la lectura…

La protagonista en primera persona, como es habitual en las novelas de la autora, suelta, desde el principio, una serie de “reflexiones” que ella parece creer profundas, producto de intensas vivencias, incluso asegura que el relato de otro de los personajes, la tía Julia, no se podría haber escrito sin vivirlo… cuando las frases son tan superficiales, tópicas y carentes de contenido como todas las demás que enumera Gala. Sus conversaciones con Chris, durante el viaje en tren que la lleva a reunirse con su familia, suenan artificiosas, casi un “duelo” a ver quién dice la cita más “profunda”.

Los secretos familiares, incluido el que da comienzo a la novela, a modo de inicio “impactante”, son sumamente convencionales, y hasta engañosos en algún caso (lo del abuelo). La forma en la que se relatan, con cada personaje contándole a Gala sus vivencias sin la menor presión por su parte o intento de crear intriga, contribuye a crear una sensación de trivialidad que pronto resulta frustrante y distancia del texto.

El “secreto” que ocupa más páginas, el de la tía Julia, recuerda demasiado a las relaciones que establecen las protagonistas de anteriores novelas de la autora, La luz de Candela y Olvidé decirte quiero (también reseñadas en este blog). Las tres mantienen relaciones enfermizas con hombres muy guapos, que las mantienen enganchadas físicamente y que, en el fondo, son incapaces de amar. Las excesivas similitudes entre ellas, y la falta de originalidad de los relatos, contribuyen a la sensación de ya leído que se extiende por toda la historia.

Los personajes, carentes de personalidad, incluida Gala, pese al relato en primera persona, no despiertan interés ni empatía, y que todas sus tramas estén relacionadas con temas sentimentales, románticos, resulta repetitivo. Tampoco se percibe un sentido o una finalidad en esta serie de relatos, no sirven para que cambien las vidas de sus protagonistas, para que tomen decisiones, establecidos en una suerte de resignación o incapacidad de reaccionar. La única "beneficiada" es Gala.

En resumen, La vida desnuda es una novela casi esquemática, carente de complejidad, de elaboración, tanto en la forma como en el contenido. La historia que cuenta es superficial, previsible y decepcionante. Que se parezca tanto a obras anteriores de la autora no le beneficia. La ausencia de sorpresas o misterios que resolver tampoco ayuda.

La vida desnuda ha ganado el Premio Azorin de Novela 2020


***T***


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martes, 23 de junio de 2020

El Anacronópete, de Enrique Gaspar y Rimbaud

El Anacronópete
Enrique Gaspar y Rimbaud
Círculo de Lectores, S. A
221 páginas


Argumento:

En el París decimonónico, un inventor español presenta al público el "Anacronópete", una máquina para viajar en el tiempo. Pronto, él mismo, acompañado por un grupo de excéntricos viajeros del tiempo, pondrá a prueba las potencialidades del artefacto en diversas épocas de la historia.


Comentario:

Aquí tenemos la típica novela que es más famosa o relevante por ser pionera en un campo, en este caso el de la ciencia ficción hispana (e incluso el de la ciencia ficción a secas, pues por primera vez, antes incluso que Wells, presenta la premisa de una máquina para viajar en el tiempo), que por sus valores literarios, que son más bien escasos. También es conocida por aparecer el susodicho aparato en un capítulo de la serie española "El Ministerio del Tiempo", donde se le hace un homenaje a la obra de Gaspar y Rimbaud. Ni qué decir que dicha aparición estelar explota los pocos detalles de la historia que merecen un poco la pena.

El caso es que la novela comienza más o menos bien, con una descripción bastante vívida de la exposición universal parisina donde se presenta la máquina, prolija, en el estilo de la época, pero aceptable. Sin embargo, pronto nos damos cuenta de los fallos y el nulo rigor científico de la obra cuando se explican las bases del funcionamiento del Anacronópete. No es que no sean "científicas", es que directamente se van por lo surrealista y lo absurdo, no tratando en ningún momento de revestir el invento con un halo más o menos "creíble", como por ejemplo sí hacían autores como Wells o Verne, muy documentados en la ciencia de su época. Porque Verne te puede soltar que unos señores se van al centro de la tierra y que se lo creas (aunque sepas que es imposible), pero aquí ni se intenta buscar una mínima verosimilitud ni ese juego de "suspensión de la incredulidad" con el lector.

La historia, a partir de los viajes en el tiempo, hacia el pasado siempre (incluyéndose épocas no estrictamente "históricas", como la de Noé y el Diluvio), se hace muy ardua de seguir, sobre todo debido a dos factores que lastran la novela de principio a fin: los personajes, muy numerosos, chuscos y sin contenido, y la falta de una historia o trama medianamente armada, que, para colmo, tarda en avanzar. El estilo, además, es poco lucido, aunque no es lo peor, desde luego.

Otro grave lastre, relacionado con la falta de trama consistente, es que cada vez que llegan a una época tiene lugar una aventurilla irrelevante, trufada de inmensas dosis de digresiones históricas o notas eruditas, más o menos interesantes según sea el gusto del lector por la historia, pero en todo caso, muy mal introducidas. El autor puede que esté bien documentado (como se nota en la parte que transcurre en China y en la de la antigua Roma), pero su manera de expresar esos conocimientos no es la más ágil ni la más literaria.

Pero lo peor es que cuando por fin sucede cierto episodio que te mantiene en intriga sobre qué pasará... el autor te lo dinamita con el peor y más brusco desenlace posible, que hace que odies la obra hasta el extremo. Pasada la irritación inicial no puedes sino mirar con cierta condescendencia tal final, ingenuo, por usar palabras suaves, que hoy en día sería considerado una auténtica puñalada en el corazón de los lectores.

Entre lo salvable, algunas consideraciones acerca de lo que supone el viaje en el tiempo y sus efectos sobre los viajeros, bastante originales, así como la introducción del "fluido García", un curioso antídoto contra los indeseados "efectos" anteriormente citados.

En resumen, una novela que es más bien una curiosidad que un entretenimiento, que acusa su origen teatral (casi de zarzuela, a juzgar por el cariz de los personajes). Quizás pueda hacer gracia a los fans de los viajes en el tiempo, si son lectores con un nivel de exigencia bajo, comulgan con el humor de la obra y saben bien a qué se enfrentan. En todo caso, bien por Gaspar y Rimbaud por inventar este tópico de la ciencia-ficción antes que Wells. Para algo que inventamos los españoles... Por cierto, viene con simpáticas ilustraciones, que son de lo mejor del libro, así como la portada.


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martes, 16 de junio de 2020

Las huellas del silencio, de John Boyne

T.O.: A History of Loneliness, 2014
Editorial: Salamandra, 2020
Traducción: Eduardo Hojman
400 páginas
22 €
Ebook: 9,99 €

Argumento:

Odran Yates, un sacerdote católico irlandés, hace un repaso de su vida, como cura y como persona.

Comentario (con SPOILERS):

Las huellas del silencio trata, supuestamente, de los abusos cometidos por sacerdotes de la Iglesia católica en Irlanda durante décadas, aunque durante buena parte de su desarrollo es difícil suponerlo, dando más la impresión de que cuenta la anodina vida del protagonista.

Relatada mediante saltos temporales que no parecen obedecer a otra intención que ocultar supuestas revelaciones hasta que el autor lo cree conveniente, estos producen cierta sensación de caos y desorden, y hasta la impresión de que una narración convencional, ordenada, hubiera justificado mejor la “inocente ignorancia” de Odran.

El narrador en primera persona, subjetivo y engañoso (omite contar ciertos detalles que no le dejan en buen lugar hasta que, de nuevo, conviene al autor y a la historia), también se diría que intenta retrasar la “sorpresa”, con poco éxito, dada la falta de sutileza tanto del autor como de su protagonista al insinuar lo que ha hecho quién a quién (lo de Aidan no puede ser más obvio).

Capítulos largos plagados de digresiones cuyo interés y relevancia son dudosos, como las conversaciones entre Yates y varias personas de su familia, incluidas las vidas de sus progenitores o la relación con su hermana (solo algunos pasajes tienen importancia en la historia), una “persecución” en Roma, las páginas dedicadas a su trabajo de profesor o las menciones de lecturas y autores irlandeses.

El trabajo del cura con varios papas, en especial Juan Pablo I, cuya temprana defunción parece relacionar de alguna manera con el tema principal, quizá esté entre lo más justificado en una novela que en demasiados momentos parece avanzar sin rumbo ni sentido, con una redacción tan apática y superficial como la vida de Yates.

Solo al final de la obra se centra en el tema principal (los curas pederastas y los juicios a los que fueron sometidos), y se da explicación a una mínima parte de las anodinas vivencias de Odran Yates. Lamentablemente, no hay ni sorpresas ni interés en este relato, todo se había intuido en los capítulos anteriores.

Quizá lo más interesante se encuentre en los dos capítulos finales, y son las conversaciones del protagonista con Aidan Ramsfjeld y Tom Cardle, en especial la última, donde, de alguna manera, se da sentido al relato y personalidad de Yates, y permite reflexionar sobre la responsabilidad de quienes, aun sabiendo lo que ocurría, prefirieron fingir, por uno u otro motivo, que no existía.

En resumen, Las huellas del silencio es una novela que se hace larga y confusa, con demasiado texto sobrante y personajes poco interesantes. La buena intención del mensaje que quiere transmitir y un par de reflexiones, demasiado cerca del final, no son suficientes para producir reacciones en cualquier sentido, ni siquiera es entretenida.


***T***


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